Disclaimer: Los personajes aquí presentados son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.

Espero que disfruten.

"Terciopelo"

Capitulo 1: Regreso a Hillwood

oOoOoOo–

La luz del medio día inundaba la calle, las familias de aquel suburbio sonreían caminando en las aceras, una niña miraba de lejos a la gente, los miraba ilusionada, le gustaría ser parte de alguna de esas familias, y volver a aprender a sonreír.

– ¿Celeste, estas lista? – le pregunta su madre mirándola con dulzura.

– Si mamá – dice la pequeña, que acaso tendrá unos nueve o diez años, rubia como un ángel y con los ojos azules cual aguamarinas.

La niña toma la mano de su madre y la sigue hasta el auto, volteando a ver una vez mas aquella casa que hasta hace un año pudo llamar hogar.

– Se que vas a extrañar la casa amor, pero veras que Hillwood es un lugar maravilloso para vivir.

– Lo sé mamá, no creo extrañar la casa, sino lo que vivi en ella… bueno no todo – dice con tristeza. Pronto siente la mano de su madre en su hombro, voltea a ver a esa hermosa y alta mujer que la mira con tanto cariño.

– Tu padre siempre vivirá aquí – dice su madre, señalando su corazón.

– Si… él me lo dijo y yo lo siento – dice abrazándose a la cintura de aquella mujer –. Ademas te tengo a ti mami.

– Siempre linda… siempre me tendrás – repite la madre agachándose para abrazar fuertemente a su hija.

oOoOoOo–

Cuando entran por la puerta principal de esa casa, la niña siente de inmediato el olor a abandono y guardado que tiene aquel, que según su madre le ha contado, nunca fue un verdadero hogar. La casa sin embargo se siente templada, y mientras su madre abre las ventanas para que entre la luz del sol y el aire, ella mira alrededor, notando que todos los muebles están cubiertos por sabanas y plástico.

– Ayúdame a quitar esto por favor – le dice su mamá.

Como si fuesen hormigas obreras, pronto y diligentemente comienzan a levantar todo, incluso su madre saca una aspiradora para recoger todo el polvo que hay.

– ¡Puf! Sabia que esto iba a ser cansado, pero no tanto – replica la joven mujer, mientras cae rendida en un sofá.

– ¡Toma mami! – dice celeste tendiendo una bandeja con dos vasos de agua de limón.

– Wow, ¿de donde sacaste los limones amor? – pregunta asombrada la mujer tomando uno de los vasos.

– Fui a la tienda de a la vuelta, aún esta ahí, tal como me contaste – dice con una suave sonrisa, sentándose junto a su madre.

– Gracias – solo atina a decir revolviendo el rubio cabello de su hija.

El sonido del timbre logra volver a poner movimiento, la madre se levanta y va hacia el vestíbulo con la consigna de abrir.

Una mujer sonriente aparece al abrir la puerta, cuya sonrisa se hace mas grande al ver a la persona que abría en ese momento.

– ¡Helga! – grita emocionada, lanzándose para abrazar a su amiga de tantos años.

– ¿Phoebs… que haces aquí? – replica la rubia contenta y sorprendida al mismo tiempo.

– Bromeas ¿cierto? Me dijiste que llegabas hoy, así que vengo dispuesta a ayudarte con la organización de tu casa. ¡Celeste! – exclama viendo a la niña y yendo a abrazarla.

– ¡Tía Phoebe! – expresa la niña contenta de ver a una persona conocida y querida.

– Vaya… veo que tú y Celeste han estado trabajando – dice mirando la limpieza de la casa casi terminada.

– Solo aquí abajo… falta la parte de arriba – dice la rubia un tanto contrariada.

– Bueno ya estoy aquí, ademas si necesitas mas ayuda puedo llamar a Lila y a Gerald.

– Tal vez solo Lila… dejemos al cabeza de espagueti fuera de esto ¿Si?

La chica oriental sonríe viendo de lado a su amiga.

– Esta bien, me imagino que no quieres que ya sabes quien se entere de que estas aquí.

Celeste mira intrigada a su madre, la cual tiene como tomate ambas mejillas.

– Phoebe no frente a la niña… – replica mirando de reojo a su hija, que la mira inquisidora.

– Oh, Celeste no te pongas así, se trata solo de un viejo amor de tu madre.

– ¡Phoebs!

– ¡Helga!

– ¿Alguien a quien amaste antes que a mi padre? – dice la niña mas tranquila.

– Si hija, alguien que en realidad ahora no importa.

– Entonces esta bien si él se entera de que estas aquí ¿no? ¿No habría ningún problema?

Helga mira a su hija, algunas veces detesta que ella sea tan madura.

– Supongo… – dice algo confundida.

– Tal vez necesitemos algo mas de ayuda allá arriba, ¿porque no le avisas a mi tío cabeza de espagueti, tía Phoebe?

Phoebe le sonríe por la broma mientras saca su celular.

oOoOoOo–

Gerald mira su celular observando el mensaje que le había llegado.

– ¿Pasa algo? – cuestiona el hombre rubio a su lado.

– Phoebe… necesita que vaya a ayudarla con la mudanza de una amiga – dice tratando de ocultar el nombre de la misma.

Arnold voltea nuevamente al ver el juego de béisbol que se desarrollaba en el campo Gerald.

– ¿Entonces te vas?

– Err, si viejo, me dices luego en que acabo el partido.

– Si, no te preocupes… – dice el rubio sin apartar la mirada del juego.

Gerald se levanta y comienza a bajar de las gradas.

– ¿Gerald?

– Dime.

– Saluda a Helga de mi parte, por favor – dice volteando a verlo con la mirada triste.

Gerald hace una mueca y luego asiente, alejándose apesadumbrado de aquel hombre que es su mejor amigo.

Arnold lo mira irse, tal vez si otras fueran las circunstancias, correría a ver a esa mujer que aún es el amor de su vida, y trataría de volverla a conquistar, pero no puede, ahora tiene otras responsabilidades.

oOoOoOo–

Gerald ríe amenamente con las ocurrencias de la pequeña Celeste, ella por primera vez en mucho tiempo siente algo de alegría. Helga, Phoebe y Lila los miran de lejos.

– Cielos, hacia tiempo que ella no reía de esa forma – dice asombrada la rubia..

– Pobrecita, ha sido un duro año para ella – dice Lila mirando con afecto a la niña.

– Espero que el cambio le siente bien, si bien la casa me trae malos recuerdos, si lo veo por otro lado siempre fue mi refugio, ademas mis padres la tienen abandonada y sin Lyle ya no tenia nada que hacer en Pennsylvania por eso decidí regresar a Hillwood, y les agradezco que me vinieran a ayudar en esto, en serio – exclama Helga mirando a sus amigas.

– Oye Hel, para que estamos las amigas – dice Phoebe sonriente.

– Ademas sin nuestra ayuda profesional no hubieras terminado – dice Lila orgullosa de sus dotes de ama de casa.

– Ja, ¿ahora te sientes mucama o algo así?

– No, es solo que mi esposo siempre me dice que mi trabajo en casa es perfecto – responde suavemente la pelirroja.

– ¿Y a todo esto, donde esta tu marido? – pregunta la rubia intrigada.

– Ya no debe tardar, prometio venir por mi en cuanto saliera del trabajo.

– ¿Quien diría que ustedes dos terminarían juntos?

– No le veo nada de raro, Brian es un hombre muy guapo – expresa Phoebe.

– ¿Quien es guapo? – pregunta Gerald acercándose a las mujeres con Celeste en brazos.

El bonito rostro de Phoebe se cubre por un momento por una sombra triste al ver esa escena y luego responde.

– Hablamos de Brian, Helga le dice a Lila que nunca pensó que ellos terminarían casados.

– Je, yo concuerdo con Pataki.

– Malos, mi esposo es el mejor hombre del mundo.

– Nadie duda eso Lila, pero ustedes parecen mundos opuestos, de verdad, no se como te enamoraste de él.

Lila solo la mira y sonríe bajando la mirada.

– Para que les explico, nunca lo entenderían.

El timbre de la puerta se escucha y Lila corre a abrir.

– Creo que le urgía – comenta Helga bromista acercándose a la entrada junto al resto.

Phoebe solo sonríe discretamente, y Gerald mueve la cabeza negativamente.

– ¡Helga! – dice un hombre joven de cabello castaño cobrizo vestido en ropa de etiqueta, acercándose a ella con los brazos abiertos.

– Brian, ¿como estas? – dice saludándolo con un suave abrazo.

– Maravillosamente y contento de verte… ¿y tu debes ser Celeste? – pregunta sonriente mirando a través de sus anteojos a la niña que aún esta en brazos de Gerald.

– Si yo soy Celeste ¿y tú debes ser el famoso Brainy, no es cierto? – dice la niña estrechando la mano que este le había extendido.

– ¡Celeste! – replica Helga asombrada.

– Jejeje, – ríe nervioso – pensé que tu madre ya no usaba ese mote en mi, pero si ese soy yo.

– Ella lo dice de cariño… siempre que habla de ti, es como si hablara de su hermano o algo así – comenta la pequeña bajando de los brazos de su "tio".

– Si… Helga y yo somos como hermanos… – dice volteándola a ver – por eso me alegra por fin conocerte, mira que la única vez que te vi, fue cuando tenias como dos años, y de eso hace mucho.

– Si mucho, cumplo diez años el próximo martes.

– Vaya, entonces hay que hacer una gran fiesta, y podremos traer a nuestros hijos, ¿no crees Lila? – dice volteando a ver a la bella mujer que es su esposa.

– Así es, si bien Brandon y Violet son mas pequeños que tú, estoy seguro que se divertirán mucho contigo.

– Eso seria genial – dice Celeste, volteando a ver a su madre con ilusión.

– Si seria genial – repite la rubia sonriéndole a sus amigos.

Helga y Celeste dicen adiós en la puerta de su casa, mientras un par de autos se alejan, pronto se pierden por las calles tranquilas y la madre y la hija, vuelven a su soledad.

– Lava tus dientes y luego a la cama – indica Helga.

– Pero mami… – trata de replicar la niña.

– Nada… he quedado con Lila para que mañana vayamos a primera hora a la primaria para ver lo de tu inscripción.

– Ahh, esta bien, pero no se si me voy a dormir, estoy muy emocionada por el cambio y haber conocido a Lila y a Brainy, y tambien por haber jugado con tía Phoebe y tío Gerald – dice mientras sube la escalera.

Helga se queda en la cocina, recoge algunas cosas y las mete al fregadero, se queda viendo la ventana de la cocina que da hacia la calle, se asoma por ella recogiendo las cortinas, por un instante le pareció ver que había alguien en la acera del frente viendo hacia su casa. Observa bien, no hay nadie, suelta las cortinas y suspira.

– Creo que las ventanas necesitan lavarse, y también voy a cambiar las cortinas – dice antes de apagar la luz y subir las escaleras.

Al otro lado de la calle en un callejón, un hombre sostiene una botella de licor en una mano, mientras con la otra se limpia la cara, pues ha llorado. Tan pronto como ve que todas las luces de aquella casa se han apagado, comienza a alejarse, tomando de vez en vez un trago de aquella botella y tropezando con todo lo que osé ponerse en su camino.

oOoOoOo–

Celeste miraba con atención los muros de aquel lugar que parecía conocer tan bien por todo lo que su madre le había platicado sobre el. La escuela primaria 118, parecía haberse detenido en el tiempo en que su madre había estudiado ahí, y ella casi podía imaginar a esa niña rubia y ruda caminado por ese mismo pasillo por el que ahora ella caminaba de la mano de su madre.

– Vayan con cuidado – les dice Lila a sus hijos, Brandon el mayor va en cuarto de primaria, mientras que Violet apenas va en primero.

– Si mamá, adiós – dice Brandon, mientras le sonríe a Celeste.

– Adíos – contesta la chiquilla que ha congeniado muy bien con él.

Violet solo le sonríe diciendo adiós con la mano.

– ¿No crees que haya problemas con que sea casi mitad de año? – le pregunta la rubia a la pelirroja una vez sentadas en la sala de espera de la dirección.

– Vamos Helga, no es mitad de año, solo han pasado dos meses desde que entraron a la escuela, y ademas es el señor Simmons, claro que la aceptara.

– No me imagino al señor Simmons como director de la primaria nuevamente – ríe Helga.

– Lo creas o no, ahora es muy bueno, sigue siendo amable, pero también aprendió a ser duro con quien lo merece, ademas tiene la ayuda de Thadeus.

– Oh si, no sabes como me tranquiliza saber que ese fenómeno es el subdirector.

– Jaja, hablas de él como si no fuera tu amigo.

– Es mi amigo Lila… bueno lo era, pero eso no le quita lo fenómeno.

– Es verdad, pero es muy buena ayuda, te lo aseguro.

Celeste escuchaba la conversación, cuando observa a un hombre tambaleante que trae de la mano a un chiquillo de mas o menos su edad, que se acerca a ellas.

– Oh dios… es Arnold – dice Lila en voz baja.

Helga que no había reparado en él, voltea a verlo, observa su cabello revuelto, la barba crecida, y sobre todo la mirada algo perdida.

– Arnold… – dice su nombre apenas audiblemente.

El solo se queda parado ahí frente a ellas, tratando de verse menos nervioso de lo que en realidad estaba, jugando con la mano del pequeño que iba con él.

– Helga… – contesta como un suspiro.

– ¡Vaya llegaste! – exclama un hombre de cabello negro y mirada inteligente, quien a pesar de los espejuelos luce bastante agradable, gracias a su inmaculada forma de vestir –. Pero mira nada mas como vienes… – todo el tiempo, había estado dirigiendo su atención hacia el rubio cuando nota la presencia de las dos mujeres y la niña.

– Lila hola… ¿Helga, eres tú? – dice incrédulo y sonriendo al confirmarlo, cuando ella asiente con la cabeza –. ¡Que agradable sorpresa! – dice abrazándola con afecto.

– Lo mismo digo Thadeus – dice Helga sin apartar la mirada de Arnold, quien luce incomodo.

– Imagino que vienes a inscribir a esta preciosidad – dice acuclillándose para acariciar el cabello de Celeste.

– Si… así es – contesta la rubia, mirando con amor a su hija.

– Pasa al despacho por favor, el director Simmons me indico que podías pasar, pero de verdad no pensé que fueras tú – dice amablemente.

– Gracias Thadeus – dice Helga dándole una ultima mirada a Arnold, que no había movido un músculo desde que Thadeus le hablo.

– Tú espera aquí, quieres, no sé como te atreves a venir así – dice en tono de regaño el hombre de cabello oscuro.

Arnold toma asiento en donde antes estuvo Helga, y toma su cabeza con ambas manos, mientras el niño de ojos azules y cabello castaño que va con él, lo mira con tristeza.

oOoOoOo–

– Puedes llevar a Celeste a su salón, por favor – le dice sonriente el señor Simmons a Thadeus.

– Claro que si señor. Ven conmigo – le dice a la pequeña ofreciéndole su mano.

La niña le brinda una sonrisa a su madre, antes de tomar la mano de aquel hombre.

– ¡Suerte! – le dice Helga a su hija, antes de verla salir por la puerta.

En cuanto salen, los ojos azules de Celeste se topan con los verdes de Arnold que la mira con rareza.

– ¡Ten… – indica Thadeus a Arnold ofreciéndole un vaso de café caliente – esta bien cargado, así que te calmara en poco tiempo… y tu Alex, ven conmigo, el que va a hablar con el director es tu padre, y tú tienes clases… – se agacha y le dice en voz baja a Arnold – me voy a encargar de tu salón hasta el almuerzo, así que procura estabilizarte.

Arnold, los mira alejarse y toma un sorbo del café haciendo una fea mueca de desagrado después.

oOoOoO–

– Pues ya sabes Helga, si decides aceptar, el empleo es tuyo – dice contento el director, antes de notar a Arnold.

Su mirada y la de Helga se cruzan por un instante, ella solo atina a despedirse de el director y después de eso vuelve a mirarlo y hace el ademan de saludarlo pero Arnold desvía la mirada, así que ella solo decide alejarse en compañía de Lila, quien solo voltea a ver con compasión al rubio.

– Ya puedes pasar Arnold… tenemos mucho de que hablar – dice el señor Simmons en un tono extraño.

Arnold que se ha terminado el café, bota hacia el contenedor de basura mas cercano el vaso de papel, siguiendo a ese hombre que fue su mentor.

oOoOoOo–

– ¡Muy bien niños, yo me hare cargo de esta clase, mientras regresa su profesor! – dice Thadeus, mirando a los pequeños alumnos –. Tambien voy a presentarles a su nueva compañera, Celeste James, por favor sean amables con ella. Ve a sentarte… mhh – el recorre todas las bancas con la mirada, al parecer el unico lugar disponible es precisamente junto a el hijo de Arnold – bien, puedes sentarte junto a Alex por favor.

La niña mira al chico que luce bastante descuidado y se ve molesto, como si le fastidiara que ella se estuviera acercando.

– Hola – le dice ella amablemente, recibiendo solo un bufido por parte del niño, quien simplemente se voltea hacia la pared.

Thadeus, no ha perdido ni un detalle de la escena, trayéndole ciertos recuerdos de su niñez.

– Bien niños, comencemos con algo de historia por favor, saquen sus libros, ¿en que lección se quedaron?

– Estamos estudiando la segunda guerra mundial, profesor Gammeltorphe – contesta una niña de tez morena, ojos miel y cabello castaño, que esta sentada justo al otro lado de Celeste.

– Gracias Emily, muy bien niños, entonces abran sus libros en la pagina 29.

– No te preocupes, puedes leer conmigo – dice Emily a Celeste al verla un poco apenada por no tener libro.

– Gra… gracias – dice la rubia sonriéndole a su nueva amiga, mientras nota que Alex, ni siquiera ha intentado sacar su libro.

oOoOoOo–

– ¿Es así como quieres recuperar tu vida Arnold?

– Hace mucho que perdí esa esperanza Robert…

– Arnold… ¿Por que recaíste, tenias semanas sin beber? – pregunta agobiado el director Simmons mirando a su otrora alumno.

Arnold solo baja mas la mirada y con sus manos hace un solo puño, tratando de no dejar escapar un lamento.

– ¿Helga verdad? Te enteraste que volvió y no se te ocurrió otra cosa que emborracharte para recibirla.

– Ella regresa a Hillwood a hacer una nueva vida, y yo ni siquiera puedo figurar en ella – admite con dolor – ¿Viste a su hija? ¿No es verdad que es algo bellísimo? Justo como era ella a esa edad. Y pudo ser mía… mía.

– Lo que paso entre ustedes fue hace mucho tiempo Arnold, las cicatrices debieron sanar…

– Lo que yo le hice no se olvida… la lastime, y se que jamas podrá perdonarme, pero era mas fácil cuando la tenia lejos, y ahora, esta tan cerca que podría tocarla, tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.

– Arnold, necesitas tener fuerza, tienes a tu hijo y a tus alumnos que tanto te quieren…

– Cuando no estoy ebrio… – dice convencido.

– Eres un gran hombre y un excelente maestro, es solo que todo lo que has vivido estos últimos tiempos te ha lastimado y no encontraste otro medio para evadirte, puede que Helga sea una buena motivación para ti, ¿no te gustaría reconquistarla?

– Ella no podría volver a amarme, no después de lo que pasó, y menos ahora que soy un vicioso.

El director solo lo mira con pena, y toma asiento en su silla.

– Inténtalo Arnold, sé que a pesar del tiempo ella aún te quiere, lo note en la manera en que te miro hace un momento, sé igual que puedes curarte esta enfermedad, ademas tendrás que lidiar con esto, Celeste es tu alumna ahora, así que veras muy seguido a Helga, ademas puede que ella acepte ser la psicóloga de la escuela.

Los ojos de Arnold se llenan de brillo al escuchar esas palabras.

– ¿Ella?

– Bueno, si bien quiere poner su propio consultorio, me ha dicho que lo pensará.

Arnold sonreía, si bien su cabeza aún parecía dar vueltas, esta vez estaba seguro de que no era el alcohol que había ingerido durante la noche, si no la esperanza de recuperar al amor de su vida.

– Espero que a partir de ahora tu vida comience a girar de nuevo Arnold.

– Si Robert… si, girara, por que tengo un motivo, tengo que salir de este hoyo en el que yo mismo me metí… por mi, por mi hijo y por ese amor que creía perdido.

– Me alegra oír eso, se que Helga ha sufrido mucho también, pero estoy seguro que encontraran su justo equilibrio.

– Eso espero Robert, – Arnold suspira sintiéndose renovado – me siento mejor ahora… creo que solo esperare la hora del almuerzo para entrar a dar clases.

– Quédate aquí, voy a dar una ronda por la escuela – le dice el maduro hombre dándole una palmada en el hombro.

– Gracias Robert – dice Arnold cerrando los ojos en cuanto el director sale por la puerta.

Por un momento se da la oportunidad de soñar, imaginado a Helga sonriéndole como lo hacia cuando eran novios, con la bella apariencia que tiene la rubia ahora, casi no podía creer lo hermosa que era, su rubio cabello ahora era mas largo de lo que recordaba, sus ojos lucían mas azules y su piel, podía jurar que esa piel era terciopelo puro por tan solo verla, recordando cuando aún la podía tocar. Escucha la campana del receso, desearía no levantarse de aquel lugar y seguir soñando, pero llego la hora de intentar que su vida empiece a moverse, sale de la dirección y entra a uno de los servicios, lava su cara, aclara su mente, y sale de nuevo al pasillo, dirigiéndose a su aula.

Continuara…

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Dudas, preguntas, sugerencias, favor de dejarlas con mi secretaria… hum, bueno mejor me las dejan como reviews porque creo que mi secre renuncio por falta de pago. XD

Espero que les guste esta historia, y sigo trabajando en las demás, perdónenme por hacer una nueva, pero realmente quería escribirla, aunque la temática es bastante adulta y puede que los personajes luzcan un tanto diferentes a como eran cuando niños, poco a poco irán entendiendo porque es así, y recuerden me alimento de reviews, así que espero muchos. ^^

Sayonara.

LoveLove ArnoldxHelga.

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(¸.•´ (¸.•`Rei Hikaru Chiba`•.¸) `•.¸)