Disclaimer: los personajes pertenecen únicamente a Stephenie Meyer, esta es solo una historia de mi imaginación sin fines de lucro. Y está prohibida su copia no autorizada.

Summary: "no puedo Edward, no puedo seguir contigo porque no puedo olvidar tu infidelidad" "déjame hacerte cambiar de opinión" "¿Cómo?" "reconquistándote, dame un mes"

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Reconquistándote en un mes

"Se dice que el amor es la fuerza más grande de este mundo, pero siempre es vencido por la traición"

Capítulo 1: ¡no puedo!

Edward llegaba agotado del trabajo a su casa donde esperaba encontrar a su amada esposa, Bella, seguramente durmiendo ya que era muy tarde. Eran las 11pm un poco tarde para que un hombre llegara del trabajo pero él era médico del Seattle Grace Hospital y el día de hoy una cirugía se había alargado, el paciente por poco muere pero afortunadamente supieron manejar la situación. A pesar de sentirse extremadamente satisfecho con la vida que logro salvar, estaba ansioso por llegar a casa y abrazar a su mujer, tal vez poder escucharla pronunciar su nombre en sueños.

Se quitó la corbata y tiro el saco por algún lugar de la sala de su casa que se encontraba en perfecto estado; su esposa a pesar de trabajar 9 horas diarias en una importante editorial siempre que llegaba a casa se encargaba de ser una excelente ama de casa, preparándole una deliciosa cena y ordenar la casa, justo como estaba ahora.

Al abrir la puerta de su cuarto se sorprendió al encontrar a Bella despierta leyendo un libro y vistiendo un lindo baby doll que incitaba al pequeño Edward a jugar.

-amor, ¿Qué haces despierta?

-¿Dónde estabas?- Bella no empleo ese tono dulce que la caracterizaba, de hecho sonaba molesto, demandante y hasta frustrado.

-amor, me quede atascado en un cirugía.

-¿y no pudiste llamarme?

-anoche me distrajiste tanto que se me olvido cargar el celular, así que no tenía batería.

-¡¿y allá no hay un maldito teléfono público?

-¡Bella! ¿Qué te sucede?

Ella respiro hondo, dejo el libro de lado y se levantó rápidamente de la cama revelando más de su excitante pijama, miro a sus pies y con la voz rota respondió:

-no puedo

-¿Cómo? ¿No puedes que?-Edward intento acercarse pero ella le rehuyó.

-no puedo, por más que trate no puedo olvidar tu infidelidad.

Edward jadeo al escuchar esa respuesta, pensó que ese tema había sido olvidado hacía mucho tiempo ya.

-Bella, ¿Qué tratas de decir?- se sintió tan miserable al ver a la persona que más amaba en el mundo tan vulnerable con sus ojitos turbados llenos de lágrimas que eran derramadas tan rápidamente que parecían el caudal de un rio en plena época de inundaciones y lo peor es que era por su culpa, por la mayor tontería que pudo cometer y que pesaría por siempre en su conciencia- vamos a hablar.

-¡no! No quiero, no quiero escuchar lo que te motivo a hacerlo.

-pensé que era tema perdonado y olvidado…

-yo también, pero resulta que no soy Dios no tengo Alzheimer.

-Bella…

-Edward, no puedo seguir así y ya he tomado una decisión.

A Edward le recorrió un miedo por toda la espina vertebral al escuchar el tono decidido de su esposa, quien ahora pasaba por un lado de él en dirección al walking closet.

-¿Qué decisión?- el miedo era palpable en su voz y en su cara, quien lo viera ahora mismo pensaría que estaba por ser asesinado y posiblemente así sería pero la víctima era su corazón.

-me voy- y para afirmar sus palabras lanzo una maleta a la cama y comenzó a sacar ropa entre los cajones.

-¡NO! No permitiré que te vayas.

-Edward, tienes que dejarme ir.

-¡NO!- lanzo fuera de la maleta la ropa que Bella acababa de meter en un acto completamente desesperado- no te puedes ir.

-Edward, no me pretendas retener con ese chantaje.

-Bella, no te vayas por favor amor… no lo hagas.

-tengo que hacerlo.

-¡¿Por qué?

-¿sabes lo que pienso casa vez que estas en el hospital?- como responder a eso si no tenía idea de la respuestas, nunca se preguntó eso ni nada relacionado porque a decir verdad nunca considero en exceso los pensamientos de Bella. ¡¿LO SABES?

-no, no lo sé- bajo la mirada como un niño pequeño al ser descubierto de una gran travesura y esa era su señal de arrepentimiento.

-no, por supuesto que no, porque yo nunca te seria infiel, nunca tendrías la inseguridad de preguntarte que haría en el trabajo, porque soy lo suficiente estúpida de serte fiel y amarte en las buenas y en las malas ¡yo cumplí mis votos! Pero… esta "mala" me supera

-Bella, vamos a superarlo, tenemos que superarlo, no se… terapia de pareja o lo que se te ocurra- se le acerco y la apretó entre sus brazos tratando de retenerla de por vida a su lado, pero a cambio solo recibió fuertes sollozos y unos brazos tan dolidos que no eran capaces de rodearlo.

-créeme que he intentado superarlo o bueno simplemente lo trate de ocultar en el fondo de mi mente, fue como encerrarla en una caja y esa caja en una más grande, tipo las matrioska que tanto le gustan a mi madre; pero Edward por más que trate de ignorar al elefante rosado siempre estará allí y es por eso que me tengo que ir.

-no amor, no me dejes- los dos soltaban tantas lagrimas como la tristeza que sentían sus corazones.

-con lo que hiciste destruiste la poca confianza que había obtenido con el paso de los años.

-sabes que me arrepiento enormemente-y con eso la furia de Bella volvió soltándose rápidamente de los brazos del hombre y retrocediendo varios pasos.

-¡eso no cambia nada! Me destruiste, acabaste conmigo desde los cimientos cuando comenzaba a creerme que tal vez valía la pena y merecía a ese Dios griego a mi lado vienes tú y me haces eso.

-No Bella, yo nunca te he merecido siempre serás mucho más que yo.

-¿sabes que me metí en un gym?

-¿Qué?

-entre con Jake en el gym al que va él, pero tu llegas tan tarde que ni te has dado cuenta.

-no necesitas ir al gym, eres perfecta- pero Bella ignoraba los comentarios de Edward, solo se desahogaba, era como una olla de presión que llevaba meses calentándose hasta explotar.

-no puedo evitar pensar en lo perfecta que es Tanya, tal vez hubiera preferido que no me dijeras con quien fue porque ahora cada día que te veo salir por esa puerta con tu bata no puedo dejar de pensar en que te encontraras con la perfecta obstetra rubia de cuerpo perfecto y por lo que he escuchado muy amigable.

-no Bella, ella tal vez sea eso pero tú eres mi vida, lo más importante, lo que más amo.

-no se hiere a quien se ama.

Edward sintió con ese comentario que el corazón se le terminaba de destrozar, su alma se encontraba justo como el clima, gris y con una tempestad.

-no, no lo hace…- reconoció tristemente

-déjame ir Edward, necesito un tiempo para sanar mis heridas.

-¿volverás a mí?

-no lo sé…

¿Dejarla ir sería lo mejor? Ver su mirada de desolación lo destrozaba y si eso la ayudaba debía dejarla ir, aunque de todas maneras él no podía hacer nada porque Bella se encontraba metiendo nuevamente la ropa en la maleta y el como respuesta solo pudo sentarse en la cama y con la cabeza en las manos llorar como un recién nacido y pensar que todo esto había sucedido por su enorme culpa, de él y nadie más. Todavía le daban ganas de suicidarse al recordar cómo se había acostado con Tanya en los cuartos de descanso del hospital.

Ese día Bella no lo había llamado, llevaba dos semanas por Europa promocionando un libro de vampiros famosísimo y al ser ella la editora tenía que estar en la gira, de paso viajaba con el imbécil de Jacob Black, a pesar de que se llevaban medianamente mejor no podía evitar pensar que por algún tiempo había estado enamorado de su mujer y nunca le había conocido una novia seria. Que ellos estuvieran en Paris o cualquier ciudad romántica de Europa lo tenía nervioso, además su turno ya había cumplido las 36 horas.

Llevaba todo el día muy cercano a Tanya por un caso especial, así que cuando se fue a descansar y darse cuenta que su esposa no lo había llamado se frustro, estaba tan agotado física y mentalmente que cuando Tanya entro coqueteándole y acariciándole no supo ni como acabo acostándola en una de las literas y penetrándola sin contemplaciones, sin el cariño que lo caracterizaba; aunque seguro era porque eso no era hacer el amor era puro y primitivo sexo, y era tanta la diferencia que ni siquiera pudo llegar al orgasmo. Al darse cuenta que eso no lo llenaba y del enorme error que había cometido se levantó completamente decepcionado de él mismo y dejando a Tanya completamente desnuda y se fue rumbo a su casa.

Duro tres días con la decepción hacia el mismo, sin saber si contarle o no a Bella, si había alguien que no se merecía eso era la hermosa castaña; y todo empeoro cuando ella llego extasiada por volver a verlo y pidiendo disculpas por no haberlo llamado, se sintió tan pésimo que decidió contárselo una noche mientras ella preparaba la cena, lo dijo sin contemplaciones.

-Bella, tengo que contarte algo- seguramente fue por su tono de voz que ella se volteó dejando de lado la cena-

-¿Qué ocurre?

-te fui infiel con Tanya- el cambio que tuvo fue tan notorio que termino de romperle el corazón y hundiéndolo más de lo que ya estaba.

A pesar que sus ojos se había apagado, no había reaccionado como Edward esperaba, tal vez gritarle y correrlo de la casa o largarse a llorar pero… fue todo lo contrario.

-¿la amas?

-¡Dios, no! Bella no sabes cuan arrepentido estoy…

-¿Cuántas veces?

-una sola vez y no sabes…-Edward quería decirle cuan arrepentido estaba pero ella solo lo cortaba, por lo que él decidió ir al ritmo que ella quisiera.

-¿aspiras volver a hacerlo?

-¡NO!

Ella asintió ausente, sin ninguna lágrima o señales de estas en su rostro.

-ya la cena esta lista, yo no tengo hambre.

-Bella…- pero ella ya no estaba a su vista, había salido rumbo a la segunda planta dejándolo solo con su alma vacía. Decidió darle su espacio para que ella pudiera decidir qué haría. Cuando subió una hora después la encontró dormida tranquilamente, lo único que pudo hacer fue abrazarla fuertemente sin saber si esta sería la última vez que lo haría.

Pero al día siguiente Bella no paro de sorprenderlo, se despertó tranquilamente como si fuera cualquier otro día, preparo el desayuno y le escogió la ropa a Edward. Fue cuando los dos estaban yéndose para el trabajo que él no lo pudo soportar más y con el corazón en un hilo decidió arriesgarse a preguntar.

-Bella…

-¿me amas Edward?

-tu eres mi vida

-eso es lo único que importa.

Le dio un beso y se fue al trabajo como cualquier otro día, y eso mismo paso por los siguientes tres meses. Bella y el actuaban como si nunca hubiera pasado nada, como la hermosa pareja que eran.

Y es por eso que se sorprendió tanto cuando hoy de la nada le sacaba ese error en cara y decidía irse de su nido de amor.

Levanto la cabeza cuando escucho un golpe contra el suelo de madera, la señal de que la maleta estaba hecha y Bella lista para irse. Ella estaba parada delante de él mirándolo con el enorme dolor que ambos compartían.

-no me dejes amor… por favor… no lo hagas- cuando la abrazo desde su posición pudo sentir la vibración de su vientre debido a los sollozos.

-pensé que me dejarías ir.

-no tengo otra opción pero eso no quita que te ruegue, así tenga que arrodillarme.

Ella no respondió pero le acaricio el cabello cobrizo como siempre lo hacía sobre todo después de cada noche apasionada. No supo cuánto tiempo duraron en esa posición pero sin duda acabo muy pronto porque sintió que solo fue un segundo cuando Bella se separó.

-es hora de que me vaya.

-¿A dónde iras?

-no lo sé…

-quédate

-Edward…

-bien, pero si quieres me voy yo…

-¡no! No podría estar aquí y ya es hora de irme.

Él vio como ella tomo su maleta, se había cambiado a ropa tranquila de jean y converse. Si no se estuviese yendo de su lado seguramente la hubiera besado, quitado la sexy pijama y demostrarle cuanto la amaba.

-déjame, yo llevo la maleta- los dos bajaron las escaleras y sin saberlo ambos recordando el día que habían comprado la casa recordando que era perfecta para amarse eternamente. ¿Cómo era posible que uno de ellos se estuviese yendo ahora?

Al salir los recibió el agua fría que caía del cielo.

-¿te iras en el volvo?

-ese es tu carro

-Bella… lo que es tuyo es mío.

-cuando estamos juntos, a partir de hoy no es el caso.

-¡NO! Siempre estaremos juntos, mi alma siempre estará a tu lado aunque no me puedas ver…

-solo guarda la maleta en la range rover- y el cobrizo solo le hizo caso, aunque eso fuera lo menos que deseaba hacer, así como también le abrió la puerta porque eso es lo que los caballeros hacen.

-Edward yo te amo, créeme.

-no tengo duda de eso.

-bien, pero esto no es sano para mí, no soy… capaz de superarlo.

¿Qué podías responder a un comentario así? Nada; sobre todo si no conseguías tu voz por el dolor que te llenaba. Lo único que pudo hacer fue intentar besarla por última vez, gran decepción que se llevó cuando ella rodo la cara.

-no lo hagas… si me besas corro el riesgo de quedarme

-entonces te besare mil veces.

-Edward… sin sintieras mi dolor no hicieras comentarios así.

-seguramente es igual al mío.

-yo fui la traicionada.

-y yo soy el imbécil…

-ya no digas más nada… adiós Edward- con un suspiro resignado se montó y encendió el auto.

-hasta muy pronto, amor.

Bella negó con la cabeza y arranco la range rover viendo por el retrovisor a Edward siendo mojado por las gotas de lluvia que se confundían con sus lágrimas. Era la viva imagen de la desolación y tristeza; en ese momento no había más nadie que se sintiera tan mal como él… aunque Bella le daba competencia.

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¡HOLA!

Acá llego con una nueva historia que me ha llevado rondando la cabeza desde hace mucho tiempo pero no la quise publicar hasta tenerla bastante adelantada. Ya tengo unos 10 capítulos hechos así que no se preocupen por si tardare en actualizar.

Espero que les guste y dejen review

13/07/2011