YOUR GAY FRIEND

Disclamer: Los personajes no son mios le pertenecen ha Masashi Kishimoto yo solo los uso sin fines de lucro y solo para que pasen un agradable rato y salgan del monotnia de sus vidas.

El trama del ficc le pertenece ha Flor McCarty O'Shea quien muy amablemente me permitio la adaptacion de este ficc.

Estaba enamorada de Sasuke Uchiha. Y cuando digo enamorada, lo digo en todos los términos habidos y por haber. Él era el hombre perfecto que cualquier mujer querría tener al lado [...] y por eso agradecía al Cielo por haberlo puesto en mi vida y que él me amara.

Sí, había olvidado mencionar que Sasuke era gay. Yo era su mejor amiga y él... la mía. MIERDA. M por Futuros Lemmons!


CAPÍTULO 1 : Enamorada de tí

Estaba enamorada de Sasuke Uchiha. Y cuando digo enamorada, lo digo en todos los términos habidos y por haber. Él era mi mitad, mi amigo, mi compañero, mi familia. Hacíamos absolutamente todo juntos. Compartíamos desayunos, almuerzos y cenas; charlas sobre amor, sexo y ropa, inclusive; noches en vela acurrucados uno al lado del otro, mientras nos acariciábamos hasta quedarnos dormidos. Nada podía compararse con aquellos momentos de felicidad juntos. Ir tomados de la mano por el instituto, viajar en su coche, salir a caminar sin rumbo fijo, me hacía sentir completa. Él era el hombre perfecto que cualquier mujer querría tener al lado. Físicamente era alto, y delgado, pero con unos abdominales tonificados que te hacían transpirar de sólo verlos transparentados en las camisetas que solía llevar. Su cabello color azabache, siempre tan revuelto y despeinado, contrastaba a la perfección con sus ojos negros tan oscuros que te podrias perder en ellos y su piel tan blanca y tersa, que pedía a gritos ser besada. Como persona, era aún mejor que por fuera: sensible pero no dominado; divertido, pero no payaso; cariñoso, pero no empalagoso y sobre todo, cuidadoso, pero no sobre protector. Él sabía exactamente que palabras utilizar en el momento adecuado. Era el consejero perfecto y por eso agradecía al cielo por haberlo puesto en mi vida y que él me amara.

¿Por qué demonios es gay?, ¿puedes explicármelo? – el comentario de Akemi, el cual se escuchó en todo el pasillo del departamento, me devolvió a la tierra.

Antes de hablar de mi hermano, ¡te lavas la boca! ¿Oíste? Maldita perra… - Hinata se plantó en el medio del pasillo mientras respondía con su voz chillona a las acusaciones de una de las zorras más grandes del instituto.

Hinata, creo que puedo defenderme solo. – Sasuke me miró, mientras ponía los ojos en blanco.

¡Esa zorra va a pagarlas! UNA POR UNA.

Ya, cálmate Hinata – intenté parecer calmada. – Creo que él tiene razón – apreté la mano de mi amigo con cariño. Él me devolvió una de sus sonrisas torcidas, esas que tanto amaba…

Sí, había olvidado mencionar que Sasuke era gay. Lo supe desde que teníamos doce años. Él no se comportaba como el resto de los chicos, era distinto. Su forma de hablar de caminar, de tratarnos a mí, a Ino y a su hermana, daba la sensación que pertenecía más a nuestro grupo que al de Naruto e Itachi. Él estaba orgulloso de su condición y veía a las mujeres como sus amigas. Sin embargo, yo le quería. No podía evitar sentirme una maldita lesbiana cada vez que suspiraba por él, pero tendría que lidiar con eso por el resto de mi vida. Jamás iba a abandonarlo porque fuese distinto. Me dolía incluso de pensar en tenerlo lejos. Yo era su mejor amiga y él, la mía. Era el único hombre que se preocupaba por mí, sin segundas intenciones, pues era evidente que él no quería nada conmigo. Qué ironía. Si supiera que realmente era el único que quería que me mirara con otros ojos.

¿Estás bien muñeca? – Sasuke me acercó a su cuerpo y besó mi frente. Mierda, otra vez me había quedado pensando en él, y otra vez las mariposas invadían mi cuerpo

Sí, eso creo…

Oye cielo, realmente no quiero que te pongas mal, pasa siempre, sabes que me vale madre lo que todo el mundo diga de mí. – Genial, no estaba sospechando nada.

Pero me enferma, ¿cuál es el problema? Eres como cualquier otro, esto está hastiándome – puse mi mejor cara de póquer.

Ey, – tomó mi cara entre sus manos y se acercó a mis labios. Demonios, aquí vamos otra vez…- no puedo verte mal por esto. Tú me quieres. Ino, Naruto, Hinata e Itachi junto con mi familia, también me apoyan. Souta me quiere…no necesito más nada.

Souta me quiere. Sólo de escuchar su nombre me daba asco… y celos, MUCHOS celos. Sasuke y él han estado saliendo por tres o cuatro meses. Aún recuerdo el día que vino y me lo dijo. Mejor dicho, el día que me lo presentó formalmente.

Nena – comenzó a hablar con esa voz condenadamente sexy que me hacía humedecerme. Dios Sakura, deja de ponerte caliente. Es tu mejor amigo, y es gay.

Dime Sasu – dije con vos inocente.

Quiero que conozcas a alguien. – hizo señas para que alguien bajara de su coche. -¿Recuerdas a Souta? Del departamento de filosofía…

Sí, por supuesto, ¿cómo haz estado? – sonreí falsamente, mientras el chico se acercaba hasta mí y me extendía la mano.

Muy bien, ¿qué tal tú? – Preguntó el hombre de cabello negro y ojos azules. Él también era realmente hermoso, aunque yo personalmente no podía dejar de tenerle asco, pues sabía lo que se aproximaba.

Muy bien.

Sakura, Souta y yo… estamos saliendo. Pensaba contártelo la semana anterior, pero no estábamos muy seguros aún.

No te preocupes mi amor, comprendo perfectamente – lo abracé y besé su mentón. - ¿Vamos?- tomé mi mochila, esperando para salir disparada a su auto.

Seguro… ¿te molesta ir en el asiento de atrás? – ya comenzaba a reemplazarme.

Es sólo por hoy Saku, mi auto se averió – Souta se apresuró a explicarme.

No hay problema – dije con vos despreocupada. – Hinata también suele hacerlo cuando sale con Naruto – hice puchero y finalmente reí. Me sorprendí incluso por lo buena actriz que estaba siendo. Y así fue como comenzó todo.

Cariño – dijo Sasuke en un susurro mientras se acercaba a abrazar "amistosamente" a su novio. – Te he estado extrañando.

Y yo a ti – observé como Souta le devolvía el abrazo a mi amigo con fervor, y cuando nadie lo vio, rozó la nalga de mi amigo con su palma derecha. Sasuke rió por la incitación.

Hola preciosa – Souta se acercó y me levantó en brazos. Exceso de confianza. El único hombre – gay o no gay, sacando a Itachi – autorizado para hacer eso era mi Sasuke.

Hola cariño – sonreí de forma incómoda mientras su brazos me sostenían en el aire como a un bebé. Justo en ese momento sonó el timbre; "salvada por la campana", pensé.

Los veré en el almuerzo – dijo finalmente mientras depositaba un beso en la mejilla de mi amigo. Noté como se ruborizaba y deseé poder ser yo la que provocara eso.

Una vez en el laboratorio, tomamos nuestros asientos de siempre, juntos. No había ni una clase que no compartiéramos. Sí, lo sé, éramos DEMASIADO amigos.

Luego de escuchar y apuntar las indicaciones del profesor, me dirigí al armario a buscar los tubos de ensayo y los elementos que necesitaríamos para nuestro próximo experimento: las fases de la mitosis. Sasuke como siempre, tan caballero se ofreció a ir pero no se lo permití, habíamos quedado en que iría una semana cada uno.

Bien, cebollas, pinzas, tubo de ensayo, microscopio, lámina – hablaba para mí misma mientras corroboraba que llevaba conmigo todo lo que necesitaba.

Supe que empezarían los problemas cuando escuché una respiración entrecortada cerca de mi oído.

¿Necesitas algo Akasuna? – giré bruscamente para enfrentarme a él. Ya no le tenía miedo. Sasori había sido mi novio por más de un año, hasta que las cosas, se pusieron un poco violentas. Lo quería mucho, pero él sólo quería follar todos los días. Aún me arrepentía de haber perdido mi virginidad por un maldito romance adolescente. Finalmente me engañó con la puta de Nadeshko, lo cual debo decir, me salvó la vida. Se han encargado de torturarme desde que esparcí el rumor de su "pequeño Saso" y sus problemas de eyaculación por toda la escuela.

No te precipites Sakurita… sólo quería tener una charlita contigo, por los viejos tiempos, cielo…tal vez te gustaría tener algún encuentro conmigo…te he visto muy solita…- puso una voz de pervertido que hizo a mi estómago retorcerse del asco.

Eres desagradable. – intenté esquivarlo, pero sus manos se colocaron en torno a mis hombros.

No decías lo mismo cuando me pedías que te diera más – hijo de puta, eso fue un golpe bajo.

Déjala si no quieres pasarla mal – la voz de mi salvador se hizo escuchar desde la otra punta del salón. Gracias a Dios el profesor había ido a buscar un café.

Oh, ¿y qué vas a hacer al respecto Uchiha?, ¿besarme? – Sasori hizo una mueca de asco mientras sus amigos se unían a su broma homofóbica, y se colocaban en posición detrás de él.

Eso quisieras impotente – recordé el apodo que le habíamos puesto a Sasori el año anterior y dejé escapar una risa.

¡Eres una zorra! – mi ex novio se abalanzó sobre mí pero justo cuando lo hizo, la mano izquierda de Sasuke se estampó en su cara, haciéndolo gemir de dolor. Una pequeña gota de sangre se desbordó de su nariz.

Espero que te haya gustado mi beso, idiota. - Sasuke me tomó en brazos y me abrazó.

Estoy bien amor, no me ha hecho nada – lo calmé, pero aún seguía muy alterado.

Tú, – volvió sus ojos en dirección a Sasori – juro que la próxima vez no me comportaré. Y por cierto…– se acercó y rozó su oreja con su boca – no me gustan los pelirrojos, los prefiero pelirrosados. – Hizo una mueca en mi dirección y sonrió. Fue inevitable sonrojarme.

Todos en el aula comenzaron a felicitar a Sasuke. Sasori quedó tumbado en el suelo casi llorando. Para cuando el profesor volvió, todos habían vuelto a sus asientos.

Una vez que organizamos los materiales, nos dispusimos a comenzar con el proyecto. Luego de cinco o diez minutos, tomé un lápiz y agradecí a mi amigo por lo que había hecho.

Gracias, por todo. Eres el mejor amigo del mundo. Te amo

Deslicé la pequeña nota por debajo de sus dedos. Al leerla, sonrió y tomó un bolígrafo para responderme.

De nada, Corazón, estoy contigo, para siempre. Yo también te amo.

Su nota me derritió de amor, y me ruboricé. Si tan solo supiera de qué forma lo amaba…

La hora continuó como si nada. Terminamos primeros nuestro trabajo, aunque no era novedad. Éramos los mejores de la clase. El señor Molina nos llamaba "el dúo dinámico", o algo por el estilo, jamás le causábamos problemas, por eso más de una vez nos dejaba entrar tarde a sus horas o salir al baño.

Uchiha y Haruno, diez, ¿por qué no me extraña? – el profesor rió por lo bajo mientras Sasu y yo nos chocábamos los puños en broma. – Bien, ¿recuerdan que hablamos de los tutores de cada curso?, pues ustedes dos lo serán. La próxima semana ingresará un alumno nuevo al que no le va muy bien en la materia, y como somos número par, no tiene compañero. Creo que ustedes dos serán de mucha ayuda, chicos. – escuchamos las quejas y suspiros de Sojiro y Shino, los ñoños del curso, a espaldas nuestra.

Yo no tengo problema – respondí, algo entusiasmada. Realmente adoraba la materia y no me preocupaba pasar más tiempo del usual con Sasuke.

Yo tampoco, siempre que esté con Sakura… – me miró por debajo de sus pestañas con un gesto de amor, amor de hermanos. Carajo.

Excelente. – el profesor mostró una sonrisa de suficiencia y en ese momento el timbre sonó.

Tomé mis apuntes y me dirigí al pasillo. Me apoyé en el umbral de la puerta a esperar que Sasuke reciba el ensayo ya corregido del profesor y guarde las herramientas. Akasuna pasó por al lado mío sin siquiera decir "a". Después trataba a Sasuke de marica. Él era diez veces más puto que él, "y menos guapo", jamás tendrás su color de cabello, ni su sonrisa, ni sus ojos, ni… ya para Sakura, maldita sea.

¿Qué estás mirando? – la voz de Sasuke me agarró con la guardia baja.

Yo...na-nada, ¿por qué? – pregunté avergonzada.

Ay, Sakurita… otra vez tan distraída. – movió la cabeza de un lado a otro-. ¿Será que el amor llamó a tu puerta y no me haz dicho nada?

Hace un tiempo ya que lo ha hecho – mierda, metí la pata. – quiero decir… Sasori era un asno. Pero si hablamos de ahora, no, realmente no ha llamado a mi puerta – hice puchero.

Ya lo hará – me dijo mientras me aferraba a su cuerpo y besaba mi clavícula. – Eres una mujer fuerte, independiente y hermosa. No veo porque un hombre no se fijaría en ti.

Tal vez porque es gay – bromeé. Si supiera cuanta verdad había detrás de esas palabras. Sasuke rió y me tomó de la mano, en dirección a la cafetería. – Eres increíble. Realmente no se que sería de mí sin ti.

Y sin Souta – otra vez hice puchero pero esta vez en broma. A veces solía dejar los celos de lado.

No, tontita – me corrigió, aún con una nota de diversión en su voz que lo hacía parecer mayor - los amores van y vienen, pero los amigos no. – genial, otra vez recordándome que sólo era su puta amiga.

Te conviene que cumplas con tus palabras, perra – tomé una de sus nalgas, lo pellizqué y salí corriendo. Sin embargo, mis pasos torpes no me ayudaron, y en cuestión de segundos, Sasuke alcanzó mis piernas, y me subió a sus hombros dejando mi trasero a la vista de todos.

¿Qué decías, zorra? – Sasuke reía a carcajadas.

¡Bájame! – sentía la sangre bombear en mi cerebro, producto de mi risa y de mi posición boca abajo.

¡SASUKE ESTÁS ARRUINANDO SU CAMISA! – una voz chillona comenzó a acercarse desde el otro lado de la cafetería, dejando a todos boquiabiertos a su paso.

Van a salirte canas, hermanita – la voz suave de mi amigo pareció alterar aún más a Hinata.

¡Qué la bajes! No sabes cuanto me ha costado elegirla, y mucho menos ponérsela.

Ya… relájate, ¿qué pasa? ¿Naruto no te está atendiendo bien?– saludó con la mano a nuestro amigo rubio. – no pude evitar explotar en carcajadas ante la ocurrencia de Sasuke.

Tú – los ojos furiosos de Hinata se trasladaron a mi rostro - ¿qué es tan gracioso? Akasuna la tiene del tamaño de un cacahuate… no creo que hayas estado bien atendida, ¡nunca! – mostró una sonrisa de sarcástica, mientras todo el mundo giraba para ver a Sasori, que ahora se ocultaba debajo de su mesa. – Y tú – volvió a mirar a Sasuke – tampoco estás bien, necesitas una vagina urgente. – pegó media vuelta y se dirigió a nuestra mesa, marchando como un soldado. Nosotros le seguimos.

Hola chicos – saludamos al resto de nuestros compañeros. Itachi y su novia, mi amiga Ino, nos saludaron con la mano, mientras que Naruto, el novio de mi amiga Hinata y hermano de Ino, se paró para dejarnos un lugar en la mesa.

Entonces, ¿qué haremos este fin de semana? – Hinata preguntó emocionada, golpeando sus pequeños puños en la mesa, mientras su pelo alborotado negro se movía sin parar y sus ojos azabaches brillaban de la exitacion.

Estamos a Lunes, Hina – intenté calmarla. No quería estar toda la semana escuchándola hablar sobre lo mismo.

¿Y cuál es el problema? Van a abrir un Pub nuevo a diez kilómetros de Konoha, ¡debemos conocerlo!

Sakura tiene razón – Sasuke me apoyó-

Yo me uno a la salida – Itachi habló mientras tomaba a Ino de la mano.

¡Gracias Ita-kun!, ¿vez que no miento? ¡Tú eres el único de los tres que salió fallado de la panza de Mikoto, Sasuke! – Hinata se burló. – Se nota que fuiste el último en ser expulsado de su vientre.

Todos reímos por la ocurrencia de Hinata. Era casi increíble que Sasuke, Hinata e Itachi fueran trillizos. Sí hermanos, pero no de la misma edad. Itachi parecía el papá de ambos, con sus músculos y su forma de hablar, y Hinata aparentaba ser una recién salida de la primaria.

De acuerdo, yo también iré – dijo Sasuke, resignado.

¿Qué me dices ahora, SAKURA? – preguntó Hinata, con suficiencia en sus palabras.

Juro que vas a pagar por esto, enana – dije con furia, y resignada.

¡Por eso eres mi amiguita! Te amo – se acercó hasta mí y comenzó a besarme toda la cara. – Vamos a ir de compras, vi una pollera azul que te sentaría…

¡Ya es suficiente! No vas a vestirme devuelta como a una golfa Hinata.

Creo que alguien necesita una verga urgente, amiga – dijo Ino, sacudiendo su cabeza de un lado a otro, en dirección a Hinata. Fulminé a la rubia con la mirada, mientras ella aún reía.

No, no la necesita – Sasuke me tomó por la cintura y me abrazó, susurrándome al oído – no les hagas caso.

Deja de defenderla, maldito. Si no supiera que te gusta la salchicha diría que estás enamorado de ella. – Sasuke se atragantó con la comida y yo me ruboricé, pero ella no pareció notarlo. – Hablando de salchichas… ¿dónde está Souta? – justo en ese momento, el teléfono celular de Sasuke sonó:

¿Diga? Hola amor, no, estoy en el almuerzo. ¿Te parece? Pero tengo que dejar a Sakura…bueno, le preguntaré. Sí yo te aviso…yo también, adiós. –una sonrisa se desplegó en su rostro.

¿Qué pasó que me nombraste? - Pregunté, confundida y curiosa.

Esto… Souta quiere que nos saltemos la próxima clase – dijo avergonzado. – ¿Puedes volverte con Hinata? No importa si no quieres, me quedo y yo te llevo…o puedo traerte tu linda camioneta – dijo irónicamente.

No – lo corregí – tu ve. ¿Es tu novio verdad? No te preocupes por mí. Sobreviviré. – dije pronunciando suavemente la última palabra aún un poco cabreada por como se había burlado de mi camioneta.

Eres mi salvación – volvió a besar mi frente por décima vez en el día. – Tú – miró a Hinata – si te la olvidas, va a costarte la vida. Adiós. – tomó su abrigo de la mesa y se alejó por el pasillo, en dirección al aparcamiento.

Vete a la mierda – Hinata gritó, provocando otra vez que todos los que estaban a nuestro alrededor, volvieran a girar en nuestra dirección – Creo que será tarde de chicas hoy – miró a Ino con complicidad.

Me parece perfecto. – acotó feliz la rubia.

A mí también – mentí.

Hagámoslo entonces. Dejaremos a Ino en su casa, te llevaré, volveré a mi casa a buscar las cosas, pasaré a buscar a Ino e iremos a la tuya, ¿te parece?

Si, eso está bien, Sora no estará en toda la noche, pueden quedarse si quieren, mañana vendremos juntas.

Puedes ser muy inteligente cuando quieres. – Hinata besó mi cabeza y se dirigió a su próxima clase, justo cuando sonó el timbre.

Rápidamente, todos nos retiramos de la cafetería para volver a la rutina escolar.

Las clases se me hicieron eternas sin Sasuke a mi lado. Realmente me costaba vivir sin él, y no quería ni siquiera pensar en un futuro, cuando nuestras vidas se "abrieran". Mierda, sí que iba a extrañarlo. Por fin el timbre me despertó de mis pesadillas.

O me devolvió a una realidad peor…-susurré al ver que Hinata me esperaba en su Porsche, mientras besaba apasionadamente a su novio.

¡Al fin sales! – se quejó. – Adiós Naru, más tarde te llamo.

Adiós – vi como besaba su mejilla con amor, y me llené de envidia. – Nos vemos Saku, si se pone pesada, ya sabes… me llamas – guiñó el ojos y subió a su Audi.

¡Tonto! Te amo – Hinata gritó llena de euforia.

Yo a ti – la voz de Naruto me inspiró serenidad entre tanta locura.

¿Donde esta Ino? – pregunté al darme cuenta que faltaba mi amiga.

Esto…está con Ita. Él la llevará a tu casa mas tarde, ¿no hay problema con eso, cierto? – rió de manera cómplice. No quería ni siquiera imaginar que demonios estaban haciendo en el Jeep de mi amigo.

No, sólo estamos nosotras dos en casa. Akari acompañó a papá, no vuelven hasta el sábado.

Benditos sean – Hinata se tiro al piso y comenzó a alabar mis pies.

Ya para, hoy te estás excediendo – comencé a reír a carcajadas.

Sí, tal vez tengas razón. Sube – di la vuelta y finalmente me encontré sentada en el asiento del copiloto.

El viaje fue tranquilo y sin diálogos, para mí tranquilidad. Debo decir que desde que Sasuke se escapó con Souta, mi día se había vuelto desesperante. Tenía un deseo reprimido interno de llorar hasta deshidratarme. Aunque Hinata no sabía nada, sentía que necesitaba descargarme con alguien. No podía seguir fingiendo más, hacer que todo estaba bien.

Saku – la voz calmada de Hinata por encima de la música me sobresaltó. – hay algo que quiero hablar contigo.

Dispara – bromeé. Volví a cambiar mi humor cuando vi la cara apenada de mi amiga. - ¿qué ocurre?

¿Tú sabes que yo amo a mi hermano, cierto? ¿Qué lo único que quiero es que sea feliz y que no me importa su condición sexual?

Sí, por supuesto que lo sé – intenté calmarla, pero vi como las lágrimas en su rostro comenzaba a brotar.

Pues bien, jamás creí que la cosa sea tan en serio. Tú sabes que Sasuke jamás estuvo con una muchacha y supo que era homosexual…

…cuando vio una foto de Brad Pitt y le pareció lo más excitante que había visto en su vida…-continué su frase.

Sí, por eso pensé que era algo pasajero, en casa somos todos muy liberales y tal vez era sólo rebeldía…

¿A qué quieres llegar con esto, Hinata? – a pesar de hacer esfuerzos, no llegaba a entenderla.

Sasuke va a llevar a Souta a conocer a la familia, el sábado.

¿QUÉ? – sus palabras me tomaron por sorpresa. En realidad, no tendría que haber sido así, pero aún tenía la maldita esperanza que un día Sasuke se despertase con una erección durante una de nuestras pijamadas y pensara: "Oh, estoy duro gracias a Sakura". Ahora sabía que nunca ocurriría.

Lo que oíste. – Hinata bajó la mirada.

Bueno, - intenté calmarme y contener las lágrimas. – es su decisión amiga, nosotras no podemos hacer nada más que estar junto a él y apoyarlo en sus elecciones.

Siempre creí que tú y él iban a terminar juntos – se lamentó.

¿Qué dices?

Lo que escuchaste. Intuía eso, a veces sentía como si tuviera visiones o una premonición de que eso podría pasar. – me miró, melancólica.

Tranquila Hina, yo siempre estaré con tu hermano – le prometí. – Ahora ve a casa y preocúpate un poco por ti. Te veré en un rato, ¿de acuerdo? – Ella sólo asintió con la cabeza y destrabó la puerta del auto para que pudiera salir.

El aire frío sacudió mis mejillas y supe entonces que necesitaba explotar. Ya estaba en el hall de mi casa, cuando las lágrimas comenzaron a brotar y el llanto se hizo inaguantable. Intenté sorber mi nariz, mientras intentaba inútilmente colocar la llave en la cerradura. Una mano fría rozó mi espalda.

Yo sabía…- Hinata me tomó entre sus brazos y me acunó sobre su pecho.

Todo esto es una mierda – chillé contra el cuerpo de mi amiga.

Sakura, ¿tú amas a mi hermano, no es verdad? – en ese momento, sentí como la voz de Hinata adquiría cierta nota de esperanza.

Yo…yo…-no sabía que decir.

Sí, si lo haces, y no te molesta su condición sexual, sino que…

Es el quien me trae loca, de acuerdo, acertaste – comencé a llorar aún más fuerte.

Ay, amiga – intentó consolarme – siempre lo supe.

¿De verdad?

Pues, sí. Guau, estás enamorada de mi hermano gay – rió. Sí, realmente estaba loca.

Sí, genial – puse mis ojos en blanco.

¿Qué piensas hacer al respecto?

Eh, ¿nada? – pregunté.

¡Vamos a conquistar a mi hermano!

¿Qué? ¿Te has vuelto loca?...Hinata la marihuana no es buena. Creí que nunca más habías vuelto a tocarla después de la fiesta de Sai…

¡No digas idioteces!, aunque sí, realmente estoy un poco loca. – rió maquiavélicamente.

Deberías saber que estamos embarcándonos en una misión imposible.

NADA, es imposible para Hinata Uchiha, ¿oíste? NADA. ¡En dos horas regreso! – dicho esto, se alejó por el camino, subió a su coche, y aceleró a más no poder, dejándome con una duda existencial aún más grande de la que ya tenía.

"Estamos embarcándonos en una misión imposible"…- repetí para mí misma, mientras entraba a mi casa en silencio.