CeeLes: Ufff, no se como hice pero aquí tienen finalmente otro capítulo que espero sea de su agrado. Debo decir que resulto ser un poco más pequeño de lo que esperaba y sin embargo me ha gustado, espero no se traumen demasiado por como termina el capítulo y como siempre muchas gracias a todos los que leen, feliz navidad con atraso y también les deseo un feliz año nuevo, que todos sus deseos se cumplen. También quiero desearte un feliz cumpleaños Rain, aunque como siempre sea con atraso.

Gracias a todos los que siempre me apoyan: Fate-Escarlata , Glare-N (bebe Geral xD), Bardiche T Assault , Ojiitos Claroos, inuka17 , jezaira, CrazyLikeArt, laoloa, Wyll, Stephy, Rainhard, Kuroi, SakuMarhi, Nara375, Nutella, Diadesol, Karime-chan, Guest, Kod-03 , kaillou, angelbelyar, inushu, Lupis Suigintou, Misticgwen , Egia, yamba, fran kitamura,McrStark95.

UFFFFFFFFF, cuantos nombres. Muchas gracias, me alegra que la historia siga gustándoles y para los que dejan review anónimos he pensado contestar sus dudas por aquí pero siempre lo olvido, se las debo por esta ocasión.

POR CIERTO SE ME OLVIDO PERO SUBO ESTE HERMOSO FANART HECHO POR CRAZYLIKEART Y ESPERO DISFRUTEN TANTO COMO YO, MUCHAS GRACIAS CRAZYLA POR ESTE DIBUJO. (quiten los espacios y agregen otra / despues de los dos puntos) http:

/ nanofate. us/ gallery/ general-images/ lejosjpg

Disclaimer: MAHOU SHOUJO LYRICAL NANOHA PERTENECE A SUS RESPECTIVOS AUTORES. LA LETRA Y CANCIÓN PERTENECE A SUS RESPECTIVOS AUTORES.

Fragmento de la canción Holy Images of Lies de Sum 41.


I don't believe, I think I'm falling asleep/ No me lo creo, pienso que me estoy durmiendo
Is this beginning or ending, am I stuck in a dream?/¿Esto es un principio o un final, estoy atascado en un sueño?
I don't want to know what I think I suppose/ No quiero saber lo que pienso que debería

Out of the light and into this time of demise/ Fuera de la luz y en este momento de fallecimiento

And there's a cross on the hill, the holy image lies/ Y hay una cruz en la colina, la sagrada imagen de las mentiras

I've opened my mind but this dream is still real/ He abierto mis ojos pero este sueño aún es real

You don't need to worry I'm just fine, I've just lost my mind/ No te tienes que preocupar yo estoy simplemente bien, solamente he perdido la cabeza

Tell me it's over cause I don't feel a thing at all/ Dime que ha acabado porque no siento nada en absoluto

No conscience, that's no more, senses all have disappeared / Sin conciencia, no hay más, todos los sentidos han desaparecido

Am I alright Alive tonight?/Estoy bien, ¿Vivo esta noche?

Paranoid am I too late?/¿Paranoico, llegue demasiado tarde?

Am I alright, alive tonight?/¿Estoy bien, vivo esta noche?

Crash and fall into this night with me/ Estréllate y cáete en esta luz conmigo

Look in my eyes, tell I'm alright/ Mírame a los ojos, dime que estoy bien

I don't know if I'm still alive/ No sé si aún sigo vivo

If this is goodbye/ Si esto es el adiós

Forever's just a lie/ Para siempre es una mentira

Big enough to make you wanna try/Lo suficientemente grande para hacerte querer intentarla


El behemoth aceleró la marcha, guiando a los otros ocho que corrieron tras este y bajaron sus cuernos listos para el embiste contra la puerta principal del fórum. Sus extremidades se movían de forma frenética casi perdiéndose de vista ante el humo que abandonaba sus cuerpos a cada paso. Tan rápido como pudieron reaccionar Los alumnos se colocaron sobre la puerta y activaron su magia defensiva, intentando detener el ataque. Si las criaturas lograban destruir la entrada la marea de nigromantes acabaría con ellos en mucho tiempo, dejándoles sin protección. Las criaturas se arrojaron contra la puerta con todo su cuerpo y fuerza; el impacto fue tan abrumador que a pesar de las defensas impuestas por muchos alumnos la puerta principal fue abierta, arrojando a quienes intentaban protegerla por los aires en menos de un segundo en el cual muchos de los que se encontraban adentro gritaron conmocionados.

Con las puertas de par en par, casi al punto de estar rotas Alicia se aferró a una de estas como pudo, evitando salir volando metros y metros como los otros, usando su magia logro hacer que el poder diera un golpe y la recolocara en sus sitio, mientras que con su otra mano libre invocaba su magia, intentando sin mucho éxito detener el avance hacia el fórum de los nigromantes pero la cantidad tan abrumadora logro pasar ilesa su ataque. Soltó una maldición cuando noto que no podía detener la puerta y atacar al mismo tiempo y justo entonces Miyuki llegó a su altura, deteniendo y volviendo polvo a todo enemigo que se aproximaba hacia ellas, tan rápido que incluso la afilada vista de un Deumonium se quedaba corta para alcanzarla.

-¡Cierren las puertas!-gritó Alicia.

-¡No los dejen avanzar más!-secundó Miyuki a su voz.

Los Deumonium corrieron a ayudar, seguidos muy de cerca por los Elementum quienes comenzaron a cerrar rápidamente la enorme puerta. Alguien grito y Alicia giro su vista al exterior para notar con molestia que los behemoth comenzaban a retroceder para volver a dar otro ataque. Si no se movían pronto no podrían detenerlos y seguramente el fórum caería entre los nigromantes y la falta de auxilio. Sus ojos buscaron con rapidez a sus aliados, mientras que intentaba mantener la puerta en su lugar con esfuerzo a pesar de que ya era asistida.

-¡Micaiah!-gritó- Cierren las puertas, los detendré.

La pelinegra, desde el otro lado de la puerta donde empujaba, negó con la cabeza.

-Si cerramos no podrás entrar y son demasiados nigromantes-exclamó casi con miedo.

-¡Van a tirar la puerta!- grito alguien.

Antes de que Alicia-con frustración y enojo- le gritara que era necesario, una silueta salió corriendo y traspasó la seguridad de las puertas, sin miedo y esquivando a los nigromantes que se amontonaban en la puerta. Tribeca se dejó caer de espaldas para girar sobre el suelo y esquivar los ataques dirigidos hacia ella, antes de saltar y retomar la carrera, invocando toda la magia que podía en sus dos manos. Desde el fórum Ellis McGaren le gritó que se detuviera, llamando la atención de Victoria quien entretenida no había notado la acción suicida de la Deumonium. Desde el otro lado del fórum la Elementum grito para que se detuviera. Miyuki maldijo cuando su compañera continuó corriendo en el exterior, sin importarle la cantidad de enemigos que rebasaban por mucho su capacidad de defenderse.

-¡Actívate Red Hawk!- gritó Tribeca.

Condition all green. Get set.

Un círculo se formó bajo sus pies, girando rápidamente mientras que su corazón era activado con la luz plateada envolviéndole y la armadura con la que había derrotado a Victoria cubría sus brazos, piernas y torso. Las cadenas cubrieron sus muñecas y pecho, sin afectar su velocidad y después giraron rápidamente preparando el ataque contra los behemoth que se disponía a embestir.

-¡No, espera!

Tribeca no escucho el llamado apurado de Victoria y tomo posición de ataque, ignorando a la marea de nigromantes que se arrojaban contra ella. La rubia solo pudo observarle mientras las puertas le cerraban el paso. Corrió tan aprisa como le era posible con el pánico invadiendo su mente; no creía posible que Tribeca hiciera algo tan arriesgado como eso; no cuando podía perder la vida tan rápido como le había perdido de vista.

-¡Amaterasu!- grito Victoria.

Las vibraciones y el movimiento de las cadenas prepararon el ataque más poderoso de Tribeca. Los behemoth atacaron contra ella. Por encima, los nigromantes se acercaron más, escondiéndola de los ojos verde cobrizo que intentaban no perderla de vista. Los behemoth atacaron guiados por el líder, apuntándole con sus cuernos y la magia de la Deumonium se activó a tiempo. El enorme poder salió hacia ellos, destruyéndoles en varios segundos en los que la respiración de Tribeca y Victoria se acompasaron entre tanto solo una puerta continuó abierta por las personas que buscaban brindar ayuda a su compañera Deumonium. Los ojos verde cobrizo se dilataron cuando noto que luego del primer ataque no ocurrió nada más y sintió el nudo en el estómago apretando con fuerza y subiendo a su pecho. No sentía nada más que la desesperación envolverle. Amaterasu atravesó al enemigo y ataco, alejando sin mucho resultado a los nigromantes y dejando un momento a Tribeca a su vista, antes de que la nueva ola de enemigos le cubriera.

-¡Tribeca!- Victoria sintió la desesperación rodearle.

Justo cuando intentaba salir por la puerta las manos de Micaiah le detuvieron y entonces, un haz de luz violeta cruzo el lugar. De pronto la figura de Carim Gracia descendió sobre los nigromantes que habían salido volando gracias a su ataque y con un movimiento tomo la cintura de Tribeca, girando y desapareciendo en el aire. Victoria abrió los ojos mientras las puertas se cerraban y desesperada se soltó de los brazos de Micaiah para girarse, buscando a la Deumonium mientras que su corazón parecía contraerse de miedo. Carim y Tribeca aparecieron a menos de dos metros y la rubia la dejo caer en el suelo soltando un suspiro de alivio, con la respiración agitada por el susto. Casi no lo conseguía a tiempo.

-¡Eso fue suicidio Tribeca!- exclamo enfadada Els, llegando a su lado.

La Deumonium miro a su compañera y acomodo sus lentes mientras negaba con la cabeza. Carim había tenido tiempo de dejarlas en el fórum antes de teletrasportarse fuera para salvar a Tribeca por los pelos, quien en realidad no se encontraba tan afectada como creían los demás que debería y de hecho parecía más divertida que asustada.

-Ahhh, no creí que ocupara tanta magia destruir a las criaturas en un solo ataque- comentó Tribeca.

-Obviamente lo es- exclamo Carim con el ceño fruncido- Eres tan impulsiva como Vita.

-No olvidemos que es su entrenadora- le recordó Schach.

Victoria bajo la mirada, con el fleco cubriendo sus ojos y avanzo lentamente hasta Tribeca que se colocaba de pie soltando una pequeña risa. Mientras se sacudía sus ropas y desactivaba su corazón para descansar la Elementum llego a ella y sin decir palabra elevó su mano a la altura de su rostro y le cacheteo, tan fuerte que la cabeza de la Deumonium se ladeo y su mejilla enrojeció, obligándola a colocar su mano para cubrirla.

-¡¿Qué diablos te pasa Victoria?!-exclamó molesta.

La nombrada no contesto solo le dio la espalda y regreso con su grupo lentamente, ignorándola. Amaterasu a su lado rió ante la preocupación de su compañera. De pronto una pequeña sonrisa se asomó en los labios de Tribeca mientras que Carim y Schach se miraban entre si sabiendo lo que ocurría.

Capítulo 16. Pérdida.

Chrono Harlaown podría decirse, era un soñador y no un guerrero, razón por la cual sus conocidos íntimos no lo calificarían como un líder por lo menos no uno confiable para una guerra. No era tan fuerte como Signum, Lindy o los otros guerreros sobresalientes de su raza sin embargo poseía un enorme espíritu y el valor que a muchos les hacía falta a la hora de pelear, además de que sabía reaccionar de la mejor manera, logrando obtener victorias donde otros fracasaban, siempre sabía cómo analizar las situaciones y por sobre todo no dudada en ponerse en la línea de fuego para proteger a otros. Él era un soñador de aquellos que creían en una vida tranquila y de que los problemas podían solucionarse con entendimiento. Chrono era un hombre soñador que no cabía en el mundo donde vivía y desafortunadamente lo había descubierto a una edad muy temprana, cuando debido a sus intentos de resolver una guerra sin sangre le habían arrebatado a su padre frente a sus ojos. El mundo no tenía espacio para ese tipo de sueños, no todavía y no cuando este mismo era destruido por los sueños ambiciosos de pocos.

Pero incluso un soñador como él sabía que debía de ser un guerrero cuando su corazón gritaba por proteger a las personas. Para defender su hogar que parecía desaparecer a cada segundo que pasaba; un soñador, tal vez, en ese momento era mucho más fuerte que los demás porque en los soñadores siempre existía la fuerza suficiente para continuar luchando a pesar del dolor. Chrono lo descubrió el día que pudo proteger con sus brazos a su hermana menor Fate, cuando con sus dos manos tomo un arma y se enfrentó al peligro de morir por su madre y por ella, y cuando tuvo el coraje necesario para esconder un pasado a una niña que lo necesitaba, aunque fuera odiado. Él y su madre Lindy, unos soñadores, habían sacrificado muchas cosas al creer que había algo más para esa niña que por el destino había llegado con ellos y entre ambos lo habían decidido. Dar todo lo que tenían para darle una oportunidad a ella de vivir en ese mundo en el que un soñador podía vivir, donde ya no perdería nuevamente a alguien. Fate pronto había hecho que las cosas parecieran posibles, incluso aunque tomara un sacrificio enorme y con ello, Chrono pudo depositar sus sueños en ella como solo un hermano mayor puede hacerlo.

Ese sacrificio era la razón de que a pesar de odiar pelear ahora mismo se encontraba en el frente de batalla, luchando para evitar el paso a un enemigo mucho más poderoso que ellos, ganándoles no solo en número, sino en una tecnología sorprendente y la magia negra impidiéndoles poder huir. La esperanza que habitaba en su corazón siempre había sido mucho más fuerte que todo y eso Chrono lo sabía, por eso seguía siendo un soñador en ese mundo y por eso creía que todo cambiaría pronto.

La esfera de magia negra choco contra su lanza y Chrono entro finalmente al caótico campo de batalla, seguido muy de cerca por Fern Corrado. La Deumonium grito eufórica mientras entraba tras él, haciendo pedazos rápidamente a los behemoth que se encontraban bloqueando su paso y brinco de un lado a otro, usando su armadura y corazón para destruir a los nigromantes en su camino. Al Elementum le parecía que el entusiasmo que cargaban los Deumonium hacia destruir era algo preocupante pero traía ciertas ventajas para poder contra un enemigo tan poderoso. Con un giro Chrono pudo ponerse cerca de un Stratege que cargaba un artefacto parecido a una bazuca y rápidamente arrojo un ataque a su pecho, matándole al instante y tomo el arma intentando adivinar como se utilizaba; justo entonces Dieci utilizaba el ataque de un aparato parecido contra su madre, quien lograba esquivarlo rápidamente. El joven resolvió rápidamente que no podría usar eso, así que lo desecho contra un behemoth que intentaba atacar la protección, sacándolo de curso.

-Bien hecho Chrono-exclamó Fern.

La Deumonium soltó una carcajada mientras usaba una enorme alabarda para matar a dos nigromantes de un golpe, volviendo a correr entre el enemigo como si se tratara de un animal que se escurría entre la selva. Chrono corrió tras ella, mientras que Durandal agitaba sus alas y convocaba su magia de hielo para congelar a quienes se encontraban cerca. Detrás escucho un estruendo y su compañera y amiga Shinobu Tsukimura corría entre los enemigos montando a su enorme pantera mientras movía el agua para golpear y ahogar, casi tan rápido que no podía verse más que su reflejo, detrás de ella corría Kyouya, usando una enorme espalda de doble filo con la que mataba a cualquiera que intentara acercarse a ellos, sin importarle que ya se encontraran heridos. Con esos ataques rápidamente recuperaron terreno mientras tanto, Vita, Lindy y Largo Kiel se reunían cerca de la barrera, defendiendo mientras discutían preocupaciones más atenuantes que el enorme enemigo frente a ellos, sobre todo cuando temían de lo que estaba pasando en su alianza.

-Algo está mal- exclamó Lindy-. Los grandes concejales no han deshecho los limitadores, todavía sigo necesitando que me brinden magia mis aliados.

-No solo eso. No veo el apoyo que se suponía brindaría con sus guerreros conservadores-agregó Kiel.

-¡No hay guerreros fieles a los concejales!-rugió Vita furiosa-¡No hay ni rastro de ellos!

-¿Crees que sea un error?-pregunto Kiel.

-¡Claro que no! ¡Nos vieron la cara!-respondió Vita.

La Deumonium golpeo a un nigromante, destrozándole la garganta. Kiel arrojo un ataque, destruyendo una línea entera de criaturas y después alzó con sus manos a un nigromante que pretendía atacar a Lindy, rompiéndolo por la mitad y arrojándolo de vuelta a las filas de ataque. La Elementum miro hacia Vita con seriedad mientras que su espíritu Amahtis le susurraba al oído un mal presentimiento que hacía el suyo crecer, sobre la academia. Si sus concejales les habían abandonado tal vez todo era una mentira, pero por ahora no tenía tiempo más que para concentrarse en la batalla que tenía al frente.

-Dile a Momoko que la necesito – pidió a la Deumonium-. Ya no puedo perder más tiempo, el escudo está al límite y tengo un mal presentimiento.

Vita soltó un murmullo intangible y doblo sus piernas un segundo, con los ojos azules fijos en la ola de guerreros, buscando a su objetivo. Al divisar a lo lejos a la pareja Takamachi sonrió tomando un impulso de magia brinco hacia ellos, destrozando el suelo al despegar y casi arrojando al suelo a Lindy, quien se tambaleó un segundo antes de girarse y volver a la batalla junto con Kiel. Cuando Vita llegó junto a ellos solo tuvo que agitar su mano, y alejo de la pareja a los enemigos, llamando su atención Shiro río y bajo su lanza mientras que Momoko recuperaba el aliento. Los Takamachi eran conocidos como las lanzas gemelas Deumonium, de un color bronce y dorado y adornos casi iguales, con ataque combinados destruían al enemigo tan rápido que sorprendían. Una razón que los había mantenido juntos desde hace muchas guerras convirtiéndolos en una leyenda que pronto dio paso al prestigio y finalmente su lugar como concejales.

-Lindy te necesita Momoko y que bueno ya que al parecer necesitas un descanso- una expresión divertida cruzó su rostro-. Vámonos.

-No te burles de mi Vita- exclamó Momoko-.Tú no has tenido que matar a más de cien de estas pestes sin descanso.

-Lo que pasa es que no me he vuelto vieja como tú-respondió divertida.

-Tonterías-exclamó Shiro.

El hombre giro su lanza y atravesó a otros tres nigromantes que se hicieron polvo, sonriendo a su esposa quien agradecida le sonrió y después tomo la mano de Vita preparándose para el brinco. La Deumonium de baja estatura volvió a doblar las piernas y salto jalando a Momoko tras ella, que se aferró con fuerza a su mano y brazo, mirando como su esposo se volvía pequeño y después de quedar suspendida un segundo en el aire con un vació en el estómago para caer con velocidad y fuerza de vuelta al suelo cayendo sobre varios enemigos y quedando frente a frente con Lindy. La directora contaba con un semblante serio y preocupado en su rostro, muy diferente al que siempre portaba en su mirada lleno de tranquilidad.

-Gracias por traer a Momoko, Vita y gracias por venir Momoko- la directora poso su mano sobre el hombro de su amiga-. Tienes que quitarme los limitadores.

Momoko se sorprendió tanto que alzo las cejas y abrió la boca quedándose sin palabras y mientras tanto, Vita y Kiel les cubrían las espaldas para que el enemigo no se acercara mucho más, aunque las batallas siempre se volvían tan caóticas que no podían predecir exactamente si estarían realmente a salvo, mucho menos con Jail como enemigo.

-Siempre dijiste que era en contra de las reglas-dijo algo contrariada Momoko.

-Al parecer los concejales nos han dado la espalda amiga, así que ya no puedo apegarme a las reglas. Después de mi ve con Signum y luego los demás, necesitamos que todos estén en su mejor condición para lograrlo- Momoko asistió-. Además, al tener mi poder completo podre saber si algo ocurre en la Academia.

La Deumonium quien extendía ya sus manos hacia Lindy paro en seco y le miró con duda ante lo dicho; con sola una sola mirada de su amiga pudo entender que tenía una preocupación y tal vez un mal presentimiento ante la falta de respuesta de sus concejales, además de todo al parecer Hayate Yagami no llegaba todavía al campo de batalla por lo que aquel presentimiento se intensificaba a cada segundo. Mientras aplicaba su magia a la Elementum Momoko rezó porque sus hijas se encontraran a salvo a pesar de las pocas posibilidades y se apresuró a destruir sus limitadores mientras que Lindy les protegía de los ataques con su magia. Para que Lindy le pidiera desobedecer las reglas era claro que tal y como muchos pensaban esta batalla estaba siendo alargada buscando algo mucho mayor.

-Date prisa Momoko- pidió Lindy.

Un círculo mágico giro bajo los pies de la Deumonium rápidamente mientras que su magia atravesaba el aire hacia la directora quién giro su cabeza para poder ver a lo lejos los edificios de la academia, normales y sin ninguna perturbación, a pesar de esto no podía confiarse ya que sobre ella su agitado espíritu Amahtis jalaba el cuello de su camisa, sabiendo de antemano que algo ocurría en la academia.

-¡Vita!

Lindy no pudo evitar gritar cuando la pequeña profesora fue arrojada por un behemoth para que segundos después una explosión destruyera todo y el humo y el fuego les cubrieran. Aquella explosión hizo incluso que ella y Momoko cayeran al suelo sin poder sostenerse a tiempo con magia. La Deumonium continúo en la tarea, sin distraerse mientras que la directora intentaba ver algo más que humo. Kiel golpeo a un behemoth y lo regreso a las líneas de sus aliados, haciendo trizas las maquinas donde aterrizo la criatura, el Deumonium rio y corrió rápidamente a otro lado pese a su edad, tomando entre sus manos un misil de una bazuca y la arrojo de vuelta, con una exclamación de diversión. Justo después vita apareció entre el humo con la mitad del cuerpo solo en músculos y huesos y con la mandíbula fuera de lugar. Amy que peleaba justo a su izquierda mato a un nigromante y le miro soltando una exclamación haciendo una mueca de asco. Vita apretó los puños y miro con su ojo intacto hacia Jail y Quattro a la distancia.

-Muy bien, lo consiguieron- susurró-. Ahora va en serio.

-¿En serio?-preguntó Amy.

Con una asombrosa recuperación su cuerpo regenero la piel y musculo faltante, acomodando la mandíbula y restaurando el ojo perdido, mostrando un gesto de furia contenida en el rostro de la Deumonium. Amy abrió la boca asombrada y siguió con la vista a Vita antes de que se colocara de rodillas sobre el suelo y soltara maldiciones en contra de los nigromantes. Antes de que lograra brincar Kyouya llegó con la Elementum, tomándola en sus brazos y corrió rápidamente lejos de ella, esperando no quedar atrapado en la destrucción que provocaría. Vita brinco y todo alrededor se cayó al suelo y después como si se tratara de una onda de choque todo a varios metros salió volando por los aires. Lindy cubrió sus ojos con sus manos ante el viento que llego aun en la distancia.

-¡Ay maldiciones!-gritó Amy- ¿Viste eso Kyouya?

-Lo he vivido en carne propia-respondió.

La Elementum se aferró más fuerte a él algo asustada cuando el castaño se tambaleo un poco. Mientras Vita descendía entre los enemigos, agitando un enorme martillo que había invocado con su corazón la líder Stratege soltaba maldiciones y terminaba por arrojar hacia un soldado su copa de vino, sintiéndose cada vez más frustrada.

-Ce dont j'ai besoin- exclamó Quattro. (Lo que me faltaba)

-Así que esa es la Deumonium tercer Arcano- habló Jail con alegría-. Es interesante.

-Sí y matará a todo nuestro ejército ¡que interesante!-expresó irónica la mujer.

-Tranquila querida, los concejales nos aseguraron que sus guerreros tendrán limitadores todo el tiempo. Ni siquiera un arcano puede solo contra un campo anti-magia.

-¡Los soldados que acaba de aplastar opinan diferente!-gritó Quattro.

-Son una distracción, contrólate- habló Jail-. Uno.

El nigromante a diferencia de ella se encontraba demasiado sereno e incluso divertido por lo que ocurría. Su mirada se encontraba posada en Vita que destruía rápidamente cantidades impresionantes de Strateges y nigromantes sin ninguna ayuda, superando por mucho a Signum en ese ámbito más no en habilidad. Uno llegó rápidamente al lado de Jail dedicándole una reverencia mientras ignoraba a la líder Stratege que seguía maldiciendo.

-Mi hermana está en camino Jail.

-Bien hecho- le felicito-. Ahora encárgate de distraer a Signum Yagami.

-¿Quién se encargará de Vita?- preguntó molesta Quattro.

Jail sonrió.

-Ella es mía por hoy querida.


El grito de dolor que soltó Arisa hizo que un escalofrío recorriera la espalda de Nanoha, quien intentaba mantenerla quieta mientras que un sanador curaba sus heridas tan rápido como le era posible. La pelirroja mantenía una mano de su mejor amiga con una suya, pidiéndole que tuviera fuerzas para aguantar un poco más en lo que terminaba el procedimiento entre tanto la rubia de dedicaba a hablar cuando no gritaba de dolor. Carim había logrado llevarla a tiempo al fórum pero no habían podido evitar a tiempo que el dolor producido por la magia negra se detuviera rápido y mucho menos luego del tiempo que llevaba sin ser atendida. Nanoha le había agradecido con efusividad a Carim por haberle salvado y no había podido preguntar si se había encontrado con Hayate. La respuesta, tal como lo que sabían de Fate no era nada alentador. Su amiga Hayate había decidido ir por los niños un acto heroico, pero sin muchas probabilidades de éxito como bien sabían los últimos alumnos que habían llegado al fórum. Continuar en la academia era un suicidio que ninguna persona cuerda aceptaría por cuenta propia, con excepción de Hayate. Nanoha sabía de antemano que la líder Elementum arriesgaría su vida por cualquier vida, incluso por una que no valía el riesgo así que por niños era obvio que intentaría lo posible por encontrarlos.

-Todos los pasillos y pisos cambian de lugar, es un caos entrar. Hayate intenta llegar al piso cinco aunque creo que a cada minuto es una tarea más difícil; ya no tiene sentido, puedes permanecer en el mismo piso durante horas ante el laberinto que se ha creado- comentó Arisa.

-¿Encontraron a Fate?-por más que lo intento evitar, Nanoha ya no podía con la ansiedad de tener alguna pista sobre la joven rubia.

-No- respondió Arisa soltando un quejido de dolor-¿has visto a Suzuka?

Nanoha negó con la cabeza con una mueca de tristeza en su rostro. Fate, Suzuka, Hayate y el molesto de Yuuno continuaban desaparecidos. Las posibilidades de que continuaran a salvo eran tan pocas con cada minuto que se esfumaba de ese día, a cada hora que continuaba el incremento del enemigo en los terrenos de la Academia. Muchos de sus compañeros también se encontraban en las mismas condiciones y los profesores a cargo estaban demasiado ocupados intentando mantener vivos a los heridos y en ayudar a los alumnos a llegar al fórum. La profesora Mariel había decidido intentar dar la alarma o por lo menos eso había dicho uno de los alumnos que habían llegado, herido y casi delirando ante la falta de sangre.

-¡Nanoha-san!

La pelirroja miró hacia Subaru, alegre de ver que se encontraba a salvo y esta se esfumo al ver que detrás de ella se encontraba Teana con la vista baja, casi como si temiera verle de frente. Una extraña sensación oprimió en el pecho de Nanoha mucho antes de que alguna de las dos jóvenes le dijeran lo que sucedía con el presentimiento de que se trataba de Fate era correcto. Al llegar junto a ella, la joven pelimorada le abrazo con tal fuerza que casi le deja sin aire y tuvo que usar sus manos para separarla un poco de ella.

-Nanoha-san perdóname- expresó apenada Subaru, intentando no llorar-. Sabemos dónde está Fate-san.

El corazón de Nanoha dio un vuelco.

-¿Dónde? ¿Por qué no está con ustedes?- preguntó apurada.

-Tuvimos que separarnos de ella para activar la alarma-contesto Tea en lugar de su amiga, con arrepentimiento-. Estábamos con ella cuando el ataque empezó, en la entrada que conduce a los jardines y al edificio B, Fate se quedó ahí para darnos tiempo para escapar del ejército de nigromantes. Lo siento.

Aquella opresión en su pecho aumento mientras Nanoha se contenía de no gritarles y controlar el enojo que sentía. Quería recriminarles el haber abandonado a Fate pero no era lógico, habían hecho lo correcto y seguramente la Elementum les había alentado a hacerlo. Maldecía que su novia fuera alguien que se sacrificara así por el bien común pero en ese momento ya no podía hacer nada más que pensar la forma de salir del fórum sin que su hermana mayor lo notara. Las puertas de entrada se encontraban selladas y protegidas, así que el único modo era abrirlas y tratar de atravesar la marea de nigromantes al menos que llegara alguien buscando refugio en el fórum. Con rapidez se dirigió a una de las puertas y por un hueco observó el fuego y humo que abandonaba uno de los edificios con la opresión en su pecho creciendo a cada segundo. Fate estaba en peligro, si tan solo no hubiera peleado con ella estaría a salvo. Desde la distancia podía escuchar los gritos aterrados de los alumnos que huían por sus vidas mientras los nigromantes les daban caza, una y otra vez, veloces y expertos. Su cuerpo temblaba de solo pensar que la rubia pudiera estar herida y la mano de Arisa, ya de pie a su lado se colocó en su hombro dándole ánimos. Ambas tomaron una decisión salvarían a la persona que amaban aunque les costara su vida.

-Voy a ir por Fate- habló Nanoha.

Avisó, no pidió opinión permiso y la rubia asistió, con la misma convicción que su mejor amiga.

-Suzuka está allá también, así que iré contigo.

Nanoha hizo una mueca amarga y negó con la cabeza sintiendo miedo ante la idea que también Arisa pudiera estar en peligro igual que los demás.

-No, es demasiado peligroso, tienes que quedarte aquí, yo buscaré también a Suzuka.

-Iré por Suzuka, Nanoha- el ceño de Arisa se frunció-. Ahórrate el sermón porque vamos al mismo lugar. Si es demasiado peligroso para mí lo es para ti.

Ambas se miraron durante un eterno segundo, sonriendo en aceptación y después Nanoha abrazó con fuerza a Arisa, intentando que no notara el temblor que recorría su cuerpo. Algunas veces, como aquella notaban claramente porque eran las mejores amigas y por ello temía tanto por su vida. Conocía a la rubia lo suficiente para saber que intentaría cualquier cosa por encontrar a Suzuka y se arriesgaría innecesariamente pero no podía detenerla, no cuando haría lo mismo buscando a Fate.

-Es suicidio…- habló Teana tras ellas.

-Lo es- puntualizaron las dos.

La pelinaranja les miro con una ceja alzada y después se giró hacia Subaru, quien sonreía comprendiendo lo que intentaban hacer sus compañeras. Teana suspiro largamente deseando que cualquiera que fuera su plan no involucrara hacer una tontería pero no podían hacer mucho para poder evitar que hicieran una locura; sin más que decidir las cuatro se dirigieron hacia el grupo que lideraba el lugar a falta de profesores e intentaron no alertar a Carim, Miyuki o Alicia de lo que planeaban y al momento de escuchar la situación Arisa y Nanoha supieron que con suerte no tendrían que enfrentarse contra alguna para abandonar el lugar. Frente a la puerta los grupos conservadores discutían lo que sucedía y el plan de acción a tomar para evitar su caída casi sin notar las nuevas presencias a su lado continuaron su conversación e intentaban mantener a raya al enemigo a base de protecciones y deteniendo la puerta algo abollada gracias a último ataque behemoth.

-¿A qué te refieres?-preguntó Miyuki entre el griterío.

-La diferencia de los tres primeros números nigromantes es enorme. No creo que haya alguien aparte de Miyuki o Carim que pueda contra ellos en este lugar-exclamó Els.

-Entonces Alicia y Victoria son las únicas de nuestra raza que podrían hacerles frente.- Micaiah giro su rostro hacía Alicia- ¿Qué opinas de Hayate?

-Podría tener una oportunidad pero no se encuentra aquí- contestó Alicia-. Concentremos nuestros esfuerzos en llegar al lugar por donde entra el enemigo.

-Y la única manera para salvarnos es deteniendo el avance enemigo y destruyendo el campo de magia que nos mantiene encerrados-agregó Carim.

-Eso es obvio Deumonium-habló Victoria-. El problema es cómo vamos a lograrlo.

-Carim-llamó su atención Miyuki-Haz un espacio para que Alicia y yo podamos salir.

-¿Cómo?-exclamaron la mayoría de los presentes.

-Es lógico, necesitamos detener el avance y las únicas personas que son capaces de ir y lograrlo son las más poderosas, pero no podemos dejar desprotegido el fórum- habló Miyuki-. Carim es la única persona que conozco que puede proteger y mantener el fórum de pie hasta que volvamos y Alicia y yo somos las únicas que podemos cruzar la academia y destruir la entrada de los nigromantes.

-Sin muchas probabilidades de volver- finalizó Tiida.

Ni siquiera Micaiah pudo decir algo contra esa lógica a pesar de que deseaba que Alicia permaneciera a salvo junto a ella ya que sabía bien como todos a su alrededor que a pesar de ser fuertes caerían ante la cantidad abrumadora del enemigo en cualquier momento, sobre todo si los números nigromantes se unían a la batalla. Debían de intentar cualquier cosa, por mínima que fuera la oportunidad de lograrlo y aun cuando sabían que las probabilidades de salvar el fórum se reducían bastante sin dos de las mejores guerreras de nivel SS+. Micaiah abrazó a Alicia con fuerza por un momento mientras que Miyuki se despedía de sus amigas y abrazaba a Nanoha.

-Ayuda a Carim-le pidió a su hermana.

Nanoha no dijo nada, simplemente continuo mirando a su hermana, pidiéndole disculpas de esta manera por no poder realizar lo que le había pedido. Carim alzó una ceja pero guardo silencio al notar la extraña calma en la pelirroja y se dedicó a seguir la orden dicha por Miyuki. Se colocó rápidamente a dos metros de la puerta, espacio desalojado por sus compañeros y entre tanto Tribeca y Kyrie se prepararon para abrir la puerta, tras la rubia se colocó Alicia y Miyuki, esperando el ataque para salir corriendo en esa zona libre de enemigos y así poder adentrarse en la academia o por lo menos en los lugares de mayor posibilidad de encontrar la entrada. Con los testimonios de muchos ese primer lugar era la azotea. Justo entre a las puertas, una frente a otra Nanoha y Arisa se colocaron, confiando en que Subaru y Teana, a un lado de las personas que abrían las puertas les dieran el tiempo suficiente para correr. Bajo los pies de Carim un círculo mágico giro rápidamente y la magia color violeta se reunión en la palma de su mano; en cuestión de segundos las puertas fueron abiertas de par en par y los nigromantes entraron rápidamente y justo entonces el asombroso poder de la Deumonium fue liberado, volviéndolos polvo. Argos en el colgante de Carim brillo con fuerza.

Divide Zero.

El segundo poder que siguió al primero no podía ser comparado. Tal vez el doble de magia era la que con solo el impacto extinguía la vida de todos los enemigos incluyendo a las criaturas varios metros por delante. Nanoha se sorprendió del abrumador poder que contenía Carim a pesar de haberlo presenciado con anterioridad, podía compararlo con su propio ataque Starlight, sin embargo la diferencia radicaría siempre en el control tan preciso con el que contaba la rubia con su magia y poder. Cuando detuvo el ataque Miyuki corrió a gran velocidad seguida muy de cerca por Alicia, ambas cruzaron el espacio libre dejado por Carim y llegaron rápidamente a la entrada del edificio sin embargo en lugar de cruzar la Elementum brinco hacia las manos de Miyuki y esta la arrojo hacia el cielo elevándola un momento antes de que con su misma magia la Elementum levitara en el aire y comenzara a ascender. Una cadena plateada bajo hacia la Deumonium quien la tomo y dejo que la elevara tras Alicia, justo a tiempo para evitar a los nigromantes. Viendo que se encontraban a salvo Nanoha miro hacia Arisa y ambas emprendieron su carrera hacia el edificio más cercano; al pasar por las puertas casi cerradas Teana y Subaru se movieron para impedir que les cerraran el paso. Los nigromantes se arrojaron rápidamente contra ellas y Nanoha tuvo que usar un ataque para poder mantenerlos a raya, pronto las dos alcanzaron su objetivo y se perdieron por la puerta de la entrada al edificio A con varios nigromantes siguiéndoles. Tribeca maldijo e hizo a un lado a Subaru para poder cerrar una de las puertas y luego ayudada por algunos otros movieron a Teana a tiempo para poder cerrar las puertas antes de que los nigromantes lograran penetrar el fórum. Las miradas furiosas de Tiida y Ginga recibieron a sus dos hermanas quienes tiradas en el suelo contenían el aliento.

-¿Qué significa esto?-gritó furiosa Ellis.

-¿Perdón?-pronunciaron las dos menores.

-¡Vuelve Takamachi!-gritó Micaiah.

Las Elementum maldijeron juntas, sorprendiendo a más de un compañero. Solo ellas sabían el riesgo que traía consigo el hecho de que Nanoha Takamachi se expusiera a ser encontrada. Todavía no sabía el motivo del ataque por lo que había una posibilidad de que intentaran ir por ella, pero ahora era demasiado tarde para hacer algo, quedaba a manos de la pelirroja. Carim contuvo una mueca de diversión e interiormente pedía que Nanoha o Arisa encontraran a Hayate y le ayudaran a regresar a salvo a sus brazos. Antes de poder reclamar como los demás a las pobres chicas sus oídos captaron los gritos furiosos de emoción de los enemigos, anunciando hacia ellos un problema. Rápidamente se asomó por uno de los orificios de la puerta, seguida al segundo por otros Deumonium y observo la silueta de una mujer nigromante de cabellos lila y ojos dorados caminar entre los enemigos, con una sonrisa divertida en su rostro. Su presencia bien no podía decir mucho a excepción del trato de los nigromantes, sin embargo para los Elementum que se encontraban atentos su enorme cantidad de magia negra creaba una presión que a pesar de la lejanía les revolvía el estómago. La mirada casi apacible de la nigromante hacia que todo fuera bastante engañoso.

-¿Qué número será?-pregunto preocupada Ellis.

-Por su apariencia diría que Uno-expresó Carim intranquila.

-Pero por su nivel de magia tiene que ser alguien diferente- argumentó Victoria.

-Es Uno, no hay nadie más con esa descripción-respondió molesta Ellis.

-No te guíes por las apariencias- habló Micaiah-. Eso te puede hacer caer en un engaño.

-Cállate Elementum inferior- rugió Ellis.

-¡Ven y cállala Deumonium!-saltó Tiida, furioso.

-¡Cállense todos!- exclamó Carim-. Tenemos al enemigo acorralándonos y aun así se provocan, déjense de estupideces.

Los demás guardaron silencio, solo con las miradas de advertencia rodando entre algunos. Carim miró un momento más a su nuevo enemigo mientras el olor a humedad comenzaba a inundar su sentido del olfato; sus ojos azul rey se desviaron al cielo ahora gris, cubriendo la poca luz que ya era leve a causa del humo que abandonaba ambos edificios. Sabía que si Miyuki lograba destruir por lo menos el campo que los mantenía encerrados los guerreros podría ver lo que ocurría y por ahora, para mantener a los alumnos a salvo tendría que luchar.

-Dahlgrün y Lanster- exclamó- ¿Pueden crear un escudo tan fuerte para aguantar los ataques, incluso los míos?

Victoria pareció meditarlo un segundo y después miro hacia Teana, quien levanto los hombros en duda sin una respuesta clara. Sus ojos verde cobrizo miraron un segundo a Tribeca antes de contestar.

-Podemos hacerlo, pero mientras más tiempo lo hagamos nuestra magia y cuerpo comenzara a sufrir daños- contestó-. Además de que cuando la protección se rompa no podremos atacar.

-Muy bien, lo harán a mi señal. Quiero que permanezcas de este lado Dahlgrün y a Lanster del otro extremo.

-¿Quién te nombro líder?-exclamó Tiida-. No arriesgarás a mi hermana.

-Obedece Tiida-habló Micaiah enojada-. No tenemos tiempo y Alicia pidió que cooperáramos.

El Elementum guardo silencio y Carim pudo continuar, concentrada en no perder de vista a la nigromante, y siguiendo con sus oídos los movimientos de los otros enemigos, quienes comenzaban a rodearles de manera mucho más ordenada. Todo comenzaba a volverse en su contra; estaba segura de que ni siquiera peleando ella contra Uno tenía oportunidad de lograr salir viva y por ese momento se alegró que Hayate hubiera decidido seguir en la academia ya que ahora era un lugar más seguro.

-No podemos quedarnos aquí dentro- habló, llamando la atención de los otros-. Más alumnos llegarán y serán masacrados y en algún momento las puertas caerán, necesitamos movernos ahora que aún podemos.

-Si salimos estamos muertos-exclamó un alumno.

-Si nos quedamos aquí sin hacer nada moriremos igual- exclamó furiosa Tribeca.

-Es suicidio-exclamó Els.

-Entonces ya no hay nada que hacer-habló Micaiah-. No moriré como cobarde, escondiéndome cuando puedo luchar por vivir.

Los Elementum rugieron y de pronto los Deumonium se unieron a ellos, motivados y con el deseo de la batalla tomando control sobre el miedo. Los Deumonium temían a la muerte pero su deseo de poder destruir era mucho más fuerte, lo que algunos agradecían a pesar de que no fuera lo más sensato.

-Los que puedan pelear saldrán conmigo fuera del campo y el fórum para defenderlo- exclamó Carim-. Y quien sea tan cobarde para no hacerlo, yo misma lo mato.

El rugido volvió a alzarse.

-¡La prioridad es evitar que los ataques lleguen a la protección!- rugió Micaiah-. Victoria, Teana en sus manos queda la única defensa entre los heridos y el enemigo. Cuando lleguen nuevos a refugiarse deben de abrirles el paso.

Teana asistió a pesar de que las piernas le temblaban ya que no contaba con la seguridad de poder lograr algo así a pesar de contar con su espíritu mítico; su cuerpo no podría soportar tanta magia por mucho tiempo. A su lado llego Subaru, abrazándole con fuerza y hundiendo su rostro en su pecho, con la cara roja la Elementum intento soltarse, exclamándole que la estaba asfixiando y que además de que toda su cara estaba en un muy mal lugar y desde la distancia sus hermanos mayores observaban la escena mientras se preparaban para la batalla.

-Es divertido, pelear juntos- expresó Tiida-. Nunca espere dejar mi seguridad en manos de un Deumonium.

-Yo nunca confiaría en alguien como tú- respondió Ginga-. Pero confió lo suficiente en tu hermana para hacerlo.

Ambos se miraron un segundo antes de volver la vista al frente, preparados para morir y se dirigieron a las puertas donde los conservadores de ambas razas junto a los otros guerreros esperaban la señal para el ataque. Muchos de ellos se miraban entre sí, otros se tomaban las manos y algunos otras se despedían de algún amigo con renuencia a abrazarse, como si eso dijera que no volverían. Carim hasta el frente busco entre la multitud a Micaiah y le pidió con una señal que se acercara a ella, Auris Granz que permanecía a su lado frunció el ceño molesta.

-¿Qué haces?

Su amiga no respondió y en su lugar extendió la mano hacia la Elementum, que la tomo en un apretón amistoso, comprendiendo lo que ocurría.

-No puedo sola contra Uno- habló Carim-. Necesito que me apoyes.

-Lo haré- respondió Micaiah.

Auris se enfureció y con un puño golpeo a Carim en el pecho, alejándola de la pelinegra. Muchos de los presentes se giraron a verlos con cautela, permaneciendo en silencio expectantes de sus líderes. Carim sabía que si deseaban colaboración de ambos bandos debían mostrar confianza, pero Auris lo estaba arruinando con sus ideas de superioridad.

-¿Estás loca?-rugió-. Es un Elementum. Yo soy de más ayuda que esa inferior.

-Es nuestra aliada- exclamó Carim-. Y necesitamos todo el apoyo posible.

-Es un Elementum.

-Calla Auris- pidió Ellis- No tenemos tiempo para esto.

La Deumonium guardo silencio mirando con furia hacia su compañera y retrocedió para colocarse junto con Amitie y Els, las dos Deumonium que como ella estaban renuentes a empezar una batalla junto a los Elementum. Sin siquiera hablar podían saber lo que la otra pensaba pero se contuvieron a discutir sobre el asunto cuando forzosamente necesitaban de sus aliados para salir vivas. Estaban atadas de manos como los Elementum que les miraban con advertencia, por ahora y tal como estaban las cosas callarían, aunque no por mucho tiempo. Els miro a través de sus lentes hacia Carim, sabiendo muy bien que no podía decir por el momento nada referente a Hayate y mucho menos cuando Schach la vigilaba tan de cerca.

-Encárgate de los behemoth Tribeca- ordenó Carim.

-Apóyala Tiida- pidió Micaiah.

Ambos asistieron y se prepararon para salir. Tribeca activo su corazón y rápidamente la armadura cubrió su cuerpo, Victoria le miro a la distancia y con aquel gesto demostró la preocupación que la Deumonium deseaba ver, a pesar de que no hubo palabras ni una despedida emotiva. Sabía que Victoria no era así, a su lado Fabia se despedía agitando su mano, con una sonrisa en su rostro y la Deumonium respondió el gesto de igual manera. Los demás Deumonium activaron sus corazones rápidamente mientras que dos comenzaban a abrir las puertas lentamente. Carim tomo en sus manos a Argos y la esfera negra brillo un segundo con el círculo mágico girando rápidamente bajo sus pies y la luz violeta le cubrió un segundo, antes de dejar al descubierto a la rubia con una imponente armadura negra brillante en brazos, piernas y pecho, con la mano izquierda cubierta por lo que parecía ser la estructura de una ballesta de mano sin flechas. Las runas cubrieron su cuerpo y la respiración de todos sus compañeros de detuvo un instante al saber que si Carim utilizaba su armadura no tenían muchas posibilidades de salir vivos. La última vez que Carim Gracia había usado su armadura había sido en la batalla contra los Paladium así que para mucho era algo increíble; los Elementum por su parte observaron asombrados a Micaiah y Tiida invocar sus armas, conscientes del peligro que representaba aquel enemigo. Cautelosos los alumnos avanzaron fuera del fórum, encontrando que los nigromantes esperaban en posición de ataque, a metros de ellos por su encuentro, la mano de la mujer se mantenía alzada y controlaba a sus soldados sin tener que decir palabra y la sonrisa en su rostro se agrandaba. Cuando terminaron de salir Victoria y Teana al otro extremo del fórum invocaron a sus espíritus y pusieron la protección sobre este, con las manos extendidas hacia el frente. Tena a suspiro mientras observaba frente a ella a Subaru y Ginga, quienes portaban sus armaduras de colores claros y sus ojos cambiaban a una tonalidad dorada, asemejando a las de los enemigos, pero no intimidaban. La cantidad de los nigromantes era muy superior a su ofensiva, que solo era de treinta y dos alumnos.

-¿Por qué luchan, cuando saben que morirán de todos modos?-preguntó la mujer.

La voz hizo que un escalofrió recorría la espalda de varios antes de que el coraje regresara a ellos ante las palabras de Carim.

-No caeremos ante escorias como tú- rugió-. Di tu nombre nigromante.

La mujer rió cubriendo su rostro con una mano soltando carcajadas tan fuertes que su cuerpo parecía temblar. Micaiah trago pesado, sosteniendo con ambas manos su katana negra y con la vista fija en la nigromante sabiendo que si la apartaba un segundo podría morir. Carim tomo posición de ataque y sus compañeros se desplegaron a sus lados, rodeando el fórum y preparando el ataque. Tribeca miro a lo lejos a las criaturas, calculando cuanto tardarían en llegar y justo entonces la nigromante guardo silencio, mirándolos a todos.

-Yo no tengo número como mi hermana Uno y los demás. Me parece estúpido-. Luego de decir esto sonrió y señalo con una mano a la Deumonium-. Pero tu Carim Gracia puedes llamarme Zero.

La sangre de Micaiah se heló un segundo en cambio la de Carim ardió con fuerza, sintiendo la emoción fluir por sus venas ante el nuevo enemigo tan poderoso que enfrentaría. Nunca hubiera esperado tener a la leyenda de la mano izquierda de Jail frente a ella, tal vez el único nigromante tan poderoso como su líder que siempre esperaba para mostrarse. No era como su mano derecha Uno, que siempre permanecía a un lado de Jail, era diferente el tipo de papel que desempeñaban ambas y hasta ahora la Deumonium pensaba que Zero era solo un invento hecho por los enemigos. Ahora mismo la victoria se veía lejana pero la pelea sería un goce que hacía su cuerpo estremecerse. Carim nunca había tenido miedo en una batalla, jamás lo había tenido, porque encontraba la satisfacción de arriesgar su vida de tal forma que ese pensamiento no cruzaba sus pensamientos en cambio Micaiah temía por las dos. Si aquel nigromante se encontraba en el lugar significaba que sus esperanzas de sobrevivir se habían convertido en casi nulas. La nigromante bajo la mano, dando la señal.

-¡Ataquen!-rugió Zero.


La profesora Mariel, a cargo de la academia en ausencia de Lindy y Signum observó con horror desde la ventana de dirección como la invasión se hacía cada vez más incontrolable. Intento nuevamente comunicarse con alguien en el exterior, pero su magia se encontraba bloqueada y la tecnología se encontraba bloqueada por alguna tecnología o campo del enemigo. Una nueva explosión le hizo maldecir y cubrirse los oídos, como la última vez. El estudio de la dirección se encontraba casi destruido y por puro milagro los controles generales y la magia que se extendía por la academia seguía en pie. Gracias a Lindy y las runas de magia dibujadas por todas las paredes del plantel era que continuaban vivos, por lo menos la mayoría de los alumnos. Los nigromantes habían movido bien las piezas para poder tener el tiempo suficiente de destruirlos, con os Strateges habían planeado cada detalle a seguir. Jail les había tendido una trampa sin errores al parecer. Cerrando los ojos llena de frustración abrió el intercomunicador y se dispuso a intentar nuevamente comunicarse con alguien en el exterior. Ahora era su deber encontrar una forma para comunicarse con Lindy Harlaown y salvar a la mayoría, aunque no tenía mucho tiempo ni idea de cómo hacerlo cuando abrió la boca un ruido a sus espaldas le hizo soltar un grito de miedo y se giró, preparada para atacar lo que fuera.

De pronto un alumno cruzo la puerta del espacio, con los lentes rotos y el cuerpo cubierto de una sustancia de origen desconocido y maldiciendo sobre que moriría de una infección o su cuerpo sería destruido ante las bacterias que contaminaban cada segundo su piel. Mariel alzó una ceja reconociendo a Yuuno que se tambaleaba por el lugar, intentando quitar con sus manos la sustancia de su rostro. La profesora tomo su corazón preparándose para cualquier eventualidad, sin confiar en el joven luego de que había tenido que matar a quien había permitido la entrada al enemigo. El cadáver de otro Stratege sobre suelo hizo a Yuuno caer de boca, soltando un grito.

-¡¿Pero qué demonios?!- exclamó el chico y luego miro aliviado a la mujer-. Profesora Mariel.

-¿Qué haces aquí Yuuno?-preguntó la profesora.

-Vine a hacer su trabajo al parecer- se levantó del suelo sobando su nariz y se dirigió a los controles tambaleándose mucho más que al principio-. ¿Qué ha hecho en cuatro horas?

-Pues…- Mariel parpadeó-. Pelear con tu compañero.

-¿En serio?-exclamó Yuuno-. Hasta yo admito que mi raza es un asco para pelear, ¿Cómo le tomo tanto tiempo matarlo?

-No me hables así jovencito- exclamó ofendida Mariel-. Sigo siendo tu profesora.

Yuuno llegó a los controles y les dio un vistazo rápido, notando varias cuestiones con esto, sus ojos verdes miraron a la profesora y alzó una ceja al notar que por la entrada de la oficina comenzaba a colarse un nigromante. Con un dedo señalo el lugar, notando que a su parecer eran tres dedos y alzó las cejas analizando lo que ocurría. Luego de dejar a Suzuka había tenido que cruzar la academia en busca de la dirección para dar el aviso cuando en su camino se había cruzado con algunos nigromantes y un behemoth, estos habían estado dándole casa hasta que su increíble mente había llegado a tener la idea de cómo destruirlos. Rebuscando entre las ropas de un enemigo-que no había sido fácil- había encontrado una bomba y con su poca suerte logro arrojarla a la boca del behemoth y este había explotado, arrojándolo contra una pared y aplastando a los nigromantes y con un poco más de suerte había logrado escapar vivo, lleno de una sustancia que había salido de la criatura pero vivo aunque ahora mismo no sabía si era bueno o malo, además de que acababa de notar que no había matado a ningún nigromante y que el golpe en su cabeza le había afectado más de lo que creía. Mariel esquivo a tiempo el arma del nigromante y lo golpeo con fuerza en la cabeza.

-Cuidado-exclamó Yuuno.

La Deumonium rodo los ojos y se giró rápidamente para acabar con el nigromante y pelear contra los otros dos que intentaban entrar por la puerta, soltando una maldición cuando otros dos entraban al lugar buscando atacarles. La mujer peleo con rapidez y fuerza contra todos los enemigos impidiendo su avance por mientras el Stratege sujetaba en sus manos dos cables que había arrancado de un monitor y los miraba como si acabara de descubrir que los tenía en sus manos.

-Lo tengo bajo control-habló- ¿Sabías que había un cable rojo aquí?

Mariel arrojo aun enemigo contra otro y de una patada saco al resto de la oficina, cerrando la puerta con llave. Uso parte de su poder para destruir a los que había tirado sobre el suelo y soltó una maldición, colocándose sobre la puerta para impedir que la puerta cediera. Ladeo la cabeza cuando observo que Yuuno tomaba otro cable.

-Por eso odio ser maestra-exclamó.

Las chispas saltaron y Yuuno cayó al suelo.

-Odio a los alumnos-suspiro Mariel rodando finalmente los ojos.


Nanoha y Arisa corrieron por los pasillos rápidamente, esquivando a los nigromantes que les seguían al entrar a un salón y salir por la otra puerta, perdiéndose un poco más en el laberinto sin fin en que se había convertido el edificio. Las dos chicas se miraron antes de suspirar aliviadas de no tener que pelear contra la marea sin fin de enemigos que inundaba varios pasillos ya. La pelirroja hizo un gesto con la cabeza y las dos volvieron a avanzar por otro pasillo desierto, intentando no hacer ruido. Arisa hizo una mueca de enojo al pasar nuevamente por los cadáveres de algunos compañeros intentando acostumbrarse luego de haber visto en los pocos minutos que llevaban dentro varios más regados por la escuela. Ahora ya no había gritos ni explosiones lo que les preocupaba ya que significaba que tal vez no quedaba ningún sobreviviente en los edificios y ambas se negaban a aceptarlo. Suzuka, Fate y Hayate debían de continuar vivas luchando por su vida y huyendo por algún lugar, aunque fuera algo difícil localizarlas, además de que ahora mismo se encontraban caminando encima de un anfiteatro.

-Así jamás llegaremos a los primeros niveles-habló Arisa-. Necesitamos ver como bajar y creo que debemos de olvidar intentarlo por las escaleras.

-Veamos- Nanoha intento analizar lo que ocurría-. Si entramos al edificio y estamos en el nivel más alto… tal vez debamos subir para bajar.

Arisa guardo silencio sin ningún argumento que pudiera contradecir esa lógica. Alzó los hombros y emprendieron carrera en dirección a las escaleras esperando que ningún enemigo pudiera encontrarles, las dos subieron hombro con hombro por las escaleras en carrera, empujándose para girar y subir a las escaleras siguientes, en una competencia amistosa por ver quien llegaba primero. Al llegar al último puso miraron el letrero con el nombre y maldijeron derrotadas y con la respiración acelerada ya que ahora se encontraban en el piso tres. La teoría de Nanoha les había hecho acercarse pero seguían sin poder bajar.

-¿Si intentamos salir por la ventana?- preguntó Arisa.

-No lo sé, creo que es arriesgado.- respondió Nanoha- ¿Y si algo se mueve mientras cruzas y pierdes alguna pierna?

La rubia se dejó caer al suelo con desgana evitando mirar hacia el techo que parecía girar. De pronto Nanoha cayó sobre ella ante la extraña sacudida que hizo al piso moverse por unos instantes antes de detenerse, las dos Deumonium miraron alrededor, notando de pronto que el techo había desaparecido y bajo ellas se encontraba el primer piso del edificio B, al momento un ruido por el pasillo de la derecha llamo su atención ; un grupo de nigromantes reía mientras extraía la sangre de un alumno ya fallecido, la sangre levitaba un segundo en el aire antes de entrar por la boca del nigromante, otro de ellos se encontraba sobre el suelo, revisando los bolsillos de otra de sus víctimas en búsqueda de algún objeto desconocido. Arisa frunció el ceño e hizo a un lado a Nanoha para levantarse y correr contra ellos, buscando matarlos, la pelirroja corrió tras ella, intentando protegerle ante su ataque tan precipitado. El nigromante sobre el suelo fue fácil de destruir, un poco de magia lo hizo cenizas en segundos pero otro nigromante que se encontraba absorbiendo sangre y sosteniendo otro cadáver suponía un mayor problema. Su magia se encontraba en un nivel diferente, tal vez porque era un número así que Arisa luego de derrotar al primer ataco a otros enemigos, evitando un encuentro directo contra el otro. Nanoha llegó detrás y arrojo rápidamente un ataque contra el nigromante de pie, dando en el blanco con alegría hasta que este contrataco sin ninguna herida. La esfera de magia negra voló contra ellas y tuvieron que tirarse al suelo para esquivarla antes de volver al ataque.

-Así que la Deumonium de Raising Heart ha decidido aparecerse aquí-expresó el nigromante.

El Nigromante le miró, sonriendo mientras tiraba el cuerpo de vuelta al suelo. En un instante la sangre extraída del cadáver flotaba sobre de él. Rodeándolo como un fiel compañero, mientras sus pupilas se tornaban afiladas, fijas en Nanoha. Los ojos, comparados con los de un gato, parecieron volverse algo más negros. La pelirroja retrocedió un paso casi por reflejo, su mente trabajaba a mil pensando en alguna solución. Miró nuevamente hacia las armas arrumbadas sobre el suelo, los metros de cuerda enredada por el lugar. Su ceño se frunció ante su idea, obligándose a pensar que funcionaría. No era tan hábil como Hayate para idear planes, pero ahora mismo, en esos momentos donde la adrenalina se apoderaba de su cuerpo, su mente trabajaba para sobrevivir. Volvió a retroceder un paso, esta vez, tomando una posición cómoda para correr y la mano del Nigromante se alzó, la sangre entró por sus dedos y la magia negra creció. Con un movimiento de sus dedos una enorme esfera llena de energía salió en dirección hacia ella. Sin esperar a que el ataque le alcanzara corrió lo más rápido que pudo hacia las cuerdas, no deteniéndose a pensar en nada más, y no mirando a su oponente en ningún momento. No debía distraerse de su objetivo. Se barrió contra el suelo tomando la cuerda aún en movimiento, en el momento preciso en que el Nigromante se encontraba sobre de ella, a punto de alcanzarle el hombro. Nanoha giró, alzando sus brazos y arrojando las líneas de cuerda sobre el Nigromante. Ante la fuerza que uso para brincar hacia ella, la cuerda terminó aprisionando su cuello, una mano y varias partes de sus piernas; su movimiento fue restringido, mientras que su mismo peso cayendo al suelo le asfixiaba al jalar la cuerda.

Arisa grito emocionada ante aquello y mato con un ataque al último nigromante que le impedía de escapar tras Nanoha. Las dos amigas corrieron por el pasillo hasta topar con otro salón, por el que entraron cerrando la puerta y cruzaron hacia el otro extremo, abriendo y cerrando la puerta y continuaron corriendo sin detenerse. Tardaron un momento en notar que el piso se ladeaba hacia un lado y se esforzaron por continuar corriendo sin resbalarse sin pensar del porqué, con la mente ocupada en poner lejanía a lo que fuera el monstruo con el que casi tenían que pelear.

-¿Qué era ese nigromante?-exclamó.

-No quiero saberlo- expresó Nanoha contrariada-. Pero me alegro de no haber luchado contra eso.

-¿Sería Uno?

-No lo sé.

-¿Due?

-No lo sé.

-¿Tre?

-¡Mou, que no sé!- exclamó molesta la pelirroja, callándola finalmente- Mejor revisa en que piso estamos.

Los ojos esmeraldas recorrieron el pasillo y quiso gritar de coraje cuando encontró lo pedido en la pared a su izquierda. Ahora comprendía porque razón se encontraba ladeado el suelo, era obvio que sucediera cuando parte de ese edificio se encontraba sostenido únicamente por el otro y eso significaba que se alejaban mucho más de su objetivo.

-Piso catorce.

Una sacuda tiro a las dos chicas al suelo haciendo que por segunda vez Nanoha terminara sobre Arisa debido al desnivel y un momento más tarde notaron que la pared detrás de ellas comenzaba a acercarse lentamente. Ambas se pusieron de pie tan rápido como les era posible y se adentraron en el primer salón que estaba a su izquierda sintiendo al segundo que el peso en sus pies se volvía mucho más ligero. Arisa se sostuvo con fuerza de Nanoha al notar que levitaban a un metro del piso y su amiga intento quitársela de encima al sentir que se asfixiaba.

-¿Qué está pasando?-pregunto aterrorizada Arisa.

-Parece que la gravedad es menor aquí.

Nanoha entrecerró los ojos al ver pasar bancos rotos a su lado. La magia de Lindy comenzaba a volver mucho más caótica la academia y esperaba que lo que siquiera a eso no fuera tan horrible como su mente comenzaba a imaginar. Un ruido hizo que ambas miraran hacia el techo, notando que la pared comenzaba a fragmentarse rápidamente, Nanoha y Arisa se apartaron intentando llegar cada una al extremo opuesto del salón y justo entonces el techo se vino abajo; con el impulso de otro salón cayendo sobre ellas Arisa pudo aferrarse a la puerta de entrada pero su mejor amiga no conto con tanta suerte.

-¡Nanoha!- Arisa extendió su mano hacia ella, sin poder ayudarle.

La pelirroja desapareció tras varios muebles al caer al otro piso, como si hubiera sido trasportada- seguramente por la magia de la academia- a otro lugar, separándolas. Sin más que hacer la rubia decidió abrir la puerta y continuar la búsqueda de Suzuka esperando que su mejor amiga encontrara a Fate y ambas regresaran a salvo al fórum. Tan bien como conocía a Nanoha hacía lo mismo sabiendo que no podían perder más tiempo cuando la magia seguía empeorando al paso de las horas, pronto nadie podría salir de los edificios, por lo menos no con cuenta propia.


Hayate y Griffith esquivaron una lanza girando al pasillo de la derecha y continuaron corriendo desesperados por el pasillo en zigzag para esquivar las armas que arrojaban los nigromantes que les seguían el paso desde hace media hora. Rein se aferró con fuerza al cuello de Hayate y cerró los ojos al ver que por segunda vez les arrojaban una bomba frente a ellos. Con rapidez el Deumonium tomo la mano de su compañera y la hizo entrar a un salón cerrando la puerta tras ellos. Hayate cubrió su cabeza cuando la bomba detono, destrozando las ventanas y parte de la puerta tras ellos. Su mente se perdía a momentos debido al dolor y el cansancio dejado por las peleas y las persecuciones con las que habían lidiado desde que se encontraba con Griffith. Los edificios eran un caos desde hace un rato, con los salones colapsando y cambios bruscos de gravedad que les impedían avanzar rápidamente para huir.

Justo al entrar al salón continuó por la puerta corrediza la castaña y el chico se fueron de bruces al suelo por el exceso de gravedad y ambos soltaron un quejido con las respiraciones agitadas ante el esfuerzo de su cuerpo entre la carrera y los intentos en vano de ponerse de pie.

-Lo que faltaba-susurró Griffith fastidiado.

Hayate coloco sus manos a un lado de su cabeza para intentar separarse del suelo un poco y poder respirar un poco mejor. Sus brazos temblaron ante el peso extra en su cuerpo y pronto volvió a encontrar su cara pegada a la loza fría. Miro sus dedos y nudillos pálidos llenos de heridas por golpes y caídas preguntándose si también el resto de su cuerpo tenía un semblante tan débil y cerró los ojos un momento para descansar abriéndolos sobresaltada al segundo en que el pensamiento de no volverlos a abrir cruzó su mente. Todo le dolía horrores, su vista se nublaba de pronto y su magia le fallaba por largos periodos de tiempo, aterrorizándola ante la idea de perder a Rein. Su espíritu se encontraba sobre su cabeza soltando un suspiro cansado y le miraba preocupada pero no hacía comentarios sobre la magia o lo demás preocupada en poder salir del lugar rápidamente. El Deumonium comenzó a arrastrarse usando las rodillas y los codos en dirección a la puerta de salida para poder continuar en su búsqueda. Cuando abrió la puerta y tuvo la mitad del cuerpo fuera del salón recupero su gravedad normal y se pudo poner de pie para buscar el número de piso en el que se encontraban. La castaña avanzo tras el lentamente, tomando grandes bocanadas de aire ante cada movimiento que realizaba su cuerpo mientras sentía los parpados volverse muy pesados, sin magia no aguantaría el ritmo aunque su voluntad no decayera.

-¡Lo hicimos Hayate!-grito Griffith-¡Estamos en el piso cinco!

La Elementum se puso de pie de un salto con la sonrisa bailando en sus labios mientras sentía que su cuerpo no pesaba tanto y su magia regresaba luego de media hora de ausencia casi como si fuera una señal. Ambos corrieron por el enorme pasillo desierto y casi a oscuras, buscando entre los salones y cualquier puerta a los niños que se supone estarían en ese lugar. Por un ventanal Hayate noto que las gotas de lluvia caían del cielo con fuerza y su ánimo subió un poco más por ser uno de los elementos que utilizaba y que tal vez podría utilizar en su favor a la hora de pelear.

-¡Hola!-gritó Griffith- ¡¿Alguien?!

Corrieron al siguiente salón y Hayate entro para buscar por debajo de las bancas, tras los muebles y detrás de las puertas de servicio, sin obtener ninguna pista de donde podrían encontrarse los menores. Salieron nuevamente al pasillo, atentos a cualquier movimiento que pudiera delatar a algún enemigo escondido.

-¡¿Hola?!-gritó Hayate- ¡¿Niños?!

Continuaron buscando sin descanso y a cada minuto la desesperación abrumaba a la joven, que comenzaba a pensar en lo que significaba la falta de respuesta. Los niños pudieron haber muerto hace horas pero sobre el suelo no había ningún cadáver ni mancha de sangre por lo que la idea aun peor de que fueran tomados como rehenes comenzó a hacer mecha en su mente.

-No están aquí Hayate-admitió finalmente Griffith.

El grito de una niña a lo lejos hizo helo la sangre de ambos mientras se echaban a correr en la dirección de dónde provenía. El ruido de una explosión les hizo acelerar la marcha y finalmente al dar una vuelta a la izquierda se encontraron con el grupo de niños aterrados en una esquina mientras frente a ellos luchaba Sieglinde Jeremiah contra varios nigromantes intentando mantenerlos alejados de los infantes. De un brinco Griffith logro colocarse a un lado de la chica y detener una cadena negra que había arrojado un nigromante, pronto invoco su corazón y arrojo una masa de energía contra tres enemigos que volvió polvo. Sieglinde le miro molesta pero continuó luchando en silencio, sin prestarle atención su corazón brillo y golpeo con fuera a un nigromante destrozándole la cara, después de esto Hayate llegó corriendo junto a ellos y uso parte de su magia para crear una protección alrededor de los niños y la otra para atacar con hielo a los nigromantes que intentaban atacar de espaldas a sus compañeros. La batalla se extendió durante varios minutos en los que Sieglinde intentaba destruir a los enemigos y chocaba contra Griffith a quien terminaba haciendo a un lado furiosa de que se interpusiera en su camino y luego de media hora de batalla finamente el ultimo nigromante fue reducido a polvo en manos de Hayate, que lanzó un ataque a un lado de sus compañeros que discutían ante el ultimo empujón que habían recibido. La castaña desactivo la protección de los menores y se colocó de rodillas para revisar a cada uno, que se abrazaba con fuerza entre sollozos a la joven, muchos niños ni siquiera contaban con seis años de edad por lo que Hayate casi lloraba de alivio de que estuvieran bien.

-Deja de meterte en mi camino Lowran-rugió Sieglinde.

-Deja de actuar como una idiota-respondió el chico.

La Deumonium lo tomo del cuello y el joven la golpeo en el pecho para liberarse. Antes de que alguno de ellos lograra devolver el ataque contrario la castaña se interpuso usando el viento para mantenerlos en su lugar. Sus ojos azul zafiro miraron hacia la pelinegra y con una leve inclinación de cabeza agradeció lo que había hecho-

-Gracias Jeremiah, por salvarlos.

-No lo hice por ti inferior- respondió escueta la Deumonium.

Los tres jóvenes se miraron en silencio, con cautela. Hayate sabía muy bien que no podía confiar lo suficiente en Sieglinde cuando hace poco tiempo casi lograba su cometido de matarla, cuando su odio hacia los Elementum estaban tan arraigado debido a su familia y cuando la había humillado enfrente de varios espectadores pero no podía olvidar tampoco que la Deumonium era un guerrero orgulloso que buscaba proteger a los suyos sobre todo lo demás y con suerte la mayoría de los niños que se encontraban a su cuidado eran de su raza. Por su parte Sieglinde y Griffith no parecían tener intención alguna de cooperar entre ellos viendo como las miradas de odio flotaban entre ambos, casi podía sentir las chispas volar.

-Sé que no nos soportamos, pero debemos de hacer un esfuerzo para poder salir vivos de aquí- pidió Hayate-. Necesitamos poner a salvó a los niños antes que nada.

-No necesito tu ayuda- expresó Sieglinde despreocupada-. Vete por donde llegaste.

-No abandonaré a los niños- contradijo Hayate.

-Tendrás que lidiar con nosotros te guste o no- murmuró Griffith.

Sieglinde sintió su sangre hervir de coraje. Luego de enterarse de la vergüenza que había hecho Hayate contra su padre en la junta era casi insoportable verla y no romperle la cara, parecía que la Elementum se burlaba de todo lo que ella respetaba ya que con esa falta había terminado por pisotear su orgullo. Por ahora se encontraba atada de manos para hacer algo pero en cuanto se encontraran a salvo ella se encargaría de que Hayate pagara junto con su amigo por todo lo que había hecho. Se cruzó de brazos y miro a los dos amigos odio pero permaneció en silencio esperando para saber lo que debían de hacer a pesar de que creía que ella era capaz de llevar a los niños al fórum sin ninguna perdida. La única en ese lugar de nivel SS+ era ella a pesar de que la Elementum decía serlo y casi rió cuando noto el estado deplorable en que la castaña se encontraba, en esas condiciones no podía defender a nadie más. Ante su falta de palabras y acciones Hayate decidió tomar la iniciativa y decir su plan, todavía interponiéndose entre ambos por su alguno continuaba con ganas de matar al contrario, desvió su mirada un segundo hacia Griffith que se cruzó de brazos molesto y recio a pelear codo a codo con la Deumonium.

-Hay demasiados nigromantes por los pasillos y las escaleras. Así que intentaremos avanzar por los salones hasta que no tengamos otra alternativa. Si vemos un piso despejado entraremos a este, mientras buscamos la salida Jeremiah correrá por delante y Griffith y yo iremos detrás de los niños para protegerlos por favor no pierdan de vista a ninguno.

Ninguno de los otros dos dijo algo más por lo que Hayate soltó un bufido impaciente y golpeo su frente con la palma de su mano previendo que el recorrido sería difícil ante el silencio de los dos. Los niños detrás de ellos avanzaron hacia la castaña tomados de la mano listos para correr como había dicho. La ojiazul sonrió divertida al ver que los infantes ayudaban más que los adultos para salir del lugar a pesar del miedo que seguro tenían ya que ninguno de ellos contaba con magia suficiente para defenderse a pesar de ser Deumonium y por lo que sabía la Elementum de la raza ellos aún no contaban con un corazón hasta una edad más avanzada. Los jóvenes se prepararon y Sieglinde avanzo al frente corriendo por el pasillo mientras buscaba la puerta del salón más cercano. Abrió la puerta y entro rápidamente para correr hacia la otra puerta y abrirla con cuidado, buscando el piso y vigilando el pasillo para no encontrarse con ningún enemigo. Los niños entraron detrás de ella intentando no hacer ruido y la Deumonium volvió a avanzar con rapidez, dirigiéndose al siguiente salón. Por ahora se encontraban en el piso diez del edificio y debían de avanzar al primero para poder escapar o con suerte encontrar un piso que conectara con la entrada cerca del fórum.

Avanzaron durante lo que les parecieron horas entre pasillos y salones, algunas veces topándose con enemigos que eliminaron rápidamente para no perder tiempo y alertar a los demás, los niños se cansaban a cada nuevo piso que entraban y gritaban de miedo cuando la gravedad cambiaba haciéndolos flotar o caer contra el suelo, entre más tiempo pasaba escaleras y partes de pasillo y salones colapsaban casi frente a ellos, atrayendo enemigos y provocando explosiones. Cuando cadáveres de otros alumnos se cruzaban en su camino muchos comenzaban a llorar desesperados y se negaban a avanzar sin embargo Sieglinde les gritaba para que no se detuvieran y Griffith los obligaba a seguir caminando a pesar de todo sabiendo que se encontraban en una zona de gran peligro. Al llegar al piso dos un nigromante escondido entre los escombros se arrojó contra Sieglinde tomándola por el cuello, la pelinegra lo tomo del rostro y explotó magia en su frente, atrayendo la atención de más enemigos quienes gritaban a lo lejos, soltando una maldición avanzaron por el pasillo lleno de cadáveres y entraron a un salón buscando escapar, cuando abrieron la puerta la Deumonium grito furibunda al notar que solo habían subido un piso y sin más opciones corrieron por el pasillo buscando otro salón para poder alejarse un poco más cuando que un estruendo bajo sus pies los hizo detenerse y un momento después el piso se vino abajo, dividiendo a la mitad el grupo.

Los niños gritaron sosteniéndose como podían mientras caían al piso de abajo junto con Hayate y Griffith quienes formaron a tiempo una protección para evitar que los niños terminaran heridos. Sieglinde se arrojó al suelo deslizando la mitad del cuerpo fuera el piso que permanecía en su lugar para tomar a dos niños que se tambaleaban y casi seguían en la caída a los otros. Hayate sostuvo con fuerza el codo de su mano derecha en el que había caído y soltó una exclamación de dolor ante el contacto sin embargo se obligó a ponerse de pie y mirar el pasillo, encontrando apurada el número dos de vuelta. Griffith escucho a los nigromantes dirigirse hacia ellos, chocando armas y cadenas contra las paredes, haciendo que los niños gritaran con miedo, el Deumonium se puso de pie y rápidamente tomo a dos niños con ambas manos.

-¡Rápido súbelos!- gritó a Sieglinde.

Sin cuidado el joven arrojo a los niños hacia la Deumonium que los atrapaba en el aire y depositaba rápidamente sobre el suelo, ordenándoles que corrieran hacia el salón más cercano y les esperaran. Hayate corrió y agitando las manos uso el viento para hacer flotar a varios niños al piso de arriba, buscando acelerar la huida, vio hacia atrás para cuidar que los enemigos continuaran alejados y repitió su acción mucho más desesperada mientras que Sieglinde batallaba con tres niños en sus brazos.

-¡Más rápido!- gritó Hayate.

Sus ojos azules observaron las sombras de los nigromantes por la escalera, iluminados por el fuego dejado por las explosiones y se apresuró para subir a unos de los últimos infantes.

-La niña-gritó Sieglinde señalando a la izquierda de la castaña.

Griffith corrió para tomar a la pequeña niña en sus manos y le arrojo con velocidad hacia Jeremiah haciendo que esta soltara un grito. Hayate se deslizó entre los escombros y tomo al último niño en sus brazos con desesperación, volviendo a escalar hacia sus dos compañeros.

-¡Rápido!-gritó Griffith.

Hayate aventó al pequeño niño a brazos del Deumonium y este tuvo que brincar para que no cayera al suelo, girando su cuerpo tomo impulso y lo arrojo hacia Sieglinde que lo tomo en sus brazos y lo dejo rápidamente sobre el suelo para que corriera con los demás. Hayate miró por sobre su hombro hacia las escaleras viendo que las sombras se volvían mucho más reducidas por la cercanía y giro su rostro para correr hacia su compañero. De pronto sus ojos se abrieron en sorpresa cuando una patada de Griffith la mando al suelo, haciéndola rodar hacia el principio de los escombros y dejándola un momento con la mirada borrosa.

-¿Griffith?-preguntó confundida.

Su compañero brinco hacia ella extendiendo una pierna hacia su cara, los ojos de Hayate se dilataron y con magia giro a tiempo hacia un lado, esquivando la patada. Griffith continuó atacando con la mirada perdida mientras la castaña detenía los ataques y giraba para evadir puños y patadas; jamás había peleado contra Griffith y al parecer sus ataques eran demasiado precisos además de que nuevamente la joven sentía su magia fallar. Coloco sus manos frente a su rostro protegiéndolo de una patada y la fuerza del golpe la mando al suelo, donde volvió a rodar para esquivar los puños que intentaban alcanzar su tórax y con una voltereta volvió a colocarse de pie esquivando un ataque mágico. Podía escuchar a los nigromantes acercarse mientras que su mente trabajaba a rápidamente para entender que era lo que sucedía.

Desde el otro piso Sieglinde les miraba con una sonrisa cargada de odio. Bajo la única oportunidad de destruir a la líder Elementum había estado esperando el momento oportuno para atacarle y al final, con la suerte de su lado podía dejar de distracción al odioso de Griffith para que los nigromantes se encargaran de Hayate y finalmente obtener la venganza que deseaba. Su mente se conmocionaba al saber que sería quien lograría llevarla a su muerte, lo había deseado con fervor desde que la había humillado en la arena, deseaba devolverle el favor con creces. Su sonrisa creció mientras sus ojos azules se oscurecían cada que observaba a Griffith lastimarla, cuando la desesperación de no poder atacar a su amigo envolvía el rostro de la Elementum y la sonrisa de la pelinegra creció un poco más justo en el momento en que la mirada azul zafiro de Hayate chocaba con la suya.

-¿Jeremiah?- preguntó Hayate.

Griffith atacó y la Elementum se hizo a un lado esquivándolo. Los ataques llovieron mientras que la joven intentaba una y otra vez escapar y el terror inundó sus ojos cuando la Deumonium comenzó a irse en la dirección en que los niños habían escapado, sin mirar atrás.

-¡Jeremiah!- grito intentando hacerla reaccionar -¡No lo hagas! ¡Cobarde! ¡Cobarde vuelve! ¡No lo hagas!

"No nos abandones, por favor, no lo hagas"

Lágrimas se amontonaron en sus ojos por la frustración y el coraje. ¿Por qué? No podía creer que había hecho eso en un momento así. Apretó los dientes con fuerza e invoco su lanza para desviar el ataque de su amigo justo tiempo para evitar que aplastara su cabeza.

-¡Jeremiah vuelve!- el grito desgarro su garganta-¡Maldita cobarde! ¡Malnacida!

Pero por más que grito Sieglinde no regreso por ellos, los había abandonado a su suerte con la intención de dejarles morir en manos de los nigromantes. Nadie la culparía, pensó con coraje Hayate, con todo el caos nadie jamás podría saber que les había hecho algo así y la Deumonium podría vivir sin mostrar remordimiento regocijándose de su hazaña. No sabía qué hacer para salvarse cuando ya escuchaba a los nigromantes acercarse y Griffith seguía sin responder. Su única oportunidad era que la magia de la Deumonium se debilitara con la distancia. Reinforce sabía que aquello era demasiado arriesgado pero comprendía que Hayate no lastimaría a su amigo. Era algo que no estaba dispuesta a hacer bajo ninguna circunstancia y era obvio que prefería morir en sus manos a darle la espalda y abandonarlo. Hayate trató de esquivarlo por el lado izquierdo y correr por el pasillo, pero el Deumonium mucho más rápido que ella se interpuso.

-¡Griffith!- intento hacerlo reaccionar-¡Alto Griffith soy yo, Hayate!

Nada, ni siquiera un pestañeo y el ataque continuo, uno tras otro. La castaña maldecía haberle dicho a Carim que no necesitaba su ayuda y el haber metido a su amigo en esa situación. Sieglinde la odiaba y a pesar de haberla salvado le daría la espalda. Debió cuidarse más, debió saberlo. Maldijo furiosa al saber que no quería morir ahí, quería regresar con Carim y volverla a besar, escuchar que la amaba de nuevo. Quería que la abrazara solo una vez más y quería salir de ahí. Giro su cabeza cuando escucho a los nigromantes pasar el pasillo y frustrada empujo con su lanza al chico, intentando hacer que se moviera. Como todo lo demás no fue lo bastante efectivo como para poder hacer que corriera tras ella o que intentara salvarse. Se le había agotado el tiempo. Podía escuchar las risas del enemigo tras ella, con los pasos de unos tacones chocando contra el suelo, su rostro se contrajo de furia antes de girar a verlos, esquivando otro ataque de su amigo.

-Ohh, que escena tan intrigante.

Hayate sintió su corazón detenerse. Su cuerpo se estremeció de dolor, recordando las heridas y la magia negra reconoció a su creador. El peor temor de la joven estaba finalmente frente a ella. Los ojos afilados de la nigromante Due miraron directamente a los suyos con regocijo seguidos por una enorme sonrisa que crearon sus delgados y pálidos labios manchados de sangre. Cruzó uno de sus brazos por su estómago y la mano izquierda enguantada a tres enormes garras de metal negro fue hacia su rostro, recargando la barbilla en su palma. El cabello dorado brillaba tanto como sus ojos dorados, causando un estremecimiento en Hayate al recordar esos mismos ojos mirarla, mientras atravesaba su cuerpo con aquellas garras, destrozándola.

-Me parece que…- Due hizo una pausa para soltar una pequeña carcajada-…yo te había matado.

Hayate esquivo a Griffith y le miro, furiosa. Delante de ella, con una sonrisa desquiciada y una pose que expresaba diversión, Due la saludo con sus tres enormes garras. Acaricio su cabello dorado, desinteresada, sin dejar de observarla ni un momento. Una risa entretenida salió de sus labios cuando Hayate esquivo a nuevamente a su amigo.

-Así que la pequeña líder Elementum que no murió ahora será asesinada por un Deumonium- una de sus garras toco sus labios, donde mantenía una mueca escalofriante-El doctor seguramente se carcajeara ante esto- fingió un gesto de tristeza-. Que lastima, realmente quería completar mi trabajo asegurándome de que murieras esta vez pero dejaré que el títere lo haga por mí.

-¡Cállate!- grito Hayate.

Due rió y giro hacia los demás nigromantes, llamándolos con su mano. Entrecerró los ojos un momento y después, soltando una carcajada miro hacia la castaña mostrando una sonrisa llena de demencia.

-Quiero que me entretengan- ordenó-. Dejen que ese chico la mate.

Tres nigromantes se arrojaron contra ellos y Hayate uso su magia, bloqueando con el hielo a dos, esquivó a Griffith y después enterró su lanza en el tercero, justo a tiempo para girar y cortar por la mitad a los otros dos que ya brincaban atravesando el hielo. Soltó un grito cuando una de las manos del Deumonium atravesó su hombro haciéndole una perforación y Due rió sonoramente. Hayate maldijo, otro descuido de esa magnitud y no la contaría. Se alejó de él buscando detener a los nigromantes que se abalanzaban contra ellos en pares, solo buscando entretenerla para que Griffith la matara. Rein se frustró, jalando una de sus mangas para hacerla recapacitar que no podían hacer nada por Griffith ya que si se quedaban solo morirían ambos.

"-Hayate debemos irnos-"suplicó Rein.

Su compañera no respondió y en su lugar continuó peleando sin intenciones de tomar en cuenta su opinión. No podía dejar a su amigo, además no importaba mucho el huir cuando de igual manera moriría en poco tiempo. Si podía salvar a su amigo continuaría peleando, tenía que haber una forma de poder huir sin tener que sacrificarse alguno de los dos. Un nigromante pateo su brazo, tirando de sus manos su lanza y Hayate corrió hacia ella, no siendo capaz de esquivar otro golpe de Griffith que la mando al suelo. Antes de poder quejarse tuvo que girar y brincar para escapar del ataque de un nigromante que se reía de ella. A varios metros miro con furia a Due, que reía recargada en una pared ante el espectáculo.

-Sigue Yagami, sigue intentándolo- rió.

-¡Griffith no!- gritó Hayate.

El Deumonium atravesó su otro hombro y Hayate soltó un grito. Justo en ese momento, los ojos de su amigo le miraron de nuevo y la ausencia reflejada en ellos se convirtió en miedo. Sus manos temblaron al observar que atravesaban a su amiga, a quien había prometido proteger y pronto sintió sus ojos arder con coraje, con decepción hacia sí mismo por haber caído en la trampa de Sieglinde. La castaña sintió su propia sangre escurrir mientras que su vista se nublaba nuevamente y a pesar de eso se sintió tranquila de ver que Griffith había regresado. La mano que atravesaba su hombro fue retirada y Griffith le tomo en sus brazos, evitando que cayera al suelo y los ojos lila le miraron con arrepentimiento que Hayate respondió con una sonrisa relajada.

-¿H-Hayate?-preguntó

-Estoy bien- habló suavemente-. Ya pasó Griffith.

Los ojos azul zafiro se dilataron con horror mientras el sonido de un metal atravesaba el aire un momento antes de atravesar el cuerpo. La sangre salpico el rostro de Hayate y después todo quedo en silencio para ella, no hubo más dolor porque nada se comparaba con la visión de lo que acababa de ocurrir. Las tres enormes garras de Due atravesaban el pecho de Griffith justo al nivel de su corazón y la sangre escurría sobre ella, el joven algo sorprendido abrió la boca y la sangre se deslizo por sus labios y barbilla; los ojos de su amiga le miraron una última vez con miedo, estremeciendo a la castaña y al subir la mirada encontró los vacíos ojos dorados de Due mirándola con satisfacción de haber arrebatado otra vida. Justo en ese momento algo se quebró dentro de la mente de Hayate, destruyéndola un poco más.

¡AHHHHHHHHHH!


Una ola de calor hizo volar a Fate y le tiro contra el suelo haciéndola rebotar bruscamente antes de que el fuego le alcanzara. La joven sintió el dolor invadirle con fuerza mientras que volvía a caer al suelo, cerrando los ojos con fuerza mientras que su mente reaccionaba cubriendo su rostro con sus manos. El calor ardiente llego a su cuerpo subiendo por sus pies a sus piernas y en la bruma del dolor Fate grito, activando su magia para protegerse de quedar calcinada. La explosión se extendió por unos segundos antes de extinguirse en el aire, desvaneciéndose antes de que la Elementum perdiera su magia que había recuperado sin saber la razón. Extrañamente su cuerpo dejo de sentir el dolor anterior y fue suplantado por la agonía de sentir el metal al rojo vivo en sus brazos y piernas. Soltó un grito agónico por el dolor tan intenso y penetrante que sentía llegar hasta los huesos, como una estaca enterrándose en la carne. Con movimientos torpes uso sus manos temblorosas para soltar los amarres de las armaduras de sus brazos y alejar el metal caliente de su piel soltando otro grito cuando el aire hizo contacto con la herida a piel abierta en sus miembros quemados. Sin esperar repitió el proceso con dificultades en sus piernas y soltó un sollozo al desesperado al no soportar el dolor. Inconscientemente sus manos agarraron la armadura de la pierna izquierda y Fate volvió a gritar al contacto con el metal caliente, que le quemo las palmas y finalmente cuando alejo toda la armadura de su cuerpo se quedó inmóvil en el suelo. La armadura que cubría su cuerpo había cedido y a pesar de estar protegida con magia para poder resistir ahora no era más que un trozo de metal. Sus ojos que había abierto por el pánico miraron hacia su pecho y maldijo antes de quitarse también las protecciones en su pecho, notando que se encontraba a salvo debido a su playera negra que evitaba que el calor pasara a su piel. Soltó una maldición al sentir que sus manos se adormecían y apretó los dientes cuando el alivio no llego a su cuerpo. Las quemaduras eran mucho más graves de lo que imaginaba. Sin Arf a su lado no podía controlar el fuego, por lo que era vulnerable a este como cualquier otra persona.

-Lo admito, eres escurridiza Fate.

La voz hizo a Fate girar el rostro, notando con miedo que Tre avanzaba hacia ella manteniendo la mirada alerta a sus movimientos y la expresión neutral comenzaba a tornarse a una mucho más seria y engañosa. La nigromante le analizaba mucho más a fondo de lo que la rubia pudiera imaginarse, intentando encontrar algo que revelara la identidad de aquel ojo rojo que había aparecido en su ayuda. La mujer entendía finalmente el interés de Jail en ella y por qué había enviado a Cuatro para ponerla a prueba a pesar de que el verdadero objetivo fuera Nanoha Takamachi. La hija de Precia era tan intrigante como la misma.

-Ya mátala- gruño Dix.

El nigromante se encontraba tras su compañera, observando a la joven con odio impregnado en sus facciones llenas de rencor. Los ojos borgoña se dilataron mientras que sentía la energía volver a su cuerpo a base de pánico. Giro su cuerpo quedando de frente al suelo y sin poder usar sus manos hizo uso de sus codos para arrastrarse. Frunció el ceño apretando de nuevo sus dientes ante el ardor de su piel quemada en contacto con el suelo pero ni siquiera eso le detuvo de intentar alejarse de los nigromantes. Lentamente se arrastró por el suelo hacia la salida, alejándose y dándoles la espalda, deseando vivir. El miedo hacia que su corazón retumbara con fuerza en sus oídos, luego, cuando escucho los pasos tranquilos de los tacones de Tre tras ella sintió el pánico invadir su cuerpo y entonces el dolor dejo de preocuparle. Pronto uso sus manos para avanzar más rápido y después sus rodillas cada vez alejándose más del enemigo. Tre camino hacia Fate con el rostro deformándose en una expresión furiosa ante la visión de lo que ocurría con las heridas de la joven. Sin ser consciente de lo que ocurría la Elementum comenzaba a curarse de las quemaduras a un paso tan acelerado que parecía que el tiempo retrocedía, logrando que su piel y heridas sanaran completamente.

Aquello no era coincidencia y Tre sabía lo que significaba.

-Para ser un Elementum- la voz de Tre llegó como eco a los oídos de Fate-. Tu cuerpo sana de una forma extraña, casi como si tuvieras alguna conexión diferente. ¿Tal vez por Nanoha?

Fate frunció el ceño mientras sentía la rabia crecer al saber que seguramente la Deumonium se encontraba muy cerca de ella. Giro su cuerpo y sus ojos chocaron con los dorados de Tre en desafío mientras que se colocaba de pie en forma temblorosa. El dolor ya había desaparecido por completo y justo cuando elevó las manos para pelear su rostro mostro sorpresa al ver que la piel se encontraba curada y las quemaduras habían desaparecido. Su enemigo aprovecho entonces para hacer su movimiento; de un salto Tre llegó hacia ella con tal velocidad que solo estrellando su cuerpo contra el suyo la mando de vuelta al suelo, sacándole el aire y dejándola medio inconsciente sobre el suelo. Fate sintió el dolor recorrer su cuerpo por el golpe mientras intentaba enfocar la vista y recuperar el aliento antes de recibir otro golpe. Ni siquiera había experimentado ese tipo de dolor ante un solo golpe, ni siquiera viniendo de Signum. La diferencia de niveles entre ella y Tre era tan increíble que llego a preguntarse cuanto podría hacer su madre o la subdirectora contra alguien así.

-Haré a Takamachi ver cómo te mato lentamente-expresó con una voz más aguda.

-¡Púdrete!

Fate se levantó intentando golpearle cuando la ira suplanto al miedo en su mente, aquella amenaza solo le regresaba el deseo de hacerla pagar con sus manos, por todo lo que le habían hecho e intentaban hacer con su pareja. Con toda su fuerza la rubia se arrojó contra ella regresándole el golpe de la misma forma, sorprendiendo a Tre. La nigromante cayó al suelo ante su peso sin sufrir heridas y Fate no perdió ni un momento, se colocó en pie tan rápido como le fue posible y se dirigió a la salida sin esperar más, corriendo tan rápido como le era posible, forzando a sus piernas a continuar sin importar nada. Todo sucedía a su perspectiva de manera lenta y agonizante; sentía el miedo de vuelta recorrer su sangre ante lo cercano de su encuentro con aquel monstruo, que sin duda alguna le habría terminado asesinando sin piedad. Con un brinco algo torpe alcanzó parte de las escaleras destruidas y entonces, un agarre ardiente envolvió su tobillo descubierto. Con una fuerza descomunal Tre la regreso al piso con fuerza, golpeándola como un trapo contra los escombros. Fate le miró un momento, observando un gesto formarse en sus labios y sus labios abriéndose para soltarle a la cara un escupitajo color ocre. La Elementum intento cubrirse con una mano, solo logrando bloquear un poco que iba hacia su ojo derecho.

Cerró los ojos al sentir el líquido sobre la piel de su mano, sus parpados, mejillas y los mismos ojos, ardiente como alcohol en una herida abierta. No pudo evitar soltar un grito. Pero en lugar de frenarse con esto, arrojo todo el peso de su cuerpo contra Tre frente a ella, llevándola al suelo consigo nuevamente. Sin perder tiempo se colocó de pie a ciegas y corrió unos metros entre gritos e intentos alterados por apartar con sus manos aquel líquido de sus ojos. Otro dolor lo acompaño cerrándole la boca cuando se estrelló contra una pared. Cayó un instante después de rodillas, agitada y sosteniendo sus manos contra la pared que había chocado. Abrió los ojos, cerrándolos al instante ante el ardor y no viendo más que sombras negras.

"Nanoha…"

La necesitaba, su corazón latió apresurado temiendo lo peor al escuchar pasos tras ella. Mordió sus labios y bajo la mirada, sintiéndose indefensa, demasiado cansada para continuar peleando y aceptando finalmente su derrota. Ciega, herida y sin magia no podía hacer nada más. Nadie la culparía, había luchado con todo lo que tenía para intentar vivir y defender por el tiempo que le era posible. Su cuerpo temblaba y sus músculos dolían del sobreesfuerzo mientras que el agotamiento mental y emocional hacía finalmente brecha en su persona. Pero a pesar de todo deseaba vivir.

-La mataré.- rugió Dix a sus espaldas.

No quería morir ahí. Sin saber por qué un impulso, una necesidad invadió su cuerpo, como un náufrago que encuentra el camino a casa, su ser sabía lo que debía hacer y en su mente el recuerdo de su último beso con la persona que amaba se hizo más fuerte que todo lo demás.

-¡Nanoha!-gritó.

Los ojos de Nanoha se dilataron cuando sus agudos oídos escucharon aquel llamado. Su corazón latió con fuerza, girando su cuerpo en movimiento hacia una pared, extendió sus brazos hacia abajo y el círculo de magia giro bajo sus pies con rapidez, juntando su magia. Sus ojos se tornaron violetas al saber que el grito de ayuda pertenecía a la persona que había estado buscando y que necesitaba su ayuda. Raising Heart emitió un tintineo el cual su dueña no noto, concentrada en su objetivo. No tenía tiempo alguno de buscar el camino hacía Fate, sin importarle cuanta magia necesitaba para atravesar esas paredes lo haría y derrotaría a ese bloqueo que la dividía de su objetivo. Desde que había caído al segundo piso del edificio A sabía que se encontraba cerca de Fate y ahora luego de horas sin saber de ella la tenía demasiado cerca para perderse internándose en el pasillo o salón.

-¡Starlight Breaker!

El poder masivo se estrelló contra la pared, destruyéndola rápidamente y avanzo con velocidad y fuerza, destruyendo las paredes siguientes hacia abajo, abriéndole camino. La onda se expandió enviando los escombros y cadáveres lejos de ella, mientras que su cuerpo retrocedía ante la fuerza. La pelirroja pidió perdón a los restos de sus compañeros, pero no podía detenerse. Finalmente luego de lo que le pareció una eternidad su poder llego a su objetivo y con al ver la apertura Nanoha brinco para entrar en esta.

Un estruendo llamo la atención de los nigromantes y Tre intento agudizar sus sentidos para saber lo que sucedía. De pronto un ataque de gran magnitud atravesó la pared cayendo justo sobre Dix, muy cerca de Fate, quien soltó un grito agónico mientras su cuerpo se desintegraba lentamente. El poder comenzó a desvanecerse dando paso a una enorme nube de humo blanco y entonces la nigromante noto una silueta caer contra el suelo, oculta de su vista. Nanoha aprovecho rápidamente de esa ventaja y miro a su alrededor, buscando la silueta de la Elementum y entonces, sus sentidos la alertaron de la presencia de su novia a su izquierda. Fate escucho un grito agónico proveniente de Dix mientras sentía una onda de aire golpear contra su cuerpo, pego su cuerpo a la pared y agacho su cabeza para cubrirse con sus manos mientras esperaba lo peor. El polvo que se elevó luego le esta le hizo soltar un estornudo mientras que pasos apresurados detrás de ella se dirigían en su dirección haciendo que el pánico volviera a invadirle; manos firmes pero amables la tomaron de la cintura obligándola a levantarse y pegaron su cuerpo a un cuerpo tras suyo. Fate saltó ante la sorpresa soltando un grito de terror. Intentó girarse agitadamente pero su captor la mantenía firmemente sujeta a su cuerpo y entonces una voz conocida y dulce habló, mientras un aliento cálido que reconocía golpeaba su oído.

-¡Fate-chan!- Nanoha la obligó a comenzar a caminar-. No grites otra vez.

La pelirroja la obligó a correr, guiándole con su cuerpo a fuerzas, casi pisándole los talones. Fate se obligó a seguir el ritmo no evitando sentir preocupación al no ver por donde caminaba, más cuando escucho un estruendo a su izquierda y su novia acelero el paso, casi cargándola en sus brazos. Pudo escuchar la voz de Tre a lo lejos insultándoles mientras se esforzaba por no caer al suelo ante la falta de fuerza en sus piernas. Escucho una explosión a lo lejos, mientras que Nanoha soltaba algún que otro insultó, con rabia y preocupación. Parecía que su cuerpo pegado al suyo temblaba. Un toque leve y frío en su parpado herido hizo a Fate soltar un grito y la Deumonium se disculpó volviendo a maldecir, con su falta de visión la rubia solo se concentró en escuchar, intentando saber dónde se encontraba y pronto solo se escuchó el eco de sus pasos ante el suelo frío antes de sentir que una puerta era abierta por Nanoha y por la forma en que cambio el sonido de sus pasos el suelo cambiaban deduciendo e intento recordar en que parte de la Academia había escuchado aquel sonido.

Sintiéndose a salvo por el momento intentó detenerse para tomar un respiro, pero Nanoha no se lo permitió. Le guío entre objetos, con impaciencia alejando una mano de su cintura y arrojando cuanta cosa, banca o escombro encontrara en su camino. Finalmente cruzaron otra puerta, sintió los brazos de la pelirroja tomarla por la cintura y la elevó para sentarla en una superficie metálica que Fate reconoció como una mesa antes de alejarse corriendo. La rubia se esforzó para escuchar lo que su novia hacia y noto que la Deumonium parecía destruir y arrojas cosas al suelo. Un sonido de una caja llamo su atención antes de escuchar cómo se quebraba un cristal y Fate no pudo evitar brincar asustada al escucharlo. Nanoha maldijo antes de regresar con ella.

-Fate quédate quieta por favor- pidió.

La rubia asistió moviendo la cabeza sin comprender entonces sintió a la pelirroja colocar algo a su derecha, mover se y agitar algo antes de acercar su cuerpo a ella. Sintió el agua fría caer sobre su rostro y sus ojos cerrados mientras que la mano de Nanoha pasaba una textura suave por sus parpados y mejillas en un intento de limpiarla, pero el ardor hizo a Fate soltar un sollozo y tratar de apartarla.

-¡No lo hagas Fate!- la voz de Nanoha sonó temblorosa-. ¡Tengo que limpiarte!

-¡Arde demasiado!- exclamó Fate entre sollozos, tratando de apartar la mano de Nanoha.

-¡Si no lo hago te quedarás ciega!- de pronto el tono cambio a uno brusco.

El cambio más que asustarle hizo que Fate se preocupara, pensando en cuál sería el aspecto de su herida para que su novia reaccionara así. Bajo las manos y se obligó a quedarse quieta mientras que Nanoha continuaba echándole agua y limpiándole. Dolía demasiado, mucho más que sus oídos, más que sus costillas y tal vez tanto como su piel quemada. El dolor era lacerante, punzante, horrible. Era la primera vez que experimentaba un dolor tan incontrolable. Quería ya no sentirlo pero se obligó a no continuar sollozando para que la Deumonium no se preocupara tanto.

Nanoha abrió otra botella de agua y la vació sobre los parpados de Fate, intentando que sus manos dejaran de temblar y que la culpa no le hiciera llorar de impotencia. Se maldecía una y otra vez por no haber llegado antes, solo crujía los dientes al escuchar los quejidos de Fate llenos de dolor. Le dolía el pecho cada vez que escuchaba uno tras otro. El miedo de Fate al tomarla en sus brazos le inquietó bastante como para hacerle temblar de miedo al no poder hacer nada para aliviar su dolor. Cuando su mirada descendió notó con miedo las manos sangrantes de Fate, pero en ellas no se apreciaba ninguna herida, sino en su rostro. El líquido ocre que le fue salpicado directo hacia los ojos había roto la piel, dejándola como si una lija hubiera sido usada para limarla con fuerza; toda se encontraba roja con diminutas gotas de sangre saliendo por las heridas, pero en conjunto, parecían una capa de rojo oscuro. Un nudo se formó en su garganta, casi ahogándole y no se comparaba a lo que sintió después al ver con detalle el daño. Fate tendría suerte si no quedaba ciega. Al abrirle los ojos para echarles agua, noto que estos tenían una hemorragia sub-conjuntival y las pupilas se encontraban dilatadas, los ojos tan hermosos de Fate, eran opacados por el daño. Nanoha quiso llorar en ese momento; jamás se perdonaría por eso.

-F-Fate, ¿ves algo?- no pudo evitar balbucear.

-Solo sombras Nanoha- contestó suavemente-. Pero ya no me duele.

Nanoha soltó una pequeña risa ante el ataque de orgullo en Fate porque estaba segura que le dolía horrores. Terminó finalmente de limpiarla y con cuidado tomo otro pañuelo limpio para cubrir sus heridas. Con cuidado uso otro pañuelo para secar el rostro de Fate y no pudo evitar un gimoteo al ver el estado de sus ropas. Lo que hubiera ocurrido había hecho que incluso la defensa y armadura de la Elementum quedara inútil. Paso una mano pos su rostro intentando calmarse. Había tardado demasiado, por no ir a buscarla desde un principio Fate había sufrido y casi había muerto. Por ultimo limpió sus manos, intentando quitar la sangre de estas. Sus ojos azul violáceo le miraron, aquella imagen de Fate con la mirada cubierta y una sonrisa en su rostro sería algo difícil de olvidar para ella, sintiendo que cargaba con gran parte de la culpa de que se encontrara así. Giro hacia un lado su cabeza y suspiro al notar que no se encontraban en peligro. Había podido huir a duras penas de Tre hace poco y sabía que aún no se encontraban a salvo pero Fate requería tratamiento.

-¿Cómo te sientes?- preguntó con suavidad.

-Mucho mejor.

El silencio se extendió un momento antes de que Fate volviera a hablar, sobrecogida por el momento.

-Gracias Nanoha, por venir a buscarme.

Nanoha sintió las lágrimas inundar sus ojos y mientras aguantaba los sollozos negó con la cabeza, sintiendo el peso de la culpa oprimir sobre su pecho. No sabía que más hacer, no sabía cómo ayudarle y justo ahora deseaba haber prestado más atención a las clases de sanación y haber escuchado a sus profesores. Deseaba no haber tratado mal a Fate, así jamás habría sucedido eso. Era por ella que eso había ocurrido.

-¡No-o me agradezcas! No pude llegar a tiempo, por mi culpa has sido herida. La magia negra está dañando tu cuerpo… ¡Si no te hubiera dicho eso estarías a salvo!

Las lágrimas corrieron por sus mejillas sin control y abrió la boca buscando decir algo más, cuando noto que la Elementum se movía, buscándola con las manos y le hizo soltar un pequeño grito de susto cuando brinco lejos de la mesa. La pelirroja la atrapo en el aire y la sostuvo en sus brazos para evitar que cayera al suelo y entonces las manos de Fate fueron a sus mejillas tocando con dulzura hasta encontrar sus labios y justo entonces, le beso. A pesar del sabor de las lágrimas la pelirroja pensó que era el beso más dulce que habían compartido. Un momento después alejo sus labios de ella para sonreírle.

-¿De qué hablas? Tú me salvaste Nanoha.

-¡Pero-!

-Prefiero mil veces que pasara esto de nuevo- susurró Fate-. A dejar que te suceda algo. No sé qué quieren contigo, pero me alegra saber que estas a salvo.

-¿De qué hablas Fate?-pregunto Nanoha confundida.

-Los nigromantes te están buscando- respondió.

Fate se sintió insegura ya de alguna forma sabía que era necesario decirle a su pareja del peligro que corría, pero era algo probable que Nanoha comenzara a pensar más de lo debido y sabía que era lo que estaba haciendo con el silencio que le siguió. Conociendo a la pelirroja seguramente comenzaría a culparse de lo sucedido o a preguntarse que debía hacer para mantener a la gente a salvo. Fate se aferró con fuerza a ella, intentando saber lo que pasaba por su mente, temiendo que si la dejaba ir jamás volvería a verla. No quería que Nanoha hiciera una locura. La Deumonium giró su cuerpo en dirección a la entrada. Su agudo sentido del oído capto a varios metros a tres, no, a cuatro Nigromantes en su dirección. Uno de ellos era T re.

Esta vez, cuando Nanoha se acercó a ella pegando su espalda a su torso Fate no brincó. La pelirroja la llevo al suelo con ella y cubrió su boca con una mano al escuchar el estruendoso golpe de las puertas contra el suelo. La Elementum pegó aún más su cuerpo al de su novia, sintiendo sin problemas el latir agitado de la Deumonium, normalmente calmado. La Elementum sintió como lentamente el cansancio comenzaba a llevarse su conciencia y se negó a rendirse al descanso que reclamaba su cuerpo y mente.

-Sal de ahí Takamachi- gritó Tre-. Deja de intentar esconderte, puedo sentir tu magia.

Ambas jóvenes continuaron en silencio intentando detener su respirar y relajar su cuerpo pero el ruido de las pisadas continuaba acercándose. Cuando Fate movió un poco su rostro sintió la calidez de la esfera que colgaba del cuello de Nanoha y de pronto recobro las esperanzas de salir de la situación, movió bruscamente su cabeza para liberar su boca y comentó su idea a su pareja.

-Usa a Raising Heart Nanoha- susurró la rubia-. Podemos aprovechar un ataque para escapar.

El color abandono el rostro de Nanoha resolviendo rápidamente que era lo que deseaban los nigromantes y trago pesado mientras que Fate se perdía un poco más ante el cansancio.

-No puedo.

-¿Cómo?

-Sin mí corazón no puedo ganarles, pero si la uso… Fate, no se controlarme cuando uso a Raising Heart.

Fate finalmente entendió.

Nanoha no era capaz de utilizar su verdadero poder. Y ella ahora estaba prácticamente ciega, con Arf demasiado herida para ayudarle. Si había alguna posibilidad de que sobrevivieran, acaba de desaparecer. Tre por otra parte miraba fijamente hacia la cocina donde estaba segura de que en ese lugar se encontraban escondidas. Los nigromantes avanzaron dos pasos pero su líder les detuvo elevando la mano, pensando en una idea mucho más divertida. Una sonrisa envuelta en locura comenzó a formarse en sus labios mientras pronunciaba las palabras engañosas que podían hacer que la Deumonium se entregara sin tener que pelear.

-Si sales de tu escondite, prometo no matar a Fate.

Nanoha se mantuvo en silencio mientras apretaba los dientes pensando en sus opciones, sabía que de igual forma morirían si salía, pero tal vez si peleaba podía dar el tiempo suficiente a los guerreros de salvar a Fate. La joven en sus brazos se giró, abrazándola fuertemente y con el cuerpo temblando al saber lo que planeaba sin que dijera una palabra.

-Está mintiendo- susurró- No lo hagas Nanoha.

Ante el silencio de la pelirroja Fate se desesperó y abrazo mucho más fuerte su cuerpo.

-Si no te entregas la mataré Takamachi, a ella y a todos tus amigos.

-No le hagas caso Nanoha- pidió Fate.

-Puede que sobreviva si la atiende rápido, sé que esta lo bastante herida para no poder ponerse de pie ¿Quieres saber cómo le queme los ojos?

La rubia sintió el agarre en su cintura intensificarse mientras que escuchaba la respiración de Nanoha tornarse violenta y sentía su cuerpo tensarse. Los ojos azul violáceo se tornaron un segundo violáceos cuando la furia inundo la mente de Nanoha ante las palabras de la nigromante, deseaba hacerla pagar por lo que había hecho y que sufriera el mismo dolor que su novia.

-No…

Fate finalmente cedió, quedándose inconsciente en brazos de su pareja, sin poder evitar que Nanoha saliera a la pelea. La pelirroja la acostó sobre el suelo, cubriéndola con una mesa metálica y lentamente salió por la puerta para enfrentarse contra Tre.

La nigromante le miro divertida y después todo rastro de diversión desapareció de su rostro y del de sus compañeros cuando Nanoha mostró en su mano el objetivo que habían estado buscando todo ese día. Raising Heart tintineo en su mano un segundo antes de que su dueña cerrara el puño y la escondiera de la vista de los enemigos. Cuando Tre dio un paso hacia ella Nanoha corrió hacia la puerta más cercana y la abrió mirándole en advertencia.

-Si no detienes el ataque arrojaré la esfera y jamás la encontraras en este laberinto.

Al elevar su mano Tre maldijo en su idioma y levanto las manos, intentando evitar que la joven hiciera algo así. La amenaza logro que la mujer se sulfurara lo suficiente para perder el control un segundo antes de regresar a su actitud calmada, con la solución descrita rápidamente en su mente.

-Si la arrojas nada impedirá que te mate a ti y a Testarossa- contradijo-. Y no creo que esa sea tu prioridad.

Nanoha entrecerró los ojos mientras que acercaba su corazón a la puerta.

-¿Si te entrego a Raising Heart prometes no matarnos y detener el ataque?

-Lo prometo- respondió Tre al instante.

La sonrisa que intentaba ser confiable resulto aterradora para la pelirroja y su rostro se frunció furioso mientras pensaba que podía hacer. Sabía que tal como había dicho Tre, en el momento en que arrojara su corazón las mataría sin chistar pero también sabía que no podía correr el riesgo de que el enemigo consiguiera lo que buscaba y aniquilara a todos sus aliados, algo que no permitiría mientras continuara viva.

-Mentirosa- exclamó Nanoha.

Los tres nigromantes restantes que se encontraban a su alrededor saltaron sobre de ella y la joven tuvo que brincar para esquivar el ataque recibiendo un golpe directo al rostro por parte de Tre que la envió al suelo. La joven dio una voltereta y se sostuvo en sus manos para ponerse de pie y atacar con magia a los nigromantes restantes, matándolos rápidamente, la mano de Tre agarro el puño donde mantenía escondida a Raising Heart y Nanoha la golpeo con la otra mano siendo detenida por el golpe que recibió en su pecho y la dejo sin aire. Tre intento abrir su mano pero esta no cedió a pesar de sentir que rasgaba la piel de su mano.

-¡Dámela!- gritó Tre.

Protection.

Nanoha grito cuando la esfera se enterró lentamente en su mano izquierda traspasando el guante la piel y el musculo hasta salir por el dorso haciendo brillar las runas en su mano extendiéndolas por todo su brazo. De pronto la fuerza física de la pelirroja se incrementó lo suficiente para golpear y alejar de ella a Tre y aprovechar para comenzar un poderoso ataque mágico en su contra. La nigromante se tambaleo un momento antes de recuperarse y emprender un nuevo y veloz ataque contra ella, tan rápido que sus ojos la perdieron la vista hasta que nuevamente una patada llego a su tórax con la intención de tirarla al suelo. Nanoha se sostuvo en sus rodillas, evitando a toda costa ceder ante el ataque. Se puso de pie de nuevo esquivando a Tre y tomando entre sus manos un pedazo de escombro para arrojarlo contra su oponente que se dirigía a ella de nuevo contra ella. La joven maldijo cuando otro grupo de nigromantes entro por la puerta que había abierto y estos se arrojaron sobre ella, intentando someterla ante la ventaja numérica pero igual que con Tre Nanoha logro desviar sus golpes y alejarlos. Fate se encontraba en peligro y ella era invencible. Por lo menos hasta que la rubia se encontrara a salvo. En ningún momento paso por su mente que no saldría de ese lío viva pero por lo menos debía aguantar lo suficiente hasta que llegaran los refuerzos a la academia o hasta que pensara una forma mucho mejor de salvarse.

-Tal como dijo Scaglietti, tienes limitadores- habló Tre-. Dejaría de jugar contigo pero es demasiado divertido, aunque ya sabes que tu destino es morir.

Tre formo un haz y lo lanzo con rapidez contra Nanoha, quien recibió el golpe directamente sobre su hombro a pesar de haber girado para esquivarlo. Soltó un grito de dolor y evito caer de rodillas mientras se defendía rápidamente de los otros nigromantes, matando a la mayoría cuando un segundo ataque de magia negra choco contra su mano izquierda, donde reboto. Tre entrecerró los ojos antes de sonreír y la Deumonium maldijo ante su debilidad.

Tenía que pensar en algo ¡Ya!

Tre golpeo su estómago, dejándola sin aire y logro tirarla al suelo por segunda vez. Sus manos rápidamente fueron hacia la mano izquierda de Nanoha intentando arrancarle la esfera, solo consiguiendo abrir la carne logrando que Nanoha soltara un grito de dolor.


Suzuka abrió los ojos luego de quedarse inconsciente por tercera vez en un lapso de dos horas. Su cuerpo y cabeza le dolía lo suficiente para no despertar de nuevo pero la imagen de sus amigas le proporcionaban la fuerza suficiente para mantenerse con los ojos abiertos todo el tiempo que le era posible hasta que el dolor ganaba por un momento. La joven giro su cabeza para mirar a su espíritu que permanecía acostado a su lado, esperando paciente por la ayuda y sus orejas revolotearon al escuchar el sonido de pisadas acercarse. Suzuka contuvo el aliento cuando las carcajadas de los nigromantes se escucharon y después observo al enemigo descender a la biblioteca, buscando a su nueva víctima. La pelimorada contuvo el aliento ante cada paso que daban y cuando se encontraban a un metro la voz de Linith resonó en su cabeza calmando su mente.

"No tengas miedo Suzuka… yo estoy aquí"

Una hermosa luz envolvió a Linith, trayendo luz al lugar que se encontraba oscurecido desde que la tormenta se había desatado y su compañera observo como el espíritu gato se transformaba en un humano de cabello castaño, con ojos afilados, cola, orejas puntiagudas y garras que portaba un simple vestido marrón. El espíritu se preparó para la batalla a muerte, sin más motivo que salvar a su compañera. Una vez había visto caer a su Elementum en manos del enemigo sin poder hacer nada por ella y ahora no dejaría que sucediera lo mismo que con Precia Testarossa, incluso si terminaba por desaparecer no dejaría de luchar. Su magia dejo de estar ligada en ese momento con Suzuka y le sonrió una última vez antes de darle la espalda y correr a la batalla. la Elementum grito alargando su único brazo libre a Linith mientras el enorme grupo de nigromantes se arrojaban contra ella, buscando matarla, el espíritu peleo valientemente , golpeando y atravesándolos con las garras uno tras otro mientras soltaba rugidos de guerra.

-¡No!-gritó Suzuka- ¡Linith!

Intento con todas sus fuerzas salir bajo el escombro sin lograrlo mientras observaba a su compañera luchar y ser herida una y otra vez, sobrepasada por la cantidad de enemigos. Sus oídos zumbaron ante una explosión y las lágrimas abandonaron su rostro, solo siendo capaz de observar el final del espíritu que le había acompañado durante la mayor parte de su vida. Estiro su mano nuevamente hacia Linith cuando una espada atravesó el costado del espíritu y se revolvió con brusquedad intentando ir en su ayuda sin poder hacerlo.

-¡Noooooo!- gritó desesperada.

Linith cayó al suelo de rodillas con los ojos puestos en su compañera y un nigromante alzo su mano para destruís su cabeza con una mueca de alegría en su rostro. Suzuka volvió a gritar no viendo al nigromante a su lado, que se disponía a acabar con su vida y de pronto el eco de un choque llego a sus oídos.

Blaster Arrow.

Un poder color verde cruzo la pared a su izquierda y se dirigió hacia el grupo de nigromantes tras Linith, salvándola. El espíritu volvió a su forma de gato y cayó al suelo, indefensa mientras que el resto de los nigromantes se abalanzaba contra ella. Un grito furioso llego a sus oídos y la silueta de una persona cruzo el aire, destruyendo a los enemigos que cruzaban su camino. Arisa apunto furiosa su alabarda contra el nigromante frente al espíritu y lo decapito, luego, corrió a un lado de Suzuka y mato al siguiente soltando un rugido.

-Vengan cobardes, si es que pueden- aulló-. Malditos insectos.

Suzuka volvió a llorar, sabiendo que se encontraban a salvo y que Arisa acababa de salvar a su espíritu de morir. Los ojos color oliva le miraron un momento antes de que el rostro de la rubia se frunciera con la furia opacando todo lo demás

-¿Creen que pueden intentar matar a mi novia y salir vivos?-rugió- ¡Voy a hacerlos pedazos!

Luego de aquello a la Deumonium no le tomo mucho tiempo deshacerse del resto de los nigromantes, ya que la cantidad era evaporada ante los enormes ataques mágicos que arrojaba sin precaución, casi disfrutando de ver a los enemigos gritar por sus vidas. Un nigromante mucho más listo se dirigió a la Elementum indefensa y ataco con una espada afilada, clavándola en su hombro. Suzuka soltó un grito, el dolor entro a su cuerpo como un torrente. Aún sin ver era consciente de cómo la magia negra entraba en su carne, destruyendo, casi como si fueran las púas que había arrojado Cuatro contra ella, enterrándose en su cuerpo. Su cabeza impacto dolorosamente contra el piso mientras se retorcía tratando de liberarse pero la conexión con Linith hacia que no pudiera usar su magia.

Y de pronto el dolor cedió.

A metros frente a ella, Arisa mantenía colgando inerte en sus brazos al Nigromante. Sus ojos le miraban con rabia, presentando el mismo color oliva de su fase instintiva a pesar de haber dejado de usarla. Con un rugido arrojo al nigromante metros en el aire, impactándolo contra una pared donde se hizo polvo y se arrodillo a su lado tomándola del rostro.

-¡Suzuka! Tranquila, tranquila, ya estás a salvo- sus ojos volvieron a su hermoso color esmeralda-. Estoy aquí, ya no te hará daño…

Suzuka sonrió aguantando las lágrimas. Estaba a salvo, había sobrevivido. Arisa estaba junto a ella ahora, a pesar de todo había ido a buscarla. Sin perder más tiempo Arisa quito con una mano el escombro que aplastaba a su novia e intento no soltar un grito de frustración. Cuando Suzuka observo la mueca en el rostro de la rubia su mirada viajo a sus heridas y tuvo que contener el aire al notar que ambas piernas se encontraban rotas. Sus manos sostuvieron con fuerza la herida en su hombro e intento permanecer quieta para no perder más sangre. Arisa la sostuvo en sus brazos suavemente, casi sin desear tocarla.

-¿Puedes mantenerte consciente?- preguntó preocupada.

-Si es necesario- respondió con voz temblorosa Suzuka.

Ambas se miraron, arrojándose a los labios de la contraria. Sus bocas se unieron con brusquedad, profunda y lentamente. Se envolvieron en brazos de la contraria, juntando sus cuerpos todo lo que era posible hasta que la punzada de dolor hizo separarse a Suzuka con un grito. Arisa rápidamente la dejo sobre el suelo y corrió a buscar a la otra persona que había ido a salvar ese día. Entre unos escombros encontró a Linith, que le miraba agradecida y la tomo suavemente en sus brazos, intentando que la herida no se profundizara.

-Eres muy valiente gatito- le susurró.

"Gracias…Arisa"

La nombrada le sonrió antes de dejarla con cuidado en brazos de Suzuka quien le agradeció entre sollozos mientras abrazaba a su espíritu contra su pecho y después pronunciaba su nombre una y otra vez, conmocionada. Arisa aprovecho para observar las piernas de su novia rápidamente; el sangrado era preocupante y maldijo entonces no haber prestado atención en las clases de Shamal. Si tan solo supieran usar su magia para sanar tal vez podría curarla.

-¿Puedes soportarlo?-preguntó no escondiendo su preocupación-. ¿Cuánto tiempo lleva que no sientes las piernas?

-N-No lo recuerdo…- mintió Suzuka.

No podía decirle que llevaba horas sin sentirlo porque seguramente el rastro de cumpla que invadía el rostro de Arisa se haría mucho más grande y ella no lo deseaba, porque si no fuera por la rubia ella seguramente se encontraría muerta.

-Tenemos que llegar lo más rápido posible al forúm…

Con mucho más cuidado la rubia cargo en sus brazos a su pareja, quien a su vez abrazo con más fuerza a su espíritu, y comenzó a correr por la biblioteca, saliendo por la entrada en dirección al pasillo más cercano donde podrían atravesar el edificio hacia el fórum sin muchos problemas. Arisa había tenido que salir del edificio por una ventana para poder encontrarla más rápido y se lamentó de no haberlo hecho antes porque las heridas de Suzuka parecían ser demasiado graves. Además había permitido que la hirieran en su presencia, cosa que jamás se perdonaría mientras respirara.


Micaiah supo de inmediato que ni siquiera con Seirian, su espíritu de éter, podría hacerle frente a Zero. La magia negra que desprendía la Nigromante era tal que no importaba con que le atacara, simplemente esa criatura estaba en un nivel muy diferente. Sin embargo, correr no era una opción, ni tratar de enfrentarla directamente. Sus ojos se desviaron impredecibles hacia su espíritu, sobre sus hombros. Si usaba la conexión, quién moriría sería su espíritu; aun cuando toda la magia del camaleón le indicara que eso era lo que deseaba. Micaiah se negaba a dejar que muriera por protegerla pero ante la cantidad de enemigos y el poder abrumante de Zero se quedaba sin opciones. Por otra parte le preocupaba la falta de atención que Carim prestaba en los otros enemigos con tal de concentrar sus ataques en la nigromante uno tras otro sin lograr hacerle ninguna herida.

Todos los alumnos luchaban con todo su poder contra el enemigo y comenzaban a perder terreno, sin poder hacer demasiado para evitar que varios ataques chocaran contra la barrera que habían colocado Victoria y Teana, las dos Elementum apenas continuaban de pie, con los miembros temblando se aferraban a continuar aun cuando sus narices y oídos ya sangraban por el sobreesfuerzo. Tribeca unos metros más alejada del campo fue embestida por un behemoth luego de haber derrotado con ayuda de Tiida otros dos, sobre el lodazal que se había creado con la lluvia permaneció de espaldas intentando recuperar el aliento antes de que la criatura volviera a pasar arrollándola.

-¡Tribeca!-gritó Victoria.

La joven se puso de pie, sosteniendo una extremidad del animal y lo arrojo sobre los otros dos que se mantenían expectantes a lo que hacía. Su mano paso por su frente ensangrentada y soltó una maldición cuando el otro brazo no respondió, notando que se encontraba roto.

-¡Un poco de ayuda Lanster!- grito a Tiida.

El joven disparaba una y otra vez contra la marea de nigromantes que se arrojaban sobre él, sin oportunidad siquiera para tomar un respiro. Sus dedos sangraban ante la fricción de sus armas y una herida sangrante se percibía en su pierna izquierda, que casi mantenía colgada.

-¡Estoy ocupado!

Ginga brinco esquivando una esfera de energía antes de que un nigromante se arrojara al vuelo contra ella y la tomara por el cuello intentando dejarla sin aire. La Deumonium hizo que su aterrizaje fuera sobre otro grupo de nigromantes y uso su taladro para destruir el rostro del nigromante que intentaba matarla. Sus ojos turquesa enfocaron una lanza y tuvo que tirarse al suelo para esquivarla, con cada movimiento haciendo que sus músculos reclamaran, demasiado cansados. Un ataque mágico volvió polvo a varios enemigos, mientras que otros tomaban su lugar sin darle descanso alguno.

-¡Son demasiados!-gritó desesperada.

-Nos van a matar- dijo Els desde la otra orilla.

Los nigromantes la mantenían acorralada contra la barrera y la Deumonium uso nuevamente su arma en forma de un aro para decapitas a cinco y volver a la pelea contra los siguientes. La situación de los demás era muy parecida, sin poder hacer realmente algo para ganar ventaja y por el contrario los nigromantes comenzaban a ganarles con la estrategia de dejarlos cansados e indefensos, varios ya habían muerto en sus manos, cubiertos por la ola de enemigos que absorbían su sangre y con Carim demasiado ocupada intentando no morir a manos de Zero las posibilidades continuaban descendiendo.

Carim no pudo esquivar el puño de Zero dirigido a su antebrazo, el golpe contenía tal fuerza que rompió el hueso y todavía la mando varios metros sobre el aire antes de caer con fuerza contra el suelo. La rubia giro en el aire y se trasporto furiosa tras de la nigromante e intento golpearle por la espalda con el mismo resultado que las veces anteriores. Zero se giró mucho más rápida que ella y evito su golpe para responderle con una patada que Carim esquivo a duras penas transportándose de nuevo. Era como su Zero supiera donde aparecería justo antes de que la Deumonium usara su don, como si pudiera leer sus pensamientos. La nigromante giro y tomo hábilmente por el cuello a la Deumonium, intentando romperle el cuello mientras que Carim rugía con fuerza y golpeaba el costado expuesto de la mujer sin conseguir ninguna reacción. Micaiah intento entonces cortar con su katana a Zero por el brazo que sostenía a Carim y la nigromante soltó a su presa para arrojarla contra la Elementum. Las dos chicas cayeron al suelo y se levantaron al segundo para volver al ataque, frustradas y furiosas. La nigromante se burlaba de ellas, sin siquiera molestarse en pelear con la magia negra.

Los ojos de Carim se tornaron color cobre mientras el círculo mágico giraba rápidamente bajo sus pies, preparando un ataque que como las otras dos veces el enemigo había evitado golpeándola en el estómago luego de destruir sus defensas.

Zero extendió una mano al cielo y una esfera de magia negra del tamaño de una pelota de pingpong se creó, arrojándola con fuerza contra Carim quien levanto sus brazos para detenerlo. La esfera trono como un cristal roto y después exploto llenando de magia negra todo alrededor de Carim, tirándola al suelo. Micaiah blandió su arma y en ese momento logro herir un costado de la nigromante a duras penas. Su piel era tan dura como un metal y el filo de la katana no lograba atravesarla. Riendo Zero tomo con una mano el arma y alzo su brazo para elevar sobre el suelo a Micaiah. La diferencia de altura era tal que aun así la nigromante continuaba ganándole. Zero la golpeo en el torso rompiéndole varias costillas y la arrojó al suelo metros atrás, donde los otros nigromantes esperaban que cayera y se arrojaron sobre la joven quien apenas tuvo tiempo de defenderse con magia protectora.

Carim apareció de nuevo, activando el enorme poder justo sobre la cabeza de Zero.

Comet Blast.

Argos brillo una increíble explosión cayó sobre la nigromante, destruyendo metros alrededor de enemigos y tierra. Luego de la explosión Carim observo todo a su alrededor buscando a Zero, quien había desaparecido.

-¡Carim!-gritó Ellis.

Una espada negra descendió sobre su cabeza y Carim se hizo a un lado tan rápido como pudo logrando que la espada solo atravesara la piel de su hombro y brazo. La rubia soltó un grito y Zero volvió a reír, arrojándola al suelo de una patada. En un segundo la ventaja con la que había contado la Deumonium se desvanecía en el aire y victoriosa Zero apuntaba con su arma a su cuello, lista para terminar con su vida. Los ojos de Carim se dilataron, midiendo el tiempo de reacción para evitar la muerte y justo entonces la magia de Ellis cayó sobre la nigromante, haciendo que retrocediera y dando oportunidad a su amiga de ponerse de pie. Ambas se miraron con una sonrisa y después unieron fuera para atacar sin descanso con ataques mágicos a Zero, quien los esquivaba a duras penas o desviaba con la espada que comenzaba a romperse. Carim dio un giro y pateo con fuerza su rostro o por lo menos lo intento, siendo detenida por la mano libre de Zero, luego Ellis brinco intentando golpearle el rostro y descuidando la defensa de la mitad de su cuerpo. La nigromante blandió la espada con una sonrisa bailando en sus labios y el arma atravesó a Ellis, cortando su cuerpo.

-¡NO!

Carim se liberó de Zero y uso nuevamente el ataque anterior. Argos brilló.

Comet Blast.

Zero abrió los ojos sorprendida por primera vez, sin esperar que la Deumonium atacara tan cerca de su aliado. La explosión arrojo a un lugar desconocido a su enemigo y Carim uso su magia para proteger a Ellis, tomándola con cuidado de su rostro. La sangre corría por sus heridas y su boca mientras la Deumonium comenzaba a ahogarse, más muerta que viva. Los ojos de Carim volvieron a su tono normal, observando a los de su amiga que comenzaban a apagarse. Las palabras no llegaron a la boca de Carim ni siquiera cuando Ellis murió, mientras su cuerpo temblaba de furia. Se había confiado demasiado con un oponente que era mucho más poderosa que ella y como la última vez, una vida a su cuidado había muerto. Las lágrimas descendieron por sus mejillas y abrazo con fuerza el cuerpo sin vida de Ellis, con la desesperación envolviéndole.

Micaiah salto a un lado y giro, cortando en dos a un nigromante antes de volver a girarse e intentar esquivar con rapidez el nuevo ataque de otro enemigo. Ante la falta de apoyo, mientras que vencía al nigromante, Zero se posicionaba a su izquierda extendiendo su brazo con una esfera negra y dirigiendo un ataque hacia su cabeza. Micaiah entrecerró los ojos y aterrada noto que no lograría esquivarlo ni siquiera con todas sus defensas sería capaz de lograr defenderse de un ataque tan cerca de ella. Sin más opción elevo su mano con la que sostenía su katana negra y uso las defensas mágicas que le restaban, esperando el golpe fatal. La mirada furiosa del nigromante pareció mirarle con sorna por un momento, mientras sentía el ataque chocar contra su mano y le destruía los dedos.

Victoria pudo observarlo atentamente, sin poder ir ayudar a su mejor amiga abrió los ojos aterrada y grito con todas sus fuerzas y con la desesperación que embargaba su ser.

-¡MICAIAH!

Micaiah grito con fuerza, con la herida quemándole y el dolor penetrando su mente. No era el peor de dolor que había experimentado. Había sufrido muchos a lo largo de los años, con las torturas impuestas por su abuelo, pero aun así el miedo lo hacía mucho más real. Apretó con fuerza su mano derecha intentando no ver ni concentrarse en la cantidad de sangre que llenaba el suelo bajo la misma. No estaba segura de cuantos dedos le había destrozado Zero o si todavía conservaba la palma de su mano y ya que el dolor no dejaba que pudiera concentrar solo apretó la herida, volviendo a gritar. Había perdido cuatro dedos. Su mirada escarlata se elevó observando junto a ella a Zero, imponente y sin mostrar ninguna herida que poderoso le miraba como a un pequeño insecto. El agua golpeo el rostro de Micaiah, dificultándole ver con claridad y sin embargo supo lo que venía.

La nigromante extendió la palma de su mano preparando el golpe final y mientras la esfera de energía se formaba, la pelinegra intento moverse pero su cuerpo no respondió, demasiado adolorido como para poder hacer algo más. Se le había terminado el tiempo. Pudo escuchar el g rito de Victoria mientras el brazo descendía lentamente hacía ella y Micaiah solo se concentró en recordar cada pequeño detalle en el rostro de Alicia. Recordó los besos húmedos en su cuello y lo delicada que parecía cuando sus pestañas rozaban la piel de sus mejillas. Lo brillantes que se veían sus ojos a la luz de una madrugada. No tuvo miedo pero no podía aceptar su muerte aún y abrió los ojos, esperando con valor el ataque.

-¡No!

Carim se arrojó con toda la fuerza y velocidad que poseía contra Zero, haciendo que ambas salieran volando y salvando solo por un segundo a Micaiah. La rubia tomo la cabeza del nigromante mientras rodaba por el suelo, intentando romperla. Sus ojos cobre miraron con odio los de Zero, con tal enojo que incluso parecía alguien más. El codo del enemigo golpeo su cuello ahogándola un segundo que aprovecho para girar y tomarla de un brazo, intentando desprenderlo. La armadura de Carim se tensó intentando evitar que perdiera el brazo y aun así pudo sentir como su hueso se quebraba. Soltó un grito pero uso su otro brazo para cortar ambas extremidades de Zero y alejarla de ella. Finalmente dejaron de rodar y sobre el suelo se miraron con odio. Al segundo ambas se pusieron de pie y mientras los brazos de Zero volvían a unirse Carim aprovecho para trasportarse y golpearle por detrás.

Con la única oportunidad de poder vencerla Carim se movió rápidamente. Uso su transportación de nuevo y se colocó en la espalda de Zero, intentando inmovilizarla y entre los golpes junto tanto poder como le era posible, sin despegarse del enemigo. La nigromante el golpeo una y otra vez, incluso se dejó caer de espaldas para aplastarla, pero Carim continuo aferrada un momento más hasta estar lista. Volvió a trasportarse frente a Zero, sabiendo que ella intuiría su movimiento y dejo que ambas manos de la nigromante atraparan al suya para poder atacar. Los ojos cobre miraron con furia a la nigromante y después soltó su poder.

Buster Rubellite.

El poder entro directamente contra Zero y exploto dentro de ella, justo como el nigromante Tredici comenzó a destruirse lentamente con su cuerpo deformándose y un agujero llevándola hacia otro lugar, del cual no podría regresar. A pesar de la magia que había usado contra ella Zero continuaba resistiéndose a morir y se aferraba con fuera al brazo de Carim, quien lo sacudía sabiendo que si no lograba zafarse correría con el mismo destino que su enemigo.

-¡Morirás conmigo Deumonium, eso te lo puedo asegurar!- rugió Zero.

-¡No!- gritó Carim.

Parte del cuerpo de Zero fue destruido y pronto la Deumonium sintió sus dedos destrozarse, con si magia más agresiva e incontrolable pasando a su brazo. Carim grito, intentando despegar su brazo, sintiendo que comenzaba a destrozarse. Ya no tenía más poder para huir, no tenía ninguna alternativa y se le terminaba el tiempo, de pronto todo paso demasiado lento mientras observaba como Zero se iba destruyendo, con la mirada fija en ella, triunfante. La Deumonium lucho con todas sus fuerzas intentando arrancarse la mano como última alternativa. No podía morir, no podría morir sin ver a Hayate de nuevo. Quiso gritar al ver que no podía separarse a pesar de su esfuerzo y justo cuando pensaba que no lo lograría vio descender una katana negra frente a ella, haciendo lo que pensaba hacer a base de fuerza bruta. El arma cortó su mano y parte del brazo, separándola finalmente, Carim cayó de espaldas apretando la nueva herida con su mano restante y soltó un grito de agonía. Con dolor giro la mirada hacia el cielo encontrándose con la mirada escarlata de Micaiah quien sostenía su katana con la mano izquierda respirando con agitación.

-Vida por vida, ya no te debo nada Carim- habló Micaiah.

Carim asistió, agradecida de estar viva y pensando que a su mente jamás acudió la idea de que un Elementum conservador le ayudara.

-Vida por vida.

Había perdido su mano pero se aliviaba de seguir ahí, sin importar el costo ya que ella no podía morir aún. Mientras perdía la consciencia y cerraba los ojos noto que Schach llegaba a su lado, gritando desesperada e intentaba parar su hemorragia con sus manos, sin éxito. Escucho que le dijo algo y no fue capaz de comprenderlo, dejando finalmente que el cansancio y el dolor tomaran su conciencia, desmayándose y dejando a sus compañeros y amigos al merced de la enorme cantidad de nigromantes.


Due saco las garras de Griffith dejando que el cuerpo cayera sobre Hayate quien lo tomo en sus manos aterrada, intentando cerrar la herida sangrante en su pecho casi en un estado se shock.

-¡Griffith!- gritó- ¡Quédate conmigo Griffith!

El joven no respondió y Hayate tembló cuando noto que el color abandonaba su rostro al igual que el calor de su cuerpo comenzaba a descender. La castaña grito, sin saber que podía hacer para salvarlo, Rein sobre su hombro lloraba. Durante varios minutos en los que los nigromantes le observaban y Due reía ella continuo intentando revivir a su amigo, gritando su nombre y buscando cerrar su herida sin ningún resultado. El frío lleno el cuerpo del Deumonium mientras que su amiga se aferraba a él con desesperación, intentando salvarlo a pesar de que ya era tarde, con las lágrimas surcando su rostro sin control.

-¡GRIFFITH!- gritó nuevamente Hayate.

Su amigo no se movió. Hayate soltó otro sollozo, aceptando finalmente que no se levantaría nuevamente. Estaba muerto, era como intentar hablar con una estatua, frío y vació. Sus manos volvieron a tratar de cerrar la herida enorme que le atravesaba el pecho y había destruido su corazón.

-Griffith… por favor…

"Tengo miedo".

Hayate abrazó su cuerpo, gritando de dolor sin poder hacer nada. No habían servido de nada sus días de entrenamiento, ni las decisiones y por su culpa, por haber aceptado que la acompañara a buscar a los niños es que ahora estaba muerto. ¿Cómo vería a la cara a Letti Lowran? ¿Cómo podría ver a Carim sabiendo que había fallado? Ya no quedaba nada, solo una horrible herida y una oscuridad que parecía absorberla a cada segundo, lejos de la luz, al infierno donde Hayate sabía que pertenecía. Ella debería ser quien muriera, no Griffith, no todas las personas a su alrededor. Si no hubiera cedido ante sus concejales él estaría vivo, si hubiera sido fuerte para pelear el estaría vivo, si hubiera logrado llegar a Sieglinde estaría vivo… si los nigromantes no existieran el estaría vivo.

Due le miró aburrida y después dio media vuelta, alejándose del lugar en busca de otra víctima con la cual divertirse. La Elementum rota ya no era entretenida.

-Mátenla- ordeno a sus súbditos.

Los nigromantes rieron y rodearon a la joven, que permaneció inmóvil incluso cuando una lanza atravesó su espalda, sin siquiera soltar un grito. Los nigromantes sintieron de pronto la brisa fría envolverlos y después, sus cuerpos fueron elevados sobre el suelo, mientras la castaña murmuraba una y otra vez frases que no eran entendibles y luego decía dos palabras que por alguna razón aterraron a los nigromantes.

-Mátalos… mátalos a todos…

Los ojos de Hayate de pronto miraron a uno de los nigromantes y una sonrisa torcida se formó en sus labios.

-¡MÁTALOS A TODOS!

Una luz envolvió el lugar por un segundo, antes de que la sobra la consumiera, dejando el lugar en penumbras. Los pasos lentos se escucharon, arrastrándose de vez en cuando y de pronto el lugar volvió a estar como antes, sin ningún nigromante y la presencia de una mujer de cabello plateado frente a Hayate. Reinforce se irguió, en su espalda cuatro alas negras se materializaron. Los ojos azules se tornaron rojos, su atuendo cambio a un color negro. Había tomado una apariencia humana, con ojos rojos y cuatro alas negras en su espalda al haber sido corrompida por los pensamientos llenos de locura y dolor de su compañera perdida en su propia culpa. La castaña abrazo mucho más fuerte el cuerpo sin vida de Griffith, escondiendo su rostro y volvió a abrir la boca entre sollozos.

-¡Mátalos!- gritó Hayate- ¡Mata a los nigromantes!

Reinforce abrió la boca y grito. El sonido abrumador y agudo recorrió todos los lugares de la Academia obligando a todos los presentes a cubrir sus oídos.


-¡Listo!- grito Yuuno.

Una sacudida eléctrica lo mando al suelo y Mariel corrió a apretar el botón que se mostraba junto a al pantalla. De pronto la barrera que mantenía oculto lo que sucedía con la academia se rompió y el humo y la destrucción se vio a la distancia, llamando la atención de todos.


-No puede ser…

Chrono Harlaown fue el primero en verlo y con horror noto que era demasiado tarde para el contraataque, les había tomado demasiado tiempo y el costo podría ser muy grande.


Continuara pronto-