"TORMENTAS"

"Bienvenido al espectáculo, para ver tu vida.

Nunca sabes qué camino tomar, eso podría no ser bueno. Así que es mejor que seas fuerte.

Qué tipo de circo es este? Qué tipo de tontos somos?

Cuándo cae el último telón? Qué puedo hacer para liberarme?

Bienvenido al mundo real. Es mejor que seas fuerte.

Muchos juegos tenemos que jugar, ellos siempre cambian las reglas, tú y yo solo tratamos de seguir adelante.

Qué puedo hacer? Conseguir ser fuerte".(5)

Cuando todo amanece tranquilo, con un cielo despejado y un sol brillante, pensamos que el resto del día permanecerá así…sin embargo puede ser que la luz del sol se apague y que el cielo se torne grisáceo además de que unas pequeñas gotas de agua caigan; Todo esto nos hace pensar que obviamente lloverá.

Pero no siempre el agua cae en forma de una suave lluvia que refresca…Algunas veces, sin previo aviso cae una terrible tormenta que nos empapa hasta los huesos, en ocasiones inundando nuestros hogares e incluso arrastrando consigo lo que encuentra a su paso. En la vida sucede algo parecido cuando una tormenta de acontecimientos se desencadena y nos arrastra sin poder evitarlo...

A la mañana siguiente unos fuertes golpes en la puerta le despertaron, no había logrado dormir hasta casi poco antes del amanecer, así que no tenía deseos de levantarse aún, pero quien quiera que estaba llamando a su habitación tenía verdadera urgencia de verle.

Con desgano se colocó su bata y grande fue su sorpresa al abrir la puerta y encontrarse a una mujer bañada en llanto con un rostro lleno de angustia y desesperación.

-Desapareció! Desapareció! Y ni siquiera puedo imaginar donde está!

-Quién? Qué pasa?

-Se lo llevaron!...Se lo llevaron!

-Qué cosa? Qué se llevaron? Quién?

-Se llevaron a Terry! Se llevaron a Terry de mi lado!

Entonces comprendió el motivo por el que Eleanor lloraba desesperadamente. Tuvo la sensación de que su corazón se detendría en cualquier momento, trató de sujetarla con manos firmes y la dirigió hacia una silla, intentando calmarla al menos para que pudiera decirle todo lo que había sucedido, comenzó a hablarle:

-Por favor trate de dejar de llorar un poco, necesito saber qué es lo que pasó, por favor Eleanor dígame qué pasó –Le indicó en tono pausado y serio-.

-Esta mañana alguien dejó una nota en mi casa, la echaron por debajo de mi puerta…Dicen que tienen a Terry, que quieren dinero o de lo contrario…Oh Dios!... Mi hijo…mi hijo!

-Muéstreme la nota Eleanor.

Sus ojos se abrieron como platos al leer que efectivamente la noche anterior habían secuestrado a Terry y pedían mucho dinero a cambio de su vida, de lo contrario no podrían asegurar su bienestar. También advertían a Eleanor que era mejor no avisar a la policía. Al acabar de leer la nota, Minerva sintió que todo el cuerpo se le convertía en hielo amenazando romperse y haciendo un esfuerzo como tantas otras veces lo había hecho, se mantuvo con la cabeza fría, tratando de pensar en alguna solución posible, sin embargo el riesgo de que Terry sufriera daño, no dejó de rondar en su mente ni un solo instante.

-Venderé todo lo que tengo! Debo conseguir ese dinero cuanto antes!

-Espere Eleanor…la nota no dice aún cuando quieren recibir el dinero, supongo que le darán cierto tiempo para reunirlo…y entonces deberán entregarle otra nota para saber donde y cuando debe dárselos.

-Pero…

-Por el dinero no se preocupe, yo lo pagaré. Pero antes debemos ir al departamento de Terry y averiguar lo que podamos. Aún no avisaremos a la policía –Le explicó mientras se vestía-.

Eleanor la miró con zozobra pero no se atrevió a objetar nada y se limitó a asentir en silencio. Enseguida ambas mujeres salieron rumbo al departamento donde Terry vivía, hablaron con la portera tratando de averiguar si esa noche había dormido él ahí, ante la respuesta negativa Minerva inevitablemente sintió culpa. Pidieron a la portera que abriera el departamento que él ocupaba.

-No hay nada fuera de lugar…simplemente nunca regresó aquí.

-Mi pobre hijo! Qué podemos hacer? Dónde estará?...

-Es mi culpa Eleanor, es mi culpa… -Dijo sentándose en la cama de él y cubriéndose el rostro con ambas manos-.

-Qué? Porqué dices eso Minerva?

-Ayer estuvimos platicando, hablamos de su boda y de muchas cosas…Discutimos y finalmente me alejé dejándolo solo en el parque…No supe qué hizo después, no sé a donde se dirigió…pero seguramente quienes se lo llevaron esperaron a verlo solo.

-Porque dices "quienes se lo llevaron", acaso tienes idea de quienes son?

-No…pero de algo estoy segura: Debieron ser dos o más…Terry es muy fuerte y sabe pelear bastante bien, así que una sola persona no podría habérselo llevado fácilmente.


En plena oscuridad, unos hombres abrían una vieja puerta y dejaban caer pesadamente un bulto grande en el interior del lugar; Hablando entre susurros se cercioraron que el "bulto" aún respiraba y procedieron a quitarle la "envoltura":

-Todo salió muy bien! Fue buena idea golpearlo por la espalda para que así no pusiera resistencia…habría sido difícil controlarlo teniendo en cuenta lo que sucedió la vez pasada.

-Y precisamente cobraré esa "cuenta" pendiente al momento de que despierte!

-Estás loco? Nos dieron instrucciones de tenerlo aquí unos días y claramente nos advirtieron que nada malo debería pasarle!

-Bueno, es cierto que no podemos dejar que algo malo le suceda…pero, pensándolo mejor…podríamos ganar un dinero extra, no creen? –Intervino un tercero-.

-Qué tratas de decir?...

-El jefe fue explícito en sus indicaciones, además nos pagará muy bien…pero estuve investigando sobre este actorcito y al parecer se relaciona con gente bastante rica…

-Crees que sea buena idea secuestrar a alguno de sus conocidos? –Preguntó el cuarto sujeto-.

-NO! Tonto! Lo que trato de decir es que podríamos enviar otra carta pidiendo más dinero por él.

-Y crees que le interesará a alguien más pagar un rescate?

-Esa carta la enviaremos a alguien en especial…que en algún momento tuvo cierta cercanía con este actorcito…

-Cómo sabes eso?

-Le pedí a nuestro jefe algunos datos de nuestra "víctima"…nada específico, no quería que sospechara de mis intenciones…Y después yo averigüé un poco más…

Los cuatro hombres comenzaron a hablar sobre la posibilidad de una "ganancia extra" y rieron ante su "triunfo" cercano. Inmediatamente procedieron a escribir la carta que seria enviada a un lugar un tanto lejano así que el tiempo disponible era poco.


Susana no podía creer lo que acababa de escuchar, en un arranque de ira miró fijamente a Minerva acusándola:

-Mientes! Seguramente tú lo convenciste de que se fuera y me dejara! Él quiso desaparecer pocos días antes de la boda y tú le ayudaste! Y ahora vienes a contarme que lo secuestraron! Después te reunirás con él en algún otro lugar verdad?

-Susana, por favor! Cómo es posible que me culpes de algo así? Ni yo misma tengo idea del porqué sucedió! No tengo idea de dónde está! Yo misma quisiera saber dónde empezar a buscar!

Los ojos de Susana eran fríos y por primera vez mostraban todo el odio y resentimiento que era capaz de sentir.

-Si tú no te hubieses metido en nuestras vidas nada de esto habría sucedido! Seguramente se llevaron a Terry porque le vieron demasiado apegado a ti en todos estos días y pensaron que estaba vinculado a ti…de esa manera obtendrían mucho dinero!

Al ver a Eleanor tan preocupada y hecha un mar de lágrimas, Minerva había decidido ser ella quien le informara lo sucedido a Susana; Sin embargo jamás imaginó que precisamente en ese momento saldría a la luz la verdadera preocupación de Susana: La presencia de Minerva misma.

-Susana…tendrás que cancelar la boda…No sé cuando encontraremos a Terry…y tampoco sé en qué condiciones lo encontremos.

En seguida, Minerva se retiró rápidamente. Estaba furiosa al ver que la supuesta "prometida" estaba más preocupada por reclamos de celos en vez de preocuparse por su "amado" futuro esposo.

Pero la pregunta que saltaba una y otra vez en su mente era: "Celos? Porqué celos?" Suponía que no había motivos para esos reproches de Susana pero…acaso la prometida había visto algo que ni la misma Minerva había notado?

Esa noche Minerva volvió a llorar sin poder evitarlo, no sabía donde buscar a Terry y la idea de lo que podría estarle pasando en esos momentos la desesperaba cada vez más.

Los sentimientos son como una pequeña corriente de agua apenas perceptible: Un pequeño hilo de agua es capaz de introducirse gradualmente entre las piedras y termina por romperlas, de igual manera los sentimientos se meten en el alma sin siquiera notarlo hasta que llegan a inundarla por completo.


-Todo salió muy bien cierto?

-Te dije que ambos podríamos beneficiarnos!

-Terry se quedará secuestrado hasta que pase la fecha de la boda y tú serás quien lo salve pagando su rescate eh?

-Así es! La cantidad de dinero que me deberá será tan grande que la única forma de pagarme será casándose conmigo! No solo la lisiada puede negociar con pagos así.

-Pero tú no tienes ese dinero querida hermanita!

-Tonto! Aunque lo tuviera no te daría nada Neil!

Sí, eran Elisa y Neil quienes hablaban de los buenos resultados de su plan, tanto deseaban poseer lo que no les pertenecía que no les importó recurrir una vez más a los más bajos recursos para lograrlo.

-Hay un pequeño detalle hermanita…Cómo es que tú ofrecerás tu "ayuda" si se supone que nadie sabe de lo ocurrido a ese actor de cuarta!

-Bueno, nunca es mal momento para frecuentar a los viejos "amigos"…Si utilizas bien las "casualidades", puedes obtener grandes beneficios!

-Las "casualidades" verdaderas?... o las "casualidades" aparentes?

-Ambas hermanito, ambas. –Terminó diciendo orgullosa de su "sapiencia"-.

El ser humano puede enfermarse de muchas cosas, sin embargo desafortunadamente algunas enfermedades no solo desgastan y carcomen el cuerpo, sino que también desgastan y carcomen el espíritu, el alma… y entonces parece que el enfermo se transforma en algo no humano, en algo monstruoso.

Algunas personas guardan un odio injustificado hacia aquellos que parecen ser más felices que ellos mismos…La envidia puede ser el más poderoso e intoxicante veneno que el ser humano pueda tener y el odio puede ser la enfermedad más grave que cualquiera puede padecer. Bueno, Elisa y Neil estaban enfermos de eso y sin posibilidad de cura, prácticamente desahuciados.

Ese mismo día Los hermanos Leagan partieron hacia Nueva York sin perder más tiempo, dispuestos a continuar la segunda fase de su plan, pues los resultados dependían de su esmero frente a la situación.


Encontrándose solo, atado de pies y manos, tendido en el suelo, comenzaba a recobrar el conocimiento, le dolía la cabeza y la visión era borrosa aunque gradualmente pudo ver con nitidez que un par de hombres estaban al fondo, sentados, jugando cartas. Inmediatamente emitió un grito llamando la atención de aquellos que se acercaron riendo a carcajadas, burlándose de él.

-Ahora no puedes hacer mucho eh? Qué pasa? Porqué no te levantas y peleas? –Dijo aquél acercándose lentamente-.

Y dicho lo anterior ese hombre le pateó el estómago varias veces, dejándolo sin aire. Los rostros le parecían conocidos, pero no recordaba en donde los había visto. En medio del horrible dolor que sintió, se percató que el lugar en el que se encontraba era desconocido, una sucia casa vieja y abandonada. No lograba escuchar ningún ruido.

Una y otra vez trataba de averiguar la razón por la cual se encontraba en esa situación, pero al ver que en la vida no todo tiene coherencia aparentemente, se rindió ante la certeza de que solo tiempo después descubriría el porqué de su actual condición.

También trató de recordar lo sucedido antes de despertar, pero solo consiguió recordar que poco después de hablar con Minerva, ella lo había dejado solo en el parque y él continuó meditando sobre la discusión cuando inesperadamente sintió un golpe en la cabeza y ya no supo más de sí.

Sus captores habían salido de aquel lugar. Estando ya solo recordaba cada una de las palabras de Minerva, tendría razón? Qué había hecho de su vida desde el principio y hasta el momento actual? Cuál había sido su motivación para seguir con vida hasta ahora? Realmente tenía un propósito? Un deseo? Un objetivo?

-Desde que recuerdo, mi único fin pareció ser siempre molestar a mi padre por no darme la oportunidad de estar con mi madre…siempre me rebelé en contra de lo que me decía aún cuando fuera en beneficio mío…Tan importante era mostrarle mi oposición como señal de que nunca podría tener poder sobre mí!…Luego, mi razón de vivir pasó a ser el lograr estar con mi madre solamente, pero al ver que no podía ser así volví a dedicarme a pelear con mi padre pero ahora también odiando a mi madre…Luego apareció ella…Candy…ella me dio la tranquilidad que nunca tuve antes, a ella le debo el haber podido estar con Eleanor…estando con Candy sentí que no necesitaba más, pero tuvimos que separarnos…Creo que por primera vez pensé en lo que realmente quería para mi vida y mi primera decisión sobre mi destino fue precisamente ser actor, por primera vez hice algo para mí mismo abandonando aquella vida llena de comodidades que mi padre me dio…Pero después el accidente de Susana sucedió…entonces me sentí obligado a vivir para alguien más: Susana…si al menos la amara entonces no lo consideraría un sacrificio o una especie de castigo para pagar por su discapacidad…Qué será de mi si me caso con Susana? Cómo podré hacerla feliz si ni yo mismo seré feliz?...Qué es lo que realmente quiero en mi vida?

Y así, teniendo mucho tiempo para pensar, Terry continuó preguntándose a sí mismo tantas cosas que nunca antes se había cuestionado…Será que todas las personas necesitamos experimentar momentos amargos y pruebas difíciles para hacer un verdadero análisis de nuestra existencia?


En la tranquilidad del jardín de la mansión de los Andley, nuevamente Albert contemplaba los rosales como cada mañana lo hacía. La mucama presurosa se acercó y lo sacó súbitamente de sus meditaciones con un tono de inquietud:

-Señor William, una persona ha venido y me dijo que le entregara este sobre.

-No tiene remitente, de quién podrá ser?...

Albert leyó la breve nota y su rostro palideció, su boca entreabierta solo pudo pronunciar un nombre: "Candy". Inmediatamente salió corriendo de su mansión, tenía prisa por llegar al hospital. No sabía qué más hacer, pero de lo que estaba seguro es que debía ver a Candy lo antes posible.

-Candy tenemos que hablar.

-Albert! Hola! Sabes que estoy en mi horario de trabajo y falta mucho tiempo para mi descanso!

-Candy, es importante.

Candy vio la mirada y el rostro serio de Albert así que enseguida pidió un permiso. Estando a solas en una habitación del hospital, Albert le mostró la nota a Candy; Ella al leer el mensaje quedó pasmada e inmóvil, la hoja cayó al suelo, sus ojos no podían creer lo que leyeron. Miró a Albert buscando una respuesta, él solo se limitó a sostenerla de los brazos pues parecía que en cualquier momento se desvanecería o saldría corriendo hacia cualquier parte.

-No puede ser! Es mentira! Terry no puede estar…Porqué Albert? Quién envió esto?

-No lo sé. Vine en cuanto terminé de leer la nota. Lo que dice es muy claro: Tienen a Terry en alguna parte y a menos que paguemos su rescate…

-No! No lo digas Albert! Si algo le pasa a Terry, yo… -Las lágrimas le impidieron continuar-.

-Trata de calmarte, debemos pensar qué hacer. Primero debemos ir a Nueva York y buscarlo…tal vez todo esto sea mentira…Sabes en qué compañía trabaja cierto? Vayamos primero allá.

Candy sintió que el corazón se le congelaba de golpe, quería tener alas y llegar en un instante a Nueva York, no sabía qué encontraría en ese lugar. Si todo resultaba ser una horrible mentira…si todo resultaba ser una horrible verdad…

En ocasiones las circunstancias del destino nos golpean sin avisar, llegamos al punto de sentir que en cualquier momento perderemos la razón, que caemos en un abismo profundo y que nuestra caída parece no tener fin. En esos momentos nos sentimos más solos que nunca y es por eso que entonces deseamos que alguien nos acompañe, que nos ayude a mantenernos a flote, que detenga nuestra caída.


Habían pasado ya varios días, casi una semana, Eleanor se encontraba devastada pues aún no recibía noticias de aquellos que tenían a su hijo. Minerva pensó justamente en ese momento y le pidió a la señora que le permitiera permanecer en su casa a fin de vigilar el mayor tiempo posible el lugar y poder descubrir al que entregara la siguiente nota sobre el rescate.

Esa mañana en la casa de la señora Eleanor se presentó una persona cuyos aires de grandeza inevitablemente despertaron la antipatía de quienes ahí se encontraban.

-Señora Eleanor, soy Elisa Leagan, he venido de vacaciones a Nueva York y pensé que sería buena idea visitar a Terry…Yo soy amiga suya desde que éramos estudiantes en el Colegio San Pablo, en Inglaterra –Dijo sacudiendo su abanico-.

Eleanor no sabía qué decir, había llorado demasiado en los últimos días y sus ojos evidenciaban unas profundas ojeras. Elisa, inmediatamente aprovechó eso:

-Señora Eleanor, le sucede algo? Luce demacrada, está usted enferma? Terry está bien?

-Mi hijo está…mi hijo ha sido…

Entonces Eleanor rompió en llanto sin poder evitarlo, Minerva que estaba en la planta alta había logrado escuchar las palabras de Elisa y enseguida bajó para interrumpir abruptamente la escena:

-Terry está enfermo y hospitalizado así que lamentablemente no podrá verlo señorita Leagan.

-Quién eres tú?

-Soy Minerva Grey, mucho gusto…señorita Leagan.

Elisa inspeccionó con desagrado evidente a la chica que estaba frente a ella, vestida como un muchacho y sin siquiera reconocer a un miembro de una familia tan "prestigiada" como lo eran los Leagan.

-Vaya! Los sirvientes se toman muchas libertades en su casa señora Eleanor!

-No soy un sirviente señorita, soy amiga de la señora Eleanor y por el momento su huésped…y en realidad quienes se toman demasiadas libertades son las visitas inesperadas! –Alzó la voz sin poder contenerse-.

-Cómo dices?

Minerva abrazó de manera protectora a la señora Eleanor y dirigiéndose a Elisa dijo:

-La señora debe descansar, ha estado demasiado preocupada por la salud de su hijo. Si desea venir nuevamente, hágalo en otro momento. Le diré a la mucama que la acompañe a la salida.

Elisa apretó los dientes con rabia, no soportaba que alguien le hiciera un desaire y las palabras de Minerva resultaban ser una humillación para ella. No se esperaba que estuviese alguien más con Eleanor y no había conseguido que le mencionara el secuestro de Terry, no podía entonces proceder con su plan en este momento. Se retiró sin decir más, pero esa misma tarde regresó e insistió en ver a Eleanor, al parecer ahora sí estaba sola y con tono empalagoso le habló:

-Señora Eleanor he regresado porque esta mañana la noté demasiado abrumada y me preocupa verla así…dígame por favor qué sucede con Terry? de qué esta enfermo? En qué hospital está?

La señora no pudo soportar tantas preguntas y llorando le dijo a Elisa lo que realmente ocurría mientras ésta última sonreía discretamente al ver que había conseguido lo que buscaba.

-Eleanor lo que ha pasado es terrible! Cuente conmigo para todo lo que necesite! Por el dinero no se preocupe, mi familia es bastante rica, yo pagaré lo que aquellos maleantes pidan!

-Se lo agradezco señorita…pero ni siquiera sabemos donde está ni cuando quieren el dinero esas personas.

-Dice que hace algunos días se lo llevaron no es así? Entonces seguramente pronto establecerán contacto con usted.

Elisa sabía muy bien lo que decía pues ella misma y su hermano Neil hablaron con los hombres al término de ese día.


Finalmente llegaron a Nueva York, la zozobra y el temor inundaban su corazón, nuevamente los recuerdos se removían, trataba de recordar solamente el motivo por el cual otra vez estaba en esa ciudad, no quería mezclar los sucesos del pasado con lo que actualmente sucedía. Era momento de encarar ciertos asuntos, no sabía lo que encontraría…pero aún así tendría que enfrentar todo.

Albert se limitó a ponerle una mano sobre el hombro y sonriendo además de mirarla fijamente a los ojos, en tono tranquilizador le dijo:

-Candy…no olvides a lo que has venido…pase lo que pase, sé fuerte. Ya alguna vez estuviste aquí…pero no pierdas la perspectiva de las cosas…ahora la situación es diferente.

-Entiendo…pero es sumamente difícil saber exactamente cómo actuar ahora…

-Deja que ella sea quien hable primero, tú solo anúnciale el motivo de tu visita y entonces veremos qué pasa.

-Me acompañarás?

-Tal vez es mejor que hables con ella a solas…seguramente tendrán algo más que decirse…Yo esperaré afuera si estás de acuerdo.

A Candy le hubiera gustado más que Albert entrara junto con ella pero comprendía perfectamente las palabras de él. Con pasos lentos procedió a entrar en aquella casa.

Inmediatamente le hicieron pasar. La casa no era muy grande pero era agradable, le condujeron a una pequeña sala y minutos después su anfitriona se presentaba.

Candy primero observó detenidamente a la mujer; Aparentemente permanecía su cuerpo intacto y su rostro seguía siendo hermoso, sus ojos evidenciaban sorpresa y sus labios temblaron al pronunciar su nombre:

-Candy! Porqué estás aquí?...es que acaso te has enterado de lo que ha pasado?

-Susana…Entonces es verdad que Terry está…

-Sí…nadie sabe donde está…A pocos días de la boda ocurrió esto…Me siento tan mal… -Dijo Susana bajando la mirada-.

Candy no sabía si permanecía en la realidad o estaba viviendo una pesadilla, se tocaba la cabeza como si eso la fuese a despertar de un horrible sueño, entonces ella interrumpió sus pensamientos:

-Cómo te enteraste Candy?...A qué has venido? –Ésta era la verdadera pregunta que quería hacerle desde el principio-.

-Mira esto…

Extendiendo su mano tomó el papel que Candy le entregaba, con impaciencia leyó el contenido y sus ojos evidenciaron una mezcla de inquietud, temor…e ira.

-Porqué te enviaron esta carta a ti? –Dijo arrugando el papel-.

-No lo sé, la recibieron en la mansión de los Andley y luego me la entregaron a mi…Dicen que si no les doy dinero…algo podría pasarle…No quise creerlo…por eso vine a averiguar si era verdad.

-Seguramente supieron que tú y él alguna vez…

Entonces el pasado volvió a hacerse presente en las mentes de las mujeres, ninguna supo qué decir por un momento, pero luego Susana se atrevió a comentar:

-El destino parece estar en contra mía siempre…En algún momento estuve a punto de perder a Terry por ti…y ahora sucede esto…Lo peor de todo es que…aún cuando no lo hubiesen secuestrado…existiría un nuevo obstáculo para nuestra felicidad… -Dijo con un tono de aflicción bastante convincente-.

-A qué te refieres Susana?

A fin de cuentas el destino parecía nuevamente otorgarle a Susana las "circunstancias" adecuadas para obtener lo que deseaba; Si bien es cierto que existen personas que gustan de utilizar a los demás para obtener beneficios propios…y también en ocasiones, las personas utilizan a otros para "pelear sus propias batallas" obteniendo la victoria sin "ensuciarse las manos".


Nuevamente dos mujeres hablaban en el recibidor, una tercera figura femenina las escuchó; Las voces de las dos mujeres le habían despertado curiosidad pues sin duda ambas le resultaban conocidas. Llena de curiosidad, lentamente descendía por las escaleras y pudo ver que una de esas mujeres era Eleanor obviamente y la otra era…

-Candy?

-Minerva! Pero qué haces tú aquí?

-Ustedes…se conocen? –Preguntó confundida-.

-Así es Eleanor…nos conocemos desde hace unos meses, nos encontramos por casualidad, no es así Enfermera Pecas?

-Sí…pero cómo es que… -Candy guardó silencio, no sabía si era el momento de preguntar algo más aparte de la desaparición de Terry-.

-Las dejaré solas un momento, debo arreglar unas cosas –Dijo Eleanor y se retiró al instante-.

Eleanor había visto la mirada de Minerva hacia Candy, tuvo la certeza de que entre ellas había cierto afecto pese a conocerse desde hace unos meses solamente, así que creyó conveniente que ambas hablaran a solas pues el tema en común para ellas en ese momento sería precisamente su hijo Terry.

-Minerva cómo es que tú estás vinculada a Eleanor Baker y a…

-Terry?...Bueno, eso te lo diré si a cambio tú me respondes la misma pregunta.

Candy aceptó y entonces Minerva comenzó a explicarle la relación de su madre con Eleanor, el encuentro que tuvo con ella y en consecuencia con su hijo y…con Susana. Cuidó no hablar sobre los episodios de su convivencia íntima con Terry pues desde el momento en que vio a Candy en esa casa, un extraño presentimiento le invadió, comprendiendo súbitamente los juegos que el destino muchas veces guarda para cada ser humano.

-El mundo es muy pequeño no?

-Sí…a fin de cuentas todos en algún momento resultan ser conocidos –dijo Candy tristemente-

-Ahora es tu turno…y esta vez te agradeceré que me digas las cosas tal cual son…sin resumir por favor.

Entonces Candy le narró la manera en que conoció a Terry, su estancia en el colegio San Pablo, la forma en que se enteró que Eleanor era la madre de él, su separación y regreso a América, el reencuentro tan breve en Chicago, la visita breve en Nueva York…

-En ese invierno conocí más de cerca a Susana y…

Minerva la vio en silencio, ahora ya no tenía duda alguna sobre su presentimiento. Pero aún así insistía en preguntarse porqué el destino tenía que ser así de azaroso? En ocasiones el destino parece ser un circo que juega y se burla de las personas como si fueran marionetas.

-La historia que me contaste…poco antes de que yo saliera de Chicago…es sobre Susana y Terry…pero porqué?...

-Minerva…la verdad es que esa vez solo te resumí las cosas, lo que realmente pasó fue…

Candy volvió a narrar lo sucedido en ese hospital, después de que Susana perdiera su pierna y la forma en que la misma Candy decidió alejarse de Terry para que ella fuera feliz.

Minerva escuchó en silencio la apreciación que tuvo Candy sobre Susana, motivando que ella decidiera alejarse: "Susana…hermosa de cuerpo y alma…algún día Terry apreciará realmente tu bondad" y después confirmando su decisión cuando Susana dijo esa frase especialmente: "Candy yo sé que a quien ama Terry es a ti…yo no quería interponerme entre ustedes pero cuando Terry me alzó en sus brazos, sentí que quería vivir…quiero estar viva cuando él esté a mi lado…Candy perdóname".

-Entonces a fin de cuentas todo fue por Susana…Y ahora tú también recibiste una carta de los secuestradores…Las cosas se complican eh?

Repentinamente Candy recordó algo más que la misma Susana le había dicho hace unas horas y entonces preguntó…

-Minerva…Tú y Terry son…amigos?

-Sí…pero no entiendo porqué lo preguntas en ese tono…qué pasa Candy?

-Antes de venir aquí, visité a Susana…está desesperada e inconsolable…su única preocupación es saber dónde está Terry…pero también me habló de un nuevo obstáculo en su felicidad: Una chica que últimamente había permanecido muy cerca de él.

Minerva no dijo palabra alguna, de cierta forma no le sorprendió lo que acababa de escuchar, hace un buen tiempo que notó que Susana era capaz de cualquier cosa con tal de conseguir lo que deseaba. No había hecho comentarios sobre eso porque Susana simplemente no se había metido con ella directamente…hasta el día en que la culpó de fingir un secuestro y que ahora la hacía quedar frente a Candy como una "intrusa". Con tono tranquilo finalmente decidió responder:

-Terry y yo hemos compartido mucho tiempo sobre todo en las últimas semanas, pero somos amigos solamente. Si Susana cree tener enemigos en cualquier parte seguramente es porque su conciencia no está tan tranquila…y de eso yo no tengo la culpa.

-Qué tratas de decir?...Minerva por favor, toma en cuenta que Susana tiene una pierna amputada, está sola, ya no podrá ser actriz…y ama profundamente a Terry, ella se siente amenazada al ver que otra chica está más cerca de él y…

Candy no pudo terminar de justificar a Susana porque Minerva se levantó abruptamente de la silla en que se encontraba, permaneció en silencio unos segundos y después miró fijamente a aquella rubia de ojos verdes para decirle:

-Las consecuencias de nuestros actos solamente las pagamos nosotros mismos…tarde o temprano. Si a Susana aún no le ha llegado la "factura" correspondiente, no significa que jamás se le vaya a "cobrar". Por ahora lo único que a mi me interesa es encontrar a Terry…Lo que ocurra después de eso, entre Susana y Terry…o entre tú y Terry…ya no es de mi incumbencia. No tengo porqué intervenir en nada más.

Ese fue el final de esa conversación, Candy quedó confundida recordando las palabras de Susana sobre la estrecha amistad de Minerva con Terry…pero también era evidente que la había lastimado a ella misma escuchar la posibilidad de que Terry estuviese interesado en alguien más…y luego enterarse que ese "alguien más" era nada más y nada menos que su amiga.


Minerva casi no había dormido en esos días y sobre todo en las noches permanecía completamente alerta y fuera de la casa, escondida entre la oscuridad. Pero justamente al día siguiente, en la madrugada, su espera fue recompensada: una sombra se acercaba hacia la puerta de la casa, Minerva contuvo la respiración, tenía que ser cuidadosa, acercándose en silencio, paso a paso, vio que el hombre trataba de deslizar un sobre bajo la puerta, inmediatamente ella corrió hacia él!

El hombre alcanzó a ver que pronto sería capturado, trató de escapar pero solo pudo correr unos metros porque la chica le daba alcance rápidamente y además se abalanzaba sobre él. Rodaron sobre la tierra, lo sujetaba como si sus manos fueran garras para evitar soltar la presa y que ésta lograra huir. El hombre la golpeó en el rostro tratando de deshacerse de ella, pero ella fue aún más persistente y logró colocarse encima de él pateándole y devolviéndole varios puñetazos a cambio del único que ella recibió:

-Me tocaste la cara eh? Eso te costará caro! Donde esta Terry? Donde está?

-Suéltame! Tú no tienes nada que ver! Esto no te importa!

-Si no me dices donde está voy a matarte! Juro que lo haré!

Minerva había enloquecido de furia, golpeaba al hombre que trataba de defenderse y aunque conseguía asestarle uno que otro golpe, ella le ganaba en velocidad. Recordemos que si antes pudo contra cuatro, era más fácil lidiar contra uno solo. Con todo ese alboroto y escándalo inevitablemente Eleanor despertó y junto con su mucama salieron a ver lo que sucedía, ambas paralizadas por la escena se sacudieron cuando Minerva les ordenó gritando:

-Llamen a la policía!

Para cuando la policía llegó, Minerva le sujetaba el cuello con ambas manos y evidentemente su objetivo era estrangularlo.

-Quítenme a esta mujer loca! Va a matarme! Auxilio! –Gritaba el hombre-.

-Dime donde está Terry!

Finalmente la policía logró separarlos, se enteró del secuestro del actor y de que ese hombre era uno de los maleantes. No se supo bien el motivo por el cual minutos más tarde aquel hombre confesaba donde tenían al actor: Tal vez fue la amenaza de encarcelarlo toda su vida o la amenaza de dejar que Minerva lo interrogara a solas con la libertad de usar sus propios "métodos", el caso es que al amanecer ya un grupo de policías llegaba a la casa vieja y abandonada donde Terry estaba. Los otros tres hombres esperaban el regreso de su compañero, pero a cambio recibieron a los policías que sin mucho trabajo los atraparon.

Continuará...


Hola! Este fue el cuarto capítulo de mi fic! El fragmento es de la canción:

(5)"Circus" interpretada por Lenny Kravitz.

Finalmente Terry podrá ser rescatado...pero qué consecuencias traerá todo esto? Sin darse cuenta, Minerva se ha involucrado en una historia que no le pertenece y pese a que está dispuesta a hacerse a un lado...Susana la ha utilizado para sus propios fines...Nuevamente me dieron ganas de ahorcar a Susana!

Rakelluvre! Solo fue un sustito...bueno traté de hacerlo breve para que Terry no sufriera tanto tiempo jeje...pero precisamente esto fue el chance para que Candy regresara a Nueva York. Falta ver qué harán los hermanos Leagan y Susana al respecto.

Saludos!