Now I lay me down to sleep…

(Ahora que me acuesto a dormir…)

-¿Te vas a quedar conmigo?

Un pequeñito de unos cinco años de dulce mirada azul se mecía suavemente en un columpio improvisado con unas cuerdas que colgaban de una fuerte rama de un árbol.

-Siempre…

-¿Siempre?

Volvió a preguntar el pequeño levantando su tierna carita.

-Siempre estaré contigo… Aun cuando no me veas…

Vaughan Rice hizo un enérgico movimiento con su mano indicando a sus hombres cubiertos con pasa montañas y vestidos de comando lo mismo que él que se movilizaran rápidamente.

El equipo encargado de detener a las Sanguijuelas estaba sobre la pista de un nuevo Código V que al parecer estaba perturbando el orden en ese tranquilo barrio londinense.

Michael avanzó con el otro grupo de hombres armados preguntándose por qué un Código V estaría tan interesado en acercarse a una iglesia.

El padre Harman y la doctora March habían dicho que los símbolos religiosos eran más un placebo que no eran una verdadera solución al problema de las Sanguijuelas; pero, extrañamente éstas en tal vez un arrebato de superstición no osaban acercarse al suelo sagrado de una iglesia… al menos hasta ahora.

Parecía que el caso había atrapado el interés de Pearse J. Harman ya que el padre católico al igual que la doctora March les habían acompañado en esta ocasión aunque se mantenían a una prudente distancia mientras los elementos efectivos en esta operación rodeaban y atrapaban al Código V que buscaban.

Esa noche la luna iluminaba el cielo nocturno intensamente lo que podía poner en riesgo la misión si el Código V les descubría mientras rodeaban el perímetro de la iglesia.

¿Qué era lo que buscaba un Código V en una iglesia? ¿Qué lo impulsaba a acercarse tanto? Los Código V se movían por diferentes esferas de la sociedad ya fuera económicas o políticas, cualquiera que les fuera de utilidad para llevar a cabo sus planes pero, nunca antes habían visto que se metieran con la parte religiosa, era como si lo evitarán, como si no estuviera dentro de su agenda el molestar a la Iglesia. Entonces ¿qué hacía este Código V entre los arbustos de la Iglesia de "Nuestro Señor de la Misericordia"?

No lo sabían y parecía que las respuestas solo podrían ser conocidas hasta que atraparan a este Código V.

De una patada la puerta de madera tallada se abrió estruendosamente, Vaughan fue el primero en entrar apuntando con su arma mientras revisaba atentamente por el cristal del rifle que la Sanguijuela no fuera a salir de entre las bancas tomándolo por sorpresa.

Por la puerta del fondo que daba a la sacristía por la que había entrado, Michael y su grupo también entraban bloqueando alguna posible ruta de escape.

Nada, no había nada en el interior de la Iglesia.

El párroco había sido avisado y para no ponerlo en riesgo se le había pedido que esa noche no se encontrara lo mismo la monja que le ayudaba en los servicios.

Nada, ningún ser de la noche estaba ahí ¿entonces? ¿había sido una trampa? ¿habrían cometido algún error?

No…

¡Ahí está!- grito de pronto uno de los hombres de Michael.

Vaughan apenas y pudo distinguir una sombra entre los pilares del extremo derecho de la fila de bancas. Apuntó con su arma pero no había ningún objetivo.

Es muy veloz- musitó mientras todos se movilizaban para darle caza.

Desde el exterior el padre Harman y Maggie observaban todo, era extraño, no se había escuchado ninguna detonación ¿estarían todos bien? No dudaban de la capacidad de sus hombres pero siempre debían estar alertas por cualquier estratagema de los Código V's… Fue en ese momento cuando escucharon que desde el interior todos parecían estar persiguiendo a alguien.

Lo han encontrado- fue lo primero que pensó el padre Harman aunque le sorprendió el no escuchar ningún disparo en contra del Código V.

¿Qué podría significar?

Maggie también se preguntaba por qué aun no habían detenido a este Código V como en otras ocasiones cuando la oncóloga rubia vio claramente como una sombra salía por uno de los vitrales de la Iglesia. Un momento ¿Salía por el vitral? ¿Cómo había atravesado el vitral sin romper el cristal?

La doctora March no pudo seguir buscando una respuesta ya que al momento los gritos de los hombres de Vaughan y de Michael se hicieron escuchar al salir apresuradamente de la iglesia.

¡El Código V había escapado!

El grupo de veinte hombres incluidos el exmilitar Vaughan Rice y el detective Michael Colefield corrían por los jardines que rodeaban la iglesia sin poder darle alcance a esa veloz sombra que les había sacado una gran distancia.

Era cierto que las Sanguijuelas eran rápidas pero ésta se llevaba el primer premio, ¡Era como si tuviera alas en los pies! Y lo peor es que ¡Ya había logrado saltar la cerca que delimitaba la iglesia de las demás casas londinenses!

Pearse y Maggie también lo vieron y no pudieron evitar ponerse alertas si ese Código V continuaba corriendo de esa forma y en esa dirección les llegaría de frente.

Maggie sacó su pistola, aunque no quisiera admitirlo, le preocupaba el hecho de que solamente fuera ella la única que le fuera a hacer frente a la veloz Sanguijuela para proteger al padre Harman.

Ese mismo pensamiento paso por las mentes de Rice y de Michael ¡Esa bestia corría directamente hacia el padre Harman y Maggie! ¿Podrían hacer blanco contra el Código V si este les intentaba atacar? ¡No podían permitir que sus compañeros resultaran heridos!

Lo más desconcertante de todo esto era que aunque la luna iluminaba todo el lugar, el código V parecía estar envuelto en una capa de sombras y aun más desconcertante era el hecho de que en ningún momento les había hecho frente y ni siquiera huía usando cualquier truco o algo, solamente se había lanzado al exterior corriendo como si estuviera aterrado ¿Aterrado? ¿Podían los Código V's sentir miedo?

-¡CUIDADO!

El grito de alerta llegó demasiado tarde, Vaughan y Michael se frenaron de golpe lo mismo que el resto de los hombres armados.

Maggie no podía creer lo que vería, no había tenido ni siquiera tiempo de accionar su arma.

Pearse tenía abiertos los ojos al máximo sin poder levantarse del suelo.

¡Tenía al Código V sobre él!

¿Qué había pasado?

Nada más sencillo que esto: En el último momento, cuando ya la sombra estaba prácticamente sobre Harman y Maggie, éste en lugar de atacarle se había lanzado contra él derribándolo como si buscara protección, ¿Buscar protección?

¡Señor!- gritó Maggie.

Pearse reaccionó, tenía que admitir que había temido el haber sido herido por el Código V que aun estaba encima de él, fue tal la impresión que no había hecho ningún movimiento para liberarse de él…

En menos de una fracción de segundo los veinte hombres armados y Maggie apuntaban al Código V sobre el padre Harman con sus armas. En ese preciso instante un "ohhhhh" se dejó escapar de todas las gargantas.

¿Qué? ¿Por qué hacían "ohhhh"? Se preguntaba Pearse quien era el único que no lograba ver nada desde la posición donde estaba.

¡No puede ser!- musitó de pronto Michael- Es… es… ¿Es un ángel?

¡¿Un Ángel? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo?

Pearse logró apoyarse sobre sus codos para ver lo que tenía encima. Era una figura mediana temblorosa, ahora entendía por qué no habían visto más que una sombra, el supuesto "angel" tenía una capa café encima. Un momento… ¡No era una capa! ¡Eran plumas! ¡Plumas que formaban una fina y suave capa para proteger a su dueño!

¡Aléjate de él!- ordenó Vaughan reaccionando después de la sorpresa.

Con su acostumbrada sangre fría Vaughan Rice jaló por el manojo de plumas a ese extraño Código V.

El grito de todos esa noche sería inolvidable.

¡No era un Código V! ¡Era un Ángel! ¿O una Ángela? No sabían realmente que era, lo cierto es que se trataba de una mujer joven de cabellera café oscuro como el chocolate de fina figura, como una modelo de pasarela vestida con un sencillo vestido color arena que miraba a todos con unos hermosos y tiernos ojos cafés completamente aterrada mientras Vaughan la tenía sujeta por su ala derecha, sí, ala derecha, un ala muy grande como la de los pájaros de plumas color café mientras su ala izquierda solamente estaba caída sobre su hombro como si intentara cubrirse de todos con ella.

Había algo extraño en su mirada que cautivo a todos haciendo que sintieran pena por ella, como cuando uno ve a un bebé indefenso y lo primero que quiere hacer es abrasarlo y decirle dulcemente que no le pasará nada, que uno está ahí para protegerlo.

Inspiraba tal amor, tal dulzura que en lugar de apoyar las acciones de Rice, todos parecían reprobarlo por su atrevimiento.

Alto- se escuchó de pronto la voz del padre Harman.

Pearse se había puesto de pie y ordenaba a su subordinado que se detuviera, todo mientras la mirada tierna y a la vez suplicante de la Ángel no dejaba de verlo. Era como si esos ojos intentaran decirle algo.

¿Señor?- llamó Vaughan sin liberar el ala de su agarre.

Harman reaccionó al embrujo de esa tierna mirada.

Es claro que no es un Código V- explicó Harman con ese tono de indiferencia ocultado cualquier emoción- debemos investigar sobre qué es. Además, la está lastimando.

Era una orden y aunque no le gustara Vaughan tenía que obedecerle.

¿Qué propone que hagamos, señor?- preguntó Michael sin dejar de mirar a la dulce Ángel.

Se había cubierto con sus alas a manera de capa sin dejar de mirar a todos con una asustada mirada.

-Llévenla al CIB, ahí estará segura…

El viaje de regreso a las instalaciones del equipo de investigación se realizó sin ningún problema, aunque parecía que todos los hombres que habían participado en esa investigación estaban ansiosos por tocar a la Ángel, algunos hasta musitaban oraciones silenciosas o entre dientes como si estuvieran frente a un símbolo sagrado.

¿Qué cree que sea, señor?- preguntó la doctora March al padre Harman.

La Ángel había sido encerrada en una habitación con una cama en su interior, la mujercita solo se había mantenido de pie al centro de la habitación cubierta con sus alas mientras mantenía frente a sí las manos entrelazadas como si estuviera orando.

Pearse Harman la observaba por una rendija superior en la puerta, había algo en ella que no dejaba de perturbarlo, no como hombre sino como sacerdote… ¿Qué podría ser?

No lo sé…- contestó con toda sinceridad el padre Harman- un Ángel ¿tal vez?

La doctora March se sonrió por la ironía pero solo ver la seriedad en el rostro del padre Harman mientras continuaba observando a la Ángel del otro lado de la puerta supo que no había bromeado, tal vez Pearse sí pensaba que era un ser Angélico…

Continuara…