Disclaimer: Naruto es copyright de Masashi Kishimoto. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.

Advertencias: AU, OoC, Lenguaje vulgar.

Rating: " M " por lenguaje y escenas de sexo. El lenguaje puede ser bastante vulgar, lemmón.

Numero de palabras:

El trama del ficc no me pertenece repito NO ME PERTENECE le pertenece a Flor McCarty O' Shea quien muy amablemente me permitió la adaptación de su ficc. Muchas Gracias nena eres la mejor espero y te guste como quedo.

N/A: ¡Hola! Después de dos meses sin la actualización de esta historia. No tengo vergüenza, lo sé. ¿Decir que lo siento servirá? Espero que sí. Lo lamento, ya sé que no están aquí para escuchar mis quejas y mis excusas así que no diré el porqué de mí ausentismo en la página, ya que pienso que es tedioso para ustedes el leerlo y para mi es frustrante el escribirlo. Este es el último capítulo que subiré el día de hoy en esta cuenta, ya que también demandan mi atención los demás fics que tengo en otra cuenta, hoy si me he volado la barda, ya que el día de hoy he actualizado 6 fics incluyendo este, sin mencionar los demás que en breves momentos actualizare, espero y esto recompense mi atraso. Bueno sin nada más las dejo para que disfruten su lectura XD


OUTTAKE 1: Un Regalo Sorpresa

Sasuke's POV

- Luces sexy hermano – Itachi me pegó un puñetazo en el hombro a modo de broma.

- Gracias – reí mientras me acomodaba el moño de mi esmoquin. Hoy era el gran día. Ya hacía un año y medio que le había propuesto casamiento a Sakura, y finalmente me quedaban unos pocos minutos de soltero, que, a diferencia de otros futuros esposos, se me estaban haciendo eternos. No veía la hora de reclamar a Sakura como mi mujer. Era el único paso que nos faltaba por dar.

- Jamás imaginé que sería el padrino, a no ser que viajáramos a Argentina…me enteré que ahí se legalizó el matrimonio gay. - El sonido del móvil de Naruto lo hizo salir de la conversación

- ¡Dios mío! – reí por su ocurrencia. – Ya he definido mi condición hace rato…

- Y como para no definirla teniendo semejante perra desnuda – Itachi enarcó una ceja.

- ¡Ya es suficiente! – lo interrumpí algo cabreado. De acuerdo, mi mujer estaba buenísima, pero no era agradable escucharlo de un hombre casado y con una hija, y que además es tu hermano.

- De acuerdo, sí amor, veré que puedo hacer, adiós – Naruto cerró la tapa de su móvil y nos miró, agotado. – Hinata quiere chocolate, dime por favor que tienes algunos en la nevera. Está muy ocupada ayudando a Sakura con el vestido – si mi hermana era insoportable en su estado natural, ni se imaginan cuan molesta podía ser embarazada. Doblemente irritante.

- ¡Que Dios te tenga en La Gloria! – elevé mis manos hacia el techo. – Señor, ¡ilumina a este pobre infeliz!

- Muy gracioso, pedazo de homosexual…

- No entiendo cómo puedes soportar al Terremoto – Itachi movía su cabeza de un lado a otro mientras reía.

- Ey, lleva mi hijo adentro…puedo soportar todo – su mirada se iluminó – Tú no sé que hablas – miró a Itachi – estabas detrás de mi hermana como un idiota cuando ella te pedía algo, y tú – ahora me miró a mí – Ya sabrás lo que se siente… y ahí podremos charlar al respecto.

- Eso no pasará aún – reí mientras me servía un vaso de Whisky. – Somos jóvenes, vamos a disfrutar de nuestra vida de casados con Sakura un poco…no queremos hijos todavía.

- No controlas eso… simplemente un día no te cuidas y ¡zas! – ambos explotaron en risas.

- A mí me pasó eso – Naruto habló.

- ¿Qué puedo decir de mí entonces? – Itachi comenzó a reírse como un oso.

- No sé como Ino no terminó embarazada cuando teníamos 16 años…

- Yo tampoco, eso hubiera matado a mamá – Naruto se rascó la nuca.

- Cierto… y mi padre me hubiese castrado las bolas…

- ¿Por qué haría yo eso? – Mi padre entró preocupado a mi habitación.

- Por nada – reí. – Naruto, hay chocolates en el segundo estante de la nevera, llévaselos a Hinata antes de que le de otro ataque de nervios...ya va por el tercero y ni siquiera llegó a los cinco meses.

- Eso haré.

- Yo voy a sacar a Konoe del cuarto de las chicas. Hinata la matará si toca sus maquillajes, y debe estar volviéndolas locas a todas ahora que no se queda quieta. – Itachi acotó.

- Vayan tranquilos, yo quiero tener un pequeño momento con mi hijo. –Mi hermano y mi cuñado saludaron y se fueron del cuarto.

- ¿Está bien puesto esto? – pregunté señalando el moño de mi cuello.

- Está perfecto Sasuke, relájate o serás tú el del ataque de nervios en vez de tu hermana.

- Lo sé – reí histérico.

- ¿Nervioso?

- No

- Sasuke…

- De acuerdo, un poco – mi padre rodó los ojos. – Bien, estoy muy nervioso. Tengo miedo de cagarla, ya sabes.

- Sólo respira hondo y piensa que será uno de los momentos más importantes en tu vida.

- La verdad es que estás ayudando mucho – dije con sarcasmo.

- Tienes razón – rió. – Bien, entonces, simplemente piensa en Sakura. Sólo en ella. Sabes… siempre supe que las cosas acabarían así. Es como si Sakura hubiese nacido hecha sólo para ti. No podría imaginármela con otro hombre que no fueras tú

- Bueno, yo sí, y a veces pienso en cómo pude haber sido tan idiota.

- Sasuke, aquellas cosas fueron hace años, si no hubiese sido por aquello tal vez nunca hubieses reaccionado ni peleado por ella.

- Puede que tengas razón en ello. Carajo que la pase mal…

- Pero hoy tienes tu recompensa. Ella será por siempre tuya… ¿no te alcanza?

- Por supuesto que sí – sonreí.

- Pues bien, vamos abajo. Tienes que esperar a tu esposa.

Mi esposa… que bien sonaba eso.

Sakura's POV

- No Ino, debes enderezar mejor la flor…Eso es, ahora pon un poco de fijador y sujétalo con una hebilla para que no se suelte, no, no así… Jazz, ¡por fin!, tengo un antojo…- la chica comenzó a acariciarse la barriga de casi cinco meses.

Mi amiga la rubia intentaba de una y mil formas hacer que la flor – que para mí, estaba en perfecto estado-, quedara fija tal cual Hinara le pidió. Empezó a bufar, cuando sintió como Konoe tironeaba de su vestido.

- Ino, ya está bien, no te preocupes más – intenté tranquilizarla y ella me dedicó un gesto de agradecimiento.

- Creo que el bebé va a quedarse sin madre – finalmente dijo, malhumorada, mirando a Hinata.

- ¡Ma! – Konoe, la hermosa pequeña de rizos rubios y ojos negros siguió tirando del vestido negro brillante que Ino llevaba.

- ¡Ven aquí pequeña! – la levantó en brazos y la hermosa bebé de un poco más de un año empezó a reír. Jamás me había imaginado a Ino madre, pero ahora que la veía, sabía que no podría ser mejor de lo que ya era. Se desvivía por su hija y por Itachi, ya era toda una mujer de familia. Parece ayer que sólo era la rubia despampanante del Instituto que no tenía intensiones de sentar cabeza. Finalmente, y después de pelearse tres mil veces, se casó con Itachi Uchiha, su primer y único amor.

- ¡Nena! – mi madre y Mikoto gritaron a coro mientras corrían a abrazarme.

- ¡Estás hermosa!

- ¡Sasuke va a amar tu vestido! Es un honor para mí que me hayas dejado ayudarte a diseñarlo.

- ¿Qué más podía hacer? Sin ofenderte mami – miré a mi madre con gesto cariñoso – Eres mi segunda madre Mikoto, quería incluirte tanto como fuera posible – observé como una lágrima descendía por su mejilla.

- ¡Mamá, no la hagas llorar que se le va a correr el maquillaje! – Hinara vino corriendo como una neurótica, para regañar a su madre.

- ¿Qué les parece si hacemos un brindis? – la voz que provenía de la puerta me sobresaltó.

- ¿Souta? – efectivamente allí, estaba mi antiguo enemigo, o por lo menos yo lo consideraba así. Hacía dos años que no lo veía, y aunque nuestra relación había mejorado, no habíamos tenido mucho tiempo para encontrarnos. Sus rasgos se había vuelto aún más pronunciados. Sí que era hermoso… por supuesto, jamás le había prestado atención a su aspecto físico. Me estremecí al recordarlo de la mano de mi futuro marido.

- ¿Cómo has estado, muñeca?

- Bien – caminé con cautela para no tropezarme y lo abracé - ¿Cuándo llegaste?

- Recién. Fugaku estaba subiendo y le pregunté dónde estabas. Quería venir a darte suerte… y a mostrarte algo, Koga… - en ese momento, un joven de cabellos rubios apareció en el umbral de la puerta. Por supuesto que lo recordaba, y lo había visto por Facebook un par de veces, pero hacía seis años que no lo veía personalmente.

- ¿Cómo estás Sakura? – se acercó cordialmente a saludarme. – Vaya que haz cambiado. Te ves bellísima.

- Gracias – me sonrojé – Ustedes por lo visto están muy bien.

- Hace cuatro años que estamos juntos otra vez – se dedicaron una sonrisa cargada de amor –.

- Los felicito – Ino habló feliz – Konoe-chan, ellos son unos amigos nuestros, Souta y Koga.

- Hola – habló la pequeña entrecortadamente.

- Hola preciosa…Dios Santo, no sé como podré esperar seis meses – Koga habló, aún cautivado por la belleza de Konoe.

- ¿Para qué seis meses? – Hinata preguntó curiosa.

- Bueno…con Koga – una sonrisa de plasmó en el rostro de Souta – hemos iniciado los trámites de adopción.

- ¡Los felicito! – volví a abrazarlos nuevamente.

- ¿Por qué no celebramos entonces con un brindis como has propuesto, Souta? – Mikoto miró a mi amigo con una mirada maternal.

- Me parece bien – Ino y mi madre sonrieron. Hinata y Koga trajeron una botella de champaña y siete copas de cristal.

- Oigan, no quiero molestarlos, pero… ¿puedo brindar un segundo a solas con mis mejores amigas? Ahora los llamamos, es sólo que quiero que compartamos un momento.

- Seguro – mi madre asintió. – Nos llevaremos a Konoe-chan. Mikoto, chicos, vamos. – Salieron al pasillo y pude escuchar la voz de Itachi que le decía a mi madre que no se preocupara por la bebé, que él la llevaría. De sólo pensar en Sasuke cuando estuviera en el lugar de su hermano, me dejó tildada.

- ¡Tierra llamando a Sasuke! ¿Vamos a brindar o qué? – Ino rió.

- En realidad – me sonrojé por lo que estaba por decir. Iba a hacer que fuera sorpresa, aunque en realidad lo seguiría siendo para Sasuke. Mis amigas podrían guardar el secreto que estaba por develar – no estoy bebiendo alcohol últimamente.

- Vamos Sakura…no vengas con eso de que no te gusta beber, porque ambas sabemos perfectamente que eres bastante alcohólica – Hinata bromeó.

- Tú tampoco estás tomando – fruncí el ceño – y nadie te dice nada.

- Pero yo estoy embarazada… - en ese momento, su cabeza le hizo un clic, dejándola totalmente en shock. Me miró completamente ida, esperando una respuesta de mi parte. Yo sólo me limité a asentir. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus mejillas - ¡NO PUEDE SER! – corrió a abrazarme.

- ¿Qué? – Ino nos miraba confundida.

- Ino, ¿eres tonta acaso? SAKURA ESTÁ…

- ¡Chist! – le tapé la boca antes de que la palabra mágica saliera de ella.

- ¡NO JODAS!

- No jodo… -agaché la cabeza, y sentí los brazos de Ino en mi cintura. Ella también lloraba.

- ¡Dios! – Jamás pensé que al mismo tiempo seríamos…

- ¡Chist! – Ahora Hinata también se unió para callarla.

- Lo siento – rió.

- ¿Sasuke lo sabe?

- ¡Por supuesto que no! Y tampoco va a saberlo… hasta el momento de la recepción. Estoy planeando algo…

- Y yo quiero saberlo

- Yo también – Ino acotó.

- Bien… - y así estuve los pocos minutos faltantes explicándoles de qué iba la cosa. A medida que los segundos avanzaban, mis nervios iban aumentando y mi pulso se aceleraba. Un golpeteo en la puerta, hizo que las ganas de salir corriendo aumentaran.

- ¿Lista, hija? – Mi padre parecía más nervioso que yo. – El señor Wosiki ya está listo, y todos están abajo.

- Esto…sí, vamos.

- ¿Las damas de honor están listas? – mi papa les sonrió a mis amigas.

- Lo estamos – dijeron a coro.

- Perfecto, hagámoslo – extendió su mano, y yo la tomé, para rodear su brazo. – Te llevaré con cuidado.

- Por favor, no hagas que me mate en las benditas escaleras.

- No lo haré corazón – me dedicó una mirada fraternal -, no lo haré.

Hinata e Ino caminaron delante de mí, ellas eran mis damas de honor. Los vestidos negros los habíamos escogido entre las tres. Mi vestido era simple, un corsé con forma de corazón en el busto, y una falda no muy armada, con dos centímetros de cola. Zapatos plateados, y un par de adornos y bijouterie de plata, le daban un toque final a mi look de novia, además del lazo en mi cintura de la misma tela que el resto del vestido.

Ino casi llegaba al altar y giraba para ponerse de frente a mi, cuando me di cuenta que era momento de comenzar a descender por las escaleras. Mi padre me sujetó con fuerza, y me concentré al máximo en no arruinar el momento. Sentí el calor en mis mejillas, pero al poner el primer pie en la escalera, sentí como la marcha nupcial sonaba, y dirigí mis ojos hacia Sasuke. Llevaba un traje negro y un moño en su cuello. Verlo tan emocionado me llegó al corazón. Y ahora estaba llorando como una tonta. Ni siquiera les presté atención a los demás. Bajé las escaleras con precisión – algo que me contó asimilar-, he intenté con todas mis fuerzas apurarme lo más posible para tomar la mano de Sasuke. Cuando finalmente lo hice, mi padre susurró a mi marido

- Sé vas a cuidarla mucho. Los amo

- Jamás dudes de mí, Sora – sonrió y me besó en la mejilla.

- Te amo.

- Y yo a ti, Sasuke.

Casi ni escuché al señor Wosiki. Sólo me concentré en decir correctamente los votos y en ponerle a Sasuke el anillo en el dedo correcto. Él ni siquiera tuvo que pensarlo. Hacía todo a la perfección.

- Por el poder que La Iglesia me concede – el señor Wosiki finalmente habló – los declaro marido y mujer. Señor Uchiha, puede usted besar a la novia. - Mi marido se acercó para limpiarme las pequeñas lágrimas, y me besó con toda la ternura que puede existir sobre esta tierra. El beso fue bastante prolongado, y todos a nuestro alrededor, se fundieron en un solo aplauso.

- Señora Uchiha… me agrada eso – reí mientras el me miraba con devoción.

- Sakura – de sus mejillas cayeron algunas lagrimas – Sakura…no sabes cuánto te amo – me abrazó fuerte y acunó mi cabeza en su pecho.

- Lo sé – tomé su rostro con ambas manos – créeme que lo sé.

Todos se acercaron a saludarnos y a darnos su bendición. Keita apareció de la mano de su esposa y su pequeño, también llamado Keita, mientras Nishida los flaqueaba. Nunca creí que él y Sasuke fueran a abrazarse tan efusivamente. También estaban los chicos de Okinawa, juntos con sus esposas e hijos. Mi familia, por supuesto, y la familia de Sasuke. También apareció Meili con Shino Aburame y mi pareja de homosexuales preferida.

Una vez que saludamos a todos los presentes, era hora de la recepción. Habíamos llamado a uno de los mejores catering por decisión de mi madre. Utilizamos la sala del subsuelo de la Mansión Uchiha para hacer la fiesta. Era suficiente espacio para todos.

La fiesta fue pasando bastante rápido, o por lo menos para nosotros, que nos movíamos de aquí para allá con el fotógrafo, la encargada del video y la Wedding Planner, que no nos dejaron ni un segundo a solas. Lo más gracioso de la noche, fue cuando nos dispusimos a comer el primer plato.

- Señor y Señora Uchiha… el primer plato.

- ¿Sasori? – Sasuke estalló en carcajadas- ¿Sasori no Akasuna? – OH por Dios, díganme que esto no es cierto – más risas. Yo estaba conteniéndomelas.

- Sí…hola Sakura – me miró idiotizado. – E-estás muy bonita hoy…jamás pensé que querrías estar con ella, Sasuke – no pude evitar soltar la risotada en ese momento.

- Debes estar bromeando – Sasuke comenzó a enojarse - ¿Todavía coqueteas con mi mujer? ¿En su propia boda? ¿Delante del novio?

- Y-yo…no – agachó la cabeza avergonzado – es s-solo que pensé que...

- ¿Qué pensaste qué? – Sasuke estaba al borde de explotar.

- A-a ti no te gustaban las mujeres…

- Pues parece que sí…

- ¿No eras homosexual?

- Algo así – su rostro se relajó pero se acercó más al chico ya no tan joven que había sido mi novio en preparatoria. – Pero parece que los homosexuales sabemos elegir mejor… y damos más placer a las mujeres que los niños bonitos…- En ese momento, el zumo de frutas que tenía en mi boca salió disparado y Sasuke también comenzó a reírse. Sasori salió corriendo totalmente avergonzado y Naomi se levantó de la mesa para dedicarle una mirada furiosa. Finalmente, nos mostró un gesto de disculpa. Parece que Akasuna seguía siendo igual de estúpido que siempre.

Llegó el turno del primer baile, y por supuesto, lo abrimos los novios. Sasuke tuvo que guiarme como en la fiesta de primavera de cuando teníamos 15 años. Hubiese sido un martirio dejarme aquello a mí. Konoe se sumó a nuestro baile y ambos recibimos felices a nuestra sobrina en brazos.

Jamás la había pasado tan bien en una fiesta, pero sabía que esta comenzaba a llegar a su fin. En menos de tres horas estaríamos embarcándonos a Ibiza, para vivir una Luna de Miel de locos. Así lo definía Sasuke, al menos.

- Vuelvo en un momento – Sasuke asintió mientras charlaba con Itachi sobre lo de Sasori. Salí de la mesa y caminé en dirección a Azusa, la prima de Sasuke y a la vez, organizadora del evento.

- Es hora – le sonreí. Ella me devolvió la sonrisa y caminó en dirección al Dj, para que bajara la música y preparara los efectos de luces.

- Listo, corazón – Azusa me tomó la mano y me llevó hasta la punta del salón. – Ten – me tendió el micrófono y me situé justo delante de la pantalla.

Sasuke's POV

- H-hola – Sakura se paró en el medio de la sala, justo delante de la pantalla que habíamos alquilado para las fotos y videos. – Gracias a todos por venir hoy a compartir de este hermoso momento que Sasuke y yo estamos viviendo. Sasuke – dirigió su mirada hacia mí y se ruborizó – tu haz sido mi amigo, mi amante y mi compañero durante todos estos años. Mentiría si dijera "Te amo", porque no son palabras suficientes para describir mis sentimientos por ti, es por eso que decidí hacerte esto, espero que lo disfrutes – se hizo a un lado y las luces se apagaron.

Una presentación de diapositivas comenzó a pasar con la canción "You Found Me", de The Fray. La primera foto era una de nosotros dos abrazados, tendríamos 9 años – época en que nos conocimos-, y yo le estaba besando la mejilla. Su sonrojo era visible en toda su cara. La siguiente foto era con Hinata e Itachi jugando Play Station. Mi hermano – que estaba a mi lado en ese momento-, soltó una carcajada a verse a si mismo, sacando la lengua y luchando con el control de la consola.

Así pasaron más de 30 fotos, entre ellas, una de nuestro primer día de preparatoria, otra preparando un trabajo de biología, una todos juntos en Okinawa, otra que Sakura me sacó dormido la primera noche que pasamos juntos…-jamás la había visto-. Otra en el aeropuerto, con Sakura toda demacrada y yo con una sonrisa de oreja a oreja. Hinata dijo que había que retratar aquel momento, así que le hicimos caso. Hinata es bueno Hinata, y siempre lleva la razón – nótese el sarcasmo.

Sin duda, este había sido un regalo hermoso. Una foto que sacamos hacía dos semanas atrás con Sakura subida en mi espalda, usando una camisa a rayas mía, mientras yo en cuero intentaba hacerle cosquillas, marcó el fin de la presentación…o eso creí yo. La canción finalizó y todo quedó a oscuras, pero la luz volvió a la pantalla nuevamente, desplegando un video en blanco y negro. Algo pequeño, redondo y casi sin forma se movía, y la imagen se volvía borrosa de a momentos. Por supuesto que sabía que era aquello, no me había recibido de médico para nada, sólo que mi cerebro no lo asimilaba. En ese momento, una simple frase que apareció al lado de aquella imagen, logró que explote en lágrimas.

Felicidades papá, nos vemos pronto. Te amo

Tu bebé.

Me paré y corrí hasta mi esposa, que también lloraba con una sonrisa plagada en su rostro. Akari lloraba, mi madre lloraba, Hinata lloraba, Ino lloraba, todo el mundo lloraba. Este era el momento más feliz de toda mi vida. Sería papá. Tendría un pequeño o pequeña para cuidar, mimar y amar. Alguien que provenía de mí. Tendría un hijo con la mujer que más amaba en el mundo.

Tomé a mi esposa de la cintura y la alcé para besarla. Un mar de aplausos se escuchaba a nuestras espaldas. Finalmente cuando la bajé, pude hablar.

- ¿Cuánto hace que…

- Dos meses, y lo sé hace quince días –se limpió las lágrimas sonriendo. – Es por eso que no lo notaste

- Entonces los mareos, vómitos…

- No, no fueron gripe estomacal, aunque en realidad siempre lo supe…justo coincidió con la fecha de la boda…y pensé que sería genial darte una sorpresa.

- Te amo.

- No tanto como yo a ti

- Puedes apostar que sí – le tomé la mano, y miramos en dirección a nuestros invitados. – ¡VOY A SER PADRE! – grité sonriendo y otra vez comencé a llorar como un niño.

El día más feliz de toda mi complicada vida.

- ¿Qué crees que sea? – preguntó Sakura una vez que todos nos felicitaron y nuestras lágrimas cesaron.

- Yo digo que será niña – tomé a mi esposa de la cintura mientras acariciaba su mejilla con mi mentón.

- Pues yo creo que será un varón – Hinata nos sujetó por detrás a ambos, haciéndonos sobresaltar. No la habíamos visto.

- ¿Quieres hablar ahora de hijos? - Naruto habló. - Yo apuesto por Hinata...

– Sí, definitivamente será varón… - nos besó a cada uno en la mejilla y se alejó corriendo, de la mano de su esposo, sosteniendo su barriga.

No sé como putas lo hacía…pero dio justo en el blanco.

Siete meses más tarde, y después de doce horas extenuantes de trabajo de parto, llegó Daisuke Uchiha Haruno al mundo… pero esa es otra historia.