Viernes de Fridays!

Los personajes pertenecen a SM, la historia a troublefollows1017, yo solo cumplo con la labor social de traducirla.


Capitulo 8
Viernes, Agosto 6 al medio día

Quién va a tomar tu reservación de hoy?

Esperé pacientemente a que Edward respondiera mi mensaje de texto. Él había ido a Miami el miércoles por un viaje de negocios y no volvía hasta mañana. Al menos eso era lo que pensaba que ocurriría hasta que escuché a Rosalie preguntarle a alguien si el comedor privado estaba listo para la reservación de Masen.

Mi hermana. Te debería haber advertido. No escuches ni una palabra de lo que diga de mi. Son puras mentiras.

Sonreí por su preocupación. Alice no había dicho nada más que cosas buenas sobre él. Ella realmente quería que su hermano me agradara.

Bueno saberlo. Ella va a estar con lo de su trabajo de caridad y en lo bueno que tú eres. Alegra escuchar que realmente eres el egoísta SOB (Son Of a Bitch, hijo de puta) que pensé que eras.

Pulsé enviar y esperaba que se tomara con humor esas palabras.

Estoy en el infierno para poder sorprenderme, qué puedo decir? Estoy entrando a una reunión. Te llamaré esta noche.

Metí mi móvil al bolsillo de mi delantal, feliz de que se haya tomado las palabras con humor. Regresé a la cocina para tomar un pedido de una de mis mesas. Mi teléfono vibró cuando me dirigí a entregar la comida.

"Me dice si hay algo más que pueda traerles," les dije con una sonrisa y un guiño a las dos mujeres mayores de buena apariencia de la mesa seis.

Me dirigí a la cocina y saqué mi teléfono para ver el mensaje.

Te extraño más de lo que debería.

Puse el móvil contra mi pecho. Mi dulce Edward. El Señor Masen podía ser un SOB algunas veces, pero Edward podía tirar de mis sentimientos.

"Dónde demonios está Bella?" Oí decir a Rosalie mientras asomaba su cabeza por la cocina.

Metí mi móvil en el bolsillo y tomé otra orden.

"El grupo Masen está aquí," informó mientras yo caminaba hacia ella.

Uno de estos días, Rosalie me va a querer. Un día ella va a apreciar lo mucho que trabajo aquí.

"Iré tan pronto entregue esto," Respondí con alegría.

Ella me devolvió la sonrisa alegre con una mirada gélida.

Obviamente no hoy pero si uno de estos días, ella me va a amar.

Tan pronto como entré al comedor privado, Alice saltó y rebotó hacia mí. Ella me envolvió con uno de sus más abrumantes abrazos.

"Bella!"

Una mirada por sobre su hombro reveló a dos personas que miraban muy nerviosas nuestra interacción. Un hombre y una mujer, quizás estaban en la mitad de los cincuenta, sentados en la larga, mesa con mantel de lino blanco. La mujer, con su cabello color caramelo y un hermoso vestido color púrpura, sonriendo amablemente hacia mí. El hombre, guapo y vistiendo con camisa y corbata pero sin la chaqueta, era rubio y parecía que quería estar en cualquier lugar que no fuera aquí.

"Solo te vi esta mañana, Alice." Le di unas palmaditas en la espalda para intentar terminar el abrazo. "Por qué no me dijiste que vendrías para el almuerzo?"

Alice tiró y me tomó de las manos, llevándome hacia la mesa. Ella tenía una gran sonrisa en su rostro y parecía que iba a estallar de emoción.

"Bien, quería decirte, pero yo no estaba absolutamente convencida de que ellos vendrían. Ellos finalmente aceptaron, así que aquí estamos. Sorpresa!" ella literalmente estaba saltando en su lugar.

No tenía idea sobre lo que ella hablaba. Decidí que lo mejor era mantener esto en movimiento.

"Bienvenidos a Eclipse," Dije a las otras personas de la mesa. "Mi nombre es Isabella, y seré su mesera hoy. Podría ofrecerles algo de tomar antes de ordenar?"

"Oh dios mío! No puedes simplemente sentarte con nosotros un minuto? Quiero decir, sé que estás trabajando, pero solo siéntate un segundo. Un minuto. Un par de minutos," Alice divagó, sacando una silla para mí.

Moví mi cabeza y cuando iba a rechazar la mujer en la mesa habló. "Alice, querida, creo que estás asustando a esta pobre chica. Tal vez quieras comenzar con las presentaciones."

"Oh! Lo siento!" ella negó con su cabeza en un intento por tratar de orientarse. "Yo solo estoy emocionada. Lo siento. Bella, ellos son Esme y Carlisle Cullen. Ellos son mi tío y tía, pero han sido mis padres desde que tengo diez, así que algunas veces les digo mamá y papá. Edward solo se refiere a ellos como tío y tía, así que…yeah…tu debías saber eso, puede ser confuso. Somos una familia muy confusa."

Palidecí al comprobar que la familia de Edward estaban sentados en el comedor privado de Eclipse cuando él no estaba.

"Edward sabe sobre esto?" pregunté, sabiendo que no había una maldita forma que él lo supiera por el aspecto en el rostro de Esme y Carlisle .

"Esta fue una mala idea, Alice. Él se enterará, y no se va a poner muy feliz. Incluso ella lo sabe," Carlisle dijo, gesticulando hacia mí.

Alice suspiró profundamente. "Oh, lo siento! Yo no sabía que él decidía a quién se me permitía presentar y a quién no." Esme y Carlisle fruncieron el ceño ante su sarcasmo. "Bella es la mejor amiga del hombre del cual estoy locamente enamorada, así que no le veo nada malo que yo le presente a mis padres!"

Alice estaba locamente enamorada de Jasper? Jaspers sabía esto y no me había dicho nada?

"No te hagas, Mary Alice," Esme la reprendió.

"Solo estoy diciendo, tú deberías haberle dicho lo que íbamos a hacer. Él no se alegrará de que hayamos hecho esto a sus espaldas," Carlisle dijo, explicando su descontento.

Alice cruzó sus brazos como una niña pequeña haciendo pucheros. "Él podría haberlo prohibido, lo que es totalmente ridículo porque él no puede prohibirme nada. No soy una niña, él es mi hermano no mi guardián."

Carlisle rodó sus ojos hacia su sobrina/hija. "Se trata sobre respetar sus deseos en cuanto a sus sentimientos por esta joven, no sobre ti y el control de tu hermano."

"Bien, Bella no hablará, cierto, Bella?"

Mis ojos se abrieron ante la posibilidad de mantener esto en secreto a Edward. Ya me podía imaginar a mi misma de pie en un campo minado de Edward y como todas ellas explotaban a la vez.

"Tú no pondrás a esta chica en esa posición, Alice! A ti se te ocurrió esta idea, tú te harás cargo cuando él llegue a casa," Carlisle dijo poniendo a prueba su paciencia.

Todos hablaban de mí como si no estuviese en la habitación, y eso se estaba volviendo un poco molesto.

"Deberías decírselo cuanto antes," dije, encontrando mi voz. "Él me va a llamar esta noche, y no seré capaz de pretender que esto no ocurrió."

Los tres rieron entre dientes ligeramente. Carlisle y Esme se pusieron de pie.

Carlisle extendió una mano hacia mí. "Es un placer conocerte, Bella. Alice ha hablado mucho sobre ti. Pido disculpas por la posición en la que te estamos poniendo por nuestra presencia aquí."

Esme rodeó la mesa y envolvió la cintura de Carlisle con un brazo. "Esto es probablemente culpa mía como de Alice. Conocimos a Jasper a principios de semana. Entre todo lo que él dijo sobre ti y lo que Alice ha estado diciendo las últimas dos semanas, no podía esperar a conocerte. Cuando Alice vino con esta idea, me emocioné con eso. Imaginé que Edward entendería a las finales."

Carlisle colocó sus brazos alrededor de los hombros de ella y le besó el tope de la cabeza. Ellos eran una pareja ideal.

"Mi esposa es una eterna optimista. Yo tiendo a ser un poco más realista. Edward puede que no entienda, y por eso, lo siento."

Ellos definitivamente conocían al mismo Edward que yo conocía.

"Por favor, siéntate por algunos minutos," Esme pidió. "Entonces ordenaremos y te dejaremos libre. Lo prometemos."

Me senté con la familia de Edward, tratando de no pensar en lo furioso que él iba a estar con Alice cuando se enterara de esto. Solo podía esperar que no se enojase conmigo también. Ellos se veían inofensivos. Su tía y tío eran muy parecidos a Alice, increíblemente agradables y amables.

"Así que Jasper nos dijo que eras profesora de inglés y que estabas buscando un puesto en alguna escuela secundaria?" Esme preguntó con genuino interés.

"Prefiero la escuela secundaria, pero estoy certificada para enseñar a los grados 7 a 12. Ahora mismo, me gustaría enseñar en pre escolar si alguien me diera ese puesto."

Esme miró a Carlisle. "Cómo se llama la esposa de Marcus Wenzel?"

"Por qué?" sus cejas se juntaron.

"Ella es administradora de unas escuelas en el distrito de Bellevue. Tal vez ella sepa de algunos cupos. Podríamos darle buenas recomendaciones de Bella."

La tía de Edward me quería ayudar a conseguir un trabajo como profesora? Me senté en un anonadado silencio.

"Podrías enviarme tu hoja de vida, y veo qué puedo hacer, si tú quieres," Carlisle dijo hacia mí y mi congelado cerebro.

"Eso podría ser…maravilloso. Gracias."

Charlamos un poco más, sobretodo de cómo nos conocimos con Jasper en la Universidad y nos hicimos amigos. Ellos se estaban tomando todo con calma, me pude dar cuenta. No hablamos sobre Edward o nuestra relación. Me imaginé que sería útil y algo que podría hacerlo más susceptible a reunirse con nosotros en otra ocasión.

La predilección de Alice por el contacto físico era hereditaria. Esme y Alice me abrazaron cuando se fueron. Carlisle me entregó su tarjeta de presentación, asi podía enviarle mi hoja de presentación. El Dr. Carlisle Cullen era el jefe de cirugía del Harborview Medical Center. Tenía la esperanza que Edward me dejase conversar nuevamente con su tío y tía. Había imaginado que ellos serían gente terrible, razón por la cual él no quería que los conociera. Ahora, con esa ilusión destrozada, comencé a preguntarme qué pensaba él que estaba mal conmigo que le hacía querer que ellos no me conocieran.

Cerca del final de mi turno, Angela sentó a un pequeño grupo de gente en mi sección. Había una mujer con un pelo rojo brillante que obviamente no debía ser normal. Ella atrapó mi atención inmediatamente. Yo, por otro lado, parecía captar la atención de los dos hombres jóvenes con los que estaba comiendo. Ese chico tenía el pelo rubio y los ojos más azules que había visto, y esos ojos me seguían cada vez que estaba cerca. Eso se estaba volviendo un poco desconcertante.

También le gustaba decir mi nombre.

Cuando le llevé su bebida - "Gracias, Isabella."

Cuando fue momento de ordenar - "Qué recomiendas, Isabella?"

Cuando fui mientras ellos comían - "Isabella, todo sabe fantástico."

Cuando la pelirroja fue al baño de mujeres y el de pelo oscuro , el caballero trigueño tuvo que contestar una llamada - "Cuánto tiempo llevas trabajando aquí, Isabella? Siento como si te hubiera visto antes."

"No tanto, unos dos meses," respondí. Yo nunca lo había visto antes. De seguro lo hubiera recordado.

"Bien, nos ha proporcionado un servicio excelente. Espero volver a verte." Me entregó la carpeta de la cuenta.

"Gracias." Tomé su tarjeta de crédito y la volví a pasar por la computadora de forma rápida. Esperaba que él se fuera, por ninguna otra razón que me hacía sentir incómoda. No podía poner mis manos en eso, pero había algo en el tipo que me hacía dudar.

Le entregué su recibo con la tarjeta de crédito, y él puso una mano sobre la mía en la mesa. Ahogué un grito por el contacto, tirando de mi mano.

"Lo siento," murmuró. "Mi nombre es Jim, a propósito."

Asentí una vez con la cabeza, no segura de lo que él esperaba que dijera. Me había dado cuenta que su tarjeta de crédito decía James Hunter.

"Usualmente no hago esto, pero estarías interesada en ir a tomar esta noche una copa conmigo? Sé de un nuevo bar-"

"Tengo novio," Interrumpí su invitación.

Él asintió con la cabeza y miró hacia abajo. "Por supuesto que tienes. Una hermosa mujer como tú, por supuesto que tiene un novio. Él es un hombre con suerte. Mucha suerte." Me miró de nuevo y sonrió con tristeza.

"Tenga un buen fin de semana, Jim." Me salí de lo habitual "Por favor vuelva pronto", pero es que yo no quería que volviera.

"Usted, también, Isabella."

La pelirroja volvió. "Listo?"

"Si, Victoria, estoy listo," respondió, manteniendo sus ojos sobre mí mientras se levantaba lentamente. Algo en él se asemejaba a un depredador, y yo estaba más que feliz al verlo salir del restaurante.

Terminé mi turno y decidí dar un paseo debido al buen clima. No tenía nada mejor que hacer ya que mi droga preferida estaba en Florida. Él estaba al otro lado del maldito país, prácticamente lo más lejos que él podía estar aun estando en los Estados Unidos. Estos habían sido los tres días más largos de mi vida.

Me acerqué a una de mis librerías preferidas y pasé un par de horas allí, hojeando algunos libros nuevos como también otros más antiguos. Me era tan fácil perderme entre los libros. Podía dejar fuera el mundo que me rodeaba y meterme en el del autor, lugares reales e imaginados, lugares que quería ver y otros que quería que no existiesen. Mundos llenos de personajes que me encantaban y otras veces me enfurecían.

Le envié un mensaje de texto a Jasper para ver lo que haría para la cena y saber si se juntaría con Alice antes de que ellos fueran a algún desfile de modas. Reí. Él todavía era una maldita presa fácil, pero al menos Alice valía la pena.

Yo me iba a encargar de mi propia cena. Me detuve en Jimmy John's cerca de mi departamento, sintiendo que merecía el #13 Gourmet Veggie Club. Había ganado buenas propinas hoy, así que agregué algunas papas y galletas. Estaba derrochando en mí esta noche. Cuando salí, con mi cena en la mano, alguien que pasaba junto a mí pasó a empujarme.

"Isabella!" el hombre exclamó con sorpresa. Sr. James Hunter.

"Jim, hey," respondí ansiosamente. "Lo lamento. No estaba prestando atención por donde iba."

Él sonrió. "No, está bien. Estás bien? Te ves un poco extraña."

"Estoy bien. Debo irme." Usé mi cabeza para indicar la dirección en la que me marcharía.

"Yeah, que tengas buena noche. Se ve que tienes una buena cena por delante."

"Yeah."

"Tu novio no puede sacar a su chica un viernes por la noche?" me siguió por la acera.

Maldito. Esperaba que él no pensara que estaba mintiendo acerca de mi novio. Yo tenía un novio. Yo tenía un novio, quién tenía una opinión muy fuerte acerca de los chicos que se pegaban a mi e invadían mi espacio personal.

"Él está fuera de la ciudad hasta mañana." Me maldije por haber dicho eso.

Comencé a caminar más rápido, pero Jim tenía enérgicos talones.

"Vives por aquí? No estoy tratando de seguirte ni nada," añadió rápidamente cuando mi cara debe de haber mostrado preocupación. "Sé que comí en tu trabajo hoy, pero tú te veías tan familiar, pienso que quizás te había visto por los alrededores."

"Um, yeah. Yo vivo a unas cuadras de aquí," respondí tratando de no especificar demasiado.

"En serio? Tal vez por eso. Soy nuevo en el área, y sentí como si te hubiera visto en alguna parte antes. Caras conocidas son difíciles de encontrar, entiendes?"

Me sentí mal. Yo sabía lo que se sentía llegar a un nuevo lugar y no conocer a nadie.

"De dónde eres originario?" Pensé armar una conversación ya que él seguía caminando junto a mí.

"Chicago. Me mudé aquí hace unos meses. Mi empresa se trasladó."

"Nunca he estado en Chicago. He oído que es una gran ciudad, sin embargo. Hay mucho que hacer y ver."

"Yeah, la amo. Seattle es genial. Un poco lluviosa."

"Un poco." sonreí.

"Cambié viento por lluvia. No sé que es peor. No, espera, lluvia, la lluvia es definitivamente peor. Se mete con mi pelo de peor forma que el viento," dijo con un guiño.

Me reí. Tal vez Jim no era tan malo. Llegamos a mi calle. Pensé que sería donde nos separaríamos, pero cruzó la calle conmigo y me acompañó todo el trayecto hasta mi edificio.

"Bien, este es el mío," le dije cuando me detuve.

Parecía decepcionado y le echó un vistazo al edificio. "Oh. Bien, ten una buena noche, Isabella. Tal vez caminemos juntos otra vez."

"Puede ser," dije sin mayor emoción.

Jim caminó lentamente hacia atrás, pudiendo aún verme. "Espero que ese novio tuyo te trate bien. Si no, me sentiría en la necesidad de robarte."

Un escalofrío me recorrió la columna. Jim retrocedió unos pasos. "Él es genial. Realmente genial."

Manera de venderla, Bella.

"Bien." Él movió su cabeza, luego se sacudió un poco. "No, eso es...realmente bueno."

"Bells." La voz de Jasper fue como música para mis oídos. Él estaba saliendo del edificio y dirigiéndose hacia mí. Jim se detuvo.

"Jaz." Suspiré, lanzando mis brazos alrededor de él. "Sigue la corriente," murmuré en su oído. "Pensé que no llegarías a casa hasta mañana!"

Mi mejor amigo actuó muy bien su parte. Con una rápida mirada hacia la acera donde estaba Jim, dio un paso hacia atrás y sostuvo mi cara entre sus manos. "No podía estar lejos de ti otro segundo, así que aquí estoy, mi amor."

Me dio un casto beso en los labios y luego me cogió en sus brazos, llevándome de vuelta al edificio. Miré a Jim por encima del hombro, quién tenía una expresión bastante confusa.

Jasper me dejó en el suelo una vez que ya estaba a salvo. "Qué fue todo eso?"

Negué con la cabeza. "Literalmente me encontré con un tipo que atendí hoy en el restaurante. Él se mostró escéptico con 'Tengo un novio' como excusa cuando me pidió que fuera a tomar unas copas con él. Gracias por tu rescate. Quizás exageraste un poco, pero gracias."

"Qué puedo decir, cuando me dan un trabajo, pongo el 110% en eso. Segura que estás bien?"

Golpeé su hombro. "Estoy bien. Eres el mejor amigo de todos los tiempos, sabes eso cierto?"

"Hey, el mejor merece el mejor, cierto?" me devolvió el golpe mucho más suave.

"Vas a cenar con Alice. He oído que ella puede estar un poco loca por ti."

Sus cejas se alzaron con sorpresa. "En serio? Qué oíste exactamente?"

Riendo, negué con la cabeza. "Eso es para mí y tú debes averiguarlo, cuando Alice quiera que tu lo averigües."

"Yo le gusto, siquiera, huh?"

"Oh, le gustas, eso es seguro."

La sonrisa de Jasper pudo haber iluminado toda la ciudad. "Me gusta, también. Me gusta mucho. Mucho."

"Ya lo tengo. Ella está loca por ti y le gustas mucho a ella. Yo, por otro lado, tengo un novio en Florida y una Veggie Club que me está llamando." Agité la bolsa delante de él.

"Buenas noches, Bells. A pesar de que nuestra historia de amor solo duró cuarenta segundos, fueron los mejores cuarenta segundos de mi vida," él rió, dándome un beso en la mejilla.

Entré al apartamento y me arrastré al cuarto para cambiarme la ropa de trabajo por una camiseta sin mangas y pantalones cortos. Sin batas de seda esta noche. Acomodándome en el sofá, disfruté de mi sandwich "gourmet". La galleta de postre estaba deliciosa. Me alegré de haberme permitido todo esto. Traté de ver algo en la TV un viernes por la noche pero decidí hacer un arroz con kryzpy. Edward nunca había hecho s'mores, y comencé a preguntarme qué más se había perdido durante su crecimiento.

Edward venía de una familia adinerada. Ellos no eran tan ricos como él lo era ahora, pero Jasper había mencionado algo sobre Alice teniendo un fondo fiduciario una vez. Los fondos fiduciarios significaban ser muy muy rico. Me imaginé cenas formales para un niño y que él no supiera que hacer allí. Tal vez estaba equivocada, pero tenía la sensación que la infancia de Edward había sido muy diferente a la mía. Lo que aún no podía encontrar era porque Edward y Alice eran tan distintos. Alice tenía los mismos padres pero no se veía tan mal. Por supuesto, ella decía que Carlisle y Esme eran básicamente sus padres desde que ella tenía diez. Edward podría haber tenido quince. Quizás eso hacía la diferencia. El hecho es que se trataba de la misma edad en la que Alice se quemó y no parecía verse mal. Empecé a creer que los padres de Edward murieron en el incendio. Era lo único con lógica. Lo que no tenía lógica era la razón por la que Edward estaba más afectado por lo ocurrido que Alice, quién estaba en el incendio. Sentía que había algo que faltaba. Algo que no estaba segura que Edward me lo dijera algún día.

Terminé de hacer eso pegajoso, tratar el malvaisco y volver a la TV. Después de ver las noticias y regresar una y otra vez a Jay y Dave, me di cuenta que eran pasadas las once. Edward no había llamado. Ya eran las dos de la madrugada en Miami. Tuve aquella sensación de olvido que él había hablado con Alice. Él sabía que me reuní con su familia, y él estaba furioso, tanto que ni siquiera podía hablar conmigo.

Pensé que un mensaje de texto no sería tan fuerte. Él probablemente estaba dormido, pero él lo evería por la mañanay luego, con suerte, me llamará.

No llamaste. Espero no estar en problemas. Tú fuiste el que dejó que tu hermana tome la reservación.

Le puse enviar antes de pensar en el hecho de que quizás Alice no le haya hablado sobre eso. Cogí el teléfono y le envié un mensaje a Alice.

Por favor dime que le contaste a Edward sobre el almuerzo.

Antes que Alice respondiera, me llegó la respuesta de Edward.

Estás en graves problemas.

Mierda, mierda, mierda!

Estaba tan enojada con Alice. Sabía que él se iba a enojar conmigo. Cómo si yo hubiera tenido algún control de la situación! Qué podría él haberme ordenado hacer? Negarme a atenderlos? Yo no tenía nada que ver con eso. Esto era sobre Alice no sobre mí. Era totalmente injusto que se enfadara conmigo.

Un golpe en la puerta hizo saltar mi corazón en el pecho. No podía imaginar quién golpearía la puerta a estas horas. Otro golpe, y yo salté en el sofá, mirando la puerta en vez de ir a atender. Qué si era el loco de Jim? Qué si vio salir a Jasper y luego, me estaba acechando como el sicópata que podía ser, se dio cuenta que Jasper nunca regresó?

Mi móvil vibró con otro mensaje de texto.

Él estaba un poco rabioso pero no tanto como pensé que estaría. No te preocupes ;)

Los golpes se hicieron más fuertes. Yo estaba en medio de otro mensaje de texto para Jasper cuando recibí otro de Edward.

Abre la maldita puerta antes de que la eche abajo.

Nunca había sentido tanto alivio de que alguien amenace con derrumbar la puerta como en ese momento. Abrí la puerta y vi a Edward de pie al otro lado. Lancé mis brazos alrededor de él, sobresaltándolo.

"Whoa!" gruñó mientras lo apretaba. "Alguien me ha extrañado."

"Tú me asustaste."

"Yo no iba realmente a lanzar la puerta abajo," dijo, sonando un poco ofendido.

Lo solté y le di una buena mirada. Cómo era posible que él hiciera todo el viaje desde Miami y siguiera luciendo como un millonario?

"No estaba asustada por eso. Los inesperados golpes a media noche fueron los que me asustaron."

"Lo siento." Me dio su sonrisa torcida marca registrada. Ciertamente ya habíamos superado el obstáculo del "Nunca pido disculpas". Edward no había tenido más problemas para decirme que lo sentía.

Lo hice pasar y puse el cerrojo a la puerta.

"Pensé que no vendrías a casa si no hasta mañana."

"No lo haría, pero luego le expliqué a todo el mundo que tenía que regresar rápidamente y planear el funeral de mi hermana."

Incliné la cabeza hacia él. "Ella dijo que no estabas tan furioso."

"Ella dijo eso?" frunció el ceño. "Eso es gracioso, porque estoy seguro que yo estaba jodidamente furioso cuando hablé con ella."

"Si estabas preocupado por que no les agradara, no te preocupes. Ellos fueron buenos, asombrosamente…normales." No sabía como iba a tomar la última parte de mi evaluación.

Edward me abrazó. Todavía estaba vestido con su traje. Casi podía oler el sol de Miami en su ropa.

"Ellos son buenos. Muy buenos y completamente normales." Resopló ligeramente, viéndole afortunadamente el humor a eso. "Eso aún no le da el derecho a mi hermana de presentarlos sin mi conocimiento."

"Ellos parecían sentirse muy mal por ir tras tus espaldas si eso te hace sentir mejor. Ni siquiera hablamos mucho de ti."

Él dejó caer su cabeza hacia atrás aún manteniendo sus brazos a mi alrededor. "No hablaste sobre mí? De qué hablaron entonces?"

Comencé a reír. "Es bueno ver que tu ego está totalmente intacto."

"En serio." Él se veía perplejo.

"Hay otras cosas para hablar que sobre ti. Ellos querían saber sobre mí. Ellos ya te conocen."

Él contempló la posibilidad de que estuviera diciendo la verdad, como el ególatra que era.

Besó la punta de mi nariz. "Tú eres posiblemente más interesante que yo. Puedo ver como la conversación se ha centrado en ti."

Me apoyé en su pecho, pero él me apretó contra él. Estaba tan contenta que no estuviera realmente furioso. De hecho, parecìa, me atrevería a decir, feliz, incluso juguetón. Él lo estaba tomando un millón de veces mejor de lo que él debería. El Señor Masen estaba siempre lleno de sorpresas.

Respiró hondo. "Te extrañé."

Presioné mi mejilla contra su pecho. "Te extrañé, también."

"Quiero que sepas que realmente quería comprarte un regalo en Miami, pero sabía que te ibas a enojar, así que resistí la tentación. No estás orgullosa de mi?"

Solté una risita. "Qué querías comprarme?"

Edward contempló por un momento contarme. "Un barco," confesó.

Rodé mis ojos. Algo me decía que no hablábamos de un bote pequeño. Algo me decía que había tenido suerte que no cayera en la tentación.

"Un barco? Dime, si viera ese barco, podría llamarlo barco?"

Él se hechó hacia atrás lo suficiente para verme. Tenía una enorme sonrisa en su rostro. "Dios, me conoces tan bien."

"Lo bueno es que estás llegando a conocerme bien. Lo juro por dios, si te hubieras vuelto loco con uno de esos yates, me hubiera asustado, de una muy mala manera."

"Se llamaba Sea Swan (Cisne del lago), y me hizo pensar en ti. Por supuesto, todo me hace pensar en ti últimamente."

Sonreí mientras me apretaba contra él. Para alguien tan en contra de los lazos emocionales, de seguro él sabía como hacerme sentir como que él estaba llegando a ser apegado a mí. "Estoy muy orgullosa de ti por los ejercicios de auto control."

Pude sentir como se encogió de hombros. "Pensé que tenías algo que decir por el barco que algún día voy a comprar. También creo que deberíamos ponerle juntos un nombre. Algo como monedas y centavos."

Me hizo reír, a pesar de que era una locura pensar que me iba a comprar algún día un yate. Volví a mirarlo.

"No estoy seguro de que me acostumbraré a tu mundo."

"Pero tratarás, cierto?" me rozó la mejilla con la palma de su mano.

"Qué te parece si pasas más tiempo en mi mundo?"

Edward me dio una mirada curiosa. "Tu mundo? Qué más debo experimentar de tu mundo?"

"Me alegra que preguntes." Le tomé de la mano y lo llevé hacia la cocina. "Te hice algo."

"Me hiciste algo?"

"Arroz crujiente," dije, presentándoselo con el papel celofán envuelto como golosina.

"Qué pasa contigo y los malvaviscos?" miró hacia mi confundido como si el infierno estuviera fuera de él.

Sonreí, sacando el envoltorio. "Dime que has tenido uno de estos cuando eras niño."

Le entregué uno y dejé una para mí. Nos sentamos en la mesa mientras él inpeccionaba el pegajoso tratamiento.

"He tenido de estos antes, muchas gracias. Mi tío es de diente dulce."

"Tu tía Esme los hacía para ti?" pregunté, tirando de mi parte. Las hebras de malvaviscos se extendieron entre ambos pedazos.

Él asintió con la cabeza mientras tomaba un bocado y tragaba. "Estos en realidad son los favoritos de Carlisle. Esme hacía muy a menudo cuando vivía con ellos."

"Tuviste tu primer arroz crujiente cuando eras un adolescente?"

Edward suspiró. "Mi padre no era tan desordenado."

Santa mierda, él estaba contándome sobre su papá.

Tragué un poco. "Yeah?"

Él examinó sus dedos, que estaban ligeramente cubiertos con malvavisco derretido. "Él era un tanto controlador. Algunos podrían haberlo considerado un idiota del control."

"Un Masen controlador, que extraño," dije, tratando de mantener ligera la conversación, así él seguiría hablando.

Edward rió por la nariz. "Increíble, lo sé."

"Así que, él prohibió el arroz crujiente, huh?" metí el resto de lo que quedaba en mi boca, esperando que él no parara.

"Mi padre prohibió todo lo que evidenciaba que había niños en casa."

Traté de mantenerme natural. Sus respuestas solo crearon más preguntas. No quería abrumarlo, y ciertamente no quería hacer explotar algo en el campo minado. Me di cuenta que estaba rodeada de ellas, ciertamente.

"Y tu mamá?"

Edward miró lo que quedaba del arroz en sus dedos. Apretó su mandíbula. "Mi madre lamentablemente nos amó mas que a nada."

"Lamentablemente?"

Edward rompió el arroz con malvaviscos entre sus dedos. "Campo minado, Isabella."

Habíamos acabado, pero habíamos llegado mucho más lejos de lo que podía haber imaginado. Me incliné hacia él y lo besé en la mejilla. Era mi manera de agradecerle por haberme entregado mucho. Él tomó una servilleta y pegó lo que quedaba de su arroz. Miró a sus dedos sucios. Agarrando su mano, levanté sus dedos a mis labios. Metí su dedo en mi boca y dejé que mi lengua se moviera como remolino alrededor de él, succionando el malvavisco. Edward dejó escapar un silencioso silbido. Repetí el mismo paso con sus otros dedos. Malvavisco cubierto de Edward, ahora eso era un postre.

"Mierda, Isabella."

Me besó tan pronto acabé. Nos pusimos de pie, y sus manos recorrían mi espalda hasta el final. Mi negociante de droga estaba de vuelta en la ciudad, y yo iba a ser destrozada esta noche. Besé su mandíbula. Tenía un poco de barba que me producía cosquillas en los labios.

"Alguna vez lo has hecho en una cama matrimonial?" le pregunté descaradamente.

Él me miró con los ojos entornados. "No, pero está en mi lista de deseos." Me dio un beso en los labios.

"Bien, creo que tienes que tachar eso de la lista esta noche, caballero."

Lo llevé a mi habitación y rápidamente saqué mi ropa.

"Alguien realmente me extrañaba." Sonrió cuando se aflojó la corbata.

"Te he extrañado mucho," confesé, ayudándole a desabrochar su camisa. Besé su pecho con la camisa abierta.

Gimió cuando desabrochó su cinturón mientras lazaba lejos sus zapatos. Empujé la camisa por sus hombros y continué besando su hermoso cuerpo. Él sacó sus pantalones y ropa interior al mismo tiempo. Su excitación presionó mi estómago cuando me atrajo hacia él y unió nuestras bocas. Mi lengua lamió mientras sus manos agarraban mi trasero, sus dedos se deslizaron por mis piernas y acariciaron mis húmedos pliegues.

"No tengo ningún tipo de protección," murmuró contra la piel de mi cuello.

Lo ignoré, incapaz de pensar en cosas como la protección cuando estaba desnudo y besándome, desnudo y tocándome, y dejándome tocarlo y desnudo.

"Isabella, tienes protección?" me tomó la cara y tiró de mis labios.

"Protección?" repetí, por que eso era todo lo que mi cerebro podía procesar en ese momento.

"Protección. Condones? Algo?"

Me alejé, así su erección no estaba en contacto directo con mi cuerpo, haciéndome imposible el pensar con más claridad. No tenía condones.

"Puedo llamar a Tyler y que traiga algunos." Edward se inclinó para recoger sus pantalones del suelo.

Quité con fuerza la ropa de sus manos. "No le dirás a Tyler que nos compre condones. Oh, dios mío!"

"Ha comprado-" la expresión de mi rostro le decía que no quería que me dijese que había mandado a comprar condones a Tyler antes. Esa no era información que quisiese saber. "No importa."

"Jasper!" La bombilla sobre mi cabeza se encendió. Me fui a su habitación y comencé a revisar su mesita de noche. Tenía que tener algún maldito preservativo en alguna parte.

"Bingo!" levanté el condón en la habitación de mi mejor amigo. Corrí de vuelta a mi habitación, en la que Edward estaba sentado en la cama sacando sus calcetines. Él era tan malditamente caliente. Me arrodillé frente a él y abrí el preservativo. "Creo que este era el último."

Edward rió cuando yo lo saqué de la envoltura, luego siseó cuando lo agarré para que yo pudiera ponerle el preservativo. Era la única barrera que existía entre su piel y la mía. Desenrollé el condón hasta que llegué a la parte inferior. Con el pulgar presioné la vena principal que iba desde la base hasta la punta de su magnífica erección. Edward cerró los ojos mientras se afirmaba con fuerza al borde de la cama.

"Ven aquí," dijo, dejándose ir en la cama y tirándome hacia su regazo. Me tomó de las caderas y suavemente me bajó sobre él.

"Mmmm," Yo gemía en total éxtasis. Él se ajustaba en mi interior como si estuviese hecho para mí. Me levanté y luego bajé, disfrutando de la sensación del movimiento dentro de mí. Edward besó por todo el contorno de mi clavícula y hacia abajo en el nacimiento de mis senos.

"Dios, te extrañaba," susurró cuando me levanté de nuevo y volví a bajar un poco más fuerte.

Sus manos sobre mis caderas y mordiendo mis senos. Agarré su mano, él siguió llevándolos a su boca, chupando mi pezón. Arqueé mi espalda mientras mis manos se enredaban en su cabello, teniéndolo así frente a mí. Él le daba la suficiente atención a mis senos hasta que fue demasiado para él.

"Si este es el único condón de este maldito lugar, tenemos que hacerlo durar, querida."

Me tomó y me recostó en la cama. Esto era lo que había extrañado durante estos tres días- la suavidad de sus manos sobre mi cuerpo, la forma reverencial con la que me miraba como si fuera algo precioso, la forma en que esto se estaba convirtiendo en algo más que sexo. Nosotros estábamos haciendo el amor. Era íntimo, y era real. Había extrañado sentir su cabello en mis manos y la forma en que cerraba sus ojos cuando él sabía que me estaba haciendo sentir bien. Amaba cuando tomaba mi rostro mientras me besaba en la boca y cuando podía sentir su corazón latiendo tan rápido como el mío. Edward estaba comenzando a hacer que me sintiera como si fuera la cosa más importante de su loco y extraordinario mundo, justo cuando él se estaba volviendo esencial en la mía. Me había convencido de que nosotros estábamos conectando a un nivel nuevo desde que estábamos juntos.

Me besó en la boca y el mentón. Luego fue hasta mi mandíbula y la mejilla, volvió a mis labios. Podía sentir como la primavera comenzaba a formarse en mi vientre. Mi liberación era inminente. Mis manos aferradas a su espalda, sintiendo sus músculos flexionarse y contraerse a medida que avanzaba dentro de mí. Me dejé ir justo debajo de él y grité su nombre junto a otras palabras sin sentido. Justo cuando pensaba que no quería que esto acabara, podía sentir su palpitar dentro de mí, y esta vez, fue mi nombre gritado con pasión. Él se sentó en la cama, acunándome con mi espalda contra su frente. Sus manos palmeando mis pechos cuando él trataba de normalizar su respiración.

"Me alegro que llegaras a casa esta noche," Le susurré.

Besó mi hombro donde aún había una débil marca desde que me había mordido hace una semana. "A mi, también."

Edward se puso de pie para botar nuestro único preservativo y volvió a la cama junto a mí. Colocó las mantas sobre nosotros y jugó con mi pelo mientras mi cabeza reposaba en su pecho.

"Tengo que ir a Londres el lunes. Estaré fuera toda la semana."

Gemí, frustrada de que nunca podría tener suficiente de él.

"Podrías venir conmigo," dijo después de una corta pausa.

"Tengo que trabajar."

"Tú no tienes que trabajar."

"Si, tengo que hacerlo," dije, tratando de ser la realista. "Rosalie nunca estaría de acuerdo en que me tome una semana de descanso con un aviso de unos cuantos días antes."

"Deja ese estúpido trabajo. Ni siquiera es la profesión que escogiste. De hecho, ni siquiera necesitas un trabajo."

Me levanté un poco y me apoyé en los codos, incapaz de comprender lo que él decía. "Um, exactamente cómo voy a vivir sin un trabajo? Tengo que pagar cuentas y el préstamo de estudio. Hasta que consiga un trabajo de verdad, necesito ese estúpido trabajo."

Se giró sobre su lado y pasó una mano sobre mi mejilla. "Déjame cuidarte, Isabella. Prácticamente vives conmigo ahora. Puedo pagar tus préstamos estudiantiles, puedes tener el coche que compré para ti. Tú no necesitas nada."

Por un minuto, todo lo que pude hacer fue mirarlo horrorizada y con incredulidad.

"Qué tal un poco de respeto? Eso es lo que yo necesito si permitiera que cuidases de mí." Me senté, necesitando poner algo de distancia entre nosotros. "Edward, tienes alguna idea de lo que la gente podría pensar si te dejo hacer eso?"

"Realmente me importa una mierda lo que la gente piense. Todo lo que sé es que, quiero que vengas a Londres conmigo. Luego, cuando regresemos de Londres, quiero que estés allí cuando vuelva del trabajo y despertar contigo todas las mañanas. Dime si no quieres las mismas cosas."

Debería haber sonado todo romántico y cariñoso, pero de repente estaba aterrorizada.

"Edward," empecé, pero no sabía que más decir.

"Dime si no es lo que quieres," él me rogó. Sus ojos verdes brillaban con una necesidad de que sus sentimientos fueran validados.

Cerré mis ojos. Edward Masen, el hombre que no amaba nada, era posible que estuviera enamorado de mí. Eso, o él estaba tratando de controlarme como Richard Gere alquiló a Julia Roberts en Pretty Woman. Abrí mis ojos y vi que la incertidumbre estaba comenzando a nublar su rostro.

"Quiero estar contigo." Dios, quería estar con él. "Pero todo este movimiento, es realmente rápido para mí. Aún tenemos mucho que descubrir. Aún hay mucho que aprender el uno del otro. Vivir juntos a tiempo completo es un gran compromiso."

"He estado pensando sobre eso." Ha estado pensando sobre eso? "podrías irte al departamento. Podría ser tuyo, y la casa podría ser mía."

"Edward, el departamento nunca podría ser mío! No puedo permitirme el vivir allí, y no me sentiría bien llamándolo mío cuando obviamente es tuyo! Quiero decir, Qué estás imaginando exactamente? Dejar mi trabajo, irme al departamento, y luego qué? Tú me das una paga semanal, y me quedo todo el día esperando a que vuelvas a casa cada noche?"

"Seguro, por qué no?" respondió tan inocente.

"Debido a que eso me hace ser una mujer mantenido! No ves eso?"

"Jesús, Isabella, las mujeres de todo el mundo llaman eso un maldito matrimonio!" él paró, nervioso consigo mismo por un momento. "No es que te esté ofreciendo matrimonio." Se detuvo otra vez, cerrando sus ojos y con la necesidad de volver a pensar. Me miró con dolor real en sus ojos y en su voz. "Este no es algún bastardo plan de mi parte para hacerte mi esposa o mi esclava sexual. Estoy diciendo que quiero estar contigo, para cuidar de ti, y yo tengo los medios para hacer eso. Si eso te ofende, bien, lo siento. Solo...olvídalo!" Se dejó caer sobre la cama y cubrió su rostro con su brazo.

Restregué mi cara con mis manos. Esta conversación había tomado un rumbo terrible.

"Yo aprecio que quieras estar conmigo. Aprecio la oferta de cuidar de mí, pero soy capaz de cuidar de mí misma. Algún día, me encantaría que nuestra relación se convirtiera en algo donde combinamos fuerzas y cuidamos del otro mientras aún mantenemos nuestra apariencia como individuos. No puedo perderme en ti, Edward. Yo no confío en ti o en mi lo suficiente como para hacerlo ahora mismo."

Él no se movió ni habló durante largos minutos. Él trató de limpiar sus ojos discretamente.

"Estás en lo cierto. Estás absolutamente en lo cierto. Necesito usar el baño. Estaré de vuelta," dijo con voz rota. Se levantó y salió de la cama.

Mi corazón se encogió. No quería hacerle daño, pero tenía que ser completamente honesta con él. Yo no estaba preparada para ese tipo de compromisos. Yo ciertamente no quería ser mantenida financieramente por él. Eso era en lo que nuestra relación podría sufrir. Su dinero nunca había sido el motivo, y yo sabía que para él eso era difícil de creer.

Yo estaba enamorada de él, eso lo sabía, pero Edward dejó muy en claro desde un principio que amor él no estaba ofreciendo. Esa súbita declaración de sentimientos no clasificados fue tan inesperada. Era posible que él me amara? Él sería capaz de reconocer la emoción que estaba comenzando a sentir? Enloquecería hasta el infierno por eso que estaba sintiendo? Tenía que estar segura de sus sentimientos antes de lanzarme de cabeza .

Ambos estábamos asustados. Yo sabía por qué tenía miedo; el origen de su miedo aún era desconocido. No sabía lo que le hizo levantarse en medio de la noche y llorar sobre su piano. No entendía por qué el amor destruyó más de lo que había sanado en su mundo. Hasta que no hubiera respuestas, necesitaba protegerme a mi misma.

Regresó a la habitación y tomó su bóxer, poniéndoselo otra vez.

"Tal vez debo marcharme," él sugirió, pasando su mano por su cabello.

Salté con fuerza. "No!"

Él me miró, tratando de ocultar sus sentimientos, bloqueando lo que sea que se le escapó hace algunos momentos.

"No quiero que te vayas. Quiero que te quedes. Aquí. Conmigo. No hay ninguna razón para que te marches. Por favor," rogué.

No dijo nada pero volvió a meterse a la cama. Uno al lado del otro, sin tocar, sin hablar. Fue casi peor que si se hubiera ido.

Hubo ruido en la puerta principal y luego varias risas cuando Alice y Jasper volvieron de su noche de fiesta. Podía oír los golpes de algunas cosas y como se hacían callar entre ellos. La risa musical de Alice sonó justo frente a mi puerta, y Jasper trató de callarla.

"No despiertes a Bella," susurró.

"Bien, ven aquí y tapa mi boca, Sr. Hale."

Edward se rió en voz baja desde el lado de su cama, enviándome un silencioso ataque con su risa. Escuchamos que entraron a la habitación de Jasper y cerraron la puerta. Después de algunos minutos, pudimos oírlos discutiendo.

"Me quedaba uno, si que lo sabía," Jasper afirmó. Podía oír abrir y cerrar cajones en su habitación.

Sabía exactamente lo que buscaba.

"Date prisa y encuéntralos rápido entonces," Alice dijo en un susurro.

"Estoy buscando, pero no están aquí. Te juro. Estaban aquí. Lo recuerdo de la otra noche."

"Bien, si no lo encuentras, esta no va a ser una noche divertida!" Alice dijo con amargura.

Edward y yo apenas podíamos contener la risa.

"Oops! Usamos condón la última vez? Nos sirvió muy bien, duende entrometido!" Edward gritó.

Mi puerta se abrió un momento después, y yo me aferré a las sábanas, asegurándome de cubrir mi desnudo cuerpo.

"Tú!" Alice hirvió, la blusa desabrochada hasta la mitad y manchada con un poco de lápiz labial.

"La próxima vez que hagas algo a mis espaldas, sufrirás un peor destino que una noche sin sexo," Edward amenazó.

Alice no tenía miedo. Ella nos miró a los dos con malos ojos. Luego ella giró y salió, golpeando la puerta tras de ella. Salté con el ruido. Edward me tiró contra él, lo que me permitió descansar mi cabeza en su pecho nuevamente. Enredamos nuestras piernas como si fuéramos un pretzel (tipo de galleta o bocadillo horneado, y retorcido en forma de lazo) gigante. Aún creía que estábamos juntos, pero había que hacer un largo trabajo antes de que pudiera entregarme a él por completo.

"Supongo que tendremos que improvisar! Más alto!" Alice gritó desde el otro lado de la sala. "Oh, Jaz, ten cuidado de no ahogarme!"

Edward se estremeció en obvio rechazo.

"Bien!" trató de llegar a un acuerdo. "Te voy a comprar un suministro de por vida si dejas eso allí!"

Alice no respondió pero dejó de hacer ruido. Sólo podía imaginar cuan mortificado estaba Jasper en este momento. Me sentí segura para reírme de lo absurdo de todo.

Edward me acercó. "Esto es exactamente por lo que nunca tuve un compañero de cuarto. Tu podrías reconsiderar mi oferta después de un par de noches más de esto."

Besé su pecho. "No olvidaré eso. Lo prometo."

De alguna forma dormí esa noche, a pesar de que me preguntaba hacia donde nos llevaba todo esto. No tenía idea del futuro. Las posibilidades eran infinitas pero eran tan malas como buenas. Tenía que encontrar la manera de llevar mi vida por el camino correcto, para así no acabar con arrepentimientos o un corazón roto. Esa tarea parecía más fácil decirlo que hacerlo.


De a poco nuestro Edward va soltando cosas, pero no es adorable? Yo lo amo *O*

Muchas gracias por sus rw, alertas,MP, favoritos etc etc. Son lo máximo. Tambien muchas gracias a las lectoras silenciosas.

Aparecio un nuevo personaje, el señor Jim...que pasara cuando Edward se vaya una semana a Londres? Se ira realmente ? ...Ufff a esperar hasta el proximo viernes.

Besos y abrazos, nos leemos hasta el siguiente Fridays con mas fridays.. ;)

Marty

pd:Les gusto que vaya colocando las definiciones de algunas palabras inmediatamente entre parentesis? Espero que si, al menos creo que quedan claro de inmediato y no deben esperar a leer hasta el final del capi.

pd2: lamento si se me paso alguna falta de ortografia, ya saben,no soy perfecta. Espero tambien las palabras sean las correctas.