El típico frío de la noche en Londres se empezaba a hacer notar más a el no le importaba. Veía como las personas apresuraban su paso a llegar a sus hogares con tal de protegerse del frío... "Que débiles son" dijo en su mente aquel demonio que caminaba lentamente en medio de aquel parque. ¿Cuánto tiempo seguiría fingiendo ser uno de ellos? ni el mismo sabía aquella respuesta.

Un sonido logró sacarlo de sus pensamientos, era como... como si se raspara una caja de cartón. Busco con la mirada de donde provenía ese ruido en medio del parque. Se acercó a lo que parecía un matorral y encontró ahí, como sospechaba, una caja arrugada de cartón con un bulto que parecía moverse entre unas finas y suaves sabanas blancas.

Movido por la curiosidad, destapó lo que se hallaba entre aquellos trapos y encontró un hermoso y pequeño gatito que, al parecer, no tenía ni una semana de vida. Aquel animalito era poseedor de un hermoso y lacio pelaje azulado y unos hermosos y grandes ojos como si fueran dos zafiros que brillaran en una gran oscuridad.

El felino al ver al hombre, se paró en una de las paredes de la caja y comenzó a maullarle con curiosidad. El hombre al ver la inocencia del pequeño gato, lo cargó, lo cubrió con su saco para que no sintiese el cruel frio de Inglaterra y comenzó a caminar hacia su hogar donde allí el animalito estaría seguro; después de todo, el amaba a aquellas criaturas y hacía mucho que no tenía a nadie a su lado ¿Por que no cuidaría a aquel gato?

-Vamos a casa pequeño- le dijo el mayor mientras el gato se acurrucaba en sus brazos sintiendo esa cálida y familiar sensación que hacia mucho que no sentía.

"Gracias por encontrarme de nuevo, Sebastián..." pensó para sus adentros el oji-azul.

XXX

HOLA!

Bueno este es mi primer fanfic y por fin me arme de valor para publicarlo. Ya se que esta corto pero espero que aun así les guste.

Yo se que apenas estoy iniciando pero si no dejan reviews no actualizo.

Sayo!~