Los personajes de esta increíble saga le pertenecen a la legendaria Stephanie Mayer pero esta historia es mía.

Agradezco a Bella Cullen H. que me dio mi inspiración con la magnífica historia "Más allá de tu amor", les recomiendo leerla. También les agradezco haber entrado a leer este fic.

TOGETHER FOREVER: RENACER

Abrí mis ojos con desgana. Hoy era mi dieciochoavo cumpleaños... Para la mayoría de los adolescentes es genial, tienen independencia y se sienten los reyes del mundo, pero yo no soy normal, y para mi significa un año mas vieja que mi Edward, al ser vampiro, el se quedaría en sus eternos y perfectos diecisiete. Sin contar que Alice, esa pequeña demonio, me tendría seguro una sorpresa planeada.

¡Viva! , nótese el sarcasmo…

Después de una felicitación y regalo por parte de Charlie (que me obligo a aceptar) fui a la escuela rezando porque nadie supiera que día era hoy. Solo los Cullen lo sabían y también sabían que no quería ninguna clase de felicitación, claro que no hicieron caso y Alice solo parloteaba de la fiesta que me tenía planeada y un nuevo vestido que me pondría.

¡Doblemente Viva! Nótese el sarcasmo otra vez…

Al terminar las tediosas clases, fuimos directamente al volvo de Edward para ir a la casa Cullen. ¿Por qué me tenían que hacer una fiesta? , para mí, el regalo perfecto hubiera sido un día a solas con Edward…

-¡Vamos Bella no seas tan amargada!- gritó Alice interrumpiendo mis pervertidos pensamientos –Te vas a divertir, lo he visto- Alice daba brinquitos de la emoción en su asiento, pareciera que saldría volando del auto si continuaba.

Aparcamos en la entrada de la mansión, donde se podía leer un cartelón que decía "Feliz cumpleaños Bella".

Me sonroje furiosamente, Edward soltó una risita y me dio un beso en la mejilla mientras me ayudaba a salir del auto.

Me sorprendí al entrar a la casa "mansión" Cullen. Estaba perfectamente decorado con velas aromáticas, globos y flores, había un gran pastel a pesar que yo sería la única que lo comería y una mesa donde había unos cuantos paquetes con listones que supongo eran mis regalos.

-Disculpa la efusividad de mi familia, comprenderás que no hemos disfrutado un buen cumpleaños en años- se disculpo Edward. –¿ Ya puedo felicitarte como es debido?- preguntó mostrándome la sonrisa ladeada que me derretía.

Yo suspire y me encogí de hombros restándole importancia, igual ya habían roto mis reglas.

-Feliz cumpleaños mi Bella- dijo para después darme un beso casto en los labios cuando de pronto Alice me jalo hacia ella.

-Luego pueden intercambiar la saliva que quieran, ahora déjame alistar a la chica del cumpleaños, sube Bella- dijo Alice empujándome.

-Alice…-

-Vamos Edward, déjame hacer las cosas bien- y subimos a alistarme.

Me metió en un hermoso vestido en contra de mi voluntad, parecía caro. Me puso un maquilla ligero y peinó mi cabello. Para mi seguridad esta vez no me obligo a usar tacones, sino unos lindos zapatitos de metedera.

Bajamos las escaleras con cuidado y Edward me esperaba al pie de estas.

-Hermosa…- susurró besando mi mano. Yo solo me sonroje.

-Ahora pueden felicitarla- dijo Alice, satisfecha con lo que había hecho conmigo.

Cada Cullen me felicito a su manera: Esme con un maternal abrazo, Carlisle como siempre tan educado, Emmet con una gran abrazo de oso, Rosalie con un seco "felicidades", Alice ya me había felicitado así que se quedó a distancia junto con Jasper, y lo mejor fue de Edward, con un beso que hiso mis piernas gelatina.

Después de la bochornosa canción del cumpleaños me dieron mi pastel.

-Muy bien Bella, pide tu deseo- dijo Esme alegre.

"Quiero pasar toda la eternidad junto a Edward"

Soplé y todos aplaudieron.

-Vamos Bella siguen tus obsequios- me dijo Alice guiándome a la mesa donde estaban los paquetes.

El obsequio de Emmet y Rosalie era un sistema de sonido "decente" para mi amado monovolumen, Carlisle y Esme me dieron unos boletos para ir a ver a mi mamá a Jacksonville.

-Ten el próximo obsequio- dijo Alice tendiéndome el próximo regalo. Por desgracia mi torpeza hiso de las suyas.

-Auch- dije al ver mi dedo cortado por la envoltura y solo una minúscula gota de sangre. Y lo próximo pasó muy rápido.

-No…- susurro Alice con una mueca de terror.

-¡No!- rugió Edward Empujándome haciendo que callera estrepitosamente en la mesa de regalos.

Aturdida y desorientada, miré la brillante sangre roja que salía de mi brazo y después a los ojos enfebrecidos de seis vampiros repentinamente hambrientos*.

Emmet agarró como pudo a Jasper mientras Edward rugía y se agazapaba de manera protectora frente a mí. Desde los brazos de Emmet, Jasper se convirtió en un verdadero vampiro, mirándome con sus ojos negros como el carbón, mostrándome sus dagas que pasaban por dientes. Se convirtió en un depredador y yo era su presa. Luchaba para salir de la jaula que creaba Emmet viéndome con sed y gruñendo fieramente.

-¡Saquen a Bella de aquí!- gritó Edward. Jasper aprovecho esa distracción para abalanzarse contra a mí.

Tomo mi brazo y sentí como sus dientes se clavaban en el, como succionaba mi sangre frenéticamente, como la vida se iba poco a poco. Y todo se volvió negro.


Todo era oscuridad y silencio. Hasta que escuche algo, era un murmullo distante, no lograba entenderlo. Estaba aturdida, ¿Qué había pasado? ¿Dónde estoy? ¿Dónde está Edward?

Fue como las películas. Vi una luz, brillante, segadora y hermosa. Los murmullos se aclararon.

Isabella

¿Quién me está llamando? La voz provenía de… ¿la luz?

Isabella acércate…

Y así lo hice.


Me encontraba flotando, literalmente. En un lugar donde no había nada ni nadie, lo que antes era oscuridad se aclaro, dejándome ver que estaba sola. Mis ojos se inundaron de lagrimas de pánico.

No temas…

Era una voz autoritaria pero a la vez tranquilizadora.

-Do… ¿Dónde estoy?...-susurre nerviosa.

Estas en todo y en ningún lugar.

¡¿De qué diablos hablaba? Solo quería irme a casa con mis padres y los Cullen, con mi Edward.

-¿A qué te refieres? ¿Qué ha pasado?

Isabella, tu vida en la Tierra ha terminado

¿Escuché bien? ¿Acaso estaba muer… muer…

Muerta

A completó la voz por mí leyendo mis pensamiento. Yo solo quede hecha piedra.

-¡¿Qu… qué?-

A si es, has muerto.

-¡¿Comó?-

Bajo las garras de un vampiro.

-¡No!, debo regresar, quiero ver a mis padres, mis amigos, Jacob, Los Cullen, Edward…

De acuerdo, cumpliré tu petición.

Todo el panorama se empezó a distorsionar y para cuando me di cuenta estaba en mi casa. Y lo que vi me destrozo por completo…

Era Charlie… sentado en un sillón tenía un retrato en la mano con una foto ¿Mía? y con la otra tomaba su cabeza. Era la primera vez que veía a Charlie llorar.

-¡Papá!- grité corriendo hacía él. Pero el no movió ni un musculo.

Él no puede oírte.

-Papá…- susurre mientras sentía como las lágrimas corrían por mis mejillas. -¿Cuánto tiempo ha pasado desde que… me fui?- pregunte temerosa.

Una semana

-¿Cómo lo lleva?-

No muy bien, no ha salido de casa, solo Alice Cullen ha venido a dejarle algo de comida. Ni siquiera ha ido al trabajo.

Eso me lo recordó-¿Puedo ir a ver a los Cullens?-

Vamos

Camine hasta Charlie y le di un pequeño beso en la frente. El abrió los ojos como platos.

-Te quiero papá…- susurre antes de que todo se distorsionaba de nuevo, cuando me di cuenta ya estaba en la mansión Cullen.

Era la sala. Y si lo que vi con Charlie era malo la casa Cullen era peor. Toda la vida en ese lugar se había apagado, todo era gris.

Todos te querían demasiado. Jasper cuando se calmo se sintió tan mal como Edward, culpable y ambos rogaban que los mataran. Edward intento ir con los Vulturi, un aquelarre vampiro muy poderoso, a que lo mataran pero lograron detenerlo. Jasper con su gran culpabilidad por su don se la envía a todos.

-Dios mío.- Fue todo lo que podía decir. Y las lagrimas no paraban.

Esme estaba sollozando abrazando a Carlisle, Emmet ya no tenía la típica expresión bromista en su rostro abrazaba a Rosalie quien miraba el suelo seria , mientras Alice abrazaba a Jasper quien sollozaba fuertemente y susurraba que era su culpa y debía estar muerto. Alice lo abrazaba y decía que todo estaba bien.

-¿Dónde está Edward?-

Abracé a Jasper quien se estremeció al instante, le susure al oído: -Yo te he perdonado Jasper-

-Bella- susurró asustado, todos lo vieron como si se le hubiera safado un tornillo. Al parecer cuando me ponía en contacto físico con ellos me escuchaban.

Arriba.

Subí las escaleras y desde el pasillo podía escuchar los sollozos y gritos de Edward partiendo mi corazón en mil pedazos.

Entre a su recamara, Todo estaba destrozado, los discos en el suelo hechos añicos, el estampado de la pared rasgado y el sillón destrozado en el suelo. Edward estaba en un estado deplorable incado en el suelo, más pálido de lo que ya era, con sus ojeras moradas más marcadas.

-¡Edward!- grité lo más fuerte que pude, el dolor que sentía era indescriptible, jamás podríamos estar juntos de nuevo, sentía como me quemaba viva por dentro, un gran vacío por dentro y como me faltaba el aire. Edward también gritó estampando su puño en el azulejo del suelo, dejando la marca de su mano.

-¡¿ Por qué?, ¿¡Por qué todo esto me pasa a mí?- me hinqué junto a él gritando a todo pulmón.

-¡Tú!- grité refiriéndome a la voz -¡Quién quiera que seas, devuélveme, por favor, devuélveme! ¡Hare lo que sea por favor! ¡Solo déjame volver!

¿Es lo que realmente deseas?

-Por favor, por favor- decía implorando.

Vas a renacer Isabella, volverás junto a él.

-¿ En… enserio?- susurre esperanzada

Volverás, pero tendrás que empezar desde el inicio, como cada humano, desde un bebé y a la edad de 17 años volverás junto a Edward Cullen.

-Gracias , gracias- susurraba yo.

Pero, no recordaras nada.

-¿Entonces como volveré?- pregunte confundida.

Lo harás

Abrasé a Edward y lo bese en los labios.

-Volveré junto a ti mi amor…- susurre contra sus labios.

Edward mostro una pequeña sonrisa cerrando sus ojos.

-Bella…-


AWWW hasta sentía el nudo en mi garganta al escribir esto T.T , todo el mundo sufrió la pérdida de Bella. El próximo capítulo será un Edward POV, por favor comenten que les pareció y no sean muy agresivos, es mi primer fic. LOS COMENTARIOS ME MOTIVAN A CONTINUAR ESTA HISTORIA.

Cariños Elizabeth