Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a TKegl, yo solo la traduzco.


BEYOND TIME

"Para aquellos de nosotros que creemos en la física, la separación entre pasado, presente y futuro es solo una ilusión, aunque tenaz."

-Albert Einstein

PrólogoDe cálida piel y hacerse ilusiones

Nunca había entendido realmente la frase "con el corazón en un puño" hasta ese momento.

Porque ahí estaba él.

Y parecía exactamente el mismo.

Y parecía completamente diferente.

Me quedé en la puerta, mi mano temblorosa descansaba en la madera pintada, y le miré. Su pelo era del marrón rojizo que recordaba pero, en lugar de explotar de forma rebelde en su cabeza, se lo había arreglado con algún tipo de gel. Aún así, algunos mechones rebeldes habían escapado y caían sobre su sudorosa frente mientras trabajaba.

Se había quitado la chaqueta y la corbata –podía verlas sobre la barandilla del porche– y había doblado las mangas de su impoluta camisa blanca. Los fibrosos músculos de sus antebrazos se tensaban y relajaban mientras trabajaba con la pala en la tierra del jardín. Mis ojos viajaron por su cuerpo, capturando flashes de imágenes en mi estado de shock –los pliegues en la parte delantera de sus pantalones, la pequeña mancha sobre su rodilla, el rozado zapato marrón empujando con fuerza en el borde de la pala.

Hizo una pausa, levantó una mano metida en un guante hasta su frente y se limpió el sudor, frunciendo el ceño al terco tallo que tenía delante. De repente se quedó congelado, como si se hubiera dado cuenta de que le estaban mirando.

Y se giró en mi dirección.

Y yo solté un grito ahogado.

Siempre había amado sus ojos –ya estuvieran negros por la sed o dorados por la saciedad. Pero estos no eran ninguno de los dos.

Sabía que no lo serían, que ese no era el Edward que conocía.

Aún así, todavía me sorprendió verlo en persona. Ver, en lugar de topacio o ámbar o negro, verde oscuro.

Carlisle me había dicho que eran verdes.

En ese momento me miraban con cautela, luego curiosidad.

Él aún no había dicho nada. Simplemente estaba ahí parado, mirándome. Su mirada bajó brevemente antes de subir a mis ojos de nuevo. Se ruborizó ligeramente, con una sonrisa tímida iluminando sus rasgos.

Maldición. Se estaba fijando en mí.

Intenté respirar, pero la tensión de mi pecho lo hizo imposible.

Ni siquiera podía culpar al maldito corsé esa vez.

Se quedó quieto, sujetando sin fuerza la pala y me miró mientras levantaba el cerrojo de la puerta con una mano temblorosa y luego me acercaba a él lentamente. Le bebí sedientamente, habiéndome privado de él durante mucho tiempo. Con cada paso, el agujero en mi corazón se cerraba un poco más y, para cuando estuve frente a él, fue como si nunca hubiera existido.

Edward.

Sin siquiera darme cuenta, estiré el brazo y él abrió los ojos como platos con sorpresa. Dudé brevemente antes de acariciar su mejilla con dedos temblorosos.

Su piel no era pálida... ni fría... ni dura.

Era suave... y cálida. Estaba afeitado, aunque su barba había empezado a crecer otra vez, haciéndome cosquillas en los dedos. Mis dedos bajaron por su cara hasta sus llenos labios rosa.

Pude sentir su cálido aliento en las yemas de mis dedos y mi cuerpo estalló en llamas, como siempre hacía cuando estaba cerca de él. Incluso después de todo ese tiempo, lo recordaba. Incluso aunque él era diferente, lo recordaba.

—Edward,—susurré.

Él contestó en voz baja, —lo siento, —y mis dedos cosquillearon por la vibración de su boca. Porque, aunque su voz no tenía la cualidad musical que había llegado a conocer tan bien, los tonos aterciopelados todavía se envolvían en las palabras de forma familiar.

Sus ojos se fijaron en los míos y mi corazón se detuvo de nuevo, mi mano cayó a mi lado y una lágrima bajó por mi mejilla cuando las siguientes palabras escaparon de sus labios.

—¿Te conozco?


Hola!

Esta es la nueva historia que os decía. Espero que os guste.

Gracias por leer.

-Bells, :)

PD. Fechas de actualización en mi perfil.