Disclamer: Los perosnajes de Naruto no me pertenecen le pertencen ha Masashi Kishimoto yo solo los uso sin fines de lucro y solo para que pasen un agradable rato y salgan de la monotonia de sus vidas :))

Aunque SasukeCubiitodeHieloSexi-Kun no dijo lo mismo cuando pasamos ua de las mejores noches de sexo rudo y desenfrenado de toda mi corta e inesperta viida(HemorragiaNasal)(Babas)

El trama no me pertenece le pertenece ala grande y con una mente pervertida aun mas que la mia mi querida sempai Joha quien muy amablemente me permitio la adaptaccion de su ficc cualquier copia total o parcial de la misma queda estrictamente prohibida si lo haces sera considerado plagio y creanme que ire yo misma y movere cielo mar y tierra para que eso no vuelva a suceder.

Si quieren pueden visitar su blog se los recomiendo: http :/ leovivoysiento . blogspot . com/ ya sabes lo juntan todo vale?

Abvertencias: Mucho OoC por parte de Sasuke y Sakura, Mucho Lemón y lenguaje vulgar leen bajo su propio riesgo.


Capitulo 3

El pobre joven no terminaba de entender porque a último momento había optado por bajarse del autobús pero cuando se encontró de frente con La Cobra, no le quedaron dudas, él la deseaba y por primera vez en sus maduros 20 años tenía la necesidad imperiosa de cometer alguna locura, aunque sabía a la perfección que se arriesgaba a un buen golpe en sus partes nobles y hasta un posible despido. No le quiso dar más vueltas, no tenia sentido, solo tomó su rostro estampando con furia sus labios sobre los de ella rogando porque le respondiera.

Solo le bastó un roce para hacer que ese beso, que en un principio quería que fuera más calmo, desatara todo ese fuego que llevaba años guardando, no solo por ella, sino por toda chica que alguna vez levanto cualquier instinto masculino en él. Por un momento, cuando sintió que los labios de ella permanecían quietos, pensó que era todo "la cague… acá empezó y terminó lo que fuera" no solo había arruinado la que quizás era su única oportunidad de hacer lo que de verdad quería, sino que también había arruinado su posibilidad de encontrar un buen trabajo y ayudar a su padre, pero ahora… ahora ya no le quedaba nada más que separarse de ella e implorar por clemencia… por lo menos con su trabajo.

- Lo siento Señorita Haruno yo… – "la deseo tanto que no pensé" quizás era mejor no decir eso, solo le echaría mas leña al momento así que mejor agachó la cabeza ya que no soportaría ver su mueca de asco, eso solo colmaría su vaso ya prácticamente lleno

- Sasuke Uchiha – su rostro era frio y tenía un matiz que solo heló un poco más la sangre del joven, pero que rápidamente se recompuso al notar que no estaba golpeándolo y amenazándolo con arruinar su vida – no deberías haber hecho eso

Cuando Sasuke volvió a abrir los ojos estaba sobre una superficie blanda sintiendo como su hinchado miembro entraba y salía de una húmeda y desconocida cavidad, le costó un poco enfocar la vista pero cuando lo logró vio a su ninfa de hielo montándolo como si no hubiera mañana, sus rellenos pechos saltaban invitándolo a que los tocara e hiciera con ellos lo que quisiera "tira mis pezones… métetelos en la boca, chúpalos…" no supo si fue su subconsciente o no pero no tenía tiempo para darle vueltas así que no lo pensó mas y quiso llevar sus manos a esos rozados pezones que lo invitaban al infierno. Pero todo se fue a la mierda ya que cuando quiso moverse no lo consiguió y su nueva obsesión gimiendo y montándolo no lo ayudaban para nada en la tarea de concentrarse, por eso que le costó bastante entender que la razón por la que no podía moverse era porque sus manos estaban amarradas al respaldo de la cama, no eran unas amarras comunes eras dos lazos rojos de seda que hacían una dolorosa pero placentera presión en sus muñecas.

Se quiso quejar, quiso terminar todo ahí y conseguir su libertad pero Sakura ahora estaba masajeando sus pechos y gimiéndole lo mucho que le gustaba como su polla la penetraba hasta el fondo así que ahí lo entendió… si ella le pedía amarrarlo o hasta azotarlo… él lo aceptaría sin siquiera chistar.

- Sakura…

- ¿Qué pasa bebé? – lo miró directamente a los ojos haciendo que los suyos le penetraran el alma - ¿Te gusta cómo me trago tu polla?... ¿Te gusta que te tenga a mi merced?... ¿Te gusta…?

- ¡Sasuke! – sintió como era removido hasta el punto de atraerlo de vuelta a la realidad - ¿Qué pasa hijo?... estabas gimiendo y me preocupé… yo no sabía que…

- Tranquilo papá – en cuanto se sentó en la cama notó como su erección no liberada hacia que sus partes intimas le dolieran hasta el extremo de sacarle un par de lagrimas – yo… solo – su voz chillo y no pudo aguantar una sonrisa al darse cuenta que muchos mitos sobre las erecciones matutinas eran ciertas – estaba teniendo una pesadilla… yo… ¿Qué hora es?

- Es temprano aun… ve a bañarte mientras yo preparo el desayuno

- Deberías estar en cama padre – lo regañó

- Yo soy quien debe cuidar de ti así que ahora – se levanto de la muscula cama donde se había sentado y miró a su hijo con seriedad – hazme caso y ve a bañarte

Sasuke miró su vacía habitación y no lo entendió, ese sueño había sido tan real que si su padre no lo hubiera despertado se hubiera quedado a vivir en él… había visto a Sakura Haruno desnuda y tragándose toda su humanidad, había presencia en primera fila sus pechos revotar mientras lo montaba salvajemente, había visto su sonrisa pre orgasmo y su cabello tan perfecto siempre, revuelto por la reciente actividad… aunque fuera en su mente la había visto como nunca pensó verla y como sabia que nunca la vería, así que ahora cuando la tuviera en frente… ¿Cómo reaccionaría?

Prefirió dejar esos pensamientos de lado y por primera vez en su vida tuvo que recurrir a uno de los recursos más básicos de cualquier adolecente hormonal, una ducha fría. Y si que estaba fría pero más de una vez se había tenido que bañar con el agua en esa misma condición así que no fue gran cosa, ahora contaba con un calentador de agua pero hace algunos años era una ducha fría o andar mal oliente por la vida y eso nunca lo aceptó, podría ser pobre pero siempre la higiene iba por delate. Así que cuando la fría agua hizo contacto con su aun caliente cuerpo dejo que los pensamientos de La Cobra se fueran lejos.

La mañana en la oficina iba bien, su padre se estaba comportando como hace mucho no lo hacía y había preparado un exquisito emparedado para que su hijo almorzara. Por eso es que Sasuke solo se limitó a sacar agua de la maquina despendedora y se sentó en un sofá de la sala de descansó a almorzar, no tenía ni siquiera una silla asignada así que era eso o el suelo y eso era algo que no le atraía mucho la atención. Ya mañana era viernes y por fin iba a recibir su primera paga, con eso pensaba hacer muchas cosas empezando por llevar a su padre a visitar a un médico y llenar un poco más la paupérrima despensa de su departamento, "por fin un poco de comida no añeja" odiaba quejarse pero no podía evitarlo, añoraba una comida bien hecha hace semanas. Había estado esas semanas haciendo cundir al máximo los últimos dólares que le habían quedado de su anterior trabajo y si por un momento pensó que no le iban a alcanzar se había equivocado, ya que todo estaba saliendo aun mejor de lo que había planeado, un solo día mas y las cosas comenzaría a ir mejor.

Ya la hora del almuerzo había concluido y todos estaban de vuelta en sus puesto de trabajo, cosa que lo ponía a él también de vuelta a sus rondas para verificar si alguien requería algo suyo, así llegó donde Naoi que se notaba a leguas que necesitaba ayuda.

- Señor Naoi… ¿necesita algo?

- Eh si – lo miró sonriente y Sasuke pensó que por fin podría hacer algo más que ir de un piso a otro haciendo mandados

- Ve a dejarle esto a Aoi – el chico trató que no se notara su decepción y tomó la carpeta que le entregaba su casi jefe para apresurarse antes que las puertas del ascensor que estaban abiertas se cerraran

Pese a que poco a poco se iba integrando en el ámbito laboral y aunque Naoi lo haya felicitado por su trabajo del día anterior parecía ser que no le era suficiente, tendría que seguirse esforzando así que eso es lo que haría. Mas de alguien quería entablar alguna especia de amistad con él pero Sasuke prefería mantener esa distancia con el resto del personal, trabajando en Recursos Humanos le iba a ser fácil saber si había algún cargo un poco mayor disponible al cual pudiera optar, quizás aun era un poco temprano para ello pero la idea de acarrear papeles por siempre no era su meta de vida.

El camino que le tomó al ascensor llegar al segundo piso pasó demasiado rápido y Sasuke no había asumido que podía ver a Sakura, después de su pequeña indiscreción del día anterior no la había visto así que no sabía cómo reaccionaría ella o él mismo, solo estaba claro en que no volvería a cometer un error como ese. Además, estaba todo el asunto de su sueño y las imágenes que habían quedado plasmadas en su mente así que eso solo haría aun más difícil el verla ya que había una buena probabilidad de que saliera corriendo en la dirección contraria.

- Hola – saludo a la joven secretaria con un asentimiento de cabeza – el señor Naoi mandó esto – tendió la carpeta con gran rapidez esperando salir antes de que las puertas dobles se abrieran

- Oh si… muchas gracias – tomó la carpeta pero no quito sus ojos azules de los azabaches del joven - ¿Y cómo te ha ido en tus primeras semanas de trabajo?

Naoi sabía que se tenía que apresurar a entablar conversación porque en esas dos semanas que había visto a Sasuke a penas y él se había quedado lo suficiente para que le pudiera dar las gracias. En los dos años que llevaba en la empresa, Aoi nunca se había interesado en nadie pero ahora al ver esos hermosos rasgos se sintió identificada y se vio a ella misma reflejada en él, podía apostar que sus historias se parecían más de lo que los dos se imaginaban.

- Bien gracias – esa era su respuesta para todo, pero la rubia no tenía intenciones de rendirse

- Sasuke, estaba pensando que…

Pero el joven volteó su cabeza demasiado rápido cuando sintió las puertas del ascensor abrirse, sabía que era un estúpido pero la sola idea de ver esos ojos esmeraldas por una vez más, lo hacía actuar haciendo que ni siquiera él mismo se reconociera.

Pero no, por esas puertas no entró La Cobra, en su lugar se dio paso a una chica que a todas luces gritaba la palabra "zorra" en la frente, era baja y con el cabello negro azulado profundo hasta la mitad de espalda, solo camino dos pasos hacia el escritorio de Aoi pero cualquiera podía pensar que se había dislocado sus caderas de tanto moverlas.

- Hola – su voz un tanto chillante se dirigió directamente hacia Sasuke quien solo hizo una mueca de asco ante el exagerado olor de perfume que llegó a sus fosas nasales – no te había visto por aquí – el coqueteo fue evidente hasta para el inexperto Sasuke

Si por algo se caracterizaba el azabache era por tener buenos reflejos – Soy nuevo – murmuro alejándose unos buenos pasos

- Mmm – medio gimió haciendo que tanto Sasuke como Naoi la miraran extrañados – soy Hinata – extendió su mano poniéndolo en una situación bastante incómoda

En cuanto sus manos se tocaron, la chica se preocupó de tocarlo lo más posible – Un gusto – tan pronto como pudo quito su mano evitando cualquier roce, fue gentil como acostumbraba pero solo hasta ahí – bueno, yo debo irme

Le dio una rápida mirada a Aoi y evitó mirar a la otra joven, no sabía porque pero no le daba buena espina, muchos decían cosas de su jefa y era probable que la mayoría fueran verdad, pero esa chica tenía el aura del propio demonio en ella… y no de buena forma. Trató de alejar esos pensamiento y se apresuró a salir de escena llegando en tiempo record al ascensor pero no alcanzó siquiera a tocar el botón de llamado cuando las puertas se abrieron dejándolo ver a su peor pesadilla, el ángel malvado de sus pensamientos y sueños más pervertidos nunca imaginados… ahí, frente a él estaba una hermosa y fría Sakura Haruno.

- Sasuke – su día de tortura lentamente iba mejorando. Mantuvo sus ojos en los del chico y quiso hacer tantas cosas en ese momento - ¿Qué…?

- ¡Hola primita! – y cualquier vestigio de felicidad se esfumó ante esa horripilante voz, Sakura cerró los ojos antes de volverse a verla

- Hinata – si antes alguien en esa empresa se podía jactar de haber recibido una mirada amenazante de La Cobra es que no había visto la que estaba dando ahora, porque si había una persona a quien odiaba con el alma era a Hinata y todo lo que el apellido Hyuga representara

Sasuke pasó su vista de la insoportable chica hasta la protagonista de sus sueños y tal como lo había pensado, salió corriendo, mas bien, se adentro corriendo al ascensor antes que este cerrara sus puertas, "así es mejor… mientras menos este junto a ella mejor" se repitió un par de veces eso hasta que volvió a su piso.

Sakura Haruno no estaba en su mejor momento, había tenido que pasar la mañana entera de compras con su amigo, y peor que ir de compras con una mujer lo era ir con un hombre gay porque no tenían pelos en la lengua para decir cuando tu trasero se ve muy gordo o si se te sale un "rollito" debajo del brasier, a veces eso se agradece pero no cuando estás en un estado constante de ebullición por cierto chico de pelos azabaches, porque si, Sakura a pesar de estar rodeada del sueño de toda mujer, ropa, zapatos, maquillaje y lo que quisiera… solo deseaba uno cosa… mas bien, a una persona.

Naruto trató de distraerla durante toda la jornada de compras pero sabia a la perfección que la mente de su amiga estaba en otra persona, por lo menos se cumplió el objetivo y Sakura salió con un nuevo atuendo, bueno, con unos nuevos atuendos para que eligiera el mejor para la cena de mañana. Ya que cuando la compañía a un evento no es la deseada, verse bonita y sexy siempre ayuda y ahora la pelirrosa solo podía apelar a eso debido a que una cena en casa de la familia de su madre auguraba desastre por donde se le mirara.

Ahora… para coronar su día pensaba que ver a ese hombre que soñaba con atar a su cama podría hacer una gran diferencia pero se equivocó, ver a su maldita prima prácticamente saltando sobre él hacía que su día se fuera a la mierda.

Ni siquiera notó cuando Sasuke pasó por su lado, estaba concentrada en esa perra que estaba parada frente a ella.

Mantuvo su vista al frente sin mirar a nadie en especial - Ve a buscarme un café Aoi

La chica salió demasiado rápido del lugar, trabajaba con Sakura Haruno hace bastante tiempo y sabia con demasía que la presencia de cualquier integrante de la familia Hyuga era sinónimos de problemas.

- Primita, yo vine acá porque… - la sola mano alzada de la ojijade bastó para que Hinata detuviera su discurso tan bien preparado

- No me interesa saber que haces acá… solo quiero que salgas por donde entraste

Pasó por su lado y se dispuso a dar por terminada la charla, había estado a punto de irse directamente a su casa pero a último momento se arrepintió ya que tenía que firmar unos contratos y hacer un par de llamadas que no podían esperar hasta el próximo día.

- Prima yo…

La forma en que Sakura se dio vuelta y tomó el cuello de la pequeña joven fue tan rápido que una vez más hacia honor a su sobrenombre, no hizo mucha presión, solo la necesaria para asustar y lo hice, por lo menos eso le indicaba el corazón bombéante de la morena.

- Nunca – rugió con los dientes apretados manteniendo el mayor contacto visual posible – vuelvas a decirme así… ya sabes porque te aguanto a ti y a tus padres así que no me tienes a hacerlos desaparecer

- Somos tu familia – se quejó prácticamente chillando

La pelirrosa le dio una sonrisa malditamente oscura y se calmó - Bien…

La soltó con brusquedad y entró a su oficina dándole una mirada para que la siguiera. Este era un tema pendiente y sabia que poco a poco vendría a buscarla, por eso estaba más que preparada, por muchos años, desde que se enteró de la verdad había mandado a tantos detectives a buscar datos que la ayudaran que ya había perdido la cuenta.

Rebuscó en un cajón con doble fondo donde además estaba escondida una caja fuerte, sabía que Hinata no estaba viendo lo que estaba haciendo ya que permanecía de pie demasiado cerca de la salida, mejor así, no quería tener que sacar todo eso de su oficina pero si sabía que tendría que cambiar de escondite y no es que eso fuera gran problema ya que el lugar estaba dotada con tantas cajas fuerte que si alguien alguna vez osaba tratar de robarla, quedaría loco buscando lo que fuera. Sacó la carpeta negra, había decidido poner todo en una carpeta de ese color ya que así había quedado su alma cuando se enteró de todo lo que la había hecho pasar solo porque si, por dinero y porque podían.

- Siéntate – le indicó la silla que estaba frente a ella

Hinata no era una chica que tuviera miedo, además, su madre la había dotado de suficiente información para lograr que su prima hiciera lo que ella quisiera, estaban pasando por un pésimo momento económico y no podían arriesgarse a que eso se supiera, le gustaría culpar a sus padres por despilfarrar la fortuna de sus abuelo pero no podía, había sido ella y sus excesos los únicos responsables, estaba a un día de cumplir los 18 y ya estaba metida en tantos problemas que ni siquiera podía contabilizarlos. Ahora, su prima y un chantaje bien hecho eran su única posibilidad de evitar la ruina.

- Sakura… no quiero alargar esto pero tenemos problemas de dinero que quiero que tu nos ayudes – pese a que su estampa estaba dura e implacable, por dentro estaba temblando, sabia lo suficiente de su prima para saber de lo que era capaz

- ¿Así que ya se gastaron el dinero de mis abuelos?

Cuando su madre murió, su padre, tan bondadoso como siempre, decidió que la fortuna Hyuga por completo pasara a manos de su cuñada, Nami Hyuga quien en ese tiempo se iba a casar con un simple contador y sabía que no tendrían gran fortuna y por eso renunció a todo con tal de que su cuñada y la familia de su difunta mujer no pasaran penuria, eso sí, nunca pensó que esa no era una decisión suya ya que Sakura ni siquiera tuvo la oportunidad de quedarse con las cosas de su madre y todo debido a que su queridísima tía Nami se quedó con la casa por completo. Nunca, de las miles de veces que la pelirosa le rogó cuando pequeña que le pasara los diarios, fotos o recuerdos de su madre consiguió algo, después ya se dio cuenta que los más probable es que haya botado o quemado todo pero en lo que consta a ella no vio ni un solo papel de su madre. No, no culpaba a su padre ya que conocía a la perfección las artimañas de las que era capaz su tía… después de todo lo llevaba en la sangre.

- Ese no es tu problema… solo ayúdanos… no creo que quieras que tu padre se enteré de un par de cosillas – y ahí salió el tema por el que estaba esperando La Cobra

- Es lindo ver como una pequeña zorra osa amenazarme – vio la intención de la morena de interrumpir así que se apresuró a tirarle un par de fotos – creo que a unas buenas revistas les gustaría publicar estas fotos… no por ti claro… pero siempre es bueno saber que el ministro de interior usa prostitutas para pasar el rato – la miró ahora apoyando los codos en la mesa y disfrutando como su mandíbula se abría hasta casi romperse – me imaginó que hará él cuando se entere que tú fuiste quien filtró las fotos

En ella salía Hinata teniendo sexo con un hombre que podría hasta triplicarle la edad, era algo asqueroso aun mas porque conocía muy bien a aquel hombre, de hecho, todo el país lo conocía muy bien, en un momento pensó en deshacerse de ellas pero eso era un aperitivo para el arma mayor, así que solo las guardó en el fondo de su cajón.

- Creo que a Nima le encantaría saber de las actividades de su esposo… es mas… al país entero le gustará saberlo, supe que Tiko quería postularse en las próximas elecciones – se levantó y se caminó hasta su mesa de licores, pocas veces tomaba pero ahora lo necesita – además… sé lo que estaba planeando la zorra de tu madre y te advierto – se giró justo en ese momento – si se acerca un solo metro a mi padre haré con ella lo que sea necesario

- No sé de qué estás hablando – Hinata dejó sobre las mesas y rogó porque no se notara su tiritón – yo solo…

- Tu solo vas a levantar tu raquítico culo de mi oficina y vas a salir de aquí… toma como un regalo de mi parte que omita lo que acabas de hacer porque Hinata – le sonrió mostrando sus perfectos dientes – una sola vez mas que tu o tus padres traten de hacer algo y no me va a temblar la mano

- ¡Somos tu familia! – chilló tratando de usarlo como justificativo – no puedes simplemente…

Ya era suficiente, estaba cansada y quería quedarse sola - Oh cariño – dejó el vacio vaso donde estaba anteriormente – créeme que puedo y lo haré… ahora vete

- Sakura… yo…

- Hinata – camino hasta quedar frente a ella, se agachó y tomó sus manos en un gesto que a simple vista parecía de lo mas cariñoso – para mi ustedes solo son algo peor que unos perros, los dejo tranquilos porque sé que a mi padre le hace bien tener contacto con la familia de mi madre… pero cariño – le sonrió malignamente – solo estoy esperando un error para dejarlos en la calle… o en la cárcel o en una zanja

- Bien…

La morena se levantó rogando porque sus piernas le respondieran, caerse no sería la mejor forma de terminar eso, había cometido un grave error y sabia que tendría que pagarlo, más que eso, su madre se ensañaría con ella y la conocía muy bien para entender que ella no se detendría en su plan contra Souta Haruno, esa era su última esperanza y ahora entendía que su prima era incluso capaz de matarlas si seguían adelante.

- ¿Vas a ir mañana? – preguntó con cierto temor

- Sabes que si – la ojijade volvió a sentarse en su lugar y tomó la carpeta y las pocas fotos que había sacada, mantenía su vista en ellas así que no mirada a la chica – si mi padre me pide que vaya… iré

- Bien… yo hablaré con mi madre y…

- Dile a Nami que sé muy bien donde guarda sus pastillas para dormir y que no me va a costar nada cambiarlas por algo más fuerte que le dé un sueño eterno – Hinata no supo si fueron sus palabras o su expresión tan relajada y fría lo que le heló el alma pero no le dio más vueltas y se apresuró a salir corriendo

Aoi aun no llegaba y cuando las puertas del ascensor se cerraron Sakura supo que estaba sola, respiró hondo varias veces y con mucha calma tomó una foto que mantenía escondida debajo de esa carpeta negra, pocas veces tenia la necesidad de mirarla, pero ahora era una de esas veces. Con ella en la mano se levantó y se paró frente al enorme ventanal que hacía de pared, la ciudad de Nueva York seria una hermosa portada para alguien que tiene el mundo a sus pies, pero ella se conformaba con ver el hermoso jardín lleno de flores desde su segundo piso, Naruto y su padre eran los únicos que sabia porqué había optado por usar el segundo piso del edificio y no el ultimo como se acostumbra… hace mucho que no pensaba en él… tocó el frio vidrio y cerró los ojos para llamar su imagen, no, no lo logró muy bien, por eso tuvo que tomar la foto de Dan y mirarlo… lo extraña tanto que cuando lo recordaba el dolor volvía igual que antes, pronto se iban a cumplir diez años de su muerte… de su trágica muerte. Sabía que en esto no podía culpar a los Hyuga pero también sabia a la perfección que si Dan aun estuviera a su lado ella no se hubiera convertido en esto, él la hubiera sabido contener cuando se enterara de la verdad, le hubiera explicado que hay gente mala en el mundo pero que ella era diferente, que ella había tenido una buena y feliz vida junto a su padre y que no valía la pena que eso se empañara por la ambición y maldad de unos pocos. Dan hubiera acariciado su rostro, hubiera besado su frente y le hubiera dicho que pasara lo que pasara nada importaba ya que lo tenía a él y a Souta y que con ellos dos le bastaba, cuando viera que eso no calmaba su ira y sed de venganza, él mismo se hubiera ofrecido para hacer el trabajo sucio, la hubiera dejado encerrada en su caja de cristal y se hubiera encargado con sus propias manos de destruir a todos aquellos que había cometido esa aberración con un ser tan bueno, porque si… antes La Cobra era muy distinta, era un ángel por donde se le mirara y Dan era un maldito afortunado porque había sido él el único hombre que conoció a ese ángel caído del cielo.

Después de la muerte de su novio, Sakura comenzó a cambiar, hubieron tiempos difíciles donde rogaba por una explicación, no entendía porque algo como eso le había pasado a un joven de solo 17 años, tenían planes, él iba a quedarse a estudiar en Nueva York para estar a su lado, iba a trabajar con su padre y cuando fuera el momento ser iban a casar, iban a estar juntos por siempre… como tenía que ser, pero no, el destino no lo quiso así. Eso sí, ni el horror que había pasado luego de la muerte de Dan la hicieron tan fría como era ahora… había sido ellos, los Hyuga quien terminaron de destruir la rota alma de Sakura Haruno.

No supo cuando fue que se dejo caer de espalda a la venta, no sentía el frio vidrio en su cuerpo, solo sentía los tibios brazos cobijándola y las malditas lagrimas cayendo por su rostro. La última vez que había llorado fue para la muerte de su novio, se había enterado como todo el mundo por las noticas, no dijeron su nombre pero ella sabia donde estaba y sabia que había muerto, lloró por tres días enteros y cuando sus lágrimas se secaron se lo prometió, solo volvería a llorar si es que su padre se iba, porque nada mas lo merecía. En cambio ahora lloraba por el daño que se le causaría a Souta, sabía que la visita de Hinata significaba algo mas, Nami no daría puntada sin hilo y su padre la iba a odiar cuando supiera que ella le había ocultado la verdad por tanto tiempo. La bomba que llevaba oculta estaba amenazándola con estallarle en el rostro y sin Dan no sabía si podría hacerlo, estaba cansada de mostrar lo que no era, ella no quería esa vida, a los 26 años esperaba estar casada y con unos dos hijos para mimar, pero no, ahora solo era una maldita dominadora que ni siquiera un sumiso era capaz de encontrar, era todo un fracaso.

- Shuuuu

No era necesario que escuchara mas para saber quién era que la estaba cobijando, ya más tarde tendría tiempo de arrepentirse de ese ataque histérico, ahora solo quería pensar que esa Sakura de antes volvía a ocupar su lugar.