-¿Quién eres tú, y por qué diablos pagaste mi multa? Ni creas que tendré sexo contigo sólo por eso. Así que si estaba en tus planes olvídalo pedófilo de mierda. –Dijo ella enojada. Últimamente odiaba a todo el mundo. Si algo había aprendido en estos años en la Tierra es que nadie es bueno sólo porque sí y este extraño hombre no podría ser la excepción.

Él la miró sin tomarle importancia, le dio la espalda y dijo:

- Tienes razón no soy nadie y no me debes nada. Sólo te pediré que te alejes de los problemas, pero sé que no me harás caso. Problemas debería ser tu segundo nombre, pero si puedes hazlo y también aléjate de la mantequilla de maní, eres odiosa cuando no puedes despegártela de los dientes.

- Aparte de idiota eres un loco. Tú no sabes nada absolutamente nada de mí y no tengo porque seguirte escuchando, así que lárgate.

"Cariño, en este momento nuestro amor es tan secreto que ni siquiera tú lo sabes"-Pensó él, al momento que le dedicó una última mirada y salió de aquella prisión estatal.

-La esperaré en el auto- señaló al guardia para que pudieran dejarla ir, a fin de cuentas ella era menor de edad y él se había hecho pasar por su tutor. Definitivamente algo que no le agradaría nada a Amy y a Rory. – Podría entregarle esto- le pidió al guardia entregándole una chaqueta de piel negra y salió sin decir más.

Ella se sorprendió al recibir la chaqueta del guardia, por un momento pensó en rechazarla pero era un lujo que no podía darse ya que una tormenta caía en las calles de Londres y lo más probable es que tuviera que pasar esa noche en algún parque.

Su sorpresa se vio en aumento al notar una pequeña caja en uno de sus bolsillos, esperaba fueran cigarrillos, pero para su descontento no lo eran, sólo era una llave común y corriente acompañada de lo que parecía una tarjeta de crédito y una pequeña nota.

Consérvala algún día te llevará de vuelta al universo que tanto extrañas.

El Doctor

El Doctor- Era una idiota- había venido a este mundo con el sólo motivo de encontrarlo, él lo había hecho y ella lo había mandado al diablo.

Le dedicó la mejor de las sonrisas al universo y aún con el ego destrozado se juró a si misma que lo encontraría, pero antes se daría una ducha.