Capitulo 18

Abrió lentamente los ojos. Desde la ventana se escapaba un pequeño rayo de luna situándolo más o menos a que hora de la madrugada se había despertado.

El mar estaba tan en clama que hubiera jurado que dormía sobre suelo firme y el tranquilo silencio solo era roto por la respiración profunda de aquel que dormía a su lado abrazado a él.

Se intentó levantar con cuidado para no despertarle pero el joven se aferro más a él.

-¿donde vas?-dijo sin abrir los ojos, medio dormido.

-solo voy a beber agua, tengo mucha sed.

-te quiero.

-y yo a ti-le dio un beso en la frente y se levantó.-que frió- tanto el suelo como el aire se notaba una baja temperatura, se estaban acercando a una isla de invierno.

Se puso una botas, una camiseta y el primer abrigo que encontró que fue una gabardina negra.

Con ello fue hasta la cocina y lleno un vaso con agua del grifo. De vez en cuando el agua sentaba mejor que cualquier cosa y esta entró por su garganta como si le purificara el interior de su cuerpo.

-mama...-dio un respigo al escuchar esa voz llorosa e infantil de la nada. Se giró y encontró a una niña pequeña de unos tres años que lucia un melena azul. Suspiró.

-Oli-chan -fue hacia ella y se inclino para hablarle de tu a tu- no aparezcas como una niña fantasmagórica a mitad de la noche- la niña temblaba un poco- ¿has tenido una pesadilla?- le pequeña asintió llorosa.

-mama...

-espera, no te preocupes, creo que esta de guardia, te llevo con ella ¿vale?- la cogió en brazos y se la llevo consigo a la torre de vigía.-buenas noches.-saludo a la mujer que miraba por la ventana tranquilamente envuelta en una manta.

-espadachín-san, buenas noches -saludó con amabilidad.-¿Olivia?

-¡mami!

-la pobrecita a tenido una pesadilla y te estaba buscando por la cocina- le entregó a la madre su hija que se acurrucó en su pecho. Tras eso el peliverde se sentó.

-vaya, lo siento ¿te ha despertado?

-no, no te preocupes, me había levantado a por un baso de agua.

-serias un padre excelente.

-no digas tonterías, yo no sirvo para eso. Hablando de padres, entre tu y yo, deberías decirle a Franky que se quitara el bigote, parece el mario bros.

-es que dice que tiene que transmitirle respeto a su hija.

-¿no seria mejor que se pusiera pantalones?- la mujer suspiró con paciencia.

-también dice que ese es su símbolo de libertad...

-parece que ya lo has hablado con él-dijo con una gota de sudor.-oye ¿también te cortaste el pelo por él?

-vaya, parece que esa historia no te la en contado. En una de las isla que embarcamos nos persiguieron los marines, a mi me atraparon agarrándome de la melena y Franky al intentar protegerme acabó gravemente herido esa vez. Que lo lleve largo no quiere decir que vaya a ocurrir otra vez eso pero... es como un pacto que me hice a mi misma para protegerle a él y a mi niña.

-vaya..

-¿tu te lo dejaste crecer por algo en especial?

-tampoco es que lo tenga muy largo.

-bueno, no es como el cocinero que se lo dejo asta los hombros o la navegante que ahora tiene una melena que le cubre la espalda pero algo de melenilla tienes.

-bueno... si me preguntas una razón pues te diría que no hay ninguna pero... cuando estaba con Mihawk... él me dijo un día algo así como "con es pelo tan especial que tienes es una pena que lo tengas tan corto"-suspiró.- enseguida le puse la escusa de que el pelo me entorpece con la espada y que tenerlo así era lo mas cómodo, pero sin darme cuenta... me lo dejé crecer...-la arqueóloga le sonrió.

-es buena señal que ya puedas hablar así de él. Eso denota que lo has superado- el peliverde puso un sonrisa melancólica.

-al principio no quería superarlo, era como si quisiera morirme de pena e irme con él. Pero Luffy... es todo tan extraño si me pongo a pensar en estos ultimo seis meses... él me a ayudado tanto... pero tampoco quiero olvidar.

-sabes que eso no es necesario, aunque ahora ames al capitán siempre quedara contigo tu amor por Mihawk, y él te acepta así.

-algunas veces pienso que me hubiera gustado que me contara lo de su enfermedad terminal, para poder apoyarlo, para que no pasara por eso solo.

-seguro que era porque el no quería preocuparte, quería verte tal yo como era cada último aliento de su vida.

-ya...-suspiró- le echo de menos. -era un pensamiento inocente en voz alta que hasta terminar de pronunciarlo no se dio cuenta de que lo había dicho-¡Ah! Lo siento, no quería...

-esta bien, no tienes que guardarlo todo tu solo, creo que ya te lo dije hace tiempo, dejanos llevar algo de tu carga.

-gracias.- le sonrió.

-no hay de que.-echó una mirada a la pequeña que descansaba entre los brazo de su madre haciendo un esfuerzo por no dormirse.

-anda, vete a dormir, yo terminaré la guardia.

-¿estas seguro?

-claro, ademas si sigues aquí la niña cojerá un refriado.

-de acuerdo-dijo levantándose- pero no te quedes dormido.

-ya sabes que ahora apenas duermo- le correspondió un ultima sonrisa- buenas noches.

-buenas noches.

-buenas noches tito Zoro- lo despidió la niña.

-adiós peque.

Robin dejó solo al espadachín y se fue con sus pensamientos. Él había cambiado mucho, no era solo el insomnio, cuando volvió al Sunny había adquirido unos conocimientos que antes no tenia: sabia algo de cocina, había aprendido navegación y primeros auxilios y se había vuelto mucho mas culto; toda esa transformación se la debía a Mihawk, seguro que él nunca hubiera obligado a Zoro hacer todo eso, pero su sola presencia seguro que hizo al espadachín querer ponerse a su nivel y poder cuidar de él.

Todo eso también le hizo recordar en el estado mental en el que se estado esos meses desde que volvieron a encontrarse; todos los tripulantes tenían temor a dejarlo solo por si decidía pasar a mejor vida. Pero el amor de Luffy le había echo salir adelante, recorrieron un duro camino pero ahora están juntos. Es extraño pensar que después de la vueltas que de la vida acabas volviendo de donde fuiste y encuentras lo que dejaste olvidado.

Pero todavía la arqueóloga no entendía el papel del cocinero. Fue el único que no se quiso acercar a Zoro, y aún seguía sin hacerlo.

-¿que podría haber pasado con él en realidad?

-¿Robin?-pregunto el cyborg medio dormido al oír entra a la arqueóloga en la habitación.

-lo siento Franky, no quería despertarte.

-no pasa nada

-traigo a Olivia conmigo, a tenido una pesadilla y esta asustada.

-ven con papi Oli-chan, aquí no se te acercará ningún monstruo.

-¡papi super!

Tras reunirse en la cama con el hombre de la familia el barco volvió a sumirse en un profundo silencio. Solo, unos momentos después, se escucharon unos solitarios pasos.


El espadachín miraba fijamente la blanca luna menguante. Hacia tiempo que no le gustaban lo cielos claros, desde que conoció Mihawk. Incluso después de que le muriera en una gris y lluviosa mañana los cielos claro seguían teniendo menos belleza que un cielo nublado.

Se puso la mano en el pecho tocando la cruz que llevaba colgada del cuello, la abrió dejando salir el filo de un pequeño cuchillo y reflejándose en él. Ese era el último recuerdo que tenia de él.

"no pido que me ames después de mi muerte, ni que me recuerdes, ni que lo guardes, solo quiero que te lo lleves contigo como muestra de que nos conocimos. Te amo".

Tras su muerte entendió muchas cosas. Mihawk nunca quiso retenerlo porque sabia que no le quedaba mucho de vida, se conformaba con pasar el tiempo suficiente con el peliverde a su lado, como dos aves que surcan los cielos. Por eso se lo perdonaba todo, porque todo eso daría igual cuando los dos pajaros ya no volaran juntos.

Aún le amaba, y le amaría toda la vida, pero había aprendido a vivir con ello, gracias a Luffy.

Luffy no solo se convirtió en su hombro en el que llorar, aceptó convertirse en un amante en el que desahogarse, en alguien que no le pedía su amor, solo que dejara que lo amase. No supo exactamente cuando empezó a querer cuidar de él, a protegerlo, a verlo atractivo, a amarlo... ahora entendía un poco mejor el punto de vista de Mihawk y lo que sentía por él, porque seguramente lo veía de la misma manera que él ve a Luffy ahora.

Un sollozo lo saco de su pensamientos repentinamente, y volteó la cabeza hacia atrás. Abrió los ojos sorprendido, era la ultima persona que esperaba encontrarse y menos en ese estado.

-Sanji, que demo..

-¡nada! Dejame en paz- dijo secando se las lagrimas. El espadachín se levantó y fue hacia él.

-como que nada, tu no te pones así por nada.

-no es asunto tuyo- dijo dispuesto a irse pero Zoro le agarró del brazo.

-oye tío, que me odies no significa que no seamos compañeros-el rubio se quedó como petrificado durante unos segundos y tras eso volvió a derramar su lagrimas.

-maldita sea, maldita sea... estos seis meses poniendo todo mi empeño para que me de un puto ataque de melancolía.-el espadachín cada vez entendía menos.

-un momento ¿poniendo tu empeño en que?

-en alejarme de ti idiota. He estado seis meses apartándome de ti porque no quería hacerte daño.

-Sanji, todo eso paso hace mucho y ya no tiene solución, así que dejalo pasar, yo no te lo reprocharé- no podía creer que tras tantos años el cocinero hubiera recapacitado y ahora se sintiera culpable.

-es más complicado de lo que tu crees- liberó su muñeca con brusquedad.

-pues explicámelo.-el rubio lo miró no muy convencido, tenia la cabeza más liada y no sabia por donde empezar.

-Zoro... yo... yo te envidiaba. Envidiaba la confianza que ponían en ti todos, a pesar de no ser el capitán, a pesar de tus defectos, incluso con los compañeros que se enrolaron después de mi tu conseguías entablar una mejor relación.

-Sanji ¿sabes que es lo que me estas diciendo?- dijo con cierto cabreo e incredulidad ¿de verdad todo lo que hizo fue por envidia?

-por favor dejame terminar, tu me has pedido que te lo cuente ¿no?-el espadachín calló esperando escuchar el resto de su historia- al principio eran celos cualquiera y los mostraba en nuestra continuas peleas, te chinchaba porque era la única manera de desahogarme. Pero después fue peor... cuando pasó lo de Kuma fui a peor, me sentí tan insignificante, tan inútil... y te veía siempre por un escalón delante mía, quise cambiar eso, quise someterte a mi, sabia que te gustaban los hombres, y después te hice todo eso...- su lagrimas volvieron a surcar su rostro.- fui ten idiota.-miró a Zoro, era tan diferente como se fue del barco, puede que para los demás la diferencia no fuera muy grande, pero para el si, porque su punto de vista había cambiado.-lo siento mucho.

-los motivos porque lo hicieras me daban igual Sanji.

-no era solo eso, yo... no había terminado. Zoro, recuerdas lo que te dije antes de que te fueras con Mihawk, fue en nuestra ultima conversación.

-no la recuerdo muy bien, a pasado mucho tiempo.

-te dije que no quería enamorarme porque eso me haría mas estúpido. Bueno pues, esa era mi mas sincera idea, veía el amor como unas gafas que te las pones para ver a tu gusto a esa persona. ¿Y sabes que? Me vasto una semana después de tu ida para darme cuenta de que yo también había caído en esa trampa. Mis sentimientos empezaron a aclararse con tu marcha y me di cuenta de que toda esa envidia que yo sentía por ti no era mas que el amor que yo quise cambiar. Me di cuenta de que no te envidiaba porque te llevaras mejor con los demás, si no que me dolía que fuera incapaz de llevame bien contigo, no sentía envidia de ti por salvarnos siempre, me sentía inútil al no poder hacer yo lo mismo por ti, y cuando te hice mio queriéndote someter era porque era el único que me ataba ti.

Sanji se acerco al sorprendido peliverde y se cobijo en él, ya no podía mas, inhalo su aroma. Era curioso pero a pesar del paso de los años nunca había olvidado su olor. Zoro por su parte no sabia si apartarlo.

-no quise enamorarme, no quise enamorarme de un hombre, no quise enamorarme de ti; trastoqué todos mis sentimientos y te hice un daño irremediable. Por eso, cuando volviste quise alejarme de ti a toda costa, no te merecía y no quería arriesgarme a hacerte mas daño. Y sin embargo, te he visto hay sentado mirando el cielo nocturno como la vez que lo hicimos antes de llegar a esa isla, la ultima oportunidad que tuve de cambiar las cosas, como si una broma del destino se tratase, como si un dios no estuviera contento solo con ver a Luffy en el lugar que yo podría estar ahora.

Zoro, tras unos segundos de silencio lo envolvió con su brazos.

-Sanji, lo siento. Tu sabes tan bien como yo que no podemos volver atrás.

-una vez me dijiste que podías haberme amado.

-Sanji-lo tomó de los hombros y lo apartó de su cuerpo- sabes que eso sería una equivocación.

-estoy dispuesto a espiar mis pecados, puedes utilizarme como te de la gana.

-deja de decirme tonterías- lo soltó para salir de la habitación, se estaba asfixiando.- eso no es una solución.

-Zoro por favor. Te amo.

-¿PERO ES QUE NO TE ESTAS DANDO CUENTA DE LO QUE ESTAS HACIENDO?-el rubio dio un paso hacia atrás sobre saltado por el grito del espadachín- la situación no a cambiado en absoluto-su tono de voz seguía alto- sigues queriéndome a tu merced, dominado por ti. La única diferencia ahora es el cambio de técnica.

-yo no quería...

-Sanji, si tus sentimientos son verdaderos lo único que puedo decirte es que no puedo corresponderte, pero aun así, no soy la única persona en la faz de la tierra.

El rubio bajó la cabeza avergonzado.

-solo una cosa más: si sigues amando a Mihawk... ¿que diferencia hay entre Luffy y yo?

-que a él cuando lo eligió el azar no hizo caso omiso, solo eso.

Salió de la habitación y bajó a cubierta. La luz del amanecer a empezaba a desperezarse y pasear por los lares del barco. Fue directamente a su camarote donde el moreno seguía tumbado en la cama de cara pegada a la pared.

Intentando no hacer ruido se quitó la gabardina negra, las botas y la camiseta, quedando otra vez así en pantalones y se metió en la cama junto al otro.

El pequeño se volvió y se acurrucó entre su brazos. El mayor le tapo a él y a si mismo con el edredón y lo abrazo con ternura.

-siento haberte despertado... otra vez.

-no te preocupes,-respondió con dulzura.- te estaba esperando.

FIN

Notas Finales: Bueno, hasta aqui hemos llegado, espero que os haya gustado y no se os haya hecho muy pesado, tambien espero que hayais llorado aunque solo sea un poco :D. Sé que mas de uno ahora tendrá ganas de matarme por lo ocurrido con Mihawk, pero era algo planeado desde el principio. Y si ademas estais enfadados porque no acabo con Sanji solo diré una cosa... ¡por encima de mi cadaver! ah, no que ya me habeis matado por lo de Mihawk ¡Yohoho!

Bueno, gracias por leer hasta el final! Nos vemos!