Criminal

Por: Yuki Nekoi

Disclaimer: Dragón Ball y sus personajes no me pertenecen ni me pertenecerán jamás. Pertenecen a Akira Toriyama y a Toei. Yo sólo hago esto con afán de diversión y sin fines de lucro.


Lo ocurrido en el Castillo de Pilaf hizo crecer la fe que la población tenía en la Policía. La captura del famoso criminal fue portada de todos los diarios y apareció en todos los noticieros. Fue la noticia de la semana. La gente en sus trabajos comentaba lo ocurrido. Todo el mundo se encontraba bajo el impacto de la noticia. Era algo totalmente nuevo e inesperado que una persona poderosa fuese arrestada.

La Policía de la Capital del Oeste decidió convocar una conferencia de prensa informando las novedades respecto al caso de Pilaf en respuesta a la gran fama del apresado. Se le comunicó a la población que gracias a un trabajo coordinado entre los uniformados y agentes encubiertos, se logró detener tras años de investigación al autodenominado Emperador Pilaf, el cual llevaba bastante tiempo siendo líder de una banda dedicada al hurto de objetos valiosos y asesinato. Su banda no tenía problemas en asesinar a guardias y policías que intentaban frustrar sus planes, por lo que los ciudadanos no le tenían simpatía al pequeño hombre azul.

El juicio en su contra fue transmitido por televisión en cadena mundial, pues era un hombre con numerosos contactos y fortuna. Fiscalía de la Capital logró formalizar a Pilaf y sus secuaces Shu y Mai por cuarenta y siete casos de robo con resultado de lesiones graves, ocho casos de robo con resultado de muerte, dos incendios con resultado de muerte y nueve homicidios con alevosía en contra de miembros del cuerpo policial. Esos sólo eran los casos que habían logrado acreditar, pues aún había investigación en curso y se creía que la cantidad de delitos aumentaría con el pasar de los días. La banda delictual arriesgaba cadena perpetua sin beneficios.

En ningún momento fue informado a la opinión pública que el Gran Saiyaman, el famoso detective privado consultor de la Policía, había intervenido en el caso, debido a la solicitud del propio héroe, que consideraba que él no fue el responsable de tal hazaña.

- No Krillin – reprendió el joven de cabello negro a su jefe en el cuerpo policial – sabes perfectamente que fue un fiasco para mi, Parvati logró huir y fue ella quien encontró el reloj, no yo.

- Pero Gohan – intentó animar el hombre – gracias a ello hemos logrado finalmente poner a ese rufián tras las rejas. Deberías estar alegre. Además, recuperamos varios tesoros robados, muchos son patrimonio de la humanidad. Sólo trata de ver el lado positivo. Parvati será detenida una próxima vez.

Gohan se encontraba molesto y bastante confundido, algo poco usual para aquel joven cuya mente estaba destinada a pensar y conectar ideas la mayor parte del tiempo. La charla con Krillin no consiguió calmarlo. Su encuentro hace un par de días con Parvati había resultado ser un descalabro a sus ojos. Había estropeado capturarla y había fracasado en conseguir pruebas para encarcelar a Pilaf. Fue ella quien encontró el reloj y sólo para huir se lo dejó en el bolsillo. Ello sin considerar que ella lo había besado. Ese ósculo compartido de manera prófuga aun daba vueltas en su cabeza. Él sabía perfectamente que ella lo había besado como una forma de distracción para lograr huir, aun así, una ligera sensación de familiaridad lo invadió, coronando su desconcierto. Ella en cambio había conseguido hacer su propia noche un éxito. Consiguió el objeto que buscaba y logró escapar tanto del Gran Saiyaman como de la Policía que la esperaba en los alrededores.

Gohan gruño aún frustrado desordenando su cabello. Debía descubrir la identidad de la chica.


Erasa no dejaba de gritar. Estaba muy molesta con Videl. No le había contestado el teléfono en dos días, la estaba evitando en el departamento que compartían y como guinda de una monstruosa torta, había buscado departamento para vivir sola los meses que faltaban para su boda, lo que alejaría a su amiga de su control para buscarle un muchacho y no la ayudaría a desahogar el estrés que su próximo matrimonio le producía.

Todo había sido extraño y ejecutado muy rápido, para su desconcierto. Videl se había comprometido a vivir con ella y luego la abandonaba para tener privacidad. Ello sin cuestionar de donde sacaría el dinero para el alquiler de un departamento de soltera en la gran Capital del Oeste.

Erasa sabía que su amiga le debía una conversación.


Videl se encontraba exhausta. La noche del robo a Pilaf le había dejado serias heridas en su cuerpo, varios hematomas y cortes que no quería que su amiga Erasa pudiese ver o su secreto estaría en riesgo de ser descubierto. Miguel Satán le había enseñado a sanar y ocultar heridas, incluso podría decir que al estar entrenando Artes Marciales, su pasatiempo favorito a ojos del mundo, se había lastimado de más. Nadie dudaría de su fachada siendo hija del Campeón Mundial.

Al terminar su último trabajo se dedicó a buscar un departamento pequeño y amoblado que se acomodase a sus necesidades y estuviese cerca del hogar de Gohan para poder vigilarlo.

Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos aun más.

Su madre siempre le había enseñado a estar alerta y no podría concentrarse exponiendo a su amiga Erasa a su doble vida. Amaba a su compañera, pero no podía permitirse que conociese esta parte de su existencia. Era un secreto que su madre la obligó a llevar a la tumba, tal como ella misma lo había hecho hasta el día de la muerte, sin que Hércules Satán sospechase de la doble vida de su mujer. La fachada de una esposa abnegada que veía de lejos los éxitos de su marido había sido perfecta para compatibilizar su doble vida.

Ella también necesitaba esconder su secreto. Debía de encontrar un trabajo en la Capital que justificase el estilo de vida que mantenía y las heridas de su cuerpo.


No podía recordar cuándo fue la última vez que se sintió así, pero Chichi se encontraba eufórica.

Había recibido una llamada desde la Capital del Oeste informando que habían recuperado una reliquia que su pueblo atesoraba intensamente. Era solo una muchacha cuando conoció al padre de sus hijos, un hombre inocente que buscaba ayudar al resto del mundo, abandonando a la gente de su Castillo. Chichi era una princesa antes de conocer a Goku Son y se había enamorado tan abismalmente, que cambio su vida por él y la familia que formaron. Se dedicó a enseñar a niños de las cercanías del Monte Pazou como maestra de primaría mientras vivía la vida que siempre soñó, al lado de un marido que la amaba y un hijo que la respetaba y se esforzaba por cumplir sus sueños. Hasta el día de la muerte de Goku, ella había sido profundamente feliz.

Debía arreglar todo para el viaje a la Capital, allí aprovecharía de ver a su amado hijo mayor y recuperar el reloj de su reino.

Llamó a su amiga Bulma para solicitar hospedaje. Podía ser una madre sobreprotectora pero también tenía bastante claro que quedarse en el departamento de su hijo sería incomodo para él. Ella quería ver a su hijo casado y con una gran familia y tener a su madre ahí no ayudaría de mucho. Claro que iría a poner en su lugar ese lugar, pues estaba claro para ella que su hijo tendría todo hecho un desastre.

Una sonrisa se instaló en sus labios. Su hijo estará feliz con su presencia.


- ¡Videl Satán! – Gritó la joven rubia a su amiga en el café donde se reunieron – exijo que inmediatamente vuelvas a mi departamento.

- Erasa por favor – gimió la chica de cabello negro - solo necesito hacer mi vida con normalidad mientras te ayudo con tu boda, no me exijas de más que sabes que no me gustan esas cosas.

Videl Satán nunca rogaba a nadie, excepto a su amiga rubia. Erasa podía ser la chica más insistente del mundo cuando algún capricho se apoderaba de ella y Videl solía ser su víctima favorita. El garzón estaba entregando su orden de pasteles cuando Erasa se disponía a efectuar su mayor arma de manipulación contra Videl.

- Pero Videl sabes que te necesito a mi lado – suplicó Erasa con sus ojos abiertos fijos en su amiga, con una mirada melancólica, girando levemente su cabeza hacía el lado derecho en modo de suplica.

- No – respondió firme Videl – es algo que debo hacer por mi propio bien y el tuyo así que deja de lamentarte.

- Videl – replicó la rubia con una mano en su mejilla izquierda y cara de hastío, ya molesta – eres tan profundamente independiente y solitaria que aburres, así nunca conseguirás a algún muchacho.

- ¿Quién dijo que quiero un novio? – Preguntó indignada – estoy perfectamente bien así.

- ¡Oh vamos! – Insistió su amiga – Hagamos un trato – continuó atrayendo la atención de Videl que levantó una ceja mirando confundida a su amiga – prometo no molestarte más y dejarte vivir sola si vuelves a tener una cita con Gohan.

- Me parece justo.

Erasa se sorprendió. No esperaba ganar tan rápido esta partida. Sin embargo, Videl sabía que su amiga la estaba chantajeando y que no cumpliría su promesa. Sabía que Erasa la acosaría nuevamente con volver a vivir con ella y que no dejaría de tratar de organizar citas con muchachos pero esta vez también sabía que debía de acatar lo señalado. La curiosidad la carcomía. Necesitaba ver la expresión de Gohan después de su encuentro con Parvati. Una leve sonrisa se deslizó por sus labios antes de tomar su café mirando en silencio como Erasa le hablaba de las flores elegidas para su boda, dejando atrás la conversación de su nuevo departamento y del muchacho de ojos negros.


Gohan se encontraba en su departamento observando una foto de cuando tenía solo cuatro años y era un niño tímido que se escondía tras las piernas de su padre.

Millones de recuerdos golpearon su mente.

Su padre era muy querido por todos. Goku había hecho grandes amigos a lo largo de su carrera policial y tenido muchas aventuras. Su jefe Krillin había sido uno de los amigos de su padre, al igual que Bulma Briefs, la millonaria heredera de la Corporación Capsula. Ambos ayudaron a su familia cuando su vida cambió por el fallecimiento de Goku.

Gohan tenía sólo once años cuando su padre fue asesinado. Recordaba estar jugando en el patio de su casa cuando un oficial de policía llegó al pacifico Monte Pazou, con el rostro sombrío. Mientras caminaba a acompañar a su madre escuchó su gritó de terror mientras afirmaba su abultado vientre. Aquel fue el día que se enteró que la vida no era justa. No lo fue para su madre, embarazada de su hermano menor, que perdió a su marido. No lo fue para su hermano no nato, que perdió a un padre que jamás conocería. Tampoco fue justa para él, que perdió a su mayor ídolo. Ni para su propio padre, que perdió la vida. Aun así, decidió que lucharía por cambiar esto. No sería policía como su padre caído en servicio, para no provocar dolor a su futura familia. No, eso no era para él. Gohan había decidido que ayudaría a acabar con los malos de maneras más sutiles y silenciosas de forma de no arriesgarse.

Acarició la imagen de su padre en la fotografía y con cuidado, la volvió a dejar en su mesa de noche. Se encontraba cansado y extenuado. Se recostó en su cama con lentitud mientras sus dedos masajeaban su sien tratando de calmarse. Debía estar en completa calma para continuar. Sorpresivamente si teléfono celular dio un pitido que indicaba que tenía un mensaje entrante y se sorprendió a leer el nombre del destinatario.

Videl Satán.

Definitivamente, así jamás se calmaría.


Se estaba acomodando en su nuevo dormitorio después de su reunión con su amiga Erasa en que fue obligada a mandar un mensaje a Gohan, cuando decidió encender el televisor mientras curaba sus heridas. Lo que vio la golpeó aun más que los robots con los que luchó en el castillo de Pilaf. Definitivamente esto era mucho peor. Red, el líder de la Patrulla Roja, estaba ofreciendo una recompensa por atraparla. En cadena nacional. Cinco millones de zenis para quien entregase a la ladrona profesional Parvati con vida. Tragó saliva con pesadez al tomar conciencia de lo que significada, dejando caer su cuerpo en su sofá de manera cansada.

Debía ser aún más cuidadosa y tener extrema precaución con sus empleadores nuevos, pues podrían intentar contactarla para una emboscada con el fin de cobrar dicha recompensa.

Las Parvati eran conocidas en el mundo delictual desde hace varios siglos. A veces robaban para sí mismas algún artículo que les interesaba, pero no era lo que hacían por regla general. Su trabajo en realidad estaba enfocado en robar mercancía para otros a cambio de una recompensa, eran unas mercenarias cuya reputación las indicaba como ladronas perfectas. Sus empleadores no conocían su identidad real y actualmente Videl era contactada por medio de correos electrónicos y se le pagaba mediante fichas electrónicas que ella transitaba por distintas cuentas falsas antes de dejar el dinero en su cuenta personal para no ser rastreada, idea que se le ocurrió a su madre cuando fueron estafadas con zenis falsos.

Si Red había decidido declarar la guerra entre ambos, era porque estaba confiado de ganar. Claramente no contaba con que Parvati tendría un aliado inesperado, que tampoco sabría que la estará ayudando.

Definitivamente conocer al Gran Saiyaman en la Capital del Oeste había sido correcto. Si lograba aliarse con él, podría usarlo para protegerse. Sólo debía idear como hacerlo.

Una nueva cita con Gohan ayudaría a despejar su mente e idear un plan.


Estaba nervioso. Su pie derecho se movía de manera involuntaria en el piso, como si quisiese taladrarlo. Videl le había enviado un mensaje de texto simple, que no podía creer que solo tres palabras lograsen transformarlo en un puñado de nervios.

Bar Shenlong 10pm

Ahí estaba él, Gohan Son, esperándola.

Tres horas antes, su mensaje lo había sorprendido y saltó inmediatamente de su trance para arreglarse para su cita. No podía creerlo, Videl lo había invitado a salir sin su amiga de por medio. Chillaba en silencio por la emoción mientras buscaba el perfume que su madre le había regalado su ultimo cumpleaños. Se había duchado y puesto su mejor ropa interior, no porque esperase que las cosas terminen en su departamento nuevamente, si no porque sentía que la chica merecía lo mejor de él. Una camisa azul y pantalones a juego completaban su tenida.

Estaba ansioso. Había llegado media hora antes al Bar y le había pedido una cerveza a Piccolo sin dudarlo.

- Creo que nunca te había visto así muchacho – le dijo sin poder ocultar su sorpresa.

- Bueno, es que me juntaré con una muchacha y eso me tiene algo nervioso – respondió Gohan llevando su mano derecha atrás a de su cabeza, rascando su cuello levemente, gesto que realizaba cuando sentía nerviosismo.

- Y yo que pensaba que buscar al asesino de tu padre ocupaba toda tu atención – bufó el hombre mientras servía la cerveza frente al joven.

- Lo hace aún, pero de verdad me interesa conocer a esta chica y… - Gohan no pudo continuar de lo avergonzado que se sentía.

- ¡Ay muchacho! Quien lo diría, tu padre estaría orgulloso de ti – señaló Piccolo tocando el hombro de Gohan en señal de apoyo – hablando de Goku, tengo un par de novedades para ti.

- Continua - Gohan miró al hombre con interés y luego al reloj a su espalda. Aún faltaban quince minutos para el horario acordado con Videl.

- Tu padre fue traicionado – indicó Piccolo en voz baja – él estaba trabajando encubierto dentro de la mafia cuando conoció a la anterior Parvati, – Piccolo tomó aire para continuar mientras Gohan no ocultaba su cara de sorpresa con los nuevos datos que obtenía respecto del reservado trabajo de su padre- un topo dentro de la policía lo traicionó y vendió la información a la mafia – Piccolo levantó su mirada a la entrada de su local y continuó, bajando la voz aún más – ve a ver a Ten Shin Han, es un policía retirado, trabaja de guardia de seguridad en el Museo de Artes Marciales.

Gohan escuchó con atención la información entregada por Piccolo y agradeció su ayuda. Miró el reloj nuevamente para confirmar que aun tenía tiempo y se giró para ir a refrescarse antes de la llegada de Videl. Sin embargo, la visión de la chica de ojos azules usando unos pantalones negros ajustados y una chaqueta de cuero blanca, fue suficiente para dejar su mente en blanco unos segundos.


Ella había escuchado. No todo, pero cuando entró al bar y vio a Gohan dialogando con el barman, dejó que su curiosidad innata la dominase y escuchó los susurros que el hombre decía. Escuchó cuando dijo que el padre de Gohan conocía a su madre y fue traicionado por un policía, al igual que había ocurrido con su madre. Su corazón sintió un pequeño tirón al sentirse identificada con el hombre que le daba la espalda mientras invadía su privacidad. Definitivamente ella investigaría más a ese muchacho y su historia.


Hola Aquí Yuki reportándose! Este capítulo no quedó como yo esperaba. En general no soy muy dada a los capítulos de transición, pero sé que son necesarios. Aviso desde ya, próximo capítulo viene un nuevo delito de Parvati y se encontrará con el Gran Saiyaman. Estoy tratando de apresurar un poco la historia y avanzar en la trama. Espero no se vea muy forzado.

Y no, no habrá lemon por aquí! Para eso pueden ir a leer Gravedad, otra historia Gohan y Videl que estoy escribiendo.

Quise que la cita fuese en el mismo lugar que se conocieron. Me gusta creer que hasta las más simples casualidades no son tal. Por ello trato de reflejarlo en mis historias.

Gracias a quienes les gustó el capítulo anterior.

Nos leemos!