Seres inalcanzables

Cap.1 Pensar en mí es egoísmo, pero tú…

Una vida de lujos, una vida llena de placeres, una vida que muchos envidiarían es la vida de los gobernantes o de gente poderosa. Pues gozan de cosas que mucha gente está limitada, buena comida, finas ropas, fiestas extravagantes etc. Todas aquellas cosas que para la gente sencilla está lejos de poseer, mucha gente desearía ser rey o reina porque les llega a su mente todo lo que podrían tener al subir al trono, pero así como hay gente que se la pasa soñando, hay que gente que tiene los pies sobre la tierra y mas que ser gobernante para gozar de lujos, desea serlo para resolver la situación de su país.

Para Yoko que antes de ser reina era una chica "Común" pero mas que común era una tonta pues sólo vivía para complacer a los demás y evitarse problemas para que no se enfadaran con ella, ahora a sus ya casi cincuenta años de reinado ve la vida de otra manera, y en verdad esa manera que tenían en aquella ocasión era estúpida, pues… ¿Cómo va a poder uno vivir para hacerle el gusto a los otros? De cierta manera se debe pensar en "Primero yo, después yo y finalmente yo" argumento que se puede entender positiva o negativamente.

Yoko podía ser amable con los demás pero no al grado de no hacer valer su opinión, ahora que su mentalidad es otra ese pensamiento lo toma como absurdo, realmente los años hacen ver las cosas de diferente manera. Pero hay otras que no suelen cambiar tanto o si lo hace uno es quien quiere pensar que son equivocadas.

Yoko era una reina y debía hacer un buen trabajo por su pueblo que fue sometido a abusos por parte de gente influyente en la corte, ahora era todo distinto, su trabajo era excelente, no había duda que progresaba con esmero. Si, ser un buen gobernante no es cualquier cosa, tan es así que se sacrifican tantas cosas, al ser reina sólo podía tener la cabeza en su reino, en su bienestar para las generaciones futuras, sólo podía pensar en eso, sólo debía meditar de ello. Pero no podía detenerse un momento a pensar un poco más en ella ¿Por qué? No debe ser egoísta y pensar en los demás que son su pueblo, pero no puede ponerse a pensar en que lo que hay dentro de ella, lo que siente, lo que anhela, lo que espera sin saber.

Su pensamiento estaba atento al pueblo pero se daba ligeros saltos hacia otro lugar… o mas bien hacia "Otro", durante las juntas matutinas su mente, su entendimiento estaban completos en esa junta y en lo que hablaban pero su corazón estaba lejano. Estaba atento a aquella bestia del cielo llamada Kirin, a su kirin Keiki que estaba siempre a su lado cuan si fuese su sombra.

La mirada de Yoko estaba clavada en los oficiales pero su alma miraba a Keiki, era agradable para ella tenerlo cerca, no importa que siguiera siendo serio y hasta cierto punto directo con sus comentarios sinceros, ella así lo quería… ¿Querer?

- Como le decía su majestad hubo un problema en la costa, los barcos que traían las mercancías del país vecino se…

Yoko estaba muy atenta pero en el interior nadie, NADIE sabía que se lidiaba un fuerte remolino de dudas, confusiones, miedos y una alegría que espantaba.

- Es imposible permitirme sentir este tipo de cosas, soy una reina y debo pensar en mi pueblo, sólo en él.

- No todo se estropeó, la gente fue precavida al momento de subir la mercancía, ahora que nosotros…

- Soy una reina mi pueblo es primero, lo primero.

- La mitad se salvó pero la otra mitad no quedó estropeada, se puede hacer un…

- Mi alma debe de estar con mi pueblo no en otro lugar y así lo hago pero… si es así… entonces ¿Porqué mi corazón…?

La junta acabó, el día de Yoko fue como otros lleno de cosas por revisar y arreglar, a la noche casi no podía conciliar el sueño, no porque un pendiente quedó sin ver, no porque hubo problemas con las cartas de algunos oficiales, era el remolino de emociones que llevaba dentro lo que no le permitía cerrar los ojos.

- Debo pensar en ellos siempre para darles un lugar seguro donde vivir y donde puedan morir en paz, debo hacerlo todo por ellos. Pero es que yo…

Tener la mente en un lugar pero el alma y el corazón en otro es devastador, la mente estaba en su pueblo pero los otros dos… estaban en aquel Kirin y eso la lastimaba, en esos cincuenta años de reinado vio de todo, de esas veces que salía para ver las ciudades de esa manera podía mejor saber que era lo que el pueblo requería, vio muchas cosas, pero lo que nunca se puso a buscar, lo que nunca se puso a averiguar era lo que ocurría dentro de ella.

Pensaba que si lo hace era ser egoísta, y nunca le prestaba atención, pero al estar cerca del kirin las cosas le cambiaban, cambiaban su mundo.

- Debe ser… por ellos, no puedo pensar en mí… no debo ser egoísta… no debo ser egoísta… Keiki.

Recordaba lo que la espada le mostró en aquella ocasión cuando estaba en el palacio de Shoryu, la anterior reina amó a Keiki pero eso lejos de ser amor era una obsesión que se adueñó por completo de ella haciéndola cometer errores muy graves; quería ser la única mujer para él cuando el pobre kirin no podía sentir lo mismo por ella. Yoko sentía que si aquello que habitaba dentro de ella se adueñaba de su cuerpo podría cometer los mismos errores.

- No yo no lo haré, debo ser mejor, debo olvidarme de mí y concentrarme en mi reino.

Sonaba fácil decirlo pero hacerlo ya es otra cosa, quería pensar en otra cosa, el trabajo la haría olvidarlo pero en pequeños ratos, en ligeros momento le llegaba cuanto apreciaba al kirin, de cuanto deseaba estar cerca de él… llegaba como una hermosa caricia de la brisa de la mañana… pero de pronto para despertar a la realidad… llega la voz que le decía "Es inalcanzable" y con eso reaccionaba pero con tristeza.

Pero ella no era la única que sufría por ese remolino de emociones, también Keiki lo padecía, en cincuenta años la segunda reina que eligió el cielo y que Keiki anunció había mejorado, madurado, abrió su entendimiento para un buen gobierno. De ser aquella temerosa chica que complacía a los demás, cambió para ser una mujer más fuerte pero a la vez piadosa con su pueblo a pesar de que se requiere ser duro para dirigir un reino.

- Ella cambió y está guiando al pueblo a un mejor destino, los ciudadanos gozan de una paz, de un gobierno que cada día lucha contra la corrupción y el egoísmo propio, no recuerdo haber visto una imagen mejor de un reino. Y todo… gracias a ella… a mi… reina.

Los ojos del kirin al recordar a su reina comenzaron a brillar como si fuesen estrellas, le hacía feliz el buen trabajo de su reina… pero dentro de él algo lo entristecía, y al igual que Yoko, Keiki también tenía la cabeza en el pueblo como todo noble kirin… pero su espíritu estaba en otra parte. Cada mañana que él despertaba solía caminar por los pasillos y al bajar la mirada a uno de los jardines podía ver a su reina que también se levantaba temprano para ver el amanecer y sentir la fresca brisa que llegaba.

El amanecer era algo verdaderamente hermoso pero para Keiki nada era mas hermoso que ella, opacaba la belleza del sol y su luz entre el mar de las nubes, no le podían ganar a la reina con su belleza. Keiki quedaba como embelesado con lo que observaba, la piel blanca de su cara se teñía de rojo al mirarla, sus ojos como estrellas brillaban al contemplar la figura de su reina, podría quedarse ahí horas y no sentir el tiempo, de no ser porque ella volteaba y si alcanzaba a verlo sonreía amablemente despertando de golpe pero a la vez con dulzura al kirin que sólo se inclinaba para decirle "Buenos días su majestad".

- Estoy feliz de que ella sea la reina, no puede haber otra mas apta que ella; por eso pido al cielo, le ruego a Tentei que mi reina viva muchos años, muchos siglos, muchos mas que So-O y En-O; muchos… muchos mas… y me permita tenerlos con ella.

Tampoco un Kirin podía ser egoísta y debía pensar en los demás, pero él pedía porque ella viviera mucho tiempo y él estar a su lado sin separarse.

En esas mañanas que la observaba pensaba miles de cosas, en lo feliz que era a su lado a pesar del arduo trabajo que tenían consigo, de lo afortunado que era en ser su kirin, muchas cosas pensaba para poder agradecerle al cielo por conocerla y estar a su lado. Era feliz en esos momento pero al igual que a Yoko una voz lo volvía a la tierra diciendo, "Es inalcanzable" y con suma tristeza volvía a la realidad.

- ¿Seré afortunado por pensar más en la reina que en el pueblo? Y si es así… ¿Qué tan de malo es hacerlo?

A veces lo que se siente dentro y no puede ser expresado, que debe callarse constantemente o en determinados casos para siempre llega a lastimar el alma con violencia, si se viera lo lastimada que está el alma ni todos los mejores médicos podrían ayudarla.

Yoko y Keiki eran de aquellos que su alma recibía cada herida profunda con cada día que pasaba, cada día que transcurría y sólo podían caer en lo "Formal", en lo "Común", de hablar de todo menos de lo que había dentro de ellos. Cuando hablaba con él siempre sonreía y hablaba de tantas cosas, Keiki como se sabe una que otra vez abría la boca, pero aún así era cuando los dos más felices estaban porque no tenían que tratar nada del reino, y hablar de cualquier tontería.

Pero tanto él como ella querían hablar de lo esencial, de lo más importante y mucho tenían que contenerse.

- Y eso es lo que se solía hacer en el festival.

- Por lo visto de en Horai tienen diversas festividades, y con diferente modo de celebración.

- Keiki ¿Tú no has ido a festividades aparte de las pocas que se hacen aquí?

- No su majestad.

- Ya veo, me gustaría que pudieras ver algunas de las que se hacen en Horai pero sería muy difícil, para que entendieras mejor de lo que hablo.

- No se preocupe, entiendo perfecto con lo que usted me dice tiene una gran habilidad para describir las cosas.

- ¿Eh?

- Quiero decir que no tendría problemas en ir o no a observar las festividades de Horai, con lo que usted me ha contado he podido recrearme en la mente todo cuanto me dijo.

- ¿Lo dices en serio?

- Claro que si su majestad.

Algo de rubor apareció en la pelirroja y con una sonrisa, diciendo algo apenada.

- Gracias Keiki.

Aquella sonrisa que era la de una chica gustaba mucho a Keiki, tenía que verla siempre como una reina capaz, erguida, llena de furor. Y en esos momento era cuando la miraba como si fuese cualquier chica, pero eso si, muy especial. En esos ratos era cuando por momentos se olvidaban de las "Formalidades", no importa que fueran pequeños momentos, eran dignos de aprovecharse todo lo que se pudiera.

Y a Yoko le gustaba ver una sonrisa un poco más "Grande" en el rostro del kirin que siempre estaba serio. Pero eran interrumpidos por oficiales que llegaban con algo nuevo, era ahí donde volvían a su comportamiento de siempre y era cuando ambos escuchaban la fatídica voz diciendo: "Es inalcanzable".

Estaban tan cerca pero a la vez sumamente lejos, estaban juntos pero a la vez separados por tantas cosas, por no poder si quiera atreverse a dar una mirada que diga algo mas que formalidad, algo mas que un gran respeto, una mirada que a pesar de que pueda ser pequeña y fugaz, sea una que logre decir "Eres especial para mí".

CONTINUARÁ…