Disclaimer: Si Soul Eater me perteneciera, Black Star dominaría el mundo y Excalibur saldría en más capítulos. Además de que habría mucho SoulxMaka y locura a gogó.

¡Hola de nuevo!

Como veréis esto es el epílogo y final del fic. Así que no os esperéis gran cosa, porque al ser un epílogo debe de ser corto.

Muchas gracias por el apoyo y por las "amenazas"sobre la muerte de Maka ._. (que sepáis que he contratado a unos guardaespaldas, por si las moscas). Y contestando a un review que me llamo la atención:

Violet-Star: Sí. Un día de aburrimiento puse la televisión y vi el programa ese de "Tu cara me suena". Y vi eso...dios...imitando a los Red Hot Chili Peppers. Casi me da un infarto(mi perro me hizo el boca a boca, así que...). También imitaron a Nirvana y ahí me cagué en todo. XD Y tranquila, estoy trabajando en la continuación de Soul of Darkness. En cuanto esté de vagaciones, lo subo ;D

Lean/Sufran.


Manzanas Podridas

Epílogo


Estaba preocupada, no me has cogido el teléfono, ¿va todo bien?

Death the Kid se desanudó la corbata y la sonrió antes de sentarse a su lado. Chrona, con su cabello alborotado y aquella expresión temerosa en el rostro, se veía realmente hermosa. Y más aún cuando sostenía entre sus brazos a su bebé.

— He tenido algunos problemas en el trabajo —respondió, después de darle un beso en la mejilla.

— Ah...—Chrona sonrió y suspiro.

— ¿Te importa si me voy a ducharme?Necesito despejarme...

— Claro.

Kid estaba apunto de levantarse del sofá cuando Chrona le atrapó del brazo.

— ¿Pasa algo?

— Sí, es que...mmm...antes vino a casa para verte, pero de que le dije que estabas en el trabajo, se fue sin más. No acepto el quedarse a esperarte.

Kid parpadeó confuso y volvió a acomodarse en el sofá.

— ¿Quién?

— Soul.

El policía sintió un nudo en la garganta al oír ese nombre. "Soul, pensaba que ya no seguía aquí —pensó para sus adentros." Y él se había olvidado completamente del demonio. Después de todo, aquel chico albino sólo le traía malos recuerdos de una noche, ya muy lejana, en la que perdió a una persona muy importante para él.

— ¿Te dijo que quería?

— No exactamente. Sólo quería verte...—murmuró Chrona, pensativa.

"Yo no le quiero ver."

— Si Spirit se entera de que sigue merodeando por aquí, lo matara —siseó Kid.

— Lo sé.

El policía se revolvió el pelo cansado y cerró los ojos por un momento. Y, nada más hacerlo, a su cabeza le vino la imagen de una sonrisa que creía haber olvidado. De unos ojos que, hace mucho, habían brillado llenos de vida.

La imagen de una Maka que permanecería congelada en un cuerpo de una chica de veinte años. Que jamás cambiaría. Que jamás avanzaría.

"No quiero seguir pensando. Ya ha pasado un año desde entonces. Olvídalo, Kid. Está mue..."

— ¿...Kid?¿Estás bien? —Cuestionó Chrona, con un deje de preocupación.

Él asintió aturdido.

— Sólo estoy cansado —se incorporó del sofá y, sin dirigirle la mirada a su esposa, se puso nuevamente la gabardina que había tirado al sofá.

— ¿A dónde vas?

— A que me dé el aire.


-Seis años antes-


"Se ha quedado dormida antes de que acabe la película —Soul se quitó la capucha de la cabeza y miró irritado a Maka, quien tenía la cabeza apoyada en su hombro—. Al menos, podría haberse dormido en otra parte."

La chica arrugó el ceño y murmuró algo entre sueños, acurrucándose más al lado del demonio. El chico sólo pudo chasquear la lengua y apoyar su mejilla en su mano, observando con molestia a la chica.

— Y eso que me dijiste que a ti esta película te encantaba —gruñó Soul—.Pues te has dormido antes que yo.

Como pudo, se levantó del pequeño sofá, dejando a Maka tumbada(y roncando, aunque ella jamás lo admitiría). Se revolvió el pelo nervioso e intentó apartar de sus pensamientos a la chica. Pero era muy difícil hacerlo cuando su ropa tenía el olor de ella impregnado.

"Mierda, Soul."

Se acercó a la ventana, abriéndola con cuidado de no hacer mucho ruido, y, cuando estaba apunto de poner un pie fuera, observó que había un libro tirado en el suelo. Una de las hojas estaba arrancada y maltratada por unas manos que habían intentado romperla. Soul, curioso, la recogió y no pudo evitar soltar una carcajada: era un fragmento de ese estúpido(cursi)libro de los humanos llamado "Blancanieves".

— Lo que me faltaba por ver —rió en voz baja el demonio.

La chica suspiró en sueños y escondió su rostro en la almohada. Soul quiso tirar la hoja al suelo, pero su mirada reparó en unas líneas que estaban subrayadas de rojo: "Quiso despedirse de ella besándola y, de repente, Blancanieves volvió a la vida, pues el beso que le había dado, rompió el hechizo."

Soul tuvo que contener la risa, mordiéndose con fuerza los labios. "Que empalagoso. Me voy a mear encima de la risa." Volvió la vista hacia la chica, adormilada y con el ceño fruncido, y, después, sus ojos se posaron en la manzana que había en la mesa a medio comer.

Una sonrisa traviesa pintó los labios del demonio.

— ¿Con qué príncipes, eh?Muy bien. Tú lo has querido.

Tiró la hoja y se acercó hasta ella con las manos en los bolsillos. Le temblaban por culpa de los nervios. Respiró profundamente y se inclinó hacia adelante, pegando su frente a la de la chica. Ella suspiró en sueños y su aliento rozó el rostro del demonio, mareándolo y haciendo que su corazón palpitara con fuerza.

— Me estás envenenando poco a poco, Maka —susurró.

Cerró los ojos y aplastó sus labios contra los de ella. Sólo fue unos segundos, acariciando los labios de ella con cuidado, como si temiera que estos fueran a romperse; pero al abrir los ojos se disgustó de verla aún dormida. "No ha pasado nada..."

Apoyó su cabeza en el sofá, cansado.

— Soy patético —se dijo a sí mismo—. Tú nunca llegarás a sentir lo mismo que siento yo por ti, ¿verdad?

— Soul...—susurró ella en sueños.

El demonio sintió que su corazón se paralizaba al oír su nombre saliendo de los labios de la peliceniza. Esperó unos segundos, a que le dejara de latir tan deprisa, antes de ponerse en pie. Observó como la chica apretaba los labios y se daba la vuelta, enfadada, pronunciando una vez más el nombre del demonio. "Estará teniendo una pesadilla —pensó molesto."

— Aún sigo sin hacerme a la idea de por qué mi hija te deja vivir.

Soul se dio la vuelta y se sorprendió de ver a Spirit entrando en el salon, como si estuviera acechándolo. "¿Cuánto tiempo lleva ahí?"El albino entrecerró los ojos y apartó la mirada.

— Si por mí fuera, ya te habría matado —siseó Spirit—. Pero mi hija te tiene mucho cariño.

"Cariño...¿eh...?"Soul esbozó una sonrisa triste.

— Los demonios sólo traéis desgracias —continuó, antes de darse la vuelta—. Si la haces daño...si la haces cualquier cosa que la haga sufrir...no dudaré en matarte. Lo sabes, ¿no?

Soul asintió débilmente.

Lo último lo dijo mirando hacia una de las fotografías que se encontraba escondida entre varios libros. Después, Spirit abandonó el salón, dejándolos solos otra vez. Soul arqueó una ceja y se acercó para coger la fotografía: en ella, se veía a una mujer exactamente igual a Maka, que sonreía a Spirit, feliz.

"Debe de ser la madre de Maka".

Sólo de pensar en la madre de la peliceniza, recordaba aquel trato que ella y él habían hecho hace tiempo. Y, del cual, comenzaba a arrepentirse de haber firmado con la peliceniza.

"Mierda. Soy lo peor."


-Seis años después-


No le importaba que la lluvia le empapara, haciendo que tiritara de frío. No le importaba que las personas que estaban allí le miraran con desconfianza y hablaran en susurros, quizás sospesando la posibilidad de llamar a algún policía. Quizás su apariencia fuera muy sospechosa. O quizás fuera porque llevaba sentado en ese lugar demasiadas horas y por eso la gente se asustaba. Daba igual.

Ya no le importaba nada. Absolutamente nada.

Sin embargo, ahí estaba, arrodillado en la tierra húmeda congelándose poco a poco, observando lo único que le había importado en su vida. Y que ya no podría recuperar por mucho que lo deseara.

Soul pasó una mano por el mármol liso de la tumba, acariciando las letras. "Maka Albarn", alguien había dejado unas rosas frescas y encendido una vela(cuya llama ya se había consumido por culpa de la lluvia).

El demonio llevaba ya un rato ahí, sentado y observando aquella tumba, despidiéndose en silencio de la persona que más había amado. Porque sabía que faltaría poco para que Spirit llegara al cementerio y pusiera fin a esa historia.

Sino había llegado ya.

— ¿Cuánto tiempo llevas ahí escondido? —Cuestionó Soul, levantando la vista del suelo.

Spirit salió de entre los arbustos con el rostro débil(seguía igual de melancólico como la última vez que lo había visto. El día en que Kid le había dicho que su hija estaba muerta), con una escopeta de caza en una mano y en la otra una mochila que tiró al suelo. Soul notó que estaba más delgado de lo normal e incluso parecía más viejo. "Yo también debo de verme así —pensó con tristeza."

El cazador dio un paso al frente. Listo para atacar a su presa(a Soul).

— Desde que te vi salir de casa de Death the Kid —contestó tranquilamente—. Me parecía extraño que no te hubieras percatado de mi presencia.

Soul sonrió. Vio que la gente que había por el cementerio se estaba comenzando a ir, dejándolos solos. "Es la hora."

— ¿Vas a matarme aquí?

— Sí —dijo levantando la escopeta y apuntando con ella hacia el demonio—. Desapareciste por un año, pero sabía que volverías para verla. Eres muy predecible.

El demonio no contestó. Sólo amplió su sonrisa e introdujo su mano en el bolsillo de su chaqueta. Extrajo de ella una pequeña esfera morada que brillaba débilmente. Cuando se la mostró a Spirit, éste no tardó en identificar el significado de ese objeto: el alma de Maka.

— Hace mucho tiempo, le prometí que vería a su madre...a cambio de su alma —susurró el demonio con voz queda—. Pero me parece un trato injusto. Yo nunca la ayudé a buscar a su madre. Sólo quería estar a su lado...

—...y mira lo que has conseguido —le interrumpió Spirit—. Te dije que la dejaras.

— No podía hacerlo. No era tan fácil...

Spirit escupió al suelo.

— Ya es tarde para arrepentirte, demonio.


Death the Kid había aparcado el coche enfrente del cementerio. Apoyó su cara contra el volante, pensando muy seriamente en lo que estaba haciendo. Aún estaba a tiempo de volver a casa, con Chrona y su hijo. Sería lo mejor.

Pero sólo de pensar en la posibilidad de que Soul estuviera allí, le hacía cambiar de opinión.

Abrió la puerta del coche y salió. "Debería haberme traído el paraguas", se tapo la cabeza con la gabardina y entró corriendo al cementerio. Tenía el presentimiento de que Soul estaría allí y, aunque una parte de él no quería volver a ver al demonio, la otra mitad necesitaba saber donde había estado todo ese tiempo. Porque había desaparecido tras la muerte de Maka. Porque le había dejado a él solo, cargando con ese horrible recuerdo. Porque había huido así.

Tenía muchas cosas que preguntarle.

Saltó por encima de un charco y alzó la vista, buscando con la mirada al demonio. "Es extraño...no hay nadie en el cementerio."Sintió un escalofrió y siguió andando. "Tengo un mal presentimiento."

Pero se detuvo antes de poder llegar a la zona donde estaba enterrada Maka. Porque el ver a Spirit apuntando con la escopeta a Soul, le paralizó por completo. Sintió que las fuerzas le fallaban y que aquel olor a muerte, a destrucción, volvía a embriagar el ambiente.

Todo se volvía a repetir.

— No...—susurró— ¡Espera, no!

Corrió hacia ellos.

— Mátame, ya —pidió Soul—. No soporto vivir en un mundo en el que ella no está.

"No, no, no, otra vez no—Kid estuvo apunto de resbalar en el suelo mojado, pero consiguió mantener el equilibrio."

Spirit vaciló, pero respiró profundamente y apuntó al pecho del demonio.

— Me arrebataste a mi hija.

— Yo no fui quien mato a tu hija, Spirit —gruñó Soul.

— Pero ambos sabemos que acabarías haciéndolo —replicó él, señalando el alma de Maka. Le dolían los ojos sólo de ver aquella esfera morada—. Acabemos con esto de una vez.

El demonio sonrió y se levantó del suelo.

— ¡No! —chilló Kid.

Soul se dio la vuelta y, sorprendido, observó como Death the Kid se acercaba hasta ellos.

— ¿Eh?¿Kid?

El policía se tropezó con una piedra y cayó al suelo. No pudo levantarse, no fue capaz de hacerlo, el cansancio le superaba. Sólo pudo volver a repetir patéticamente el nombre del demonio y, de suplicarle con la mirada, que se apartara de ahí.

Pero Soul no se movió de su posición. Le sonrió una vez más a Kid antes de encarar al cazador.

Spirit apretó el gatillo, susurró unas últimas palabras de despedida y cerró los ojos.

Y...entonces...


-...Fin...-


— Soul...—le llamó Maka con un hilo de voz.

— ¿...sí? —Preguntó él con voz ronca.

Ella forzó una sonrisa y rozó los labios del demonio con uno de sus dedos. El albino sintió un escalofrío ante el roce de la chica.

— Perdón...

— ¿Perdón...?¿Perdón por qué, Maka...?

"Perdón...por no decirte antes cuanto te amo. Perdoname, Soul."

Ella volvió a sonreír. Nada más.

Lo último que vio, fueron los ojos temerosos de Soul. Lo último que oyó, fue su nombre pronunciado por los labios de su demonio. Y quiso aferrarse a esos recuerdos, antes de abandonar el mundo. Antes de que la oscuridad la tragase y no volviera a sentirle cerca.

"Perdón por dejarte tan pronto...Soul. Te quiero..."


Gracias por leer :D