Título: It ends tonight
Fandom: X-Men: First Class
Pairing: Charles/Erik
Rating: R (?)
Disclaimer: No estaría escribiendo esto si ellos fueran míos, ¿verdad?
Notas: Escrito para el KinkMeme en la comu xmengeneracion1 del LJ, con el promt "La ausencia de sus mejores amigos los vuelve locos a ambos, y se echan de menos como nunca han echado de menos nada. Tratan de soportarlo, porque saben que quieren cosas distintas, cosas que siempre les enfrentarán.
Pero en un momento dado Erik decide que no puede estar más separado de Charles, así va a verlo y hacen algún tipo de acuerdo en el que tienen "permitido" verse sin que sus diferencias les enfrenten. Encuentros en los que se olvidan de todo lo demás y sólo están ellos dos. Un poco de angst, encuentros furtivos y porn, mucho porn
."

No es exactamente eso, pero se hizo el intento, ¿vale?

Y, hmm... Vamos a pensarlo en un universo alterno donde Charles no quedó paralítico tras lo de la playa, ¿yup?

Y claro, la canción es Pretend the world has ended, de She Wants Revenge.

Dedicatoria? A la persona que lo propuso, porque vaya que fue interesante de escribir, por mínimo que haya resultado. ¡Gracias por pedirlo!


It ends tonight

Your sense of apprehension suits you

You wear your troubles well

I've nothing left to hide from you

I've got no God to sell.

X

A veces Charles se pregunta cómo es que han llegado a ese punto, a los encuentros casi furtivos en noches perdidas que han incluso dejado de saber a culpa un tiempo preocupantemente largo atrás.

Erik lo atrapa contra la pared de la habitación mientras lo besa con urgencia, las manos heladas, húmedas por la lluvia bajo la que han corrido para llegar al hotel, colándose bajo su suéter y Charles no puede evitar el gemido que se le escapa y se ahoga entre los labios de Erik.

Llegan a la cama sin dejar de besarse, dejando la ropa abandonada marcando un camino sobre el piso y, cuando finalmente caen sobre el colchón, el aire se siente casi frío contra su piel que arde en cada punto de contacto. Charles desliza las manos sobre la espalda de Erik, trazando las líneas de los músculos con sus dedos con frenesí, como si no hubiera –que en realidad, no hay- tiempo suficiente para apreciar cada detalle.

Se enredan bajo las mantas como siempre, como la primera vez, con manos que no alcanzan para abarcar toda la piel (y si los dedos de Erik se detienen por un instante más del necesario en la pequeña cicatriz en la espalda de Charles, ambos lo ignoran), y a momentos Charles siente que podría romperse, tan dividido entre el dolor y la pasión, mientras sus cuerpos marcan un ritmo que acelera como la lluvia en el exterior.

Erik gruñe en la curva de su cuello con cada embestida, aferrando las caderas de Charles con fuerza suficiente para dejar marcas y, a pesar de todo, Charles no puede dejar de encontrarlo delicado; los labios que se deslizan sobre su piel, las palabras inconexas que susurra contra su oído mientras aumenta la velocidad y él enreda las piernas alrededor de su cadera, besando y lamiendo cualquier trozo de piel a su alcance.

El clímax los alcanza demasiado pronto y ambos colapsan sobre el colchón con la respiración convertida en jadeos y las piernas entrelazadas como al descuido con las del otro. Nunca hablan tras aquellos encuentros, esos que empiezan con una cerveza en un bar, conversando sobre nimiedades –nunca la academia, nunca la hermandad-, y que acaban bajo las sábanas de algún hotel, compartiendo el calor y los latidos; hay demasiada historia entre ellos para que pueda ser de otra manera, pero eso no lo hace desearlo menos.

Así que Charles se limita a besarlo una vez más, con los brazos apoyados a cada lado del rostro de Erik, lento y profundo como si tuvieran una eternidad por delante, antes de dejarse caer sobre la almohada y cerrar los ojos, sabiendo que al despertar encontrará la habitación vacía.

XXX

Cuando abre los ojos, sin embargo, el amanecer está más cerca que la medianoche y Erik está sentado al borde de la cama, observándolo en silencio.

Se miran por un momento, contemplando el tiempo piensa Charles, contemplando nuestras decisiones, hasta que es Erik quien rompe el silencio.

-Ven conmigo.-Dice, y Charles puede ver en su mente lo que quiere decir. Olvidar a los otros mutantes y esa estúpida guerra contra el mundo que parece no tener un principio ni un final. Tu y yo, Charles le escucha pensar, Sólo tu y yo. Como si el mundo hubiera acabado.

Charles cierra los ojos un momento y piensa en los otros, en ese pequeño refugio para ellos que tanto le ha costado erigir. Piensa en la soledad y el dolor, en la traición que aún pesa sobre ellos. Piensa de nuevo en las decisiones que los han llevado a ese lugar.

Cuando abre los ojos de nuevo, sólo asiente con suavidad y toma la mano que Erik le ofrece.

X

...we wave goodbye to everyone

and hope our love's enough.

Just put your hand in mine

Then cast your doubts aside...