LA FUNCION

-Esta es una de las razones por las que no me gusta ser quien soy -pensó Albert mientras se acomodaba la corbata, en su amplia recamara de la enorme mansión de Chicago.

Esa noche habría una función especial, a la cual los Andrew fueron invitados, hecho que le irritaba notablemente, ya que gracias a él alcalde de la ciudad, la compañía STRATFORD había sido contratada, con la representación de EL MERCADER DE VENECIA en donde obviamente el protagonista era nada más y nada menos que el flamante Terruce G. Grandchester y para su mayor decepción, después de la obra se llevaría a cabo una cena, a la cual estaba invitada el elenco.

-Como siempre… -murmuro entre dientes- Solo espero no tener que toparnos con él.

Mientras tanto en su apartamento, Candy no podía dejar de sentir frustración, al tener que asistir; miedo de poder encontrarse frente a frente con Terry; alegría, al recordar que iría con Albert y un poco de angustia, al notar que este se encontraba ligeramente retrasado.

Dando vueltas de un lado al otro, ataviada de un hermoso vestido en color perla, de seda y gasas finas; sus zapatos, ligeramente altos, su cabello acomodado en una media coleta, con un broche discreto, juego de los finos aretes y la delicada gargantilla que le adornaban, para cerrar con un maquillaje ligero. No podía dejar de pensar en algo que pudiera decirle a él enigmático actor por si lo encontraba.

-Ya es tarde y Albert no llega… -dijo mientras jugaba nerviosamente con su pañuelo- tal vez lo olvido… ¿o…? quizá tiene tanto trabajo que no podremos ir…

Estaba tratando de buscar tantas escusas, sin embargo sabía que ninguna sería verdad; ya que de haber sido así, hace horas le habría llegado alguna nota. Entonces, alguien llamo a su puerta.

-Albert… -dijo algo desilusionada.

-Si quieres me voy… -bromeo, olvidando el beso que pensaba darle en cuanto la viera.

-No! Estoy lista, vamos! -le respondió, mientras lo tomaba del brazo, con ganas de caer enferma en ese preciso momento.

-Pero no pongas esa cara… dime, qué te sucede?

-Tengo miedo Albert -y suspirando hondo, agrego-no quiero encontrarlo… es que… qué le diría? qué haría? y si me quedo de piedra? Y si por los nervios me pongo a llorar? O peor aún… a gritarle… -termino, con una sonrisa forzada y antes de entrar al auto.

-Tranquila pequeña…! -trato de calmarla y con un tono más suave agrego- yo también tengo miedo… pero aunque no quisiera ir… tenemos que hacerlo; además lo que sea que pase, pasara… y mejor es, si lo enfrentamos de una vez… no crees?

-Si… supongo… quien más va a ir con nosotros?- pregunto tratando de pensar en algún otro tema

-Archie, Tatjana, Annie, Dante, Patty que llego esta mañana y la tía Elroy… Nos van a esperar allá…

-Aún no puedo creer que Annie haya terminado con Archie por Dante… y más… que sean tan buenos amigos… Pero… también me sorprende la perseverancia de tu contador… no se da por vencido al querer conquistar a Patty…

-Cierto… ojala un día lo logre…

-Yo lo dudo… hay una muuy buena razón por la que no le hará mucho casi que digamos…

-Es cierto… aunque casi es año y medio de la muerte de Stear… aún así… creo que no debería dejar de insistir… tal vez esperar un par de meses más…- dijo mientras recordaba cómo el cuerpo del joven había quedado irreconocible…

-Albert...!-comento entre angustiada y traviesa…- tienes razón… pero no lo decía por eso… Yo lo dije porque me ha llegado a comentar de un AMIGO que tiene en Orlando…

-Jajaja en serio! Esa sí que es una sorpresa….!

-A mí también me sorprendió… pero está bien… aún es joven y me hace feliz el que ha vuelto a tener ilusión… -después al recordar a la señora Elroy, hizo reír a Albert con su preocupada pregunta- Crees que la tía abuela soporte estar entre tantas parejas?

-Jajaja… no creo… tal vez ni siquiera nos deje tomarnos de las manos… -rieron abiertamente- sin embargo, al igual que nosotros… tiene que ir… ya sabes… es una de las más importantes damas de sociedad y matriarca de la familia…

Un silencio incomodo los embargo, gracias a la misma y no expresada preocupación y tratando de buscar un nuevo tema de conversación, Albert al fin, rompió el silencio.

-Como te fue hoy?

-Pues bien… mmm…? Ya sabes, lo de siempre… pocos pacientes… jugar un poco con los niños… y ordenar la clínica… -le respondió con una hermosa sonrisa- y a ti?

-Mmm…? Igual… bien… algunos contratos que autorizar, revisar investigaciones sobre alguna empresa, juntas, reuniones… por eso llegue un poco tarde.

-Albert…?

-Si?

-Por nada del mundo vayas a dejarme sola…

-No lo hare -le dijo con una sonrisa en los labios

-Albert…?

-Si?

-Te amo… -le dijo con cierto aire de melancolia

-También te amo… -dijo mirando sus hermosos ojos y abrazándola después.

Continuaron su viaje así, con alguna charla sin sentido, llenos de miedo y angustia. Ella, con temor a una posible pelea entre ellos y él, temiendo una posible reconciliación. En algún momento llego un tierno abrazo y un cálido beso. Hasta llegar a su destino.

Una vez ahí, entre el bullicio de la gente, con fotógrafos y reporteros por todos lados y personas intentando saludarlos, Candy sintió que había pasado toda una eternidad en llegar al palco.; primero en la calle y después en el vestíbulo.

Una vez ahí, todos tomaron sus respectivos lugares. Albert en la fila del frente, al centro; La rubia a su derecha, a su izquierda su tía Elroy junto a Patty, atrás las otras dos parejas. El joven empresario, notando lo nerviosa que seguía su hermosa novia, la tomo de la mano y miró a los ojos, hecho con lo cual, ella, tomando valor olvido sus dudas.

Al llegar el intermedio, la inquieta pareja opto por permanecer ahí, al menos unos momentos, charlaron más tranquilos que en el viaje, sin embargo, eran inconscientes de la profunda mirada turquesa que por algunos segundos los observo desde detrás del telón.

Terry, durante el desarrollo de la obra, esperando que ella asistiera, llego a notar de reojo, en el tercer piso; la figura de una chica semejante a su tan querida pecosa. Fue por esta razón que al bajar el telón, decidió confirmar su sospecha.

-Es ella… -pensó- más hermosa de lo que la recuerdo… -y con cierto toque de esperanza, agregó– vino a verme… aun no me olvida…

Camino a su camerino, miles de recuerdos inundaban su mente; el primer encuentro en el Mauritania, la convivencia del colegio, su dolorosa despedida en Nueva York, la extraña visión en Rocstown… Terruce, sonreía a más no poder.

-Que suerte! -dijo con emoción- no perderé el tiempo… en cuanto termine la obra la buscare… y si ya no está aquí, la veré en la recepción -mientras su corazón latía como hace tanto tiempo no lo hacía.

Mientras tanto, con la confianza de saberse solos, la pareja de rubios aprovecho el momento para dar y recibir algunos besos y caricias; sin embargo, Albert, sabiendo sus responsabilidades, muy a su pesarse detuvo, para dirigirse junto con su pareja hacia la agitación de el vestíbulo, donde al igual que a su llegada y con gran paciencia por parte de ambos jóvenes, saludaron y conversaron con todos aquellos que se les acercaban.

Al terminar la obra, Albert trataba de perder el tiempo en el palco, conversando animosamente con los demás jóvenes que los acompañaban, Candy por su puesto hacia lo mismo con las chicas; mientras la señora Elroy había dejado el lugar para estar con algunas otras personas de su sociedad.

Por parte de ellos, no había ningún problema, sabían el por qué? O más bien el por quien? Se mostraban tan recios a salir de ahí. Sin embargo, la longeva mujer comenzaba a presionarlos, por lo cual, sin más remedio, tuvieron que retirarse. Sin que, quienes los acompañaban, dejaran de notar la tensión en los rostros de aquellos rubios, pero, solo podían esperar a que no sucediera nada.

Los Andrew fueron de las ultimas familias en llegar al evento, sin embargo, eso no detuvo a la ansiosa avalancha de periodistas que sin piedad, se lanzo sobre todo, a el misterioso William A. Andrew, preguntando tanto de su vida personal. Como de los asuntos relacionados a sus empresas, a lo cual, con la poca paciencia que le restaba, prefirió ignorarlos.

En el interior, el evento se insinuaba prometedor.

–De no ser porque seguramente Grandchester ya estará por aquí… -pensó Albert

El champagne se repartía por doquier, acompañado de algunos entremeses. Y después de un extenso vistazo a la recepción noto que el hombre, origen de su nerviosismo, no estaba ahí, razón por la cual, se sintió más tranquilo y con mayor soltura, comenzó a disfrutar de aquella velada. Por su puesto esperando que a si AMIGO no se le ocurriera llegar en el peor momento.

Mientras que Terry terminaba de cambiarse, no podía dejar de pensar en todas aquellas palabras que usaría, las frases que le diría, la abrazaría? La besaría? En cuanto termino, de inmediato fue al vestíbulo del lugar, sabiendo que muy probablemente ya no estaría ahí, sin embargo del mismo modo, quiso revisar algunos de los pasillos o balcones de aquel teatro. Después de perder el tiempo de esta manera, salió, lo más rápido que podía, incluso, llegando a empujar a algunas de sus fans que le esperaban en la calle.

-Te veré ahí Candy -una vez en su carruaje, se dijo a si mismo, haciendo uso de toda la seguridad que era capaz- esta vez, seremos felices… Te veré ahí…


Espero les agrade este primer capítulo, el cual, siendo precisamente el inicio de esta historia, no quise alargar demasiado. Espero cualquier crítica sobre todo las malas… porque estoy segura de que conforme vayan leyendo los capítulos, las habrá...

Besos y abrazos a todas y gracias por leerme.

ATT. 4tardecer, alias Monserrat.