El Amante

La primera vez que te vi tenia 12 años, la lluvia era my fuerte y yo estaba perdido, había perdido al buscador que me acompañaba, y en algún momento había empezado a llover.

Estaba cansado pero caminaba lentamente, buscando el hotel donde estaba hospedado, mi rostro fue salpicado con el agua sucia del camino, mientras contenía mi enojo, sentí como posaban un paraguas sobre mi cabeza, aunque mi rostro estaba mojado y mis ojos empañados por el agua, pude distinguir una figura mayor, un hombre que bestias un traje elegante, demostrando así tu posición social, con una mano sostenías el paraguas y con la otra tocaste mi mejilla, de una forma tan suave, que quise serrar los ojos para disfrutar de ella, en aquel momento, sucedió…me sonreíste…

Lo que pensé en ese momento…Manos calidas…

Manos calidas acariciaban la piel joven del cuerpo pálida, mientras que esa piel mas oscura le acariciaba con una gran lujuria, mientras la lengua salariaba ese juvenil cuerpo.

El menor, en éxtasis gemía sin control, sin contenerse en ningún momento.

Esas manos expertas, llegaron hasta el miembro del menor, acariciándole de forma que hacia gritar fuertemente pidiendo mas.

-que tal se siente?...-

Esa varonil voz, le susurraba al oído mientras besaba su sonrojada mejilla.

-…mas…por favor…mas…-

Aun rogando por el contacto y aun con el nerviosismo; aunque no era la primera vez toco el pecho del mayor, ignorando la cicatriz que atravesaba todo el pecho. Subiendo suavemente su manos, acariciando, tratando de sentir todo lo que ese hombre le ofrecía, hasta tocar su rostro.

Con esa caricia dando permiso para que le siguiera tocando, de esa forma, dándole consentimiento para ir más lejos.

-Te amo…-

Esas palabras, siendo apenas audibles para el mayor, quien tomando una de esas delicadas manos llevándola hasta su boca, besándolas con un cariño y amor, imposible de imaginar, para cualquiera que le conociera.

Con fuerza el mayor, se ubico entre las delicadas pero a su vez fuertes piernas, instalándose cerca de la entrada del menor, listo para que en un fuerte empujón atentarse por esa estreches que le hacia sentir un gran placer, pero conteniéndose, haciendo que la preparación fuera una tortura.

Un empujón certero forzó el músculo, para abrirse para él, como muchas veces lo había echo.

-Aun después de tantas veces…sigues siendo igual de estrecho…-

No hubo respuesta por parte del menor, quien ocupado, gemía sin control, aforrándose ha los brazos de su amado.

Cambiando la postura, el mayor dio facilidad para permanecer abarajados, mientras seguía envistiendo.

Sintiendo que el final llegaba para ambos, besándose desesperadamente, pero con un simple contacto, ambos llegaron al éxtasis, la esencia manchando a ambos en el vientre, mientras más de esa esencia se desbordaba del interior del menor, que ante ese cosquilleo gemía.

-Te amo…-

En medio del éxtasis ese susurro fue escuchado, por el menor que sonrió, mientras serraba los ojos.

La luz filtrándose por una parte de las cortinas, desconcertado, el menor, se levantaba de la cómoda almohada, bostezo, mientras se ubicaba, recordando lo que paso esa noche anterior, lentamente tomando un listón de la mesa de noche amarrando su largo cabello en una coleta alta. Sabia que a él le gustaba suelto, pero por el momento debía prepararse para marchar, aun adolorido de las caderas trato de levantarse.

-No te levantes…-la masculina voz, le hizo voltear a la puerta donde un hombre aparecía, con una bandeja donde su comida favorita se encontraba.-Has de estar adolorido, la noche pasada no me contuve… -dijo mientras le sonreía feliz.

- a juzgar por tu sonrisa-el japonés le señalo, mientras comía su deliciosa comida-no pareces arrepentido…-con los palillos en la mano los cuales, no llegaron a su destino.

Labios unidos, en un delicado beso sin rastro de lujuria, solo demostrando el gran cariño que se tenían-nunca me arrepiento y por tus gemidos de anoche tu tampoco…-decía mientras le dejaba comer, observando los delicados dedos que manejaban los palillos.-A que hora debes volver?-preguntaba mientras acariciaba la mano que no ocupaba para comer, extrañaba a su exorcista, quería tenerlo con el para siempre…

Miro el reloj que colgaba en la pared, el cual marcaba, no mas de las ocho y media-debo volver a medio día, todavía tenemos tiempo…-le señalo sin darle importancia, pero que en su interior sentía felicidad, por estar con la persona que amaba. Mientras terminaba de comer, entrelazó su mano con la del mayor, disfrutando de la sensación de cercanía.

La mañana trascurrió calmada, mientras, caminaban por las calles juntos, no demasiado, como para que la gente lo tomara a mal.

Vestidos con ropa elegante ambos caminaban por esas calles solitarias, al ser temprano.

El mayor se detuvo enfrente de una tienda, mientras observaba los vestidos que se mostraban- el mes que viene habrá un baile…-menciono, mientras miraba al otro…

-odio ese tipo de vestimentas- le señalo, mientras fruncía el seño. Detestaba la ropa de mujer, solo la tuvo que usar un par de veces y a petición de ese hombre.

-quiero presentarte como mi futura esposa…-con esas palabras descoloco al espadachín, quien asombrado le miraba.-No quiero que escapes de mi…-señalaba mientras le miraba a los ojos.

Todo el escudo de la orden que se encontraba en su ropa.-No escapare de ti-sus palabras fueron bien recibidas ya que el otro sonrío.

-lo se pero quiero una promesa de que me amas mas a mi que a esa orden maldita…-mientras miraba a cielo-y yo prometo protegerte de mi familia-señalo. El sabia que el espadachín, no compartía los ideales de esa orden de muerte, que la odiaba por convertirlo en lo que era.

Después de años de ser amantes y pareja, conocían todos sus secretos su origen, todo aquello que tan celosamente ocultaban.

El menor solo le miro, y con un movimiento de cabeza entraron a la tienda.

Era tarde se había tardado mas de lo que debería, debía llegar a la centrar lo mas rápido que pudiera, aunque nadie le dijera nada no debía confiarse, quería ahorrarse las miradas de de duda de los demás. Después de todo no siempre Kanda Yu, llegaba tarde.

Pasadas las 12 se presento, enfrente de su desobligado supervisor, como había conseguido ese puesto siendo como era, siempre seria un misterio. En esa habitación también se encontraba el usagui, y el Moyashi, listos para salir de mision.

-Kanda que bueno que llegas tengo una misión para mañana…-empezó a decir, mientras buscaba el informe entre la montaña de informes.-veamos…puedes empezar-hablaba mientras leía el informe.

-No puedo Kamuy-le señalo mientras recordaba lo que tenia que hacer al siguiente día. Eso llamo la atención de los presentes, era muy raro por no decir imposible que Kanda rechazara una misión, sin contar que acababa de pasar su día libre.-Tengo un asusto que atender mañana por la mañana, por la tarde puedo salir a la misión…-sin dar mas explicaciones se dio la vuelta para encaminarse a su habitación.

Debía descansar un momento, aun le dolían las caderas.

El se recuperaba rápido, mero aun así, se sentía adolorido.

Adolorido camino ha su habitación, bajo la atenta mirada de un par de fisgones, quienes algo preocupados le habían observado.

-que le pasara a bakanda…-preguntaba mientras veían alejarse, con un caminar rápido, pero un poco irregular.

-no lo se pero lo descubriremos-

-Vamos pequeño…sube…-me hablaba ese hombre-no te asustes-me seguía diciendo mientras me guiaba a su carroza, un cubriéndome con su paraguas.

Algo nervioso y orgulloso, me rehusaba, pero estaba cansado, quería dormir, así que accedía seguirlo.

El me gustaba, tenia manos calidas y no me lastimaban.

Durante en camino sentí sueño, sin fijarme me recargue en su hombro empapándole, aun estaba mojado, sentí como me levantaba en brazos mientras ingresábamos, a lo que pude ver era un gran mansión, mi cuerpo era mas pequeño que el de el, pero aun así no me sentía incomodo.

Le sonrío, desde hace dos años que no sonreía.

En ese momento despertó, ese sueño o mejor dicho recuerdo era uno de los mejores, había caído rendido en el momento en que se acostó, por la hora que marcaba su reloj era hora de comer.

No se apresuro, meditaba lo mucho que había cambiado su vida.

Desde la primera vez que lo vi, me enamore.

Habían pasado nueve años desde ese recuerdo, y aun así ese era uno de los que le hacia mas feliz, le hacia recordar que alguien como el podía amar y ser amado de igual forma.

Desde antes de saber que los Noé, eran nuestros enemigos, tú me explicaste lo que eras y no me importo, tiempo después, nos encontramos en Japón, debimos combatir para aparentar aunque sabíamos que no queríamos hacernos daño.

Recuerdo, que me diste la llave, para poder salir. Aunque no la aproveché muy bien.

Después del Ataque del nivel 4 no pude ocultarlo mas y de dije lo que soy.

Tu no me juzgaste solo me abrazaste.

-Me ocupare de eso-fue lo único que dijiste antes de dejarnos llevar.

En el comedor sintió las miras curiosas de sus compañeros pero no le importaron, estaba muy ocupado pensando que haría el día de mañana.

Vestido con ropa normal, paso por los pasillos, de la orden. Todos empacaban, ya que se mudarían a otra sede, para que no los volvieran a atacar.

El no tenia muchas cosas al menos en ese lugar, todas sus cosas valiosas estaban con el.

Sus ropas, joyas todos regalos que él le había dado.

Al salir de la orden, no muy alejado de hay, lo esperaba una carroza, sonrío con burla, nunca cambiaria, no ponía entender que podía caminar.

-Hoy iremos a que te pruebes la ropa para el baile-el silencio reino entre ellos hasta que el mayo tomo su mano-quiero que dejes de ser exorcista, no habrá problema con mi familia que dices?-le pregunto seriamente.

Quiero tenerte para siempre, hable con el conde hace dos años y el nunca me prohibió verte, solo no puedo darte información.

Todos te aceptaran.

Un par de ojos oscuros le observaron, no sabia que decir, sabia que en algún momento se lo pediría pero así tan de repente.-Tyki…-susurro, mientras sonrojaba.

-La guerra esta apunto de empezar y no te pondré en riesgo…-esas palabras marcaban, que no le dejaría ir, ya no podía volver a la orden.

Con una sonrisa dulce, muy raras para cualquiera que lo viera, pero menos para ese hombre. Con un asentimiento de cabeza, aceptando lo que el Noé le decía.

Mientras se media un traje echo a la medida, se miraba en el espejo, con una vestimenta oscuro, elegante.

Miro la figura enfrente del espejo, su exorcista quedaba bien -lo que faltaba-decía mientras, le ponía un sobrero alto.-me encantas, dijo mientras posicionaba sus manos en su cadera, para atraerle y besarle, ante la atenta mirada de los Exorcistas.

Habían decidido seguirle, querían saber que era aquello que hacia salir al Gran Kanda Yu en especial, llamo su atención el verlo salir de la orden con su ropa normal, un pantalón holgado y un suéter, que anteriormente habían visto. Acompañado por su katana, nunca la soltaba, después de ser reparada, no la había dejado para nada.

Le había seguido discretamente.

-mira esta subiendo ha hay…- miraron asombrados, como el conductor le habría la puerta.

Cicerón el transporte disimuladamente, complicándosele, en el momento que agarro velocidad, perdiéndola de vista después de buscarla por los caminos, la lograron ver estacionada delante de lo que paresia una el establecimiento de un sastre.

Corriendo se asomaron por la puerta, divisando a dos hombres uno mas alto que el otro, muy juntos, no podían ver sus rostros.

Hasta que se guiaron, pudendo ver el rostro sonriente de el exorcista mas antipático y frío de la orden. El otro, el Noé con el cual se habían enfrentado antes.

Asuntados y sin saber que decir observaron como unían sus labios

-que están mirando…-una voz conocida los hizo saltar. Hay a un lado de ellos se encontraba Link-te estaba buscando Allen Walker-le llamo la atención pero no pudo decir nada mas.

La imagen que se mostraba delante de el era difícil de procesar.

Una explosión, los envolvió, Tyki, cubrió con su cuerpo a su pareja, para que el golpe no le tocara.

Furioso se volvió, viendo a ese hombre con marcas en la cabeza-Maldito…-dejo salir sus mariposas mientras desaparecía junto con Kanda.

En la Orden Oscura, todo era un desastre, la noticia se había esparcido por cortesía de Link quien con solo llegar lo grito, mientras caminaba furioso a la oficina principal, la noticia.

Kanda Yu, Había traicionado a la Orden

/*/Continuara/*/

Espero que les guste, me encanta esta pareja, ya tenia ganas de escribir un fic sobre ellos, en especial, ya que no hay muchos fics de esta pareja.

Espero que les guste el fic, tiene un poco de spoiler pero lo menos posible.

El cambio de personalidad en mis personajes originales se debe a que una cosa es lo profesional y la verdadera personalidad. (O la que me gusta imaginar)

Hasta el próximo capitulo.

El video promocional de este fic.

.com/watch?v=5VvCrtoxiY0

Este es el link de mi blog.

En este encontraran Desde juegos, mangas, Doujinshi de temática Yaoi.

Algunas traducciones mías y recopilación de otras páginas.

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