MIRANDO HACIA ATRÁS

Cap I

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"Jacob nunca frenó su paso cuando salió de esa habitación creyendo a Bella muerta. Nunca conoció a Renesmé y tampoco pudo conocer el verdadero sentimiento. Diez años han pasado y aunque se cree haber enterrado todo el pasado, éste nunca desaparece".-

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Jacob

...

13 de Septiembre

(10 años después)

Todo estaba en absoluto silencio. Demasiado para encontrarse en una ciudad atestada de gente. Pero parecía ser que el silencio se extendía más allá, como si naciera de mi interior y se expandiera.

Apoyé mi espalda sobre el sofá en el que me sentaba y cerré los ojos un instante. El pasar de imágenes no se detenía con el paso del tiempo. Aun podía escuchar los gritos desgarradores, el crujir de su espalda, sus ojos inyectados en sangre, y lo peor de todo, aun estaba fresco en mi mente el recuerdo de su último latido.

Aquel último golpetear había terminado con la unión tan estrecha que siempre nos mantuvo el uno en torno al otro. Ya no quedaba nada más a qué aferrarme en esa sala y menos en ese cuerpo sin vida.

Hoy sería su cumpleaños número 19 y quizás por ese motivo, era que los recuerdos parecían querer cavar un agujero en mi pecho. Hoy, hubiese sido un día de festejo, y parecía que volvía a ser un nuevo funeral, como todos los años durante esta misma fecha.

Ni siquiera volví la cabeza cuando sentí un tintineo de llaves sobre la puerta. No tenía que girarme para saber quien estaba ya en casa, y ni siquiera me estremecí cuando sin temor a equivocarme, sabría lo que de su boca saldría al verme en este estado.

- Ho…- su voz quedó silenciada, supongo por mi pobre aspecto.- Debí pensar que un año más no haría la diferencia.- susurró molesta

- Buenas tardes a ti también.- intenté sonreír pero sólo se asomó una pobre mueca

- ¿Piensas pasar toda la vida en ese estado cuando lleguen todos los 13 de Septiembres?

No contesté, nadie la obligaba a permanecer aquí.

Escuché los pasos alejarse y volví a suspirar para sumergirme en mi propio mundo.

Había abandonado Forks ese mismo fatídico día. Ya nada me retenía allí, y mi padre ahora contaba con la compañía de mi hermana, además de la de toda la reserva.

Cuando bajé las escaleras al saber que ella ya no estaba, ni siquiera me quedé un segundo a procesar nada. Podría haber dado muerte a esa abominable criatura que me había arrebatado a la única mujer que había amado, más no tuve ni siquiera fuerzas para echarle un vistazo. Ya no era nada, ya no tenía nada y sobraba allí.

Leah no vaciló en seguirme. No surtieron efectos el haberle gritado y empujado a marcharse, pues testarudamente se quedó allí, a mi lado y siguió mis pasos que no tenían dirección fija por ese entonces. Seth había alucinado con pisarnos el rastro, pero ya era suficiente con aguantar a Leah.

- ¿Cenaste?.- me la pude imaginar asomando su cabeza desde la cocina

- No y no tengo hambre

Me levante con desgana, pero con el propósito de seguir pasando los minutos que le quedaban a la noche revolcándome en mi miseria. No intentó detenerme y en silencio le di gracias por concederme este tiempo, necesitaba pensar.

Mientras paseaba por las calles frías de la ciudad que había sido mi refugio tantos años, volví a rememorar las palabras de mi padre cuando por fin me había dignado a reaparecer "Bella logró sobrevivir". Resoplé igual como lo había hecho aquella vez, sin embargo, un sentimiento cálido se había posado en mi pecho al pensar en que después de todo, ella había logrado sobrevivir, como me lo había prometido.

Sin embargo, ya no era mi Bella. Nunca volvería a ver sus mejillas sonrosadas o a deleitarme con el calor que emanaban esos ojos como el chocolate. Ella ahora era mi enemiga natural y por eso mismo, dejé todo atrás.

Trató de ponerse en contacto conmigo, lo sabía por Leah, mi padre y por todo quien se contactara conmigo desde la reserva, más no di pié atrás. Ella debía formar parte de mi pasado y así era como lo había decretado sin volteretas. Dejó de intentarlo tiempo después de que se percatara de mi rechazo inescrutable, pero tenía toda la eternidad para volver a arremeter. Esperaba que su marido se opusiera. Yo ya no quería volver a saber de ella.

Leah y yo habíamos viajado juntos- si es que se podía decir de aquella forma- por mucho tiempo. Me preguntaba todos los días hasta cuando seguiría con su terquedad y me dejaría de una buena vez en paz, pero eso nunca pasó… aunque aún sigo esperando ese día.

Decidimos dejar nuestras transformaciones cuando sus pensamientos me resultaban difíciles de sobrellevar, y de igual manera a ellas los míos. Llegamos a la conclusión que cada uno viviría su infierno personal en la soledad de nuestras mentes. Ni ella tenía por qué pasar por eso, ni yo tampoco.

Mi cuerpo había comenzado a cambiar, bueno, siempre estaba en cambio… Pero ahora no representaba un enorme gigante en la edad de 17 años. Hoy era ya un hombre en cuerpo y mente de 27 años. Mi complexión seguía siendo descomunal, pero al menos ahora iba en correlación con lo que mis papeles decían.

Estaba a punto de atravesar la avenida cuando un lujoso auto se interpuso en mi camino. Eché pié atrás, tampoco era como si quisiera destrozar semejante maravilla con mi cuerpo. Y me quedé observando como aquel conductor se alejaba… No estaba pendiente de descifrar quien manejaba descomunal maravilla, sino que rememoré aquella tarde en que mi cuerpo había entrado en descontrol y el vampiro ese me había lanzado las llaves de una de sus joyas.

Esa tarde había tratado de encontrar mi imprimación en un parque cualquiera ¡Idiota! Así como Leah se autoproclamaba una muerta genética, parecía ser que yo iba tras ese mismo patrón, pues lo que se llamaba el amor a primera vista o imprimación para nosotros, nunca había llegado. Simplemente, para mí no existía tal cosa.

- ¿Menos amargado que ayer?.- rodé mis ojos. La mañana apenas comenzaba y Leah ya era un dolor en el trasero

- ¿Y tú?.- contraataqué burlón. bufó

- ¿Qué hiciste anoche? Te sentí llegar muy tarde y la nieve caía como lluvia torrencial

- Estuve por ahí

No pensaba explicarle que me había pasado toda la noche caminando y luego de media hora me había dado cuenta que daba vueltas en círculo. Tampoco iba a confesarle que el saber que jamás viviría algo como Sam, Jared o Quil, me había hecho dejar salir alguna que otra gota de humedad en mis ojos. Eso era de pocos hombres, y yo nunca le confesaría a ella algo por lo que podría burlarse los otros 10 años que debería seguir soportándola.

- ¿Qué harás hoy?.- inquirió metiéndose un gran bocado de cereal en su boca

¿Es que las mujeres acaso no debían comer de igual a igual como los hombres? Rodé los ojos en mi mente al darme cuenta de la estupidez que pensaba. Leah no era una mujer común y corriente, y bueno, llegados a este punto ninguno de los dos era normal.

- Iré al taller.- respondí mientras me levantaba de la mesa

- He comprado dos boletos para el cine. Están pasando una película que dicen es record en taquilla. Pensé que podríamos hacer algo distinto

Arrugué mi nariz de espalda a ella pensando en pasar largas dos horas sentado viendo quizás que drama nuevo inventado en la pantalla grande. Pero no admití descontento en voz alta, en vez de eso, asentí mientras recorría la estancia. Casi todos los fines de semana intentábamos hacer algo juntos, pero terminábamos cada uno por su cuenta. Hoy me armaría de valor y paciencia para no hacerla sentir mal, aunque dudara que Leah se tomara muy a pecho mis desplantes, igualmente quizás yo también necesitaba un poco de distracción.

- Me parece genial.- dije con el mayor ánimo que pude. Leah enarcó una ceja ante mi fingido interés.- Vale, al menos creo que podemos intentarlo

- Eso es más propio de ti. Tu cara no iba muy acorde con tu súper entusiasmo.- se burló y yo reí con ella

- Nos vemos más tarde.- me despedí y ella agitó la cuchara con la que se embutía el alimento en señal de despedida

Llegué al taller cuando ya todo estaba en funcionamiento. No podía quejarme de lo que los años me habían dado. Me había especializado en mi mayor pasión, o la segunda… Con esfuerzo había logrado instalar mi propio taller, y aunque era el dueño de todo, igualmente trabajaba codo a codo con mi personal. No era de extrañar que cada vez que solicitaban la presencia del dueño, estuviera bajo un auto y tuviera que solamente saludar con un asentimiento de cabeza a quien me buscaba por la suciedad de mis manos.

- ¿Qué tal Jacke?.- saludó Andrew

- Aquí estamos.- respondí yendo hacia él

Nos habíamos conocido en uno de los variados cursos que había tomado para perfeccionarme y posteriormente habíamos comenzado con uno que otro trabajo que nos llegaba hasta que había podido comprar mi propio taller. En realidad no era un Jefe en estricto rigor de la palabra, más bien nos concebíamos todos como camaradas.

- Tenemos un par de trabajos pedidos con urgencia.- comentó e indicó con su barbilla

El mismo auto que había visto la noche anterior estaba en mis tierras o al menos eso era lo que creía, pues no me había fijado en la matrícula, sin embargo, era poco probable que existieran dos de los mismo en esta ciudad.

- ¿Y quien es el dueño de flamante joya?.- consulté aun observándolo

- Dueña.- murmuró y percibí un toque distinto en su voz. Me voltee y definitivamente su sonrisa estaba allí

- ¿Quién es la dueña?.- traté de imitar el toque con que había pronunciado esa palabra

- Un ángel caído del cielo.- recitó batiendo sus ojos en forma dramática

- Más bien creo que quien tenga ese auto en sus manos debe ser un demonio o alguien que ha hecho pacto con el diablo.- me reí

- Deberías haber estado aquí. Nadie diría que esa hembra es un demonio.- negó con su cabeza

- Bien, bien.- dejé el tema allí.- ¿Cuándo volverá por él?

- En dos días más.- susurró perdido en sus pensamientos

- Tenemos bastante trabajo para los próximos días, no creo que podamos tenerlo para dentro de dos días, a menos que tú quieras trabajar horas extras.- arrugó su rostro

- Tengo planes y no puedo cancelarlos.- bufé, era clásico de Andrew pasarme los problemas a mí, sin embargo esta vez yo tampoco podía cancelar los míos

- Lo siento hermano, pero yo también tengo planes. Iré al cine con Leah.- y se me escapó la última información. Gruñí imperceptiblemente cuando pude escuchar su jadeo

- ¡Lo sabía!.- gritó con júbilo y saltó desde donde se encontraba.- Tu y esa chica viven más que como simples amigos

- Entre Leah y yo no hay nada.- repetí por no se cuantas veces durante todo el tiempo que nos conocíamos

- Vamos Jake. Tú y yo sabemos que… la carne es débil.- sonrió.- ¿Por qué no lo hechas a fuera de una vez?

- No hay nada que soltar.- encogí mis hombros

- ¿Acaso no te produce nada? Si yo no estuviera enamorado como idiota de Samantha, ten por seguro que sería tu enemigo

- Puedes terminar con Samantha cuando quieras y poner a jugar tus cartas por Leah. No me interesa

- ¿Y ella?.- cuestionó mirándome fijamente

- Ella tampoco siente nada por mí.- respondí sin procesarlo demasiado

- No puedes estar seguro.- refutó pagado de sí mismo

- Ten por seguro, sería el último hombre en el que ella se fijaría.- dije convencido de mis palabras

- Quizás tú solo no has querido darte cuenta.- señaló con una ceja alzada

- Déjalo ya Andrew, Leah y yo no sentimos nada el uno por el otro. Somos como hermanos.- en realidad era así, aunque ninguno de los dos profesara una gran admiración por el otro

- Bien, piensa lo que quieras. Pero creo que allí hay algo.

- Vamos a trabajar.- zanjé el tema

No era primera vez que Andrew y los demás me insinuaban algo así ¡Ridículo! Por decirlo menos. Ni ella ni yo teníamos ese tipo de sentimientos, incluso habiendo vivido 10 años juntos ¡Menos viviendo tanto tiempo el uno al lado del otro! Nos conocíamos suficiente como para saber que aunque lo intentáramos, no podríamos soportarnos más de lo que ahora.

¿Leah y yo? Resoplé y sentí una risita a mis espaldas. Ni siquiera quise voltearme, pues sería el payaso del día para él.

La sala no se encontraba completa, quizás la película era tan mala que nadie había querido entrar, o quizás a nadie le apetecía ver un drama romántico, puesto que la escasa audiencia se limitaba a sólo parejas que parecían querer fundirse el uno con el otro. Fue en ese momento en que la conversación de esta mañana con Andrew volvió a cobrar vida ¿Y si Leah…? ¡Nah! Era una locura pensar ello.

Ella siempre estaría atada de una forma casi demencial a Sam y yo, yo ya ni siquiera tenía esperanzas de volver a sentir por alguien lo que alguna vez había sentido por esa… mujer. Me acomodé mejor en el asiento y observé sin ver en realidad. No me llamaba la atención lo que sucedía en esa gran pantalla. Lo cierto era que estaba agotado.

Había dedicado todo el día a componer el coche que debía ser entregado en dos días. No había tenido mayor razón para hacerlo, pero algo me había impulsado, seguramente la ociosidad y el gran sentido de responsabilidad.

Un extraño aroma que me parecía familiar y a la vez no me había parecido percibir desde aquel lujoso auto. Sacudí la cabeza durante esa fracción de segundo en que lo pensé y ahora mismo lo volví a hacer, simplemente la fecha que ya había pasado me tenía más alerta. Y hacía mucho tiempo que no entraba en fase, por lo que mis sentidos del olfato seguramente estaban teniendo desperfectos.

Me trajo de regreso al presente el roce del brazo de Leah sobre el mío. Me giré pensando que quizás estaba intentando captar mi atención por algo mientras mi mente había estado vagando, pero sencillamente ella mantenía su rostro fijo en el frente.

Con disimulo me alejé un tanto, pero luego de un rato ella volvió a dejar que nuestras extremidades se mantuvieran juntas. Un tanto incómodo por la situación crucé mis brazos y con las manos me froté como si tuviera frío.

- ¿Tienes frío?.- consultó Leah en un susurro

- No.- respondí y rodé los ojos. Yo nunca sentía frío, había sido estúpido mi movimiento

Si antes había estado un tanto apesadumbrado por todo lo que confería en mi cabeza y en este lugar, sentir como la mano de Leah se acercaba a mi brazo con cautela y comenzaba a pasar sus dedos en forma distraída en círculos sobre él, me llevó al límite.

¿Era la misma Leah con la que había pasado todo este tiempo o se había golpeado la cabeza sin que yo lo supiera? Carraspee, pero ella no quitó su mano. Miré alrededor y tragué con dificultad cuando todos los presentes estaban más entusiasmados comiéndose el uno al otro, que viendo en qué finalizaba el filme.

Me paré casi de un salto cuando los créditos comenzaron a aparecer. No me percaté si ella me seguía, la verdad es que hubiese preferido que mi amiga se comportara como cualquier mujer común y corriente y esperara a ver todas las imágenes detrás de pantalla que estaba pasando junto al tema central.

Llegué a la salida y sin voltearme me quedé plantado allí ¿Qué había sido todo eso?

- ¿Te pasa algo?.- quise devolverle la pregunta, pero ahora estaba realmente asustado de la respuesta que me daría

- Creo que es hora de volver. Muero de sueño.- me limité a explicar

El espacio de mi coche parecía ser más diminuto mientras regresábamos a casa. El volumen del estereo sonaba fuerte para no tener que llenar el espacio con palabras que quizás no iban a gustarme si es que mi cabeza no andaba tan mal y solo había malinterpretado su actitud.

Leah miraba por la ventanilla, sin embargo, extrañé sus típicas bromas de mal gusto que me jugaba todo el tiempo. Esta no era la Leah de siempre, la amargada y apática chica que solía comportarse más como un igual.

El silencio prosiguió mientras entrábamos a casa. Me fui directo a la cocina por un vaso de agua y no supe si ella había ya se había encerrado en su habitación. Un sonido a mi espalda me indicó que no había sido así. No tuve valor para volverme, todo se estaba tornando extraño y no quería averiguar si solo eran imaginaciones mías o de verdad pasaba tal cosa.

- Jacob.- llamó suavemente. Demasiado suave para provenir de ella

- Dime.- contesté sintiendo mi voz rara

- Yo…- se silenció y yo cerré mis ojos. Esto me convencía que algo pasaba

- Leah creo que…

- Escúchame.- pidió casi como un ruego

Me volví lentamente. Su tez morena estaba ligeramente sonrosada en sus mejillas y no pude evitar recordar a otra persona en vez de fijarme más en ella. Su pié golpeteaba con rítmico sonido sobre el piso. Estaba nerviosa y no sabía si decir que igual o más que yo.

- Hemos pasado mucho tiempo juntos.- comenzó

- No porque yo lo desease.- le respondí lo que siempre le decía, más ella no me rebatió con sus ironías como otro día.

- ¿Tú….que ves en mí?.- su pregunta me dejó helado-literalmente-.

- No lo sé.- dije simplemente. Rodó sus ojos, pero hizo una mueca en sus labios

- Está bien, creo que no…no lo he dicho de la forma correcta.- inspiró con fuerza.- ¿Te atraigo como mujer?.- soltó sin un espacio de tiempo

Sentí como si mis ojos estuviesen a punto de salirse de sus cuencas y mi respiración se hizo más forzosa ¿Había escuchado bien? Sus ojos expectantes me indicaron que sí, que no había error en el funcionar de mis oídos y me quedé sin habla

¿Qué podía decirle? ¿Mentirle y esperar su temible reacción? No era que tuviese temor de Leah, pero suponía que para desarraigar algún sentimiento que ella estuviese albergando debía ser duro y frío… Igual como ahora se encontraba la única mujer a la hubiese podido responderle de manera positiva a esa pregunta…

...

Continuará...


¿Hola? xD Bueno, me atreví a subir algo distinto esta vez. Se que Jacob no es del agrado de muchas/os, pero para mí después de haber

leído por 4 vez la Saga, me cambió la forma en que lo veía =) Así mismo a la linda Andrea (lo siento, tenia que nombrarte xD) que mantuvo

su firme idea en hacerme querer al lobito un poco más =)

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Bien, no será una historia muy extensa. En realidad me estoy probando un poco. Si resulta bien y sino, pues adiosito jaja

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Cariños y gracias por siempre apoyarme. Desde el proximo cap habrá adelanto en el blog y su respectiva portada. Besitos

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Pam3