Disclaimer: Los personajes pertenecen a SM; sólo la trama es mía.

N/A: Es una locura tener una nueva historia, sin embargo estoy inspirada. No puedo evitarlo. Dependiendo la recepción que tenga esta historia determinaré cada cuanto la actualizaré. Espero que les guste, dejen sus reviews con sus expectativas y opiniones.

Saludos.


Prefacio.-

Jamás pensé que me vería en esta situación. Era decidir o dejar morir a la persona que me había dado la vida. La decisión estaba en mis manos, y mi captor así me lo había dado a conocer.

"Isabella, tienes dos opciones. La primera es quedarte conmigo, y yo dejo que tus padres y hermanos se vayan al exilio y no vuelvan más. La segunda, es irte con ellos pero te aseguro que no llegarán a la frontera. Ninguno sobrevivirá. Tú elijes. Es tu decisión amor"

Sabía cuál era la opción. Era aceptar o aceptar, prefería darle mi vida a este hombre que me prometía fidelidad y respeto, antes que dejar que nos asesinaran a todos sin piedad.

Siempre me había jactado del poder de mi padre. Me gustaba sentirme poderosa, temida. Sin embargo ahora, las cosas eran al revés. Ellos nos mandaban, ellos tenían todo el poder sobre nosotros. Sobre mí.

Tal vez simplemente era karma, o las decisiones de mi padre cuando tomó el poder de esta nación por la fuerza. Sin embargo yo y mis hermanos, sólo le seguíamos. Tal vez todos esos insultos de parte de la gente eran verdad, yo no era más que la hija de un asesino. Y simplemente no lo quería admitir, no lo quería ver. Estaba cegada.

Mi decisión era clara, por qué lo hacía también.

Mis hermanos, Jacob y Seth no merecían morir por culpa de nuestros padres. Ellos cavaron su tumba, sin embargo mi corazón no permitía pensar el dejarlos morir. Error es humano, sin embargo el de ellos no tenía perdón.

"¿Has decidido?" dijo aquella voz melodiosa, que me había acompañado durante los últimos tres meses. Desde que había sido tomada como rehén, él solo había sido bueno conmigo. Y por un momento me pregunté si el síndrome de Estocolmo sería demasiado cliché para esta situación. Él me había abierto los ojos, y me había mostrado los horrores del mundo en que vivía y que yo simplemente ignoraba.

Asentí suavemente, sin mirarlo. Cada vez que lo hacía me era inevitable pensar en cómo sería besar esos labios, o que tan suave sería su cabello.

"Dime" presionó y yo con un último suspiro murmuré.

"Me quedo"