Aunque he sido fan de Dr. Who desde años no me había animado a adentrarme en la mente de alguno de sus personajes hasta hoy.

Como bien saben nada de esto me pertenece y sólo lo hago por diversión. Espero les guste! No olviden dejar sus comentarios tanto buenos como malos.


Ella se sabía especial, pero no sabía el porqué. Ella no se consideraba distinta a cualquiera, así que no comprendía el porque era tratada como la más rara de las joyas. Nunca podía estar sola, su guardia personal la custodiaba como si fuera una reina sin serlo. Jamás había permanecido más de 3 días en un mismo planeta, y sobre todas las cosas en ningún tiempo se le concedía la oportunidad de hablar con extraños.

Era llamada de diversas maneras, por lo que no tenía un nombre de pila, y contados eran aquellos a los que ella podía tratar.

Sus libros eran su única conexión con los mundos que visitaba, por lo que al llegar exigía de inmediato conocer a través de ellos todo lo que pudiera de la cultura del lugar. Al no conocer su propia historia, el conocer la historia de los demás se había vuelto su obsesión. ¿Quiénes eran? , ¿De dónde venían?, ¿Cómo vivían? … eran las preguntas que siempre rondaban por su cabeza.

Madame Kovarian era la única persona que podía estar con ella sin restricciones, y quien daba las órdenes sobre su persona. Con el tiempo, también se convirtió en la mujer que más llegaría a odiar.

Cuando tenía 12 años, una pista sobre el porqué era especial surgió. En un planeta subdesarrollado, contagió una rara enfermedad que la mantuvo en cama, y sin posibilidades de sobrevivir, vio como con su último suspiro su espíritu abandonaba su cuerpo para generar uno nuevo.

Había muerto, pero a Madame Kovarian no le importó, pareciera que el propósito de su vida se resumía a ese momento, a confirmar que ella realmente era "su tesoro".

Lo que Madame Kovarian, jamás imaginó fue que su "Tesoro" en ese despertar viera esperanza, y su llave a la libertad. Morir era vivir, y así lo haría.

Años pasaron antes de que pudiera completar su plan; pero el día había llegado y no daría marcha atrás.

Se encontraba con Madame Kovarian y su guardia personal paseando por los grandes valles del planeta Zizzig , cuando ésta última tuvo que ser llamada de emergencia , dejándola sola con el guardia.

-Disculpa, aún quisiera recorrer esto el resto del valle, pero temo que ya no soporto mis zapatos ¿Podrías traerme unos más cómodos?

-Señorita, sabe muy bien que no puedo dejarla sola.

-Lo sé, pero también te recuerdo que debes protegerme, con este calzado jamás podré llegar sana y salva de regreso. Nada me pasará, estarás de vuelta en poco tiempo, yo no puedo moverme, y para nada diré una sola palabra de esto a Madame Kovarian.

Él la miró dudando, pero después de que ella le mostró las llagas que se le estaban formando, supuso que no pasaría nada por dejarla sola unos cuantos minutos. Estaba muy equivocado; en cuanto ella lo vio alejarse tomo aire corrió lo más fuerte que pudo y sin pensarlo dos veces se lanzó al vació, el golpe al caer fue muy doloroso, pero antes de que pudiera abrir los ojos, sintió como su cuerpo reaccionaba y empezaba a temblar para dar paso a la transformación. Ella sabía que no tenía mucho tiempo, por lo que con las pocas fuerzas que aún le quedaban logró esconderse en una grieta, pero no así sin dejar un gran charco de sangre.

Para su fortuna los temblores cesaron pronto y le dio tiempo de poder cambiarse de ropa. Aún no sabía cómo sería su apariencia, pero eso significaba que Madame Kovarian tampoco, y esa era su mayor ventaja.

Lo más seguro es que el guardia, tratara de buscarla sin ayuda y él buscaría a su antigua yo, antes de reportar su desaparición con Kovarian. Tenía que correr, y no detenerse; pero eso llamaría la atención. Sabía que si quería que su escape fuera un éxito, debía ser parte del colectivo, pasar como normal, comportarse como todo el mundo lo hacía.

El dinero no sería problema, hace años que acumulaba en créditos secreto, así que una vez en la ciudad, buscó donde comprar un ticket al lugar que jamás había ido, al planeta donde Madam Kovarian tenía su mayor enemigo: La Tierra.

Él cerró la puerta de la T.A.R.D.I.S con sus corazones latiendo como pocas veces en su larga vida, porque sabía que la encontraría, pero no sabía cuando; porque sabía que se amarían pero no sabía cómo. Jamás se había sentido tan emocionado, encontrarla sería el mayor reto al cual se hubiera enfrentado.

En este momento ella podía estar en cualquier lugar, en cualquier tiempo y él no saber dónde iniciar la búsqueda hacia ésta más interesante. Cerro los ojos y dejo que su intuición y la suerte lo guiaran.