Los personajes de Naruto no me pertenecen.

El monstruo de la familia Uchiha.


Había dos cosas o más, pero por ahora dos cosas, que Sasuke Uchiha odiara ir al instituto de Konoha.

La primera era, sin llegar a más, el odiar a sus fans con toda su alma. Era molesto, molesto y molesto.

Como le perseguían, intentaban intimar con él a menudo, a veces ridículamente otras agobiantemente, a cada paso que daba las chicas giraran para guiñarle el ojo desvergonzadamente.

Sabia que era guapo, tal vez era ahí donde se insertaba algo de narcisismo.

La segunda cosa tal vez era igual o peor que la primera. Todos sabían que la familia Uchiha era respetada por toda la comunidad, todos sabían quienes eran, así que cuando ella, sí, ella entro en el instituto se llevo un revuelo en el instituto. Muchos, ya sean hombres o mujeres intentaron conocerla, y ella en vez de parecer molesta parecía divertida, con sus ojos rojos risueños, llevándose la mano pequeña a su largo cabello rojo.

Si, ella era la hermana pequeña de Sasuke Uchiha. Su hermana.

Así que era ridículo sentirse traicionado por ella, no porque él odiara el instituto ella tendría que hacerlo, pero se sentía de esa forma, molesto porque ella parecía feliz por saber que tenía club de fans igual que él.

Karin era la pequeña de los tres vástagos de los Uchiha, el primero en nacer fue Itachi Uchiha, el segundo fue él, Sasuke Uchiha, y después llego Karin.

Itachi tenía veinte y un años, mientras que él tenía apenas dieciséis años. Karin apenas rozaba los quince años y estaba en ese momento en el que todo le parecía agradable o molesto, su humor cambiaba como el clima, rápidamente, también estaba en esa etapa en la que pensaba que tener unos jodidos quince años era ser mayor de edad, la revolución de las hormonas como lo había llamado Sasuke después de burlarse por ver como su hermana pequeña se ponía delineador en sus ojos rojos, para según ella, intensificar su mirada.

Cosa que ya conseguía y sin ayuda del delineador eh.

Como hermano y como hombre sabía lo que pensaban los chicos del instituto hacia Karin. Como hermano le molestaba. Como hombre le parecía ridículo. Karin no era guapa joder, esa su jodida hermana, así que no era `hermosa´, `como un ángel´, `buenos pechos´, `buen culo´, no, Karin no era eso.

Era solo la pequeña demonio que parecía reinar a veces en la mansión Uchiha.

Como única hija femenina en el matrimonio de Fugaku y Mikoto Uchiha ella parecía la bendición más grande del mundo. Sí, ya, tener una hija mujer, ¡como si fuera la gran cosa!

Fugaku siempre―y cuando Sasuke piensa siempre, es que es siempre y para toda la vida―se ponía de parte de Karin.

Que si Sasuke tiraba la ropa de Karin por su ventana por haberlo jodido y haberle tirado la colección de cd a la basura era culpa suya, que si Sasuke le encerraba en el baño porque la muy descarada pensaba salir con esa minúscula falda negra era su culpa, pues bien, su padre debió haberla visto y habría echo lo mismo, estaba seguro. Y que si Sasuke discutía con ella porque Karin tenia mucho más respeto por Itachi que por él también era su culpa.

Así que… ser hombre en la familia Uchiha era una verdadera mierda. Para eso―en esos momentos deseaba―haber nacido con una vagina en vez de un pene, si, así por lo menos la vida seria igualitaria.

Sasuke bufo con cinismo antes de poner las manos en la mesa y rodar los ojos, los ojos azules de su amigo brillaron cuando―él ya sabía quién había entrado sin necesidad de ver―el monstruo entro en la cafetería.

Tac, tac, tac.

Los jodidos sonidos del tacón.

Bum, bum, bum.

Esos eran los jodidos sonidos de los corazones de todos los chicos.

―Sasuke-chan. ―llamo.

Y, eso señores y señoras era Karin Uchiha. La monstruo de la familia.

Sasuke tiro la mochila en su cama, desordeno su pelo negro y empezó a quitarse la camisa blanca para ducharse, cuando desabotono el primer botón el huracán entro en su habitación.

Era una mancha roja rebotando de un lado para otro.

Achico los ojos.

―Karin, sal. ―gruño. El huracán giro a su alrededor antes de ponerle la mano en los hombros y acercar su mirada a la suya, el rojo brillo feliz, mientras el negro parecía apagarse como un muerto. Un negro muerto.

―Sasuke-sama. ―alago Karin. Los ojos negros se redujeron más. ―Podrías pedirle a Itachi-kun su coch―

―No.

Karin desfiguro su cara en una mueca, se alejo con ojos brillosos a punto de derramar lágrimas.

No. No volvería a caer en lágrimas de cocodrilo. Ya debería saberlo. Había vivido con el monstruo quince años. Así que conocía sus trucos.

Metió las manos a los bolsillos y le miro penetrantemente.

―Pero todavía no te he pedido nada. ―gimió ella. Sasuke rodó los ojos. ―Solo quería pedir a mi querido hermano un favor, Sasuke… por favor. ―rogó de nuevo, soltando ya las sabidas lágrimas de cocodrilo.

Sasuke hizo una mueca, giro para entrar al baño y descansar del huracán rojo que le atormentaba.

―Sasu―ke―alargo su nombre, pidiendo, suplicándole. Sasuke se detuvo. Giro. Grave error. Y vio como su hermana pequeña se mecía adelante y atrás mientras lloraba abiertamente. Se acerco lentamente hasta poner una mano en sus mechones rojos que era su cabellera, lo revolvió y ella sonrió victoriosa.

―Ni de coña.

Y a pasos rápidos entro al baño cerro la puerta y abrió el grifo, directo para ducharse.

Escucho el grito que dio su hermana pero él sonrió de lado.

Já.

…..

Se sentaron en la mesa, su madre sonreía a una―actuación pensó―deprimida Karin que miraba con los labios temblorosos a Fugaku Uchiha.

A su vez que su padre levantaba el tenedor lleno de carne asada para meterlo a la boca y dejarlo con un suspiro por los labios temblorosos de su niñita. La acción se repitió cuatro veces hasta que Fugaku dejo en paz el plato lleno y decidir que no podría comerlo.

Sasuke sonrió y empezó comiendo con lentitud. Ah, la carne sabía a gloria. Un ruido dejo paralizado su acción de comer la carne cuando vio como Karin apretaba los puños arriba de la mesa y sus ojos brillaban.

Joder. Aquí venía la actuación de la niñita de papá.

―¿Qué pasa cariño? ―inquirió Mikoto con voz dulce. Karin miro a su madre, sorbió un moco imaginario y resoplo las palabras.

―Yo quería salir, sé que no puedo salir solas, es por mi seguridad, pero quería ir a una fiesta con mis amigas, solo era una fiesta de chicas, ya sabéis, para hablar de nosotras, le pedí a Sasuke que me llevara pero él dijo no. Papá, le pedí autorización y él dijo; Ni de coña.

Sasuke dejo el tenedor en su sitio, se irguió y luego enfrento a la mirada penetrante de su padre.

―¿Tienes algo que decir, Sasuke? ―gruño Fugaku.

Claro pensó Sasuke, tengo algo en mi defensa, todo lo que dice mi hermana es mentira, a excepción de `Ni de coña´.

―Si padre, tengo algo que decir. ―Sasuke sabía que no podía `todo lo que dice Karin es mentira´, porque Karin lloraría con más ganas y su padre creería a ella en vez de él y le mandaría a su habitación con unas dulces palabras como `estás castigado el fin de semana´―Es cierto que Karin pidió mi autorización, pero también es cierto que no le deje ir, pero tenia una razón de peso padre. ―las lágrimas de Karin empezaron a detenerse, Sasuke casi curvo los labios, casi.

―¿Cuál es?

―Me preocupo por mi hermana padre, averigüe sobre sus amigas cercanas y me preocupa una en concreto.

―¿Si?

Fugaku mordió el anzuelo.

―Sí señor. ¿Sabes por qué Karin sacó algunas malas notas padre? ―Karin aparto las manos de su boca ya nada temblorosa. ―Su amiga es… ¿Cómo decirlo? ―Karin le miro con veneno. ―Ah, sí, una mala chica.

Los ojos negros de Fugaku se estrecharon.

―Explícate.

―Sí señor. Averigüe que la querida amiga de mi hermana fuma, bebe y conduce un coche sin tener el carnet de conducir. ¿Te imaginas padre? ¿Qué pasaría si nuestra querida Karin empezara a fumar, beber y conducir? ―bajo los ojos un momentos y negó con la cabeza para darle más dramatismo. ―Cuando Karin fue a mi habitación también me pidió algo más padre. Me suplico que pidiera el coche de nii-san para ella.

Los ojos de Fugaku parecían arder. Si fueran rojos parecerían más llamas rojas.

Sasuke dio el golpe final.

―Estoy muy preocupado padre, si yo todavía no puedo conducir, y eso que puedo ir haciendo los exámenes para sacarme el carnet, ¿Por qué mi hermana pequeña quiere conducir uno? ―abrió los ojos con ligera sorpresa antes de soltar la bomba. ―¿O es que sabes conducir Karin?

―Sasuke… ve a tu habitación. ―ordenó Fugaku. Él se levantó. Cuando giro para subir las escaleras su padre volvió a hablar. ―Buen trabajo hijo, te preocupas por tu hermana.

Sasuke sonrió.

―Es un placer padre.

….

Fue a su escritorio y saco de un cajón una cajetilla de cigarrillos, lo encendió y fue directo a la ventana.

Ah, ahora el monstruo estaba encerrado en una jaula.

N/A. Lo sé, que lol, pero no se, quería hacerlo. Seguiré esta historia. Espero que os guste. Habrá más `lol´

¡Adiós!