- Es una noche maravillosa, ¿no creen, chicas? – decía Laguna acostándose sobre la tierra y estirando el cuerpo para descansar.

- Estamos… perdidos… - musitaba Lightning con la cabeza gacha y prometiéndose a sí misma que mataría al pelinegro cuando no hubiese testigos presentes.

- No te preocupes, en la mañana encontraremos el camino correcto de regreso al Santuario – dijo Tifa mientras que avivaba las llamas de la fogata para que ésta no dejara de arder – Ven y siéntate cerca de la fogata con nosotros, Lightning, hace frío – sonrió.

La pelirrosa suspiró con enfado e hizo caso. Se sentó sobre una roca plana y miró hacía las estrellas, resignada. Pero su paz se vio afectada cuando Laguna comenzó a roncar.

- Oh, ¡ya se durmió! – dijo la morena riendo - Debe tener mucho sueño para dormir sin que le moleste las piedras

- Ese bastardo – murmuró Lightning, molesta - ¡Se suponía que sería el primero en montar guardia para poder descansar nosotras! Y se dice ser un soldado… -

- Bueno, él siempre ha dicho que es más bien un periodista – le defendió Tifa.

- Excusas… - gruñó.

La morena, al ver su expresión de enfado, paró de reír y la miró con curiosidad.

- Lightning… -

- ¿Qué sucede? – cuestionó preocupada al verla tan seria y la morena volvió a reír.

- Nada malo, es sólo que me recuerdas a alguien… pero no sé a quién – terminó de decir con tristeza – Sé que se trata de alguien importante en mi vida. Pero todo en mi mente está tan nublado… –

- Ya veo. Qué mal… - dijo sintiéndose algo apenada por ella, pues ella misma a veces también deseaba recordar cosas sobre su mundo, mas tampoco podía. La frustración estaba presente en todos los elegidos de Cosmos.

- Lightning, sé…sé que sonará algo raro – comenzó a decir ruborizada de vergüenza – pero, ¿podría darte un abrazo? –

- ¿Eh? – la miró sorprendida, más bien, confundida – No lo sé… Yo… -

Lightning no era una persona afectiva, y mucho menos con los extraños, pero desde la primera impresión supo que la morena era una chica honesta, inocente y bastante dulce, por lo que cumplir su demanda no sería algo especialmente raro como lo era para ella. Además, era obvio que Tifa necesitaba apoyo moral y seguramente para ella hubiera sido más incómodo pedírselo a Laguna, pues éste era hombre y podría aprovecharse de ella y sus par de…virtudes que saltaban a la vista por la escasa tela de su blusa.

- Está bien – respondió con normalidad, no queriendo darle más importancia al asunto.

Ambas chicas se levantaron de sus asientos y se dieron un abrazo amistoso como lo haría cualquier par de amigas, sin embargo, la morena la estrechó con más fuerza de la que esperaba, posando su cabeza en el hombro de Lightning. Rato después, la pelirrosa sufrió un shock cuando se dio cuenta que los labios de Tifa estaban sobre los suyos.

Se la quitó de encima como pudo y retrocedió asustada, más que nada por el hecho de que le había agradado más el tacto de sus labios suaves que haberle disgustado…

- Oh, Light, ¡perdóname! – exclamó Tifa horrorizada por lo que acaba de hacer – Yo… yo no sabía lo que estaba pensando, ¡lo siento mucho! –

- ¡No! No hay problema… - sacudió la cabeza, todavía recuperándose – La verdad es que…te lo agradezco –

- ¿Có-cómo? – cuestionó mientras algunas lágrimas de vergüenza le resbalaban por sus rosadas mejillas.

- Las dos nos sentíamos solas y solamente nos dimos apoyo mutuo, eso es todo

- Sí, supongo… ¿Esto quedará entre nosotras, verdad? – quiso saber.

- Claro… Será nuestro secreto, ¿de acuerdo? – sonrió como pudo para que ese dejara de ser un momento incomodo y pareció funcionar.

- Sí. Gracias –

- ¿Por qué esos gritos? – preguntó Laguna, adormilado. Se sentó, y se talló los ojos - ¿Pasó algo que deba saber?

- Nada. Cosas de chicas – dijo Tifa divertida.


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