Tanteo la cajita que iba en su bolsillo, estaba nervioso, muy nervioso, quizás demasiado nervioso; y se sentía estúpido por decir tantas veces la palabra "nervioso". Miro el semáforo que recién se ponía en verde y acelero.

Eran los últimos días de febrero, se acercaba la primavera, a pesar de que no era su estación favorita sabía que no había una mejor estación para comenzar una nueva vida. Una nueva vida, repitiéndose eso sus nervios disminuían, regresaban y se volvían a ir; ese día se decidía el futuro de su vida, literalmente, si recibía una negativa no sabía que haría de su vida.

Dio un largo suspiro y entro al estacionamiento, bajo apenas estaciono correctamente el auto y le puso la alarma. Tomo el elevador y subió hasta la parte más alta, miro el reloj de su muñeca en el trayecto, seguramente Misaki ya estaba ahí. Se detuvo de golpe, dio un último respiro, como si fuera a ser el último, y abrió la puerta.

- ¡Ah! Bienvenido… - Misaki le saludo con una sonrisa. –…Nii-chan esta aquí – Giro levemente y miro a Takahiro.

- Hola, Usagi-chan – Con su típica gran sonrisa. Takahiro apenas y había envejecido esos años. Seguía manteniéndose energético y sobre todo, sobreprotector con su hermano.

- Bienvenido, Takahiro, me alegra que hallas venido.

- ¿Eh? ¿Tú lo llamaste?

- Si, me llamo la semana pasada.

- ¡Ah, Usagi-san, ayúdame a poner a mesa!

Sin darle la oportunidad de decir nada a Takahiro o Akihiko jalo a este. Una vez que no estuvieron a vista de un inocente Takahiro, que se distrajo con algunos adornos y fotografías que había por ahí, empezaron a hablar.

- No pensaras hacer lo que creo que vas a hacer ¿Verdad? – Le reto con la mirada.

- ¿Qué?

- Decirle a nii-chan…de nosotros

- Misaki… - Sin miedo a que Takahiro les mirase, tomo su mano y la beso. - …yo me atendré a las consecuencias, solo te pido que seas sincero con lo que sientes.

El corazón de Misaki latió con fuerza y todo su cuerpo se estremeció, empezó a servir la comida y Usagi los llevo a la mesa. Una vez que todo estuvo listo llamaron a Takahiro, quien felizmente les acompaño durante la comida.

Hablando de lo que había pasado en los últimos años, lo grande que se estaba volviendo Mahiro, lo que faltaba para que Misaki se graduara. Este último tema hizo que Misaki se pusiera un poco nervioso, era verdad, faltaba tan poco.

Una vez que la cena hubo terminado, Misaki recogió los platos, pero a petición del escritor se volvió a sentar en la mesa. Se sentía una extraña sensación, no mala, pero si un poco pesada.

Misaki miro de reojo al Akihiko, no podía, no debía siquiera atreverse. Miro a Takahiro y se sonrojo quedamente.

- Takahiro, me disculpo por haberte llamado para que vinieras tan de repente, pero tenía que decirte algo importante…

- Debe ser algo realmente importante, tú no eres esta clase de persona, Usagi

- Lo es… - Miro a Misaki. – Tiene algo que ver con Misaki.

- ¿Con Misaki? ¿Ah ocurrido algo?

- Nii-chan…

- No, pero espero que Misaki de la oportunidad de que suceda… - Le miro seriamente, pero con un toque seductor, provocando que diera un brinquito y se sonrojara.

- Usagi-san… ¿Qué harás?

- Algo que he estado planeando desde hace mucho, Misaki… - Se levanto de su silla y la jalo para poder sentarse a su lado, entre él y Takahiro. – Justo ahora, frente a tu hermano…yo quiero darte esto… - Saco la caja aterciopelada de color negro. Misaki la tomo con cuidado, preguntándose internamente que era, Takahiro miraba en silencio mientras echaba el cuerpo hacia atrás, con una muy ligera sonrisa. Esa escena le traía recuerdos. - …no es nada comparado con todo lo que tú me has dado en estos años – Miro como Misaki habría la caja, cómo sus ojos se abrían de sorpresa, como su mano temblaba ligeramente preguntándose si debía tomarlo o no.

- U-Usagi-san…esto… ¿Esto es…lo que creo que es? – Dirigió sus ojos verdes a los violetas.

- Comparte el resto de tu vida conmigo.

Todo se quedo en silencio. Misaki miraba el anillo, miraba a su hermano, quien lo miraba a él, después dirigía su mirada a Usagi y volvía a mirar el anillo. Un anillo de compromiso, plateado…no, de oro blanco, con una esmeralda (De considerable tamaño) rodeado de diamantes. Demasiado costoso para el gusto de Misaki, pero debía admitir que era hermoso. Cerró sus ojos con suavidad, conteniendo las lágrimas. Estaba rojo, demasiado, todo daba vueltas, su corazón latía con fuerza pero su respiración estaba tranquila; por unos instantes se olvido que su hermano se encontraba ahí, no escuchaba a su sentido común.

Se abrazo al cuello de Usagi y dejo correr las lágrimas. El mayor solo se digno a corresponder el abrazo, con una sonrisa. Lloro sin saber porque, era una extraña sensación en la boca del estomago y un calor que le recorría todo el cuerpo, un calor diferente a cuando su cuerpo experimentaba las caricias de Akihiko, como cuando Usagi lo recogió frente al metro*, o como cuando lo beso por primera vez en esa noche de invierno, esa clase de calor.

- Si quiero – Susurro tan débilmente que apenas pudo ser escuchado por Usagi. El solo lo alejo un poco de él y le dio un beso en los labios.

Takahiro seguía mirando, ahora sonriendo plenamente, y sintió que su presencia sobraba en esos momentos, pero sin duda faltaba algo ahí. Espero un momento y decidió hablar, tosiendo para llamar la atención. Cuando Misaki volvió a la realidad se quedo paralizado, el sonrojo se extendió hasta sus orejas y se sentía hiperventilado.

- ¿No falta algo? Usagi…

- mmm…tienes razón, Takahiro… - Se giro mientras seguía tomando la mano de Misaki. - …tu hermano me ha aceptado, pero es mi deber pedirte que nos des tu bendición para poder casarnos. Takahiro se acomodo en la silla, miro el piso y luego levanto la mirada, tratando de contener las lagrimas que amenazaban con salir. Al fin su hermano iba a casarse.

- Justo ahora solo tengo una cosa que decir… - Se paso los pulgares por los ojos, pues unas lagrimas rebeldes se escaparon de sus ojos. - ¿Cuánto tiempo más iban a esperar para decirlo? – Los otros se quedaron boquiabiertos, mas bien, Misaki se quedo boquiabierto, Usagi simplemente hizo una mueca de sorpresa. - …bueno, yo no lo descubrí…fue Manami, desde que vino en la visita navideña de hace unos años, cuando te pedí que fueras el padrino de Mahiro…ella dijo que pasaba algo entre ustedes, yo no quise creer…pero después, no me quedo de otra que admitirlo, eran demasiado obvios …

- ¿O-obvios?... – Misaki estaba aun en shock, ¿Cuánta gente sabía de su relación si el distraído de su hermano se había dado cuenta? ¿Los vecinos? ¿Sus profesores y/o amigos…?...quizás… ¿Hacían demasiado ruido en las noches?

- Entonces… ¿Aceptas?

- ¡Por supuesto!...solo espero que hagas muy feliz a mi hermano, espero entiendas que jamás te perdonare el que lo hagas sufrir

- Lo hare, te lo juro por la amistad de tantos años que hemos tenido.

- Misaki…te deseo mucha felicidad en tu matrimonio – El nombrado solo pudo asentir.

Dos horas después, Takahiro regreso a su hogar para darle la notica a su familia.

oOo

Abrió energéticamente la puerta, había pasado más de una semana de interno en el hospital, unas enormes ojeras se habían sentado bajo sus ojos, pero aun así, su sonrisa estaba perfecta, era brillante y llena de alegría. Una sonrisa que podía hacer enternecer al corazón de cualquiera.

En el sillón le esperaba Hiroki, con el seño fruncido, pero con un destello de felicidad en la mirada.

- Bienve…

- ¡Hiro-san! – Se le lanzo encima sin darle la oportunidad de terminar su saludo. Se sentía tan feliz de poder estar con su amado Hiro-san.

- ¡¿Qué? ¡Quítate idiota! – Se sonrojo, sentirse apresado entre los brazos de Nowaki era una sensación…cálida.

- Hiro-san, estoy tan feliz de estar aquí de nuevo.

- Tsk, no digas tonterías – Dejo que Nowaki se acostara, recargando su cabeza contra sus piernas. – Tienes que cumplir con tus obligaciones.

- Lo sé…pero aun así, no hay momento en el que no extrañe a Hiro-san – Le miro dulcemente.

Hiroki se hizo el desentendido y desvió la mirada, ese mocoso tenía la costumbre de hacer que se avergonzara. Paso los dedos por sus cabellos negros azulados, muy en el fondo admitía que extraño a Nowaki.

Extrañaba dormir entre sus brazos, sentirse protegido por él. No puedo evitar mirar como Nowaki no quitaba su boba sonrisa, asiéndole sospechar que planeaba algo, algo en lo que sin duda alguna estaba involucrado el.

La mano de Nowaki se estiro hasta tocar las puntas del cabello de Hiroki, las cuales acaricio con devoción, como si fuera la seda más fina y delicada del mundo, pero es que así era Hiro-san, la cosa más delicada y magnifica de SU mundo, donde él era el centro, donde solo el existía, donde solamente necesitaba de su presencia para ser feliz.

- ¿Qué estas planeando? – Le recalco, dándole un golpe con los dedos en el centro de la frente.

- Hiro-san…te amo – Le miro embelesado. – Te amo tanto.

- ¿Qué demonios te pasa? – Le empujo haciendo que callera del sillón.

- Auch…duele. Hiro-san.

- Porque eres un idiota.

- Pero soy el idiota al que amas ¿No?

- … - Hiroki se sonrojo hasta la orejas. Abrió la boca esperando a que algo saliera, pero solo quedo el silencio.

- ¿Verdad?

- …no me hagas decirlo – Desvió la mirada.

- Hiro-san…

- No digas nada…

- Pero…

- Nada – Le cayó dándole un golpe con el cojín que tenia tras su espalda.

- Es importante, ¡Hiro-san!

- No, no, no, guarda silencio – Se tapo los oídos.

- ¡Pero!

- ¡Nowaki!

- ¡Cásate conmigo! – Dijeron al unisonó.

- … - El silencio volvió a hacer acto de presencia. Hiroki se quedo quieto, con la mirada fija en el médico.

- ¿Si? –

- Yo… ¿Por qué…que?

- Cásate conmigo…yo amo a Hiro-san – Se levanto y le tomo de la mano, besándola (Aprovechando que Hiroki lo dejaba) – Yo quiero hacer feliz a Hiro-san, quiero amar mas a Hiro-san, quiero que Hiro-san y yo estemos juntos por siempre, quiero que Hiro-san sea feliz a mi lado, que no piense en otra cosa o persona que no sea yo…por eso… ¿Te casarías conmigo?

- Estúpido.

- ¿Eso es un sí?

- Idiota

- Yo también te amo, Hiro-san – Le rodeo con uno de sus típicos abrazos de koala, sonriendo.

- ¿Ya te callaras?

- Hare todo lo que mi esposa diga*

- ¡¿Quién es tu esposa?

-Tú serás mi esposa

- ¡De ninguna manera!

Nowaki lo abrazo más fuerte a él, para evitar que se le escapara. Hiroki se escondió en su pecho para que no pudiera ver la sonrisa que se había formado en su rostro.

oOo

Toco por quinta vez el timbre, había pasado un mes desde que había peleado con Shinobu, un largo mes sin sexo, un hombre común no puede parar su vida sexualmente activa de golpe, eso podía afectar sus salud.

- ¡Shinobu! ¡Abre la puerta!

- ¡Vete! – Puso la cadena, por si acaso lograba abrir la puerta. - ¡Eres malo!

Miyagi rodo los ojos, con un deje de molestia. Eso era estúpido, Shinobu era un inconsciente, no pensaba en su futuro ni en lo que la gente podía pensar de él.

Solo a él se le ocurría ponerse una perforación. La gente podía pensar tantas cosas de él. Que era un yakuza, un delincuente…al menos debería ponerse a pensar en el prestigio de su familia.

Golpeo de nueva cuenta la puerta, una mujer rubia observo desde la entrada de su hogar.

- ¿Ocurre algo con Shinobu-kun? – La mujer se acerco un poco.

- Sigue enojado porque lo regañe

- Es tan buen tutor, Miyagi-san – Rio la mujer, Miyagi rio suavemente.

Se escucho el sonido de las cadenas y el seguro siendo retiradas. La puerta se abrió dejando ver a un muchacho rubio de ojos azules, claramente enojado. Tomo del brazo a Miyagi y lo obligo a entrar al interior de su departamento. Cerró de nuevo la puerta, dejando a la pobre vecina con una mueca de miedo bien disimulada.

- Solo te dejo un mes y ya me buscas remplazo

- Esto…Shinobu-chin… - Miyagi sintió de nuevo esa extraña sensación.

- ¿Qué? – Le fulmino con la mirada.

- …Estas celoso de la vecina…

- …¡cállate! – Se sonrojo, aun con el ceño fruncido.

Miyagi sonrió ligeramente, pero esa sonrisa se borro cuando miro de nuevo el pequeño pendiente en el oído del pre-universitario.

- ¿Cuándo piensas quitártelo? – Le miro enfadado.

- ¿? – Llevo su mano hasta su oreja. - …nunca, no puedes obligarme

- Si puedo…

- ¿Así? ¿Cómo? – Le reto.

-… - Le miro, con esa mirada malvada que Miyagi poseía. Esa mirada a la que Shinobu temía, y le temía mucho. Retrocedió un paso, trago saliva con dificultad y cerró los ojos con fuerza. Levanto los brazos con dificultad y corrió contra Miyagi, empujándolo y obligándole a salir fuera del departamento.

- ¿? –

Una vez afuera Miyagi quedo perplejo, miro la puerta, lanzo un "joder" y camino hasta la puerta siguiente y se encerró con un portazo.

Otro largo mes, otro maldito largo mes.

Tomo una cerveza del refrigerador y se la tomo de golpe. Ese maldito mocoso, quería que le rogara cuando bien sabia que lo que hacía no estaba bien. Una furia le recorrió el cuerpo y presiono la lata hasta compactarla.

Camino hasta el bote de la basura y tiro la lata, aun con rabia. Fue de nuevo hasta la sala y se tiro en el sillón hastiado de sí mismo. Miro el librero que estaba frente a él y delineo cada uno de los lomos de los libros, sabia el tamaño de cada uno de ellos y se daba el lujo de decir que sabía lo que decía. Cada título, cada tomo, todo estaba escrito en su memoria, después de pasar unos minutos ahí, se dio cuenta de que había un borde que nunca había visto, en lo más salto del librero.

Se levanto y dio un salto para poder alcanzar el libro. Apenas lo tuvo en sus manos se dio cuenta de que libro era; un libro viejo, demasiado. Con las hojas ya amarillas.

Aquel libro que había dejado después de la muerte de su sensei, el único libro que había olvidado de su colección tan preciada. Lo hojeo y las páginas pasaron una por una de forma rápida. Y entonces lo vio, un destello que provoco que cerrara los ojos.

Regreso hasta abrir el libro en las páginas en donde se formaba un bulto pequeño. Tomo el pequeño aro dorado. Un anillo de bronce, un anillo delgado con una piedrecilla roja. Toco el relieve del mismo y miro su interior, ahí dentro se hallaba grabado el nombre de su primer amor., un montón de recuerdos dolorosos regresaron a su memoria. Tres semanas antes de que se enterara de que su sensei iba a morir, el había comprado ese anillo, dispuesto a proponerle matrimonio, casarse, tener hijos, en fin, ser felices.

Cerro el libro de golpe al tiempo de que la puerta se habría de igual manera. Shinobu entro tranquilamente.

- Oye… - Miro que sostenía un libro. - ¿Qué haces?

- Aaah…Shinobu-chin… ¿Qué haces? – Llevo el libro tras de él, encargándose de que no mirara.

- … - Guardo silencio y camino decidido hasta donde su amante se encontraba. - …dame lo que ocultas

- ¡! – Retrocedió unos pasos y levanto los brazos para que no pudiera tomar el libro. – Solo un viejo libro.

- No te creo…

Forcejearon unos momentos, al final, Shinobu empujo a Miyagi provocando que este se golpeara contra el librero y dejara caer el libro, en consecuencia, el anillo salió disparado a dirección de los pies de Shinobu, quien solo pudo quedarse quieto al ver que era lo que escondía. Se agacho y tomo con cuidado la argolla.

- ¿Qué es esto?... – su irada se perdió en el nombre que estaba grabado en el interior.

- Shinobu – Se sobo la nuca al tiempo que le quitaba el anillo de la mano. – Se lo que dirás, que estaba pensando en ella, que nunca la olvidare… - Volvió a dejar el anillo donde estaba, pero no el libro. - …si lo deseas me desharé de el de inmediato y pro… - Se vio interrumpido por una pequeña mano que jalaba de la manga de su camisa.

- Miyagi… - Se giro para verlo.

En esa mirada no vio celos, ni odio, ni rencor, solo pudo ver esa mirada extraña. De sorpresa. Desvió la mirada, pero Shinobu no alejo su mano, la cual se empezó a aferrar más a él.

- Perdón.

Quizás Shinobu no era el joven más maduro del mundo, pero sin duda alguna, sabía que a Miyagi le constaba trabajo hablar de aquel tema. Se deslizo delicadamente y abrazo a Miyagi por la espalda. Sintió una de las manos del profesor tomar las suyas y después, un extraño frio se deslizo por su dedo.

Aparto su mano de inmediato y miro su dedo. En él se halla el anillo. De inmediato alzo a la mirada para ver a Miyagi, pero a cambio de eso fue besado con hambre, un beso que le hizo sentirse mareado.

- Nos casaremos

- ¿Q-que? – Se sonrojo hasta las orejas.

- Nos vamos a casar… ¿Quieres?- Miro el anillo nuevamente y se quedo pensando. Después de eso se le lanzo encima a Miyagi.

- Te amo…Miyagi

El nombrado lanzo un suspiro. Parecía que al fin Shinobu estaba madurando.

*1: En los extras de junjou romantica sale una historia, increíblemente tierna, donde Akihiko aprende a hacer muñecos de nieve…si alguien los quiere…solo díganme y dejen su correo.

*2: Estaba pensando en Suecia de Hetalia en esos momentos… así que fue inevitable xD