Aquí Matt77… Pidiendo una sincera disculpa, por no poder continúa la historia antes, dificultades familiares y de otro tipo…

Hoy público de nuevo pues estoy de aniversario, con la chica más especial y dulce de este mundo…Holic.. Para ti todo mi amor, para ti cada te amo y para ti todo lo que soy y seré TE AMO PRINCESA…y jamás dejare de amarte…. Gracias por estas a mi lado un mes más, gracias por darme el honor de ser tu novio gracias…Sinceramente gracias….Y feliz aniversario…

Quiero agradecer por tus reviews (salve o poderosas reviews), pero hay una especial que quiero responder…

Yukinomare… Sé que siempre soy muy meloso, casi produzco un coma diabético a quienes tiene el valor de leerme…Tal vez sea mi firma personal, pues continúe escribiendo gracias a Holic.. Pero más allá de todo eso, lo hago, pues para mi es agradable, hacer sentir bien a Holic.. A todos nos gustan que nos digan que nos aman…Y más que decirlo, tener la seguridad que la otra persona lo sienta…tal vez dejamos muchas cosas sobre entendida y aunque estemos claros de lo que sentimos, una palabra puede dejarnos todo claro…Pues toda relación, se inicia con un me gusta, no puedo olvidarme de ti, eres vital para mi o un te amo…Sin esas palabras siempre viviremos en la duda…Se que no siempre es fácil decirlo…y mas difícil puede ser decirlo frente a muchas personas, que tal vez digan ok…te dejaron caer de niño verdad?...Pero para mi es importante hacerle saber a Holic, que la amo y que para mí ella es todo…

Espero no causarle un triple coma diabético con mis palabras….Si no hay insulina para todos!

Muchas gracias por sus comentarios

Yukino mare, Puppi, Hudgens77, AyiwKun88, Kuree06 my-sisteen-panics, red crayon princes, chibi tan y pues el comentario anonimo …Por su puesto para ti, mi princesa.. HOLIC

Y de nuevo disculpen la demora…

PD… NOOOO no me dejaron de caer de niño.. bueno no al menos que yo recuerde…

Feliz aniversario mi amor.. TE AMO TE AMO Y SIEMPRE TE AMARE…


Eres MI juguete

La luz se filtraba por los altos ventanales, decorados con cortinas roja, de una tela que parecía muy costosa….

-La caballerosidad, es lo que debe definir a un heredero de la familia Watari y más si pretendes, suceder a tu hermano mayor, L- Dijo aquel sujeto de facciones marcadas, de poco cabello y de lentes muy pequeños-Por tanto, al momento de hablar debes ser comedido, sabio y en extremo respetuoso. Al cotejar, debes ser delicado y seguir al pie de la letra las reglas victorianas de cortejo…-

Escuchaba a lo lejos, al sujeto que supuestamente debía instruirme, pues en lo personal yo prefería ver por la ventana, como el pasto verde se extendía por todo el jardín de esa enorme casa. El sol y los pájaros, me hipnotizaba, todo era mejor que escuchar sobre las reglas, sobre cómo debo comportarme y como debo ser, para cubrir con las expectativas, de la familia que ahora me recibía en su seno.

-Mail Jeevas- escuche como el hombre me llamaba, mientras su bastón golpeaba con firmeza, el suelo de madera de ese enorme salón-Presta atención- El hombre suspiro y se acercó a mi pequeña mesa, donde yo me encontraba esparramado – Matt, debes recordar los tres pilares que define a tu familia. Caballerosidad, el respeto y la rectitud, debe definir, tu vida de hora en adelante- Dijo el hombre mostrándome sus ojos grises y casi vacíos, haciéndome notar el cansancio y el sacrificio de toda una vida

Hacía mucho tiempo que no recordaba esa conversación y muchos menos los tres pilares que sustentan a mi familia.

Yo deseaba ser caballeroso, cortejarle con delicadeza, yo quería ser respetuoso, pero digamos que esta relación, no es convencional y pues Mello no era precisamente una chica. Confusión, todo era pura confusión.

Era arrastrado por Mello, que el largo pasillo huyendo de la habitación de Ligth.

Mis piernas apenas podían mantener el paso de Mello, el cual tenía mi mano tomada con firmeza. Mi corazón latía a mil por horas y la confusión reinaba en mi cabeza. ¿Qué diablos me sucede?, este juego se había excedido llegando a los limites, pero realmente eso era lo de menos, pues si todo esto era real, si era verdadero, entonces no habría ningún problema.

Me detuve abruptamente y en el acto Mello se giró a verme, arqueando su ceja y preguntándome con esos ojos tan penetrantes que sucedía. En mi mente un estadísticas, número y hasta un sexto sentido que no sabía que poseía, me gritaba, eres un juguete uno más de su colección. Está contigo solo por destino y obligación, porque controlaste sus páginas y por qué resulta y acontece que tu primo es un maniático ególatra, pero no existe nada más.

La duda llegaba hasta el borde de mi alma, cuestionándome todo, a tal punto de preguntarme ¿Cómo todo había sucedido tan rápido? , sin contar que yo no sabía mucho de él, no sabía si yo era el primero o el ultimo…Dios mi cerebro muchas veces se vuelve inmanejable y cuando eso me sucedia, era mejor decir y preguntar….

-Yo..-Trate de hablar, pero enseguida sentí como el calor subía por mi estómago hasta concentrarse en mi rostro y más específicamente en mi mejillas. Mello sonreía de esa forma tan diferente haciendo que todo lo que se me vinera a la cabeza, pasara a segundo plano.

-¿Quieres hablar?- Me pregunto y yo apenas asentí, sonriendo tímidamente y llevando mi mano a la cabeza. De repente, vi como él se acercaba a mí y me tomaba por la playera. Lentamente camino hacia tras, hasta que su espalda se pegó a la pared del largo pasillo y yo quede justo frente a él. Con su mano firme en mi playera, sentía como él me atraía más hacia sí, hasta que mis manos se apoyaron a los lados de su cabeza.-Te escucho- Susurro muy cerca de mis labios. En definitiva, este comportamiento no era digno de un caballero, pero realmente no creía en las palabras de mi antiguo profesor o era que no deseaba créele.

Me había quedado paralizado, solo viendo los ojos de Mello, buscando esa verdad, que hacía que todo cobrara sentido, pero lo único que logre es que el rubio se inquietara un poco, pues sentí como sus dedos subían con demasiada habilidad mi playera, hasta llegar a tocar la piel en mi abdomen.

Calor, hace mucho calor, pensaba, mientras las caricias de Mello, delineaba el borde de mis jean. ¿Qué pretende? ¿Qué es lo que hace?, todas las preguntas se agolpaban en mi cabeza, a medida que mi respiración se hacía más rápida-Acércate un poco más- Susurro y sin dudarlo dos veces obedecí, moviéndome apenas unos pocos milímetros, hasta quedar muy cerca de él, tan cerca que podía sentir casi todo en su cuerpo. Temblaba, no sabía exactamente por qué, pero me gustaba, me gustaba demasiado y ya no me importa si era verdad o falso, lo que estaba viviendo. Me acerque a sus labios, lentamente y rosándolos un poco, dudaba entre besarlos o permanecer a una distancia prudencial, pues era la primera vez, que esto sucedía por un motivo diferente a las apariencias.-Así está mejor- Murmuro, muy cerca de sus labios, mientras sus manos jugaban libremente en mi abdomen. No sabía si era posible pero acorte la distancia entre nuestros cuerpos, lo quería mas cerca y realmente lo necesitaba más cerca.

No se cómo era posible, pero comencé a perderme en sus ojos y no es cursi o romanticón, es verdad, no sabía cómo sucedía exactamente pero era como si todo lo que buscaba estaba frente a mí. Buscaba esas palabras que definía todo, pero tenía una especie de nudo en mi garganta, así que de forma automática mi mano derecha se alejó de la fría y dura pared para acercarse a su mejilla y acariciarla tiernamente. Sus ojos se cerraron y sus labios se abrieron un poco, lanzando un largo y profundo suspiro.

Ya no puedo aguantar más, necesitaba besarlo, necesitaba sentir esa caída libre que se siente cuando sus labios se unen a los míos y que representa la verdadera razón por la cual me aferro a su cintura, pues tengo miedo de caer y despertar.

-Hazlo- Murmuro, ordenándome y no tenía ganas de desobedecerle. Tome su mentón y solo para unir mis labios a los suyos y….

-Madre de Dios!- grite tiritando, pues una enorme de jarra de agua fría fue lanzada a mi cabeza. Me lance a una esquina lejos de Mello meciéndome y susurrando- Frio, frio muy frio.- pero cualquier jarra de agua, mata pasiones que apareciera en mi vida, debía provenir de alguien cuyo recuerdo me ha perseguido.

Mientras Mello, observaba al sirviente que sostenía la jarra con ganas de matarlo, yo comencé a escuchar ese sonido tan característico, seco y firme.

Me levante aun estilando agua e ignorando la expresión asesina que tenía Mello, solo para dar unos pasos más y encontrarme con los mismos ojos grises, vacíos e inexpresivos, frente a mí.

-Roger- Murmure…

Roger un anciano que es nuestro tutor. Se encargaba de enseñarnos modales, educación y a explotar al máximo nuestra brillantes. Es un hombre, ¿Cómo definirlo?, inglés, sea la mejor forma, pues su carácter inmutable, su alto grado de refinamiento y su crueldad al momento de castigarte no tenía límites.

-Vaya forma de rencontrarnos, joven Matt, aunque no es de sorprenderse viniendo de usted- Dijo el hombre parándose justo frente de mí y viendo mi mala postura, mi cabello y ropa mojados. El hombre levanto su bastón y toco mi pecho, diciendo- Derecho.- En el acto hice caso, como si estuviera frente a un general- Mejor- Murmuro el hombre quitándose sus guantes negros, para dar unos pasos seguro, hacia su nuevo objetivo. Traía tantos recuerdos, no es que él fuese malo, solo que volver a mi infancia, pues no me agradaba- Bien ¿qué esperas joven Matt?, preséntame de forma apropiada.

-Si- respondí, aclarando mi garganta- Él es…- Un silencio incomodo, se hizo presente sabía que las palabras que diría no guastaría para ambas partes, pero al fin y al cabo es lo que un caballero debe decir- Mello, mi prometido.- Roger contuvo su expresión de sorpresa, mientras se apoyaba firmemente en su viejo y duro bastón, mientras el rubio, pues se limitaba a verme, como reprochándome mi falta de fuerza, para detener este acto de protocolar..

-¿Así que es cierto?- Pregunto el anciano acercando su rostro a el de Mello- Uno de los herederos al trono de L, se ha comprometido, con un joven- Roger miraba a Mello, con reserva, al parecer no le gustaba para nada su vestimenta y modales.- Me imagino que tienes nombre, muchacho- Comento Roger, ignorando por completo mi presencia.

-Lo tengo, pero se limitara a llamarme Mello- Contesto el rubio y supe en ese momento que ardería Troya. Roger suspiro y agacho la cabeza en clara señal de cansancio, para luego girar y murmurar sin si quiera vernos

-Es hora del té-

La hora del té, no sé por qué siempre, él me obligaba a tomar ese insípido líquido, pero para no buscarme problemas graves solía, sentarme y tragar lo que él me sirviera.

En el gran salón una pequeña mesa, de apenas tres sillas, nos obligaba a permanecer en el mismo espacio, aunque la incomodidad era papable,

Sentado frente a Mello y Roger en medio de ambos, solo esperaba, esperaba saber el porqué de esta inesperada visita.

-Galletas de chocolate- Pregunto una sirvienta, mostrándole las galletas a Mello, que parecía babear, mientras el mayordomo servía el té traído de la propia Sansibar.

A pesar de la ofrenda de paz, de una galleta de chocolate, Mello parecía estar algo molesto, sus facciones me lo indicaba, así que lo único que podía hacer era suplicar que esta bomba no estallara en mi cara.

-Joven Mello, ¿a qué se dedica?- Pregunto Roger, llevando la tasa de té a su boca.

-Eso no le incumbe- Murmuro el rubio, obligándome a darle un punta pie y ganándome la mirada iracunda del chico

-¿Perdón?- Cuestiono el anciano.

-Páginas Web, desarrollo y todo eso….Sir Roger- Aclare con mucha rapidez, sonriendo nervioso y dejando ver mi punto débil al propio Mello.

-Parece interesante, me imagino que de esa forma se conocieron.- Dijo Roger, luego de pasar una servilleta blanca, por su boca.-

-Si- respondió Mello

-No- dije al mismo tiempo, ganándome un punta pie de Mello.- Perdone Sir Roger, no había comprendido su comentario.- El hombre arqueo una ceja y nos miró a ambos.

-Joven Mello, el joven Matt le ha hablado sobre mí- Cuestiono el anciano.

-No, créame que cuando estamos solos lo que menos hacemos es conversar- Ante tal respuesta, quise que la tierra se abriera y me devorara, pero por más que espere eso no sucedió.

-¿Qué acaba de decir?- Pregunto el inglés demasiado alterado.

-Pues lo que me escucho. Matt y yo, no conversamos cuando estamos…-

-Disculpe- Mello fue interrumpido por el mayordomo- Sir Roger, tiene una llamada, acompáñeme por favor.

-Permiso, me retiro por unos instantes- Dijo Roger, levantándose de la silla y mirándonos con ira.

Cuando vi, que mi viejo tutor estaba lejos, comencé hablar.

-¿Qué crees que haces?- Pregunte con dudas.

-Muy propicia la interrupción- Comento Mello, mientras yo sacaba mi celular de debajo de la mesa y le mostraba la llamada que había hecho justo a tiempo para impedir el desastre. Mello sonrió y dijo-¿No es obvio lo que hago? Me deshago del tal Sir, debido a que tú no tienes valor para hacerlo, además tenemos una conversación pendiente- Contesto apoyándose en su silla, mientras mordía una galleta de chocolate.

-No es cualquier Sir, es Sir Roger, era mi tutor y hace mucho tiempo que no lo veo-

-Feliz reencuentro- Murmuro Mello.

-No juegues Mello- le advertí- SI él está aquí, es porque algo se trae entre manos y ese algo creo que es separarnos- Dije apoyándome en la mesa, para hacer mi voz más baja.

-¿Acaso te importa que estemos juntos?- Pregunto.

-Yo.. yo .. pues….- Las palabras se me agolpaban en la cabeza, quería decir que sí, pero no sabía lo que significaba para él.. Era arriesgar todo y no saber cómo resultaría, es un salto de fe ciega.

-Disculpen- Escuchamos al voz de Roger- Algún rufián me jugo una broma- Acoto, el hombre, tomando asiento- ¿en que nos habíamos quedado?.

-En que no le había comentado sobre usted a Mello, me disculpo por ello-Aclare la garganta, no estaba acostumbrado a hablar tanto- Pero cambiando a temas más agradables, ¿cómo está el clima en Londres?- Me atreví a preguntar, usando la debilidad de aquel anciano y que no era otra que hablar hasta por los codos, de temas inútiles.

-Oh, buena pregunta joven Matt. Como siempre mi amada Londres, es algo gris y húmeda….- No había terminado de hablar y ya me perdía en la nada, repitiendo una y otra vez la pregunta de Mello, debía responder, pero ¿Qué?.

Pensaba y seguía pensando cuando sentí como algo rozaba mi pierna derecha, subía lentamente, tocando suavemente mi muslo, hasta llegar muy cerca de una zona que no estaba permitida tocar.

Mis ojos se abrieron de par en par y vi a Mello sonriendo malévolamente y con un gesto le suplique que se detuviera, que no siguiera, que no sabía cómo reaccionaría, pero él me ignoro tocando esa parte de mi cuerpo y para toda causa hay un efecto y en mi caso, fue que mi jean me ahorcara en ese lugar.

Si Roger lo nota, soy pelirrojo muerto, pensé, pero esa fue mi última idea coherente., pues lo que paso después fue bastante, a vergonzante.

Me puse de pie, muy rápidamente y al hacerlo, tropecé la mesa derramando todo a mi paso, debía cubrir mi…. Es decir, lo que estaba pasándome en el cuerpo, así que tome un pequeño florero y lo coloque en esa zona, no sin antes derramar toda el agua en mis jean. Genial, soy patético, pensé.

-Permiso debo retirarme- Murmure, para luego comenzar a caminar lo más rápido posible, pero esa frase y esa acción no me salvaría.

-Matt, Matt- grito Roger, para luego golpear con su bastón el suelo y en el acto me detuve, para girar lentamente hacia él- Veo con mucho dolor, que tu comportamiento ha cambiado, te has vuelto irresponsable, mal educado y pues por lo visto, tendiente a tener un comportamiento poco correcto en público, para no decir, exhibicionista. Te eduque, estrictamente y puedo decir que te conozco, así que mi conclusión más lógica, se reduce al hecho de que alguien te está cambiando y ese alguien es ese chico- Afirmo Roger, señalando a Mello con su bastón

-¿Qué?- apenas murmure.

-Como lo escuchaste, así que como tu tutor y consejero, te diré, que estar con alguien de tu mismo sexo, es socialmente inamisible, así que lo mejor que puedes hacer por tu familia y por ti mismo, es terminar con esta farsa.- Me petrifique, sabía que estallaría la bomba, aunque no supuse que su efecto me dañaría.

-Él no necesita de sus consejos- Escuche como hablaba Mello desde el fondo, levantándose de la silla y caminando hacia mí, para detenerse a mi lado y tomar mi mano, dejando caer el fino jarrón que sostenía-Su decisión está tomada, así que por su bien no interfiera- Mello tan sencillamente me arrastro fuera del lugar hasta llegar a mi habitación y yo aún no salía de mi estado de shock, tanto tiempo frente a una computadora tiene sus efectos secundarios y creo que quedarme en mute, es uno de ellos.

Mello, se lanzó sobre mi cama y tomo mis auriculares skull y ya se disponía a escuchar música, de una forma muy natural y tranquila, como si no le afectara lo que acababa de suceder, así que me atreví hablar.

-Mello- le llame y él me miro de reojo- ¿Qué soy para ti?- La pregunta tal vez estaba mal formulada, pero en esencia necesitaba saber que significaba en su vida.

-¿No es obvio?- Cuestiono- Eres MI juguete.- Se ajustó sus auriculares y comenzó a escuchar música ignorándome por completo, mientras yo me congelaba…Esto va de mal a peor…o ¿no?


PARA HOLIC

GRACIAS POR AMARME