Los personajes no me pertenecen y la historia tampoco , pertenece a Dess Cullen , yo solo la traigo aquí para que la disfrutéis tanto como yo.


Como cualquier otro día, Bella bajó a desayunar, con la presencia de Jasper, Esme y Edward, el cual estaba preparando las tortitas que tanto le gustaban a Bella. Carlisle estaba en el hospital y el resto de la familia cazando.

Nada más entrar en la cocina, él notó algo distinto en su olor.

En cuestión de un segundo, su boca se llenó de ponzoña, sus sentidos se pusieron completamente en alerta, y sus manos se convirtieron en puños, obligándolo a soltar la sartén antes de que acabara haciéndola añicos.

- Esme… te importa acabar tú las tortitas? – Le preguntó a su madre con el tono de voz contraído – tengo que salir un momento.

- Claro Edward… pero… qué pasa? – le preguntó Esme incrédula al ver a su hijo tan tenso.

- Nada… ahora vengo. – Salió de la cocina intentando controlar sus movimientos, los cuales eran tensos; rígidos.

Bella se sentó en su sitio habitual y una vez que Esme le sirvió el desayuno, comenzó a comer con desgana. Hoy se había levantado con una nube negra encima de la cabeza, como ella solía describirlo cuando se levantaba con el pie equivocado… Como le decía siempre Edward para picarla.

Se encontraba rara. Baja de fuerzas, desanimada.

No quiso darle mayor importancia, ya que aunque iba llevando su "nueva vida" bastante bien, no podía evitar sentirse algo abatida algunas veces.

Jasper captó los sentimientos "peligrosos" de Edward y puso atención a qué podía haber angustiado tanto a su hermano, cuando captó un olor…

Era dulce, muy dulce… Apetitoso y tenía un trasfondo extraño. Podía decir que de pronto un instinto casi hasta sexual empezaba a hacerse mella en él.

Sumido en sus pensamientos, casi no se dio cuenta de que Bella se había excusado de que no tenía apetito y se había ido a su cuarto.

- Esme… no has encontrado a Bella algo rara hoy? – le preguntó a su madre.

- Pues no te sabría decir… aunque lo que sí me parece extraño es que a penas a probado bocado, cuando el desayuno es su comida favorita – le respondió ella meditabunda. – Por qué lo preguntas?

- No sé… por nada en concreto… Es que la he notado distinta; muy callada y… - Jasper se calló. Le dio un sentimiento parecido a la vergüenza decirle a su madre los instintos que el olor de Bella le había ocasionado.

Bella pasó gran parte del día encerrada en su habitación; seguía encontrándose algo revuelta y se acostó en la cama, durmiéndose durante varias horas.

El resto de la familia, fue llegando de sus actividades, extrañándoles el "encierro" de Bella.

- Bueno… a lo mejor tiene un día de bajón. – Comentó Alice – los humanos suelen tener días así.

- Puede ser… las hormonas les causan malas jugadas – apoyó Rose. – Bueno, mientras no se vuelva a encerrar durante días como aquella vez…

- A lo mejor es que se aburre – dijo de pronto Emmet – Al final, no hemos concretado lo del viaje a Nueva York, y a ella le había hecho mucha ilusión el que fuéramos.

- Puede ser hijo – lo apoyó Esme – La verdad que estar aquí encerrada, sin realmente nada que hacer, después de estar llevando una vida universitaria de lo más ajetreada, sería de lo más normal que estuviera aburrida. Deberíamos planear el viaje y darle una sorpresa. Qué os parece? – propuso alzando las cejas, de lo más animada.

Empezaron a hacer los planes oportunos para el viaje a Nueva York. Todos estaban encantados con la idea, sobre todo con la sorpresa que le darían a Bella. Pero lo que no suponían era la sorpresa que Bella les tenía preparada.

Por su parte, Edward estaba desconcertado. Reconocía perfectamente a que se debía la reacción que tuvo esa mañana en la cocina al oler a Bella. Era una sensación sobradamente reconocida por él… Era el olor del periodo femenino. Bella le había dicho a Alice, que era con la que más confianza tenía para hablar temas delicados, que su periodo era muy regular y habían hecho los cálculos para no verse pillados… pero parecía que este mes iba a adelantársele.

Lo extraño es que ella no hubiera dicho nada al respecto. Algún síntoma tenía que notar… pero no había abierto la boca en todo el día… además, se había encerrado en su habitación y había pasado gran parte del día durmiendo.

Todo era de lo más extraño, desconcertándolo por momentos.

Intentó sacarse ese pensamiento de la cabeza y mostrarse de lo más natural. Si para el día siguiente, seguía notando "ese olor especial" en Bella, hablaría con Carlisle.

Después de despertar, Bella fue al baño. Seguía sintiéndose rara al igual que en la mañana, pero una ligera molestia en el bajo vientre, le dio una leve pista sobre lo que le pasaba.

Al sentarse en el inodoro y bajarse la ropa, una manchita roja en sus braguitas, le confirmó sus sospechas: Le había bajado el periodo.

Según sus cálculos se le había adelantado cuatro días.

Y ahora… qué haría? Tenía que bajar y decirlo, ya que la habían avisado de que su olor esos días podría complicar gravemente su convivencia. Pero la verdad es que la situación era bastante bochornosa.

Pero entonces una imagen; un nombre, vino a su mente… Edward. Qué haría él si la oliera ahora?

Las respuestas que su mente procesaron de forma instantánea, le hicieron sacar una tremenda sonrisa de lo más traviesa.

Y así… de forma revoltosa, un plan vino a su mente:

No diría nada… haría acto de presencia abajo y esperaría a ver qué pasaba. Ella estaba totalmente convencida de que exageraban con el tema de lo que su olor producía en ellos, y estaba segura de poder demostrarles que su aprensión era injustificada a la par que exagerada. Y de paso, la idea de ver a Edward poniéndose seductor la atraía de forma irracional. Solo de pensarlo, un cosquilleo en su intimidad hizo acto de presencia haciendo a Bella ponerse hasta colorada.

Sin más, se puso un támpax, se aseó, se arregló el pelo, y muy decidida bajó a poner en marcha su plan.

Abajo, ajenos a los planes de su humana, los siete vampiros se desperdigaron cada uno entreteniéndose en sus cosas.

Edward y Jasper se fueron al jardín. Rose y Esme a la cocina a preparar la cena; Carlisle a su despacho y Alice y Emmet se quedaron en el salón entretenidos con la televisión.

Bella bajó de forma despreocupada; con total normalidad, como si fuera un día como otro cualquiera.

En cuanto se acercó a la planta baja donde se encontraba el salón, Emmet captó su olor. Al principio no reconoció de donde podría proceder, pero comenzó a sentirse… "ahogado". Su cuerpo, de forma totalmente inconsciente, empezó a reaccionar, sintiendo un apetito que nada tenía que ver con la sangre.

Alice no notó nada. Estaba concentrada en un programa de la televisión, y ni siquiera notó los movimientos extraños de su hermano.

Para las vampiras, el olor de la regla no suponía nada. Simplemente ese dulzor que lo caracterizaba, pero tampoco era algo llamativo en exceso; y por supuesto, sin ninguna índole sexual.

En cuanto Bella entró por la puerta del salón, Emmet se fue directo a ella, poniéndosele delante cortándole el paso. La miró… la devoró de arriba abajo, clavando su oscurecida mirada en los azules ojos de Bella, irradiando deseo. Uno voraz, intenso e irrefrenable.

- Bella… - susurro él; su voz destilaba deseo por doquier. – Pero… que… Dios Bella…! - murmuro entre dientes, con el tono tenso y el cuerpo contraído.

Emmet se daba perfecta cuenta de lo que estaba pasándole, y aunque lo habían hablado entre todos, el olor de Bella era inmensamente más fuerte, más tentador y más apetecible de lo que hubiera imaginado. Jamás había olido algo semejante…

Aunque amaba desesperadamente a Rosalie, sabía que estaba a un paso de empezar a seducir a Bella, y también sabía que aunque ella no lo viera como un hombre… como un pretendiente, acabaría cayendo bajo su juego de seducción.

Su postura delante de Bella era rígida, tensa; apretando las manos en puños a sus costados. Intentaba refrenarse a sí mismo, obligándose a no mirarla, pero alguna mirada furtiva se escapaba hacía la chica, haciéndole la tarea de controlarse ardua y hasta dolorosa. En esos momentos, desprendiendo ese olor… Bella le parecía infinitamente más atractiva; aunque ya lo era de por sí, ahora mismo era la mujer más apetitosa, más seductora, atractiva, hermosa… de todo el universo.

Bella se quedó trastornada. No podía apartar la mirada de la de Emmet, el cual seguía haciendo esfuerzos sobre humanos para no posar sus ojos en los de ella.

- Emmet… - murmuro ella con la voz temblorosa.

En ese momento empezó a darse cuenta de que su idea no estaba resultando tan divertida como había supuesto. Y por supuesto, comprobó en situ que realmente ellos no exageraban nada cuando le habían hablado sobre los sentimientos que su olor despertaba en ellos.

La postura de Emmet, aunque en sí, era tensa, desprendía un aura cargada de seducción y en los escasos momentos en que sus ojos se encontraban, la dejaban sin respiración, ya que su mirada la "hechizaba". No era tan intensa como la de Edward, por supuesto, pero igualmente, la hacían no poder apartar su vista del rostro de su "hermano vampiro".

Y por consiguiente, Emmet lo estaba notando, haciendo su tarea aún más dificultosa de lo que ya era de por sí.

En ese momento, Alice se dio cuenta de lo que estaba pasando. Inspiró el aire y notó el dulzor exagerado que desprendía Bella. A parte, claro está, de la escena que tenía delante de su cara.

Emmet a dos pasos de la chica, ligeramente inclinado hacía ella, con una posición rígida, las manos formando puños, y los esfuerzos que estaba haciendo por evitar mirarla directamente; pero poco a poco, iba acercándose a ella… Muy despacio, pero a fin de cuentas, aproximándose.

- Emmet! – Prácticamente chilló – Sepárate de ella… vamos. Es Bella… recuerda que la consideras tu hermana; no te dejes influir por su olor. – intentaba convencerlo.

- Es difícil… Alice, no puedo moverme. Si lo hago, tengo miedo de ir por ella directamente – le contestó hablando entre dientes, con el tono de voz tenso y cargado.

Bella estaba petrificada en su sitio sin poder apartar la mirada de Emmet. Estaba completamente en shock; con los ojos abiertos de par en par y la respiración agitada; notando sus pulsaciones en sus sienes.

En ese momento entró Carlisle en el salón, parándose en seco. Él estaba muy acostumbrado a ese tipo de olor en las mujeres debido a su trabajo en el hospital… pero el olor de Bella era fortísimo. Increíble, indescriptible… Inigualable.

- Emmet, vamos… te ayudaré a que te alejes de ella – Carlisle lo cogió por un brazo y con ayuda de Rose, que junto con Esme, habían bajado al sentir el jaleo, lo separaron de Bella.

La cual seguía como una estatua. En sus ojos reflejaba el miedo y el arrepentimiento; jamás había imaginado que esto llegara a desencadenar en algo semejante.

Como miraría a Emmet ahora? Cuando sabía que había estado a punto de seducirla?

Esme abrió todas las ventanas del salón haciendo que el olor de Bella se suavizara. Emmet por su parte, asomo la cara por la puerta respirando aire puro, tranquilizándolo.

- Lo siento Bella… no quería asustarte… - se disculpó él, con la cara girada hacía la puerta Emmet no quería volver a arriesgarse a olerla. Se había contenido una vez… pero dos…!

- Bella no se ha asustado, verdad cielo? – intentó relajarla Carlisle.

Él sabía que Bella estaba asombrada y paralizada por lo que acababa de pasar. Ella consideraba a Emmet un camarada de juegos y bromas. Si no conseguía relajar un poco el ambiente, este suceso abriría una brecha en su relación.

- Tranquila Bella, no ha pasado nada. No te asustes – le dijo Rose sonriéndola. De forma automática, había llegado a la misma conclusión que Carlisle.

Entre Bella y Emmet había una amistad, una camadería… una hermandad especial. Si ahora este percance quedaba sin solucionar, no haría más que forma tensiones entre ellos… y por consiguiente, con el resto de la familia.

- Y Edward? – preguntó Alice. Todos se inclinaron de hombros – Si él la huele… ya sabéis lo que va a pasar – dijo ella con el tono contraído. – Emmet se ha podido controlar, pero… - Alice tenía los ojos abiertos como platos ante las imágenes que venían a su mente.

Emmet se había conseguido dominar … pero Edward no podría. Y en cierta parte, Alice dudaba que quisiera contenerse. Después de haber sentido aquel momento que tuvieron en su cuarto después del juego con los Quileuttes, Edward sabía que tenía poder de seducción con Bella… y en un caso como este, ella no estaba segura de que su hermano quisiera controlarse como debiera.

Dicho y hecho… nada más mencionarlo, Jasper, seguido de Edward, hicieron acto de presencia en el salón, alertados por el jaleo que estaban formando.

- Qué es lo que ha pasa… - Jasper no acabo la frase. Nada más entrar en el salón, lejos del aire fresco, supo enseguida lo que había ocurrido.

A Bella le había bajado el periodo… antes de lo previsto. Los ojos del vampiro se abrieron como platos, era la esencia más dulce, apetitosa y sensual, a la par que sexual, que había olido en sus casi dos siglos de vida. Dio un paso vacilante hacía Bella, sin dejar de "devorarla" con la mirada. Por su parte Bella, jadeo al ver las intenciones de Jasper de acercársele.

En ese momento, se dio cuenta de que no eran unos "pretenciosos" como ella los había llamado, sino que realmente se habían quedado cortos cuando le habían relatado lo que podría llegar a ocurrir si se quedan durante su periodo. Estaban rodeados de un aura cargada de sensualidad imposible de resistir. Se sentía tremendamente atraída hacía ellos… y eso que intentaban controlarse, no desplegando todo su potencial.

- Jasper!... – lo llamó Alice a modo de orden.

El nombrado contrajo el entrecejo en una mueca de dolor y se volteó chocando contra Edward en su "huida" hacía el jardín. Debía salir de allí; él no tendría el auto control de Emmet y lo sabía.

Edward entró al salón con los ojos desorbitados, mirando hacía Bella con un ansia fuera de lo normal. Su pecho se movía de arriba abajo frenético y notaba una fortísima presión dentro de sus pantalones.

La lujuria no lo dejaba pensar y mucho menos razonar con coherencia, y realmente no quería hacerlo. En ese momento solo tenía un objetivo en su vida: Poseer a Bella; hacerla suya, meterla en su cama y hacerle el amor hasta que ella pidiera clemencia.

Alice, viendo las intenciones de su hermano, lo intercepto justo cuando había dado un paso veloz hacía la chica.

- Retrocede… - le suplico ella con la voz y la mirada.

- No – le contesto, siendo más bien un gruñido, sin apartar la mirada de Bella.

- Edward vamos… no lo hagas… Así no. Céntrate, piensa lo que haces… - le suplicaba su hermana en tono autoritario.

Bella por su parte no ayudaba en la labor, ya que no apartaba la mirada de Edward, la cual estaba cargada de erotismo. Ver así a Edward, desesperado por acercarse a ella, con esas intenciones… mirándola con sus ojos de deseo absoluto, desprendiendo un aroma aún más atrayente de lo normal, la hacían no poder quitarle los ojos de encima, entre abriendo la boca para ayudarse a respirar. Su propio deseo no la dejaba razonar.

- Vamos Alice… observa como me mira… - dijo entre dientes con la voz tensa - No puedo, no quiero retroceder…! – rugió.

- Vamos Bella hija… vayamos a tu habitación – Carlisle se acercó a la chica y la cogió por los hombros empujándola con delicadeza – Tranquila, Alice lo calmará – le dijo con voz suave y tranquilizadora.

Carlisle empujaba a Bella de forma suave, pero se dio cuenta de que ella no se movía del sitio, sino que seguía mirando hacía Edward de forma fija e intensa, haciendo hasta fuerza para que él no la arrastrara.

- Bella… vamos – la apremió Carlisle.

En ese momento se dio realmente cuenta de la atracción que su hijo ejercía en la chica. Los vampiros tenían un poder de seducción realmente impresionante; era un arma para atraer a los humanos… a su caza. Pero un vampiro ligeramente experimentado podía controlarlo; usándolo a su antojo. Pero cuando una humana estaba cerca teniendo el periodo, había que tener un dominio de sí mismo ejercitado para poder controlarse, y si se añadía el extraordinario olor de Bella, sumando el "problema" de Edward con "ese" olor en concreto… la cosa se complicaba soberanamente. Además de que cuando un vampiro sacaba sus armas de seducción, ejercía un poder de atracción ante los humanos muy difícil de contener para ellos.

- Bella… pero… qué es lo que haces? – le preguntó Rose totalmente asombrada.

Ella también se había percatado de la forma con la que Bella miraba hacía Edward. Esto estaba complicándose por momentos. Edward por un lado prácticamente descontrolado y Bella provocándolo sin piedad.

- Bella… debes salir – casi le suplico Esme. – Edward está descontrolándose y perdona cielo, pero… tú no estás ayudándolo mucho – en ese momento, si Esme hubiera podido ponerse colorada, lo estaría al igual que un tomate.

- Yo… yo no… no puedo alejarme… - Bella no hablaba, sino que soltaba palabras jadeantes. Su respiración era errática, y sus latidos retumbaban por toda la estancia, enloqueciendo a Edward aún más, si eso era posible.

Carlisle por un lado, y Rose por el otro, comenzaron a tirar de ella, pero sucedió lo que todos estaban intentando evitar.

Bella empezó a quejarse, haciendo fuerza no dejándose sacar del salón. Carlisle y Rose se quedaron estupefactos viendo como Bella peleaba por seguir en su sitio.

Edward, al ver como ella no quería irse, sino que encima lo llamaba con su mirada; la cual era suplicante, cargada de deseo por él, salió en defensa de ella.

- Soltarla… la estáis lastimando… - gruñó él.

Ahí no pudo más, y quitando a su hermana de su camino, llegó al lado de Bella en menos de un latido de corazón.

Ella por su parte consiguió soltarse de Rose y Carlisle yendo hacía Edward, aunque por la velocidad de él no pudo dar ni siquiera un paso, cuando ya lo tenía pegado a ella.

Pasó sus brazos por la fina cintura de la chica estrechándola contra él de una forma delicada, pero mostrando posesión. Deslizó sus manos por la espalda de ella, en un gesto lleno de sensualidad.

Bella se dejó acariciar sintiendo toda esa sensualidad en los movimientos de Edward sobre su espalda haciéndola estremecer, dejando caer la cabeza sobre el hombro del vampiro, haciendo a este apretarla contra él.

Visto desde fuera era una imagen cargada de romanticismo, de sensualidad y de posesión por parte de Edward, y de sumisión y entrega por la de Bella.

Todos sabían cómo iba a acabar esa escena: Ellos juntos, y en la cama.

Casi estaban convencidos y se lanzaron miradas de entendimiento. No había nada que hacer.

Edward tenía fuertemente sujeta a Bella entre sus brazos, y de su pecho salían ligeros gruñidos. En ese momento nadie se veía capacitado para "intentar" separar a Bella del agarre de Edward.

Cuando un vampiro fijaba su objetivo y lo conseguía, podía volverse tremendamente posesivo y territorial. Era una cuestión de territorio; el resto de los vampiros no podían meterse en la "caza" de otro de su especie.

Justo cuando el resto de la familia se había dado por vencida, aceptando lo que estaba por ocurrir, Alice tuvo una visión:

Bella estaba totalmente entregada a Edward. Él lo sabía, y ese hecho lo hacía estar pletórico. Su "presa" se había entregado a él. Había sucumbido a su aura de seducción.

Acaban acostándose, regalándose una noche de puro sexo. Aunque había una gran connotación romántica entre ellos; haciendo que la velada no fuera única y exclusivamente sexual.

Todo parecía perfecto… hasta que a la mañana siguiente, estando Edward más tranquilo al consumar el acto sexual con Bella, relajo su fuerza de atracción hacía la chica.

Entonces Bella, al estar más relajada, comenzó a ver las cosas desde otra perspectiva… Era la hora de la vergüenza.

Ella, haciendo gala de su explosivo carácter, lo acusaba de "engatusarla", de usar sus trucos "baratos" de seducción, haciéndola entregarle su virgo sin consideración ni remordimientos.

Edward que no se quedaba corto le contestaba siendo algo grosero, dejándose llevar por sus instintos y sus "hormonas".

Al final, la discusión sube de tono. Bella llora, Edward gruñe…

La visión se difumina… viendo un cierto atisbo de un futuro más lejano, viendo a una Bella fría y distante con la familia y a un Edward amargado y ausentándose durante días y días en absurdas expediciones de caza.

Al final, Alice ve a Bella convertida en vampira… pero la visión la hace estremecer: Bella tiene los ojos completamente rojos; con una pose erguida, seria y magistral… Envuelta en una capa roja. Ella era una "Vulturi". Félix a su lado, con una sonrisa de suficiencia y orgullo; Bella era su pareja.

- Nooo! – gritó Alice, sobresaltando a todos los presentes – No Edward… no lo hagas!

Ella abrió su mente a su hermano, dejándolo ver la terrible visión que acababa de tener. Edward en ese momento se quedó petrificado. Esa visión lo había convertido literalmente en una estatua de hielo.

Aflojó el agarre sobre Bella… sobre su "presa", sobre su chica. Bella al notar como él ya no la abrazaba de la misma manera, alzó la cabeza y soltó un jadeo lleno de sorpresa ante la cara de "su vampiro".

La cara de Edward era de completo horror al visualizar la escena que su hermana le había "pasado" de forma mental. El ver a su Bella alejada de la familia, de forma tosca y fría… convertida en vampira, formando parte de la guardia Vulturi… y sobre todo, ver como Félix posaba su brazo sobre la cintura de ella, a modo de posesión… ver como Bella se convertía en… "eso", fue superior a todos los demás instintos primarios.

Se separó de ella de forma delicada, pero contundente. La miró fijamente a los ojos. Su mirada era de disculpa, de dolor… Se alejó de ella dando pasos de espaldas, sin poder apartar sus ojos de los de la chica que lo miraba contrariada.

- Bella… yo… lo siento. Lo siento muchísimo – susurró él con la voz cargada de culpa.

- Edward… - murmuró ella sin acabar de comprender lo que había sucedido.

- No puedo… yo… me he dejado llevar… tú olor es embriagador. – Edward vio la intención de Bella de acercarse y sabedor de su escaso autodominio, no viéndose capacitado para aguantar otra "envestida" aromática, se separó de ella, agachando la mirada al suelo.

No era capaz de mirarla a los ojos. Sabía perfectamente la cara de desconcierto y de humillación que tenía puesta en su rostro Bella. En ese momento se sintió menos hombre que nunca. En sus 100 años de existencia, jamás se había sentido más ruin y miserable.

- Te odio Edward Cullen…! – gritó Bella de pronto, haciendo a toda la sala estremecer. – Me has humillado delante de toda la familia! Eres, eres… lo más ruin, penoso y miserable que he conocido en toda mi vida! – seguía gritando ella encolerizada.

- Bella por favor… Sabías… ya te habíamos avisado de lo que pasaría si nos quedábamos estando tú indispuesta… Para que bajaste? Para ponernos a prueba? – Le preguntó Edward con tono y miradas suplicantes – Pues ya has visto lo que pasa – Edward soltó un leve jadeo al acabar de hablar, parecido a una risa irónica.

- Era solo por eso? Todo este… circo, es solo por lo que mi olor estos días desata en ti? No hay nada más? – preguntó ella bufando como un animal salvaje. – Es únicamente por mi maldito olor?

En ese momento todos entendieron las palabras ocultas de Bella. Ella estaba preguntándole a Edward sino había ningún sentimiento más hacía ella que el meramente sexual; que el que su olor despertaba en él.

- Bella… cielo… tú no tienes la culpa de nada – le contestó Esme suave y dulcemente.

- Esme… esa no es la respuesta que quería… y le he preguntado a él – le contestó ella algo cortante.

- Bella… qué quieres que te diga? – le preguntó Edward suplicante.

Bella frunció el ceño en un gesto casi de dolor, agachando la mirada al suelo. Realmente no sabía qué era lo que quería.

Por un lado se moría que él le dijera que sentía algo por ella… algo de índole romántico. Pero no estaba segura de estar preparada para oír algo así. Edward era un vampiro, ella una humana indefensa ante sus dotes de seducción… y tampoco estaba segura de que los extraños sentimientos que percibía por él, fueran amor.

Pero… si le contestaba que no había nada… Que simplemente era la atracción del dulzor extremo de su olor, eso sería un jarro de agua fría. Y aunque su capacidad de razonar le decían que era lo mejor, que él no sintiera nada por ella… el simple hecho de pensar en esa posibilidad le hacía sentir un dolor extraño en el pecho. Uno muy similar al que sentía cuando recordaba de forma intensa a sus padres.

- Qué es lo que quieres oír? – le preguntó él casi desesperado, pero manteniendo siempre una distancia prudencial de ella.

- No lo sé… - le contestó con sinceridad en un susurro.

- Qué no lo sabes?... o no lo quieres saber? – alzó las cejas, mirándola de forma condescendiente.

Edward se estaba dando cuenta de las dudas que Bella tenía. Solo con mirar los gestos de su cara, la cual era un libro abierto ahora mismo para él, había adivinado sus pensamientos.

Por un lado ella quería que hubiera algo más, a parte de su simple olor… Pero que él no fuera humano, era un obstáculo muy difícil de superar aún por ella.

- Contesta Isabella! – la apremió él alzando la voz.

- Déjame en paz… - le contestó ella jadeante. – No quiero que te acerques más a mí; me oyes? Nuncaaa! – acabó gritando. – Te aborrezco… - gimoteo.

Con las mismas se giró con intención de irse… Pero al hacerlo con tanto ímpetu, removió el aire a su alrededor con su pelo, levantando una oleada con su fragancia.

Jasper y Emmet, los cuales estaban junto a la ventana, no queriendo arriesgarse a acercarse a la chica, cortaron su capacidad de oler de forma radical, a la par que su rostro se deformaba en un gesto de completo dolor al oler semejante "manjar" y no poder acercarse a él; no pudiendo poseer a Bella de la forma que su cuerpo y su… "alma" se lo pedía.

Por su parte Edward también recibió el fortísimo impacto del perfume corporal de Bella… Pero él estaba más cerca que sus hermanos de ella… y su debilidad hacía ese tipo de olor, lo hacían vulnerable. Débil. Incoherente. Y la tremenda erección que sus pantalones ya no podían esconder, complicaba vilmente la situación.

Sin pensar, sin razonar y sin tener en cuenta la visión de Alice, se abalanzo hacía la chica, girándola y abrazándola con la misma, o incluso más posesión que antes, y sin esperar a que ella reaccionase de cualquier forma, la besó.

Como jamás había besado a nadie.

Cuando sus labios chocaron contra los de Bella, un cúmulo de sensaciones y sentimientos se arremolinaron en su cabeza y en su muerto corazón.

Bella no tuvo tiempo de nada. En el mismo momento en que sintió como tiraban de ella, los labios de Edward estaban unidos a los suyos. Pasándole más de lo mismo que a Edward, sintiendo una marabunta de sentimientos por el vampiro.

Cuando el beso fue correspondido, una oleada de pasión se desató entre ellos. Pero no solo era algo sexual… Sino que los sentimientos se hicieron presentes, envolviendo el momento en un gesto lleno de romanticismo.

Ambos sintieron recorrerles el cuerpo una descarga eléctrica de cien mil voltios, haciéndolos estrecharse más entre ellos, si eso era posible, ya que ni siquiera el aire tenía espacio para pasar entre ellos.

Se abrazaron con necesidad, una vital y absoluta; como si sus vidas dependieran de la otra persona… Sentimiento que no tardarían en descubrir más real de lo que hubieran imaginado.

Pero en ese momento llegaron a la clara conclusión de que estaban completa e irrevocablemente enamorados el uno del otro.

Cuando la necesidad de Bella por respirar se hizo presente, separaron levemente sus rostros, quedando sus frentes pegadas. En el rostro de ambos, una sonrisa de satisfacción estaba más que presente.

- Bella… mi Bella… - le dijo susurrante Edward.

- Edward… - le contestó con la voz jadeante.

- Necesitas más pruebas? – en su voz se notaba la sonrisa que su rostro delataba. – Está lo suficientemente claro lo que sient… - pero justo en ese punto de la frase, Edward fue interrumpido.

- Edward… no, no… para. No digas nada… - le dijo Bella separándose abruptamente de él, haciendo al vampiro sentirse vacío sin tener a su "niña" entre sus brazos.

Edward a su vez, estiro los brazos al sentir ese vacío que inundaba su recién recuperado corazón, pero Bella dio otro paso hacia atrás, separándose aún más de él.

- No… por favor… No te acerques. Esto no significa nada… Nos hemos dejado llevar. Tú por mi olor y yo por tu carisma… - Bella negaba con sus palabras lo que acababa de descubrir.

Pero estaba más que claro para siete personas que tenían sentidos excesivamente desarrollados que solo negaba con eso, con las palabras, ya que su cuerpo, su alma y los latidos desenfrenados de su corazón peleaban por afirmar. Que ella sentía por Edward lo mismo que él por ella… Amor.

- Bella, tranquila, no pasa nada hija. – le dijo Esme con una sonrisa luminosa en su cara.

Ella, al igual que el resto de la familia, estaba más que dichosa por ver a su hijo otra vez ilusionado; sobre todo por ver que él era correspondido, aunque en ese momento Bella intentara negar la evidencia.

- Claro que no ha pasado nada… - le contestó ella sofocada.

- Porque hayas besado a un vampiro no te va a pasar nada… no te transformarás, ni ninguna cosa extraña que se te pueda ocurrir – le dijo Carlisle intentando controlar lo que su alocada imaginación pudiera "conspirar".

Todos, a excepción de Jasper y Emmet que seguían sin sentirse seguros de poder acercarse… y de Edward, el cual sabía que tenía su cercanía a Bella prohibida por ella misma, se acercaron a la chica con una sonrisa de felicidad puesta en sus rostros de mármol.

- Por qué sonreís todos de esta forma? No ha pasado nada… Absolutamente nada. – se defendió ella. – Al igual que él está influido por mi olor… yo lo estoy por su carisma – dijo meneando la cabeza con presunción. – No sé qué estaréis pensando para sonreír de ese modo, pero esto no tiene ningún significado. Bueno… uno sí… que teníais razón sobre lo de mi olor estos días. Creo que será más cómodo para todos que ellos se alejen estos días… - la voz y los gestos de Bella eran duros; fríos; calculados. No era ella, y todos se estaban dando cuenta.

- Claro… en cuanto subas a tu habitación, los chicos se irán. Cuando tú hayas pasado tu periodo, y todo vuelva a la normalidad, regresaran. No antes. – sentenció Carlisle mirándola fijamente.

Aunque Bella intentó mantenerse impune a las palabras de Carlisle, un leve gesto de dolor le cruzó el rostro. Para un humano hubiera pasado desapercibida… pero para un vampiro de tres siglos, no.

- Bueno, pues si me disculpáis… me voy a mi habitación. – justo cuando salía del salón, se giró hacía Esme – Puedes seguir abriendo ventanas… seguro que así mi olor se disipa mejor – le dijo con el resentimiento reflejado en los ojos.

- Bella, cielo… - Esme no sabía qué decirle. Ella había abierto las ventanas para ayudar a "respirar" a Emmet en ese momento tan delicado que estaba pasando con Bella.

La humana ni se dignó a girarse, sino que salió del salón con la cabeza muy alta y erguida.

La intención de Bella era dar a entender que el beso con Edward no había sido nada. Y todo porque estaba aterrada al haber descubierto lo que sentía por él. Pero… cómo podía enamorarse de un vampiro? Él no era real… No era humano.

Se encerró en su habitación, e hizo algo que ya hacía días que no hacía… Llorar en la ducha.

Por su parte, Edward se quedó estático en medio del salón. Aunque sabía perfectamente que la reacción de Bella era todo fachada, una sensación de ahogo lo invadió.

Era un sentimiento extraño… como si estuvieran por venir tiempos malos… difíciles entre Bella y él.

Lanzó una mirada de entendimiento hacía Alice, la cual lo miraba compungida.

Edward… esto no me huele bien. No puedo ver nada de su futuro; está demasiado embotada, tiene la mente completamente cerrada.

- Pues al final no ha salido la cosa tan mal… - murmuro de forma simpática a la par que irónica Carlisle.

- Si… podría habérsela llevado a la cama y… bueno, todos sabemos cómo acaba la frase, verdad? – dijo aún más irónica Rose con una sonrisa maliciosa – Anda Emmet… ya puedes entrar; el olor de Bella se ha suavizado.

Jasper y Emmet, no muy convencidos aún, entraron al salón con el resto de la familia.

- Vaya hermanito… sí que te has controlado… Has dejado a Bella intacta – le dijo Emmet con su habitual sonrisa maliciosa. Ya se encontraba mucho más tranquilo, así que su sentido del humor había vuelto en todo su esplendor.

- Emmet… deja a tu hermano… Le ha costado muchísimo ser… "bueno" con Bella – le dijo Esme mirando con disculpa hacía Edward.

- Solo un beso – murmuro Edward, haciendo a su familia mirarlo con el ceño fruncido sin entender.

- Edward…? – Preguntó Jasper… - Qué es lo que estoy captando de ti? – le preguntó Jasper sonriendo, pero con el ceño fruncido por la sorpresa.

Edward no pudo aguantar más y una sonrisa victoriosa cruzó su rostro. Sus ojos de un dorado intenso y brillante reflejaban la tremenda felicidad que lo embargaba en ese momento.

Estaba enamorado de Bella; por fin se había dado cuenta del barullo de sentimientos de estas últimas semanas… y lo mejor de todo, era que estaba casi seguro de que Bella lo correspondía. Aunque ahora ella intentara negarlo por todos los medios. Pero ahora mismo necesitaba aire, así que antes de que su familia empezara a acosarlo, salió en estampida del salón.

- Pero qué es lo que pasa? Jasper? – increpó Carlisle.

- Nada… yo no soy quien para desvelar sentimientos tan… profundos… y escondidos – Jasper miró hacía Carlisle inclinándose de hombros.

Él no iba a ser el que desvelara el gran "secreto de su hermano". Edward lo haría llegado el momento; cuando todas sus dudas y miedos absurdos se disiparan y por fin lo reconociera por él mismo. Pero estaba completamente seguro… Por ambos lados. Edward y Bella se amaban; con pasión, con devoción; se sentían completamente atraídos el uno por el otro, anhelantes de estar cerca, de contacto… Tanto físico como a nivel espiritual.


Aquí teneis en mi opinion el mejor capitulo hasta ahora de esta historia ,esa tension sexual se siente muchisimo ,de lejos XD,espero que os haya gustado tanto como me gusto a mi cuando lo lei ajajajja. Gracias a bea, Angie Cullen Hale, PameHaleMcCarthyCullen, sisi , ano, almalaura , beakis , hildiux , katycullenPattinson , vanezhittacullen2 , culdrak, nina , -Tsukino , Alimita28, sunrisesss , gabriela , Victoria , Idta , nanos, keimasen86, claudia cullen xD,miadharu28 ,Mauxi Cullen O'shea,aramisweet ,Dess Cullen(te olvide cari lo siento),annacullen.s.m ,Judy Cullen , por seguir la historia y tomarse su tiempo en dejar un reviews , gracias a las nuevas lectoras y a esas que se han animado a dejar un reviews , tambien gracias a todos aquellos que siguen la historia aunque no dejen reviews y les animo a que quiero dar las gracias a aquellos que me tienen tanto a mi como a la historia en favoritos o han puesto la historia en alerta., muxhisimas gracias a todos no sabeis los amimos que me dais,ya os he contestado a todas las que teneis cuenta,las que no teneis cuenta os he dejado un review en la historia resolviendo vuestras dudas si hay alguna que aun las tiene que las comente o lo diga de alguna forma y se lo resolvere si puedo , mil gracias , nos leemos chicas

Muchisimos Besos.

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