Los personajes de Naruto no me pertenecen.

El monstruo rojo.


Fue un día normal cuando aquello sucedió. Él estaba haciendo los deberes―si por deberes era fumar y mirar distraídamente por la ventana―, mientras que sus padres habían salido a un almuerzo de negocios.

Sasuke Uchiha nunca se sintió tan satisfecho en toda su vida como lo era en ese momento, en la soledad de su habitación, sin la compañía estricta de su padre, sin su hermano mayor que se ponía en apoyo del monstruo Uchiha menor.

Lástima que Karin estuviera en casa, aunque en su habitación lo cual era un alivio. Así que mientras que pensaba que ser un púber era lo más de lo más escucho como le llamaba.

Casi gritó―casi tuvo ganas de decirle que se calle o muera en medio de su habitación, pero el grito sonó algo lastimoso, dolorido, y eso llamo su atención, era el hermano mayor para ella, y fue ahí cuando la vena protectora se activo―pero no lo hizo.

Se levantó con pereza de la ventana, tiro la colilla por la ventana una vez apagada y fue a la habitación de su hermana. Abrió la puerta sin llamar y se sorprendió cuando la vio tirada en la cama agarrándose el vientre mientras lágrimas de puro dolor salían de sus ojos rojos. Se acerco rápidamente y le toco la frente.

―¿Karin? ―titubeo preocupado. Los ojos rojos le miraron, gruesas lágrimas salían de su rostro mientras gruñía.

―Sasuke… me siento mal. ―hipó Karin con tono sufrido. Sasuke abrió los ojos con sorpresa, relamió los labios.

―Tranquila, llamare a padre. ―salió de la habitación a paso presuroso y literalmente se tiro encima del teléfono cuando lo vio, marco el numero de su padre y éste no le respondió, lo intento tres veces hasta intentar llamar a su madre, lo marco y la acción se repitió hasta la quinta vez. Con nerviosismo empalideció.

Karin estaba enferma. Karin moriría en la cama si no le ayudaba.

―¡Joder! ―soltó un juramento antes de correr escaleras arriba y entrar a la habitación de su hermana. ―Escúchame Karin, iremos al médico, ¿Vale? Levántate vamos.

―No puedo. ―protesto suavemente Karin, moviendo la cabeza y enredando su larga cabellera roja como el fuego. Sasuke mordió con más ansia su labio.

―Bien, bien. ―repitió.

Sabiendo que no podía hacer nada, ya que su hermana ni siquiera podía levantarse, menos aun sostenerse en pie para caminar hasta la consulta del médico hubo una única opción.

Se agacho hasta bajar las manos en su cabeza y sus caderas, le irguió un poco y la levanto en brazos, Karin gimió. Sasuke frunció el ceño. Giro para salir por la puerta cuando vio el espejo grande delante de la cama, y su reflejo mostro una cara preocupada y palidez extrema de sí mismo, mientras que la de Karin mostraba la parte de atrás.

Abrió los ojos con sorpresa antes de caer sus ojos en una mancha roja de su pantalón de pijama color azul claro de su hermana.

―Karin. ―el tono de su voz fue ronco. ―Estás sangrando.

Karin abrió delicadamente los parpados y se froto contra el cuello de su hermano.

―¿Eh?

Sasuke se tambaleo un poco antes de soltar en tono quejumbroso y preocupado una exclamación.

―¡Te estás desangrando Karin!

Karin abrió más los ojos. Intento soltarse del agarre de su hermano pero no consiguió así que lo único que hizo fue morderlo en el cuello para hacerlo salir de su ensoñación. Sasuke grito. Karin grito cuando cayó al suelo.

―¡Mierda! ¡¿Eso porque?

Sasuke maldijo mil veces un juramente ofensivo antes de agacharse para ayudarle a su hermana, tenía que llevarle al hospital. Oh dios. Seguramente le operarían.

Seguramente era un cáncer. No, quizás un tumor.

No, peor aún, una enfermedad desconocida.

―Vamos al médico. ―informo.

Karin se arrastró en el suelo y gimió con frustración y dolor, negó con la cabeza.

―Sasuke tranquilízate.

Sasuke gruño frustrado. ¿Qué les diría a sus padres? ¿Qué solo les habían dejado unas horas a ellos dos solos y luego ambos estaban en el hospital con una moribunda única hija mujer?

Oh. Oh joder.

―Sasuke…

Mierda. Itachi se sentiría decepcionado. Su madre lloraría. Su madre iba a llorar. Fugaku le miraría con furia.

Oh mierda.

―¡Sasuke!

Abrió los ojos negros con sorpresa, vio con lástima a su hermana.

Iba a morir. La pobre―nada de pobre menos de tonta―iba a morir sin saberlo.

―Karin…

―¡Ve a comprarme unas compresas!

Estallo al fin la pelirroja después de tanto tiempo intentando que su hermano le hiciera caso.

Un silencio absorbió el ambiente de Karin-morirá-entonces-todos-me-odiaran.

Sasuke le miro, ella le imito y luego el Uchiha fue directo a la puerta y salió por ella, cuando regreso en sus manos iban dos paquetes pequeños de clínex, se los tiro a su hermana en el suelo.

―Apáñatelas.

Y con eso último salió de la habitación cerrándola de un portazo.

¡Bien podría desangrarse la desgraciada!