Disclaimer: Naruto es copyright de Masashi Kishimoto. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.

Advertencias: AU, OoC, Lenguaje vulgar.

Rating: " M "

El trama del ficc no me pertenece repito NO ME PERTENECE le pertenece a Flor McCarty O' Shea quien muy amablemente me permitió la adaptación de su ficc. Muchas Gracias nena eres la mejor espero y te guste como quedo.

N/A:Hola, pues dirán, ¿Por qué hasta ahora actualiza? ¿Ya dejo botada la historia? La respuesta es no, si ustedes han leído las demás historias que tengo y estoy actualizando, se habrán dado cuenta que el motivo de mi atraso es debido a mi salud. Hace unas semanas atrás me dio una crisis asmática, que me dejo internada en el hospital. Bien de lo que se dice bien no estoy, pero se hace el intento.


OUTTAKE 3: CORRE SASUKE, CORRE

Por primera vez después del incidente ocurrido haría cosa de media hora atrás, estábamos solos. Completamente solos y en el coche de mi hermana. Tenía miedo de que la histeria se traspasara de ser humano a ser humano a través de objetos personales, en este caso, un auto diseñado, bajo mi punto de vista, para mujeres paranoicas y chillonas. Trataba de fijar mi vista en la carretera y poner atención en el volante, pero no podía evitar girarme cada dos minutos para ver como seguía el pie de Sakura, que al parecer, había sufrido un corte para nada agradable, aunque dudaba que fuese algo profundo. Mi papá debería revisarla luego, de todas formas, si yo quería dormir en paz.

Cuando estábamos entrando nuevamente en Konoha, Sakura comenzó a mirarme demasiado, sabía que algo se avecinaba.

- Aparca – dijo con el ceño completamente fruncido. Tragué saliva. Una Sakura Haruno molesta era más atemorizante que ver "La llamada" por primera vez, solo y durante la madrugada en una casa grande como la mía.

- No – intenté sonar rígido -, primero vamos a curarte ese pie con mi papa y luego hablaremos, Sakura.

- Te dije que aparques, y no estoy jugando, Uchiha, así que mejor para el puto coche a un lado si no quieres verme realmente molesta.

- Bien – cedí para no empezar una discusión. Apagué el motor y esperé volteando para mirarla a los ojos. Aún toda demacrada lucía hermosa. Y verla así, estaba provocándome de una forma increíble. La necesitaba.

- ¿ES QUE ACASO TE VOLVISTE LOCO, PEDAZO DE ESTÚPIDO? – mi ángel se había convertido en demonio en cuestión de segundos… y debía admitir que tenía razón. Me pegó un manotazo en la sien… también con razón.

- Yo…

- ¿TU ERES CONCIENTE DE LO QUE ESTUVO A PUNTO DE OCURRIR, CIERTO? – escupió las palabras en mi cara, asustándome-. ¡DIME QUE PUTAS HUBIESE OCURRIDO SI YO NO HUBIESE LLEGADO, SI SOUTA Y KEITA NO ME HUBIERAN AYUDADO, SI HINATA NO ME HUBIESE MANDADO ESE PUTO MENSAJE DE TEXTO! ¿ACASO TE DAS CUENTA QUE ESTUVE PRÁCTICAMENTE MUERTA EN VIDA POR MÁS DE UNA HORA?

- ¿Los chicos te ayudaron?

- Por supuesto que lo hicieron… de otra forma estarías en ese puto avión, rumbo a Europa, ¿y dónde mierda te buscaría si no te dignarías ni a llamarme de lo furiosos que estábamos? – comenzó a derramar lágrimas y juro que el corazón se me partió en ese momento.

- Tienes razón Sakura, lo siento…

- ¿Es lo único que tienes para decir?

- ¿Qué demonios quieres que diga? ¡Yo también sufrí cuando decidiste mágicamente seguir tu cuentito con Keita!, ¡hasta seguro te acostaste con él!

- ¡Y tú decidiste escapar de tus problemas de sexualidad! ¡Y NO ME ACOSTÉ CON ÉL SASUKE, Y OPORTUNIDAD NO ME FALTÓ!

- Ese perro hijo de su puta madre…

- Él problema es entre ambos, no lo metas a Kei en esto…

- ¡Pendeja!

- ¡Estúpido!

Automáticamente, ambos sonreímos y Sakura se abalanzó sobre mí para empezar a atacar mis labios.

- Te extrañé – dijo ronroneando en mi oreja, ganándose un gemido de mi parte.

- ¿Contenta con su descargo, señora Haruno

- Muy… - volvió a dejar un casto beso en mis labios.

- Explícame por qué ya estamos peleando…

- Acostúmbrate a las discusiones… porque nos gritaremos mucho… - dijo comenzando a desabrochar los botones de mi camisa.

- ¿Para qué quieres pelearme?

- Así podrás castigarme más seguido… - comenzó a besar mi cuello mientras llevaba su mano a un costado para desabrocharse su vestido.

- ¿Tienes una puta idea de cómo te necesito?

- No creo que tanto como yo… - me deshice de mi camisa y la saqué de mis muslos, volviéndola a depositar en el asiento del copiloto.

- Al asiento trasero – le ordené e hizo lo que le pedí. Su vestido sin cierre ya casi me dejaba ver sus pechos al desnudo. Se mordió el labio inferior una vez que reposó sus largas piernas en el asiento. Me subí encima de ella como un predador hambriento de carne. Mi camisa ya había quedado adelante, y mi cinturón estaba en camino.

- Ven aquí, nena – Sakura carcajeó, atrayéndome más contra su cuerpo.

- No soy ninguna niña – mordí el lóbulo de su oreja un poco más fuerte de lo normal, aunque no pareció importarle.

- Me muero por averiguarlo – comenzó a bajar el cierre de mi pantalón y yo los arrastré para que quedaran a la altura de mis tobillos, al igual que mis bóxer. Observé como Sakura batallaba otra vez con el cierre de su vestido. Decidí intervenir, tironeando con fuerza y dejándola como Dios la trajo al mundo. Al principio se ruborizó, pero luego ambos explotamos en risas.

- Me gustaba este vestido – hizo un puchero levantando un pedazo de tela en el aire.

- Le diré a Hinata que te compre uno nuevo – reí y Sakura empezó a besar mi cuello de nuevo. De mi cuello se trasladó a mi clavícula… de mi clavícula a mi pecho… y de mi pecho a mi polla.

- ¡Santa mierda! – grité al sentir los carnosos labios de Sakura rodear mi pene y bombearme sin escrúpulos. Había estado bastante necesitado estos días… y la verdad, tenía miedo de que ocurriera un accidente y mi amada terminara con la cara más pálida de lo que ya la tenía… y pegajosa – Sakura – no podía evitar gemir, ¡pero que mierda importaba! Estaba gozando como un hijo de puta, sólo gracias al amor de mi existencia… era el paraíso-. Sakura, me corro… - grité, pero hizo oídos sordos. Tragó todo una vez que terminé, dejándome totalmente sorprendido… y casi como si me hubiese leído la mente, preguntó:

- ¿Sorprendido? – se acercó más a mi oído-. Tú sólo logras eso en mí… y además sabes bien – ya me estaba poniendo duro devuelta. Me besó y pude probarme a mi mismo en ella… aunque preferí concentrarme en el sabor de su saliva. Quise complacerla yo también y llevé mi dedo índice a su raja, llevándolo de atrás para adelante una y otra vez, y acariciando su clítoris en cada roce. Estaba empapada y lista para mí, tal como la necesitaba. Continué besándole toda la cara, una y otra vez, ganándome sus risitas, que me llenaban el alma. Me abrí paso entre ella y la penetré, lento, gozando cada milésima de segundo, llegando a casa otra vez, un hogar al que pensé que nunca más me daría el lujo de entrar. Empezamos a juntar nuestras caderas… una y otra vez… una y otra vez.

- Te amo – dijo, mientras unas pequeñas lágrimas de felicidad se escapaban de sus ojos. Las limpié con besos. Era el tipo más afortunado en este mundo, y comprendí que ella seguía siendo mía. Y eso nunca jamás cambiaría.

- Yo te amo mucho más… y eres el amor de mi vida – dije entre gemidos, sintiendo que mi punto máximo estaba cerca. Las paredes de Sakura se tensaron en ese momento, haciendo que yo también explotara, por segunda vez. Habíamos quedado dos a uno, pero se lo recompensaría al llegar a casa. La arropé con mi camisa y cambiamos de lugar en el asiento. Ella se recostó justo sobre mi pecho, tocándolo cuidadosamente con sus dedos. Estábamos en completo silencio, y decidí romperlo. Había algo que tenía en la punta de la lengua y no me había animado a preguntarle antes, por puto cobarde.

- Sakura… - ella clavó sus ojos esmeraldas en los míos, ansiosa.

- Dime, amor – sonrió y besó mi mano, que acariciaba su brazo en ese momento.

- Hay algo que quiero preguntarte…

- Adelante

- Yo…tú… ¿quieres ser mi novia? – me ruboricé y Sakura sonrió de oreja a oreja.

- ¡Por supuesto que quiero! – se abalanzó sobre mí y me besó el cuello-. ¿Así que ahora sí es oficial?

- Lo es… y te amo.

- Y yo a ti. Aunque creo… que deberíamos irnos. No tengo ropa y tengo frío…

- Coincido… aunque prefiero que te quedes en el coche en el garaje hasta que busque algo de ropa tuya en casa.

- Sí… esta noche me quedaré contigo y podremos festejar – enarcó una ceja.

- No me lo digas dos veces o repetiremos aquí esta puta sesión que fue increíble… y cumpliste tu promesa.

- ¿Qué promesa?

- Me prometiste que en algún momento podría aprovecharme de ti en mi coche.

- Bien, deseo concedido – carcajeó-. Ahora vámonos, tengo que telefonear a papa… y mañana tendremos que enfrentarlo.

Una ola de escalofrío me recorrió la espalda.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

- Sasuke, ¿quieres calmarte?

- Yo… no puedo, te juro que no – en ese momento mi novia se echó a reír, aunque algo me decía que aquello era más un símbolo de nerviosismo que otra cosa. Y no era para menos. Yo prácticamente tenía el corazón en la boca al imaginarme a Sora nuevamente vestido de oficial, después de tantos años, llevándome a la comisaría creyendo que abusé y me aproveché de su hija haciéndome pasar por homosexual. Y es que sólo habían pasado doce horas, quizás algunas más desde mi cuasi partida, y Sakura no había tenido mejor idea que telefonear a Sora diciendo "Me quedo donde Sasuke", sabiendo que al próximo día debíamos enfrentarlo. Casi la asesino.

No iba a entrar en detalle sobre lo que hizo Sakura "Donde Sasuke" o mejor dicho, "SOBRE Sasuke", porque ahí sí, definitivamente no viviría para contar mi historia ni fanfarronear que mi novia era hermosa y era mía.

- Cielo, recuerda que simplemente es mi papa – dijo acariciándome el dorso de mi mano, que reposaba sobre la palanca de cambios. Eso hizo que me aterrara aún más.

- ¿Crees que le importará quien mierda soy yo cuando sepa de qué viene todo esto?

- Sasu…

- Va a cortarme la salchicha y los huevos, los pondrá en una sartén y los convertirá en el desayuno de mañana…

- El homosexual eras tú, no él – chistosa.

- Como digas, entonces… se los dará al perro.

- Sasuke, no tenemos perro

- ¡No importa eso! Se los dará a la perra de tu vecina, y si tu vecina no tiene perro tampoco, los guardará en el refrigerador y se los dará a tu otra vec…

- Ya, párale con el drama, pareces una niña - ¿Iba a seguir bromeando con eso? La fulminé con la mirada.

- Juro que no lo dije con esa intensión – negó con la cabeza, mientras elevaba una mano y se llevaba la otra al corazón-. Pero de verdad, Sasuke, él no te hará nada. No le caerá bien en un principio, okay, lo admito, pero tampoco va a cortarte las pelotas si quiere ser abuelo a futuro.

- Bien, me relajaré – dije aún sabiendo que aquello sería imposible.

- Así me gusta – sonrió sincera. Aparcamos el coche en la entrada y en respuesta, se subió a horcajadas mío y me besó, de forma suave y tierna.

- Sakura, puede vernos – dije intentando hablar normal. Sus besos me lo impedían bastante.

- Sasuke, el auto tiene vidrios polarizados – dijo recordándome aquella frase que usé yo la semana pasada. Comenzó a besarme de nuevo y no pude decir más nada- Sus labios tenían el mágico poder de dejarme mudo y en el Paraíso. Nos tomamos nuestro tiempo para seguir profesándonos nuestro amor. Decidimos finalmente despegarnos, si no queríamos terminar haciendo cualquier cosa.

Bajé del coche caminando sigilosamente y con movimientos no tan masculinos como creí.

- ¿Ahora intentas lucir como gay? – Sakura frunció el ceño mientras le abría la puerta para que bajara. Sorpresivamente me tomó la mano, una vez de pie-. Si acaso se te ocurre soltarte, juro que te pegaré tal patada en el culo, que llegarás de un solo envión.

- Estoy asustado, MUY asustado, por sus actos de violencia, Sakura Haruno - hice que temblaba, ganándome un coscorrón de parte de mi novia. Luego se subió a mi espalda, y comencé a correr hacia la entrada. Tomé el manojo de llaves del bolsillo trasero de su pantalón y lo saqué, no sin antes pellizcarle la nalga. Me encontré con que la puerta estaba abierta.

- Veo que mis chicos ya están en casa… - Akari apareció mezclando salsa de tomate y no pude evitar reír al verla cocinando. Bajé a Sakura y abracé a su madre.

- Tía… ¿desde cuándo…?

- No, nada de tía, Sasuke – negó con la cabeza -, nada de tía – enarcó una ceja dejándome blanco como un papel.

- Ella ya sabe todo – dijo Sakura poniéndose bordó y riendo de forma avergonzada.

- ¿Así que puedo besarte delante de ella? – me acerqué entre risas y la abracé por la cintura, dejando un beso en sus labios.

- ¡Se ha forma una pareja!

- Mamá, esa frase es de viejos – se quejó Sakura y los tres empezamos a reír.

- ¿Me harían un favor enorme?

- El que quieras, tía…

- Que no me digas tía – refunfuñó-. Dime Akari o suegra… no quiero que en este pueblucho piensen que practicamos el incesto.

- Bien, bien, como digas, SUEGRA.

- Así me gusta… necesito saber si podrían terminar de preparar la cena. Tengo que ir a hacer unas compras y no sé a que hora llegará tu padre… está con Nishida.

- Lo haremos, no te preocupes

Akari se fue, tal como nos dijo, dejándonos a ambos en la cocina con la radio encendida. Conocíamos la canción que sonaba de memoria. Sakura como siempre, empezó a cantar y a bailar mientras seguía mezclando la preparación que su madre había puesto en el recipiente hacía un rato.

- So go on, go on, come on and leave me breathless, tempt me, tease me, until I can't deny this loving feeling. Make me long for your kiss, go on, go on, yeah. Come on. – Yo la observaba embelesado, esperando para cantar la parte que le seguía con la cual me sentía muy identificado.

- And if there's no tomorrow anda ll we have is here and now, I'm happy just to have you, you' re all the love I need somehow – mi novia me abrazó y comenzó a besarme mientras la música seguía sonando. Estábamos solos, así que no veía el por qué de no tomarla ahí mismo sobre la mesa de la cocina. La llevé hasta allí y la deposité delicadamente subiéndome yo encima de ella sin dejar que mi peso la afectara.

- Te amo – dijo entre risitas ante lo chistoso de la situación.

- ¿HAY ALGUIEN EN CASA? – esa voz hizo que me bajara en volandas de la mesa, mientras acomodaba mi ropa. Sakura también lo hizo, pero a diferencia de mí, se sentó sobre ella, dejando que sus piernas quedaran en el aire.

- Aquí estamos, Sora –grité, limpiando la saliva que tenía alrededor de mi boca.

- ¡Pero miren nada más quien está en la casa! – mi suegro saludó extendiendo sus brazos en dirección a mí. Me dio un abrazo y me pegó unas pequeñas palmaditas en la espalda. Mi novia se removía el pelo, inquieta.

- ¿Qué pasó que tardaste tanto? ¿No estabas con Nishida?

- Sí, pero decidí pegarme una vuelta por la estación para visitar a Miok y a los chicos. Estaban terminando con un caso y me quedé para colaborar.

- OH, ¿y qué ocurrió en Konoha ahora? – pregunté, intentando con todas mis fuerzas no llegar al tema principal de esa noche.

- En realidad, fue en Nome. Encontraron el cuerpo de un muchacho de unos veintiún años con un tiro de escopeta en la espalda. Pensaron que había sido un crimen bien armado, o un robo en su defecto, hasta que encontraron también el cadáver del suegro tirado en un baldío a dos calles de allí. Se suicidó después de matar al yerno, ¡Dios mío! ¡La gente está loca! – tragué en seco y Sakura me miró asustada-. Cuida mucho a todos tus noviecitos, hija sabes que tengo todavía la escopeta cargada y total libertad para usarla – ambos nos quedamos petrificados – es broma – Sora relajó el rostro y explotó en carcajadas. Nosotros dos nos miramos y nos reímos de forma nerviosa.

- ¿Qué vamos a cenar? – preguntó abriendo la cacerola que se encontraba ahora en la hornalla con la preparación anterior.

- Nada complicado, macarrones con salsa – habló Sakura con la vista fija en el suelo.

- Me imagino que te quedas, hijo…

- Por supuesto – asentí con la cabeza. Luego de eso, surgió un silencio que se me hacía cada vez más insoportable. Fue en ese instante en que supe que debía intervenir.

- Sora…

- ¡LLEGUÉ! – la puerta se abrió bruscamente en ese instante y apareció Akari cargada de bolsas. Su marido corrió a ayudarla, depositando al pasar, un tierno beso en sus labios.

- Ya casi está la cena – Sakura apagó el fuego y tomó cuatro platos de la encimera-. Toma Sasuke, llévalos por favor al comedor.

- Yo lo ayudo- apuntó mi suegra y ambos comenzamos a caminar en dirección al comedor.

- Sasuke – llamó Sora-. ¿Ibas a decirme algo?

- Yo… ya lo olvidé.

- No te preocupes – sonrió y volvió a girar para el lado de la heladera.

Llegamos al cuarto de al lado y comenzamos a preparar todo.

- Es evidente que la amas mucho – Akari dijo finalmente mientras me extendía el blanco mantel-. Se nota en la mirada de ambos. Realmente espero que les dure, porque hacen una pareja bellísima.

- Gracias, aunque creo que Sora no va a tomárselo así…

- ¿Por qué dices eso?

- Akari tu eres muy liberal y muy intuitiva, sabías que estaríamos juntos aún cuando ni siquiera nosotros lo esperábamos… en cambio a él no le agradará saber que dormía con ella como una amiga más y ahora somos pareja.

- No pasará nada – dijo no muy convencida y otra vez mi miedo aumentó.

En menos de cinco minutos, los cuatro nos reunimos para cenar. Al principio no había mucha charla, Sakura sólo se limitaba a acariciar el dorso de mi mano y a derretirme con su sonrisa mientras engullíamos la comida, que por cierto, estaba deliciosa. Por otro lado, Sora no era conciente prácticamente de lo mucho que nos amábamos, y no de la forma esperada por él.

- ¿Qué tal estuvo la graduación, chicos?

- Muy buena – me apresuré a decir al darme cuenta que Sora no estaba al tanto de mi viaje a Italia y todo lo sucedido durante la madrugada.

- Que bien – sonrió y no hubo ni un ruido otra vez por unos minutos.

- ¿Así que estás saliendo con Kei, Sakura? – rompió finalmente el silencio el ex Sheriff haciéndome escupir toda la Coca-Cola que tenía en la boca. Me ruboricé al notar que los tres me miraban preocupados-. ¿Cómo no le contaste a tu mejor amigo que salías con alguien, nena? Eso no se hace. Mira lo preocupado que está el muchacho.

- Supongo que se me pasó – Dijo Sakura completamente ruborizada, metiéndose una gran cantidad de macarrones… que escupió también cuando Sora formuló la siguiente pregunta.

- ¿Cómo están tus cosas con Souta? – me dejó completamente mudo.

- Esto… él y yo terminamos.

- Lo lamento… ¿pasó algo muy malo para que terminaran tan de repente?

- No, simplemente… - comencé a acostarme con tu hija y descubrí que no soy tan gay como pensé - cambio de gustos – mi novia abrió los ojos como platos.

- ¿Te gustan rubios ahora? – bromeó.

- En realidad sigo prefiriéndolos con ojos hermosos – y con vaginas estrechas como la de tu hija. Sonreí y sentí la mano de Sakura en mi muslo.

La cena terminó un rato después, y debo admitir que estaba un poco enfadado porque mi novia no le había aclarado a su padre que no salí con el perro, así que me ofrecí a ayudarla a levantar la mesa para tener una pequeña charla. Una vez en la cocina, hablé.

- ¿Es que acaso no piensas decirle que Keita y tu no son absolutamente nada? – susurré y posé mi dedo en su pecho.

- ¿Qué pretendías que hiciera? ¡Hay que decírselo con calma! Ni tú ni yo sabemos como va a tomárselo… ¡ni siquiera mamá! – noté que nuestros susurros comenzaban a subir de tono.

- Bueno, lamento decirte, que con calma o no, tarde o temprano, ¡Sora tendrá que enterarse!

- ¿De qué me tengo que enterar? – Carajo mierda, ahora sí que estaba jodido. Iba a hablar, pero Sakura me ganó de mano.

- Keita no es mi novio papá, salimos solamente unos días… pero mi novio es otro.

- ¿Eso era? ¿Volviste con Sasori? – no pude evitar gruñir-. Pensé que sería… no sé… algo relacionado con ustedes dos – ambos nos quedamos en silencio. Sora parecía no comprender.

- SOY YO – interrumpí finalmente

- ¿Tú eres qué, muchacho?

- Yo soy su novio, Sora – al fin había tenido los huevos para decírselo.

- Muy chistoso, Sasu…

- Papá, es cierto, Sasuke y yo estamos saliendo – y esta vez nos creyó, porque se quedó petrificado mirándonos a ambos con el rostro tan rojo, que parecía que echaría humo. Empecé inevitablemente a temblar.

Sora comenzó a caminar hacia mí con las manos extendidas justo como hoy… pero esta vez para ahorcarme. Comencé a pensar en las opciones que tenía.

Si me quedaba ahí, Sora me estrangularía hasta la muerte.

Si me iba, podría encerrarme en el cuarto de Sakura y aclarar los tantos más tranquilos.

Me escabullí por la puerta como pude y corrí escaleras arriba.

Escuché a Sakura gritar mi nombre, pero no paré. Me encerré en su cuarto como un niño pequeño que le tiene miedo al Coco.

- ¡Ya cálmense todos!- escuchaba los gritos de Akari.

- ¿Cómo quieres que me calme si está loco? ¿No viste como lo asustó?

- ¿Cómo querías que reaccione Sakura? ¡Pensé que Sasuke era una amiga más y ahora me entero que sales con él! ¿Intentó aprovecharse de ti? – yo sabía que pasaría eso.

- ¡Por supuesto que no! – gritó desaforada.

- ¡SASUKE UCHIHA BAJA A LA SALA AHORA MISMO! – gritó el Sheriff y puedo asegurar que casi me hago caca.

- ¡Sasuke ven por favor! – el chillido de Sakura era más un ruego que otra cosa. Así que decidí bajar. Me armé de coraje y empecé a dar pasos cautelosos. Abajo me esperaba Sakura muerta de miedo, Akemi malhumorada y Sora con el ceño fruncido y con una mirada asesina clavada en mí.

- Jovencito…

- Ya, Sora, déjalos.

- ¿Qué los deje? ¿Tú sabías todo no?

- Mamá se enteró hace tres días papá…- mi novia revoleó los ojos.

- Tú… -me señaló-, ¿cuánto hace que están saliendo?

- Oficialmente… más o menos un día… y un poco más de una semana sin hacerlo público.

- O sea que cuando llamaste a tu madre el otro día para avisarle a tu madre que te ibas a su casa… o cuando me avisaste ayer que te quedabas "dónde Sasuke"… dormías con tu novio – otra vez, yo sabía. Lo supe desde el primer momento-. ¡SOLAMENTE FALTA QUE ME DIGAN QUE PROFANARON MI CAMA!

- No, no tu cama – las palabras resbalaron de mi boca. La había cagado olímpicamente.

- Eres un jodido…

- ¡YA ES SUFICIENTE! – Sakura gritó hecha una fiera, por primera vez. Jamás había sonado tan desquiciada-. YA NO SOY UNA JODIDA NIÑA… LO FUI HACE MUCHO, PERO DEBES ENTENDER QUE ME CONVERTÍ EN UNA MUJER – tomó aire y comenzó a calmarse -. Sí, Sasuke era mi amigo, mi amiga, para ser más precisa… pero ahora las cosas han cambiado, ¡y estoy feliz por ello! Porque he estado enamorada de él desde que tengo memoria – bien, eso no lo sabía. El corazón me empezó a bombear a mayor velocidad.

- No puedo aceptar esto – se sentó en el primer peldaño de la escalera y se agarró fuerte la cabeza con ambas manos.

- Entonces será mejor que nos vayamos. Luego te llamo, mamá – dijo sujetándome fuerte de la mano y jalándome hacia el jardín.

- ¡No vas a irte con Sasuke a ningún lado!

- ¿Quieres apostar? ADIÓS SORA – pegó un portazo que me hizo estremecerme. La cena y la reunión había resultado ser una auténtica mierda.

Nos subimos al coche y Sakura comenzó a llorar. Arranqué para irnos lo más pronto posible, sabía que no quería quedarse ahí.

Ella repetía todo el tiempo "No es justo" o "Lo odio", yo me limitaba a acariciarla y a mirarla. Era la mejor forma de que se calmara. Llegamos a casa y le contamos todo a mi familia, que no se sorprendieron por la reacción de Sora. Ellos eran demasiado liberales y tenían mucha paciencia, cosa que mi suegro no poseía.

Fuimos a acostarnos, pero Sakura no quiso dormir, así que nos limitamos a tener relaciones y a amarnos durante toda la noche. Esta vez fue despacio, sin necesidad ni prisa. Sólo éramos ella y yo, fundidos en uno, liberando tensiones y ondas negativas, algo que ambos necesitábamos. Luego nos dedicaríamos a solucionar los problemas.

Me desperté con el Sol del mediodía, Sakura yacía desnuda a mi lado. La arropé con la sábana y fui hasta el baño a pegarme una ducha. Cuando salí, noté que todavía no había abierto los ojos, así que gateé en la cama y la desperté con besos en su nariz, en su frente y en su boca. Una sonrisa ladina se extendió por su rostro al verme.

- Buenos días – dijo desperezándose.

- Buenas tardes, querrás decir – la corregí,

- Mierda, ¿qué hora es?

- Las dos

- Carajo - logré que se levantara de un salto, dejando la ropa de cama a un lado. Comenzó a andar desnuda hacia el baño, dándome una imagen de su perfecto cuerpo que no podría sacarme de la cabeza por días. Me acosté a esperarla y cuando volvió se envolvió en las sábanas otra vez junto a mi.

- Tengo un antojo – dijo mordiéndose el dedo índice y sonriendo pícaramente. Yo me asusté mucho-. No seas estúpido… no un antojo de embarazo… simplemente quiero pedir pizza.

- Me asustaste, tonta – le besé la frente y hurgué en mi mesa de noche para llamar al delivery. Marqué el número de Cheney's, y me informaron que nuestro almuerzo llegaría en media hora más o menos.

Treinta minutos eran tiempo suficiente para una buena sesión de sexo con mi novia… que no se resistió para nada. Estábamos convirtiéndonos en unos adictos al sexo, pero no nos importaba. Íbamos a aprovechar el tiempo que habíamos desperdiciado en peleas ridículas.

Tal como lo habían predicho, en menos de media hora sonó el timbre. Bajé en bóxer a abrir.

- Voy a poner la mesa, sólo me pondré algo de ropa y te encuentro en la cocina – asentí y bajé a buscar la comida. Me encontré en la mesa ratona de la sala una nota de mi familia.

Fuimos al súper. Lucían tan tiernos dormidos que no quisimos despertarlos. Los amamos,

Mikoto

Dejé la nota en donde estaba y corrí a abrir la puerta… pero el repartidor no estaba del otro lado. Me quedé más quieto que una estatua, y como si fuese una broma, apareció Sakura atrás envuelta en las sábanas de mi cama.

- Amor, ¿dónde dejaste mi ropa? Revisé todo y… CARAJO

- ¿Puedo pasar? – el rostro de Sora se volvió totalmente rojo, pero intentaba mantener la calma con mucho esmero.

- No vengas a molestarlo Sora…

- Sólo vengo a hablar con él – agachó la cabeza-. ¿Podrías dejarnos solos? – no, no Sakura, por favor no…

- Claro – mierda. Bien, era hora de afrontar las consecuencias y si moría… no, no quería pensar en eso.

- Bien…

- Bien… - repetí

- ¿La amas? ¿Verdad? – preguntó de forma incómoda y repentina.

- Más que a nada en este mundo – respondí con total sinceridad-. Aunque a veces me odio por no haberme dado cuenta antes de cómo eran las cosas… no sé, aún no sé como sucedió todo… es tan confuso. Hay una sola cosa que tengo en claro, y es que estoy hasta el cuello por ella.

- Te creo – me sonrió-. Sólo dime que se están protegiendo…

- Por supuesto – afirmé.

- Siento lo de anoche, todo esto me tomó por sorpresa.

- Te comprendo perfectamente Sora, no te preocupes – justo en ese momento, una moto apareció en la entrada.

- Bien, debo irme al trabajo y ustedes deben almorzar…

- Nos vemos pronto – le extendí la mano y la tomó sacudiéndola efusivo.

- Sí, eso espero…OH, Sasuke, otra cosa…

- Te oigo…

- Sé un buen yerno si no quieres terminar como el joven de Nome – me guiñó el ojo y volteó muerto de risa, saludando amablemente al repartidor.

Bien, definitivamente no sería fácil, pero al menos por ahora, estaba aprobado por mi suegro.