Nombre del Mini-Fic: ¿EL HOMBRE PERFECTO?

Autor: Bichito (Susana Minguell)

Adaptador: Betsy Uchiha "Song Hyo Woonk"

Categoría: M (soy lemonera, pervertida y para nada arrepentida)

Summary: El era guapo, simpático, elegante y me hacía sentir como una princesa pero...el hombre perfecto no existe...

Nº Total de palabras: 3,895(Capítulo 4)


¿EL HOMBRE PERFECTO...?

CAPITULO 4

"El mayor error del ser humano

es intentar sacarse de la cabeza

aquello

que no sale del corazón"...

Y así, rota por el dolor, humillada y pisoteada, sintiéndome sucia por dentro, regresé de vuelta a casa, de vuelta a mi realidad porque sí, lo que yo había vivido durante estos últimos seis meses había sido un sueño, un maravilloso y fantástico sueño, ahora una vez que me despierto, me doy cuenta de que "mi" realidad es otra y, por muchos adornos que yo quiera ponerle, la verdad siempre ha estado ahí pero yo estaba demasiado ciega como para verla...

Afortunadamente salía un avión de regreso a esa misma noche, no habría soportado pasar un minuto más en Kinojiko cerca de él y de su esposa, esa palabra me sonaba rara en este momento, como si fuese nueva en mi vocabulario, aún recuerdo la primera vez que lo vi, recuerdo cuando, con voz clara dijo "soy Sasuke Uchiha, soy abogado y soltero", en ese momento pensé que había tenido mucha suerte de encontrar un hombre tan guapo y, además soltero, no podía creer que se hubiese fijado en mi, ahora lo entiendo todo, yo era un blanco fácil, la tonta de turno que está sola en una discoteca porque para los hombres siempre he sido invisible, yo era su diversión, he sido su mascota, su juguete sexual, la gilipollas que ha estado esperándole cuando se ausentaba para sus "viajes de negocios" y la imbécil que le recibía abierta de piernas para que él siguiese con su sucio juego, esa he sido yo...

Sentada en el avión recordaba cada uno de los momentos que pasé a su lado, siempre tan atento, tan servicial, siempre dispuesto a todo si yo se lo pedía, recuerdo lo triste y abatido que se ponía cada vez que llegaba el fin de semana y tenía que hacer su "viaje de negocios", la noche antes era puro sexo y pasión y, a su regreso, se deshacía en halagos, caricias y regalos, siempre he pensado que era el hombre perfecto y, lo mejor de todo, que era mío, ahora me doy cuenta de que el hombre perfecto no existe y de que no es "solo" mío, tiene una mujer desde hace diez años y dos hijos...

Los ojos se me llenaron de lágrimas que no pude evitar recordando todos y cada uno de los momentos vividos a su lado, estos últimos seis meses habían pasado volando, yo era feliz como hacía tiempo y todo se lo debía a él, a Sasuke Uchiha, solo con pensar en su nombre se me encogía el corazón, lo peor de todo esto es que, ahora mismo, después de ver con mis propios ojos su engaño, no lo odiaba, lo seguía queriendo, eso solo significaba una cosa, estaba jodída, muy, muy jodída...

Después de andar como una zombi autómata recogiendo mi equipaje, que hasta un mozo del aeropuerto, que estaba encargado de las maletas, me preguntó dos veces si me encontraba bien, salí en busca de un taxi, el frío de la noche no fue capaz de despejar mi mente y secar mis lágrimas, era la medianoche y yo seguía con mis gafas de sol puestas imposible de detener mis lágrimas y de mitigar mi dolor, deseando llegar a casa y gritar, llorar y patalear sin tener que aguantar las miradas extrañas de los demás y, peor aún, sin que nadie sintiese lástima por mi, a fin de cuentas yo me había metido sola en la "boca del lobo", quizás mi inexperiencia con los hombres, quizás la "experiencia" de Sasuke para seducir a las mujeres, pensaba una y otra vez si yo era la primera con la que hacía una doble vida o si ya lo habría hecho antes, este tipo de personas sin escrúpulos seguramente eran veteranos en esto de mentir y jugar con los corazones de los demás...

Por fin entré en mi apartamento y, muy al contrario de lo que en un principio pensé, cuando solo llevaba allí un par de minutos, deseé salir de allí a toda prisa, el recuerdo de Sasuke me golpeó en la cara como si de una bofetada se tratase, su olor impregnaba cada uno de los rincones de la casa, su presencia seguía viva entre esas cuatro paredes, enseguida comprendí que, aunque fuese fácil sacarlo de mi casa, no sería nada fácil sacarlo de mi vida, maldita estúpida que lo amas, que lo quieres más que a nada en el mundo...

No se cómo llegué hasta el sillón, lo que tenía claro es que no quería tumbarme sobre la cama que, horas antes, habíamos compartido juntos, aún estaban las sábanas revueltas y parte de nuestras ropas esparcidas por el suelo, el olor a sexo era más que evidente en esa habitación, si cerraba los ojos podía incluso escuchar su voz amándome, diciéndome lo maravillosa que era y haciéndome sentir mujer así que, definitivamente, ir al dormitorio era una opción totalmente descartada...

Lloré tanto que al final, debido al cansancio mezclado con el dolor, caí rendida dejándome abrazar por los brazos de Morfeo, no se que hora era cuando abrí los ojos, solo se que me dolía la cabeza bastante y que tenía los ojos tan hinchados, debido a las lágrimas, que casi no podía abrirlos, había algo más que no termina de identificar, quizás porque aún estaba medio dormida, escuchaba una voz de fondo que, a pesar de resultarme familiar, no lograba saber con exactitud de quien se trataba, intentaba abrir los ojos o al menos centrarme en la voz que escuchaba a lo lejos, pero era incapaz de moverme, incapaz de articular palabras e incapaz de abrir los ojos así que decidí dejar de luchar hasta que todo se volvió negro de repente...

-Por Dios Sakura reacciona-, me repetía Hinata una y otra vez mientras sentía como me acariciaba la frente con una toalla húmeda, -amiga mía abre los ojos, por favor-, suplicaba una y otra vez mientras yo luchaba por despertar y decirla que dejase de estar tan angustiada, que me encontraba bien, muy jodida, pero bien...

-Estoy bien Hinata, tranquila-, pude decirle con mucho esfuerzo una vez que conseguí abrir mis ojos aunque el reflejo de la luz del sol entrando por la ventana hizo que, de forma rápida, me llevase las manos a los ojos para cubrirlos, mi querida amiga entendió mi malestar y cerró ella misma las cortinas para que los rayos solares no se filtrasen dejando la sala en una cómoda penumbra, -muchas gracias Hinata-, le dije mientras dejaba nuevamente mis ojos al descubierto, ahora ya podía mantenerlos abiertos, gracias a mi amiga...

-Jesús, ¿qué te ha pasado?-, exclamó Hinata horrorizada mirándome fijamente al ver la hinchazón de mis ojos y supongo que también estaría horrorizada de mi aspecto, seguro que no estaba presentable para la portada del Vogue...

-Nada que no se cure con un poco de veneno-, le respondí intentando parecer graciosa aunque tenía ganas de todo menos de reírme, al menos había dejado de llorar, quizás me había quedado sin lágrimas, nunca pensé que una persona pudiese llorar tanto como lo había hecho yo en las últimas horas...

-¿Dónde está Sasuke?-, preguntó Hinata extrañada al verme sola, ahí fue cuando el dolor me golpeó de nuevo como si me hubiesen dado con un mazo de hierro en la cara, llegué a pensar que todo había sido un sueño pero, las lágrimas que creía habían desaparecido, volvieron a mis ojos y con ellas la realidad de lo ocurrido...

La descarga emocional fue tan intensa que, durante casi una hora, no fui capaz de articular palabra, Hinata solo me abrazaba y esperaba pacientemente a que yo pudiese contarle que estaba ocurriendo, ella acariciaba mi espalda y secaba mis lágrimas respetando mi silencio y mi dolor, era de verdad una amiga increíble...

-Sakura, te lo suplico-, me imploró en un tono de voz que destilaba tristeza y preocupación a partes iguales mientras me obligaba a mirarla a los ojos, -dime que es lo que ha pasado-, me rogó una vez que se dio cuenta de que la estaba mirando...

-No se por donde empezar-, le respondí sin dejar de mirarla, el recuerdo de lo que había ocurrido la otra noche estaba grabado a fuego en mi cabeza pero era incapaz de decirlo con palabras, dolía demasiado para admitir que Sasuke era un farsante, dolía demasiado admitir mi engaño, mi vacío, mi soledad, allí estaba yo debatiéndome en mi propia guerra interna mientras Hinata me miraba con una angustia evidente dibujada en su cara...

-Empieza por el principio-, me respondió con voz suave y calmada mientras me acariciaba el pelo y me secaba las lágrimas que, a pesar de que lo intenté, no conseguí que dejasen de salir, -seguro que, sea lo que sea, podremos arreglarlo juntas-, añadió mi querida amiga que, como siempre, le buscaba el lado positivo a los problemas para animarme...

-Esta vez no, mi querida amiga, esta vez no-, le dije mientras movía la cabeza de un lado al otro y llevaba mi mano a mi corazón que dolía porque se estaba desgarrando con cada latido...

-No puede ser tan malo, hazme un resumen-, intentó Hinata de nuevo al darse cuenta de que era incapaz de contarle lo que había pasado porque no encontraba las palabras exactas para definir la situación en la que me encontraba...

-Casado desde hace diez años y con dos hijos-, le solté mientras me dejaba caer en el sillón, ahora en cambio no lloraba, de repente sentí como si me hubiese quitado un peso de encima, como si el compartir mi dolor con mi amiga lo hiciese más llevadero, en cambio la que estalló fue Hinata incapaz de controlar sus nervios y, muchos menos, su lengua...

-¿Qué?-, exclamó mientras se ponía en pie enfocando sus ojos, que ahora estaban a punto de salirse de sus cuencas, en mi, que estaba tumbada en el sillón observándola como si no tuviese nada que ver conmigo, como si estuviese viendo una película, me sentía fuera de lugar, fuera del entorno, como una mera espectadora, ahora no sentía dolor, no sentía rabia, no sentía nada de nada, vacía, hueca, muerta...

-Maldito hijo de la gran puta-, siguió gritando Hinata mientras caminaba de un lado a otro de la habitación, -tan perfecto, tan guapo-, decía como si hablase sola mientras yo la miraba ir de un sitio a otro de la habitación, -tan cabrón-, añadió parándose a mi lado con las manos apoyadas en sus caderas...

-Tranquila amiga-, sonó raro pero eso fue lo que le respondí a Hinata, yo debería de ser la histérica, la que soltase improperios por la boca, pero no, ahí estaba yo, tumbada en el sillón pidiéndole a mi amiga que se tranquilizase...

-Y una mierda-, respondió dejándose caer en el sillón a mi lado, -este no sabe donde se ha metido-, decía con la mirada perdida, era como si de repente Hinata estuviese poseída por un demonio, no la reconocía, hasta empezó a darme miedo...

-Sea lo que sea que se esté fraguando en tu calenturienta cabeza, olvídalo-, le dije sin moverme de mi posición mientras masajeaba mis sienes ya que el dolor de cabeza me estaba matando...

-No pensarás dejarlo así, sin mas, ¿verdad?-, me preguntó Hinata mientras me taladraba con la mirada, cuando me miraba así tenía que pensar la respuesta porque sabía que me jugaba la vida...

-¿Si?-, respondí como preguntando aunque lo hice en un tono de voz bajo y tímido, la reacción de Hinata no se hizo esperar, estalló como un huracán en mitad de un pueblo no dejando nada de nada a su paso...

-Nooooooooo-, gritó con toda la capacidad de sus pulmones, tanto fue el grito que tuve que cubrirme los oídos para no quedar sorda de por vida...

-Hinata, por favor, no quiero guerras, no quiero conflictos, no quiero dramas-, le contesté una vez que ella dejó de gritar y de soltar maldiciones por la boca, -solo quiero que desaparezca de mi vida para siempre-, añadí mientras me levantaba del sillón, algo más tranquila, y me iba a la cocina a por una aspirina...

-Tranquila querida Sakura, no habrá conflictos, no habrá guerras, tu seguirás siendo una señora-, me respondió mientras me seguía hasta la cocina, -pero eso de que se vaya y ya está, ni de coña-, dijo elevando el tono de voz un par de octavas provocando que mi dolor de cabeza aumentase...

-Mira Hinata yo creo que es lo mejor, mañana por la noche él regresará y yo hablaré diciéndole que lo se todo y que quiero que se marche cuanto antes-, le expliqué a Hinata cuales eran las intenciones mientras ella me miraba fijamente pero, la forma en que sus ojos se empezaban a cerrar, la manera en que su ceño se fruncía y su movimiento de cabeza de un lado a otro, me decían sin palabras que no estaba para nada de acuerdo...

-Vamos Sakura, si solo te falta abrirte de piernas para que te folle una última vez, ¿porqué no le pides que te deje embarazada y así estarás en igualdad de condiciones con su mujer?-, las palabras de Hinata fueron duras y se clavaron en mi alma como puñales, yo sabía que ella lo hacía para que reaccionase pero me dolió, y mucho, así que sin poder remediarlo las lágrimas inundaron de nuevo mis ojos y, la pobre Hinata, sintiéndose muy mal por lo que había provocado con sus palabras, me abrazó muy fuerte para consolarme, -perdóname, he sido una insensible-, me repetía una y otra vez mientras me abrazaba muy fuerte...

-Me lo merezco, soy una estúpida, me merezco que los hombres se rían de mi por confiar ciegamente en ellos-, le contesté a mi amiga mientras seguía abrazada a ella intentando que dejase de sentirse mal por lo que me había dicho momentos antes...

-Escúchame bien, Sakura Haruno-, me dijo separándome de ella mientras me sentaba en la silla quedándose ella frente a mi con sus ojos clavados en los míos, -tú no eres estúpida, eres una mujer maravillosa, el cabrón es él que se ha aprovechado de ti y no ha sabido ver el gran corazón que tienes y la mujer tan extraordinaria que eres-, me decía Hinata sin dejar de mirarme mientras acompañaba sus palabras dando golpes sobre la mesa para enfatizarlas, -se lo vamos a hacer pagar, va a sentir en sus propias carnes el dolor y la humillación que tu estás sintiendo ahora, no podemos permitir que le haga esto a nadie más-, concluyó diciendo Hinata sin dejar de mirarme para después tomarse una aspirina como lo había hecho yo momentos antes...

-En que has pensado-, le dije ya que estaba segura que tenía un plan trazado, meditado y a punto para llevarlo a cabo...

-Déjame que llame a Naruto un momento y ahora te cuento-, me dijo mientras iba al salón en busca de su móvil, la verdad es que me sentía fatal mientras escuchaba la conversación que mantenía con su novio por teléfono, le decía que se iba a quedar conmigo lo que restaba del fin de semana porque yo no me sentía muy bien, este era el fin de semana de ellos y yo se lo había estropeado...

-Hinata no es necesario que te quedes conmigo, ve con Naruto-, le intenté rogar para que cambiase de idea pero con Hinata eso era casi imposible, cuando se empeñaba en algo no había manera de sacarla de su idea...

-Somos amigas ¿no?-, me preguntó sin esperar una respuesta y añadió, -no me pienso separar de ti por nada del mundo-, y esas palabras provocaron que mis lágrimas brotasen nuevamente aunque con menor intensidad, de verdad Hinata era una buena amiga, no tendría vida suficiente para agradecerle lo que estaba haciendo por mi, nunca...

-Gracias Hinata, te quiero de corazón-, fue lo único que pude responder mientras ella se acercaba a mi sonriendo con un pañuelo de papel en sus manos para limpiar mis lágrimas...

-Yo también te quiero, llorona mía-, me respondió sonriendo para luego añadir, -ahora suena, que tengo que limpiarte esos mocos-, me dijo con voz de mando autoritario mientras colocaba el pañuelo sobre mi nariz, no pudimos más que echarnos a reír, así de maravillosa era mi amiga, en los peores momentos lograba arrancarme una sonrisa...

Por supuesto Hinata se empeñó en hacer algo de comer, a pesar de que le repetí hasta la saciedad que no tenía hambre, pero ella me ignoró completamente obligándome a ir al baño a darme una ducha porque, según ella, estaba atentando contra el buen gusto con mi aspecto, otro detalle más que me hizo reír a carcajadas...

La ducha me sentó mejor de lo que imaginé, una vez que terminé de lavarme y vestirme, dándome cuenta que mi aspecto había mejorado considerablemente, decidí empezar a sacar a Sasuke de mi vida y, lo primero que hice, fue quitar las sábanas de la cama metiéndolas en una bolsa de plástico y la llevé hasta la solana, que era el lugar donde dejábamos la basura para después sacarla al contenedor...

-¿Qué hay en esa bolsa?-, me preguntó Hinata mientras terminaba de colocar la comida sobre la mesa...

-Es el principio de mi nueva vida sin el Uchiha-, le respondí dejando la bolsa en su sitio para después sentarme en la mesa, Hinata no entendió a que me refería y fue ella misma a mirar lo que yo había metido en la bolsa de basura...

-¿Son las sábanas de tu cama?-, preguntó extrañada cuando estaba de regreso en la mesa para comer...

-Por algo tenía que empezar, ¿no?-, le respondí mirándola fijamente, al final acabamos las dos riendo a carcajadas, al mal tiempo buena cara...

En cuanto empecé a comer me di cuenta del hambre que tenía, con el estómago lleno las cosas se veían de otra manera, era increíble lo que una ducha y una buena comida pueden hacer en la salud mental de una persona, una vez que acabamos de recoger la cocina y nos servimos un café, volvimos al sillón para decidir cuál sería el siguiente paso a seguir, mi guía era Hinata, se podía decir que era la "mente brillante y perversa" de esta historia así que, sin pensármelo, haría todo lo que ella me dijese, total, mi corazón ya estaba roto y pisoteado, no podía caer más bajo de lo que ya había caído...

-En qué consiste tu plan, ilumíname-, le empecé diciendo a Hinata mientras bebía un sorbo de mi café...

-Así me gusta amiga mía, quiero verte entera y decidida, ahora nos toca el turno de mover ficha a nosotras y te juro que nos vamos a divertir de lo lindo-, me respondió Hinata sonriendo mientras bebía su café a sorbitos...

-Soy toda oídos-, le respondí una vez que acabé el café y dejé la tacita sobre la mesa, Hinata imitó mi gesto para después ponerse cómoda y empezó a contarme cuál era su plan...

-Es sencillo, amiga mía-, empezó diciendo enfatizando cada una de sus palabras, a Hinata le encantaba crear una atmósfera de misterio cada vez que se le ocurría un plan y, por supuesto, esta vez no iba a ser menos, así que esperé pacientemente a que continuase, -¿dónde dices que vive la mujer?-, me preguntó mirándome fijamente como si mi respuesta fuese la clave del enigma...

-En Kinojiko-, respondí sin dejar de mirarla no acabando de entender hacia donde quería ir a parar aunque, la sonrisa que se estaba dibujando en su cara, no terminaba de gustarme en absoluto, -Hinata me das miedo-, añadí sin dejar de mirarla y eso hizo que su sonrisa se ensanchase aún más acabando por iluminar su angelical rostro...

-Bella, cielo mío, te acaban de conceder una beca para desarrollar tu tesis en la universidad de Kinojiko-, me dijo Hinata muy solemnemente sin dejar de sonreír mientras notaba como la sangre abandonaba mi cara...

-¿Te has vuelto loca?-, le pregunté cuando, por fin, pude articular palabras de nuevo...

-No-, respondió convencida y añadió, -le vamos a volver loco a él-, y dicho esto rompió a reír como si fuera la mismísima "Cruela devil"...