Por una cabeza

I

Koizumi siempre había creído que la vida era un mar de posibilidades. Por eso, cuando Nobu le sugirió clases de baile pensó que podría encontrar a su pareja ideal, a su Romeo. Ya, a un hombre lo suficientemente guapo —y alto— que pudiera satisfacer sus necesidades de mujer. No es como si pidiera mucho.

Es una pena que las cosas nunca salgan tan bien como cuando estamos solos y las imaginamos.

Y era una pena, porque, no sólo había descubierto que era un desastre para el tango —al parecer tenía dos pies izquierdos—, sino que a la hora de escoger parejas el profesor de baile "Maity", el adorable y guapo Maitake, la había juntado con un tal Otani, que más bien debiera ser Kotani. ¿Y eso?, ¿no era obvio?, ¡¿nadie lo notaba? Aquel fulano era más chico que ella por una cabeza, ¡UNA CABEZA! ¿Acaso eran el hazmerreír de los allí presentes…?

No respondan.

Para darle el tiro de gracia, les habían puesto la canción de Por una cabeza.

Esto sería contado por generaciones, y ellos jamás tendrían un minuto de descanso. Y al parecer tampoco las risas, que sonaban atronadoras en sus oídos haciéndoles sonrojarse de pies a cabeza.

Aquello tenía que ser un chiste de pésimo gusto; un mal sueño. Pero no lo era. Todo era de verdad y no importaba que ambos se vieran con una repugnancia pésimamente disimulada. No había vuelta de hoja. Las cosas se harían así porque el profesor no cambiaba de parecer una vez tomada la decisión —y no es como si alguien quisiera cambiarse de compañero.

Koizumi pensó que esta mala suerte le pagaría la cuota de toda una vida —y parte de la siguiente. Lo que desconocía era que el destino se las tenía jurada y que esto era tan sólo el principio…