Plain Love es un fanfiction que surgió como respuesta al desafío de la Tabla de Temas de la comunidad de LJ Fandom Insano, consta de one-shots, drabbles y viñetas que responden a cada prompt.

Este primer shot va dedicado a Shatten Sora, por su constante apoyo y cariño, ¡muchísimas gracias! :)

Título: Los ojos del Dragón
Fandom: Glee
Resumen: Hay algo más que la vida brillando en los ojos de Blaine cuando está con Kurt.
Desafío: #1 Los ojos del Dragón
Pairing: Kurt/Blaine
Rating: PG-13 (T)


Los ojos del Dragón

Aún resplandece esa chispa en sus ojos. Al notarlo, no puede hacer más que sonreír subrepticiamente, lo que le vale que el brillo de sus ojos cambie de un obnubilado a uno un tanto confuso –aunque la sonrisa se le contagia, sin poder evitarlo-.

"¿Pasa algo?" pregunta, curioso.

Al negar levemente con la cabeza, siente que el espacio entre ellos se reduce un poco más. Hace tiempo que Dancing Queen a dejado de sonar, pero ellos aún no se han separado. Kurt tampoco quiere que lo hagan, los brazos de Blaine alrededor de su cintura le proporcionan una placentera paz a la que no está dispuesto a renunciar tan fácilmente –y no es que el otro muchacho lo quiera así, en su opinión la barbilla de Kurt descansando de tanto en tanto sobre su hombro tiene su propio encanto-.

Vuelven a cruzarse sus miradas y las sonrisas bobas vuelven a jugar en los labios de ambos. No parece haber rastros de lágrimas en los ojos de Kurt, ni signos de tristeza. Blaine sabe que interiormente aún le duele –siempre duele- pero se alivia de que, al menos junto a él, pueda olvidarse de ello momentáneamente.

Verle con esa luz resplandeciendo en los ojos provoca que todo lo demás se borre, porque lo que verdaderamente le importa es que puedan sentirse vivos. Amar es una parte de esa plenitud de la vida. El amor no puede ser falseado, o modificado para no importunar a los demás, porque de ser así, el sentimiento no posee la misma intensidad, como si una parte de él se hubiera quedado en el camino.

Y eso también lo adivina en sus ojos. Detrás de la alegría, hay otra luz más opaca. Blaine sabe la razón de su pérdida de brillo, porque él también se detiene a medio camino –ha estado haciéndolo toda la noche, evitando los impulsos de besarle tímidamente cada vez que sus rostros se acercan inocentemente más de la cuenta-.

Y la cercanía física no les ayuda. Porque sienten que les estrujan el corazón a cada beso que muere por su indecisión, por su miedo. Ninguno quiere pasar por algo similar, ya fue bastante por una noche. Por más que les torture, por esa noche tendrán que conformarse con el casto calor de las caricias tiernas y casuales. Aún así, a ninguno de los dos les pasa desapercibido los sentimientos del otro, porque los ojos son las ventanas del alma.

Kurt respira largamente y apoya la cabeza en el hombro de Blaine, algo que le resulta un tanto incómodo siendo él más alto, pero lo hace de todas maneras. La incomodidad se reemplaza con la electricidad placentera y juguetona que le recorre tenuemente el cuello, cuando Blaine lo mima sutilmente con la punta de los dedos.

Por el rabillo del ojo, ve la expresión de su rostro y deja escapar una risita.

"Quiero creer que no te estás burlando de mí, Kurt" le susurra al oído.

El aliento de Blaine le hace cosquillas en la piel. Más risas. Vuelve a negar.

"Entonces... "susurra de nuevo, esta vez haciéndole cosquillas también rozándole la piel con los labios "¿te importaría aclararme por qué llevas riéndote toda la noche?"

"Tu expresión, Blaine." dice, simplemente, el aludido alza una ceja, sin comprender. "Es divertida"

"¿Solamente divertida?" parece quejarse.

Rueda los ojos. En realidad se ha contenido de agregar que lo hace ver un tanto estúpido, aunque supone, no, sabe, que la idiotez se contagia al rostro cuando uno está enamorado. Lo dice, solamente para responder a su pregunta. El otro se ríe, lo culpa de ello, lo pincha con bromas ingenuas y afectuosas.

Cuando dejan de reírse, se han dado cuenta que han quedado demasiado cerca para su gusto. La efímera distancia vuelve a torturarlos, y tienen ganas de mandar todo al cuerno y dejarlo ser, pero Blaine no quiere volver a ver a Kurt sufrir por culpa de los Neandertales que andan rondando.

Todo lo que han conseguido es hacer que sus ansiosas respiraciones les hiciesen cosquillas en los labios y que los corazones se les acelerasen. Todo tiene un dejo a incompleto, a rechazo impuesto por mutuo acuerdo, que les asquea. Los ojos se ensombrecen, sus almas sedientas, hambrientas.

"Voy a buscar ponche" suelta Blaine, para romper el silencio incómodo.

Kurt asiente, pero tan pronto como el chico se aleja recuerda un retazo de conversación que pescó en la entrada. Algo sobre alcohol en el ponche.

Se apresura y casi sale pitando hasta donde está el joven morocho. Con prisa, evita que se lleve el vaso rebosante a los labios, al ver la cara de desconcierto de él simplemente explica la razón –a la que Blaine se encoge de hombros-.

"¿Y el problema es..."

Los labios de Kurt se fruncen, el recuerdo aún le sabe amargo.

"Blaine Anderson, tú y el alcohol no son buena combinación. Provoca que desarrolles tendencias inusualmente heterosexuales" termina su explicación, acordándose demasiado para su gusto de lo acontecido en la fiesta de Rachel.

Espera que se ría en su cara y le tome el pelo, que lo pique por ser tan exagerado, pero ciertamente nunca se hubiera esperado que le sonriese de lado. Lo que sucede después no lo sabe con certeza, el caso es que tiene el rostro de Blaine a menos de un palmo de distancia y la emoción que brilla en sus ojos no se le antoja especialmente placentera... en ese preciso momento y lugar.

El corazón de Kurt comienza a galopar dentro de su pecho, el nerviosismo amenaza con teñir de rojo sus mejillas.

"Kurt, ¿en serio crees que se me cruzaría por la cabeza estar con alguien más que contigo?" ahora la mirada es diferente, hay algo de reproche, pero hay amor profundo y devoto que se siente traicionado.

Quizás los nervios le juegan una mala pasada, pero puede jurar que se ha acercado más –o quizás ha sido el quien se ha inclinado hacia delante-. No puede saberlo, no quiere saberlo, su cabeza es un torbellino de confusión y el nerviosismo le ataca más fuerte a cada milésima de segundo que pasa, con las cabezas que se han dado vuelta para mirarlos fijamente, con la intensidad de la mirada de Blaine a la que ha quedado hipnotizado.

"¿De verdad crees que renunciaría al mayor tesoro que tengo?"

Las respiraciones se vuelven a mezclar, la distancia se reduce y la situación y emociones que los sobrecogen los hacen ir al límite de todo lo que pueden soportar. No les importan las decenas de ojos que los miran estupefactos, paralizados, asqueados.

Se dejan caer en la tentación.

El beso les sabe a gloria. Atrapan tiernamente los labios del otro. Liberados al fin de esas ataduras invisibles, compensándose por los rechazos pautados y pidiéndose perdón por no haber sido lo suficientemente valientes, se profundiza. Se buscan, se encuentran. Exploran la calidez física de ese sentimiento que les quema en el pecho.

Se dicen todo lo que es sagrado en cada roce de labios. Porque cada beso es prueba de su amor.

Y a cada exclamación que les lanzan, a cada burla, Blaine enmudece sus voces acallando los miedos de Kurt con besos que le llegan a tocar el alma, lo abraza aún más fuerte como si nunca fuese a dejarlo ir. Como un escudo.

Y Kurt sabe que su mejor protección siempre será su amor.


Antiguamente, se creía que los dragones protegían grandes y valiosos tesoros, de ahí la metáfora que sirvió de guía al fic :) ¡Espero que les haya gustado!

Kind Regards,

.Onryo.

P.S: Parece que el Doc Manager de FFnet me detesta, ya que he subido el archivo varias veces y me borra los guiones de diálogo, he colocado comillas en compensación.