EL AMOR ES CONFIANZA.

Capítulo 1.

Levantó su vista al cielo y cerró los ojos para sentir con más intensidad mientras seguía caminando a paso calmado. Aspiró con ansia; anhelaba aquel aire extranjero. A lo lejos podía divisar el portón de Konoha, ¡cómo había echado de menos el ambiente! En Suna no podía sentir la frescura al inhalar que sentía en Konoha a causa del bochorno del desierto, allí el calor le hacía la respiración dificultosa. Volvió la vista al frente, abrió los ojos con lentitud y buscó con los ojos su silueta… Maldito vago, otra vez llegando tarde, ¿o era ella que se había dado brío en recorrer el largo camino de 3 días que separaba sus aldeas? Y qué más daba. Suspiró, cansada del viaje. Tampoco necesitaba su ayuda, había visitado Konoha varias veces, sabía perfectamente el camino hacia la Torre de la Hokage. Si no se presentaba, podía ir ella sola sin ningún problema. Se detuvo.

-¡Ohayo, Kotetsu, Izumo!

-¡Ohayo, Temari-hime!-dijeron los dos al unísono-. ¡Cuánto tiempo sin verla! ¿A qué se debe este honor?-continuó Kotetsu.

-Venga, chicos, ¡dejaros de formalidades, que estamos en confianza!-dijo la rubia haciendo referencia a aquello de "hime"-. Simplemente he venido porque Gaara me dijo que podría venir a arreglar papeleo personalmente como embajadora de Suna, me establezco aquí por una semana, aproximadamente, o eso creo...

-¡Ya veo!-exclamó Izumo-. Etto… ¡Cada día estás más hermosa Temari!

-¡Gracias! Intento cuidarme-sonrió Temari, y recordó la ausencia de cierto moreno-. ¿Sabéis algo de…

-Mujer problemática…-la cortó una voz varonil-. Tanto tiempo sin verte…

Sin necesidad de darse la vuelta sabía que era él, su tono de voz suave y la pereza con la que hablaba eran inconfundibles para sus oídos. Aun así, giró 90º, y se dio el capricho de encararlo.

-¡Vaya! Parece que el tiempo te ha sentado bien, bebe llorón, al menos te ha premiado con la altura-se burló ella.

-Mendokusai…-hizo una mueca de disgusto-. ¿Es lo único que vas a decir después de tanto tiempo?-hizo una pausa-. Aunque bueno, viniendo de ti, casi me lo tomaré como un cumplido…

Ella se puso un poco de puntillas para alcanzar su cabeza, alzó su mano y le revolvió el cabello mientras le sonreía ampliamente… Con esa sonrisa que solo le brindaba a él, aquella que enamoraría a cualquiera que pudiese verla aunque fuese una única vez en toda la vida. Él solo maldijo por lo bajo y torció el labio en un gesto de diversión.

-¿Nos vamos?-la invitó.

-¡Estamos tardando!-le contestó.

Se despidieron de los dos vigilantes del portón haciendo un gesto con las manos. Ellos lo devolvieron. Emprendieron el camino hacia la Torre de la Hokage. Anduvieron por las calles más bulliciosas de la aldea, aun así ellos no eran capaces de percibir los sonidos de la ciudad. Silencio. Un silencio que los distanciaba a cada paso, a pesar de estar tan cerca. Él lo interrumpió.

-¿Qué tal tu viaje?

-Aburrido. Pesado. Largo. Monótono. Fatigoso-respiró-. ¿Quieres que siga?

-No, creo que me ha quedado claro-rió por lo bajo.

-Terminemos con esto cuanto antes, de manera que pueda ir a descansar en una cómoda cama. Las piernas me fallan-se quejó Temari-. ¿Esta vez en que hostal me habéis colocado?

Él solo la observó y soltó un "Ya lo verás" a penas perceptible para la joven sin retirar su vista. No obstante, lo oyó. Ella frunció el ceño. Aun así no podía evitar verla igual de bella que en otras muchas ocasiones. Volvió a mirar al frente. Silencio. Otra vez los embargaba esa maldita sensación de incomodidad. Por suerte, la torre Hokage se abría paso entre la gente de la calle.

Shikamaru tocó a la puerta con los nudillos. Un "Adelante" como respuesta fue interpretado como señal para poder entrar en la habitación. Como buen caballero, le cedió el paso. Le pareció oír un "Gracias" que se escapó en un susurro de sus labios. Sus labios… Era la primera vez que se fijaba en ellos. Tenían un tono rosado, carnosos, por lo que parecía; suaves como la seda al tacto, apetecibles a cualquier hombre con dos dedos de frente y con capacidad de visión, tan… ¡Eh, para el carro! ¿En qué demonios estaba pensando? "Shikamaru, si alguien pudiera leer tus pensamientos en este momento, de seguro pensarían que eres un descerebrado."

Ya estaba dentro de la habitación, por inercia no había detenido sus pasos y ahora estaba justo en frente de la Hokage.

-Buenos días Hokage-sama. Tan solo venía a hacerle saber de mi presencia en Konoha, tal y como dicen las normas, aunque supongo que Gaara ya le envió un mensaje oficial-se adelantó ella.

-Buenos días, Temari. Agradezco el gesto. Es agradable verla de nuevo por nuestras tierras. Y si, estaba avisada de que vendrías puesto que Gaara me lo comunicó-sonrió-. Aunque ahora si me disculpáis, tengo ciertos asuntos a los que atender, así que sintiéndolo mucho, deberíais marcharos-lo miró a él-. Shikamaru, Temari debe estar en sus últimas por el viaje. Llévala al lugar donde tenga que residir y cuídala bien durante su estancia en Konoha. Como guía debes llevarla allí donde ella desee sin poner pegas, ¿ha quedado claro?

-Por supuesto, Tsunade-sama…-rodó los ojos.

-Bien, ahora, retiraros, por favor-dijo amablemente la Hokage.

-Gracias por todo, Hokage-sama-dijo Temari mientras hacía una pequeña reverencia.

Tsunade movió la cabeza a modo de contestación. Sin más, los dos salieron pacíficamente por la puerta.

Shikamaru caminaba con su paso tranquilo de siempre. Ella lo observaba. En realidad, aunque tan solo hubiera admirado su altura varias horas atrás, ahora se daba cuenta de que todo él había madurado y ya no era el "bebe llorón" como a ella le gustaba llamarle, con tal de molestarlo, sino que se había convertido en un hombre hecho y derecho. Fijó sus ojos en las facciones de su cara. Sus ojos marrones oscuros, de pestañas espesas y negras. Su nariz, su perfecta nariz. Sus labios… ¿Cuándo se habían convertido en unos labios tan tentadores? Temari sintió su mirada clavada en ella "A ver como se lo digo…" pensaba Shikamaru. Ella notó sus mejillas arder ante su indiscreto gesto, el pequeño sonrojo emergió en los pómulos. Él volvió a mirar al frente. Disimuladamente, Temari dirigió sus ojos hasta sus brazos. ¡Cielo Santo! ¿Acaso estaba yendo a un gimnasio? ¿Entrenando duro, tal vez? ¡Menudos bíceps había puesto! De haberlos podido acariciar se habría derretido allí mismo. Se reprimió y decidió echar un último vistazo… a su trasero. "Jamás me había fijado en que lo tenia tan bien puesto…" Se abofeteó mentalmente. "Temari, deja de pensar guarradas. Además, ¿qué demonios te pasa? ¡Es un crío! ¡Tiene 3 años menos que tú!" ¿Desde cuando lo encontraba tan atractivo? Shikamaru se detuvo en seco.

-Verás… Temari… Yo…


Bueno, esta es la primera parte de mi primer FANFIC (SongFics ya tengo). Es corta porque como hace poco que me introduje en foros y comencé a escribir, pensaba que 4 hojas de word era demasiado (no sabía el tamaño o lo que ocuparía en una página web). Pero tras hablar con un par de personas me dijeron que era poco, así que podréis observar que a medida que pasan los capítulos, éstos son mas largos. "Lo bueno" para mi empieza ya en el capítulo 3 aproximadamente. Espero que hayáis disfrutado de leer tanto como yo disfruto de escribir.

Nos vemos en el siguiente capi!

Sayonara!