Disclamer: Los personajes de Naruto no me pertenecen le pertenecen ha Masashi Kishimoto yo solo los uso sin fines de lucro y solo para que pasen un agardable rato y salgan de la monotonia de sus vidas.

El trama del ficc no me pertenece repito NO ME PERTENECE le pertenece ha Joha quien muy amablemente me permitio la adaptacion de este y otros ficc´s...Sinceramente me jode que digan algunas personas que plagio pero eso no es cierto todo lo que yo hago mis adaptaciones y traducciones son total y completamente con la autorizacion del Autor y si no me creen preguntenle a cada una de ellas.

Este es el Blog de Joha-chan por si quieren visitarlo http: / leovivoysiento . Blogspot . com

Summary: Sakura Haruno lo tiene todo, poderosa, fría y calculadora, acostumbrada a vivir en un mundo de hombres aprendió a tener el control sobre los demás… ¿Que pasará cuando un joven y tímido Sasuke Uchiha llegue a su empresa y despierte su curiosidad? Mucho OoC


Capitulo 1

El viejo despertador sonó dando inicio al primer día del resto de su vida, para Sasuke Uchiha hoy no era un día como cualquiera ya que después de cuatro largos años de noches enteras sin dormir y sacrificios por montón, por fin podría comenzar a demostrarle al mundo que sus esfuerzos si tendrían frutos.

Tomó con cariño las ropas que él mismo había lavado y planchado el día anterior, había tenido que hacerlo todo a mano porque no contaba con otro medio y tampoco se podía dar el lujo de pagar por ello. Había ahorrado por una semana para comprarse la corbata que llevaba puesta, era lo único nuevo en su conjunto y rezaba porque a nadie le importara lo percudida que estaba su camisa. Se puso su saco y se agachó a atar sus zapatos, hace un par de años había aprendido que si se los dejaba con pasta para zapatos por dos días, esta se impregnaba de mejor manera y servía como un baño de color, así que ahora sus reusados zapatos lucían un poco mejor que antes. El saco no era del mismo tono que el pantalón pero tendrían que verlo con demasiado detenimiento para notarlo y él no pensaba darle esa oportunidad a nadie.

Salió de su cuarto ya vestido y se apresuro a preparar el desayuno, su padre aun no estaba en la hora para despertarse así que tenía un poco de tiempo para dejar todo listo, por primera vez no llegaría en todo el día ni siquiera para revisar como estaba así que quería dejarle más comida de la normal en caso de cualquier emergencia. Tostó unos panes del día anterior e hirvió el agua para hacer café, el tiempo de Nueva York no era el mejor y siempre era bueno tomar algo caliente antes de salir al frio. Puso todo en una bandeja y se encaminó al cuarto de su padre, abrió con cuidado de no despertarlo pero falló porque ante el chillido de la puerta él inmediatamente abrió los ojos.

- Te ves muy guapo hijo – trato de sentarse en la cama pero su esfuerzo no sirvió de mucho

- No espero verme guapo – Sasuke frunció el ceño – lo único que quiero es verme inteligente

- Lo eres – le restó importancia con su mano – de eso se darán cuenta en cuanto te den tu primer trabajo

- Eso espero – suspiró dejando la bandeja con comida en la mesita de noche – en la cocina te deje preparada la comida… si necesitas cualquier cosa puedes llamar a la señora Nishikado y…

- Ve tranquilo – cortó a su hijo – solo preocúpate de brillar

- Soy un interno – hizo una mueca con la boca – no creo tener muchas opciones de brillar

- Ya verás que si – el hombre mayor se alzó para darle a entender a su hijo que se agachara y así poder abrazarlo, él lo hizo y besó la frente de su padre

Sin mirar atrás salió del pequeño departamento para dirigirse hacia Haruno S.A., el viaje era largo y lo era un poco más al ir en trasporte público, pero Sasuke lo prefería así y tampoco es que tuviera otra opción.

Ahora era cuando Sasuke agradecía ser tan despierto, se había avivado y había tomado el tiempo que demorada desde su casa hacia las empresas Haruno así que gozaba de un buen margen de tiempo a su favor. Se encontró con mucha gente como él en el camino, gente que se estaba quedando dormida porque seguramente a penas y tenía tiempo para dormir, gente cansada que se recostaba en los asientos del tren, gente que llevaba a sus hijos en brazos porque seguramente no tenia con quien dejarlos, en fin… gente que se esforzaba día a día… eso hizo que el azabache sonriera al no ser el único, odiaba ser un mártir y que lo vieran como un pobre niño así que le agradaba saber que había gente que se esforzaba mucho más que él.

Cuando llegó al final de su recorrido y vio la imponente entrada de Haruno S.A., no pudo evitar sonreír, después de poner el primer pie adentro de ese edificio todo lo que sucediera dependería absolutamente de él.

- Hola… - trato de no tartamudear al hablar con la recepcionista – mi nombre es Sasuke Uchiha y hoy es mi primer día de trabajo – lo dijo todo de corrido y sin tomar aire porque llevaba días practicando la misma línea

- Claro – la chica de la recepción trato de no mirarlo más de lo debido, se veía un joven bastante guapo pero demasiado tímido para su gusto – estas asignado al área de Recursos Humanos – él solo asintió ante la información ya conocida – tu jefe directo será la señorita Sumione… así que sube al piso 25 y pregunta por ella

- ¿25? – la voz del azabache salió un tanto ahogada - ¿Cuántos pisos tiene este edificio? – y alzo la vista como si con eso lo pudiera descubrir

- 50 – contesto con una sonrisa la joven – estas son las oficinas principales de Haruno S.A., de hecho la misma señorita Haruno tiene su oficina el segundo piso

- Pero… ¿No debería tenerla en el último piso?... digo – se apresuro a aclarar – se acostumbra a que el presidente siempre esté en la punta de la torre

- Pero la señorita Haruno es distinta… ella no es gran fan de las alturas así que se las arregló para modificar toda esa jerarquía… en este edificio los cargos más altos están en los pisos más bajos

- Bien – Sasuke le restó importancia y se apresuró hacia el ascensor

Una vez dentro procuró mantener el menor contacto visual con las dos personas que estaban a su lado ya que él iba a trabajar y no le interesaba en lo mas mínimo sociabilizar con el resto porque sabía muy bien como eso podría distraerlo de su verdadero objetivo. En un principio el cobrizo pensó que se tardaría una eternidad en subir los 25 pisos pero el ascensor fue rapidísimo y en un tiempo record estaba ante su nuevo lugar de trabajo.

- ¿La señorita Sumione? – preguntó a la secretaria

- ¿Quién la busca?

- Sasuke Uchiha – la señorada era un tanto mayor que la anterior chica, hojeo los papeles que estaban en su escritorio y le sonrió al joven

- Claro… espere un momento – tomó el teléfono y murmuro unas palabras a el antes de cortar – la señorita Sumione lo está esperando

- Gracias

Sasuke respiró hondo por última vez antes de tocar la puerta y entrar en cuanto el "pase" llegó a sus oídos.

- Permiso – asomó primero la cabeza para ver como una mujer de unos 30 años se ponía de pie y rodeaba su escritorio

- Pasa – lo escaneo descaradamente antes de apoyarse en su escritorio y cruzarse de brazos – así que tu eres mi nuevo interno… bueno – suspiró – es bien poco lo que te puedo explicar su trabajo, básicamente serás ayudante del piso… ya sabes – se encogió de hombros – llevar y traer papeles por todo el edificio… dudo que tengas que salir de aquí pero si te moverás mucho

- Bien – su escueta respuesta fue todo lo que ofreció

- En cuanto a tu contrato de trabajo y tú sueldo…

- Ya firme todo eso – se apresuró a contestar

- Bien… seguramente quien te hizo firmar el contrato trabaja en este piso así que ya tienes a alguien más conocido – sonrió queriendo parecer sexy

Rika Sumione era una mujer que con esfuerzo había llegado a donde estaba y sabía muy bien como se manejaba el mundo así que como cualquier mujer del edificio tenía un especial odio hacia su jefa mayor, Sakura Haruno. Puede que parte de su odio se debería a lo embobado que quedo su novio cuando hace un par de años fue a buscarla y la vio saliendo, toda ella con ese poder y glamur que desprendía era capaz de hacer caer a cualquier hombre. Y claro, para nadie sería fácil que el hombre con el que te vas a casar grite el nombre de una mujer que solo vio una vez mientras llega al orgasmo, así que si de algo estaba segura Rika era de hacer lo posible porque menos hombres cayeran bajo el embrujo de La Cobra, porque para ella era obvio que los ojos de Sakura Haruno destilaban veneno

- No sé cuanto sabrás de Haruno S.A. pero poco a poco te irás aclimatando, tenemos muy buen clima laboral y el sueldo es bueno… lo único que puedo decirte adicionalmente… – volvió a mirarlo de los pies a la cabeza y encontró su momento – es que tengas cuidado con La Cobra

- ¿La Cobra? – Sasuke frunció el ceño y cruzó sus brazos por sobre su pecho

No le gustó para nada la advertencia que le estaba haciendo su jefa, era muy bueno leyendo a las personas y notó el tono de resentimiento personal en su voz. Quizás la mujer tenía sus motivos para lanzar tal comentario pero él iba a trabajar y no a nada más.

- Sakura Haruno… - volvió a hablar – la Presidenta de Haruno S.A…. eres demasiado joven y bonito – se puso de pie y volvió a rodear su escritorio para tomar asiento en su lugar – lamentablemente es muy probable que tengas que bajar a su piso así que solo te puedo decir algo… - apoyó sus codos en el escritorio y miró al chico fijamente – no la mires a los ojos… es venenosa

No debería hablar así de su jefa – si algo tenía el chico en claro era lealtad y respeto hacia quienes estaban por sobre él

Haruno S.A. le iba a pagar un sueldo que le serviría para comprar comida y ayudar a su padre así que lo mínimo que podía hacer es mostrar respeto para quien era la cara visible de todo eso, no la conocía y tampoco le interesaba pero su moral le impedía quedarse callado cuando veía una injusticia como esa.

- Como se nota que eres nuevo – sonrió la mujer – pero ya veremos si piensas lo mismo luego de un tiempo – de pronto apuntó la puerta más seria – ahora ve a pasearte y ver si alguien requiere de tu ayuda

Se puso unos lentes que descansaban sobre una carpeta y volvió a sumergirse en la pantalla de su computador.

Sasuke salió de la oficina de su jefa y se pasó las manos por el cabello antes de comenzar a pasearse por los pasillos del piso 25.

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El insistente sonido del teléfono fue lo que sacó a Sakura Haruno de su ensoñación, no estaba durmiendo pero si mantenía los ojos cerrados, le dolía la cabeza enormemente por la falta de sueño y eso la ayudaba a aplacarlo un poco. Definitivamente si seguía así tendría que visitar a un especialista y lo que menos tenía era tiempo para eso.

- ¿Qué? – gruñó al teléfono

- Siento molestarla señorita Haruno pero… - rodó los ojos ante el titubeo de su secretaria – el señor Oguri la está llamando e insiste en…

- Aoi – habló con los dientes apretados mientras masajeaba sus sienes – te dije que no me pasaras llamada de él ¿no?... ¿te lo dije?

- Si pero…

- ¡Pero nada! – protestó sin alzar demasiado el tono pero manteniendo el ámbito dramático – no quiero que me molestes mas… estoy trabajando

Trancó el teléfono y anotó en su mente el hacerse una "visita" a Shun Oguri, habían estado juntos hace un par de meses y desde que hace un mes Sakura decidió dar por finalizado cualquier vinculo entre ellos no dejaba de acosarla, odiaba tener que llegar a medidas extremas pero en estos casos amaba a su amigo Naruto y el que la obligara a usar los contratos de confidencialidad.

Solo estaba terminando de refunfuñar en contra de Shun y abriendo la carpeta con los balances que debía revisar cuando el molesto teléfono de su oficina volvió a sonar.

- ¿QUE? – esta vez mandó a la mierda su parsimonia y no le dio nada gritarle a su secretaria

- Lo siento – podría jurar que la chica estaba sollozando – pero su padre… esta aquí y yo le dije que no podía molestar pero insiste y…

- Aoi – apretó tanto los dientes que le llegó a doler la mandíbula - ¿en qué lugar de tu diminuta cabeza cae la posibilidad de que mi padre entra en el mismo saco que cualquier otra persona?

- Lo siento señorita Haruno… yo…

- Hazlo pasar

Cortó antes de exaltarse más. En este mundo solo había una persona que valía la pena para Sakura y esa persona era su padre, él la había cuidado y educado solo, nunca amenazó con mandarla a algún internado ni nada por el estilo. Se preocupó siempre por ella y porque tuviera la formación de una señorita, se tragó su vergüenza y le explico sobre su primera regla y sobre el sexo, quizás no muchos padres toman ese rol cuando falta la madre pero Souta Haruno no flaqueó y se comió cualquier incomodidad. Juntos lloraron y recordaron a Akemi a diario, compartieron su dolor y pesar, aunque Sakura prácticamente no la recordaba ya que su madre dejó este mundo cuando la pequeña solo tenía 3 años, los recuerdos que su padre se encargo de plantar en su mente le bastaron para amar a su progenitora.

- Creo que esa chica está llorando

- ¡Papá! – quien viera a La Cobra pensaría que estaba en un mundo paralelo

Sakura se puso de pie y corrió a saludar a su padre, quien luego de darle su típico beso en la frente le revolvió el cabello.

- Papá – se rió tratando de arreglar el desastre que le había quedado – no esperaba verte

Volvió a su sillón y tomó asiento poniendo los codos en el escritorio.

- Estaba por acá cerca – se encogió de hombros – y siempre es bueno venir a ver lo que por tanto tiempo fue tu trabajo

- Siempre será este tu trabajo

- No, que va – Souta le restó importancia con un gesto de mano – lo haces demasiado bien tu y yo disfruto mucho de mi tiempo libre

- Te lo mereces – apuntó a su padre

- Diremos que tienes razón

Sakura suspiró cuando recordó el motivo por el cual tuvo que hacerse cargo por completo de las empresas de su familia, ya que si no hubiera sido por el pre infarto sufrido por su padre, ella solo hubiera sido la mano derecha de él, pero no, solo llevaba dos semanas trabajando cuando el corazón de su padre decidió que era hora de que le demostrara al mundo de que estaban hecho los Haruno y así lo hizo, sin pensarlo dos veces, solo con 21 años tomó el control de una de las mayores empresas de inversión del mundo y se paso por alto cualquier comentario por su sexo, ahora con 26 años era una de las empresarias con mayor futuro.

Por si, más de un uno se vio en la necesidad de recordarle que por tener coño en vez de polla no tenia los cojones suficientes que reflejaran la confianza y que demostraran que si se podía invertir en ellos.

Claro, no fue fácil, pero Sakura es astuta y cuando los inversionistas japonés tenían intenciones de cancelar su contrato ella hizo lo que siempre ha hecho, atacar lo que más quiere el otro y este caso fué el sexo, no se iba a acostar con ellos pero si rentó el VIP del mejor club de putas de todo Nueva Yorks, bebió, gritó y maldijo como cualquiera de ellos haciendo que los pequeños ojos de sus inversores brillaran de admiración, por supuesto que cuando los japoneses vieron las putas que les había contratado la amaron aun mas, pero solo cuando la vieron a ella metiéndose a un cuarto con el fornido y perfecto guardia es que la adoraron y prácticamente la hicieron su ídola. Si, no fue fácil pero desde ese día ningún hombre que apreciara sus bolas volvió a decirle que a ella le faltaba cualquier cosa en este mundo, "supuestamente", de hombres.

- Sakura – su padre volvió a llamar su atención – se que estas con mucho trabajo pero la próxima semana es el cumpleaños de tu prima y ella se muere por verte

- Y yo por verla, hace tanto que no se de Hinata

Pobre Souta, ni siquiera notó la ironía en la voz de su hija quien a la última persona que quería ver era a Hinata, esa pequeña zorra, con 17 años era la más puta de todo Nueva York y ya más de una vez se había cruzado en el camino de La Cobra sin saber que le quedaba muy poco para colmar su paciencia.

- ¡Qué bueno!... hace mucho que no estamos todos juntos y a tu madre le encantaría ver cómo te llevas con su familia – los ojos soñadores de Souta eran lo único que le impedía a Sakura mandar a la mierda a esa familia

- Se que así es – abrió la carpeta que estaba sobre su escritorio para darle a entender a su padre que era hora de su retirada

- Entonces te dejo trabajar – él se puso de pie entendiendo a la perfección el gesto de su hija

- Muy bien padre… el sábado voy a comer contigo… ¿Si?

- Te estaré esperando – Sakura se estiró y recibió su beso en la frente – cuídate hija… y – acaricio y apretó un poco sus mejillas – no me molestaría verte con alguien de la mano

- ¡Vete ya Souta! – le sonrió cortando el tema de la mejor manera

Cuando estuvo sola, Sakura, como la llamaba su padre y ella tanto amaba, si no fuera por lo que representaba ese "Sakura" dejaría que todo el mundo la llamara así pero debía guardar las distancias y en el fondo amaba el apodo de La Cobra que se había ganado. Abrió la carpeta y ahora si se concentró, los balances eran de lo más importante en una empresa como la suya y por eso insistía en revisarlos ella misma, pocas veces tenían fallas y cuando era así eran mínimas, pero ahora parecía definitivamente que no era su día.

- Aoi – rugió al teléfono – dile a Satoshi que baje ahora mismo

Cortó y cerró la carpeta antes de arrojarla a algún lado, ni un puto número calzaba y eso era algo que ella no iba a tolerar. No pasaron sino un par de minutos cuando su puerta se abrió sin permiso, sabía que Satoshi se tomaba muchas atribuciones con ella pero por algún motivo se las permitía.

- ¿Cuál es la urgencia?

- Bájame el tono – hablo con calma mientras tomaba la carpeta y se la tiraba – ábrela y dime si vez algo correcto

Él lo hizo en silencio y una mueca de dolor cruzo su rostro cuando se dio cuenta que no había prácticamente nada bueno.

- Es que Claire esta recién empezando y…

- ¿Tu eres el feje de Finanzas? – pregunto retóricamente. Se puso de pie y rodeo su escritorio – es tu responsabilidad – se sentó en su escritorio dándole una muy buena vista de sus torneadas piernas al hombre – y si no fueras bueno en tu trabajo ya te habría despedido por dejar que este horror llegara a mis manos

- ¿Qué piensas hacer entonces?

Satoshi a sus 30 años había conocido muchas mujeres pero ninguna como Sakura Haruno y aunque solo hayan estado juntos hace más de un año atrás aun sentía su anatomía reaccionar cuando la tenía cerca y definitivamente verla así sobre el escritorio no lo ayudaba, las ganas de girarla y penetrarla sin control estaban siendo demasiado difíciles de controlar y eso evidenciaba la enorme erección que se le estaba formando.

- ¿Claire dijiste? – le sonrió – bueno… ella sí que esta despedida

- Pero solo lleva una semana aquí y…

- ¿Qué pasa Satoshi? – se cruzo de brazos sobre su pecho haciendo resaltar sus senos - ¿Te estás follando a la chica?.. tranquilo – le restó importancia – puedes hacerlo fuera de aquí también

- No es necesario que seas tan perra – le rugió – y no… no me acuesto por ella

- ¿Por qué? – se encogió de hombros y por un momento dio la impresión de ser una chica inocente – piensas en alguien más cuando se te levanta la polla – alzó su pie y rozo con su taco su despierta entrepierna

- Sakura…

- ¡Dios! – bufó ella separando de él – si tan solo hubieras entendido las reglas – suspiró derrotada pero con ironía

- Y si tu tan solo me hubieras dado una oportunidad mas – estaba claro el dejo de ruego en su voz

La mente de Sakura inmediatamente recordó el momento en que lo tuvo con las manos amarradas y a su merced… si tan solo no hubiera pedido más…

- Una sola oportunidad cariño – levanto su dedo índice

- Algún día…

- Lo sé – rodó los ojos – me vi esa película – se burló – "Algún día encontraras a alguien que te hará pagar por todo" – lo dijo con una voz sexy pero burlesca que hizo a Satoshi entender que tenía que salir de ahí antes de cometer una locura

- Haré que te envíen el finiquito de Claire cuando antes

Sin decir más salió de esa oficina que a pesar del tiempo seguía siendo su tormento.

Ya con energías renovadas por la escena con Satoshi, Sakura pudo concentrarse mejor en su trabajo y hasta se sintió con ánimo de salir de su fortaleza a dejarle ella misma unos nuevos contratos a Aoi, en cuanto cruzó las puertas sintió un aire nuevo.

- Aoi – la pobre chica saltó tirando unos papeles al aire, su jefa nunca salía y si lo había hecho era por algo – respira – se burló – solo venia a dejarte estos contratos – estiro la carpeta y la chica la tomó aun tiritando – deben estas listos para mañana – y ahí uso su mirada para dejar en claro su punto

- Por supuesto

Pocas veces alguien bajaba a su piso y es por eso que le sorprendió sentir el sonido del ascensor. Aoi no estuvo mejor ya que su jefa estaba ahí y rogaba porque no fueran más problemas.

Ambas se giraron y miraron hacia las puertas del ascensor que se estaban abriendo para dar paso a un joven de unos 20 años, cualquier podría haberse dado cuenta de su nerviosismo pero Sakura vio algo mas en sus tímidos movimientos. Esperó pacientemente hasta que el chico se acerco a ellas y noto como en sus manos traía una carpeta.

- ¿Señorita Aoi? – se dirigió a la rubia ignorando por completo a la Cobra

- Eh… si – la chica se apresuró a tomar los papeles que le extendían para comprobar que era el contrato de Claire – acá esta el contrato señorita Haruno

Sakura tomó los papeles sin despegar sus orbes del chico, así pudo notar sus ojos azabaches tan profundos que se podian perder en ellos y eso ayudo a que ni siquiera se inmutara por firmar el despido de la chica. En los pocos segundos que eso le tomó, noto como las limpias ropas del joven gritaban por todos lados lo viejas que eran, también lo hacían sus suelas rotas. Un joven tímido y pobre hacia que la mente de Sakura procesara demasiadas cosas en tan poco tiempo. La piel del chico se veía cálida, por eso ella misma le extendió los papeles a él rozando sus dedos, espero alguna reacción de su parte pero solo obtuvo un sonrojo acompañado de una disculpa y nada más, su espalda fue lo último que vio.

- ¿Quién es ese? – le pregunto a su secretaria quien temblaba ante la voz de su jefa

- Es… creo que es un nuevo interno – Aoi no entendió el interés de ella sobre el joven pero era mejor ni siquiera pensar en ello – señorita Haruno…

- Quiero estos contratos listos en una hoy mismo… - la rubia quiso decir algo por el adelanto de las fechas pero Sakura fue más rápida, siempre lo era – no quiero ni un reclamo – la desafió con la mirada helándole la sangre – si algo no esta listo será mi nombre el que se vea afectado no el tuyo… yo soy el rostro visible de Haruno S.A. así que no quiero escuchar tus reclamos – Aoi solo asintió, no tenía nada más que decir. Sakura dio indicios de retirarse pero a último momento volvió a girarse hacia su secretaria – oh… y dile a ese chico que venga… - apuntó hacia el ascensor por donde lo había visto desaparecer – quiero ver yo misma a quienes tengo trabajando en mi empresa

- Pero él…

- Aoi – solo basto una mirada de la Cobra para que la chica asintiera

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- Sasuke – el joven llevaba diez minutos tratando de hacer funcionar la fotocopiadora así que se asustó un poco por la voz de la secretaria del piso – tienes que bajar a la oficina de la señorita Haruno – por el rostro de la mujer supo que había algo mal

- Pero vengo de allá…

- Lo sé pero… la misma señorita Haruno mandó a llamarte

- Bien – ni siquiera había querido mirarla y ahora tendría que ir a su oficina