Fridays de Fridays!

Los personajes pertenecen a SM, la historia es de troublefollows1017, yo solo la traduzco.


Capítulo 10
Viernes, Agosto 20 al medio día.

Habían pasado doce días. Doce días desde la última vez que lo toqué. Doce días desde la última vez que lo besé. Doce días desde que había estado con él en su cama, desnudos y saciados después de hacer el amor.

Habían sido siete días. Siete días desde que lo había visto y escuchado su voz. Siete días desde que admitió haberme seguido y fotografiado. Siete días desde que rompió mi corazón con sus acusaciones.

Habían pasado cinco días. Cinco días desde que le había devuelto los pendientes dejándolos en el escritorio del personal de seguridad de su edificio. Cinco días desde que Alice me había contado que todo lo que él había hecho durante el fin de semana había sido beber whisky y mirar la ciudad desde las alturas. Cinco días desde que le dije a Alice que no me dijera nunca más nada de él.

Habían sido dos días. Dos días en que me había dado cuenta que él había mantenido su reservación. Dos días desde la última vez que había dormido más que un par de horas seguidas. Dos días desde que la ansiedad se había apoderado de mí.

Un día. Un día desde que Jasper había hablado con Rosalie porque yo no había podido hacerlo. Un día desde que Rosalie me había prometido que no tendría que trabajar en el comedor privado. Un día desde que me di cuenta que verlo era dolorosamente todo lo que quería y al mismo no tiempo no quería.

Había estado mirando el reloj cada cinco minutos desde que había llegado al trabajo. Pensé que podía mantener el control. Pensé que podía estar segura estando en la cocina cuando él llegara, así no tendría que verlo. Pensé que podría sobrevivir estando cerca sin ningún tipo de contacto.

Pensé mal.

Como un imán, me sentí atraída por él incluso antes de que pusiera un pie en el restaurante. Me coloqué en la entrada, hablando con Ángela sobre algo completamente sin sentido cuando él entró. Podía sentir como cambiaba la energía a mi alrededor, y ni siquiera fue necesario girarme para darme cuenta que era él. Podía sentirlo; cada célula de mi cuerpo parecía haber sufrido una reacción química con su presencia.

"Señor Masen," Ángela lo saludó con una agradable y acogedora sonrisa. "Bienvenido nuevamente."

Mi manó inmediatamente se fue a mi cabello, tratando de alisar los mechones sueltos. Me había impacientado por cómo me veía durante toda la mañana. Me esforcé un poco más en mi cabello esta mañana, peinándolo hacia atrás en una cola de caballo. Traté de usar maquillaje para cubrir el deplorable estado en el que me encontraba. Estaba tan pálida, mis ojos estaban apagados y había círculos oscuros alrededor de ellos, y no había comido en varios días lo que me hacía ver delgada y sin duda poco atractiva.

Poco a poco me di la vuelta, preparándome para la avalancha de emociones que me golpearían cuando viera su hermoso rostro.

Edward, por supuesto, parecía salido de las páginas de GQ (Gentleman's Quarterly revista mensual para hombres y que se enfoca en la moda y varias cosas más) . Venía con su traje de millones de dólares, un traje negro y una corbata verde que hacía más notable sus ojos, si es que eso era posible. Su cabello perfectamente peinado; de hecho, parecía que se lo había cortado desde la última vez que lo vi. Desabrochó su chaqueta y metió la mano en el bolsillo delantero mientras que la otra mano pasaba por su cabello recién cortado.

"Isabella."

La forma en que dijo mi nombre me produjo ganas de llorar. Era como si él hubiese alcanzado llegar a mi pecho y apretado lo poco que quedaba de mi corazón después de haber sido explotado en mil pedazos por el último de su campo minado.

No dije nada. Me di la vuelta y me alejé como una cobarde, incapaz si quiera de responder una simple frase a modo de saludo. Volví a checar una mesa y traté de distraerme a mi misma en el bar cuando Edward y varios de sus colegas se dirigieron al comedor privado. Lanzó un vistazo en mi dirección, sus ojos no fueron tan persistentes como para matarme, pero eso golpeó como un demonio.

Yo era la peor mesera que se haya visto mientras él estaba dentro del restaurante. Le entregué la comida equivocada a una de las mesas y luego procedí a desecharlo en el basurero, tratando de enmendar mi error y logrando que el cliente tuviera que esperar más por su comida. Luego, se me cayó una bandeja completa con bebidas, salpicando ron y bebida cola sobre los zapatos de tacón Jimmy Choo de seiscientos dólares de una mujer. Rosalie parecía lista para matarme. Regresé a la cocina para intentar calmarme.

"Bella, necesito ayuda para llevarle la comida a Masen. Vamos ayúdame," Emmett demandó, paseando a mi alrededor un poco ido.

"Emmett, no puedo," dije, sintiéndome completamente acabada. No era capaz de llevarle la comida a la gente de la planta principal, cómo me iba a permitir hacer algo espantoso en la misma habitación que Edward?

"Vamos, nadie volverá aquí. Ayuda a este chico. Necesito una buena ayuda para este caso. Masen ha estado irritable todo el tiempo porque me solicitó en lugar de ti. Tal vez tú puedas salvar mi propina si llevas un poco de comida conmigo. Vamos," rogó.

Edward estaba irritable porque no lo estaba atendiendo? De verdad creía que le llevaría el almuerzo después de todo lo que había pasado? Ni siquiera podía caminar por la calle sin mirar por sobre mi hombre a cada instante, buscando a alguien escondido que tuviera lentes telescópicos, tomando fotos de mí. También tenía pesadillas en las que James venía por mí-Sueños muy reales, donde me seguía y me atrapaba en un callejón. Trataba de darme dinero para robarle a Edward. Edward siempre aparecía justo antes de que gritara pidiendo ayuda, pero en lugar de salvarme de James, solo gritaba que yo había muerto para él. Su fría, y oscura mirada llena de odio me hacía despertar con un escalofrío todas las veces. Edward Masen definitivamente me había convertido en una reclusa paranoica, que solo salía de la casa para ir a trabajar.

Emmett continuó con su súplica. "Bells, vamos. Ayúdame, por favor?"

No podía ni quería dejar que Edward Masen dictara como vivir mi vida. Eso era ridículo. Tomé la otra bandeja y seguí a Emmett hacia las escaleras, rezando para no tropezar y caer. Mantuve la cabeza gacha a medida que entrábamos a la habitación y me aseguré de ir hacia el otro extremo de la mesa lejos de donde sabía que Edward siempre se sentaba. Una mirada rápida me hizo hacer contacto visual con Alec. Sonrió tristemente como si supiera lo que pasaba entre su estúpido jefe y yo, como si yo no me hubiera dado cuenta de que él era estúpido y sin corazón y...estúpido. La falta de sueño realmente limitaba mi creativo uso del inglés.

Emmett puso pacientemente la comida correcta delante de la persona correcta y luego preguntó si había algo más que necesitasen.

"Necesito un minuto con Isabella," Oí decir a Edward desde la cabecera de la mesa. Cuando levanté mi vista, se puso de pie y caminó hasta la puerta esperando a que saliera con él.

Mi corazón comenzó a bombear descontroladamente. Ninguna profunda respiración o metáforas visuales harían que me calme. No había tiempo para eso. Todas las miradas estaban sobre mí y en que estaba haciendo esperar a Edward. La habitación estaba tan quieta, quizás todos habían dejado de respirar. Salí antes de que las paredes cayeran sobre mi cuerpo, mi ansiedad me estaba haciendo sentir claustrofobia.

Edward cerró la puerta detrás de nosotros.

"Te ves mal. Estás enferma? No has estado durmiendo?" En una persona normal eso habría sonado como, "Muchacha, Bella Te ves como la mierda."

Su preocupación me hizo dar ganas de reír si es que podía reír, lo que no podía hacer.

Levantó con suavidad su mano y con el dorso de sus dedos rozó mi mejilla hasta la mandíbula. Cerré mis ojos ante el contacto. Quería apartar su mano pero una parte de mi ansiaba tanto su toque que no podía detenerlo.

"Respóndeme, Isabella," demandó.

Parpadeé un par de veces. Mi enojo resurgiendo. "Habría pensado que con todos los ojos que tienes por allí, sabrías lo que estaba haciendo mejor que nadie. Nadie te ha enviado el video de mi siesta de ayer?"

Edward frunció el ceño, su frente se arrugó de frustración. "No quiero pelear contigo."

"Bien, yo no quiero hablar contigo," respondí groseramente. Traté de escapar, pero él tomó mi brazo.

"No te alejes de mí," gruñó, apretando su agarre y yo tratando de alejar mi brazo.

"Tú no tienes que decirme que hacer, y no pongas tus manos sobre mí!" golpeé su mano y brazo, tratando de lograr que me soltara.

"Por qué quieres pelear conmigo?" gritó de nuevo, liberando mi brazo y llevando su mano a su cabello. "No puedes darme dos malditos minutos de tu tiempo?"

Se volvió a mirar la puerta cerrada, probablemente pensando lo mismo que yo. Todas esas personas nos podían escuchar discutir, estaba segura de eso. Había sido la atracción de todo tipo de equivocación hoy. Si Rosalie se enteraba que le estaba gritando a un cliente, ella tendría mi cabeza. De mala gana decidí escucharlo.

"Tienes dos minutos," Dije, cruzando mis brazos frente a mí.

Tomó una profunda respiración y mantuvo su mano en el pelo. "Te sientes bien?"

El quería saber por qué era un desastre? Acaso necesitaba oír que estaba enferma sin él? Que he estado llorando todos los días desde que él me dejó la semana pasada? No iba a darle esa satisfacción.

"No quieres saber cómo me siento, Edward," Escupí. "Invadiste mi privacidad; y ahora, te estoy dejando fuera. No llegarás a saber lo que quieres, siempre cuando quieras."

Su mandíbula se tensó, y pude ver su lucha contra la tentación de abalanzarse sobre mí. Metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó la caja que le envié a principios de semana.

"Éstos son tuyos. A mí no me sirven. Te los di a ti. Puedes lanzarlos a la basura o dejarlos bajo llave y lanzarla lejos. Mierda, puedes lanzarlos a la bahía. No me los devuelvas." Extendió los pendientes, esperando que los tomara.

Estaba sorprendida de que aún pudiera sorprenderme con su necesidad del control. "Yo ya te los devolví. Yo he terminado puedes dar todas las órdenes."

"Que de órdenes? I que dé todas las órdenes?" preguntó con incredulidad. "Isabella, tú has estado dando órdenes desde el inicio de esta relación, si no has visto eso, entonces eres ciega o completamente ignorante. Toma los pendientes. Ellos te pertenecen."

No entendía que había querido decir, pero le arrebaté los pendientes de su mano y los lancé hacia el interior del bolsillo de mi delantal.

"Por favor cuida de ti misma," dijo tranquilamente, retirándose hacia el comedor y cerrando la puerta.

Él era absolutamente indignante. Quería darle un puñetazo. Golpearlo y luego besarlo, en ese orden. Por qué todavía quería estar con él?

Maldito.

Yo había estado dando todas las órdenes? Él era el jefe. El siempre tenía la última palabra. Has esto. No hagas eso. Respóndeme. Campo minado. Toma tus bragas. Por favor cuida de ti misma.

Estaba segura que era la primera vez que este hombre me había pedido amablemente que hiciera algo en vez de solo exigirlo. Era casi como si realmente estuviera preocupado. No, él había utilizado la palabra por favor en otra ocasión. Esa vez en los establos cuando no quería que lo dejara. Cuando él no quería hacerlo alrededor de todos los campistas. El día que él lloró sobre el piano. No me iba a sentir mal por él. No lo haría. Tal vez un poco. No, ni siquiera un poco. Bajé corriendo las escaleras hacia el cuarto de baño. Me preguntaba si Ángela podría usar un nuevo par de pendientes cuando las lágrimas corrieron por mis mejillas. Mi corazón nunca sería igual, y todo era culpa suya.


Estaba en el sofá de mal humor, con el control remoto en la mano. Con una manta que cubría mis piernas, mi Dr. Pepper (bebida gaseosa) sobre la mesa enfrente de mí, y una bolsa tamaño gigante de M&M sobré el sofá lista y esperando. Decidí que iba a ingerir tantas calorías como me fuera humanamente posible, así podía debilitarme. Estaba lista para embarcarme en una noche viendo adormecida un reality. Había una maratón de Cake Boss, amaba a Buddy y sus pasteles locos.

Jasper cerró la puerta con un poco mas de fuerza que la acostumbrada. Debió haber tenido un mal día en el trabajo; se veía un poco molesto. Empujó mis piernas y se sentó a mi lado en el sofá. Inesperadamente, me quitó el control remoto y apagó la TV.

"Hey!" grité, tratando de que me regresara el mando.

"Se trata de ayudar, Bella. No puedo soportar un día más que te sientes frente al televisor como una zombi," me dijo, poniendo el mando en la parte delantera de sus pantalones-él único lugar que él sabía que yo no alcanzaría.

"Yo no necesito ayuda. Caray, dónde está tu compañero de cuarto desde hace semanas?" hubiera sido bueno si alguien me hubiera detenido de mi peligrosa adicción a Edward pero nooooo, Jasper solo quería impedirme disfrutar de una miradita hacia el fascinante mundo de las artes culinarias.

"Alice quiere que vengas a la Summer Bash (fiesta de verano o una especie de pequeño carnaval) esta noche. Habrá juegos y comida, comida real," dijo, moviendo los M&M's hacia la mesa. "Alice alquiló una rueda de la fortuna y luego habrán fuegos artificiales. Vamos. Ve a cambiarte de ropa y ven conmigo."

"La Summer Bash que ella organizaba con Edward?" pregunte con el ceño fruncido. Realmente él pensaba que iría a algún lugar cerca de la casa de Edward?

"La Summer Bash que ella ha organizado todos los años con Edward la cual él evita deliberadamente como la peste. Él nunca a asistido a una función de NWBF (Northwest Burn Foundation-una fundación destinada a ayudar a la gente con quemaduras y a rehabilitarse, hacen campamentos y fiestas para los niños y sus familias), incluso en sus fincas," Jasper me corrigió.

Recordé que Riley que nunca había visto a Edward hasta la noche en que fue testigo de sus celos, como un sicópata. Aún así, no estaba segura de querer estar cerca de algo que tuviera que ver con Edward. Él podría no ser parte de la fiesta, pero eso no quería decir que no estuviera en su casa. Demasiado cerca.

"Buddy está hacienda una réplica de tamaño natural de su esposa para su torta de cumpleaños. Esa es una mierda muy extraña. No creo que deba perdérmela."

Jasper suspiró pero no se dio por vencido. "Ven conmigo, Bella. Te hará bien salir. Pasa un buen momento. Interacciona con gente normal."

Me puse de pie y le lancé la manta. "Bien, pero es mejor que desinfectes el control remoto antes de que sea mañana."

Fui hacia mi habitación para alistarme. Juro que le haría dejar la fiesta si sentía un mínimo olorcillo del Señor Masen.


El círculo que rodeaba a Edward estaba en un frenesí de actividad. Los coches estaban a cargo de un servicio de Valet. Desde el coche, podía ver la rueda de la fortuna girando en el jardín principal. Habían coloridos toldos con mesas de picnic bajo ellos. El Summer Bash era una celebración para todo el equipo de voluntarios de NWBF, los consejeros del campamento, los campistas y sus familias. Era la forma de Alice para agradecer a todos por su esfuerzo en la preparación del campamento. Era completamente pagado por su hermano. Le había dado el dinero para hacer todo esto para estas personas.

Jasper se detuvo, y un hombre joven abrió la puerta del coche para mí. Mire hacia la casa, preguntándome si Edward estaba en algún lugar del interior de su casa, oculto, acechando, o tal vez pretendiendo que todas estas personas no estaban aquí. Cuanto más pensaba en ello, más imaginaba que probablemente se quedó en la ciudad para así no tener que lidiar con todo esto. Estaba segura de eso, hasta que nos acercamos a mirar un puesto, y vi a Tyler. No había manera de que Tyler estuviera aquí y Edward no.

"Señorita Swan," Tyler dijo cuando nos acercamos. Asentí en su dirección, recordando dolorosamente la última vez que lo vi. Recordaba perfectamente el sonido que hizo Edward al destrozar su oficina y ver la cara de Tyler cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando.

"Nombre?" preguntó otro hombre elegante que llevaba puesto un auricular y sujetaba una carpeta.

"Ellos están anotados. La señorita Swan y el señor Hale son invitados de la Señorita Masen. Vamos," Tyler respondió por mí.

El hombre del auricular me miró por un segundo y luego nos saludó.

"Bien, ahora sé que él está aquí," Le susurré a Jasper.

"Nos iremos cuando tú quieras."

"Lo prometes?"

"Lo prometo," afirmó, colocando su brazo sobre mis hombros. "Vamos, hay que ganar un animal de peluche gigante. Mis habilidades en el beisbol son fenomenales, estoy seguro de poder derribar una pirámide de botellas de leche."

"Jaz!"

Pudimos oírla antes de verla. Alice se abrió paso entre un grupo de personas, quitándose los auriculares, y saltando a los brazos de Jasper. Era como si no se hubiesen visto en mucho tiempo. En realidad, salieron a cenar la noche anterior. Alice era una Masen que no tenía ningún problema en mostrar sus sentimientos de amor. Quizás Edward tenía algún tipo de anomalía genética.

"Bella, estoy tan contenta de que estés aquí!" Alice dijo, desenredándose finalmente de mi amigo. "Va a ser muy divertido. Tienes que subir a la rueda de la fortuna y por favor come. Tenemos tanta comida. Necesitas de esas dos cosas para esta noche."

El jardín principal de Edward estaba cubierto por un gran número de puestos de juegos de carnaval con luces intermitentes y molestas, puestos con premios de peluche. Vi al menos a cinco niños caminar con sus osos y perros de peluche que eran más grande que ellos. También había puestos de algodón de azúcar, conos de nieve, palomitas de maíz, y todo lo imaginable. En el dosel de una tienda grande, había tres enormes parrillas, donde los hombres con sombrero y delantales de cocineros cocinaban las hamburguesas, perritos calientes, y salchichas para las personas. Parecía que este carnaval había costado una pequeña fortuna. Por supuesto, Edward tenía una gran fortuna, así que esto no era nada para él. Debía admitir, que parecía que iba a ser divertido.

Alice reajustó sus auriculares y le dijo a alguien que volvía a estar en sintonía.

"Tengo que ir a chequear un par de cosas, pero me reuniré pronto con ustedes. Podemos comer juntos."

Jasper le dio un casto beso en la mejilla. "Suena bien, querida. Tengo que ir a ganar un osito de peluche," dijo, apuntando en mi dirección.

Iba a protestar y explicar que era capaz de ganar mi propio animal de peluche cuando oí que me llamaban.

"Bella!"

Me giré para ver a Riley caminando en mi dirección.

"Riley, hey," dije un poco incómoda.

"Tenía la esperanza de encontrarte aquí," dijo con una sincera sonrisa.

"Qué tan divertido está todo esto? No puedo permanecer lejos." Traté de ignorar a Jasper, que sonreía odiosamente a ambos.

"Esto es increíble. Alice cada año nos sorprende con una fiesta más impresionante. Este año, sin embargo, su hermano la dejó en lo más alto."

"Edward ha sido un santo con todo esto." Alice saltó ante la posibilidad de decir algo positivo sobre su hermano. "Él ha estado de tan buen humor durante el último mes, que fue casi muy fácil conseguir todo lo que quise. Por alguna razón la generosidad de Edward estuvo en su punto más alto." Alice miró hacia mí, atenta a mi reacción. No tenía nada que decir. Edward y yo habíamos terminado. No importaba cuán generoso lo había convertido durante las últimas semanas. Nadie podía decir con seguridad que yo lo había vuelto generoso. Quién sabía el por qué había decidido dejarla hacer lo que quisiera en esta ocasión?.

Sin embargo, Riley no estaba aquí para hablar con Alice sobre Edward. Él solo estaba interesado en mí. "Así que, finalmente fui a Flowers Bar, y era muy genial. Estabas absolutamente en lo cierto. No sé por qué no fui antes."

Jasper elevó la voz. "Nunca habías estado en Flowers antes? Su buffet es increíble. Bella y yo solíamos ir todo el tiempo. Por qué no hemos ido últimamente? Podríamos ir." Alice lo observó confundida. "Tenemos que ir allí este fin de semana. Los cuatro deberíamos ir. Qué dices, Riley? Será genial."

El hecho de que no estrangulara a Jasper frente a todos estos testigos era una gran prueba de mi autocontrol. Estaba tratando de enrollarme con alguien mientras yo estaba en el maldito jardín de Edward ?

Alice miró mortificada. "No podemos este fin de semana. Nosotros…tenemos otras cosas…cosas que debemos hacer...cosas que no pueden esperar…cosas…tenemos cosas. Tengo que comprobar uno de los puestos. Jasper, puedo hablar contido un segundo?" ella lo tomó de su camiseta y lo apartó de mí y Riley.

"Okay, supongo que ellos están ocupados," Riley dijo, elevando sus cejas y empujando sus manos dentro de sus bolsillos.

"Con cosas," añadí con un guiño.

Rompimos a reír. Esa fue la primera vez que reí en una semana. Se sintió tan bien.

Riley era un muchacho guapo. Tenía el pelo rubio y corto que se elevaba en su frente. Él estaba bien formado pero algo delgado, y medía al menos unos seis pies de altura, un requisito previo para mí. No me podía imaginar saliendo con un chico que no tuviera más de seis pies de altura, ese era mi punto de corte. Edward tenía mi altura perfecta, más de seis pies. Mi cabeza descansaba perfectamente sobre sus espectaculares pectorales, para que así pudiera escuchar los latidos de su corazón cuando lo abrazaba. Amaba cuando apoyaba su barbilla en la parte superior de mi cabeza. También me encantaba la forma en que colocaba sus manos sobre la parte baja de mi espalda; y ocasionalmente, él llevaba una a mi trasero. Nunca fue grosero o abiertamente sexual, pero solía colocar en llamas mi cuerpo.

"Bella? Estás bien?" Riley preguntó luciendo preocupado.

Mis ojos y mente se focalizaron en el presente. Podía sentir mi rostro al borde de la vergüenza. No tenía idea de cuánto tiempo había estado pensando en Edward y sus malditas manos.

"Lo siento," dije, agitando la cabeza. "Quieres ir conmigo por un poco de algodón de azúcar?"

Riley estaba demasiado dispuesto a hacer todo lo que yo quisiera. Caminamos por los alrededores, comiendo algodón de azúcar en los conos de papel. Tenía uno rosado, él uno azul. Estábamos tan equilibrados. Vimos a algunos niños jugando a lanzar un anillo. Aún cuando no ganaban, se les daba un premio por intentarlo. En otro puesto, sonreí al ver el rostro de una niña cuando ella pinchó un globo con el último dardo de su montón, merecedora de una polera de Taylor Lautner.

"Quieres dar un paseo en la rueda de la fortuna conmigo?" Riley preguntó después de devorar algunas hebras de su algodón de azúcar. Extendió su mano, pero no la tomé.

Riley era un buen chico, realmente un buen chico, pero esto no llegaría a nada en el corto plazo. Dejó caer la mano, recogiendo mi indecisión.

"Bien solo seremos dos Huskies de la UW (el peor equipode fútbol de la Universidad en este caso de la Universidad de Washington, que ha habido sobre la faz de la tierra) divirtiéndose en un carnaval. Eso es todo," me tranquilizó con una sonrisa.

"Lo sé. Mis manos están pegajosas por el algodón de azúcar. Tal vez debería ir a limpiarme rápido," dije, cubriendo mi negativa.

Él fue hacia la fila mientras yo corría hacia la cabina de alimentos para obtener unas servilletas y una botella de agua. Limpié mis manos y me recordé a mí misma que era libre de hacer lo que quisiera con quién quisiera. Riley no me iba a pedir que me casara con él; él me estaba pidiendo que diéramos una vuelta en la rueda de la fortuna. Me compuse y volví a la fila con él. Estuvimos compartiendo historias sobre nuestras atracciones favoritos del parque de diversiones cuando Alice y Jasper nos sacaron de la fila .

"Necesito a Riley," Alice explicó. "Necesitamos a una persona nueva en el tanque de agua, y todas las chicas votaron por ti. Vamos, te pasaré unos pantalones cortos para que uses. Vamos." Ella estaba siendo un poco exaltada.

Jasper rodó sus ojos pero mantuvo su boca cerrada. Me preguntaba que les ocurría a esos dos.

"Ibamos a dar una vuelta, Alice. No puedes esperar hasta después de eso?" le pregunté, sintiendo como si estuviera mandando al pobre chico de la típica manera Masen.

"Jasper dará una vuelta contigo," respondió con simpleza. "Cierto, cariño?"

Jasper inhaló, inflando el pecho al contemplar cómo responderle. Algo estaba pasando. Estos dos estaban en algo, al menos en algo pequeño.

"Subirás a la rueda de la fortuna conmigo? En serio?" mire a mi amigo con un sospechoso silencio.

El rostro de Alice se crispó en una mueca de mejor que digas que si. Lo que ella no sabía es que Jasper le tenía un mortal miedo a las alturas. Si alguna vez iba al condominio de Edward en la ciudad, el hombre iba a ser aislado contra una pared interior durante todo el tiempo por que las ventanas iban desde el techo hacia el suelo lo que lo volvería mas ansioso que alguien con fobia a las arañas en un cuarto repleto de éstas.

"Puede que Bells quiera ir al zoológico de mascotas."

"Yeah, yo no lo creo," dije con una sonrisa. Veinticuatro años de edad y temía subirse a la rueda de la fortuna.

"Por qué no vienes con nosotros? Me encantaría ver si logras dejarme completamente mojado," Riley desafió coquetamente.

"Creo que me encantaría verte mojado." Coquetee de vuelta, mas por molestar Alice que cualquier otra cosa. Quién se creía que era? Ella era una Masen, eso es lo que era. Una interferencia, acechando, un receloso Masen. Esos eran los rasgos genéticos que compartía con su hermano, definitivamente.

Alice le disparó a Jasper otro haz algo resoplando pero Jaz se encogió de hombros. Puso su brazo alrededor de mis hombres otra vez.

"No te preocupes, Al. Ella lanza como una chica. Ella no será capaz de dar en el blanco."

Le di un fuerte codazo en las costillas, haciéndolo gritar al mismo tiempo de dolor y risa.

Alice llevó a Riley para cambiarse mientras Jasper y yo estábamos frente al tanque de agua.

"Qué fue todo eso?" le pregunté cuando no había moros en la costa. Miré con ansiedad lo que quedaba de uña en mi pulgar.

Jasper miraba el suelo mientras pasaba su pie a través del perfectamente bien cuidado césped de Edward. El pie se movió de un lado a otro, como si estuviese tratando de dibujar algo en la hierba. "Ella te quiere, Bells, y él es su hermano. A ella le gusta la posibilidad de lo que tú representas."

"Represento una posibilidad? Cuál posibilidad?"

"No lo sé." Dijo encogiéndose de hombros. "Ella cree que tú le ofreces alguna posibilidad."

"La posibilidad de pasar un tiempo en la cárcel por acosarme y seguirme con una cámara que portaban sus investigadores privados?"

Los ojos avellana de Jasper se posaron en los míos. "Estoy contigo, completamente. Yo no lo conozco bien, pero desde un principio te dije que él era un problema. Ella es su hermana. Ella lo ama incondicionalmente. Ella conoce toda esa mierda por la que ha pasado durante su vida. Ella admite que él puede ser un completo dolor de culo, pero supongo que era un dolor de culo más suave cuando estaba contigo. No lo sé. Todo lo que sé es que no deberías tener ánimo para ir a cenar con ese tipo Riley, o estoy muerto. Ella espera que tú y Edward resuelvan las cosas."

Mi boca se abrió. No sabía cómo responder. Alice esperaba que trabajaría en arreglar las cosas? Nosotros no resolveríamos nada. Habíamos terminado. Yo terminé con él, y él me dejó. Él no trataría de recuperarme. Él no se arrastraría o enviaría un enorme ramo de flores con una nota pidiendo perdón. No es que eso hubiera importado, pero quizás hubiera pensado en ello. Tal vez habría considerado la posibilidad de que él realmente sentía algo por mí. En vez de eso, su vida siguió. Se cortó el maldito pelo esta semana. Edward no quería estar en una relación conmigo. Edward no sabía cómo estar en una relación.

Alice apareció antes de que le pudiera decir algo a Jasper. La expresión en su rostro parecía rogar que no me hubiera dicho sobre sus verdaderas intenciones. Quería decirle que no podía ayudarla a salvar a su hermano de sí mismo. Yo no iba a ser la que cambiaría a Edward Masen.

"Por qué no vamos a buscar algo de comer?" sugirió, siendo poco sutil para que abandonemos el tanque de agua.

"Adelántense," Respondí. "Quiero mojar a Riley. Usará una camisa o una camiseta? Si ese hombre no usa camisa, de seguro perderé porque voy a estar condenadamente distraída."

Jasper sabía exactamente lo que estaba hacienda y le estaba resultando difícil aguantar la risa.

"No. No. Todos necesitamos comer." Alice fue implacable, tirando nuestros brazos.

Riley llegó caminando en nada más que un traje de baño azul pálido. Yo no mentía acerca de distraerme con su cuerpo. Sin camisa, él era una agradable distracción.

"Está lista para el reto, Señorita Swan?" sonrió con sus manos en las caderas.

"Oh. Dios. mío."

Volví la cabeza hacia la voz de Alice. Se veía como si fuera a perder el conocimiento o hubiera visto a un fantasma. Ella ni siquiera me miraba o a Riley. Ella miraba hacia atrás. Me volví para ver lo que la tenía en ese estado.

Paseando por el césped como un dios griego nada más y nada menos que el mismísimo Señor Masen. No solo hacía su aparición en la Summer Bash de Alice, llevaba la camiseta y el vaquero que le di, junto con una gorra de béisbol y gafas de sol que lo hacía ver anormalmente guapo, como una persona normal. No había nada normal en Edward, sin embargo. Si Alice no se hubiera visto completamente aturdida, habría pensado que esto era obra suya.

"Qué demonios está haciendo?" dijo con voz ronca, clavada en su lugar. "Qué demonios está vistiendo?"

Me cubrí la sonrisa con mi mano, no quería que pensara que le estaba sonriendo.

"Buena fiesta, Alice," dijo cuando llegó hasta nosotros.

"Gracias," ella respondió, con una mirada atónita en su rostro.

"Jasper," Edward lo saludó con una inclinación de cabeza, a pesar de que Jaz estaba de pie con sus brazos cruzados delante de su pecho, tratando de parecer rudo.

Se volvió hacia mí, ajustando su gorra, mirando inseguro sin saber que hacer con sus manos ya que no era capaz de pasarlas por su cabello.

"Isabella, es bueno volver a verte," dijo, debilitando mis rodillas. Estaba tan frustrada con mi falta de control hacia él. Tendría siempre ese efecto en mí? Tenía miedo de que lo tuviera.

"Edward." Mi voz firme pero suave.

Él dirigió su atención hacia Riley. "Una persona semi desnuda, cuyo nombre no sé."

Fue una suerte que llevara gafas porque algo me decía que había algo en sus ojos, Riley podía haber sido asesinado por algunos destructivos rayos.

"Riley, Riley Biers, Señor Masen. Soy uno de los consejeros del campamento."

"Ese es uno de mis trajes de baño?" Edward miró lo que Riley llevaba puesto.

"Dejé que los tomara prestados. Va a estar en el tanque de agua," Alice intervino nerviosamente.

Riley me guiñó un ojo. "Vamos Bella. Veamos si puedes mojarme." Subió las escaleras del tanque, sentándose precariamente en el asiento de allí arriba. Edward miró con una sonrisa medio divertida.

"En serio te vas a quedar aquí?" Alice le preguntó a su hermano.

"Por qué no?"

"Nunca habías venido -"

Él la interrumpió, "Estoy tratando de hacer cosas que nunca había hecho, Alice. Hay algún problema?"

Ella negó con su cabeza. "No. Me alegro de que estés aquí. Quiero decir, tú eres la razón por la que todo esto puede ser posible. Siempre he deseado que vengas a disfrutar aquí. Te voy a abrazar ahora, así que no te asustes."

Parecía que ella iba a llorar cuando envolvió sus pequeños brazos alrededor de su cuello y lo abrazó con fuerza durante un par de segundos. Él le palmeó la espalda, señal de que estaba incómodo con la PDA (Public Display of affection-Muestras de afecto en público). Ella lo soltó y se secó la parte inferior del ojo. Me pregunté si él tenía alguna idea de lo mucho que significaba para ella que estuviera aquí.

Al igual que Riley, Edward solo se veía interesado por mí. "Así que, Isabella, crees que puedas dar en el blanco?"

Me encogí de hombros, de repente incapaz de decir algo. Edward se acercó a la mesa y tomó las bolas de la chica que estaba en el tanque de agua. Me entregó una.

"Vamos a ver como te va."

Nunca me caractericé por tener una increíble habilidad atlética. De hecho, carecía de talento para cualquier deporte. El Baseball, sin embargo, era quizás una de mis débiles habilidades. Básicamente lanzaba como una niña- con una pequeña deficiencia en el control de la parte superior de mi aparato locomotor. Traté de tomar un poco de vuelo con la mano, pero cuando la bola salió de mi mano, me di cuenta que no golpearía ningún blanco. Demonios, iba a tener suerte si no golpeaba a algún inocente. Mi primer tiro voló alto y llegando donde un tipo con bigote.

"Lo siento!" grité, dándole una disculpa cuando se giró para ver quién lanzaba pelotas de Béisbol sobre su cabeza.

"Oh, vamos, Bella! Es necesario ponerte anteojos? Sigo aquí." Riley comenzó a decir desde el estanque.

Edward me entregó la bola número dos, y la arrojé un poco mas cerca. Okay, no tan cerca. Cayó cerca de dos pies lejos del blanco. Tal vez sería compensado por el ultimo tiro.

"Bella, Bella. Mi hermana de diez años puede lanzar mejor que tú!" Riley gritó.

"Solo relájate. Lo estás pensando demasiado," Edward dijo entregándome la bola tres.

Ha! Pensarlo demasiado? No podía pensar en todo. Estaba de pie a menos de dos metros de mí. Con suerte recordé como respirar.

Lancé la siguiente, y se fue ancha hacia la derecha, golpeando a un chico en la pierna. Me disculpé, y el chico retrocedió hacia Edward, quién tenía su mano en alto, moviéndola. Su sonrisa me dijo que estaba disfrutando demasiado de mi humillación.

Me entregó la bola número cuatro. "Puedes hacerlo. Solo toma una profunda respiración, baby."

Ahora, necesité tomar una respiración profunda porque me había llamado baby (No lo traduje por que suena más lindo así *-*). Él realmente no se había permitido usar palabras cariñosas desde que habíamos terminado. Tomé tres respiraciones profundas cuando Riley continuó provocándome.

"Tal vez debamos hacer esto más interesante. Si no les das al blanco, saltaré fuera de aquí y te lanzaré a ti. Eres tú o yo, hermosa Bella!"

Él estaba coqueteando, y él sabía eso. Yo lo sabía, y Edward lo sabía. Mordí mi labio y lancé la pelota. No iba a dar en el blanco; ni siquiera estaba cerca. Podía ver como los labios de Riley sonreían de satisfacción hasta que - WHACK!

Golpee el objetivo, y Riley se hundió en el agua sin previo aviso. Me giré a mirar a Edward, quién estaba con una sonrisa de oreja a oreja y con las manos vacías. Lo mire fijamente por un par de segundos.

"Qué?" dijo, levantando sus palmas. "El chico pensó que iba a poner sus manos sobre ti si no lo lanzabas al agua. Eso nunca iba a suceder."

Antes de que pudiera decir algo, Alice estaba brincando entre nosotros. "Okay, vamos a buscar algo de comer!" tomó mis brazos y tiró de mí hacia la tienda de comida.

Le grité adios a un empapado Riley cuando él tosió el agua de sus pulmones. Edward y Jasper nos siguieron.

Encontramos una mesa de picnic vacía después de haber recibido la comida y nos sentamos en un incómodo silencio mientras comíamos. Edward había conseguido una hamburguesa con queso y la miraba como si fuera algo extraño que nunca había visto antes. Ese hombre debía de haber comido una antes. Le dio un mordisco, y el Ketchup salió por el otro lado cayendo sobre la mesa. Ahogué la risa lo mejor que pude, pero él me pilló y entrecerró los ojos, pretendiendo estar enfadado.

Mire hacia los alrededores a las demás personas, tratando de mantener mis ojos lejos de él. Me di cuenta de un gran cartel que estaba apoyado de un caballete en la salida. En ella había una imagen de una hermosa, sonriente, mujer pelirroja con sus brazos alrededor de dos niños, un chico y una chica, pero lo que estaba escrito fue lo que llamó mi atención.

Gracias por el apoyo al campo en memorial de Elizabeth Masen!

Mire la imagen otra vez. El chico estaba en la adolescencia tenía el pelo castaño rojizo y unos ojos verdes que destacaban incluso desde la distancia. La niña era pequeña y tenía el pelo oscuro junto a una contagiosa sonrisa. Ella no parecía tener más de ocho o nueve años. Eran ellos. Era la mamá de Edward. Mis suposiciones acerca de ella parecían ser verdaderas. Elizabeth Masen murió en el incendio que dañó a Alice.

Tragué el bocado de comida que estaba en mi boca cuando la revelación se hizo realidad en mi mente. Miré a Edward, quién había captado mi cambio en el estado de ánimo. Miró por sobre su hombro hacia la dirección que yo había estado mirando. Se giró de inmediato, sabiendo que yo lo sabía. Su mandíbula se apretó, y dejó su comida en la mesa, empujando el plato antes de arrugar la servilleta sobre sus rodillas y tirarla en la mesa. Podía oírle gritar "Campo minado!" dentro de su cabeza.

Su madre había muerto en el incendio. Su hermana había resultado muy quemada. Él no se había quemado, y no tenía idea qué había ocurrido con su padre. La razón por la que apoyaba financieramente la fundación de Alice pero no participaba nada estaba clara. Las heridas de Edward no se habían curado.

"He terminado, también. Quieres caminar por los alrededores o jugar a algo?" Le pregunté, necesitando hablar con él pero sin querer hacerlo delante de Alice o Jasper.

Suspiró, no queriendo hablar conmigo al respecto, pero me siguió de todas formas. Caminaba delante de él, pensando en lo que le diría. Necesitaba que se abriera para mí. Necesitaba que me dijera que había ocurrido y si eso influía en que no confiara en mí, en por qué él no podía amarme.

Me acerqué a la valla de los establos. Los caballos no estaban, por lo que estábamos solos. Me apoyé cerca del establo del caballo blanco, colocando un pie en la parte baja de la cerca. Edward ajustó su gorra, quitándoselo y volviendo a colocárselo.

"Vamos a hablar de eso," dije. Opté por no preguntarle si no más bien decirle, como él lo hacía todas las veces.

"Hay muchos "esos" entre nosotros, Isabella. Por donde te gustaría comenzar? Me gustaría comenzar con "eso" que cayó al agua hace un momento. Ese era el mismo chico de hace semanas atrás, o no?"

"No puedes jugar al novio celoso, Edward. No eres mi novio."

"Otro "eso" que podríamos discutir," dijo, metiendo sus manos en los bolsillos delanteros. Él estaba dispuesto a hablar de todo menos de su pasado. Él era tan frustrante.

"Iremos con todos tus "esos", y luego seguiremos con los míos. Qué te parece?" ofrecí, sabiendo que tenía que darle algo si quería conseguir algo de él.

"Bien," concedió, recogiendo una pequeña piedra y lanzándola lejos. "Ese es el tipo de chico con el que quieres estar?"

A veces Edward hablaba como si tuviera cien años de edad.

"Solo por que hablo con alguien, no significa que quiera estar con esa persona. No me voy a sentir mal por hablar con un buen tipo, quién probablemente no pensaría en levantarme la voz o ser cruel."

Edward se colocó sus gafas, haciendo difícil que pudiera saber lo que sentía sin ver sus ojos. "No debes sentirte mal por eso. Tú, de todas las personas, mereces estar con alguien bueno."

Rápidamente comencé a exasperarme. "Qué tiene que ver eso con nosotros?"

"Nosotros." Él soltó una carcajada sin humor. "Yo no soy una buena persona, Isabella. Ya hemos hablado de esto," dijo, frotando la parte posterior de su cuello. Él había terminado, me di cuenta sin siquiera ver sus ojos.

"Tú eres una buena persona! Cuando quieres serlo," Aclaré. Me empujé en la valla con el pie.

"Todo esto," dije, señalando el carnaval, "Estás haciendo algo bueno por los demás. Tu caridad hace todo esto posible. Por no decir lo que hiciste hoy por tu hermana. Viste su rostro cuando te vio? Significa el mundo para ella que estés aquí."

Se quedó mirando el suelo, con sus manos de vuelta en los bolsillos. "No he venido por mi hermana."

"Eso no importa. Tu presencia es más importante para ella que tus razones."

"Mis razones son importantes para ti?" lanzó una pequeña mirada hacia mí mientras su cabeza continuaba gacha. No podía decir con certeza si él no se daba cuenta de los transparente que era algunas veces.

"Debería importarme?"

"Es probable que no. Has dejado claro que terminaste conmigo. Nunca fui lo suficientemente bueno para ti."

Su auto-lástima no iba a afectarme. Era como si él hubiera olvidado el por qué me alejé de él hace una semana.

"Tú no eres mi novio porque no seas bueno, Edward. No eres mi novio porque estabas tan dispuesto a pensar que yo era mala. Pensaste lo peor y me abandonaste. Actuaste como si lo nuestro no hubiera significado nada, como si yo no significara nada."

Eso ganó su atención. Levantó la cabeza. "Nada? Jesús, tienes alguna idea de cómo has vuelto mi mundo al revés? Así soy, tengo que pensar lo peor. No puedo confiar en las personas. La gente es codiciosa. La gente es egoísta. Las personas quieren cosas de mí. Las gente quiere cosas de mí que yo tengo y ellos no."

Se paseaba delante de mí. Sus manos estaban fuera de los bolsillos y las agitaba mientras hablaba.

"Pero tú, entras en mi vida, y no quieres nada! No pedías nada, pero estuviste a mi alrededor y me diste cosas. Me pagaste la cena a pesar de que fui un maldito. Me compraste un regalo sin que fuera una fecha importante." Tiró de su camisa. "Me preparaste arroz crujiente porque estabas preocupada porque nunca lo había probado. Debido a ti, Isabella, no sé nada!"

Se quitó la gorra, con la necesidad de tirar de su cabello. No me había dado cuenta que tratarlo como una persona normal le causaría tanta confusión.

"Me haces sentir cosas que nunca había sentido, sentimientos de los cuales no me fío porque nunca los había experimentado. Me vuelves loco porque nunca reaccionas de la forma que espero. Por eso, metí la pata. Cometí un error al dejar que la historia dictara mis expectativas. Debería haber sabido que serías diferente. Tú eres diferente, y me encanta pero a la vez lo odio. Amo que me sorprendas. Amo que me desafíes, pero no me gusta que no siempre sepa que harás o dirás. Odio que no me quieras de la forma en que lo hago yo. Odio extrañarte malditamente tanto que duela como la mierda el pensar en ti!"

Mi corazón se detuvo antes de bombear a gran velocidad. Él me extrañaba. Él pensaba que quería más de lo que yo quería. Di un paso hacia adelante para detener su frenético ritmo. Le quite las gafas de sol y las lancé al suelo. Sus ojos se veían maníacos. No eran capaces de centrarse en nada. Puse mi mano en su rostro, y él cerró sus ojos.

"Te equivocas en algo," le respondí. Abrió sus ojos, verdes y brillantes. "Quiero cosas de ti. Quiero que confíes en mí. Quiero que me dejes entrar. Eso es todo lo que quiero."

"Eso es por lo que estoy tan jodidamente asustado," susurró. "Qué si dejo que entres, y luego te vas?

"Tienes un lío en la cabeza. Solo me iré si te niegas a dejarme entrar." No solo quería que confiara en mí, lo necesitaba. Era hora de enfrentar mis "esos". "Tu madre murió en el incendio que dañó a Alice, así fue?"

Él asintió con su cabeza mientras yo sostenía su rostro.

"Es por eso que no sueles venir a estas cosas. Es duro pensar en ella."

Edward asintió nuevamente y apretó los ojos. "Amaba a mi mamá. Ella es la única a la que he amado, y ella me dejó."

"Lo siento tanto, baby." Solté su rostro y lo abracé. Dejó caer la cabeza sobre mi hombro y se aferró a mí como si su vida dependiera de ello.

Esto era lo que lo tenía destruido. La forma en que lo trataban por su jodido dinero, era algo. Causaba que creyera que la gente solo se preocupaba por él para obtener algo, Pero Edward había sido destruido con la muerte de su mamá en el incendio. Tenía miedo de sentirse seguro porque temía perderla.

"Te necesito, Isabella. Te necesito tanto."

Él me extrañaba, él me quería, el me necesitaba.

Maldito. Todo por lo que habíamos discutido fue absorbido al instante. Todo lo que quería era estar con él y dejar fuera a todo este maldito mundo.

"Entonces confía que no estoy para hacerte daño. Nada malo sucederá porque me dejes entrar. Quiero decir, mira, me contaste algo personal y nada explotó," le dije en su cuello pasando mis dedos por la parte superior de su cabeza.

Casi tan pronto salieron las palabras de mi boca, hubo una serie de explosiones. Que sonaron como fuegos artificiales, pero aún no se oscurecía. No tenía sentido que los lanzaran ahora. Me reí de la impecable sincronización, pero Edward clavado en su posición miró a su alrededor. Sus ojos se agrandaron.

"Qué" pude ver que él no lo encontraba gracioso como yo.

Se apartó y miré hacia los establos. "El sonido venía de allí, y los fuegos artificiales se suponía que estaban en el lado norte, nunca cerca de los establos."

Fue entonces cuando vimos el humo. Humo gris ondeando.

Edward palideció. "Ve a buscar a Tyler, Isabella! Dile que llame al jefe de los bomberos y que venga a los establos, ahora!"

Comencé a corer hacia la casa, di una mirada por sobre mi hombro haciendo que me detuviera. Edward estaba corriendo hacia los establos, los establos ahora estaban siendo arrasados por el fuego.

"Edward!" Quise ir tras él, pero sabía que el necesitaba que encontrara ayuda. Tomé mi teléfono y le marqué a Jasper. Afortunadamente él contestó de inmediato.

"Jasper, dile a Alice que llame por radio al jefe de los bomberos. Los establos se están incendiando! Alguien prendió fuego cerca de los establos!"

"Qué? Qué es lo que dices? Mierda." Jasper transmitió el mensaje. "Dónde estás?"

"Estoy aquí en los establos. Jasper..." Estaba asustada y comencé a entrar en pánico. "Edward corrió hacia dentro. Me envió para llamar a los bomberos, pero luego él corrió hacia allá. Necesito que vengan ahora!"

"Qué mierda?" Jasper chilló. Me di cuenta que él se estaba moviendo, y al mirar hacia atrás vi que Alice venía corriendo en mi dirección.

Colgué él móvil y esperé que llegaran. Volví a mirar hacia los establos que estaban siendo consumidos por las llamas. El lugar se estaba derrumbando tan rápido. Todo el pasto estaba prendiendo de forma perfecta. Los dos Palominos salieron corriendo por la puerta lateral hacia el campo. Corrían como si supiesen que tenían que hacerlo por sus vidas.

"Dónde está Edward?" Alice gritó llegando a mi lado. "Dónde está él?" podía ver el pánico en su rostro.

Odiaba tener que contarle. Podía sentir como las lágrimas llenaban mis ojos. Solo tuve que mirar hacia los establos para que supiera donde estaba.

"No!" Alice se acercó hacia el lugar en llamas. Jasper la tomó por la cintura y tiró de ella mientras continuaba llorando.

Finalmente, por la entrada principal apareció Edward con el árabe gris. Estaba tirando de su cabeza. Ella estaba asustada, y él estaba teniendo dificultades para controlarla. Una vez que salió del lugar en llamas, Edward la dejó ir, y ella corrió lejos.

Corrí a gran velocidad hacia él y me lancé a sus brazos, envolviendo piernas y abrazos a su alrededor. Su cuerpo estaba tan caliente, y tocía con fuerza, pero me retuvo junto a él de todos modos. No tenía idea de cuánto tiempo estuvimos así, tosiendo y llorando.

"No pude salvarlo," Edward dijo finalmente, sonando agotado. No tenía idea de lo que estaba hablando. Entonces me di cuenta. Twilight. Twilight aún estaba allí. "Lo siento."

Iba a comenzar a gritarle por arriesgar su vida para salvar a mi caballo preferido, pero un bombero me apartó de él y llevó a Edward a un lugar un poco más lejos. Debido al espectáculo de fuegos artificiales que había esta noche, el jefe de los bomberos y algunos de ellos estaban aquí, solo que ellos estaban estacionados donde se suponía que se lanzarían los fuegos artificiales. En el momento en que llegaron a los establos, ya era tarde. Los establos estaban en el suelo.

No tuve la necesidad de regañar a Edward, sin embargo. Alice lo hizo por mí. Cuando Edward se sentó, ella ya estaba sobre él. Alice se arrodilló y comenzó a golpearlo con sus puños.

"Cómo pudiste hacer eso? Cómo pudiste hacerme eso?"

Edward levantó sus brazos para cubrir su cabeza mientras ella continuaba atacándolo. Él estaba tosiendo como un loco, pero a ella no le importaba.

"Estaba tan asustada que acabaras como él, pero eres igual a ella! Por qué hiciste eso? Por qué? Eres tan estúpido! Me oyes? Nunca te voy a perdonar! Nunca!"

Edward bajó sus manos y trató de abrazarla. La atrajo hacia él mientras jadeaba y tosía. Alice dejó de golpearlo y se aferró a él con fuerza, sollozando contra su pecho. Esme y Carlisle aparecieron de la nada y se ganaron junto a los hermanos. Carlisle apartó a Alice de Edward y la acercó donde Esme, quién la abrazó mientras ella continuaba llorando. Carlisle chequeó a Edward y luego miró a Tyler, quién no me había percatado que estaba al lado de Edward.

"Él necesita ir al hospital. Ahora," Carlisle le dijo a Tyler. Los dos hombres levantaron a Edward, y Tyler tomó su teléfono.

"Quiero ir," les dije, avanzando hacia ellos. Ellos se giraron a mirarme, y Edward me extendió su mano. La tomé y fui a su lado.

En cuestión de segundos, el Mercedes de Edward voló hacia el camino de servicio que llegaba a los establos. Brady detuvo el coche, y Tyler abrió la puerta para que Edward pudiera entrar.

"Me reuniré con ustedes allá," Carlisle nos dijo, cerrando la puerta.

El hospital más cercano estaba en Kirkland, al sur de donde Edward vivía en Woodinville. Solo le tomó diez minutos a Brady con sus habilidades de conducción el llegar al hospital. Tyler llamó con antelación hacia el hospital indicándoles que íbamos en camino y que Edward estaba sufriendo por haber inhalado humo. Alguien no esperaría al llegar a urgencias.

Ellos se lo llevaron lejos tan pronto llegó, no pude decirle nada. No era familia, por lo que no se me permitió ir con él. En vez de eso, esperé en la sala de espera junto a Tyler. Carlisle y Esme se reunieron con nosotros. Esme se quedó conmigo, mientras Carlisle iba a ver a Edward. Jasper me envió un mensaje de texto diciendo que había llevado a Alice a casa y que lo mantuviera informado. Ella realmente estaba en malas condiciones, él dijo. Si a Edward le asustaba que ella tuviera pesadillas con una chimenea encendida, no podía ni imaginar lo que sintió al ver a su hermano correr hacia un infierno de fuego.

Yo había estado llevando todo bastante bien hasta que tuve que sentarme y dejar que la magnitud de lo que había pasado me dejara en paz. Twilight estaba muerto. Edward podía haber muerto. Dejé caer mi cabeza en mis manos cuando las oleadas de emociones se apoderaron de mí. Esme frotó mi espalda y me susurró palabras de consuelo.

Carlisle salió luego de unos minutos cuando mis lágrimas finalmente estaban cediendo.

"Él está con oxígeno, y deben hacerle algunos análisis de sangre, pero debería estar bien. Tiene algunas quemaduras de Segundo grado en sus manos y brazos. Quiere hablar con Tyler y luego con Isabella," dijo con una pequeña sonrisa en mi dirección.

Traté de no sentirme ofendida por que pidiera hablar primero con Tyler, pero fallé. Tyler captó mi decepción inmediatamente.

"Ocurrió un importante error en la seguridad, Señorita Swan. Lo que me hace culpable. Él necesita gritarme un poco antes de encontrarse con usted."

No lo había visto de aquella manera. Asentí, y Tyler fue donde Edward con Carlisle.

Un error de seguridad? Alguien lo había hecho a propósito? Por qué alguien deseaba quemar los establos de Edward? Un escalofrío me recorrió la espalda.

Carlisle regresó a la sala de espera mientras Edward y Tyler discutían sobre el tema de la seguridad. Tenía una bolsa de plástico transparente en sus manos.

"Aquí están las cosas de Edward. Pensé que no sería prudente dejar sus cosas y dinero por allí afuera," dijo, tendiéndole la bolsa a Esme.

Dentro, pude ver su billetera, un enorme rollo de dinero en efectivo, un reloj, y su teléfono.

"Él querrá su teléfono," dije, sabiendo que él no estaría en los alrededores cuando Tyler fuera a la finca para comprobar todo. "Tal vez debería llevarlo conmigo cuando entre."

Esme asintió y metió la mano en la bolsa. Ella lo tomó y soltó una risita. Carlisle y yo la miramos con curiosidad.

"Qué?" él preguntó cuando Esme me entregó el móvil. Ella metió la mano en la bolsa.

"Él tenía un centavo en su bolsillo. Por qué haría eso? Por qué tendría un centavo en su bolsillo?"

Mi corazón se apretó cuando ella levantó el brillante centavo de la bolsa, pellizcándolo entre su dedo índice y pulgar.

Maldito. Él me extrañaba, él me quería, él me necesitaba, y él llevaba consigo un centavo.

"Puedo tenerlo?" dije apenas.

Esme me miró sorprendida pero me lo entregó. Un centavo. No podía ser una coincidencia. Lo tomé en mi mano a lo apreté contra mi pecho mientras las lágrimas fluían libremente.

Cuando fue mi turno para entrar, no estaba segura de cómo manejar todas las preguntas que se juntaban en mi cabeza. Edward estaba sentado en una cama de hospital con una horrible vestimenta azul y una mascarilla que cubría su nariz y boca. Sus brazos estaban envueltos en gasa blanca. No estaba tosiendo pero se veía cansado, como si le costara trabajo de respirar.

Me senté a su lado, colocando la silla lo más cerca posible de él. Tomó mi mano con una de las suyas y con la otra se sacó la mascarilla.

"Gracias por venir conmigo," me dijo con voz ronca.

Tomé la mascarilla y la regresé a su rostro. "No te atrevas a volver a quitarte esto."

Él sonrió y me dio un pequeño saludo. No era el momento de hacer todas las preguntas que tenía en mente. Ahora era el momento para estar con él.

"Mi camiseta y pantalón se arruinaron," murmuró con la mascarilla puesta.

Sonreí. "Es por eso que es buena idea comprar ropa que no valga tanto. De esa manera si se arruinan, simplemente puedes encogerte de hombres y decir, 'Oh bien.'"

Él rió, haciendo que comenzara a toser nuevamente. "Sin embargo, eran especiales."

"Podemos comprarte una nueva camiseta," le respondí, dejando fuera la parte en la que quería decir, "Pero podía no haberte comprado una nueva nunca más." Él sabía eso mejor que nadie. Alice lo había golpeado y dejado muy claro.

"Creo que Twilight tuvo un ataque cardíaco debido a las explosiones. Ocurrieron tan cerca de él, él literalmente le tenía miedo a la muerte. Al menos, espero que eso sea lo que ocurrió."

No había una muerte más horrible en la que podía pensar que morir quemado. No sé si eso es lo que ocurrió con la madre de Edward, pero pronto comprendí por que tuvo que ir allá y salvar a los animales. Él no podía pensar que ellos estuvieran condenados a una muerte como esa. Alguien más sabía sobre eso? No podía alejar mi mente de allí. Las preguntas tenían que esperar.

Sostuve su mano entre las mías y la llevé a mi rostro, haciendo que acunara mi cara. Como había extrañado su toque todas estas semanas. Besé su mano y la regresé a mi mejilla.

"He traído tu móvil," le dije, sabiendo que con eso podía hacerlo sonreír, así fue. Solté su mano y revisé mi bolsillo, colocándolo sobre la mesa que estaba a su lado.

"También te traje esto." Puse el centavo junto al móvil.

"Bien," dijo con un suspiro, levantando su mano y colocándola en mi mejilla. "Ahora lo sabes."

Habían pasado doce horas. Doce horas desde que pretendí dormir. Doce horas desde que me senté en mi sofá, bebiendo mi café de cada mañana junto a Jasper quién me daba palabras de ánimo sobre que Edward no debía tener ningún poder sobre mí. Doce horas desde que tontamente pensé que podía sobrellevar esta carga.

Habían pasado siete horas. Siete horas desde que él entró a Eclipse. Siete horas desde que dijo mi nombre y provocando que me dieran ganas de llorar. Siete horas desde que me di cuenta que él tenía más poder sobre mi de lo que yo quería admitir.

Habían sido cinco horas. Cinco horas desde que Rosalie me dejó ir a casa al terminar mi jornada. Cinco horas desde que le había preguntado a Ángela por los pendientes por que pensar que podía apartarme de ellos había sido muy estúpido de mi parte. Cinco horas desde que lloré por mi corazón roto.

Habían pasado dos horas. Dos horas después que mi teoría de que Elizabeth había muerto en el incendio había sido confirmada. Dos horas desde que nosotros paseamos por los establos. Dos horas después que había decidido darle una segunda oportunidad.

Había pasado una hora. Una hora desde que llegamos al hospital. Una hora desde que imaginé mi vida sin él y no lo logré. Una hora desde que comencé a pensar que estaba enamora de Edward Masen.

Ahora, sin lugar a dudas, lo sabía.


O-M-G!

Ahora si muchas cosas quedan claras! Pobre Twilight

Espero les haya gustado el capi, fue tan perfecto todo y triste U.U

Muchas gracias a quienes dejan rw, a las que me envian MP, sus alertas, favoritos, etc etc! Se los agradezco infinitamente.

Pronto un nuevo capi de Fridays.

Marty.