DISCLAIMER: Los personajes de Card Captor Sakura no son de mi propiedad, solo la historia es mia.

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Lemon Tree

Cap. 1. La verdad de las cosas

"Del Odio al amor, solo hay un paso"… pero también puede ser al revés.

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Si el día no fuera tan brillante, a lo mejor ella no se habría levantado de la cama…

O posiblemente lo hubiera hecho, pero inmediatamente habría regresado a su dulce y encantador sueño, abrazándose a su almohada como si fuera un oso de peluche y con las sabanas por encima de su cabeza castaña.

—No hoy… No hoy…— musito con desagrado, para después tomar la decisión de levantarse, cerrar las cortinas y regresar a su cama.

No tenia animo de salir a la calle o ir a la escuela, así que por lo menos por ese día no iría y se quedaría ahí sin problemas, ni preocupaciones o…

—¡Hey tu!, ¡Baja de una vez para que Meiling deje de molestar!— gritaron desde lejos y fue suficiente para que se despertara de una forma rápida.

Por el susto que le provoco el grito, se levantó rápidamente, se sentó en su cama y al abrir sus ojos, verdes como el jade, se topo con un joven de cabello castaño, que se encontraba de pie frente a la puerta de su habitación esperando quien sabe que cosas, ya que la observaba con un aspecto entre molesto y divertido.

—Ah, tú…— respondió la chica con fastidio y el muchacho levanto una ceja—.¿Qué se te ofrece?

—¿Estas sorda o que?, Te dije que bajes para que Meiling deje de molestarme, en dado caso me da igual que te quedes aquí dormida o en estado vegetativo— la de ojos verdes se sonrojo y posteriormente se puso de pie sobre su cama, para después arrojar una almohada justo en el momento en el que el chico cerraba la puerta.

—¡Eres un tonto!— grito, con las mejillas encendidas.

—¡Y tu una bruta!, ¡Me voy pequeña loca! Antes de que te caigas de la cama y me muera… pero de risa— el comentario que oyó desde fuera la molestó tanto, que avanzo unos pasos y en efecto cayo de la cama de una forma poco agradable.

Desde el piso vio la puerta con enfado y seguidamente lanzo un grito de desesperación.

No era posible que pasara lo mismo desde hacia quien sabe cuantos años y ella siempre terminara en el piso, furiosa, observando la puerta, mientras escuchaba sus risas bajando por las escaleras.

Y a todo esto, ¿Quién era él?

—Algún día… ¡Li!— grito ella, tan fuerte que desde la planta baja, una chica de largo cabello negro y hermosos ojos rubí salto de la impresión.

—Ahora ¿Qué le hiciste?— pregunto la pelinegra al ver al mismo chico castaño llegar hasta donde estaba, con una sonrisa de triunfo.

—Yo nada, hice lo que me pediste, le dije que bajara, es todo.

—"Le dije que bajara, es todo"— repitió, imitándolo —.Se bastante bien que gozas de molestarla, porque eres un idiota, ¿No te cansas de hacerlo diario?

—¿Sabes que Meiling?, Mejor me voy, que ya se me hizo tarde— dijo, sin responder a la pregunta, para después salir de casa.

Meiling se quedo ahí, suspirando, para después ver como la chica de cabellos castaños llegaba a la sala con un bastón de animadora en mano.

—¿Dónde…?

—Ya se fue Sakura, como todos los días— respondió y la chica grito de nuevo, al verse burlada otra vez como cada mañana.

—¡Algún día!— repitió para después soltar el bastón y regresar a su habitación, con un humor horrible por lo que se podía notar, mientras Meiling tomaba su maletín, sin intentar hacer nada, para después salir de su casa en dirección al colegio.

Una vez estuvo sola, la castaña decidió vestirse y quedarse en casa por lo menos por ese día, después de todo ya era bastante tarde y ella aunque corriera a ultra-velocidad, no iba a llegar a clases a tiempo.

Se vio al espejo, una vez estuvo lista y se sonrió a si misma.

Ese tonto no le arruinaría el día, no señor.

Sakura Kinomoto, tenia 17 años de edad, era una de las mejores en deportes de la Preparatoria de Tomoeda y pertenecía al club de porristas, era amable, sincera, siempre atenta y muy respetuosa con los demás, aspectos que cumplía con todos, menos con una persona en especial…

Hacia ya 5 años que sus padres y su hermano mayor Touya Kinomoto, habían muerto en un accidente automovilístico, por lo que ella había quedado al cuidado de Ieran Li, mejor amiga de sus padres y lamentablemente, la madre de la peor de sus pesadillas.

El insensible, idiota, tonto, tarado, desgraciado…

Syaoran Li.

Desde que había llegado ahí, parecía que tenia la extraña costumbre de molestarla y hacerla rabiar, algo que siempre conseguía con sus burlas y sus comentarios sarcásticos, pero es que a veces era tan imposible ignorarlo, porque incluso le gritaba…

Pero afortunadamente en esos casos, Meiling Li, prima del idiota y su mejor amiga, siempre la defendía de sus malos tratos.

Lanzo un suspiro, pensando en que tan difícil podría ser deshacerse de él y de sus malditas bromas.

Pensó un momento y entonces comenzó a reír con ironía, pues había recordado que muchas de sus amigas que sabían donde y con quien vivía le habían lanzado comentarios como: "Eres afortunada", "Ya quisiera vivir con el guapo", "Sakura que suerte tienes, vivir en la misma casa que ese bombón" y muchos otros mas que por lo general comparaban a ese patán con un "ángel", un modelo de revista y con… con comida…

¿Afortunada?, ¡Ja! Y mas ¡Ja!

Si supieran como era en realidad seguro se desilusionarían y dejarían de verlo como el "Príncipe azul" de los cuentos.

—Ese de príncipe no tiene nada— se dijo, levantándose de su cama, en la que había vuelto a caer por tercera ocasión y caminando hacia la puerta.

Bajó las escaleras con aburrimiento, pensando en que podría hacer mientras Meiling regresaba, no quería salir sola por ahí y aunque sabía que seguramente la señora Ieran la reprendería mas tarde por no haber asistido a clases, eso era algo que ahora la tenía sin cuidado.

A lo mejor ni se enteraba.

A menos que Meiling la delatara, cosa que no creía posible.

Pero si lo creía posible viniendo de un molesto problema con ojos ámbar.

Suspiro de nuevo y decidió esperar viendo TV hasta que finalmente dieron las 3:00 p.m. y la tan esperada chica de ojos rubí llego a casa.

—¡Meiling!, bienvenida a casa— saludo la castaña, feliz de verla.

—¿Qué hay Saku?, ¿No fuiste al colegio?— preguntó, dejando su maletín en el piso.

—No tuve ánimos, además se me hizo tarde y no iba a llegar.

—Ya veo, ¿Y Syaoran?— ante el nombre Sakura bufo y Meiling lanzo una risa.

—No hay nada divertido en eso Mei.

—Ya lo se, pero es que es sorprendente que ustedes dos se lleven tan mal, a mi me parece que harían una linda pareja en un futuro— la castaña se sonrojo ante el comentario y de inmediato se levanto del sillón en donde estaba.

—¡Estas loca!, ¡Eso nunca pasara!, ¡Prefiero caerme en un agujero lleno de gusanos, antes que casarme con él!

—Yo nunca dije nada de matrimonio —dijo la pelinegra y Sakura se sonrojo aun mas —.Oh vamos, es un chiste, no lo tomes tan a pecho.

—Pues que malos chistes— bufo, regresando a su puesto —.Además, a quien le importa donde puede estar ese… primo tuyo.

—Habría que preguntarle a sus fans, aunque… ahora que recuerdo me dijo que iba a regresar tarde, creo que tiene una cita con alguna chica—comentó con picardía.

—Pobre chica, me da pena por ella.

—Oh vamos, Syaoran no es tan malo— Meiling la vio reírse de forma sarcástica y exagerada, por lo que prefirió callarse antes de que Sakura pudiera ahorcarla en lugar de su primo —.Ok, mejor cambiemos de tema.

—Si, mejor.

—Cuéntame entonces, tu, ¿Qué tal?, ya sabes, me refiero a, ¿Hay algún chico que te interese?— Sakura se sonrojo un poco por la pregunta y el tono, pero inmediatamente borro la pena, para cambiar su rostro a uno, ligeramente serio.

Y es que al hablar de chicos podría encontrarse con uno bastante peculiar y que estaba comenzando a fastidiarla desde hacia unos 3 meses atrás.

Hiroshi Aizawa.

Al principio no creyó que fuera a resultar un problema, puesto que apenas lo conocía y no sabia nada de él, pero ahora era distinto, todo había cambiado desde que ella se lo había encontrado cerca de una librería en el centro de Tomoeda y extrañamente, luego de eso, Hiroshi comenzó a llamarla, mandarle mensajes con sus amigos e incluso pedirle que saliera con él en una cita.

Y no era que Hiroshi fuera feo o poco agradable, al contrario, era bastante atractivo, pero no era su tipo, además recientemente se había enterado de su historial con las chicas, que consistía en: conquistarlas y luego botarlas.

Pero a pesar de sus respuestas negativas, Hiroshi cada vez era más y más insistente, con lo cual estaba comenzando a fastidiarla.

¿Qué tan difícil era comprender un No?

—Por ahora nadie me interesa pero…

—¿Pero?, ¿Alguien te esta molestando?

—No, para nada, solo pensaba en que a lo mejor en algún futuro pueda encontrar a alguien que me agrade— se apresuro a contestar y Meiling quedo satisfecha con la respuesta.

Por ahora Sakura no quería prestarle ninguna importancia al asunto, pues no creía que fuera tan relevante y tampoco quería que su amiga se involucrara en esas cosas de citas, amor o lo que fuera.

Ambas chicas continuaron charlando hasta el anochecer y no tardó en llegar la señora Ieran quien saludo a ambas cortésmente, retirándose luego a su habitación para descansar y posteriormente Syaoran, que como siempre llego con burlas para Sakura, quien trato de ignorarlo lo mas que pudo.

Algo que no le sirvió de nada.

El día siguiente llego sin complicaciones y Sakura decidió levantarse antes, por lo menos para evitarse problemas esa mañana.

Observo la foto de sus padres y de su hermano y sonrió, despidiéndose, para después salir en dirección a la Preparatoria de Tomoeda.

Cualquiera podría pensar que no extrañaba en absoluto a su familia, algo en lo que se equivocaban, claro que los extrañaba, pero aunque durante los dos primeros años había estado deprimida, con el tiempo comenzó a asimilarlo, pensando en que a ellos no les gustaría que estuviera así por el resto de su vida.

Era mejor mantener algunos recuerdos sellados, pues las heridas lastimaban demasiado.

Suspiro, cerró sus ojos momentáneamente y salió de casa.

Caminó por un sendero lleno de arboles de cerezo, lanzó varias sonrisas y saltaba de vez en cuando, era muy temprano y no tenía ninguna prisa ni preocupación por llegar a tiempo, todo era perfecto ese día y esperaba que siguiera igual, por lo menos durante las horas siguientes.

No tardo mucho en llegar a la escuela y al entrar a su salón de clases espero un poco hasta que este comenzara a llenarse.

Todo continuo con calma y con normalidad para ella, sus amigas Naoko, Rika y Chiharu como siempre estaban a su lado y por ahora agradecía que no se hubiera topado con el huraño de Li, quien por cierto estudiaba en la misma escuela, solo que él era de un grado superior.

Las clases concluyeron y ella se preparo para volver a casa.

Camino por los pasillos vacios de la preparatoria, pues ese día a su grupo le tocaba salir una hora mas tarde de lo acostumbrado y la mayoría de los estudiantes ya se habían retirado a sus hogares.

Continúo con su caminata tranquilamente, hasta que escucho unos pasos seguirla.

Se dio vuelta y se topo con el chico que tanto temía.

De ojos oscuros y cabello negro.

—Hola Sakura— saludo él como siempre con cortesía y ella solo mostro una sonrisa forzada.

—Hola, Hiroshi.

—¿Cómo estas?

—Bien, bien, de hecho ya, ya me iba a casa— comentó de forma rápida, buscando salir de eso lo antes posible.

Pero él continuo sonriente y se le acerco un poco, mostrando una rosa roja que Sakura vio con nerviosismo.

—Es para ti, iba a buscarte hoy, pero no tuve tiempo de hacerlo, así que, me preguntaba si, ¿Ahora si vas a aceptar mi propuesta de una cita?— Sakura suspiro, viendo la rosa que le extendía y solo cerro los ojos con impaciencia.

¡No, No! Pensó, pero no se atrevió a gritarlo.

Era demasiado bondadosa como para hacerlo.

—Lo siento Hiroshi, de verdad, pero ahora no quiero salir con nadie, será después— y sin mas, salió corriendo, sin dar marcha atrás, sin verlo y sin despedirse.

Pues con esta ya iban como 23 veces que le insistía y ella ya estaba más que cansada de eso.

Siguió corriendo hasta que estuvo bastante lejos de la escuela y entonces comenzó a caminar de una forma más lenta. No creía que nada malo pudiera pasar ya.

Continuo con su camino, poco a poco, pensando en cuanto tiempo Hiroshi continuaría con esa actitud, hasta que llego a una tienda de antigüedades, donde vio salir a su verdugo personal, quien al verla levanto una ceja y sonrió con burla, como siempre.

—¡Flo!, ¡Que gusto verte!— dijo con doble dosis de ironía y Sakura lo vio con enojo por haberla llamado así.

¡Odiaba que le dijera "Que gusto verte"!, y mas odiaba que le gritara ese mugroso, detestable y horripilante apodo con el que la había comenzado a llamar desde que escucho a Hiroshi llamarla Florecita.

—Cállate, tuve un excelente día y no lo pienso gastar contigo.

—Al fin, algo en lo que estoy de acuerdo— respondió él ante el ataque, dándole la espalda para después comenzar a caminar.

Sakura suspiro como por enésima vez en el día, pero pronto se dio cuenta que era mejor esperar un poco para que se fuera o de lo contrario iba a estar molestándola todo el camino.

—¡Ojala te caigas!— gritó, pero el joven no le presto atención, solo siguió caminando despreocupadamente.

La de ojos verdes permaneció ahí, mascullando una que otra palabra y después centro sus ojos en la tienda de antigüedades de la que antes lo había visto salir.

Fue entonces que decidió entrar, tal vez habría algo interesante ahí y con eso le daría tiempo al tonto de que se fuera y dejara de fastidiarla.

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Abrió la puerta de la casa, observando que nadie se encontraba cerca, algo que lo llevo a tomar la decisión de caminar a la cocina para encontrarse con Meiling que preparaba alegremente algo que parecía ser un pastel.

Hizo una mueca de horror y se adelanto a dejar su maletín en el piso, si algo sabia él era que Meiling sabia de todo, menos cocinar.

—¿Cocinando?— pregunto con un ligero sarcasmo, recibiendo una mala cara por parte de la pelinegra.

—Si amargado, estoy practicando para hacerle un pastel a Sakura, la siguiente semana es su cumpleaños y por cierto, ¿No te la encontraste por ahí?, ya es tarde— preguntó con algo de preocupación y Syaoran suspiro, tomando un vaso para después servirse un poco de agua.

—Si, la vi.

—¿Y?

—¿Y?, ¿Qué?— respondió con desinterés.

—¿Por qué no llegaste con ella?

—Yo tenia prisa y ella se quedo por ahí jugando, me grito maldiciones, creo que eso te dice que esta bien— Meiling sonrió un poco y dejo el tazón donde estaba cocinando encima de una mesita.

—Bueno, supongo que ella es la única que se atreve a decirte cosas de ese tipo y me da mucho gusto— exclamó, Syaoran rolo los ojos —Por cierto, ¿Ya tienes su regalo?

—¿Qué regalo?— cuestiono, con aburrimiento.

—El regalo de Sakura, ya te dije que su cumpleaños es la siguiente semana, mínimo deberías felicitarla, ella te ha felicitado y te da pequeños obsequios en tu cumpleaños, no seas malagradecido.

—Tu lo has dicho, mínimo la felicitare, además esos "pequeños obsequios" siempre tenían una bromita incluida— Meiling gruño un poco, pero decidió ignorarlo y continuar con su práctica.

Pronto Sakura llego a casa, gritando un "Ya vine", algo que alerto a Meiling para que guardara las cosas que estaba ocupando y para callar a Syaoran antes de que el chico arruinara la sorpresa del pastel de cumpleaños con sus carcajadas.

La joven castaña ingreso a la cocina, viendo con sus ojos verdes que esta parecía una zona de guerra por la harina que estaba regada en el piso y por una extraña masa blanca que se pegaba a las paredes y al techo.

—¿Tuviste fiesta? — preguntó, haciendo que Syaoran riera un poco y Meiling se sonrojara.

—Claro que no Sakura, en que piensas.

—No todos son unos salvajes como tu— ante el insulto, Sakura lo vio mal.

—Escucha Li, no pienso discutir contigo el día de hoy, así que deja de insistir en que lo haga— respondió muy tranquila, pero Syaoran no quedo para nada satisfecho con eso.

—Oh, ¿Enserio?

—Muy bien, ya basta, quiero que ambos se queden tranquilos.

—Claro que no pienso discutir, no soy un maldito infeliz que goza de hacerle la vida imposible a los demás por placer— el contraataque de Sakura omitió el comentario de Meiling y fue entonces que Syaoran sonrió levemente con triunfo.

Para él era otra batalla ganada.

—Yo no le hago la vida imposible a todos, solo a una chica, tonta, torpe, rara y fea como tu.

—¡Bien!, ¡Fue suficiente!— gritó la castaña, perdiendo la poca paciencia que le quedaba y abalanzándose sobre el chico para golpearlo.

—¡Hey!, ¡Chicos!— exclamó Meiling, tratando de separar a Sakura de su primo que no parecía enojado, más bien parecía que se divertía con lo que estaba pasando.

Sin embargo antes de que Meiling separara por completo a Sakura de Syaoran, esta estrelló la mano del muchacho contra la mesita por accidente, provocando que el vaso con agua que sostenía se rompiera en mil pedazos y seguidamente comenzara a escurrir sangre de sus dedos.

—Carajo…— susurro él haciendo una mueca, ante el asombro de ambas chicas.

—¡Ven!, ¡Les dije!— gritó Meiling, acercándose a su primo para curar la herida de su mano.

—Dile a ella, es una salvaje…— dijo Syaoran antes de tomar un pañuelo, envolver su mano y salir de la cocina en dirección a su habitación.

Todo quedo en silencio, al mismo tiempo que ambas chicas se miraban fijamente, Sakura sintiendo algo de culpa por lo sucedido.

—No te sientas mal Sakura, él se busca todo eso por ser tan grosero contigo, digamos que están a mano— dijo la pelinegra a modo de consuelo.

Sakura decidió omitir el comentario y luego de despedirse de Meiling subió a su habitación rápidamente.

—A lo mejor… y debo pedir disculpas— se dijo a si misma, pensando en que tan difícil podría ser decirle un "Lo siento" a su verdugo personal.

Sin embargo no tardo mucho en responderse a si misma.

Iba a ser muy difícil

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Notas de la Autora:

¡Hola!, Bueno pues esta es mi primer historia de Sakura Card Captor, espero que les haya gustado este primer capitulo y que puedan decirme si continuar con ella, me gustaría recibir sus comentarios para saber si debo mejorar algo o no y sobre todo que les ha parecido.

Todos sus comentarios son bienvenidos, el siguiente capitulo ya esta listo así que si deciden que lo continúe, lo publicare como en unos dos o tres días.

Hasta la próxima.