Disclaimer: Los personajes que utilizaré a continuación son todos de Yana Toboso.

Advertencias: Si, lo de siempre. Spoilers de los últimos capitulos.

Vanilla dice... Lo diré, no soy tan "fanática" de esta pareja. No sé por qué se me hace extraña, pero en fin.

Otro de mis locos puntos de vista.


Conciliadoramente amargo

—Danna-sama…

El fin estaba inevitablemente cerca. Alois se quedó mirando la oscuridad que les rodeaba, aquella que era tenebrosamente majestuosa e incomprensible. Se sumió en pensamientos lúgubres.

—Hannah, abrázame…

Su orden estaba más clara que nada. Quería sentir aquello que Claude sólo le daba por interés. Y por supuesto, él sintió la diferencia. Aquellos brazos rodeándole, se sentían tan reconfortantes y reales que pensó que se trataba de un sueño.

—Hannah, dime que me quieres…

Esta vez no pensó en su mayordomo, escuchó la femenina voz de su criada. Tan dulce y tranquilizante, un sedante tan embriagador que lo sumergió en un estado de confort.

Pero el tiempo se agotaba, él lo sabía. Se separó a pesar de que sus impulsos deseaban lo contrario. Un nuevo contrato estaba a punto de efectuarse, no tenía miedo, es más, se sentía impaciente.

Y entonces, antes de que pudiera solicitar algo, Alois Trancy sonrió como jamás lo había hecho. Se olvidó de Ciel, de Sebastian y de Claude que no tardarían en llegar, de su pasado, de todo. Se concentró en ella, la única que al final, permaneció a su lado.

—Gracias.

Fue algo inesperado para ella, pero lo aceptó. Era un consuelo tan amargo que sólo ella podía disfrutar a sabiendas de la tormenta que se avecinaba.