Disclaimer

Como bien saben ningún personaje me pertenece, y sólo hago esto por pura diversión.


Algo más…..

Había un tiempo donde Remus no le dirigía casi la palabra, un tiempo donde era para él, ella sólo era la extraña excéntrica de la Orden. Un tiempo donde para Tonks, él no era más que el serio y cordial licántropo.

Al no tener nada en común, más que la búsqueda de un mundo libre de Voldemort, cuando fueron asignados a su primera tarea como equipo, los dos sonrieron tímidamente, y sin decir más, aceptaron su compañía. Él pensando que si ella había sido la alumna favorita de Ojoloco, sus habilidades como Auror debían ser excelentes, y ella que si él era el mejor amigo de Sirius, algún lado divertido tenía que tener.

La misión había exigido las mejores habilidades de ambos, pero no había existido la necesidad de trabajar en equipo, hasta ahora, que se encontraban atrapados en una zona libre de magia y privados de poder realizar hechizo alguno, debían confiar en ellos si querían salir vivos de ahí.

- ¡Remus, me miras como si me estuvieras entregando tu última botella de vino, tu hija virgen adolescente, tu coche recién comprado, tu casa de madera sabiendo de mis hábitos pirómanos! – Le reclama ella al ver que él la mira de una forma desconcertante.

Él a pesar de lo tenso del momento no puede evitar que se le escape una sonrisa de sus labios. Definitivamente su excéntrica manera de actuar, le daba un buen sabor a la situación.

- Vamos caminando juntos sobre el delgado hielo y discúlpame, pero he visto tus "problemas" de equilibrio y quizá, sólo quizá podrías caer. ¿Podrías confiar en mí? – Dice él a la vez que le extiende su brazo. Tonks no le contesta, por primera vez elige el silencio, colgarse de su brazo y seguir cruzando el delgadísimo río.

Ella se siente aliviada al ser envuelta por el calor y sutil aroma a chocolate que emana del cuerpo del viejo profesor, y en ese momento se da cuenta que hace mucho no se sentía tan cómoda en los brazos de alguien e inconscientemente desea que aquel momento no se termine.

Él no estaba acostumbrado tener contacto físico con nadie, así que se sorprendió que su cuerpo no reaccionara adversamente, y que por el contrario, se sintiera cómodo protegiendo a aquella chica, cuyo cabello minutos antes azul ahora era rosa. Llevaba tiempo observándola, así que sabía que ese color era señal de que todo estaba bien, y eso a su vez lo tranquilizaba.

Los dos llegaron sanos y salvos a una zona segura donde ella le agradeció tiernamente con un beso la mejilla, y ese fue el momento donde toda indeferencia desapareció, y la curiosidad despertó.

Habían dejado de ser un par de extraños para convertirse en algo más….