Disclaimer: los personajes pertenecen únicamente a Stephenie Meyer, esta es solo una historia de mi imaginación sin fines de lucro. Y está prohibida su copia no autorizada.

Summary: "no puedo Edward, no puedo seguir contigo porque no puedo olvidar tu infidelidad" "déjame hacerte cambiar de opinión" "¿Cómo?" "reconquistándote, dame un mes"

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Reconquistándote en un mes

"A pesar de tus errores y fracasos, el rendirse, no es una opción".

Capitulo 19: Rendirse no es una opción

Mi relación con Bella era como un partido de tenis donde cada uno intentaba darle más fuerte a la pelota para ganar. Yo intentando ganarla a ella y ella… intentando ganarle a su orgullo. O eso suponía.

En este partido, la audiencia había sido mi amiga Tia quien miraba la puerta, por donde había salido Bella enfurecida, con una sonrisa.

-Sin duda es todo un ejemplar el que tienes, Edward- me dijo sin apartar su mirada de la puerta.

-lo es, créeme que lo es- respondí mirando en la misma dirección sin saber si salir corriendo detrás de ella o permitirle tomar un respiro. Por la manera en que actuó parecía que no deseaba verme en mil años.

Igualmente necesitaba analizar todo lo que me dijo. ¿Cómo era posible que cada vez cavara más profundo el hoyo en el que me encontraba? Pareciera que actuara sin pensar, solo actuar, idea que venía a mi mente la ejecutaba sin reflexionar en la manera en que estas acciones afectarían a mi amor. Lo peor es que no sabía si ella tenía razón, ¿acaso era tan egoísta? En ningún momento pensé que al traerla aquí ella pensaría en Tanya, como yo no me preocupo por ese ser pensé que ella no lo haría, pero yo no soy Isabella, no puedo determinar la manera en que ella siente y eso había quedado totalmente demostrado ahora.

Me odiaba por utilizar esa treta para traerla acá y hablar con una persona que ella no conocía y especialmente de un tema tan delicado y difícil de aceptar para ella como lo era su autoestima. Cuando hable con Tia de mis ganas de asistir a terapia pero dudaba que Bella aceptara, ella me propuso traerla sin ser consciente y a pesar de que no me pareció la mejor idea, acepte porque mis ganas de tenerla de regreso son mayores. Si, totalmente egoísta.

Y ahora no sabía cómo avanzar. Ella cada vez que hablaba solo me destruía un poco más; acababa con la imagen que tenia de mí mismo. Me había hecho ver que durante toda nuestra relación había sido un bastardo egoísta e incluso ahora, que ni sabía si lo que nos unía se podía considerar una relación, lo seguía siendo. ¿Cómo es posible que a pesar de que intentes ser lo mejor de ti, siempre están presentes los vestigios de esa parte que te destroza y no te gusta? ¿Cómo puedo intentar ser lo que Bella necesita si hasta inconscientemente seguía siendo egoísta?

No sabía qué hacer… estaba perdido en este abismo sin Bella y mis intentos de recuperarla eran como patadas en el agua. Solo me quitaban energías sin resultados algunos.

-Edward- la voz de mi colega me distrajo y provoco mi atención- debes entender que para ella es muy difícil pero era necesario que nos mostrara como se siente, ahora ya sabes qué es lo que más le afecta. Ya dieron un paso cuando hablaron ese día en su casa pero es necesaria una total catarsis para luego comenzar a sanar.

-lo sé- respondí sin mucho ánimos.

Entendía su punto, Bella necesita sacar todos sus sentimientos para yo poder saber a qué atenerme; el problema era que cada vez que Bella hablaba me dejaba anonadado del sufrimiento que llevaba, lo amplia que era su imaginación y todas las teorías sobre mi ilícito con Tanya. Y el mayor problema era que no sabría cuanto aguantaría yo, en las conversaciones quedaba herido y con un sentimiento de derrota que nada mejoraba, ella me había derrumbado la creencia de haber sido un buen marido, o al menos no lo fui en el nivel que pensaba y al parecer no la había hecho tan feliz como aseguraba. Todas las palabras eran como cachetadas a mi dignidad, orgullo, corazón y alma.

Y lo peor, es que esto solo comenzaban, aun me quedaban muchos golpes más por recibir.

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Sentando en mi volvo escuchando música clásica en el mismo mirador donde estuve con Bella antes de su partida a Forks, donde un gesto tan banal como sostenerle la mano significo la magnificencia en ese punto.

Le había dado su espacio lo que resto del día de la consulta pero volví a mi plan al día siguiente llamándola insistentemente al móvil y a la oficina pero nunca acepto la llamada y ya me sabía de memoria la excusa que uso su secretaria durante todo el día, que sin duda me cree idiota. Nunca una reunión duraría 8 horas seguidas sin un respiro para si quiera contestar una llamada. La pobre mujer se llevo unos cuantos discursos enfurecidos de mi parte hasta que caí en cuenta que ella no era Bella, que mi frustración no era su culpa y la que me odiaba era mi esposa; por lo que deje de llamar y con toda la frustración me vine a ver el atardecer.

Mis manos picaban por poder abrazar a Bella, tocarla, acariciarla, rozarla, lo que fuera, simplemente sentir su piel bastaba pero no se podía, ella estaba bastante lejos de mí y las posibilidades de un acercamiento no aumentaba y creía que incluso habían disminuido. Mi cabello de por si despeinado, ahora se encontraba como un gran nido, la desesperación era directamente proporcional al estado de pulcritud de mi cabello, quien ve de lejos el parecido a afro que adorna mi cabeza comprenderá el nivel de impotencia.

Aún con la certeza de que ella no contestaría el teléfono decidí insistir y marque su número; prácticamente estaba reteniendo el aire que botaría en el suspiro cuando escuchara la voz de su contestadora pero mayor fue mi sorpresa al escuchar la interferencia típica que evidencia la comunicación.

¡Había contestado! Y creo que los dos estábamos en shock porque ninguno hablaba. Solo se escuchaba su respiración porque yo aun no botaba el aire.

-Bella…- no sabía que decir, había llamado prácticamente por instinto sin esperanza de que contestara y ahora que lo había hecho mi cerebro se había ido a invernar.

Ella no respondió, tal vez estaba esperando que yo dijera algo más pero no sabía qué. Podría decirle que por favor me perdonara, que volviera a la casa, que sabía que mi actitud había sido estúpida y que la había ofendido, prometerle que no lo volvería a hacer, que no la volvería a dañar, que me dedicaría ahora y el resto de mi vida a ser un mejor hombre por y para ella; podría decirle muchas cosas, el problema es que ya todo eso ella lo sabía, o bueno, se lo había dicho pero ella no me creía. Y estaba seguro que estaba cansada de escuchar todo esto. Ella necesitaba pruebas, y era lo que quería darle, solo que no sabía qué hacer.

-¿hasta cuándo seguiremos con esto, Edward?- su pregunta con aire a frustración y resignación me devolvió a la tierra.

-¿A qué te refieres?

-siempre es lo mismo. Tú haces algo que forma parte de tu plan de reconquista, que solo termina hiriéndome, me llamas pidiéndome otra oportunidad alegando que no me herirás mas, yo acepto la disculpas y te permito seguir intentándolo pero de alguna manera u otra terminamos siempre en el primer paso y todo se vuelve un circulo vicioso.

Ante eso solo calle. ¿Qué podría decirle? Todo era cierto, de alguna manera u otra siempre arruinaba todo y le causaba más dolor. Las palabras no salían de mí por más que forzara a mi estúpido cerebro a pensar algo. Sabía que tenía que decir algo, algo digno de uno de sus malditos héroes de novela romántica, algo digno del Mr. Darcy. El problema era que yo no era un personaje de novela, no venía de la mente de una mujer treintañera frustrada con su pareja, no. Yo solo era un hombre con la necesidad desesperada e incesante de recuperar a su esposa. Que necesitaba un discurso en ese preciso momento porque ese tono de Bella, esos suspiros que soltaba, las inhalaciones que hacía para evitar los sollozos solo presagiaban una cosa. Una despedida.

Esa llamada se sentía como una despedida, una rendición; esa llamada era Bella renunciando a esa reconquista, renunciando a ese estrés, renunciando a su matrimonio, renunciando a un ´ellos´, renunciando a Edward…. Y él no se lo permitiría. Allí nadie tenía derecho a renunciar, así tuviera que obligarla, coaccionarla, secuestrarla o lo que fuera, ella seguiría esa lucha. Porque ellos eran muy grandes para dejarse ir por esa dificultad, porque los momentos hermosos prevalecían, TENIAN que hacerlo.

Así que abrió la boca, así no saliera un hermoso discurso, así no igualara a Mr. Darcy, él abrió la boca y hablo porque rendirse nunca sería una opción. Así que hablo.

-lo sé, Bella, lo sé. Soy una idiota que no puede dejar de arruinarlo y dejare de decirte que no cometeré más errores porque no soy ningún profeta, seguramente lo arruinare otra vez o quién sabe, tal vez otras veces pero lo que sí te puedo asegurar es que no me rendiré, lo seguiré intentando, aun sea en contra de tu voluntad.

-Edward…- ella solo suspiro, su tono de resignación no se iba y él perfectamente podía imaginarla mordiendo su labio buscando las palabras adecuadas para dar el tiro de gracia.

-¡Edward nada, Isabella Cullen! ¡AQUÍ NADIE SE RINDE! Dime… ¿quieres que me rinda? ¿Qué olvide los 8 años juntos? ¿Que piense que no vale la pena el esfuerzo y llame a un abogada y me aleje de tu vida? ¿Es eso lo que quieres?- calló, respirando fuertemente intentando calmarse porque la histeria poco a poco le llenaba el cuerpo; básicamente no estaba pensando ese discurso porque si ella le pedía firmemente que abandonara todo se jodia y no sabría qué hacer. Pero ella no hablaba, solo se escuchaba su respiración volviéndose cada vez más superficial pero no respondía- ¡Responde! ¿Eso es lo quieres? ¿Rendirte?

-¡no se! ¡No se que quiero!- exploto finalmente y Edward sin entender por qué sonrió al escucharla- no quiero seguir con esta lucha de poder entre tu yo, no quiero tener que estar a la defensiva, no quiero tener que seguir escuchando tus disculpas ni quiero tener que esforzarme por perdonarte… pero tampoco quiero olvidarte, no te quiero fuera de mi vida, no quiero tener que divorciarme y que te conviertas en un recuerdo. No quiero que en algún momento seamos solo un recuerdo… me aterra eso- termino en un susurro.

-entonces déjame luchar, amor mío, si tu aun no estás segura de querer seguir en esta lucha por este matrimonio al menos permítamelo a mí y te prometo que poco a poco te convenzo. Que te hago creer que podemos volver a ser el matrimonio Cullen Swan, y no será como antes, no, será mucho mejor. Pero no te rindas, no me dejes rendir, mejor dicho, no me hagas rendirme. Porque Bella… yo no tengo plan B, mi única plan es pasar toda mi vida a tu lado intentando hacerte feliz, es despertar a tu lado en las mañanas, es hacerte cosquillas mientras cocinas causando que botes los ingredientes y cuando te voltees para regañarme te besare y sonreiré. El plan de mi vida Bella Cullen, es desvivirme por hacer mágica la tuya.

Los dos callaron, solo escuchaban la respiración del otro mientras procesaba todo. Estaban asimilando la situación, asumiendo las culpas, aclarando la mente, sacrificando el orgullo, dándole espacio al otro y simplemente… sintiéndose, viviéndose, así estuvieran alejados físicamente; ahí, ese preciso momento, uno en un claro y el otro acostado en su cama se estaban amando, viviéndose plenamente y por este amor decidiendo qué hacer, que crear con ese amor, un recuerdo o una vida de magia. Y los dos sabían lo que quería, la opción que preferían pero no sabía si sobrevivirían al rocoso, tormentoso y oscuro camino que debían atravesar antes.

Bella fue la primera en hacer un sonio y solo fue un suspiro antes de callar nuevamente para inspirar aire y finalmente hablar.

-¿y entonces, Edward, según tu, que deberíamos hacer?- su tono era resignado pero por alguna razón a Edward este lo estimulaba más que el anterior.

-trabajar con lo que tenemos, este inmenso amor. Trabajemos con él para superar esto, para forjar una mejor relación y que sean estos momentos los que se conviertan en un recuerdo pero uno que nos haga después decir "valió la pena".

-el problema Edward es que no estoy lista para hacer lo que tú crees que debería hacer- Edward quiso interrumpirla pero ella no se lo permitió- aun estoy enojada como el infierno, y cuando me relajo y disfruto contigo, vuelve de pronto como una bola de demolición. Y dices que esto se convertirá en un recuerdo con el tiempo ¡pero el tiempo no lo cura todo! Yo espere tres meses para que me curara y ¡Aun sigo esperando!-un sollozo la interrumpió y con eso fue como si la fuerza se le hubiera ido de pronto porque lo siguiente que escucho Edward fue un constante llanto que lo estaba destrozando y logro ponerlo en el mismo estado en el que estaba ella. Solo quería consolarla, de la manera que fuera, que ella dejara de sufrir; y tal vez por eso fue que sin pensarlo bien si quiera, bajo del capo para entrar al auto y salir de ese claro como un corredor de fórmula 1 sin importarle llevar aun el teléfono pegado a su oreja- no estoy lista para volver a atrás- termino diciendo tras un largo rato cuando logro calmar su respiración.

-Bella, te dije que no sería volver atrás. ¡Seremos mejores!- básicamente le grito con desesperación para que ella reaccionara y entendiera que no podía dejarse ir, que debía dejar ese tono de resignación- es hora de hacer lo correcto, Bella, aclararnos, decir lo que sentimos y vivir, entendernos a un nivel al que no hemos alcanzado y ahí todo será correcto. Todo será perfecto, o al menos intentaremos que lo sea.

-tal vez ya es un poco tarde para hacer lo correcto- respondió al cabo de unos segundos aun sollozando y con el mismo tono que llevaba usando desde el principio de la llamada.

Y Edward lo que deseaba era sacudirla de los hombros para que reaccionara y no se dejara llevar por la frustración. Por eso es que casi canta una plegaria cuando finalmente vio la moderna casa marrón al frente. Freno bruscamente y con esa misma sincronía bajo del auto para tocar como un poseso la puerta, sin importarle las personas que podría perturbar. El era un hombre con una misión.

Escucho como Bella le pedía que aguardara un momento e insultaba a la quien fuera que irrumpiera su paz de esa manera. Si hubiera sido otro momento, tal vez le hubiera sonreído inocentemente cuando ella abrió la puerta y lo miro entre sorprendida y enojada al darse cuenta que el loco de la puerta era él. Pero este no era un momento cualquiera y aun tenía la desesperación de consolarla en el cuerpo. Y fue por eso que en un impulso totalmente alocado la atrapo entre sus brazos al notar sus ojos, nariz y mejillas rojas.

Ella forcejeo un poco, seguramente luchando entre la sorpresa, indignación y el orgullo pero él la apretó aun más y no le permitió alejarse. Necesitaba transmitirle con ese abrazo que él iba a hacer de todo para tenerla, para que ella siguiera siendo suya. Y ella, tal vez, igual de necesitada que él simplemente se dejo hacer. Dejo que sus brazos la rodearan ayudándola a calmar ese dolor que irónicamente el mismo había provocado, pero en ese momento aquello no importaba.

Duraron un rato sintiéndose a ese nivel, el estatus más puro de amor porque olvidaban todos sus problemas individuales para dar el apoyo que el otro necesitaba. Y era mágico, perfecto, era todo lo que ellos necesitaban. Amor.

Pero Bella pareció olvidarlo por un momento, cuando al cabo de unos largos minutos intento separarse ocasionando que él la apretara aun más fuerte; haciendo que ella susurrara su nombre en protesta.

- Cuando miro en tus ojos
Es como ver el cielo nocturno
O un hermoso amanecer
Ellos tienen mucho que sostener - canto de pronto Edward, básicamente susurrando en el odio de Bella en medio de ese apretado abrazo. Seguramente ella estaba en shock porque dejo de luchar y quedo estática dejándose hacer-

Y como las estrellas viejas
Veo que has llegado tan lejos
Para llegar justo a donde estas
¿Cuántos años tiene tu alma?-Necesitaba que ellaentendiera el compromiso y la entrega que él tenía, así pareciera un loco cantando de pronto. Separo un poco su cuerpo solo para poder verla a los ojos y unir sus frentes fundiendo su verde con el chocolate de ella, intentando hacer mayor la conexión. - No me voy a dar por vencido con nosotros
Incluso si los cielos se ponen duros
Te estoy dando todo mi amor
Sigo mirando hacia arriba No, no me voy a dar por vencido- esa, exactamente esa parte era la que necesitaba que ella entendiera. Ella era lo único que quería, ella era su plan de vida, ella lo era todo. -Y cuando necesites espacio
Para hacer algo de navegación
Voy a estar aquí esperando pacientemente
Para ver lo que encuentras
Porque incluso las estrellas se queman
Algunos incluso caen a la tierra
Tenemos mucho que aprender
Dios sabe que lo valemos- Había aceptado que ella se fuera de casa, incluso ayudarle porque entendía que ella necesitaba su espacio pero allí la estaba esperando, lo que no permitiría es que nos dejara ir.
No quiero ser alguien que se va tan fácilmente
Estoy aquí para quedarme y hacer la diferencia que puedo hacer...
Nuestras diferencias hacen mucho para enseñarnos cómo usar
las herramientas, las habilidades que tenemos, sí tenemos mucho en juego...
Y al final, sigues siendo mi amiga, al menos intentamos que funcionara
no nos rompimos ni no quemamos, tuvimos que aprender
como doblar sin que el mundo se derrumbe.
Tuve que aprender lo que tengo y lo que no. Y quién soy Él estaba luchando, estaba allí para quedarse y al final iba a demostrarle que todo ese duro golpe era necesario, para aprender quienes era y trabajar con eso en su relación. No serian dos mitades de personas que necesitaban complementarse, no, serian dos personas completas que sabían lo que querían pero decidieron vivir juntos porque eso los hacía más felices. -No me voy a dar por vencido con nosotros
Incluso si los cielos se ponen duros
Te estoy dando todo mi amor
Sigo mirando hacia arriba
Sigo mirando hacia arriba- Estaba siendo optimista en que saldrían de ese atolladero porque ese amor no era poco y determinación era lo que le sobraba. -Dios sabe que yo soy fuerte, él lo sabe
Tenemos mucho que aprender
Dios sabe que lo valemos- maldita sea que lo valían, Edward y Bella valían la pena, esa combinación era perfecta y todo el esfuerzo del mundo sería poco. El mundo quedaría pequeño para lo que Edward haría con tal de tener a Bella nuevamente en su casa, a su lado.

Los dos lloraban pero a la vez sonreían porque determinación era lo que sobraba; no había confianza pero la formarían; por ahora había dolor, lágrimas, miedos, complicaciones y un sinfín de dificultades pero ellos lo superarían, trabajarían juntos y vivirían el resto de sus vidas llenos de magia.

Edward al ver un nuevo brillo en los ojos de Bella noto que ella finalmente parecía estar en la misma onda de él, por lo que con toda la determinación, fuerza, osadía y amor que sentía en ese momento hablo.

-rendirse no es una opción, Isabella Cullen.

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¡Hola chicas!

No puedo pedir la suficiente cantidad de disculpas para justificar mi ausencia, y no quiero que esto se convierta en una gran carta llena de excusas que creo no tengo. A veces el tiempo pasa más rápido de que nos demos cuenta y nunca caí en cuenta que realmente tenia tanto tiempo sin actualizar.

Solo quiero que sepan que al igual que Edward, yo no me rindo y la historia sigue. Nunca ha estado ni espero que este e mis planes abandonarla.

Espero que les haya gustado, debo confesar que dure mucho tiempo pensando como continuar y el principio no me gusta pero ayer de pronto se me prendió la mente y me encanto el final. Espero saber si les gusto. Especialmente espero que aun sigan por allí.

Gracias a: montego24, Melania, Guest, Anira Cullen, LoreMolina, yasmin-cullen, twiandre, paolastef, indii93, estelaa, terewee, neilypattz, angie masen, ligia rodriguez, janalez, vale, maiisa, mercurybulsara

En serio que miles de gracias por comentar y lamento mucho decepcionarlas al tardar tanto en actualizar.

Martes, 17 de diciembre de 2013

12:07pm