Disclamer: Los personajes de Naruto no me pertenecen le pertenecen ha Masashi Kishimoto yo solo los uso sin fines de cro y para que pasen un gradable rato y salgan de la monotonia de sus vidas...

El trama del ficc no me pertenece repito NO ME PERTENECE le pertenece ha Anabella Denett quien muy amablemente me permitio la daptacion de su ficc muchas gracias nena..

POR QUE LO DIGO YO

Capitulo 1: Bienvenidos ala rutina

Sakura POV.

Estaba recostada sobre mi cama con una almohada sobre mi cabeza.

No quería pensar en nada.

Otro tutor mas que se iba.

Otro regaño de mi abuelo.

Otro tutor nuevo.

Otros nuevos problemas.

Bufé. Siempre la misma historia, ya estaba harta de tutores que intentaban llevarme por un buen camino, ya estaba harta de tener que ser la nieta de un gran empresario, ya estaba harta que toda la gente fuera amable conmigo por lástima o por interés.

Suspiré.

Escuché los gritos del Sr. Jones, mi tutor, perdón mi ex – tutor, hablaba con mi abuelo, palabras como Niña sin modales o No conoce límites resonaban por toda la casa, o debería decir mansión.

Mi abuelo trataba de convencerlo de quedarse, por lo menos hasta encontrar a alguien más que se ocupara de mí.

Eso era algo que nunca entendí de él, ¿Por qué demonios me adopto si no iba a tener tiempo para cuidarme?

Muchas imágenes acudieron a mi mente de golpe, mi mamá tirada en el suelo del baño llena de sangre, mi padre gritando como loco, policías entrando y saliendo de mi casa, interrogando a todos sobre todo, a mi abuelo gritándole a mi padre, y a una pequeña niña arrinconada con lagrimas corriendo por sus mejillas por la pérdida de su madre.

Esa niña era yo, hace 10 años, la noche en la que mi madre se suicido.

Me quité la almohada con un movimiento brusco y la aventé; las lágrimas comenzaban a acumularse en mis ojos, me paré y salí de mi habitación. Necesitaba aire, necesitaba olvidar todo eso, aquello que me había convertido en lo que soy, un chica con un escudo a su alrededor, que nadie podría jamás quitar.

Mi madre se había suicidado, y dos semanas después, mi padre me había vendido, ¡Mi propio padre!

Llegué al jardín trasero y me metí en mi escondite, atrás de un montón de árboles enormes y de gran follaje, y deje que las lágrimas fluyeran.

Mi padre no me vendió a alguien al azar, no, mi propio abuelo me había "comprado", asegurando que estaría mil veces mejor con el que con un viejo vagabundo sin trabajo y alcohólico.

Un sollozo desgarrador abandonó mi garganta.

¿Por qué seguía pensando en lo mismo?

¿Por qué no entendía que sólo me hacía más daño a mi misma?

¿Por qué mi padre me regaló como si fuera una muñeca?

"Es lo mejor para los dos Sakura"- había dicho mi padre el día que nos despedimos-"Yo no puedo atender a una hija, no puedo"-dijo mientras se ponía de pie y me daba la espalda, sin remordimientos, sin lágrimas, sin dolor-"Tu abuelo te puede dar la vida que te mereces, y que tu madre siempre quiso para ti"- al mencionar a mi madre su voz estaba llena de rabia contenida y de resentimiento.

Nunca entendí porque mi padre odiaba a mi mamá, y nunca pude ver la infeliz que ella era, y que fingía ser feliz solo por mí, pero no pudo más, el infierno que mi padre había creado en nuestra casa acabo con ella, antes de que yo pudiera notarlo y hacer algo al respecto.

Las lágrimas contenidas todos estos años salían sin que yo pudiera hacer algo para detenerlas, se derramaban por mis mejillas, dejando un rastro húmedo por toda mi cara.

Sentía que el abismo en mi pecho se abría, ese abismo con el cual había estado luchando por tantos años, ese abismo en el cual no quería volver a caer.

Mi vida ahora estaba bien, ¿no? Tenía todo lo que cualquier chica desearía, dinero y una gran casa, claro, que la riqueza viene acompañada de un sentimiento peor, la soledad.

Mi abuelo era dueño de una empresa de software, todo el tiempo estaba de viaje, lo veía cada 6 meses, así que la vida que él le había prometido se fue por el caño, y cada vez que mi abuelo se iba, tenía que dejar a alguien a cargo de mi, mis "tutores" como yo los llamaba, no eran precisamente eso, porque ellos no me educaban, yo iba a una escuela normal, ellos solo se encargaban de mis asuntos, de ser como, un… pues… un padre, solo que a ellos les pagaban muy bien. Claro, ninguno duraba más de 6 meses, ninguno era capaz de, seguirme el ritmo, por así decirlo.

Suspiré mientras me limpiaba las lágrimas con la magna de mi suéter, ya no había más lágrimas, ya no más.

Solo quedaba esperar a que mi abuelo me buscara gritándome y pidiéndome explicaciones de porque no puedo conservar un tutor por más de un año, y amenazándome con mandarme a un convento en Rusia, etc. etc.

"Espero que Hinata no tardé en llegar"-pensé mientras me recostaba en el pasto verde y miraba el cielo azul, con las nubes que parecían algodón, como me tranquilizaba el cielo.

Poco a poco los sollozos se calmaron y mi cuerpo dejo de tener temblores, bien, lo malo había pasado.

"Sabía que aquí estarías"-escuché la suave voz de Hinata. Hinata Hyuga, ha sido mi mejor amiga desde que me mudé aquí, ella me apoyo en todo, juntar crecimos, juntas reímos, juntas lloramos, juntas hicimos todo, ella era la única que en verdad conocía a la verdadera Sakura, a la versión verdadera de mí, no a aquella imagen que con el tiempo había creado para que nadie me hiriera, porque no podía seguir siendo vulnerable-"Así que, ¿Qué fue esta vez?"-mi miró con una ceja alzada, mientras se recostaba sobre mi abdomen.

Suspiré y me aclaré la garganta.

"Le hice un cambio de look, al Sr. Jones"- Hinata se incorporó y me miró con los ojos desorbitados, -"Se que quizá fui demasiado lejos, pero ya casi se cumplían 7 meses, y eso rompería con la cadena de no más de 6 meses"

"¿Qué clase de cambio de look?"-preguntó Hinata después de que se tranquilizó.

"Le quité el bigote y le decolore el cabello"-me detuve un momento a pensar en cómo fue que no se despertó cuando le arranqué el cabello del bigote, definitivamente ese señor tenía el sueño muy pesado-"Y puede que le haya dejado unos mechones azul eléctrico".

Hinata me miró seria por un segundo y luego estalló en carcajadas.

Todo era rutina, cada 6 meses, después de hacerles el trabajo imposible a mis tutores, les hacía una broma final, para ser la gota que derrama el vaso, y hacer que salgan corriendo de mi casa, maldiciéndome por ser una adolescente demoníaca.

"Sakura, algún día le vas a provocar a tu abuelo canas verdes"-dijo mientras se limpiaba las lágrimas que salieron por causa de la risa.

"Bueno, me sobró mucho decolorante, el día que le salgan, se las pintamos y problema solucionado"

Estallamos en risas por mi respuesta, Hinata tenía ese don de hacerme reír, a pesar de haber estado llorando minutos atrás, con ella al lado, parecería que mi vida había sido una maravilla.

"¡SAKURA HARUNO!"-se escuchó los gritos de mi abuelo por la puerta principal.

Las risas cesaron inmediatamente y nos miramos mutuamente.

"Creo… que… te…llama…"-dijo Hinata entrecortadamente.

Dije que si con la cabeza, y le indiqué que fuéramos a donde se encontraba mi abuelo, antes de que llamara a todos los sirvientes a buscarme.

Al entrar a la casa, estaba Anita, mi nana en el recibidor, al lado del piano, con cara de miedo y frustración.

"¿En el estudio?"-pregunté con un suspiró, todo esto era tan repetido.

Anita asintió y me miró con ojos suplicantes.

"Tranquila nana, esta vez seré cuidadosa con mis palabras"

"Por favor, mi niña, selo"-dijo Anita, con su acento francés marcado.-"No quiero verte en un avión hacia un convento en Rusia"

"Tranquila nana, no lo harás. Me ataré primero a esta casa antes de irme."

Me sonrió nerviosamente ante mi afirmación

"Hinata, espérame aquí"- le indiqué a mi amiga, ella solo asintió y se sentó en la sala.

Tomé aire y me encaminé al estudio de mi abuelo.

La sensación de Deja-Vu estaba Tan presente, que sentía que esto era un cuento que se repetía una y otra vez, solo con unos pequeños cambios en los detalles.

"Abuelo"-dije entrando-"¿Me llamabas?"-dije con tono inocente, pero en mi cara bailaba un sonrisa de satisfacción que no podía ocultarla.

Mi abuelo se giró para quedar de frente a mí, su ceja blanca estaba fruncida, su cabello del mismo color estaba desordenado, se notaba que se paso la mano por él, signo de nerviosismo.

"Sakura Haruno"-me estremecí al escuchar mi nombre completó, odiaba que me llamaran así-"¿Cuántas veces vamos a pasar por esta situación?"-estaba hablando calmado, todo lo contrario a como yo creí-"¿Por qué no puedes aceptar a algún tutor? Todos se preocupan por ti, y quieren lo mejor para ti.

"No abuelo"-suspiré mientras cerraba los ojos-"Se interesan porque les pagues. Su interés por mí no es real, solo quieren el maldito dinero"

"Haruno"

"Sakura"-corregí

"Sakura, sabes que no quiero enviarte a un convento, pero mi trabajo me exige viajar, y no puedo estar aquí para cuidarte, y tú haces que corran todos los que pueden cuidarte, no me dejas muchas opciones"

"Abuelo"-dije mientras me ponía de pie y caminaba hacia el-"Yo sé cuidarme sola, ¿Cuántas veces debo explicártelo"

El abuelo rodó los ojos.

"Si, eso me queda claro Sakura. Pero, verás, sigues siendo menor de edad, necesitas a alguien que firme todos los documentos por ti, alguien que maneje todo lo legal y que te pueda poner los limites necesarios, y lamentablemente, esa persona no puedo ser yo, ni tú misma."

"¿Qué hay de mi nana?"

"Sakura, tu nana te quiere demasiado como para regañarte o exigirte algo."-Tomó aire y me miró con esos ojos verde-jades que había heredado de él-"He llegado a la conclusión de que, quizás alguien joven te pueda entender mejor, y tú puedas soportar estar a cargo de él. Así que hablé con mi viejo amigo Fugaku Uchiha, y su hijo, Sasuke de 22 años va a ser tu tutor."

"¿Un adulto que acaba de dejar de ser adolescente va a estar a cargo de mi?"-pregunté atónita, no podía llegar tan bajo.

"Así es, pensé que sería lo mejor y lo más fácil. Sasuke llegará esta noche, así que por favor arréglate, y cámbiate para la cena de esta noche".

Bufé pero asentí, como era de esperar, un nuevo tutor.

"Sakura, una cosa más"-dijo mi abuelo acercándose a mí, y tomándome por los hombros-"Por favor, Sakura, mi niña, no lo arruines esta vez, si esta vez no funciona, te enviare a ese convento"-pensé que quizás estaría jugando, pero al ver en sus ojos esa nota de dolor, un balde de agua fría cayo por todo mi cuerpo, era verdad, en realidad me enviaría a un convento en Rusia.

Asentí lentamente mientras salía del estudio y me dirigía a mi cuarto.

Esto sería más difícil de lo que pensé, estaba en una encrucijada, Soportar a un nuevo tutor o Un boleto directo a Rusia.

No sé cuál de los dos sonaba peor.

Me dejé caer sobre mi cama y volví a cubrirla con una almohada.

Sentí a Hinata acomodarse en unos de los pufs de mi habitación.

"Hinata, esto es mi sentencia de muerte"