Hola de nuevo!

Ahora si, finalmente les tengo el capitulo completo. Y paso de carrerita a actualizar, en mi casa no ha habido Internet por tres dias ahora, y lo termine el JUEVES, ayer lo transcribi y queria actualizar, pero vamos! fue un solo dia el que me atrase! :)

Espero que les haya gustado el adelanto, y que me disculpen por mi falta de actualizacion, fue un mes, lo se. Pero lo bueno es que hay ciento y miles de historias en FanFiction para entretenerse mientras esperas por una a que actualicen, eso hago al menos yo!

DISCLAIMER: todos los personajes e historia que reconozcan de Crepusculo son obra de Stephenie Meyer, lo demás es mío!


Capitulo 12. Mucho gusto

Las comisuras de mis labios se estiraron en una pequeña sonrisa al ver la alegría en Jacob al pensar en la chica que ahora protagonizaba sus pensamientos. Pero entonces Bella jadeó, como si la hubieran golpeado.

Mis ojos volvieron abruptamente hacia ella.

"¿Novia?" preguntó en un tono incrédulo, dejándome a mí sintiéndome de la misma forma al detectar algo de tristeza y coraje en su voz.

Arrugué la frente ligeramente.

Jacob no había sido consciente de los tonos de voz de Bella, perdido como estaba en recordar a la chica.

La sonrisa que había mostrado dos segundos antes se había borrado tan rápido como había aparecido.

Sentí el cuerpo de Bella tensarse a mí lado.

¿Qué estaba pensando?

No entendía para nada la reacción de Bella ante las noticias que Jacob le daba.

Y yo sentí una punzada de dolor en el pecho antes de ser realmente consciente del porque de tal sensación. Pero estaba seguro que se relacionaba con el modo en que Bella había reaccionado.

"Si," Jacob asintió, para responder a la pregunta. "La conocí hace un mes," su tono alegría todavía.

Algo rápido.

Estaba seguro que Bella pensaba algo parecido a esa línea de pensamientos. Aunque no era como si Bella y yo hubiéramos pasado meses conociéndonos antes de "formalizar" lo que teníamos, simplemente sabía que estábamos allí, de forma natural.

"¿Un mes?" la voz de Bella sonó como ahogada.

Jacob asintió alegremente, sus ojos brillaban mientras veía pasar el rostro de la chiquilla en su mente.

Nos dijo lo que planeaba ya para el fin de semana, no quería que Charlie sintiera que nos aprovechábamos de que le había levantado el castigo saliendo en una noche de escuela, menos tan pronto.

Nosotros estuvimos de acuerdo.

Pronto lo vimos alejarse en su auto. Bella lo siguió con la mirada incluso un poco después de desaparecer en el camino oscuro.

El silencio reinaba de una forma rara. Solo unos cuantos pensamientos alrededor se escuchaban.

No pude soportar mucho tiempo más el silencio de Bella, tomé su mano y la giré hacia mí, tomando su rostro por la barbilla, con mí mano libre, para alzar su rostro y ver en sus ojos.

"¿Qué pasa, Bella?" murmuré suavemente, sus ojos se fijaron en los míos.

Pero en lugar de responder, sacudió su cabeza.

Suspiré muy ligeramente, para que Bella no notara mí expresión. No entendía en absoluto su actitud.

"Vayamos adentro," dijo Bella de repente.

Al darse vuelta, la detuve. Ella no podía contra mí fuerza, así que ni siquiera se esforzó.

"¿Me vas a decir que te pasa?"

Gruñó, y cerró sus ojos, mi única vía de acceso a sus pensamientos, aunque pronto los abrió de nuevo.

Suspiró profundamente. "Es solo que me tomó por sorpresa."

Oh, entonces sí había sido por lo de Jacob y esa chica que ocupaba todos sus pensamientos ahora.

Fruncí los labios.

Estaba seguro de que había más que la afectaba, que el solo que Jacob tuviera una novia, y eso la hubiera tomado por sorpresa.

Pero no estaba seguro de querer indagar.

"Bien," asentí, ese sentimiento me atormentaba un poco, rogándome que no insistiera.

Los dos entramos, y Charlie no estaba de muy buen humor. Porque aunque había accedido a levantarle el castigo a Bella, no significaba que le agradara la idea.

Así que pensé que pasar un rato bajo su mirada sería de ayuda. Dejarlo que viera que nos tomábamos en serio sus condiciones y que respetaríamos algo de lo que él quería, como "cuidarnos" y que me fuera a una respectiva hora, que no tardaba en llegar.

Bella sostuvo mi mano, algo fuerte, mientras veía a la televisión, aun cuando sabía que no la estaba viendo en realidad.

Me sentía un poco confundido hacia su conducta, y no lograba entenderla del todo. No veía nada de malo en que Jacob tuviera una novia, no como para que Bella se hallara en este estado.

Pase la siguiente hora entre observando a Bella y tratando de adivinar sus pensamientos; mientras que compartía uno que otro seco comentario con Charlie respecto al juego de Beisbol que veía, cuando sentía el silencio demasiado tenso. Él también se preguntaba que pasaba con su silenciosa hija.

Y en un abrir y cerrar de ojos, me estaba levantando para irme a casa, Charlie levantándose después que yo.

"Buenas noches, Charlie," le dije después de anunciar que ya era hora de partir.

Bella reaccionó entonces, y se puso de pie.

Charlie volvió a acomodarse en su sillón reclinable, dándome unas "Buenas noches" también.

"¿Te vas?" preguntó Bella.

La miré confundido. "Es hora, Bella," le recordé.

Su frente se arrugó. "Te acompaño a la puerta."

Asentí, y tomé su mano para salir de su casa. Aun parecía algo ausente y distraída.

Sus ojos se volvieron a mí rostro al salir al porche. "¿Volverás más tarde?"

"Si tú quieres."

Mi voz sonó algo insegura al responderle. Pero estaba actuando algo raro, y su pregunta no era la habitual seña de despedida.

Siempre volvía.

Ella asintió. "Te veo en un rato, entonces."

Conduje a casa sintiéndome raro después de tan extraño momento. Necesitaba un momento solo con mí cabeza y mis pensamientos, sin interrupción alguna de nadie más.

Dejé el Volvo en el frente de la casa, sin molestarme en meterlo en la cochera y salí corriendo al prado.

Ni siquiera le di la oportunidad a ningún miembro de mí familia en salir o decirme nada, ni en sus mentes.

Rápidamente llegué al prado, que estaba casi en su esplendor. Aunque me faltaba la compañía de mí Bella para apreciarlo por completo. Aun así, me brindaba un momento de tranquilidad y silencio mental para mí mismo, algo que de verdad necesitaba.

De un repente, todo se me venía encima.

Habían aun muchas cosas que arreglar para sentirme tranquilo, como deseaba.

Primero, debía asegurarme que Bella estuviera segura; y para eso necesitaba acabar con Victoria. Eso era relativamente fácil. Lo parecía más que convencer a Bella de casarse conmigo para cambiarla yo mismo y que los Volturi nos dejaran en paz.

Segundo, no me molestaría que Bella aceptara esperar un poco más d tiempo, ir a la Universidad, que tuviera todas las experiencias humanas posibles. Pero Bella era casi tan terca como yo. Eso no sería fácil de que aceptara, incluso que solo lo considerase.

Y por último, pero más reciente, su actitud de hoy.

Trataba de no pensar mucho en ella, pero me afectaba más de lo que quería demostrar.

Jacob estaba feliz de haber encontrado a tan linda chica, según pensaba de ella. Incluso aliviado, había visto claramente como había confundido sus sentimientos de amistad con Bella, esa relación de hermanos, con algo más como el amor. Se había sentido atraído por ella, y eso lo había asustado, pero luego había conocido a la chica esa que lo tenía loco ahora.

No había podido ver mucho de eso en el corto tiempo en que pude ver algo dentro de su mente, pero eso me había sido suficiente.

Trataría de no recordar eso cada vez que lo viera, aunque tenía muy claro que sería algo difícil.

Resoplé en silencio. A mí alrededor, cercano al menos, no había más que so, silencio. A lo lejos, uno que otro pájaro cantaba su último canto, un búho por ahí ululaba tranquilamente, pero eso era todo.

Me concentré unos minutos en ese canto natural, limpiando mi mente de toda preocupación o ansiedad por el momento.

Volví a lado de Bella después de menos de cinco minutos. La encontré aun despierta, y un poco menos distraída. Aunque mientras avanzaban los minutos, no noté nada de su actitud anterior, para luego quedarse dormida bajo las notas de su nana.

Besé su frente, y me acomodé a su lado, listo para esperar que la noche pasara y brindara un muy merecido descanso a mí Bella.

"No," escuché a Bella murmurar una vez durante la noche. "agrada… mí Jacob, no."

Eso dolió.

Estaba muy seguro de que hablaba en sus sueños.

¿Por qué no le agradaba esta chica?

Fui a casa a cambiarme y refrescarme después de que Charlie se había ido y había dejado a Bella preparándose para la escuela, también.

Alice había decidido acompañarme.

"¿Has visto algo?"

Ella solamente sacudió la cabeza. Nada, lo siento.

Suspiré. "¿Seattle?"

"Empeorando," me contestó Alice. "Las muertes siguen aumentado, y los Volturi probablemente intervendrán, aunque es muy pronto todavía."

"Seguiremos vigilando, entonces."

Asintió.

Le había comentado muy brevemente que había pasado con Bella y Jacob, mientras conducíamos de regreso a casa de Bella, y Alice no estaba muy feliz. Había sabido que algo así había pasado; bueno, solo que Jacob, seguramente, nos había dado una visita, aunque nunca imaginó que pasaría algo como lo que le conté.

Me giré a ella al llegar, sin apagar el motor. "Cálmate, Alice."

Fue más una exigencia que una petición, así que Alice me contestó con un fruncido de su frente, trepando al asiento trasero.

Bella salió en los próximos treinta segundos, e igual lucia su frente ligeramente arrugada al salir de su casa, la cual se esfumó al ver mí rostro cuando cerró tras ella la puerta del Volvo.

Me sonrió, y apenas dedicándole una mirada a Alice, la saludó.

Salimos a la escuela, y muy pronto, demasiado para mi gusto, estaba acabando nuestro tiempo allí. Alice ya parecía de mejor humor, o menos molesta con Bella para ser su persona normal.

"Te veré luego, Bella," Alice canturreo mientras bajaba del Volvo y desaparecía en el bosque.

Bella resopló.

Giré hacia ella y levanté una ceja. "¿Qué pasa?"

"¡Por favor, Edward!" exclamó Bella en tono indignado. "Tú debes saber porque Alice actuó tan rara conmigo esta mañana."

Suspiré. "Ya sabes cómo es Alice."

Estaba seguro que no la había convencido pero no insistió. Aun así, cruzó los brazos sobre su pecho, e hizo un adorable puchero, al que no me pude resistir.

Me incliné hacia ella tan rápido, que ni tuvo tiempo de parpadear, besando sus labios para que desapareciera esa expresión de enfado en su rostro.

Pero al volver a mí lugar, finalmente notó lo que hice, y otro puchero tomó su lugar.

Reí, y me incliné hacia ella una vez más. Porque ella no era la única que lo quería.

Enredé mis dedos en su cabello, descansando mí mano libre en su atractivo cuello, sintiendo y no solo escuchando, su pulso y la sangre corriendo frenéticamente por sus venas.

Sus manos se enterraron en mí cabello, jaloneando solo un poco al mismo ritmo que me besaba con más pasión.

Y no me iba a quejar.

No me permitía muy seguido besarla, aun cuando antes siquiera de separarme de ella, ya deseaba unir sus suaves y cálidos labios a los míos con tantas ansias como Bella parecía desearlo.

Así que me permití besarla un momento más largo que lo usual en mí.

Sus brazos buscando apoyarse en mí cuello, mientras su respiración se volvía laboriosa, y su corazón latía desenfrenadamente.

Me alejé de ella, y reí entre dientes al oírla gruñir de frustración.

"Llegaras tarde a trabajar, recuerdas?" le pregunté suavemente, golpeando una vez e igual de suave y ligeramente, como si fuera una pluma en lugar de mí dedo, la punta de su nariz.

"¿Qué rayos?" murmuró, acercándose a mí de nuevo.

La detuve, y le di un rápido beso. "Tienes que ir. No queremos que Charlie te castigue de nuevo."

Bella entre suspiró, y gruñó. "Bien."

De nuevo, reí entre dientes, y encendí el Volvo para dirigirme a la tienda de los Newton.

"Te veo en unas cuantas horas," Bella se despidió, como si fuera a una tortura. Lo cual para ella quizá, lo era. Y siendo honesto, para mí, también.

Manejé de regreso a casa, y me encontré con que Carlisle estaba en casa.

No me molesté en meter el Volvo a la cochera; algo que se estaba volviendo una costumbre. Esme no estaría nada feliz seguramente.

Carlisle estaba viendo las noticias en el canal de CNN.

Lo saludé, y él levantó la mirada. "Hola, hijo."

"¿Qué sucede?"

Rápidamente, notó mi ansiedad.

Sacudió la cabeza. "Ahora estoy del todo seguro que es un neófito el que esta causando ese desastre en Seattle. ¿Qué mas sino?"

Asentí. "He pensado en ir a investigar yo mismo."

¿Qué? Había una nota de pánico en su mente.

"Solo para estar seguros de que esta pasando," le aclaré antes que hiciera conclusiones incorrectas.

Su expresión se calmó, pero no sus pensamientos.

"Edward, ¿sabes que pasara si haces eso?"

Sí, bueno, no había pensado en esa parte. Y odiaba aceptar que tuviera la razón.

"Los Volturi creerán que estuviste involucrado," me dijo, aun cuando ya lo había visto en su mente. "Y vendrán sin dudar a Forks, a Bella.

Arrugué la frente.

"Sé que estarías más tranquilo si supiéramos con seguridad que pasa, pero es peligroso."

"No me importa, yo-"

"Edward, hijo, piensa en Bella."

Esa era mí fuerza, pensar en ella, pero lo era tanto como mí debilidad. Algo que usaban en mí contra.

Después de eso, fui por una caza rápida, apenas unos dos kilómetros dentro del bosque por un venado o dos. Después de todo, pronto saldríamos con Jacob y su novia. Me sentía extraño al pensar en algo así.

¡Quién lo diría!

Sentía algo fuera de lugar. Estaría conviviendo con una humana que no conocía en absoluto, y era una humana normal. Ella no tenía idea de que Jacob era un hombre lobo, y mucho menos que estaría tan cerca de un vampiro.

Me alegraba que Emmett no estuviera aquí; casi podía escuchar sus bromas, o incluso alguna apuesta tonta entre él y Jasper. Ni siquiera quería pensar en Rosalie.

Salí de mi recamara, para dirigirme a la puerta frontal, para al fin ir por mí Bella.

Al llegar a la tienda de los Newton, encontré a una Bella muy inquieta. Su labio inferior daba la impresión de que empezaría a sangrar con tanta presión por parte de sus dientes, y sus manos no dejaban de moverse de un lado a otro.

"Detenlo," le pedí, liberando con mí dedo pulgar a su labio antes de que lo mordiera hasta sangrar.

Bella me miró tímidamente, y asintió. "Lo siento. Estoy algo nerviosa."

"Ya lo noté," murmuré, tratando de sonar calmado. "Pero apenas es lunes, por sino lo has notado," le recordé aun sonriendo.

Sus ojos se entrecerraron un poco. "Cierto."

La semana pasó rápido y sin más incidentes, Alice olvidó lo que había pasado y volvió a ser más agradable con Bella. Charlie nos tuvo cuidados y muy bien observados, y para distraerlo un poco, seguí trayendo solicitudes para la Universidad; aunque la primera en llenarse había sido para la Universidad de Alaska, tenía que mantener las apariencias y llenar "algunas" más.

Todo parecía normal, pero no era tan ingenuo como para creer que debíamos olvidarnos de Victoria, los Volturi y ese neófito causando estragos en Seattle. Pero, al parecer, por el momento, lo que tenía que preocuparme era la salida con Jacob y su novia. Bella aún no lucía muy emocionada.

Así que, para prepararme, fui a cazar con Emmett y Jasper el viernes. Había faltado a clases para poder volver con Bella en la noche; aún cuando me había asegurado que si no volvía, no había problema. Pero no me iba a arriesgar a que sus pesadillas volvieran, aún cuando al parecer ya había superado ese miedo; yo no.

"Vamos, hermano," Emmett me sacó de mis pensamientos.

Llevábamos toda la mañana cazando, y Emmett no parecía tener suficiente nunca.

Habíamos logrado encontrar dos osos, y un puma hasta ahora, y claro, muchos venados; a los cuales Emmett hacía cara de asco y bebía, de cualquier forma.

¡Era tan dramático!

Jasper rió entre dientes. No necesitábamos leer su mente ni sentir sus emociones para saber que quería.

¿Qué?

"¿De nuevo?" pregunté, una ceja alzada.

Emmett resopló. "No he tenido suficiente."

No pudo aguantarlo más, y Jasper soltó una sonora carcajada. "Nunca," fue todo lo que pudo decir entre más risas.

Finalmente decidimos andar, a ver si Emmett se encontraba con sus tan preciados osos; al menos uno.

Y entonces todos nos detuvimos de golpe.

¡No era eso...!

Emmett y Jasper voltearon a verme. Sabían muy bien que estaba pensando y la ira que sentía se reflejaba claramente en mí rostro.

Los escuché a lo lejos gritarme que me detuviera.

¡Ha! Como sí eso fuera a pasar.

Pero, claro, de inmediato los sentí corriendo tras de mí.

No intentaron detenerme.

Y corrimos, no por mucho tiempo antes d que el olor desapareciera.

¡Maldición!

Me detuve de repente, jalando mí caballo, frustrado.

Había estado aquí, tan cerca de mí alcance y se había evaporado sin problema alguno.

"¡¿Qué rayos?" gruñí.

"Edward, cálmate," Jasper me ordenó, pero no podía.

"Sí, Edward," Emmett lo apoyó, acercándose. "Tienes que calmarte."

"¿Calmarme?" gruñí, porque debían estar bromeando. "¡Victoria estuvo aquí! ¡Victoria!"

"Lo sabemos," Jasper respondió. "Por eso mismo tienes que pensar con la cabeza fría."

Algo no muy difícil de lograr, Emmett trató de bromear. Como si este fuera momento de bromas.

"Cállate, Emmett," le dije, sin paciencia para sus sarcasmos.

Jasper ignoró lo que pasaba entre nosotros y siguió. "Sabias que esto podía pasar en cualquier momento, Edward," trató de razonar.

Lo sabía, pero eso no lo hacía mejor.

"Victoria," gruñí cuando la mencionó. "se fue. Ya no esta aquí."

Emmett torció los labios, serio por un momento, mientras pensaba en algo que había notado.

"Mhmm," murmuró, y Jasper volteó a verlo.

"¿Qué?"

Arrugué la frente. Emmett tenía razón.

De nuevo, sin darles oportunidad de detenerme, aún cuando quisieran, corrí de regreso a Bella. El sol apenas empezaba a querer esconderse. No podía ir a ella, pero sí asegurarme de que estuviera bien. Sabía que lo estaba, pero necesitaba escucharla, verla sana y salva.

La escuché antes de siquiera ver su casa, y al verla a través de la ventana de la cocina, solté un suspiro de alivio.

Ni siquiera tenía energía para molestarme con Alice por no haber visto. Bella estaba bien; y no me movería de mí lugar por ningún motivo. No quería correr ningún riesgo.

Regresé a su cuarto después de que Charlie empezara a roncar.

Me estaba debatiendo entre decirle a Bella lo que había pasado ya mismo o en la mañana, cuando no hubiera peligro de que la acecharan pesadillas.

Cuando Bella decidió notar mí lucha interna. "¿Qué te pasa, Edward?" preguntó, ya preocupada, tocando mí mejilla.

"Victoria volvió," dije, y luego Bella jadeo. La envolví en mis brazos. "Se fue antes de acercarse a Forks, amor. No te preocupes, no la dejaré que se acerque a ti. ¿Lo sabes, verdad?"

Besé su frente. Bella asintió. Luego besé sus mejillas. "Yo te protegeré."

Cuando se hubo calmado, respondió. "Lo se, pero..." la insté a seguir. "¿Alice no la vio?"

Sacudí la cabeza. "Al parecer no."

Bella volvió a asentir, un poco de miedo aun visible en sus ojos marrones.

"Va a estar bien," le aseguré, acunándola en mis brazos y meciéndola en ellos gentilmente.

Se quedó dormida bajo el canto de su nana después de un rato; y afortunadamente, no tuvo pesadillas.

En la mañana estaba ansiosa y nerviosa mientras se arreglaba para nuestra pequeña salida con Jacob y su novia. Estresada, incluso. Para la hora en que debíamos salir, creí que se arrepentiría y me pediría que canceláramos. No lo hizo, pero estaba seguro que estuvo cerca, muy cerca de hacerlo.

Era sábado, así que Charlie no estaba. Lo cual era algo bueno.

Manejé hasta el borde, y al acercarnos, desaceleré.

¿Qué tal si era una trampa?

Bella apretó mi mano. "Solo conduce. Te diré a donde te dirijas."

"Bien," dije asintiendo.

Podía escuchar los pensamientos de cada persona de la pequeña reservación. En especial, de aquellos que veían el Volvo deslizarse por la calle hacia la casa de los Black. Los ignoré lo mejor que pude, más aún aquellos que eran hostiles.

Nos detuvimos frente a una pequeña casa; dentro podía escuchar las voces de Jacob y su padre, Billy, y claro, la de su novia.

A los alrededores se movían Sam y el resto de la manada. Eso no me impresionaba. Era de esperarse.

Bajé del Volvo y abrí la puerta de Bella, tomando su mano para ayudarla a bajar. Me dedicó una sonrisa serena y besó mi mejilla. Estaba alerta a cualquier movimiento, tenso, y Bella lo notó.

"Esta bien, ¿vamos?"

Asentí, y la seguí.

Jacob respondió con una sonrisa al abrir la puerta, después de que Bella tocara.

"Llegaron, pequeña," Jacob llamó a su novia.

Sus pensamientos apenas contenían su emoción por conocer a la mejor amiga de su novio.

Bella a mí lado se tensó.

"Que bueno que hayan venido," exclamó alegremente Jacob, al mismo tiempo que una jovencita diminuta, de facciones finas, un cabello largo y ondulado, oscuro como sus ojos y su piel, aparecía detrás de Jacob, con una sonrisa enorme. Casi brincaba de la emoción.

¡Por fin! Pensaba felizmente.

"Claro," Bella dijo entre dientes.

Le sonreí a Jacob y dije. "Gracias por invitarnos."

Jacob volteo al sentir a la chica rodear su cintura.

"Pequeña, esta es Bella, mi mejor amiga," le presentó a Bella, apuntando en su dirección.

Bella no dijo nada, ni levantó su mano para responder al gesto de la chica; así que sonreí,, y sin ofrecerle mi mano, le dije. "Soy Edward, mucho gusto."

"Claro," murmuró la chica, volviéndose a mi. "Eres el novio de Bella. Mucho gusto."

Al mencionar a Bella, reaccionó. "Perdón, es un gusto," finalmente ofreció su mano y la chica la tomó sin pensar nada de su actitud de hace un momento. "Tu nombre es..."

La chica sonrió. "Oh sí, soy Leia."


Asi que, que les parecio el nombre que elegi?

La razon por la cual elegi ese nombre en particular, sera "explicado" en el siguiente capitulo.

Gracias por sus reviews, y apoyo :)