Capítulo 21

Viernes, Noviembre 5 al medio día.

Cerré la puerta de la camioneta y esperé a que Jake estuviera a mi lado para caminar hacia el comedor. Pude ver que Seth ya estaba en el interior, esperando por nosotros. Saqué mi teléfono por última vez para ver si Edward había respondido mi mensaje. Le había enviado un mensaje para hacerle saber que estaba pensando en él –Es medio día del viernes, te necesito.

"¿Quieres dejar esa cosa?" Jake graznó, tirando de mi brazo llevándome hacia la puerta del restaurante. "No tienes que comprobar algo un millón de veces en tan solo cinco minutos. Apuesto a que sonará cuando te llegue un mensaje."

"Es un nuevo teléfono. No sé manejarlo muy bien. Creo que accidentalmente lo puse en modo silencioso," mentí, deslizando el teléfono por mi bolsillo.

La distancia entre Edward y yo no solo había sido física. Había hablado más con Alice y Charlotte que con él. No respondía a mis mensajes y a veces mis llamadas eran desviadas al buzón de voz.

Jake rodó sus ojos. "Como digas, Bella. Aunque tu forma de cachorro perdido está aburriendo. Para que sepas."

"Bien. Tu compasión y comprensión son tan apreciados."

Se detuvo y giró hacia mí. Puso una mano en cada uno de mis hombros y miró directamente a mis ojos. "Eres más fuerte que todo esto. Sabes que lo eres."

"No lo entiendes, y no puedo explicarlo."

"Tienes razón. No lo entiendo, pero no es necesario entenderlo para saber que sobrevivirás a cualquier cosa que pase entre tú y señor súper genial. Necesitas saberlo."

"Eso es lo que no entiendes. No estoy preocupada por mí."

Estar en Forks había ayudado en algunos aspectos y empeorado en otros. Necesitaba este descanso. No quería venir aquí pero me alegraba de haberlo hecho. Eso no quería decir que estuviera feliz de no estar con Edward. Lo extrañaba terriblemente, más que cuando se iba de viaje por negocios. El no saber qué hacía con su tiempo libre era aún más difícil. Charlotte dijo que pasaba las noches en su oficina del departamento. Cenaba, pero ella nunca lo veía irse a la cama. Solo podía imaginar todo lo que se estaba torturando. Le envié mensajes de texto en medio de la noche un par de veces, diciéndole que se fuera a la cama y soñara con las cosas que haría con él cuando regresara. Él nunca respondió. Probablemente quería hacerme creer que estaba dormido. Yo lo conocía mejor.

"No puedes controlar algo en lo que no tienes control. Tienes que dejarlo ir," Jake dijo, dejando caer sus manos y tomando las mías. Me condujo a la puerta. "Olvídate y comamos." sonrió, esperando que le devuelva la sonrisa. Hizo una mueca graciosa, y solté una risita.

"¡Finalmente!" Seth exclamó después de que sonara el timbre de la entrada. "Iba a sentarme a la mesa y comer sin ustedes si me hacían esperar mucho."

"Jake chequeó su cabello un millón de veces y me preguntó si debía cambiarse de camisa. Lo conoces. Es como una chica," bromeé.

"Dios, son tan graciosos. Ahora tú misma pagarás por-tu-culo," Jake refunfuñó, golpeando mi trasero con el menú que le había entregado la mesera. Ella nos condujo hacia la parte posterior.

Seth sonrió. "Te pagaré el almuerzo, Bella," ofreció. "Considéralo como pago por el entretenimiento que me has proporcionado esta semana. Jake no la había tenido tan difícil hacía tiempo."

"Gracias, pero puedo pagar por mi propio almuerzo. No estoy en banca rota."

Mi retorno a Forks me había proporcionado una agradable-normalidad. Estaba con viejos amigos, era objeto de burlas y molestia nuevamente, pagaba mis propios almuerzos, y me detenía en el supermercado cuando quisiera. No había silenciosos guardias a mi alrededor. No estaba constantemente mirando sobre mi hombro. Edward solo pidió que no estuviera sola; una petición que mi padre pensó que era más que razonable teniendo en cuenta el intento fallido de secuestro. Pasaba mi tiempo ayudando a Jake en su garage. Él me mandaba a organizar sus archivos, que se encontraban en un completo desastre. Me preguntaba cómo podía funcionar su negocio con tal falta de organización. Él necesitaba urgentemente un asistente de oficina.

Mis noches las pasaba con mi papá o en La Push con los Clearwaters. Mi padre se había mantenido sereno ante todo esto. Me había preparado para lo peor. Esperaba que él y Jasper conspiraran contra mí y me dijeran que debía dejar a Edward. Para mi sorpresa, ninguno lo sugirió. La parte sospechosa para mí es que no podía dejar de pensar en que estuvieran jugando algún tipo de juego mental conmigo, sicología reversa o algo así. Una vez del pasado fin de semana, los escuché hablar sobre mí en silencio. Sentí que sabían algo que yo no tenía idea, pero ellos no me iban a contar.

La campana de la puerta sonó otra vez, cuando Leah entró por ella. Ella nos vio y se deslizó junto a Jake. No estaban juntos de nuevo oficialmente, pero Jake dijo que habían tenido unos deslices un par de veces. Leah me dijo que no habían llegado más allá, pero que estaban tratando de no ponerle nombre a su relación en este momento por temor a que no resultase. Ellos iban a estar juntos nuevamente. Esos dos asnos estaban hechos el uno para el otro.

"¿Chicos, aún no han hecho su pedido?"

"Nop, hemos estado muy ocupados reventando las pelotas de Jake," Seth dijo con una risita.

Una sonrisa juguetona se extendió por el rostro de Leah. "Es mejor dejar sus pelotas solas, hermano pequeño."

Ellos eran tan iguales.

Los ojos de Jake se abrieron. "¿Pueden no discutir sobre mis Pelotas durante el almuerzo? ¿Por favor?"

"Apoyo no hablar sobre pelotas," dije, levantando mi mano.

Miramos el menú en silencio durante un minuto.

Seth no lo dejó ir. "¿Qué dijo cenicienta cuando llegó a las pelotas?"

Sostuve mi menú entre él y yo, así podía fingir que no estaba realmente sentado con nosotros. Jake y Leah se limitaron a sacudir la cabeza.

Él comenzó a hacer un ruido terrible de náuseas y luego se echó a reír. "¿Lo tienes? ¿La pelota? No la del baile. La-"

Bajé el menú y puse mi mano sobre su boca. "Lo tenemos, Seth. ¿Podemos no hablar sobre las bolas de quien sea, incluyendo las del príncipe?"

Todos en la mesa rieron, incluso yo. Esta era la mejor parte de estar en casa.

Ordenamos y comimos. Nos reímos un poco más y disfrutamos de nuestro tiempo juntos. No podía recordar un almuerzo de viernes donde estuviera tan relajada.

"¿Estuvo todo bien?" preguntó la mesera, antes de entregarnos la cuenta.

Todos asentimos con la cabeza haciéndole ver que todo estaba bien.

"Es bueno verte, Bella. Tu padre debe estar feliz de tenerte a su lado después de todo lo que pasó la semana pasada," ella dijo. No sentí que estuviera husmeando.

"Es bueno estar un poco en casa."

Mi escape de los hombres de James había sido noticia nacional, no solo local. Habíamos bloqueado toda una manzana de la ciudad. Sin mencionar, que era la novia de Edward Masen. La prensa se refería a todo esto como un ataque, no un intento de secuestro. La policía acusó al hombre que fue atrapado por delito de destrucción a la propiedad privada por romper la ventanilla del coche y un cargo de agresión menor por haberme herido. Edward y mi padre estaban totalmente insatisfechos. El fiscal explicó que no podía ser acusado de secuestro porque me metí voluntariamente en el coche con ellos. Tampoco había pruebas de que él no había sido contratado por alguien que no fuera Edward, incluso aunque Edward negara con vehemencia aquello. Liam solo recuerda a Felix como su atacante. Nunca vio al hombre que tenían en custodia. Por lo tanto, ellos no podían agregarle lo que le pasó a Liam.

Miré a Jake, quien durante toda la semana había prometido no hacer comentarios sobre mis actuales problemas. Era la única manera de accede a salir con él. Él había hecho hasta ahora un buen trabajo en no atacar a Edward. Era fácil culpar a Edward, pero él no tenía la culpa. Él era la verdadera víctima en todo esto. James estaba obteniendo exactamente lo que quería. Edward estaba más solo de lo que nunca había estado.

Después de pagar la cuenta, mi teléfono sonó. Lo miré y vi que tenía un mensaje de Edward.

Ve donde Charlie.

Me quedé mirando la pantalla durante un minuto. Él estaba aquí. Podía sentir mi corazón latiendo en mi pecho. Me puse de pie, y una enorme sonrisa se extendió por mi rostro.

"Necesito que alguien me lleve donde mi papá."

Jake se ofreció a llevarme. Mi pierna se movía con ansiedad en los cinco minutos que nos tomó llegar. Juro que mi corazón se hinchó en mi pecho cuando vi el Hummer en la entrada. Él estaba aquí. Estaba aquí para llevarme.

"Fue bueno estar contigo, ya sabes. No seas una extraña otra vez, ¿okay?" Jake dijo cuando llegamos.

"Prometo que no lo haré. Ustedes pueden ir a Seattle, estar con nosotros un fin de semana. Pueden estar en la casa de huéspedes de la finca. Es mejor que cualquier hotel en el que has estado, lo juro."

Jake resopló y sacudió la cabeza. "De rebuscar en tu cartera para pagar tu almuerzo ahora hablas de tu casa de huéspedes. Qué extraña vida tienes ahora, Bells."

Tenía una extraña vida, pero esa era mi vida. Era una combinación de este mundo y el mundo de Edward. Podía mantenerme en ambos.

"Gracias por ser mi amigo. Gracias por no hacerme escoger."

"Bien, no soy un bebé. Pude ver que lo escogerías. Solo se cuidadosa."

"Lo seré." Lo abracé como despedida y salté fuera del coche.

Tyler estaba fuera del Hummer y abrió la puerta para Edward, quien salió del coche vestido con pantalones vaqueros y una camisa blanca con botones. Su cabello parecía más largo, a pesar de que había pasado una semana desde que lo vi por última vez. Pasé corriendo junto a Tyler y salté a los brazos de Edward, envolviendo mis brazos y piernas a su alrededor. Él estaba aquí. Él había venido por mí.

"Estás aquí," grité, aferrándome con fuerza a él.

Él no dijo nada pero sentí su fuerte agarre. Me aparté y sostuve su rostro entre mis manos. Parecía terriblemente cansado pero tan hermoso como siempre. Lo besé largo y con amor, y él me devolvió el beso con igual fervor. Quería decirle lo mucho que lo extrañaba, lo mucho que lo amaba, pero no me atrevía a dejar de besarlo. Él estaba aquí. Lo había extrañado esta semana más de lo que creí posible. Extrañaba besarlo, tocarlo. Cuando fuera vieja, iba a querer besar a este hombre desde la mañana hasta la noche. Siempre.

"Isabella," él dijo contra mis labios.

No quería parar, pero probablemente me estaba poniendo algo pesada.

"Te extrañé," dije, alejándome solo lo necesario para hablar. Mi nariz rozando la suya.

"Yo te extrañé más," replicó, cubriendo mis labios con los suyos.

Nunca íbamos a volver a casa si no nos despegábamos. Me alejé otra vez, mi sonrisa amenazaba con partirme el rostro en dos. Tenerlo aquí me hacía sentir completa. Cuando no estábamos juntos, sentía que faltaba una parte de mí misma. Él poseía mi corazón. Lo había dejado con él la semana pasada. Ahora, estábamos juntos y tenía lo que me faltaba. Él había venido por mí.

"Te amo," dije con un suspiro mientras me afirmaba sobre mis pies. "Vamos por mis cosas."

Caminé alrededor del Hummer y me di cuenta que no era el único coche. Escondido detrás de ese tanque estaba el auto de Jasper. Jasper y Alice estaban en su interior. Los saludé con la mano y avancé hacia el lado del copiloto, pero Edward me apartó.

"Vamos a tu casa primero," dijo, llevándome con él.

Lo miré y luego hacia los dos en el coche. Jasper me saludó con la mano como diciendo que camine.

"Ellos también pueden entrar" dije confundida.

"Te necesito a solas unos minutos, vamos."

Mis ojos se estrecharon, pero lo seguí. Él me quería sola. Oh, sola. Busqué las llaves dentro de mi bolso y abrí la puerta. Una vez dentro, rápidamente me quite el abrigo.

"Ahora, Señor Masen, sé que ha pasado un tiempo desde que estuvimos a solas, pero realmente espero que nos pueda tomar más de unos minutos." Arqueé una ceja y fui a desabrocharle la camisa. Besé bajo su sexy mandíbula y luego avancé a su boca. Besarlo era fantástico, pero hacer el amor con él iba a ser un millón de veces mejor.

Edward retrocedió y tomó mis manos, impidiéndome continuar desabrochando su camisa. "Isabella, no," dijo tranquilamente.

"Usualmente, yo podría hacerle caso señor, pero te necesito tanto." Crucé mis brazos y tomé el dobladillo de mi blusa tirando de ella por encima de mi cabeza en tiempo récord. La dejé caer al suelo y comencé a desabrochar mi sujetador.

En vez de desnudarse a sí mismo, Edward se inclinó y recogió mi blusa. "Por favor deja de quitarte la ropa," dijo con una mueca. Se veía realmente dolido.

"¿Quieres hacerlo tú?"

"Por favor, Isabella. Necesito hablar contigo. Nosotros no podemos..." negó con la cabeza y me entregó la blusa.

Él quería hablar. Él estaba aquí. Él había venido por mí, pero lo que primero quería hacer era hablar. Probablemente teníamos que discutir algunos detalles nuevos en seguridad. Yo sabía que él no le había disparado a Liam, pero eso no significaba que él sería mi guardaespaldas. No hice caso del rubor que cubrió mi rostro y me puse la blusa.

Comenzó a abrocharse la camisa mientras su mandíbula se tensaba. Saqué mi pelo fuera de la blusa, dejándolo caer con suaves ondas por la espalda. Metí algunos mechones detrás de mi oreja. Él extendió su mano y me acarició la mejilla.

"No es que no desee hacerlo. Solo que... necesito que conversemos. Siento si te dañé."

"Estás aquí. No importa lo que hagamos." Me apoyé contra su mano mientras mis ojos se cerraban. Realmente nada importaba. Podría sentarme a mirarlo y ser feliz. Edward no se veía feliz, sin embargo, estaba comenzando a preocuparme.

Nos trasladamos a la sala de estar de papá, me senté en el sofá. Edward no; se paseaba delante de mí tirando de su cabello.

"Vamos a necesitar mayor seguridad, ¿cierto?" pregunté, sabiendo que estaba inquieto con lo que tenía que decirme antes de que nos marcháramos a casa. "Está bien. Haré lo que digas. Si tengo que tener dos guardaespaldas todo el tiempo, está bien. No voy a cuestionarte. Deja de preocuparte."

Sacudió la cabeza y se sentó a mi lado. "Nunca dejaré de preocuparme."

Me incline para besarlo de nuevo. Se sentía como si nuestra semana de separación hubiese sido un año. Quizás, mi necesidad por él se había amplificado debido a nuestra actual situación. No lo sabía. Solo sabía que amaba su olor y sabor. Quería experimentar todo de él. Él me obligaba, me devolvió el beso con tal intensidad que estaba lista para quitarme la ropa nuevamente. Apoyé la cabeza en el hueco de su cuello, inhalando su esencia, frotando la nariz contra su cuello.

"Realmente necesitamos hablar," dijo, respirando en mi pelo y frotándome la espalda.

"Lo sé," dije, resignándome al hecho de que no nos quitaríamos la ropa muy pronto. "Primero, necesitas saber que buscaré un nuevo empleo ya que volver a la escuela no es una opción, no importa lo que le digas a Aro. No puedo volver allí."

"No tienes que volver a la escuela si no lo deseas. No sé por qué lo hice. No debería haber hecho eso." Se sentó nuevamente, alejándose de mí así que podía ver su rostro. Parecía más Viejo de lo que realmente era, la última semana lo había envejecido.

"Querías que tuviera un trabajo como maestra, pero querías almorzar conmigo todos los viernes. Eres extraño hasta para eso." Lo golpeé con mi hombro, tratando de hacerlo sonreír. No funcionó.

"Te extrañé. Más de lo que nunca he extrañado a alguien," dijo, con la mirada puesta en sus manos. Los codos descansaban sobre sus muslos y tenía las manos entrelazadas.

Pasé mis dedos por su pelo hasta la oreja. Su cabello estaba largo. No se había cortado el pelo desde la semana que terminamos. Eso parecía hace ya tiempo.

"Te extrañé, también. Solo cuéntame que hiciste. Puedo manejarlo. Soy fuerte, ¿Recuerdas?"

Suspiró y aún era incapaz de mirarme. Puse una mano sobre su pierna. Sin duda lo que necesitaba contarme no era tan malo como pensaba. Tal vez iba a tener un séquito de escoltas. Sin embargo eso no importaba.

"Tal vez sea bueno que por ahora no trabaje. Puedo quedarme en el departamento o en la finca. Sé que eso le hará las cosas más fáciles a Liam," dije, tratando de aliviar su preocupación.

"¿Podrías vivir encerrada para siempre, o no?"

Reí, a pesar de que sabía que él no estaba tratando de ser gracioso. "No vas a encerrarme para siempre. Algún día James meterá la pata, y la policía va a atraparlo."

Sus verdes ojos estaban llenos de dolor cuando me miró. "¿Y si nunca mete la pata? Si después viene por mí, después por ti, ¿podrías continuar viviendo como una prisionera?"

"No soy una prisionera," dije, sintiéndome confundida sobre el tema de la conversación.

"Lo eres, Isabella. Has estado viviendo como una prisionera desde que te mudaste a vivir conmigo. Mírame a los ojos y dime que no te has sentido aislada o asfixiada. Sé que te has sentido así."

Quería contradecirlo, pero no pude. Hubo momentos que me sentí de aquella manera. Hasta hace poco, hubiera sido más de lo mismo. Sin embargo no era su culpa. Era culpa de James. Mi indecisión le hizo mirar hacia otro lado.

"He sido tan injusto contigo," dijo con un suspiro melancólico.

Le ofrecí mi propia solución para manejar esta situación ya que él no avanzaba. "¿Y si nos vamos? Algún lugar lejos de Seattle. Hará las cosas más difíciles para James. Tal vez fuera de su vista, ¿saldremos de su mente?"

Edward se frotó la cara con las manos. Miró de nuevo hacia mí, nuestros rostros separados por pulgadas. Se veía tan jodidamente triste. Puso su mano en mi rostro y me besó muy suave, profundizando poco a poco hasta que su lengua comenzó a persuadir a la mía. Él estaba aquí. Él había venido por mí. No importaba donde fuéramos. Lo seguiría donde fuese.

Se detuvo y presionó su frente contra la mía. Cerró sus ojos. Sus dedos acariciaron mi mejilla mientras su pulgar me rozaba el labio inferior. Quise darle otro beso, pero se apartó. Los ojos de Edward se encontraron con los míos, y no vi más que completa adoración. Era como si todo el amor que sentía por él se reflejara hacia mí. Era tangible entre nosotros. Puso ambas manos sobre mi rostro, sosteniéndome como si fuera tesoro.

"Te amo."

Él estaba aquí. Había venido por mí. ¡Y me amaba! Pensé que estallaría de felicidad.

"Estoy enamorado de ti, Isabella. Completa e irrevocablemente enamorado. Nunca pensé que sentiría esto por alguien. Estaba absolutamente seguro que era incapaz de sentir esto. Pero, ahora sé que haría cualquier cosa por ti. Eres más importante que cualquier cosa, en mi loco mundo."

Lo besé con fuerza, mis brazos alrededor de su cuello. Sus manos fueron a mi baja espalda, sosteniéndome a él mientras me deleitaba con su declaración. Me subí a su regazo, a horcajadas. Su cuerpo era tan cálido y acogedor. Mis manos se movieron a su pecho, su corazón latía con tanta fuerza que podía sentirlo a través de la camisa. Provocaba eso en él. Él me amaba.

Edward Masen, el hombre que nunca pedía disculpas, quien creía que los lazos emocionales eran para débiles, quien no amaba nada ni a nadie, él me amaba. Sabía que me amaba. Lo supe por la forma en que me miró. Lo sentí en la forma en que me tocó. Lo oí en todo lo que me dijo. Pero, no podía negar que escuchar esas dos palabras viniendo de su boca significaba el mundo para mí. Representaba su creencia en el amor. Significaba que no temía a no hacerlo bien.

Nos giró y me empujó sobre mi espalda. Mis manos se movieron a su rostro. Mis dedos rozaron la incipiente barba de su mandíbula. Sus besos eran desesperados; podía sentir su necesidad y deseo en la cima del amor que ya sabía a ciencia cierta que ambos sentíamos. Estaba segura que iba a desnudarse. No podía esperar a hacer el amor con él mientras me susurraba esas palabras en mi oído una y otra vez. Todo mi cuerpo se sonrojaba al pensar en ello.

Edward estaba encima de mí, y en un instante, se había ido. Estaba casi al otro lado de la habitación cuando recuperé la conciencia.

"¿Qué ocurrió?" pregunté, arreglando el desastre de mi cabello culpa de nuestra batalla amorosa.

Los puños de Edward se cerraron tan fuerte como sus ojos. Se golpeó la frente con uno de sus puños.

Comencé a ponerme de pie, pero me detuvo. "No te acerques, Isabella. Por favor, quédate allí. No puedo…no puedo tocarte y decirte esto."

Me senté nuevamente y comencé a juguetear con mi cabello. ¿Qué más tenía que decir? Parecía que estaba teniendo un ataque de nervios. Me estaba matando estar sentada mientras él estaba allí sufriendo.

Tomó una profunda respiración, que infló su pecho. "Me voy del país. Sólo. Por mí."

"¿Qué?" fue mi aturdida respuesta.

"Te quiero demasiado como para hacerte pasar por esto." Pasó las manos por su cabello. "Dejé que esto continuara porque te quería, te necesitaba. Era egoísta y estúpido. Nunca creí que me harías sentir de estar forma. Pensé que me dejarías, pero no lo hiciste, no pudiste. Deberías haberte alejado de mí. Debería haberte presionado a eso."

No podía respirar. Realmente lo estaba intentando. Quería que el aire entrara y saliera de mis pulmones, pero el dolor en el pecho lo estaba haciendo imposible. Había soñado con el día en que me decía que me amaba. Pero no de esta forma. No asociado a un adiós. No como parte de un discurso de "No soy bueno para ti".

"Es por eso que no podía decirlo," continuó. "Lo pensé tantas veces. Sabía que querías escucharlo, a pesar que nunca lo pediste. Nunca lo exigiste. Eres jodidamente perfecta incluso para eso." Su voz se quebró y sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas no derramadas. "Eres perfecta para mí. Más de lo que quiero, me das lo que necesito. Estás dispuesta a dejar todo lo que quieres para estar conmigo. No está bien, Isabella. No deberías tener que renunciar a todo para que pueda tener lo que yo quiero."

Ambos estábamos llorando. Me levanté y me acerqué a él. Se alejó de mí a medida que me acercaba. Nos movimos alrededor de la mesa de papá.

"No puedes controlar esto. No puedes decirme como te sientes o que hacer o no sobre lo que siento. Si quiero estar contigo, es elección mía. Mía. No tuya. No de James'"

"No lo entiendes. Voy a matarlo. Quiero matarlo." Dejó de moverse, y me acerqué a él.

"¡No! ¡No puedes! Eso es exactamente lo que quiere que hagas. Él quiere que hagas algo estúpido."

Trató de alejarme. "Eso es lo que estoy tratando de decir. Por favor, siéntate. No puedo tocarte. Por favor."

Me senté, respirando con dificultad.

"Si me quedo contigo, lo mataré. No tengo más opción. Soy yo o él. Lo más seguro es que, serás tú o él. Es en todo lo que he pensado desde que sepultamos a Alec. Es por lo que no puedo dormir. Sueño con matarlo o que te encontraré muerta. No puedo hacer más. No puedo luchar con el monstruo de mi interior mientras tu cabeza esté corriendo peligro."

"¿Quién dice que me dejará en paz si rompes conmigo? ¿No es eso lo que estás haciendo? ¿Rompiendo conmigo?"

Edward se limpió el rostro surcado de lágrimas. "No serás útil para él si no eres útil para mí."

No eres útil para mí. Al igual que todas las otras mujeres que han pasado por su vida. Cuando acababa y no le eran útiles, las dejaba a un lado, nunca las volvía a ver. ¿Así de simple iba a ser que él hiciera eso conmigo?

"Pensé que yo era diferente. Creí que me necesitabas." Mi voz era débil, y odiaba eso. Odiaba permitir que se alejara de mí.

"Dios, Isabella, ¡Por supuesto que eres diferente! ¿No estás escuchando? Yo te amo, pero hay una parte de mí que aún quiere saber que te posee. ¡No tienes idea! ¡No tienes idea lo duro que es no llevarte lejos y alejarte de todos y de mí mismo! Necesito encontrar algo de paz. Por mucho que quiera estar contigo, por mucho que me hagas sentir amado, nunca encontraré paz mientras trato de protegerte de James. Él se alimenta de la obsesión, la posesión , del monstruo sobre protector."

"Dije que voy a ir donde tu vayas. Podemos ir al otro lado del mundo. ¡No me importa! Quiero estar donde tú estás porque te amo. Si tú me amas, ¡te gustaría tenerme contigo!" escupí las palabras. La ira, el miedo y la desesperación moldeaban una desagradable emoción.

Puso ambas manos sobre la cabeza. "Ser capaz de dejarte ir es la razón por la que sé que lo que siento es amor. Amor real, no un jodido amor obsesivo. Es por eso que por fin puedo decirlo. El egoísta que le gustaría llevarte. El amor egoísta que me decía que hacer en contraste a lo que es mejor para ti. Siempre he sido muy bueno en hacer lo que es correcto para mí. Por primera vez en mi vida, quiero hacer lo que es correcto para otra persona. Quiero hacer lo que es correcto para ti porque te amo."

"¿No tengo algo que decir en esto? ¿No importa que quiera estar contigo?"

"¿Eso es lo que quieres? ¿Vivir corriendo a mi lado?"

"¡Si!" ¿Estaba loco? Por supuesto que eso era lo que yo quería.

"¿En serio?" su voz estaba mezclada entre la desesperación y la duda. "Piensa sobre eso. Para y piensa sobre eso. Estás atrapada por la emoción del momento. No estás pensando con claridad."

Estaba pensando muy bien. Él estaba tratando de decirme que yo estaba mejor sin él, y eso era un montón de basura. Él estaba tratando de controlarme. Diciéndome como me siento, diciéndome que era lo mejor para mí. Nadie decidía que era lo mejor para mí. Tomé un par de respiraciones profundas y dejé caer la cabeza sobre mis manos.

Siguió hablando mientras yo trataba de controlarme. "Un día como hoy hace una semana tú ni siquiera querías hablarme. Le dijiste a Emmett que estabas planeando vivir con Jasper, y me puse a pensar si ésta era la vida que realmente querías. Si hubieras hecho eso, si los hombres de James no hubieran ido por ti, me pregunto qué habrías decidido. Una parte de mí cree que si no hubiera ocurrido todo el drama de la semana pasada, te hubieras quedado con Jasper desde el fin de semana."

¿Él estaba en lo cierto? Nunca podríamos saberlo. Eso no importaba ahora, ¿no importaba cierto?

"Te amo," dije lo más firme que pude. "Tengo que decidir si quiero ir contigo o no."

Edward se arrodilló frente a mí. Nunca lo había visto derramar tantas malditas lágrimas silenciosas, y eso me estaba matando.

"Sé que me amas. Así que, Te pido que me dejes ir. No tengo más que oscuridad dentro de mí este momento. Tengo que encontrar una manera de deshacerme de él sin llevarte en el proceso. Si vienes conmigo, dependeré de ti para hacer que todo desaparezca. Terminarás odiándome. No puedo hacer eso porque te amo. Te mereces lo mejor."

Negué con la cabeza. Lo mejor era él. Merecía ir con él si yo quería. Merecía dejarlo respirar lejos de mí si yo quería.

"No sacudas tu cabeza. Te he oído llorar en las noches. Te he visto caminar por la casa como un fantasma. Se lo que te he estado haciendo las últimas semanas. Ese no es el tipo de vida que deberías tener. Eres una mujer hermosa, inteligente, una chica vivaz de veinticuatro años. Deberías estar viviendo tu vida. No deberías quedarte atrapada en mi mundo miserable."

Quería decirle que estaba equivocado. Quería decirle que estaba imaginando cosas. Quería decirle que estaba delirando.

Pero no lo estaba. Las últimas semanas en Seattle habían sido las más difíciles de mi vida. Maldito.

"Así que, ¿Vamos a romper?"

"Voy a dejar Seattle, así que si," confesó.

"¿Dónde vas a ir?"

"Lejos. Muy lejos. Podría comenzar en América del Sur y luego ir planeando algún rumbo al este de Europa, Italia por ejemplo. Alice quiere que me una a ella en algún pueblo africano en un par de meses."

Mi corazón se detuvo. "¿Un par de meses? ¿Cuánto tiempo planeas viajar?"

"Todo lo que tome, Isabella. Estoy muy dañado. No puedo imaginarme que pueda curarme en una noche."

Para siempre. Él estaba dejándome para siempre.

"¿Y cómo vas a convencer a James de que no soy importante para ti?"

"Si monto un buen espectáculo, él lo creerá. Él realmente me cree incapaz de amar. Ser un hijo de puta sin corazón. Fui así durante largo tiempo. Antes que llegaras a mi vida."

"¿Así que eso es? Vas a hacer algo muy importante para demostrar que no me amas, ¿así que James se lo tragará y me va a dejar en paz? Después, ¿debo continuar con mi vida como si nunca hubieras existido?" mi voz sonaba débil.

Edward se puso de pie y limpió sus lágrimas. "Suena bien."

"¿Y si yo no quiero fingir? ¿Si no puedo fingir?"

Tomó mi mano e hizo que me pusiera de pie. Me acercó a él y limpió mis mejillas. "Siempre has sido más fuerte que yo. Sobrevivirás a esto mejor que yo, estoy seguro. Alejándote de mí, estoy seguro que florecerás."

Apoyé mi agotada cabeza sobre su pecho. No me sentía fuerte. No en este momento. Me sentía rota. Completamente quebrada.

Envolvió sus brazos a mí alrededor, y yo hice lo mismo.

Él estaba aquí. Estaba aquí para dejarme. No tenía más remedio que dejarlo ir.

Ninguno de los dos quería separarse. Debimos haber estado en la sala de estar de mi padre por al menos veinte minutos, consolándonos el uno al otro, diciendo adiós sin palabras. No había más palabras. Todo se había dicho. Yo fui quien rompió el abrazo. Claro, yo era la más fuerte.

Afuera, Tyler se colocó junto al Hummer. Vi que Jasper besó a Alice antes de que ella abriera la puerta del coche y saliera. Ella no dijo nada pero me dio una triste y, simpática sonrisa. Tyler abrió la puerta del Hummer, y ella se metió dentro. Alice no estaba aquí para visitar. Ella no estaba aquí por mí. Ella estaba aquí por Edward. Ella se haría cargo de él cuando se fueran.

Jasper salió del coche. Él estaba aquí por mí. Edward había traído a mi amigo cuando más lo necesitaría. Una nueva ronda de lágrimas comenzó a formarse en mis ojos.

Estábamos tomados de las manos, pero sabía que debía dejarlo ir. Sabía que tenía que dejar que se fuera en su coche. Jasper mantuvo la distancia. Edward se giró y llevó nuestras manos a sus labios. Besó mis nudillos.

"Aún soy un poco egoísta," dijo antes de inclinarse para besarme por última vez. Soltó mi mano y cogió mi rostro hasta que no fui capaz de contener mis sollozos.

Me soltó y fue corriendo al Hummer. Los brazos de Jasper estaban a mi alrededor antes que la angustia se apoderara de mí. Ser malditamente fuerte.


"Necesitas comer algo, Bella," dijo mi papá con su paternal tono.

Levanté el trozo de pizza del plato de papel y tomé un bocado. Dejé caer el resto en el plato. Le di una mirada con los ojos muy abiertos cuando dije, "¿Feliz?"

La comida no tenía sabor. Sí era cálida y llenaría mi vientre, pero no tenía sentido. Más o menos como todo lo demás en mi mundo.

"Podríamos ir al campo mañana. Podrías dispararle a algunos objetivos. Tal vez hacer agujeros a algo te haga sentir mejor," papá ofreció. A veces la incertidumbre sobre cómo hacer frente a una chica emocional era cómico.

Tal vez podría sacar algunas fotos de James y ponerlas como blanco. Tal vez podría disfrutar disparándole.

"Traje tu chaqueta de esquiar. Podríamos salir a caminar mañana," Jasper agregó como una opción.

"He oído que hay algunas buenas películas que saldrán este fin de semana. Podríamos manejar a Port Angeles," sugirió papá.

Jasper se emocionó. "Oh, esa película en la que un hombre tuvo que cortar su propio brazo se estrena hoy. Podríamos ver esa. He oído que es buena."

"¡Oh dios mío, ustedes dos!" perdí cualquier atisbo de autocontrol que estaba tratando de mantener. "¿Puedo tener al menos veinticuatro horas para revolcarme? ¿Pueden dejarme estar triste y no tratar de animarme? No quiero ir de excursión. No quiero ir a disparar. ¡No quiero ir a ver una película sobre un idiota que está atrapado en una montaña y se tuvo que cortar el brazo! Quiero estar triste. Quiero estar arriba en mi cama y llorar. Hace menos de cinco horas que Edward rompió mi corazón, ¡y ustedes ya me están levantando y quieren que siga adelante! ¡No puedo hacerlo!"

Me levanté y tiré mi plato con un exagerado estilo dramático. Ambos se sentaron con un atónito silencio cuando me marché hacia mi cuarto. Una vez que el más fuerte de mis sollozos salió, mi papá tocó la puerta.

"¿Puedo entrar?" preguntó, metiendo la mano y agitando un pañuelo blanco en señal de rendición.

Me senté y me froté la cara. Estaba segura que era un desastre.

"Puedes entrar, papá."

Empujó la puerta y dio un pequeño paso hacia el interior. "Jasper y yo jugamos piedra, papel, tijera para ver quien vendría a disculparse primero."

Él me ofreció su pañuelo pero yo lo miré feo. Sonarse la nariz en esa cosa era asqueroso. Cogí la caja de pañuelos de mi mesita.

"¿Tú perdiste, huh?"

Se metió el pañuelo en el bolsillo. "Gané, muchas gracias."

"¿En serio?" pregunté escéptica.

Se sentó a mi lado en la cama. "En serio," dijo con sinceridad. "Escucha, cariño, no tratábamos de restarle importancia a esta situación. Sé mejor que nadie lo que es amar a alguien pero tener que dejar ir es lo mejor para ellos."

"Nunca me di cuenta de lo difícil que debe haber sido para ti cuando mamá se fue."

Soltó una carcajada. "¿Cuando tu madre se fue? Cariño, no es así, pero lo peor de todo es que te llevó con ella. Perdí a las dos personas que más amaba en el mundo el día que tu madre se fue. Sé todo acerca de un corazón roto."

Al menos sabía que no estaba tratando de animarme. Él estaba causando una nueva ronda de lágrimas.

"Pero sobreviví. Te extrañé como un loco, pero aprendí a vivir sin tu madre. Aprecié mi tiempo contigo cuando me venías a visitar. Sobreviví al igual que tú lo harás. Va a doler como el infierno, pero sobrevivirás."

"No quiero sobrevivir. Quiero ser feliz. En este momento, no puedo imaginar cómo sentirme feliz nuevamente. Mamá se fue porque ya no estaba enamorada. Edward se marchó porque está enamorado de mí. Eso es lo jodido."

Doblé mis rodillas hasta el pecho y hundí mi cabella en ellas. Papá frotó mi espalda cuando una nueva ola de lágrimas me inundó.

"¿Puedo contarte que alguien también te ama?"

Volví la cabeza y aparté el cabello de mi rostro para poder ver mientras mi cabeza descansaba sobre mis piernas.

"Me alegro que él te amara tanto como para hacer lo correcto. Esta situación con el tipo ese Hunter no me hacía gracia. Casi fuiste secuestrada, querida. Quien sabe lo que estaba planeando si no hubieras sido rescatada."

"¡Pero me salvé!" grité.

"Esa vez. Esa vez, te salvaste. No sé qué podría haber planeado este hombre a continuación. Yo podría haber tenido un complicado momento en cazar al señor Hunter"

Dejé escapar un largo suspiro. "Eso es lo que Edward dijo. Dijo que si se quedaba, iba a matarlo."

"No dudo en que eso sea cierto, cariño. Creo que habría cruzado algunas líneas que habrían terminado por arruinar lo que ustedes tenían."

No dudaba de eso. Si Edward se quedaba, el deseo de matar a James lo hubiese vuelto loco. "No quiero que sea un asesino."

"Así que, debes dejarlo ir. No quería que tu mamá fuera miserable en un pequeño pueblo. Así que, la dejé ir. Eso es lo que haces cuando amas a alguien."

"El amor apesta," murmuré.

Envolvió su brazo a mi alrededor, y dejé caer mi cabeza sobre su hombro. "Algunas veces si," papá agregó.

"Sabías que él haría esto, ¿lo sabías? Tú y Jasper sabían. Es por eso que no te conté por qué rompí con él."

Mi papá era bueno para muchas cosas, mentir no era una de ellas. Él nunca ocultaba cosas. "Él llamó para asegurarse que no era necesario que envíe un guardaespaldas. Él y yo discutimos sobre la mejor forma legal de hacernos cargo de James Hunter, lo que no fue muy satisfactorio." Frunció el ceño ante la idea de hacer frente a James de un modo que no termine bajo una losa de hormigón. Luego, él suspiró. "Él podría haber mencionado la idea de separarse de ti-por su bien y el tuyo. Sin embargo yo no sabía a ciencia cierta lo que iba a decidir. Él me respetaba lo suficiente como para dejarme entrar en todo esto, así que pensé que debía mantener en silencio su confesión. Lo siento, cariño."

Edward habló con mi padre sobre romper conmigo. Increíble.

"No estoy enojada contigo. Estoy enojada con Jasper. Se supone que tu mejor amigo debe contarte ese tipo de información."

"Oí eso," gritó desde el pasillo.

Abrió la puerta y frunció el ceño. "Todo lo que tenía era información de segunda mano, por no hablar que no había ninguna confirmación sobre su plan hasta que Alice me llamó esta mañana."

Papá se puso de pie pero se inclinó para dejar un beso en mi frente. "Creo que voy a bajar. Puedes tomar la rabia que se ha formado para manejar todo esto," dijo, dándole palmaditas a Jasper cuando iba saliendo de la habitación.

"Gracias, Charlie. Gran ayuda." Jasper se sentó a mi lado y se quitó los zapatos antes de estirar sus largas piernas sobre mi cama. Pasó un brazo a mi alrededor, y dejé descansar mi cabeza sobre su hombro.

"Él no le contó a Alice hasta esta mañana. Ella pensó durante toda la semana que él estaba haciendo planes para que ustedes dos se marchasen."

Cerré mis ojos, con la esperanza de no llorar nuevamente. No podía dejar de preguntarme si al menos él consideró esa posibilidad. Podría haber ido con él. Tenía que saber que me hubiera ido con él.

Como si hubiera leído mi mente, Jasper me besó en la cabeza. "Él sabía que tú irías con él si te lo pedía. Todos estamos un poco sorprendidos que no fuera lo suficientemente egoísta para llevarte con él." Levanté la cabeza y entrecerré los ojos. Rápidamente se corrigió. "Sabes lo que quiero decir. Si te hubieras ido con él nunca más te veríamos. Ustedes estarían en algún yate quien sabe dónde, llegando a los puertos en las noches para que nadie pueda seguirte."

Suspiré y dejé que mi cabeza cayera. Él estaba en lo cierto. Viviríamos nuestras vidas juntos pero solos, rodeados por Tyler y Liam por los siglos de los siglos. Habría caído en la nostalgia. Nunca tuve el espíritu libre de mi familia. Necesitaba un hogar estable. Necesitaba a mi familia y amigos. No era justo elegir entre Edward o ellos. Quería a ambos. Necesitaba a ambos.

"Él le dijo a Alice esta mañana que deseaba saber cómo cerrar los sentimientos. Yo creo que lo hizo porque te ama, Bells. Él quiere que tengas una vida normal. Él quiere que seas capaz de caminar por la ciudad sin guarda espaldas. Él no quiere que nadie nunca te haga daño."

Nadie me iba a hacer daño ahora porque Edward lo había hecho así que podía tener una vida normal. ¿Qué es una vida normal? ¿Cómo podría tener alguna vez una vida normal si estaba vacía? Así es como me sentía. Vacía. No normal. Nunca normal.


"Deberíamos estar aterrizando en Río poco después del medio día, señor. Fui capaz de volar por encima de la tormenta, no deberíamos estar tan fuera de horario después de todo," Griffin anunció por el parlante. "El WIFI debería estar funcionando nuevamente."

Esa era una buena noticia. Miré mi reloj. Era ya casi media noche en Seattle. Abrí mi Laptop y esperé a que iniciara sesión. Abrí el navegador y vi que nuevamente tenía conexión. Eso era bueno. Escribí la dirección e ingresé mis claves; luego, esperé otra vez.

El mapa se amplió, y toqué el teclado para acercar al estado de Washington. Había una pequeña luz parpadeante. Pulsé nuevamente el teclado para cercar aún más. Allí estaba la ciudad de Forks. Pulse una vez más. El mapa mostraba el nombre de la calle de Charlie entre dos delgadas líneas azules que representaban su calle. La luz intermitente era como un faro en una noche oscura. Era mi hermosa sirena llamándome, pero me estaba alejando de ella en vez de acercarme.

Ella estaba allí, probablemente dentro de su cama a estas horas. Tenía la esperanza de que iba a conseguir algo de descanso después de todo lo que pasó hoy. Sabía que el sueño no era algo que disfrutaría en el corto plazo, pero esperaba que ella lo hiciera mejor que yo. Siempre fue más fuerte. Siempre valiente. Siempre mucho mejor.

Mis dedos tocaron la luz que parpadeaba en la pantalla. Buenas noches, mi amor. Estás segura.


Gracias por pasarse por aquí. Gracias por las buenas palabras.

Si quieren saber que mas ocurre y avanzar mas rapido con todo esto, solicito la ayuda de algun alma caritativa que me ayude en este proceso, no tengo nada de tiempo para sentarme frente al compitador y traducir, estoy hasta el cuello de trabajo y estudio en la Universidad, por eso estoy tardando cada vez mas en subir cap, asi que si alguien quiere ayudar, contactese conmigo. Por supuesto debe saber ingles, ademas de ser simpatica y agradable (no me gustaria conversar con una persona desagradable y aburrida). Ya saben, si no quieren esperar tanto para saber que ocurrio con nuestro querido y sufrido Edward, escribanme y nos ponemos de acuerdo en los detalles tecnicos. Nunca pense que tendria tanto que hacer que me impediria sentarme a traducir, pero asi es y desgraciadamente esta retrasando mucho los capis.

Saludos

Marty.