Los personajes de Hana To Akuma no me pertenecen.

Solo los dos.

Él se agacha, mira la lápida con sus ojos, su rostro sigue terso mientras ella―no quiere pensar que habrá dentro―tal vez solo sea polvo, el viento revuelve ligeramente su cabellera negra, el ramo de flores está envuelto y no pueden marchitarse por solo tocarlo, así que lo deja con lentitud en la tumba y esboza una sonrisa.

Tenía dos hijos, una niña, la niña de sus ojos, igual que Hana, hermosa, brillante y con esa sonrisa de su adorada Hana, la primera vez que la vio se sorprendió.

¿Ese ser tan pequeño y frágil era sangre de su sangre? ¿Era también un demonio? ¿Era humano? ¿Qué era?

Entonces la niña lloro, abrió su pequeña y rosadita boca pidiendo algo, y él no lo supo, Hana solo sonrió con cansancio antes de abrazar el pequeño cuerpo del bebe. La niña paro de llorar, Hana rio, él miro atento.

La pequeña cabeza de la niña giro para encararlo, y él pensó que moriría, la niña sonrió. Sonrió igual que Hana. Era suya, era su niña, su hija, no importaba si era demonio o humano, era su hija.

Luego estaba su hijo mayor, apenas de setenta y tres años, la ironía era que para los humanos el tener setenta y tres años era muchos, mientras para él y su hijo era una etapa cortísima.

No le importo, de alguna forma agradeció que sus hijos envejecieran lentamente, estarían más tiempo que él, no sería efímero como Hana.

No sería doloroso y a la vez amoroso.

Salió de sus pensamientos antes de recordar como ella se despidió.

'En verdad soy la persona más feliz del mundo.'

Ni el oro ni riqueza traía la felicidad, Hana lo sabía, lo que trae la felicidad es la persona a la que amas, a la quieres con todo tu ser, es el amor.

'Te amo Vivi.'

¿Cómo fue que la voz de Hana fuera tan amorosa? ¿Tan relajante?

Mientras ella moría en la cama, mientras él le apretaba suavemente su mano envejecida no se sintió herido, ni rechazado, antes cuando se ponía a pensar sobra la marcha de Hana creía que le insultaría, que gritaría y destrozaría todo, que se sentiría vilmente traicionado por la mujer que ama, pero ahí estaban, él mimándole, ella sonriéndole, los dos en su burbuja de ensueño.

No importaba las apariencias, no importaba la fachada de no―me―importa―si―te―marchas que Vivi quiso poner antes. Solo quedaron dos personas desnudas en alma, en corazón, en consciencias, solo eran Hana y Vivi.

'…Soy la mujer más feliz del mundo…'

Vivi alzo la mirada, suavizo sus ojos antes de leer el nombre de la mujer que ama, se irgue lentamente, con suavidad y agilidad, esboza una sonrisa.

―Yo también, yo también soy la persona más feliz del mundo.

Sus ojos empiezan a variar, mirando la tumba, recordando la sonrisa de Hana, la forma en que su vientre se hincho por sus dos hijos, el grito que dio cuando tuvo a sus hijos, las lágrimas que derramo cuando los vio.

'Te amo Hana.'

N/A. Después de leer el manga y dejarme un sabor agridulce quise hacer esta pequeña historia, espero que os gustara.