Porque simplemente los adoro. Y adoro que se odien y amen a la vez.

Eso fue lo que intenté reflejar en este corto escrito, que a pesar de todo la separación no funcionó por una razón. Se aman.

Título: Batallas.

Pareja: Pepe/Moni

Show: Casados Con Hijos.

Rating: K+

Advertencias: Ninguna.


La detestaba. Era la cruda y única verdad. No la soportaba. No aguantaba su presencia, como tampoco ella soportaba la suya por momentos.

Ella hacía todo para hacer imposible su existencia. Y sonreía victoriosa cada vez que lo lograba. Porque sabía que había ganado esa batalla. En eso se había convertido esa vida, una guerra, cada uno disputaba cada batalla como si de ello dependiera su vida, intentando aguantar al otro con el fin de finalmente triunfar, ya que ninguno de ellos sería jamás capaz de rendirse. No, eran demasiado obstinados como para hacerlo.

Cuando él jugaba en Racing, estaba por jugar por primera vez en la primera división, realizando el sueño de su vida. Sin embargo, Mónica decidió ese mismo minuto en que iba a entrar para darle la noticia de que su test de embarazo dio positivo.

Moni ganó esa batalla.

Cuando Pepe comenzó a trabajar en la zapatería por un sueldo mínimo, ella podría haber comenzado a trabajar y su situación económica habría mejorado considerablemente. Pero se pasaba el día mirando televisión o hablando por teléfono.

Moni ganó esa batalla.

Cuando quedó embarazada por segunda vez, Moni rezaba para que le tocara una hija mujer, pues la que tenía hasta el momento había demostrado ser bastante varonil, pero él pedía un hijo varón con quien compartir cosas como jugar al futbol o pescar.

Pepe ganó esa batalla.

Cuando Maria Elena y Dardo se mudaron a su lado, Moni declaró que no le agradaban ni un poco, que eran un matrimonio demasiado cariñoso y completamente opuestos a ellos. Pepe inmediatamente se hizo el mejor amigo de Dardo ante esta declaración

Pepe ganó esa batalla.

Cuando Moni pedía que "la hiciera suya" como cuando eran jóvenes, Pepe tenía que salir urgentemente en busca de agua o de algo que pudiese llegar a ser comestible en la heladera, y luego dormía en el sillón.

Pepe ganó esa batalla.

Sin embargo, en esas ocasiones Moni se quedaba con toda la cama matrimonial para ella sola.

Moni terminaba ganando la batalla.

Cada vez que Moni quería ir a la peluquería, necesitaba dinero, y la fuente de ello era Pepe, que llegaba entrada la tarde, casi de noche, a un horario imposible de ir a la peluquería. Pepe salía una hora antes de trabajar, pero perdía el tiempo dando vueltas en su Chevy para que ella no llegara.

Pepe ganó esa batalla.

Perdió la cuenta de las batallas, pero poco importaba. Llegaba un punto en que uno olvidaba la razón por la que peleaba la guerra en primer lugar, y simplemente peleaba.

Pero ellos disfrutaban de esa competencia, ese reto a ver quien daba más, quien se atrevía a más, a llegar más lejos, hasta que punto llegar para superar al otro. Aunque en realidad, ya no se trataba de superar al otro, no se trataba de sobrevivir al otro. Había una razón por la que estaban unidos, y por la cual una separación no funcionó. Se necesitaban.

Sino, ¿con quién iban a pelear? Era un juego que no se puede jugar solo. Y un juego divertido sin lugar a duda.