Los personajes son de Stephanie Meyer. La historia es mía.

Summary: Bella estra a trabajar como secretaría y asistente personal de el mujeriego Edward Cullen en Cullen Corporatión, de donde él es el dueño. A este no le dura más de dos días la misma secretaría.

esta historia contiene lemmon. para mayores de 18 años.

DESCONTROLADO

CAPÍTULO UNO

Estaba terminando de desempaquetar las cosas en mi nuevo apartamento. Este era mi segundo día en Seattle. Había pagado el mes de fianza y este mes quedándome sin blanca. Necesitaba un trabajo urgentemente.
Mi móvil sonó.
- Diga - Bella ! Tengo un trabajo para ti - ¿ De verdad? Ángela eres la mejor amiga que tengo. - No dirás lo mismo cuando te enteres de que se trata. - No me importa - Bien pues te espero dentro de una hora en mi oficina y te explico. Ven arreglada que tendrás una entrevista con tu nuevo jefe. - Muchas gracias, allí estaré. Rápidamente me cambié, me puse un traje de chaqueta bastante elegante y que mostraba seriedad, solté mi cabello y me maquillé muy poco para no parecer exagerada.
En quince minutos estaba en las oficinas donde trabajaba Ángela.
- Bella , antes de nada quiero que sepas que tu nuevo jefe es un poco especial. - ¿ Por qué? - No quiero asustarte pero no le dura la misma secretaria una semana seguida. - Vaya...es muy estricto. - Sí es muy estricto pero además en un poco ….. - Ángela dime lo que sea. - Le gustan demasiado las mujeres y tiene una reputación de playboy. - ¿ Y qué tiene que ver eso conmigo? Yo no voy a acostarme con él. Seguramente el tendrá un gusto para las mujeres más refinado. - Bueno yo te pongo alerta porque todas las secretarias que ha tenido... bueno con todas a mantenido sexo de alguna manera. - ¿ Cómo puede acostarse con tantas mujeres? - Es muy guapo. - No será para tanto. - También tengo que decirte que es muy meticuloso con su trabajo y tiene un carácter un poco irritante. Es grosero y arrogante. - ¿ Cómo lo tienen de jefe? - Esta empresa es suya. Cullen corporación. Él se llama Edward Cullen. En realidad me estaba asustando. Que clase de hombre era.
- Tienes una entrevista con él dentro de cinco minutos. Te voy a anunciar y cuando te avise pasas. Buena suerte. Le di un abrazo.
- Gracias por todo Ángela. Ella llamó a la puerta y abrió.
- Buenos días señor Cullen, tengo aquí a su nueva secretaria para que la entreviste. - Esta bien que pase y terminemos de una vez. - Ahora mismo señor Cullen. Ángela me hizo la seña y al pasar por su lado me susurró " buena suerte"
entré y cerré la puerta tras de mí. Me quedé allí de pie.
- Buenos días señor Cullen. - No sé que tienen de buenos. Ni siquiera me miró. Estaba leyendo el periódico y le tapaba el rostro.
- Tenga mi currículum- se lo ofrecí. En ese momento levantó la vista de la sección de economía y me miró por primera vez.
- ¿ Cómo se llama? - Isabella Swan. Tengo veinticuatro años. Esta todo en mi currículum- se lo señalé . El cogió el papel le hizo una bola y lo tiró a la papelera. Mis ojos se abrieron como platos. Pero yo no quería que este estúpido arrogante me amedrentara. Intenté mostrarme indiferente.
- ¿ Quiere que me vaya, señor Cullen? - ¿ Qué idiomas dominas? - Español , inglés, francés y alemán. - ¿Tiene experiencia? - Cuatro años en la empresa "surprais company"- me encanto decir esto último era su competencia. El me miró a los ojos con dureza, yo solo pude sonreír. - ¿ Tienes hijos?¿ Estás casada? - No y no- me miraba con esos ojos verdes y me penetraban. Me estaban empezando a sudar las manos. - ¿ Es lesbiana? - ¿ Qué?... no veo que eso tenga que ver con el puesto de trabajo. - Tendría que ser mi secretaria y mi asistente personal. - Entiendo . - Hay mucho trabajo acumulado, ya que ninguna secretaria ha estado a la altura. - Eso no será problema. - Mañana te quiero aquí a las siete. Y ven descansada va a ser un día duro- sonrió. - Se trabajar duro-le repliqué. - Eso ya lo veremos. Ahora levanté de la silla y salí de el despacho con el corazón latiendo a mil por hora. Corrí hacía la oficina de mi amiga y me dejé caer en una silla.
- ¿ Cómo te ha ido ? Has tardado muy poco. ¿ Que te ha parecido? Yo simplemente no podía hablar.
- ¿ Estás bien? - Sí, sólo quiero un poco de agua. - ¿ Qué te ha hecho ese hombre? Tragué .
- Sus preguntas,...su mirada... - ¿ Qué? Habla Bella, no me entero de nada. - Cogió mi currículum y lo tiró a la basura. Le pregunté si quería que me fuese pero no me contestó. En realidad no a contestado a nada de lo que le he preguntado. - No me lo puedo creer. - Me pregunto si estaba casada y tenia hijos, le dije que no y me pregunto si era lesbiana. - ¿ Qué? No me lo puedo creer. - Imagínate yo. - De verdad Bella, tienes que tener cuidado. Seguramente ya habrá pensado la manera de llevarte a su cama o a el sofá de su despacho. - No creo que sea su tipo. Además crees que me acostaría con alguien como él. Me fui a casa . Iba a ser duro pero por fin ya no tenía la preocupación de pagar el alquiler y mandar dinero a mis padres.
Llamé a mis padres para darle la noticia y se alegraron por mí. La tarde pasó rápido, los nervios me comían viva y apenas cené. Me di una ducha y me fui a la cama.
Sonó mi despertador a las cinco de la mañana. Había dormido poco y mal. Estaba muy agradecida a Ángela por conseguirme este trabajo pero ese hombre me tenía atemorizada. Pero necesitaba el trabajo y el señor Cullen iba a conocer quien era Isabella Swan.
Me puse un vestido bonito no muy sugerente y unos zapatos con un tacón no muy alto, era mi primer día y quería causar buena impresión. Me tome una taza de café y fui a mi primer día en el infierno.
Llegué temprano, eran las seis y media. Fui a la oficina de el señor Cullen estaba vacía. Comencé a curiosear y me entretuve en una de las estanterías,
esta estaba completamente llena de libros. Me encantaba leer. Había títulos conocidos para mi pero otros eran realmente curiosos.
- ¿ Es unas de sus funciones curiosear en mis cosas?- di un respingo. - Perdone señor Cullen, no quería molestarlo ni ser entrometida? He llegado antes de mi hora y lo estaba esperando para que me dijera cual era mi sitio y mi trabajo. - Su oficina es esta de aquí al lado. Esto es para usted-me tendió un blackberry, una agenda, un portatil y varias cosas para desempeñar mi trabajo-. Instálese y venga a actualizar la agenda de esta semana y a recoger su trabajo. - Si señor- y salí disparada a mi oficina. La verdad que era un despacho genial. En mi otro trabajo nunca tuve uno . Todas las secretarias teníamos un habitáculo y nada más. Había una gran ventaba que daba ala calle con unas vistas estupendas , era igual de el de mi jefe. El interfono sonó.
- Señorita Swan ¿ se ha quedado dormida? Venga aquí ahora mismo. - Si señor Cullen. Rápido fui a su oficina colpeé dos veces en su puerta y entré. Él se encontraba tras su ordenador y enseguida me miró de arriba a bajo.
- Siéntese . Durante unos treinta minutos concertamos todas las reuniones y citas de la oficina.
- A las dos nos iremos a almorzar y después a mi casa para actualizar todos los eventos de esta. Esto es su trabajo quiero que lo tenga para antes de irnos a las dos. Organícelo , clasifique y quiero un resumen evaluatorio de cada uno. Programe citas con cada uno y vuelva atraerlos para que los firme y nos vayamos a almorzar. Me señaló una torre infinita de carpetas.
- Ya le dije que había mucho trabajo atrasado. - Señor Cullen , no creía que tuviera que ir a su casa. - Eres mi asistente y en ese puesto unos de los trabajos es organizar mi casa. Empleados, compras, fiestas, reuniones...¿ algún problema con eso? - No todo en orden. - Pues entonces vaya a trabajar de una vez y deje de lloriquear. Si no puede con este trabajo vayase, presente su dimisión y yo gustoso la firmaré. - Soy una profesional y me conoce muy poco si cree que renunciaría. Yo trabajo duro. Él me ofreció una de sus sonrisas arrogantes. Cogí la torre de trabajo y me fui a mi oficina no sin antes dar un portazo.
Pase toda la mañana corriendo para terminar todos los informes, eran las doce y todavía me faltaban cinco, aunque de treinta estaba bien. El teléfono sonó.
- Dígame - Buenos días soy Esme Cullen ¿ podría hablar con mi hijo Edward , por favor? - Buenos días, ahora mismo se lo paso . Un momento por favor. Pulsé el intercomunicador.
- Señor Cullen, la señora Esme Cullen por la linea dos. - Pásemela- pulse el boton e intercambié las llamadas. Seguí con mi trabajo y vi como se apagaba la luz de el teléfono, señal de que ya habían colgado.
- Señorita Swan, venga a mi despacho. Ahora mismo. Golpee la puerta y entré.
- Una señorita llamada Jessica Stanley va a venir. No quiero que me la pase, quiero que le diga que estoy reunido o lo que le de la gana. ¿ Lo ha entendido? - Si señor. Vayase. Este hombre me estaba sacando de mis casillas. Sólo llevaba trabajando cinco horas para él y me parecía una eternidad. Por mi se podría perder para siempre.
Un carraspeo de garganta me llamó la atención.
- Vengo a ver a Edward, soy Jessica Stanley. - Lo siento pero el señor Cullen esta reunido y en estos momentos no se le puede molestar. - ¿ A qué hora termina la reunión? - Pues no sabría decirle las reuniones siempre se alargan. - Lo esperaré un rato. - Señorita Stanley, no la va a poder atender. Yo le informaré que ha estado aquí. - Mira secretaria del tres al cuarto Edward es mio y tú no me lo vas a quitar. - ¿Qué? Le puedo asegura que yo no lo quiero para nada. El señor Cullen es sólo mi jefe. - Tu lo que eres es una puta mosquita muerta- comenzó a gritarme y todos comenzaron a mirarnos-. Cuando le cuente a mi Edward que no me dejas pasar te va a echar en un segundo, yo me voy a encargar de ello. - Señorita Stanley, no consiento que me falte al respeto. - ¡ Pero que te has creído! ¿Con quien te crees que estás hablando? - ¡ Jessica fuera de aquí ahora mismo! - la voz de Edward sono dura y fría-. - Oohh Edward esta tipa no me dejaba pasar, menos mal que ya estás aquí y la pondrás en su lugar. - Jessica vete y no vuelvas a dejarme en vergüenza en mi empresa. Yo no soy nada tuyo. Nos acostamos una vez y fue pésimo, no volvería a repetir en la vida. Eres una mujer bulgar que sólo quiere mi dinero y mi apellido.¿ A caso te creías que no me doy cuenta de como son las mujeres? Yo mismo le dije a la señorita Swan que no te dejara pasar. Con los ojos vidriosos agachó la cabeza.
- Zorra me las pagarás- me amenazó. Edwad la cogió por el brazo y la llevó a los ascensores. Luego pasó por delante de mi oficina como si nada hubiera pasado. Creo que estás escenitas van a ser habituales por aquí.
Eran casi la una y ya había terminado. Cogí todas las carpetas que ahora pesaban el doble y fui al despacho de el señor Cullen.
- Perdone señor Cullen , necesito que me firme todo estos informes. Él miró la montaña de carpetas.
- ¿Son todas las carpetas de esta mañana? - Sí . - Muy bien es rápida. Me acerqué a su sillón y comencé a ponerle los informes para que los firmara. Hubo un segundo que creí que me miraba los pechos, pero descarte esta idea.
Yo no era de la clase de mujeres que le gustaban a él.
Comencé a guardar las carpetas en los archivadores. Al darme la vuelta después de terminar de colocarlos todos en sus respectivos sitios, me encontré a Edward recostado en su sillón mirándome de arriba a abajo.
- ¿ Pasa algo señor Cullen? - Vamonos . Sin explicaciones y antes de la hora me empujó fuera de su oficina, cogí mi bolso y nos fuimos a almorzar o eso creía yo. Este día estaba siendo muy largo.

Este es el primer capítulo de esta historia. cementarme haber que os parece.
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