Meteor Shower Epílogo

Advertencias:

Misaki no va actuar como normalmente lo haría.

Cosas van a aparecer por arte de magía.

Usted puede morir de la pavera o puede morir con cara de WTF!

POV de Misaki

Salimos corriendo del altar, la mirada de nuestros amigos era de perplejidad ante nuestro escape. Nos montamos en el carro deportivo rojo de Usagi-san. Nos dirigimos hacía el aeropuerto en vez de a la recepción. Nuestros invitados no sospechaban que no íbamos a la recepción sino al aeropuerto. Para tomar un vuelo a Inglaterra donde sería nuestra luna de miel. Usagi-san me vino a decir donde sería la luna miel después de nos dimos el beso que unía nuestras vidas por siempre. Él, ya tenía las maletas preparadas y en el portaequipaje del carro.

Cuando llegamos al aeropuerto pasamos por toda la tortura que conlleva viajar en avión. La revisión de maletas, el detector de metales donde casi desnudan a uno si el detector suena, definitivamente una tortura. Cuando abordamos el avión nos dirigimos a nuestros asientos en primera clase. El hombre que amo y uní mi vida hoy con él es un despilfarrador, no podía comprar unos boletos de clase media, no tenía que comprarlos de primera clase.

Lo que más me emocionaba era que por fin podría conocer el país donde Usagi-san creció hasta los diez años; Inglaterra. Bueno siendo honesto conmigo mismo también hay otras cosas que me emocionan mucho de esta luna de miel, como esta primera noche. Llegamos a Inglaterra sin retraso alguno, el vuelo fue muy tranquilo y nos atendieron como a reyes.

Cuando salimos del aeropuerto tomamos un taxi hacía el hotel. Las calles estaban llenas de nieve. Las personas recorrían felices por las calles a pesar de que la nieve caía en sus cabellos y rostros.

Después de media hora el taxi se detuvo frente a un hotel que por las apariencias creo que es de cinco estrellas. Usagi-san se bajo del taxi, me abrió la puerta y me extendió la mano para que la tomara. El taxista había sacado las maletas del baúl. Un botones recogió nuestras maletas y caminó hacia dentro del hotel. Caminamos tomados de la mano hasta llegar al lobby.

- La habitación de los Señores Usami - le pregunta al recepcionista.

- Sr. Usami Akihiko, identificación y una tarjeta de crédito - dijo el recepcionista mirándonos detenidamente.

Usagi-san saco su billetera y luego su identificación y tarjeta de crédito. Le da ambas cosas al recepcionista y este teclea unas cosas en la computadora.

- Todo lo que pidan al cuarto será cargado a su tarjeta de crédito Sr. Usami Akihiko. Estas son las tarjetas de su cuarto, que tengan una placentera estadía. - dijo el recepcionista entregándole las tarjetas.

El botones nos estaba esperando en la puerta del ascensor. Entramos al ascensor agarrados de la mano. Él entra después de nosotros suelta las maletas y nos sonríe.

- ¿A qué piso se dirigen? - nos pregunta mirando el tablero con los botones de los pisos.

- Nos dirigimos al piso veinte - contestó amablemente Usagi-san

- Al penúltimo piso del hotel, me imagino que de luna de miel. - dijo alegremente el botones apretando el botón del piso.

- Sí, nos casamos ayer - contestó Usagi-san con una sonrisa de satisfacción en los labios.

- Me alegro mucho por los dos - dijo sonriente con tal sinceridad que hasta se le notaba en el rostro.

El resto del camino hasta el penúltimo piso, el botones nos hablo de todos los lugares turísticos que había cerca de hotel. Luego de un minuto o dos sonó el timbre del ascensor indicando nuestra llegada al piso.

La puerta se abrió y el botones volvió a tomar las maletas. Nos guió por un pequeño pasillo hasta la puerta de la habitación. Usagi-san abre la puerta y el botones pone las maletas dentro del cuarto. Usagi-san saca su billetera y le da una generosa propina al botones. El botones sabiendo que somos japoneses hace una pequeña reverencia y se retira.

Cuando Usagi-san se voltea a verme lo conduzco a la cama y lo tiró en ella. Me mira sorprendido unos segundos los cuales aprovecho y lo esposo a la cama. Doy dos pasos hacia atrás y lo miro como si fuera mi presa y yo el depredador.

- ¿Misaki qué haces? - preguntó confundido alzando una ceja.

Caminó hacia la cama y me siento sobre sus caderas y le susurró al oído - Como te lo había prometido años atrás, hoy es el día en que te atacó. - terminó de susúrrale y le muerdo el lóbulo.

Comienzo a desabotonarle la camisa lentamente. Cuando esta abierta por completo paso mis manos por su pecho desnudo. Desciendo mi cabeza hasta llegar al pezón y lo mordisqueo suavemente. Llevo mi mano al otro pezón y lo pellizco con mis dedos. Lo escucho esposas tratando de liberarse de ellas, levanto la vista para mirar, pero sin dejar lo que estoy haciendo. - ¿Misaki, de dónde sacaste las esposas? - pregunta alzando una ceja. Detengo mis caricias sobre su pecho y lo miró a los ojos.

- Las compre en una tienda para adultos - contesto avergonzado y siento como mi cara se sonroja.

Usagi-san se sorprende por mi respuesta y luego sonríe. - Primero planeas atacarme y luego me esposas a la cama con unas esposas que compraste en una tienda para adultos. Mi niño mimado se volvió hombre - se burlo Usagi-san ampliando aún más la sonrisa de sus labios.

Le replicó su comentario con una pequeña mordida en el cuello. Escucho como un suspiro se escapa de sus labios. Sonrió internamente y del cuello paso al pecho doy pequeños mordiscos. Voy dejando marcas a través de todo su pecho y abdomen. Subo mi cabeza y comienzo a devorar sus labios doy un leve mordisco en su labio inferior pidiendo permiso para entrar el cual me es concedido de inmediato. Batallamos por el control del beso, batalla que pierdo a pesar de estar Usagi-san esposado. Hago un camino de besos el cual pasa por el lóbulo, cuello, clavícula hasta llegar al pecho el cual lamo lentamente hasta llegar al borde de pantalón. Levanto mi cabeza para ver su rostro, tiene los ojos cerrados y se esta mordiendo el labio inferior. Abro su pantalón, los bajo junto con su ropa interior y respiro sobre su entrepierna.

- ¿Dime Usagi-san con mi boca o con mis manos? - preguntó dándole una lamida a su miembro.

- Con tu boca - contestó con ojos llenos de lujuria pura.

Le doy una pequeña lamida a la punta de su miembro. Siento como su cuerpo se estremece bajo el mío. Doy otra lamida, pero desde la base hasta la punta de su miembro. Introduzco lentamente su entrepierna en mi boca y comienzo a succionarla. Comienzo a succionar su miembro lentamente, luego más rápido para volver alternar las velocidades tratando de hacer esto lo más torturante posible. Lo escucho gruñir bajo lo que me da a pensar que lo estoy haciendo bien y que esta funcionado la tortura placentera. Lo escucho murmurar algo, lo dejo de torturar y lo miro directamente a los ojos.

- Vamos Misaki, por favor suéltame aunque sea una mano - rogó poniendo cara de perrito a paleado.

- No, niño malo hoy es el día en que te castigo - digo dándole suavemente en el pecho con el látigo.

- Misaki, ¿De dónde sacaste ese látigo? - pregunto con cara de incrédulo.

- Ssshh - lo calló poniéndole el látigo sobre los labios.

- Pero Misaki, yo quiero tocarte y ahora tienes un látigo que no sé de dónde lo sacaste - dijo tratando de soltarse.

- No, niño travieso - niego rotundamente dándole moderadamente con el látigo en el pecho para aquietarlo.

Con el látigo recorro el pecho y su abdomen hasta llegar a la cintura. Me quito la camisa sexualmente y veo como su mirada hambrienta recorre mi pecho desnudo. Continúo con el pantalón y me lo quito junto con la ropa interior. Siento de nuevo su mirada intensa devorándome. Observo como forcejea con las esposas tratando de soltarse. Le ofrezco tres dedos y los toma con gusto en su boca. Luego unos segundos los retiro de su boca he introduzco uno dedo en su entrada. Veo su cara de incomodidad y comienzo a retirar mi dedo de su entrada.

- No vas a terminar lo que empezaste - me reto con sus gestos y mirada.

Me armo de valor y vuelvo a introducir el dedo haciendo movimientos en círculos. Cuando el dedo entre sin problema introduzco un segundo dedo y luego un tercero. Después de un rato ya esta preparado y retiro mis dedos de su entrada. Recibo un gruñido de desacuerdo por retirar mis dedos.

- Estamos algo impaciente - sonrió con cara de diablito travieso he introduzco solo la punta de mi miembro en su entrada.

- Misaki sino no lo haces ahora vas a terminar siendo el uke. - dijo rompiendo las esposas.

Me toma por sorpresa que haya roto las esposas. Siento que sus manos me toman de las caderas y luego me impulsa hacia a delante haciendo que lo penetre de una sola estocada. Comienzo a repartir besos por su rostro hasta llegar a sus labios. Le doy un suave beso en los labios, pero cuando me alejo un poco me muerde el labio inferior pidiendo un beso más profundo. Batallamos por el control del beso mientras espero a que se acostumbre a mi invasión en su entrada. Nos dejamos de besar y juntamos nuestras frentes, Usagi-san cabecea indicándome que esta listo comienzo a moverme con estocadas lentas y poco profundas.

- Misaki - susurró con voz ronca sujetándose de las sabanas.

Con sólo la mención de mi nombre entendí su simple petición. Volví las estocadas más profundas y rápidas. Buscando aún más profundidad lo tomo de las caderas y me entierro más profundo en su ser. Observo como Usagi-san se aferra a las sabanas y muerde sus labios. Cuando encuentro su punto de mayor placer lo veo aferrarse con toda su fuerza a las sabanas y arquear la espalda. Las siguientes embestidas fueron en ese mismo punto pero alternando las velocidades y profundidades. Sus fuertes brazos se cruzan detrás de mi cuello.

- Misaki, no voy a aguantar mucho más - dijo aforrándose de mi espalda dejando en ella marcas.

Sabía que estábamos próximos a llegar al clímax. Tome su miembro con mi mano y comencé a masajearlo primero rápido y luego lento. Un par de estocadas más y no pude aguantar y me vine dentro de él. Su nombre salió de mi boca en un grito de liberación. Pocos segundos después Usagi-san gruño de liberación y se corrió entre nuestros vientres. Me dejo caer sobre Usagi-san y me abrazó fuertemente a él. Mis ojos se cierran lentamente mientras Morfeo me lleva al mundo de los sueños.

Cuando vuelvo a abrir mis ojos veo a Usagi-san parado con el celular en mano. Lo deja en la mesa y toma una cámara digital. Veo como Usagi-san toma una foto de su pecho desnudo con la cámara y sonríe complacido.

- ¿Qué haces? - pregunto y luego me sonrojo al ver su pecho lleno de marcas.

-Tomando una foto para recordar esta noche por siempre…- respondió sonriendo y caminando hacia mí.

-Además pienso imprimirla y ponerla en nuestra recamara con el título; el día en que caperucita roja atacó y se comió al lobo feroz. - termino de decir con una mirada y sonrisa que no me gusto para nada.

-Ahora es mi turno de devorarte – dijo con una sonrisa maliciosa y abalanzándose hacía mí.

Estoy sorprendido unos segundos, luego vuelvo a la realidad y una sonrisa se apodera de mi rostro. Paso mis manos por su cuello y lo atraigo más cerca a mí. Le doy un rápido beso en los labios.

-Te amo, Usami Akihiko- le susurró con mi cara toda sonrojada.

-Yo también te amo Takahashi Misaki y pienso amarte toda la noche como si no hubiera mañana - me susurró al oído y sello su promesa con un tierno beso en mis labios.