Familia

-Alice por favor… ¿puede ser posible esto?—coloqué mis manos apoyadas en su pequeño escritorio y la miré transmitiéndole que necesitaba una respuesta si o si, la necesitaba… la necesitábamos.

Edward sostenía mi cintura con una de sus manos mientras que con la otra ojeaba las páginas del legajo de los niños libios huérfanos que aún estaban en el refugio.

-Puede ser posible Bella, pero debemos hacer una investigación en conjunto con el consulado libio para ver si los niños tienen familiares directos que puedan hacerse cargo de ellos, si esto resulta ser negativo, bueno… tendrán vía libre para poder comenzar con la posible adopción—dijo para luego tomar una respiración profunda y recostarse en su silla –pero déjenme decirles que esto va a ser difícil, usted ni siquiera están casados como para pretender que los niños pasen bajo su tutoría legal—

-Pero Edward tiene un historial limpio en las Fuerzas armadas, pruebas psico-fisicas normales y un cómodo estado económico, no pueden negarle a él que tenga la tutoría—

-Pero será más difícil Bella… los asistentes sociales investigaran por debajo de hasta la más pequeña piedra para encontrar totalmente apto a Edward para ser el tutor de estos niños, no es fácil… lleva meses poder hacerlo y si es que tienes éxitos—

Suspiré frustrada y miré a Edward, él miraba a Alice con los ojos entrecerrados y sus labios en una fina línea, parecía estar muy concentrado pensando, tramando, era militar… por supuesto que analizaría todo muy a fondo antes de dar un paso.

-No tengo nada que esconder, ningún esqueleto en el armario, pueden investigarme si quieren—él volteó a mirarme –si esto llevará meses entonces… espero tener tu compañía para atravesar por esto—

Sonreí de oreja a oreja y asentí –No tienes que pedírmela amor, estaré donde tú estés, no hay fuerza suficientemente grande que me aleje de ti—

Él sonrió y se acercó a mí para besarme en los labios, suave y tiernamente, hasta que oímos un carraspeo.

Nos separamos recordando que Alice estaba en el lugar,

-Lo mejor es que entren en contacto con alguna agencia internacional de adopción, ustedes son residentes de los Estados Unidos y una agencia de ese país sería lo más acertado, a demás… ustedes desde aquí junto con mi ayuda pueden investigar en Libia de la mano del consulado—

-Nos pondremos en ello cuanto antes—dije volteando a sonreír a mi amor, él me miraba con una mirada nueva, como si viera el sol. –llamaré a mis padre, ellos nos ayudaran con los trámites para no tener que viajar, mañana mismo iré al consulado a pedir información—

Él me sonrió contagiado por mi entusiasmo y nuevamente me abrazó por la cintura, besó mi frente y bajó sus labios a mi oído,

-Te amo tanto cariño, te prometo que no saldremos de aquí sin ser una familia de verdad—la seguridad en su voz me hizo sentir que él haría lo posible porque Abas y Azahar estuvieran con nosotros como una familia. Éramos jóvenes, lo sabíamos, pero habíamos vivido tanto en la vida, habíamos recorrido tantas miserias que sacar del infierno a dos ángeles era lo más increíble que nos podía pasar.

A demás, nos amábamos, y no había nada que nos pudiera detener si el amor existía entre nosotros.

Nada

Habían pasado dos días desde que él había llegado a la base, en esos dos días no nos habíamos separado por ningún motivo, él estaba a la espera de ordenes desde la base de la armada, pero no llegaban y eso nos dejaba tiempo para estar juntos. Obviamente, él durante su segundo día allí, ayudó en las tareas que se producían en el hangar con respecto a la descarga de suministros enviados desde la OTAN a través de UNESCO, alimentos, ropa y medicamentos.

Aún faltaba tiempo para que la gente pudiera volver poco a poco hacia su país, el tiempo necesario que ese país necesitaba para comenzar a sanar y reunificarse. Había muerto un líder y muchos de sus partidarios aún estaban vivos y peleando, parte de la familia como cuñados e hijos de Kaddafi buscaban la reivindicación y los aliados y rebeldes aún buscaban y peinaban las tierras libias para capturarlos o en el por de los casos cazarlos.

Mientras tanto los líderes de la ONU buscaban implementar en el país un nuevo régimen orientado hacia la igualdad y la unión, eligiendo un nuevo líder para comenzar a conducir al país al nuevo régimen democrático. Esperábamos que todo se restableciera mientras aquí nosotros ayudábamos en lo que podíamos.

No sería fácil, nadie lo decía, sería un largo camino agreste que requería de paciencia y trabajo, mucho trabajo, pero sabía que en la esperanza de una nación está el éxito, Libia saldría adelante, tal como sucedió con Irak o con otros países que estuvieron en la misma situación, las heridas curarían, dejarían su marca por su puesto, pero como toda herida… seria un recordatorio de lo que no tiene que suceder nunca más.

-Viendote hacer eso es como si viera a alguien preparándose para la acción, es… excitante—alcé la mirada hacia Edward, él me veía… o más bien veía mis manos como si fuera algo pascinante lo que estaba haciendo.

Reí entre dientes, -Seguramente esto no es tan excitante como verte a ti con uniforme militar—

Él se carcajeó -¿En serio? Oh cielos… ¿En serio te excita verme en uniforme militar?—

Miré mis manos y continué preparando mi máquina de fotos para salir con Edward y pasar a recoger a Abas y Azahar para que se conocieran oficialmente, ¿qué mejor que hacer una sesión fotográfica para hacer todo a meno?

Alcé mis hombros -¿Qué puedo decir?... eres un hombre hermoso y… con uniforme militar te ves, rudo… duro, un hueso difícil de roer— cielos… podía sentir el calor en mis mejillas.

-¿Te estás sonrojando Swan?—dijo en voz baja y algo dura –me dejaría roer por ti, soy blando contigo mi amor— él se acercó a mí y envolvió mi cintura con sus brazos dirigiendo su boca hacia mi cuello, la punta de su lengua dibujó círculos húmedos sobre mi piel y logró estremecerme.

-Lo sé—dije con un suspiro. ¿El ambiente se estaba poniendo algo… caluroso?

-¿Realmente tenemos que ir? ¿Podemos posponerlos por una hora o dos… mejor tres?—

Reí dejando caer mi cabeza hacia tras hasta que mi nuca reposó en su hombro, dejándole más espacio para lamer y besar mi cuello, sus manos se escabulleron por debajo de mi camiseta y casi gemí cuando sus dedos acariciaron mi piel, subiendo por mi torso hasta llegar debajo de mis pechos.

Cielos.

-Tendríamos que irnos… ellos… se escabullen en la habitación luego del almuerzo… y no se los ve hasta la cena— dije como pude, sus labios seguían haciendo estragos en mi piel haciéndome jadear. El deseo estaba allí, como el elefante rosa de la habitación, no habíamos hecho el amor en toda la regla aún estábamos en la etapa de la exploración… del tocarnos, besarnos y del darnos placer por otros medios. Y yo no podía esperar para que él decidiera que ya era hora de dar otro paso… maldición, esperé tanto por él que se me hacía difícil contenerme.

-Bueno… podríamos hacer lo mismo ¿no crees?—susurró lamiendo mi oído mientras su mano entraba por debajo de mis pantalones y ahuecaba mi sexo por sobre las bragas.

-Edward—dije entre jadeos, moví mis caderas y él presionó la palma de su mano en mi clítoris, entonces… me perdí.

-Estas tan caliente y… húmeda Bella…- su voz gruesa y entrecortada, teñida de cierta timidez, me estremeció.

-Edward—gemí volteando a verlo, no pude ni hacerlo porque a penas estuve justor en frente de él, tomó mi rostro con ambas manos y me besó duro, mordisqueando mi labio inferior y empujándome contra la mesa donde mi laptop descansaba.

-Por dios, como te deseo amor—

-Yo también—dije llevando mis manos temblorosas hacia la orilla de su camiseta verde, él por orden de las fuerzas armadas aún estaba de servicio, por lo que utilizaba su uniforme verde… pero tan solo con esos pantalones bombachos ajustados y la camiseta… cielos. Por la noche jugaba con sus dog tangs que colgaba de su cuello y las besaba… por suerte y gracias a Dios, estas placas pasarían a ser mía luego de que terminara con su misión y no se había quedado en el campo de batalla.

Tomé la unión de su grueso cinturón y comencé a tratar de desabrocharlo, pero era difícil y pesado.

-Shh, he amor, hey…- él separó sus labios de los míos y detuvo mis manos para ponerlas juntas en su pecho, en su corazón… que tronaba acelerado como el mío. Apoyó su frente en la mía y ambos respiramos con dificultad, él concentrado y yo con una sonrisa en mi cara.

-Tú comenzaste y me detienes— dije relamiendo mis labios, tenía sed, hambre, tenía muchas ganas de él.

Rió y sacudió su cabeza alzando mis manos para besarlas, sin dejar de mirarme a los ojos.

-Te amo Bella… no creas que vamos a tener nuestra primera vez juntos en esta mesa—

Oh… bueno. Yo tampoco quería tener mi primera vez con él en ese escritorio, seguramente saldría todo mal y acabaríamos sentados en el suelo riéndonos a carcajadas, la laptop en el suelo desmadejada, una pata de esa mese enclenque de plástico quebrada, no… mejor esperar.

Dejé caer mi frente su hombro avergonzada y fuera de mí misma, ¿a caso quería que pensara que quería violarlo? Oh cielos… no.

-Lo siento, que vergüenza…- dije en un susurro. Él se separó de mí tomando mi barbilla entre sus dedos y alzó mi rostro hacia él, sus ojos verdes e intensos brillaban con una penetrante mirada que me estremecieron.

-Que no te de vergüenza amor, porque ciertamente yo no tengo vergüenza al decir que deseo con todo mi cuerpo, mi alma y mi corazón, hacer el amor contigo. Pero definitivamente no quiero que nuestra primera vez sea un rapidito sobre una mesa o contra la pared…- él se acercó a mis labios y los besó suave y lánguidamente –quiero darte una sorpresa… solo, dame un poco de tiempo ¿si?—

¿En qué época estábamos? Oh dios… esto era como un cruce de universos paralelos donde la mujer caliente y necesitada trata de violar al hombre que prefiere esperar!... no, esto era el siglo XXI y yo estaba frente a un caballero, no cualquier hombre.

-Te amo—dije sin poder respirar. Él se acercó y besó mis labios…

-yo también, ahora—se separó de mí un poco y entrelazó una mano con la mía –vamos a encontrar a nuestra futura familia—

Oh dios…

-Si!—dije tomando mi cámara que descansaba sobre esa pobre mesa que definitivamente tuvo suerte y salimos juntos de mi habitación.

/o\

-Abas! Aquí…- dije usando unas pocas palabras que ellos habían aprendido en el tiempo que llevaban aquí. Abas tomó mi mano y dejó a su hermana para seguirme, estábamos en la playa… con los pies descalzos y armados con la cámara de fotos. Edward le mostraba sus placas de identificación a Azahar que miraba con curiosidad. Él sabía unas pocas palabras árabes así que respiré tranquila, íbamos a andar bien… tardaríamos en adaptarnos entre los cuatro pero sabía que con fe y perseverancia iba a ser posible.

El sol se estaba poniendo, habíamos encontrado a los hermanos libios mirando lo que en su vida habían visto, un par de libros de arte mundial que Alice les había prestado. Oh cielos, tenía que comprarles tantas cosas!... libros, ropa… seguramente ellos no habían visto ni tenido nada de eso, a excepción de la ripa habitual libia y unos cuantos libros si iban a la escuela.

Había tanto por hacer.

Dejé a Abas sobre la arena, con sus pies hundiéndose entre la espuma blanca y cálida del Mediterráneo, él parecía encantado. Fui hasta Edward y Azahar y colgué mi cámara en mi cuello… los tomé de las manos con una sonrisa, Edward sonreía mirándome con alegría y Azahar me miraba confundida, aún llena de miedos y prejuicios.

-Ven… foto!—dije en ingles mostrándole mi cámara.

Los acomodé a ambos, cada uno a un lado de Edward. Los tres se veían increíbles hundiendo los pies en el agua burbujeante, Abbas reía porque su pantalón se mojaba y Azahar trataba de levantar su túnica para no mojarse pero no podía, Edward los miraba divertido.

Dios… ellos eran mi futuro, si todo iba bien y Dios quería, ellos serían mi todo. Ya lo eran.

-Saluden!—grité alzando mi mano para llamarles la atención, los tres levantaron la cabeza con una sonrisa en los labios y disparé…

Ahuequé mi mano para ponerla sobre la pantalla y ver la fotografía, había quedado perfecta! Oh si…

-Bella!—oí a la niña. Alcé la mirada sorprendida, cielos… era la primera vez que decía mi nombre. –Ven—dijo en un ingles dificultoso—

-Ven Bella!—gritó Abbas ahora agitando las manos. Edward sonrió…

-Ven con tu familia Bella… ven mi amor—alzó su mano y me quedé mirándolo, tanta ternura, tanta paz, tanta alegría… el cuadro perfecto.

Dejé la cámara en su trípode sobre un cajón de madera que Edward me ayudó a traer y puse el temporizador, diez segundos ya!

Corrí hacia ellos riendo y abracé a Edward, me coloqué a su lado y con mi brazo libre abracé a Azahar, sonreímos todos juntos en el segundo 0 hasta que la cámara hizo clik.

Seríamos una familia… lo seríamos


hola nenas! retomando todooooo... este fic que me llena el alma, ya esta cursando su tramo final... asi que esperenlo lindas. Las amo, por su entrega, sus comentarios y su perseverancia por estar a mi lado siempre...