Esto está dedicado a PATT* (las mejores cuatro personas en el universo) y a Leslie Princess Seddie, jfar, hitsuyackie, Toaneo07 Ver2.0, Seddie Love239, JustASkateGirl, Alely, chico cj seddie, revencita, Caaro13, Always Channy Fan, Mistress of the Strange, Zero-beel, Gaby Whitlock, Alabdiel, xzetaxx, Heiren, purpleham138, Zafiro-nyan, Ana, Creddie, UnaChicaConSuerte, SeddieLove2, Mara, ImCruelAndPretty, Zoey-261, Alice McCollin23, Sakura12d, Beto33, Zey08, JennMcFanSamy, Kisa Kuhiky, Ingrid Malfoy Benson, liz, ReinaRockera-SEDDIE4EVER, sasume-uchiha, Mega-Ayu, Magi-uchiha, honey04, Alice_ly, Keniiniicol, Honami, Bety Mochis D Black, McC_Lavigne, laurall, Feiberina, ale, raitsuki141, rebelaus, Mariela, seddieLOVE9, Tocino Boliviano 94, D, death the alex, May Liz Potter de Weasley, Dark-Karumi-Mashiro, Alexisneitor890, Kiara, chicaseddie, Seddiemiobsesion, Nira Swan, caro, vale123456789, Azriel Andreatte y todos aquellos lectores más que no dejaron comentario :)

Dedicación especial a: SabrynaSeddie (¡Tu cumple! Ya paso, lo sé), KariiHoney (¡La escuela no nos deja ser creativas!), Nerdy22 (Aun espero que termines algunos fics...), Maaarxd (lectora fiel :D), Janni0210 (Gracias por mandar esto a Face).

¿Les digo una cosa? Es la historia donde más lectores he tenido =D Y estoy saltando de felicidad.

Dan Schneider es el creador de ICarly y todos sus demás personajes. Pero, si fuera yo la dueña... Bueno, digamos que verían esta historia en la T.V.


Carly se dejo caer en la cama de su cuarto, abrazo una almohada, tomo una sabana con una sola mano y se tapo hasta cubrirse por completo con ella.

Se puso a llorar. Lloro como si la vida se le hubiera acabado, porque realmente así era. Lloro porque ella y solo ella había sido la culpable de todo lo que estaba pasando: El estafador de Wence, las esculturas perdidas de Spencer, su falta de dinero, Yakima, que Sam y Freddie no estuvieran ni cerca de estar enamorados…

Golpeo su almohada con el puño.

Jamás en la vida había visto tan felices a sus amigos como cuando eran novios. Y sí, ya en una ocasión habían terminado, pero ese había sido solo un tropezón… En el mes que llevaban de novios cursis y raros que se tratan como si no se soportaran, como ella solía decirles, Sam y Freddie habían demostrado que eran el uno para el otro. Habían encontrado el punto medio, ese donde podían seguir siendo ellos mismos, pero estando consientes de lo que sentían.

Y por su culpa, nada de eso volvería a pasar.

Ya ni siquiera podía seguir intentando que se enamoraran. No. Tendría que irse a Yakima por la mañana, ya que había sido tan descuidada con su hermano que no se había fijado en que un hombre sin escrúpulos lo había estafado.

¿Había algo no hubiera arruinado?

De pronto se dio cuenta que ya no se encontraba acostada en su cama, si no sentada en una especie de silla en un cuarto oscuro. Estaba vestida con un traje bastante feo, holgado y de rayas negras y blancas, sus manos estaban esposadas y una esfera metálica estaba sujeta con una cadena a su pie.

− ¡Carly Shay!− exclamo una voz.

La chica levanto la cabeza y vio a Gibby, que estaba frente a ella, sentado en una mesa bastante alta. El muchacho llevaba una horrible peluca de color gris y una túnica negra.

−Se le acusa de haber sido demasiado egoísta y desear que sus amigos nunca se hubieran enamorado, además de provocar que su hermano fuera estafado y causar el calentamiento global− dijo Gibby severamente.

− ¡Yo no cause el calentamiento global!− exclamo Carly, desesperada.

− ¿Acaso no has usado insecticida?

−Si, bueno… ¡Pero fue una sola vez!− se defendió la chica. − ¡Y fue porque esa araña era enorme!

− ¡CULPABLE!− grito Gibby entusiasmado y a continuación, golpeo su mesa con un mazo.

− ¡Objeción, su señoría!− exclamo Sam, que había aparecido al lado de su amiga, vestida con un traje elegante y unas gafas exageradas. –Mi cliente uso el insecticida contra esa araña porque… eh… ¡Los grasitos son geniales!

Sam alzo los brazos y se soltó el cabello, que hasta el momento había estado sujeto en una coleta.

−Cierto− dijo Gibby asintiendo con la cabeza. –Prosiga.

−Gracias, su señoría− dijo Sam, recobrando la seriedad. –Y respecto a las otras acusaciones… ¡Usted no tiene ninguna prueba que afirme que mi cliente deseo que sus amigos nunca se hubieran enamorado!

− ¡Si que la tengo!− repuso Gibby y chasqueo los dedos, a continuación apareció frente a él una cubeta llena de pollo frito. − ¡Aquí tiene la prueba!

− ¿Qué?− exclamo Carly, confundida. − ¡Eso no prueba que…!

− ¡Shhh! Es una gran prueba− dijo Sam cruzándose de brazos. – ¿Me permite analizarla, su señoría?

− ¡Objeción, su señoría!− dijo otra voz apareciendo de la nada, mientras Sam tomaba el pollo frito y lo abrazaba con cariño.

Carly vio que Freddie aparecía junto a ella, con un traje similar al de Sam y el cabello peinado hacia atrás.

− ¡Carly Shay, no es culpable de nada!− dijo Freddie y se paseo por el oscuro alrededor con determinación. – ¡De nada!

− ¡Aquí mando yo!− dijo Gibby, luego se volvió hacia Sam. − ¡Deje de comerse la evidencia!

Sam soltó el pedazo de pollo que tenía en la boca y se cruzo de brazos.

− ¿No se ha puesto a pensar, su señoría− continuo Freddie. –… en que tal vez, los amigos de Carly no quisieran estar juntos?

−Ellos querían estar juntos− dijo Gibby. –Eran igual que un muñeco de nieve y una pequeña sardina.

−¡Awwww!− exclamaron Sam y Freddie conmovidos.

−¿Eh?− exclamo Carly. −¡Eso no tuvo sentido!

Pero, nadie le hizo caso.

−¡Tiene razón!− exclamo Freddie, sonriendo. −¡Éramos como nieve y sardina!

−Si…− suspiro Sam, luego se volvió hacia Carly. −¡Rayos! ¿Qué hiciste?

−Yo… eh… lo lamento− balbuceo Carly.

−¡Es culpable, su señoría!− grito Freddie, apuntándola con el dedo.

−¿Qué?

−¡Si! ¡Enciérrenla!− bramo Sam, luego miro a Freddie y sonrió. –Y tú, ven con mamá.

−Tus deseos son ordenes− dijo Freddie torciendo una sonrisa y se acerco a ella, tomándola por la cintura.

−Carly Shay, quedas condenada a quinientas naranjas de servicio comunitario en el establo de las vacas− sentencio Gibby, golpeando con su mazo la mesa.

−¿Qué?− preguntó Carly confundida.

−¡Descuida, Carly!− exclamo Spencer, apareciendo de la nada, vestido igual que su escultura del "Rey de la Basura". −¡Podrás cumplir tu sentencia en Yakima! ¡Oh, como nos divertiremos!

−¿Qué? No, no… ¡Esperen!

−¡FIESTA!− grito Gibby y al instante empezaron a caer mucho globos del techo. Sam y Freddie se pusieron a bailar muy juntos, Gibby comenzó a bailar con su mazo y Spencer hacia movimientos extraños en medio de todos.

−¡No, esperen!− gritaba Carly, agitando los brazos lo más que se lo permitían las esposas. −¡Esperen! ¡Ya basta! ¡Basta! ¡Escúchenme! ¡YA BASTA!

Se despertó solo hasta que se golpeo el hombro contra el frio suelo de su cuarto. Las sabanas de su cama se le habían enredado en los pies y la habían hecho caer.

Carly intento incorporarse dándole patadas al montón de sabanas, pero lo único que consiguió fue volver a caer.

−¡Estúpida gravedad!

Con un poco de esfuerzo, logro liberarse y levantarse.

Brillantes rayos de sol se colaban por la ventana, lo cual quería decir que ya era bastante tarde. Seguramente Spencer se llevaría una sorpresa al ver que aun no había empacado nada de su habitación. El solo pensar en que esa había sido su última noche durmiendo ahí, la hizo sentirse terrible.

Carly salió de su cuarto, desanimada y se encamino a la cocina del departamento. Saco leche del refrigerador y una caja de cereal de la alacena. Al tomar una cuchara le dio la vuelta para ver su reflejo. Aun tenía ojeras y su cabello estaba hecho un verdadero desastre.

−Genial.

Con una sensación de verdadera tristeza, se sentó en una silla y se dedico a comer su desayuno. Luego de unos segundos, reparo en algo…No había ninguna caja de cartón en la cocina.

Carly se levantó rápidamente y fue hacia la sala. Tampoco había ahí ninguna de las cajas en las que Spencer había empacado sus cosas. Todo estaba en perfecto orden… Bueno, en el orden normal de su casa.

−¡Spencer!− grito Carly. Luego se fijo en el robot de botellas que estaba tras ella y soltó un grito de emoción. −¡Spencer!

−¿Qué onda, hermanita?− dijo el chico saliendo de su cuarto. −¡Al fin despertaste! Te veías cansada y no quise… ¡Hey!

Carly había corrido hacia él, emocionada y lo había envuelto en un fuerte abrazo.

−¡No nos mudamos a Yakima! ¿Cierto? ¡Atraparon a Wence! ¿Verdad? ¡Dime que si!

−¿Yakima? ¿Wence?− Spencer se separo de ella y sonrió. –¿De que estas hablando?

−Pues, estaba comiendo cereal y…

−Le pusiste mucha azúcar, ¿verdad? Carly, sabes lo que te hace el exceso de dulce…

−¡No, no es eso!− repuso Carly y paseo la vista por el departamento. −¡Todo está aquí! ¡Todo! ¿Cómo atraparon a Davis Wence?

−¿Davis Wence?

−¡Si! Ya sabes, el vil y sucio ladrón…

−Ah, ya− Spencer rodo los ojos y se encamino a la cocina. –Anoche viste el maratón de películas antiguas, ¿verdad? Carly esas películas no…

−¿De que estas hablando?

−¿De que estas hablando tú?

Carly miro a su hermano. Spencer no parecía estar fingiendo, para nada. Todo lo contrario. Miraba a Carly con la misma confusión que ella sentía.

−Nada… Olvídalo.

Spencer se encogió de hombros y comenzó a devorar el cereal de Carly.

−Por cierto, vi ICarly ayer− comentó el chico con la boca llena. –Sé que esos chicos te sacaron de quicio hablado del Seddie y esas cosas, pero creo que no tenías porque…

−¿Qué dijiste?− preguntó Carly, que había estado fijándose en su departamento y recién empezaba a comprender las palabras de su hermano. −¿Ayer? ¿ICarly? ¿Seddie?

−Si, ya sabes… La "S" de Sam, "eddie" de…

−¡Sé lo que significa!− exclamo Carly y fue corriendo con su hermano. −¿Qué estabas diciendo?

−Hablaba de los chicos en el programa, los de las llamadas con comida− prosiguió Spencer. –Pero, no creo que deberías haber salido de esa manera. Aunque estoy de acuerdo en que necesitas tiempo para…

−¿Lo viste ayer en ICarly?− pregunto la chica, abriendo mucho los ojos. –Pero, no entiendo… Yo… Eh… ¿Ayer? ¿En ICarly?

−¿Segura que estás bien?− le pregunto Spencer, dejando el plato de cereal en la mesa de la cocina para tocarle la frente a su hermana. –Tal vez tienes fiebre…

−¡No, no tengo fiebre!− repuso la chica, apartándolo. –Es solo que esto es… No entiendo que… Se suponía que…

En ese momento tocaron a la puerta y Spencer fue a abrir, mientras Carly pasaba su vista una vez más por todo el lugar. No tenía ni la más remota idea de lo que estaba sucediendo…

−¡Queremos hablar con Carly!

−¡Hazte a un lado, Spencer!

−No se si sea lo más… ¡Auuu!

Sam había pellizcado el brazo de Spencer para que se apartara de la puerta y entro al departamento con determinación. Freddie la siguió, mirando con algo de culpa al hermano de Carly.

−¡Eso dolió!− se quejo Spencer.

−¿Y? No lo hice para que te rieras− dijo Sam encogiéndose de hombros, luego fijo su vista en Carly que miraba la escena bastante confundida. –Freddie y yo tenemos que hablar contigo.

−Yo ya me voy− dijo Spencer mirándolos con resentimiento.−Antes de que otra parte de mi cuerpo sufra agresiones.

Dicho esto, entro en su habitación. Carly entrecerró los ojos.

−Yo… no sé que… Eh…

−¡No! Tienes que dejarnos hablar− dijo Sam, interrumpiendo los balbuceos de su amiga. –Freddie y yo estuvimos hablando y… Bueno… Eh… Pensamos que… ¡Te toca, Freddie!

Sam empujo al chico hacia adelante. Freddie la miro con el seño fruncido.

−Lo que Sam quiere decir es que… Tal vez ayer no fue un buen momento para hablar− dijo el chico.−Todos estábamos tensos y molestos por lo que esos chicos dijeron en el programa…

−Y llevábamos toda la semana llegando tarde a los ensayos y… −Sam se encogió de hombros. –La culpa es de T-Bo por decidirse a vender "graseadas" justo ahora.

−No queremos que el hecho de que Sam y yo seamos novios, te…

Pero Carly no los dejo terminar, porque en el instante en el que Freddie pronuncio la palabra "novios", se puso a gritar de pura felicidad.

−¡Tu y Sam son novios! ¡Son novios! ¡Oh, por Dios! ¡Novios! ¡Que alguien me pellizque!

Sam se encogió de hombros y pellizco el brazo de su amiga.

−¡Auu!− exclamo Carly y frunció el seño, pero de inmediato se repuso y volvió a gritar. −¡De verdad son novios! ¡Los dos! ¡No estoy soñando! ¡Oh, por Dios! ¡Ahhhh!

−Bien… Esto es raro− comento Sam arqueando las cejas.

−¡No lo entiendo! Fracase en la misión− dijo Carly y comenzó a pasearse por su departamento. –Mitch lo dijo, todo se había acabado… ¡No lo logre! ¿Cómo diablos…? ¡Richard White termino en el drenaje! ¡Y limpie las orejas de Gibby! ¡Le mentí al director Franklin! Yo… Eh… ¡No lo entiendo!

−¿Le pusiste mucha azúcar a tu cereal, verdad?− dijo Sam rodando los ojos.

−¿Por qué todos piensan que me da loquera por el azúcar?− preguntó Carly, indignada.

−¿Las orejas de Gibby?− dijo Freddie arrugando la nariz.

−¡Freddie, rápido! ¡Dime que piensas de Sam!− exclamo Carly, acercándose a él.

−¿Eh?

−¡Es asunto de vida o muerte, Fredward!− chilló Carly y lo zarandeo por los hombros.

−Yo, pues… Ah…− Freddie miro incomodo a su amiga, luego a Sam y torció una sonrisa. –Es el demonio más adorable que yo haya conocido.

Carly lo soltó y grito de emoción, luego se volvió hacia Sam, que retrocedió un poco ante los modos histéricos de su amiga.

−¿Y tú? ¿Qué piensas de Freddie, Sam? ¡Rápido, dime! ¡Dime! ¡Dime!

−Yo… Creo que es un verdadero tonto− dijo Sam, arqueando las cejas. Freddie puso los ojos en blanco y a Carly se le bajo el entusiasmo. –Pero, claro… Mi verdadero tonto.

−Awww− dijo Freddie sonriendo y pasándole un brazo por los hombros. −¿Quién es mi carnívora favorita?

−Pues, yo− contesto Sam sonriendo.

Carly soltó otro grito de emoción y rápidamente envolvió a sus dos amigos en un fuerte abrazo, logrando confundirlos aun más.

−Bien, ¿Qué está pasando?− pregunto Sam, apartando a su amiga.

−¡De todo!− grito Carly contentísima. −¡De todo está pasando!

−Ya, enserio− dijo Freddie. −¿Cuánta azúcar tenía tu cereal?

Para toda respuesta, Carly volvió a abrazarlos con entusiasmo.

−¡Carly, me estás asfixiando!

−Lo siento, es que… ¡Ay, no puedo creerlo! ¡Esto es…! ¡Maravilloso! ¡Maravilloso, en verdad! No entiendo como paso, pero… ¡Estoy tan feliz por ustedes!

Carly los soltó y les dirigió una mirada radiante. Sam y Freddie se miraron, confundidos.

−De acuerdo…− dijo Freddie, dirigiéndole miradas de extrañeza a su amiga. –Pensamos que aun estabas enojada.

−¿Enojada? ¿Yo? ¡Pero si nunca había estado más feliz en toda mi vida! ¿Por qué iba a estar enojada?

−Por lo de ayer− dijo Sam. –Ya sabes… Estabas algo tensa por lo que esos chicos dijeron en ICarly, las llamadas con comida. Y tú… Bueno, incluso dijiste que deseabas que nosotros no nos hubiéramos…

−¡Shhhh!− exclamo Carly y apurada, le tapo la boca a su amiga. –Ni siquiera lo digas… ¡No te atrevas a decirlo!

−Pero, si tu dijiste que…− empezó a decir Freddie, pero Carly también le tapo la boca.

−¡Dije que no lo dijeran!

Por lo que todos decían, al parecer el día anterior se había llevado a cabo el problema en el show donde todos los fanáticos habían dicho que el Seddie era lo mejor de ICarly, Carly había salido corriendo del estudio y luego les había gritado a sus amigos el catastrófico deseo.

No tenía ni idea de cómo, pero todo parecía indicar que su deseo jamás se había cumplido.

En ese momento, Sam le mordió la mano a su amiga y ella soltó un gritito, soltando a ambos.

−Bien, ¿Qué está pasando?− le pregunto Sam, arqueando las cejas. –Ayer casi nos querías asesinar y hoy…

−Sé lo que hice ayer− la interrumpió Carly, borrando su sonrisa y mirándolos con seriedad. –Sé lo que paso, lo que les dije…

−Lo que nos gritaste− la corrigió Freddie, cruzándose de brazos.

−Si, lo que les grite− continuo Carly. –Y de verdad, lo siento tanto… No tienen idea de cuanto me he arrepentido… ¡Enserio! ¡No tienen ni idea!

Sam y Freddie intercambiaron una mirada cómplice y luego fijaron la vista en su amiga.

−Sé que no debí haberles gritado así− siguió diciendo Carly. –Estuvo muy mal… ¡Pero, deben creerme cuando les digo que he pagado caro ese error! ¡Muy caro! Y que lo lamento muchísimo… En verdad.

Sus amigos volvieron a intercambiar una mirada y luego suspiraron al mismo tiempo.

−Nosotros lo sentimos− dijo Freddie.

−¿Eh?− pregunto Carly confundida.

−Si… Tenías razón en varias cosas− admitió Sam, mirando hacia otro lado. –Ya sabes, hemos estado distraídos en el show…

−Llegamos tarde a algunos ensayos…− continuo Freddie.

−Te hemos molestado con nuestros problemas…

−Hemos salido sin ti…

−Y… bueno, puede que algunas veces nos pusiéramos… Ya sabes, algo cursis en frente de ti− admitió Sam rodando los ojos.

−¿Algo?− dijo Carly, pero en vez de soltar un bufido de fastidio como haría antes, soltó una risita.

−El punto es que, sabemos que para ti es difícil esto− dijo Freddie y se señalo a él y a Sam. –Y aun mucho más cuando se trata de ICarly.

−Así que estuvimos hablando y… Bueno, creemos que lo mejor será terminar− concluyo Sam.

Carly ahogo un chillido de horror y retrocedió, completamente espantada. Se puso pálida y comenzó a negar con la cabeza. Las palabras se atoraban en su garganta y de repente sintió nauseas.

−No, no, no, no… ¡Claro que no!− exclamo, cuando por fin pudo hablar. −¡No, por supuesto que no! ¿Terminar? ¿Están dementes? ¡No pienso pasar por todo eso otra vez! ¡No! ¡No pueden terminar solo por lo que les dije! ¡No otra vez! ¡No pue…!

−¡Carly, cálmate!− exclamo Sam sorprendida. –No hablamos de terminar en serio.

−¿Qué?− pregunto Carly débilmente.

−Si− dijo Freddie arqueando las cejas. –No terminaremos… Espera, ¿otra vez?

−Olvídalo− dijo Carly y se dejo caer en el sofá. –Pero, no entiendo… ¿A que te refieres entonces con "terminar"?

−Hablamos de terminar en ICarly− explico Sam. –En el próximo show puedo decir… No sé, que no me gustan los chicos que usan calzones antibacteriales.

−Y yo puedo decir que Sam puso en el shampoo de mi madre tinta azul y que por eso decidí terminar con ella− dijo Freddie.

−La gente no va a creer eso− comentó Sam.

−¡Pero si lo hiciste!− exclamo Freddie indignado.

−Bueno, la cosa es que terminamos en vivo y en directo− siguió diciendo Sam a su amiga. –Pero decimos que aun así queremos seguir haciendo el programa juntos, seguimos siendo amigos y bla, bla, bla. Y así nos encargamos de que cualquier fan de ICarly se olvide del Seddie.

−Pero, en la escuela…

−Todos ven ICarly− dijo Freddie, interrumpiendo a Carly. –Si terminamos en el show, todos pensaran que ya no somos pareja.

Carly se alegro por un momento, pero luego algo se sacudió en su estomago con violencia y vio un inconveniente en el plan.

−Pero, ustedes dos no podrían salir a ningún lado juntos− dijo. –Si alguien los llegara a ver, sabrían que…

−Si, ya pensamos en eso− dijo Freddie, encogiéndose de hombros. –Y está mi departamento, siempre y cuando mi mamá no este ahí.

−O mi casa, siempre que mi mamá… Pensándolo bien, creo que amordazar a nuestras madres seria buena idea− comentó Sam, pensativa.

−O la salida de emergencias− dijo Freddie y torció una sonrisa. –Ya sabes, para recordar viejos tiempos…

−Pero, estarían encerrados siempre− repuso Carly, preocupada. –No saldrían para nada y… ¿Enserio renunciarían a sus citas? ¿A ir al cine o a Licuados Locos? Y en la escuela siempre están tomados de las manos, ¿Cómo…?

−No estamos diciendo que será fácil− dijo Freddie torciendo la boca. –Pero, pensamos que es lo mejor.

−Si− dijo Sam, como restándole importancia. –No es gran cosa y… Bueno, solo queremos que las cosas sean más sencillas para ti.

Carly vio como ambos le sonrieron, quitándole importancia al asunto. Como si realmente no fuera gran cosa. Como si no les importara renunciar a ser una pareja "normal" con salidas "normales". Como si no les disgustara ocultar lo que sentían por el otro. Como si realmente les agradara la idea de fingir… Todo por ella.

−Eso puede ser lo más lindo que alguien haya querido hacer por mí− dijo Carly levantándose del sofá y sonriendo. –Y están completamente dementes si piensan que voy a dejar que lo hagan.

−¿Eh?− preguntaron sus amigos, ambos confundidos.

−No sería capaz de hacer que renunciaran a todo eso− dijo Carly sin dejar de sonreír. –Bueno, tal vez antes si… Pero, ya no. Cuando me dijeron que eran novios, y yo dije que era la mejor cosa que podía pasarle a ambos… ¿Recuerdan? Lo decía enserio. De verdad… Y si ustedes están felices… Entonces, yo también.

−Pero, los chicos en el show…

−Eso no importa− dijo Carly, interrumpiendo a Sam. –Si, tal vez son algo exagerados con eso del Seddie, pero… Lo que a mi realmente me importa es que… Bueno, que ambos sigan siendo mis amigos− Carly bajo un poco la cabeza. –Ya saben… Que no seamos "Carly y Seddie"… Que seamos…

−¿Te vas a tardar mucho? Porque no he desayunado.

−¡Sam!− le dijo Freddie con los ojos en blanco. –Tú sigue, Carly.

−No quiero que se olviden de mí, ¿de acuerdo?− soltó ella, rodando los ojos. –Se que pensaran que es algo estúpido, y tal vez lo sea pero… Yo, no sé que… Si ustedes dos…

−¿Es juego?− pregunto Sam sorprendida. –Nosotros no nos olvidaríamos de ti, Carls.

−Nunca− corroboro Freddie, alzando las cejas. −¿Cómo olvidarnos de la persona hizo posible todo esto?

−¿Qué?− pregunto Carly confundida.

−Si, por tu culpa soy novia del mayor nerd en Seattle. Muchas gracias− dijo Sam y señalo con la cabeza a Freddie. Luego, se encogió de hombros y se dirigió a la cocina.

−¿Mi culpa?− dijo Carly, arqueando las cejas. −¿De que estás hablando?

−Lo que Sam quiere decir es que si no fuera por ti, ella y yo no seríamos pareja− dijo Freddie mientras torcía una sonrisa al ver como su novia sacaba una bolsa de frituras de la alacena y rápidamente comenzaba a devorarla.

−No, pero…− Carly los miró a ambos, confundida y extrañada. –Yo no… Fue gracias a ICarly que ustedes se enamoraron, ¡Mitch lo dijo!

−¿Quién es Mitch?− pregunto Sam, con la boca llena.

−Bueno, si… ICarly ayudo mucho− admitió Freddie encogiéndose de hombros.–Pero, ¿a quién se le ocurrió crear un web show e incluirnos en él?

Sam asintió mientras seguía comiendo frituras y Freddie volvió a torcer una sonrisa, mientras Carly los miraba incrédula.

−¿Dices que yo cause esto?− pregunto, con un hilo de voz y los señalo a ambos.

−Pues, claro− dijo Sam y dejo la bolsa de frituras vacía en la mesa. –Si no fuera porque te queremos demasiado, Freddie y yo ya nos habríamos matado el uno al otro.

Si hace unos momentos se sentía feliz porque todo hubiera vuelto a la normalidad, ahora estaba increíblemente contenta. ¿Ella? ¿La causante de que sus amigos hubieran terminado siendo pareja? Hace unos días tal vez se hubiera dado de topes contra la pared, maldiciéndose por dentro por que todos los problemas que le había causado el Seddie eran culpa suya, pero ahora… Bueno, casi quería saltar de orgullo y felicidad.

Carly sonrió, radiante y envolvió a sus amigos en otro abrazo.

−¿Segura que no le pusiste azúcar a tu cereal?− pregunto Sam, una vez más.

Carly se rio, los soltó y se limpio una lagrima de felicidad que se había escapado de sus ojos.

−Realmente son los mejores amigos que alguien pueda tener− les dijo, sonriendo.

−Tu también− dijo Freddie. –Y… bueno, lamentamos todo lo que paso antes…

−Ni lo digas− dijo rápidamente Carly. –Ya paso. Y no sé, tal vez algún día encontrare a alguien con quien combinar mi nombre… Cashton suena bien.

−¿Cashton?

−Si… La "C" de Carly, "shton" de Ashton Kutcher…

Ahora fueron ellos los que se rieron y envolvieron a Carly en un fuerte abrazo, que la chica recibió gustosa.

−¡Aww! ¡Qué bonito!− exclamo Spencer saliendo de su cuarto y observando a los tres amigos. −¡Cosita! Supongo que ya no corro peligro de que me pellizquen.

Ellos se separaron, riéndose mientras él se dirigía a la cocina y comenzaba a sacar cosas del refrigerador.

−¿Qué estás haciendo?

−Recolecto cosas para mi escultura de comida caducada, pienso que el atún es bueno para…

−¡Noooooo!− grito Carly, entrando apresuradamente en la cocina y cerrando la puerta del refrigerador con un fuerte golpe.

−Carly, ¿Qué…?

−¡No, no, no! ¡No hagas una escultura con comida caducada!− chilló ella.

−Pero, me dijeron que tenía…

−¡No, no te dijeron nada! ¡El hombre que te encargo esto solo quería un pato! ¡Un patito solamente! ¡Llámalo y lo comprobaras!

−Pero…

−¡No puedes hacer una escultura de comida caducada, Spencer!− exclamo Carly en tono dramático. −¡Imagina que un sucio y vil ladrón la vea, y que te convezca para que se la vendas, y también tus otras esculturas y que de repente nos quedemos en la calle por su culpa y tengamos que mudarnos a Yakima con el abuelo!

Spencer miró confundido a su hermana y luego a Sam y a Freddie que solo se encogieron de hombros sin entender de qué rayos hablaba su amiga.

−Está bien, llamare al hombre del pato…− dijo Spencer tomando su PeraPhone y caminando hacia su cuarto.

−Si, hazlo. Me lo agradecerás− dijo Carly sabiamente.

−¿Y ahora qué?− pregunto Sam cuando Spencer se hubo ido.

−Pues, ya está en el cine "El pez que se comió a mi padre II"− comentó Freddie. –Podemos ir a la primera función… Los tres juntos, claro.

Carly sonrió.

−Creo que no… Ustedes dos irán a ver como un pez enorme traga personas, pero yo…− lentamente empujo a sus amigos hasta el ascensor.−Me quedo aquí.

−Carly, dijimos que…

−Si, lo sé y cualquier otro día los acompañare con gusto. Pero ahora, solo hay una cosa que deseo hacer más que nada en el mundo.

−¿Y qué es?

−¡Dormir!− exclamo Carly y los termino de empujar por el ascensor, luego lo cerró y subió corriendo a su habitación.

−¡Vaya! Esto sí que fue raro− comentó Sam, ya en el ascensor.

−Si, pero…−Freddie miro a su novia con complicidad y sonrió. –Estamos acostumbrados a lo raro, ¿no?

−Si, cada día me acostumbro más a tu cara, por ejemplo.

−Oh, sabes que me amas.

−Tú sabes que me amas.

−No, tu sabes…

−Solo cállate.

Sonrieron y se acercaron al mismo tiempo. Y luego, sin que hubiera algo que los interrumpiera, sin que hubiera gente que los rodeara o algún deseo que afectara lo mucho que se querían, ambos se besaron largamente, demostrándose así lo mucho que se amaban… O lo mucho que se odiaban.

Con ellos era lo mismo.


Carly llegó a su cuarto y estaba a punto de tirarse en su cama cuando se dio cuenta de que Mitch estaba ahí, recostado con los brazos tras la cabeza.

−¿Te digo que? Siempre que te visito me divierto mucho.

−¡Mitch!− exclamo Carly contenta y corrió hacia él. –No entendí… ¿Cómo es que todo volvió a la normalidad? Es como…

−Como si nada hubiera pasado− completo el ángel, con una sonrisa en el rostro. –Sip.

−Pero, no cumplí la misión. No hice que Sam y Freddie se enamoraran en una semana.

−Cierto, pero aprendiste tu lección. Cuando descubriste que solo habías sido egoísta y estuviste dispuesta a aceptar como novios a tus amigos, por muy difícil que fuera… Bueno, ahí fue cuando todo volvió a la normalidad.

−¿Y porque no lo dijiste en ese momento? ¡Llore toda la noche!

−Me gusta jugar con los sentimientos de la gente− contesto Mitch con simpleza.

−¿Y porque todo eso de enamorarlos en una semana?

−Era la única manera en la que comprenderías el raro, pero tierno romance que tienen tus amigos… Además, eso lo hacía más emocionante.

Carly soltó un bufido de indignación y luego se sentó en la cama.

−¿Sabes? Pudiste empezar diciendo que se habían enamorado gracias a mí… Todo habría sido más sencillo.

−Es por eso que se cumplió tu deseo− comentó Mitch sonriendo. –Solo la persona que es culpable de formar un amor, puede ser capaz de romperlo.

−Tus frases siguen sonando a diálogos malos de una película antigua− comentó Carly con una sonrisita.

−Si, necesito clases de redacción− comentó el hombrecito, poniéndose de pie. –Bien, supongo que es todo. Tienes que cuidar lo que dices, Carly Shay, porque en cualquier momento llegare yo a cumplirlo. Bueno, ya tengo que irme. Un mocoso en Boston deseo no tener hermanos y es mi deber hacer su vida un completo caos. Espero verte pronto, Carly.

−Sinceramente, yo no− dijo ella sin dejar de sonreír.

Mitch también se rio y con un chasquido de dedos, despareció de la habitación.

Carly sintió como un enorme peso desaparecía de sus hombros, luego se levanto, se puso en medio de la habitación y grito:

−¡Deseo un auto deportivo!

Su habitación siguió tan tranquila como siempre, Carly bufo y se tiro en la cama.

−Si, claro. Ahora no cumples mis deseos…

De repente, un carrito de juguete apareció de la nada y le pego a la chica en la cabeza.

−Muy divertido− gruño Carly. –¡Con esto no puedo ir al centro comercial!

Y mientras el sueño la vencía poco a poco, Carly sonrió. Porque tal vez le ardían los ojos y el cansancio la estaba haciendo pensar cosas absurdas, pero había una cosa de la que estaba completamente segura…

Ella era la principal culpable de que sus amigos fueran novios, y por supuesto... la fan número uno del Seddie.

FIN.


T.T En fin, espero que les haya gustado tanto como a mí. Decidí subirlo hoy en honor a que porfin estrenaron IOMG en latinoamerica... ¡Fue lo mejor! Pensaba subirlo en la tarde, justo antes del capitulo pero...agghh, no quiero hablar de eso.

Y para todos los que querían golpearme con calcetas llenas de mantequilla... Ya, hice un final féliz, tranquilos. Fue mi primer fic de ICarly y, como ya dije arriba, mi historia que más lectores ha tenido.

¿Se dieron cuenta de que la primer palabra de cada capitulo fue "Carly"? Jeje. Fue intencional y en honor a la protagonista olvidada del show. ¡No la odien! Como pueden ver aquí, ella fue la culpable del Seddie así que tenemos mucho que agradecerle.

Oh, tambien mencione, casi al principio que Carly recuerda que sus amigos ya habían terminado una vez. Me refieron a ILove You obviamente. Según yo, este fic va despues de ese suceso... Cuando vuelvan (¡porque se que van a volver!) y aprendan a quererse sin dejar de ser ellos mismos.

Hum... Creo que es todo. Bueno, me despido. Espero verlos en otras historias ;) Muchas gracias por todos sus comentarios y por supuesto, por leer mis locuras.

¡Reviews plis!