CAPÍTULO I: VIVA

Nina había perdido mucha sangre, aún así, logró salir adelante. Ella se resistía a volver, todo sería más fácil si muriese, todo acabaría en el olvido de todas aquellas personas que le llevaron a ese estado. Pero los médicos no se lo permiten. Podía engañar a su madre, incluso a Thomas… pero no a un hospital entero.

Día a día permanecía en estado de semi inconsciencia, todo un murmullo de voces reconocibles, pero no queridas. Pudo claramente reconocer la voz dominante de su madre, quien llevaba la voz cantante durante todas las visitas. Sólo hubo una persona capaz de enfrentarse a ella.

-¿Puedo entrar a verla?

-No, Nina está muy cansada… es muy tarde ya, y ya ha tenido suficientes visitas por hoy.

-Ah… ya veo. ¿No será que no quiere que entre? Porque esta es la cuarta vez que vengo, y usted vuelve a ser el muro que no me deja entrar… pero ya entraré de alguna forma, no lo dude –un largo silencio-. Dígale que he venido a verla…aunque sé que no lo hará.

Reconocería esa voz en cualquier parte; una vez pensó que fue su mente quien la creó, pero luego se dio cuenta de que ella tenía que ser real.

Escuchó cerrarse la puerta, y a su madre acercarse para sentarse en el incómodo sillón que tenía al lado. Cada vez tenía menos ganas de ser una dependiente de su madre, ya era hora de echarse a volar… no podía quedarse en el nido por mucho más tiempo… pero ya habría tiempo de ello. Por ahora tendría que descansar, si quería volver a su "vida" de antes.

-¿Quién era? –preguntó con un hilo de voz.

-No era nadie –la misma respuesta de aquella noche.

-Ya hemos tenido esta conversación antes… sé que Lily ha venido a visitarme, y tú no le has dejado pasar

-Es muy tarde, y estás cansada.

-Leroy vino ayer mucho más tarde y él si que pudo entrar

-Tenía trabajo

-¿Y ella no?

Su madre guardó silencio a su incómoda respuesta-pregunta. Sólo abrió un poco más el cable de las medicinas, haciendo que Nina guarde silencio y se duerma.